por José-Ramón Ferrandis | 23 Dic 2024 | Otros artículos
El lector se preguntará quizás el porqué de este título. ¿Es que acaso Groenlandia fue verde alguna vez? ¿No ha sido siempre el infierno helado blanco y pétreo que vemos ahora?
Hay crónicas al respecto.
Groenlandia significa “Tierra Verde”. Parece razonable inferir que los primitivos pobladores no ágrafos (vikingos originarios de Noruega, procedentes de Islandia), que llegaron en torno al año 985, la llamaron así por sus amplias zonas de vegetación y/o de pastos.
Hay constancia escrita de la existencia de colonias en Groenlandia. Hay ruinas de granjas e iglesias en tres zonas de la enorme isla[1], identificadas y denominadas por su situación: la Oriental[2], la Occidental[3] y la Media[4]. Las colonias pudieron sumar un máximo de 10.000 personas[5].
A mediados del Siglo XIV, la Pequeña Edad de Hielo[6] acabó con las colonias, cuya supervivencia devino imposible al no poder cultivar y alimentar al ganado[7]. De manera que Groenlandia ya no era tan verde, o no lo era en absoluto. Era completamente blanca. Cosas del enfriamiento global sobrevenido tras el calentamiento global anterior.
No es la primera vez que hablamos de Groenlandia. Pueden verlo aquí https://joseramonferrandis.es/guia-para-navegantes-vi/ (con un espectacular gráfico), de pasada aquí https://joseramonferrandis.es/el-papa-francisco-exhorta-a-sus-fieles-en-materia-climatica/ , en el contexto de las consideraciones totalmente erróneas que periódicamente emite el papa Francisco, y aquí https://joseramonferrandis.es/guia-para-navegantes-i/, con un gráfico que no me resisto a trasponer. El cual, básicamente, nos cuenta las temperaturas de Groenlandia en los últimos 10.000 años, inferidas de las muestras de hielo obtenidas por el Greenland Ice Sheet Project 2[8], efectuado entre 1988 y 1993, fueron muchísimo más altas que las actuales. Es espectacular. No se lo pierda, porque lo verá pocas veces más.

https://edmhdotme.wordpress.com/holocene-context-for-catastrophic-anthropogenic-global-warming/
También lo expliqué aquí https://joseramonferrandis.es/mentiras-mentiras-mentiras/ y aquí https://joseramonferrandis.es/un-brindis-por-milutin-milankovic-y-ii/. Lo he hecho en varios otros lugares y entradas de mi blog https://joseramonferrandis.es/, por lo que no es necesario extenderse más. Y eso ocurre porque Groenlandia es un objeto de estudio (más que de estudio, de interés espurio) muy frecuentado por los partidarios del cambio climático antropogénico: incesantemente avisan de la fusión del hielo acumulado por siglos sobre la tierra firme, que resultaría, qué duda cabe, catastrófica. Lo llevan diciendo décadas y no cejan, por más que la realidad no siga ese camino, por más que sucesivos estudios al respecto digan lo contrario.
Como éste de ahora mismo, sin ir más lejos. Un grupo de científicos y matemáticos tailandeses ha publicado[9] sus conclusiones, tras haber procesado 31.464 registros satelitales tomados entre 2000 y 2019 sobre Groenlandia. Y miren por dónde, las temperaturas han descendido en 0,11°C[10]. A este paso no va a haber forma de que Groenlandia vuelva a ser verde.

Greenland Surface Temperatures Fall for 20 Years in Fresh Blow to Climate Alarm Narrative – Watts Up With That?
Usted, lector, no lo sabía, casi con toda certeza. Es lógico, las conclusiones de la investigación mostrada no están en línea con el discurso dominante del que hemos dado cuenta recientemente, así que se excluye de los medios[11]. Hace imposible sus maquinaciones[12], cuyos datos son asimismo muy cuestionables.
La realidad es tozuda[13], proporcionando a la ciencia y a quienes siguen sus dictados la demostración de que no hay emergencia climática de ninguna índole. Y si no la hay, las políticas energéticas asociadas a la Net Zero, que por lo demás son imposibles de llevar a la práctica[14], son absurdamente innecesarias, poniendo de relieve su único objetivo: destruir las economías occidentales.
Llevan siglos con esta monserga. No han podido por la vía armada ni por la vía cultural. Ahora han conformado una alianza entre plutócratas y la Organización de las Naciones Unidas para ver si así lo consiguen y nos arrojan a la esclavitud de una vez por todas, como hemos visto aquí https://joseramonferrandis.es/el-complot1/ .
Va ser que no, que tampoco.
[1] De superficie igual a 2.175.600 km²
[2] Esa colonia llegó a contar con hasta 500 granjas, un monasterio, un convento y doce parroquias para un máximo de 5.000 habitantes.
[3] Con unas 100 granjas y hasta 1.400 habitantes.
[4] Contó con apenas 20 granjas.
[5] Considerando que, en 2023, contaba con 59.000 personas, ese número reviste una gran importancia.
[6] Período datado entre comienzos del Siglo XIV y 1850.
[7] En 1723, el noruego Hans Egede exploró los asentamientos al sur y solo encontró ruinas.
[8] https://en.wikipedia.org/wiki/Greenland_Ice_Sheet_Project
[9] Spatial and temporal patterns of land surface temperature in Greenland from 2000-2019 | MAUSAM
[10] Como media. En el gráfico se aprecia que las temperaturas en el norte de la isla subieron, para descender en el resto.
[11] https://joseramonferrandis.es/periodismo1-climatico/
[12] Sea level rise is a global threat – here’s why | World Economic Forum
[13] En el entorno ártico así como en el antártico, como hemos mencionado ya aquí https://joseramonferrandis.es/la-antartida-no-se-descongela/ . Y como se puede verificar asimismo aquí Significant West Antarctic Cooling in the Past Two Decades Driven by Tropical Pacific Forcing in: Bulletin of the American Meteorological Society Volume 104 Issue 6 (2023) En la Antártida, el enfriamiento entre 1898 y 2018 ha alcanzado los 2°C. Así no hay manera de asustar a los niños. Ni de convencer a los muchos crédulos unidos de que el CO2, que sigue aumentando impertérrito en su concentración, está calentando la atmósfera.
[14] Lo acabamos de ver aquí https://joseramonferrandis.es/net-zero-nunca-funcionara-entrega-completa/
por José-Ramón Ferrandis | 20 Dic 2024 | Países / Áreas geográficas
- Superestructura política. Acción exterior
Geoestrategia
Rusia es la heredera de la URSS, la gran potencia que fue[1]. Tras el fracaso de la CEI, de la que sólo Bielorrusia se mantiene en la órbita rusa frente a la dispersión de Armenia, Azerbaiyán, Georgia, Kazajstán, Kirguistán, Moldavia, Tayikistán, Turkmenistán, Ucraina y Uzbekistán, se encuentran distintas variables.
Por un lado, los distintos intereses nacionales de los Estados emergentes de la implosión soviética, que en algún caso alcanzan el estatus de enfrentamiento[2] y en otros, la indiferencia, matizada por componentes arancelarios, que confieren ventaja al comercio intraCEI[3].
Por otro lado, la falta de objetivo común. La integración en la URSS, en los años 20 del Siglo XX, se realizó por compulsión y con la ayuda del terror, vehiculado por el ejército Rojo, la Cheká[4] y el PCUS, con sus variantes locales. No hay tal cosa hoy en día. No sólo eso: el ejército ruso es una máquina de guerra obsoleta e ineficiente, incapaz de realizar operaciones de ese tipo[5]. Detengámonos un momento en este punto.
El ejército ruso, establecido sin variación alguna en lo esencial sobre el ejército soviético, se encontró con armas y equipos obsoletos (aunque en enormes cantidades), una extensa dotación armamentística, problemas de logística e intendencia derivados del fracaso industrial del propio Estado soviético (y luego ruso), así como una alta corrupción estructural acompañada por una igualmente alta desmoralización, derivada del desempeño en Afganistán, más tarde en Chechenia y ahora en Ucraina.
La situación actual ha variado poco en lo esencial. El ejército sigue siendo masivo, dotado con una enorme cantidad de equipos, muy dependiente de la artillería en todas sus variantes, con equipos anticuados (pero abundantes) y con el activo diferencial que le hizo temible desde 1949[6]: la bomba atómica[7].
Así como la OCDE estableció en 20 años de inversiones el momento en que Rusia estaría en la media de eficiencia técnica de los países miembros de ese organismo, así se dijo en 2008 que los costes de alinear el nuevo ejército ruso con los estándares occidentales ascendían a $ 800.000 M.
Es verosímil que estén en ello, como atestiguan estas palabras del presidente Putin[8]. Hay antecedentes. El 14 de noviembre de 2011, Putin, afirmó que “La mitad de (las) armas y munición de arsenales rusos está obsoleta”, y que debía ser destruida “antes de 2020” (Agencia EFE, citando a Interfax). Se refería a millones de unidades de munición, cuya fecha de caducidad había expirado, armas estratégicas y 140.000 misiles. En febrero de 2010, Rusia anunció que gastaría 19 billones de rublos (más de $ 650.000 M) en la adquisición de buques, aviones y otro tipo de armamento hasta 2020.
A ello se suma la táctica que mantiene el ejército ruso desde que era ejército ruso y luego soviético: utilización masiva de artillería para ablandar el terreno y ataques de infantería y carros para avanzar. Es una estrategia de ataque que supone tanto la destrucción de infraestructuras en el campo de batalla como garantiza enormes pérdidas humanas en las filas rusas, como se ha patentizado en toda oportunidad.
El gran problema geoestratégico de Rusia es el mismo que ya tenía en la época de los zares: la salida al mar. Tanto Turquía y Ucraina por el sur (vía el mar Negro) como el Polo Norte y sus hielos permanentes[9], más el potencial enemigo hanseático por el Báltico[10] y China, Japón y EE. UU. por el este y el estrecho de Bering, hacen que la nueva Rusia sea, en la práctica y como siempre, un país sin salida a mares libres. Como hemos visto en un pie de página anterior, esa es una de las razones para conservar el enclave de Kaliningrado, invadido y retenido en 1945: permite acceso al mar Báltico[11].
[1] Y que tras su desaparición ha dejado tras de sí un ámbito geográfico y estratégico menguante, generando en la población el conocido “síndrome de la descolonización”.
[2] Véase Armenia frente a Azerbaiyán y, obviamente, Rusia y Ucraina. No considero siquiera los tres países bálticos. Turkmenistán se autoexcluyó en 2005 y Georgia se salió en 2008, tras la guerra ruso-georgiana. Ucraina, curiosamente, accedió parcialmente a la CEI en 2018.
[3] En octubre de 2011 se firmó un Tratado de Libre Comercio para habilitar una Zona de libre comercio de la CEI. Firmaron Armenia, Bielorrusia, Kazajstán, Kirguistán, Moldavia, Rusia, Tayikistán y Ucraina (que no era miembro). Lo ratificaron 5 países: Armenia, Bielorrusia, Moldavia, Rusia y Ucraina.
[4] En puridad, Cheká, pero en realidad, VChK, siglas de Всероссийская Чрезвычáйная Комиссия, latinizado Vserossíyskaya Chrezvycháinaya Komíssiya, es decir, «Comisión Extraordinaria Panrusa», abreviatura de «Comisión Extraordinaria Panrusa para la lucha con la contrarrevolución, la especulación y el abuso de poder». Era una policía política sin límites en su actuación.
[5] Sus carencias se ponen en evidencia en la guerra en Ucraina, inicialmente prevista para durar pocas semanas y que lleva más de 2 años vigente, con enormes pérdidas humanas y de equipos por parte de Rusia. Tan es así que, si antaño había reservas aparentemente ilimitadas de reclutas, la guerra con Ucraina ha puesto de relieve un problema referido a los soldados rusos actualmente disponibles. Demografía suicida, negativa de cohortes de jóvenes a incorporarse a filas y altísima mortalidad en combate han obligado al gobierno ruso a contratar mercenarios rusos, a poner en el frente a presos peligrosos, a pagar salarios enormes a quienes se incorporen voluntariamente a filas y a aceptar reclutas de terceros países para enviarlos al frente.
[6] En agosto de ese año se detonó en el polígono de Semipalatinsk el primer prototipo de bomba atómica soviética, de 22 kilotones, elaborado con los datos filtrados por .el científico alemán Klaus Fuchs, miembro del Proyecto Manhattan. La primera bomba propiamente rusa se probó en septiembre de 1951, en idéntico lugar.
[7] El estado de conservación y la capacidad operativa del arsenal nuclear ruso se presumen ruinosos, pero dado el enorme número de cabezas nucleares disponibles, ello permite aventurar el éxito – siquiera parcial – de cualquier ataque.
[8] Putin ha estimado en un 8,7 % del Producto Interior Bruto (PIB) el gasto en defensa y seguridad para este año 2024. Acto seguido ha justificado el nombramiento de Andréi Beloúsov, un economista, para sustituir a Serguei Shoigú, dizque por la necesidad de gestionar esos recursos y modernizar tanto las Fuerzas Armadas como la industria militar.
[9] Sí, permanentes.
[10] El mantenimiento de Kaliningrado dentro de las fronteras rusas, como territorio desvinculado geográficamente, obedece precisamente a la necesidad que percibe el Estado ruso de acceder a mares libres con más facilidad de la que tiene. No son pocos (Mar Blanco, Mar del Japón, Mar Negro y Mar Báltico), pero no se hallan exentos de problemas en caso de guerra.
[11] Que, por lo demás, no es un mar libre en sentido estricto, dadas sus dimensiones y el alto número de países potencialmente hostiles a Rusia que alberga en sus costas.
por José-Ramón Ferrandis | 18 Dic 2024 | Cambio climático
El biólogo, profesor, editorialista y político Josep María Francás ha subido a las redes una entrevista en la que hemos repasado algunos aspectos muy vigentes del llamado «cambiio climático».
Por su interés, la traigo a estas páginas a través del enlace a su blog https://www.noentiendonada.es/
Conversación tranquila de @jmfrancas con José Ramón Ferrandis. Licenciado en Ciencias Políticas. Técnico Comercial y Economista del Estado. Autor del libro «Crimen de Estado», sobre el llamado «cambio climático”.
https://www.noentiendonada.es/jose-ramon-ferrandis-el-co2-nunca-ha-sido-un-peligro/
por José-Ramón Ferrandis | 16 Dic 2024 | Cambio climático
Felicitación de Navidad
Queridos lectores, quiero felicitaros por la Natividad de Nuestro Señor Jesucristo, que tendrá lugar, como cada año, el 25 de diciembre.
Esa fecha conmemora el principio físico de una encarnación, la de Dios en forma humana. Así, el Cristianismo comienza su andadura cada año por estas fechas.
Somos tributarios de ese acontecimiento capital. Occidente no existiría sin las tres columnas que sustentan nuestra Civilización: Grecia y su racionalidad, Roma y su vertebración jurídica y Jerusalén (Belén, si se quiere) con su Fe en el Dios verdadero, cuya doctrina es amor y no muerte.
Con estas tres patas sólo hubo que esperar a que llegara la Revolución Industrial, fundada sobre la energía barata y abundante procedente de la quema de hidrocarburos, para que la riqueza comenzara a permear nuestras sociedades. Y desde entonces, la Humanidad vive una época de bienestar como jamás conoció la Historia.
¡Defendámosla contra quienes niegan una o varias de las bases de nuestra felicidad!
Cordiales saludos
Usted sabe, lector, que un importante segmento de los medios de comunicación de masas[2] en todo el mundo ha sido comprado. Es así, no nos engañemos.
Con todo, lo que los medios cuentan sobre el cambio climático, la crisis climática, la emergencia climática o comoquiera lo llamen, ya no parece importar a nadie[3]. Bueno, a los muy ricos sí, básicamente. Vean aquí[4]. Y eso ocurre porque el personal se ha hartado de que las catástrofes anunciadas, el negro futuro, las amenazas a nuestra supervivencia y las múltiples profecías destructivas con que nos obsequian desde hace décadas se hayan revelado tan falsas como un euro de madera.
Y la gente se ha cansado también porque, si se pregunta a un calentólogo[5] que vocifera que la atmósfera terrestre está demasiado caliente cuál es la temperatura ideal, cómo es el clima perfecto y cómo lo podremos saber cuando lo obtengamos, no responderá, porque no lo sabe. La gente lo ha visto.
Y si se pregunta a un individuo preocupado por la alta concentración de CO2 en la atmósfera cuál es el nivel de CO2 correcto para la vida en la Tierra, callará como un muerto, porque no lo sabe.
Y si se pregunta a uno de los seguidores de esa futura premio Nobel que responde por Greta Thunberg (o a cualquier otra persona de su cuerda) por qué dice que el CO2 es contaminante, no le contestará. Y no lo hará porque, si lo llaman contaminante[6] por tratarse de un gas de efecto invernadero, entonces el vapor de agua, que por sí mimo constituye el 95% del total de los gases de efecto invernadero, contaminaría mucho más y eso queda un poco ridículo, incluso para Greta Thunberg[7].
También se puede preguntar a los seguidores de la Agenda 2030 y sus acólitos que, si se gastan $ 75.000.000.000.000 en descarbonizar la economía (occidental) hasta 2050[8], ¿saben cuánto se reducirá la temperatura mundial? No esperen una respuesta concreta, con decimales de grado y todo, con expresión de cómo han obtenido esos datos. Puede esperar sentado.
Habiendo obtenido la callada por respuesta a todas las preguntas anteriores, bien puede añadirse otra: si combatir el cambio climático es un esfuerzo global, ¿por qué la RP China y la India[9] van a su aire y continúan emitiendo CO2 a su gusto y sin límites, hasta el punto de que la primera emite más del 50% del CO2 antropogénico total y la segunda sigue sus pasos y a no mucho tardar la alcanzará?
Claro que a estas buenas gentes (blancas, occidentales y de países muy avanzados en su mayoría), que piensan además que los seres humanos parasitan la Tierra y la están destruyendo, cabría preguntarles ¿por qué les preocupa que el cambio climático nos borre de la faz de la Tierra tras alguna de las profecías apocalípticas que pregonan? ¿No sería mejor para la Tierra? Es más, ¿por qué no se borran ellos mismos, en un acto de coherencia que no acostumbran tener?
Por último, habida cuenta que a los partidarios del calentamiento global antropogénico les parece que hace mucho calor y dicen que el clima era mejor durante, por ejemplo, la Pequeña Edad de Hielo, se les puede preguntar: ¿De verdad era mejor el clima durante la Pequeña Edad de Hielo? ¿Desde qué punto de vista era mejor? ¿Era menos peligroso entre los Siglos XIV Y XIX que ahora? ¿Cuánto menos? Pero no responderán, porque ni saben ni les importa[10].
El Hombre nunca ha estado mejor que ahora. Quieren los calentólogos que ello deje de ser así, pero como van a ver, no pueden. Vean el montón de indicadores que demuestran lo que les digo y refutan las afirmaciones con que nos quieren engañar.
¿Alimentación y nutrición? A mejor desde 1961. Vean las calorías por persona, que, según la FAO, ha aumentado un 35% en 60 años.

Recherche crise climatique, désespérément – IREF Europe FR
Claro que a saber de dónde saca la gente las calorías que ingiere. Veamos qué ha pasado con la producción alimentaria, dada la leve subida de temperaturas. ¡Visto! Qué bien, la producción de cereales ha aumentado un 350% y la población un 260%, lo que quiere decir que somos más y también comemos mejor. En cuanto se enteren los de la Agenda 2030, se van a llevar un soponcio[11]. En fin, no importa. Vean el gráfico. Eso sí, todo eso se ha logrado sin apenas aumentar la superficie de tierras cultivables para producir alimentos básicos[12].

¿Y la producción de carne? Pues ha aumentado un 700%. El gráfico es espectacular. No va a hacer falta comer insectos, como no los comen las decenas de miles de asistentes (gratis total; ya saben quién paga los fastos) a las COP todas, en concreto a la de Bakú, que se acaba de celebrar con gran éxito de crítica y público.

Por este lado, nada de qué preocuparse. ¿Y por el lado de los desastres naturales? ¿Hay más muertos, quizá? Nos cuentan que los huracanes, las sequías, las inundaciones y demás eventos meteorológicos son cada vez peores[13]. Veamos un gráfico, que analiza los muertos por tipos de evento[14] entre 1944 y 2024.

Como se puede apreciar, son cada vez menores[15], y eso que la población se ha multiplicado en el ínterin. Si ampliamos el foco hasta 1920, la caída es todavía más espectacular.

Vale. Pero seguro que se mueren de calor más que de frío, ¿a que sí?
Pues no, ni mucho menos. Se mueren 10 veces más de frio que de calor.

Queda claro que hay cada vez menos muertos por fenómenos meteorológicos. Pero ¿y la expectativa de vida al nacer? A ver….

Tampoco. Todos los estratos mejoran (si bien todos cayeron como consecuencia del virus de la República Popular China, el COVID 19). Hay que ver, la crisis climática no hace mella por ningún lado. O quizá sí, esperen… ¿No es verdad que cada vez hay más pobres en el mundo, hein?
Pues va a ser que tampoco[16].

¡Vaya por Dios, que porquería de crisis climática, cuyos efectos directos e indirectos no se ven por parte alguna! Pues a la ONU y su Agenda 2030, a los calentólogos unidos bajo el IPCC y fuera de él, a los gobiernos abyectos de Occidente, a las ONGs de todo pelaje que medran a la luz (y los recursos) de los Estados en que radican y a los medios de comunicación de masas (ya lo hemos visto aquí https://joseramonferrandis.es/periodismo1-climatico/), va a haber que decírselo. Igual se llevan un disgusto. O igual hay que enviarlos a escaparrar.
[1] De un artículo escrito por Vincent Bénard en Recherche crise climatique, désespérément – IREF Europe FR
[2] Distinto es el caso de las firmas con información y opinión que aparecen en el universo creado al calor de plataformas como YouTube, Twitch, Tik Tok, Facebook, Vimeo, etcétera. Por no hablar de X o Telegram, habilitantes de redes sociales donde cada vez más ciudadanos se encuentran cómodos, y de las que no salen para ver noticias fuera.
[3] https://wattsupwiththat.com/2024/10/28/democrats-anti-science-climate-extremism-failing-fear-of-global-warming-climate-change-falls-further-off-top-10-fears-listing/
[4] Climate Change Was the Big Election Loser – Taki’s Magazine
[5] Término que se refiere a un seguidor de la teoría del calentamiento global antropogénico
[6] Sabemos que lo llaman contaminante para descalificarlo. El CO2 no contamina, es el elixir de la vida de las plantas, es el epifenómeno de nuestra respiración. Es un maravilloso don.
[7] O António Guterres, sin ir más lejos.
[8] Por supuesto que inútilmente, porque jamás se obtendrá tal cosa. Vean aquí las razones, si les parece https://joseramonferrandis.es/net-zero-nunca-funcionara-entrega-completa/
[9] Y Rusia, y Pakistán, y una gran cantidad de países muy poblados, que crecen gracias a una energía barata.
[10] Este conjunto de preguntas que no pueden responder se inspira directamente en esta pieza https://wattsupwiththat.com/2024/10/24/chris-martz-asks-climate-fundamentalists-ten-fundamental-questions/
[11] Seguramente ignoran que mayores temperaturas y más CO2 generan más producción agraria, pero ya se enterarán.
[12] Para alcanzar estos resultados, la utilización de tierras agrícolas en el mundo no ha crecido más que un 10% en ese período, habiendo descendido un 58% la superficie necesaria para alimentar a cada persona. Cosas de la ciencia aplicada.
[13] Lo que es peor es la gestión política. Véase el caso de la riada de la Huerta sur de Valencia a finales de octubre de 2024.
[14] Salvo terremotos y erupciones volcánicas, que los calentólogos todavía no han podido vincular con éxito al CO2 antropogénico, a pesar de sus deseos.
[15] Menos del 1% de la mortalidad total mundial.
[16] A pesar de los esfuerzos de organismos como el Banco Mundial por reducir el listón que define extrema pobreza. Nada, ni así.
por José-Ramón Ferrandis | 13 Dic 2024 | Países / Áreas geográficas
- Superestructura política. Acción exterior
Pervive una tensión permanente entre las cargas políticas de la ficción democrática que configura la realidad institucional rusa y el carácter dictatorial del ejecutivo ruso[1]. La nueva posición geopolítica y las peculiares alianzas internacionales de Rusia se complementan con su papel en la ONU, donde Rusia conserva la antigua posición de privilegio de la URSS en el Consejo de Seguridad[2]. En suma, el peso de la historia[3] se superpone a la realidad y a la imagen de un nuevo país, generando actuaciones impropias de la situación real actual de Rusia[4].
La política exterior de la Federación rusa es esencialmente panrusa[5]. Ello se puso de manifiesto con las actuaciones militares en Moldavia (Transdnistria) tan pronto como en 1990/1992)[6], luego en Georgia[7] (Osetia del Sur, Abjasia, 2008) y asimismo en Kazajstán (tutela militar, 2021[8]), como pueden leer aquí https://joseramonferrandis.es/la-nueva-guerra-imperialista-de-putin/
Con la invasión y desmembramiento de Georgia, las amenazas a Ucraina y a Occidente a través de los cortes en los suministros de gas natural – el 85% de esos hidrocarburos exportados a países de la UE pasaba entonces por Ucraina ‒ en el invierno de 2008, el cerco a Sevastópol (Crimea) y la férrea asociación (de subordinación, obviamente) con el régimen tardosoviético de Bielorrusia[9], el régimen de Putin había establecido el marco de referencia. Paralelamente, se producían movimientos complementarios de apoyo a gobiernos terroristas (Irán, Siria, Corea del Norte/República Democrática de Corea), en una estrategia permanente de intento de debilitamiento estratégico de los EE. UU., como si éste continuara siendo el enemigo.
Para Putin, el Tratado de Belavezha/Belaveza/Bialowieza es como el Tratado de Versalles para Hitler: una intolerable humillación. Y a remediarla se ha dedicado y se dedica. La idea que le mueve es que él, Vladímir Vladimirovich Putin, pasaría a ser un referente de la Historia de Rusia, el líder que ha recuperado los territorios que fueron del Imperio Ruso y de la URSS. Al nivel de Pedro I Románov, de Catalina II, de Vladimir Ilich Uliánov (Lenin) y de Iosif Vissarionovich Djugashvili (Stalin).
Bien pudo Putin además establecer un paralelismo basado, por un lado, en la no-respuesta de Francia a la entrada de Alemania en Renania/Rheinpfalz (1936), que se remilitarizó contra las estipulaciones de Versalles, y por otro lado, en la magra reacción de la UE y el resto de Occidente a la agresión rusa en Crimea. Y es muy probable que los Acuerdos de Múnich de septiembre de 1938 vinieran a su memoria[10], cuando, para evitar una guerra que parecía inminente, Georges Daladier y Neville Chamberlain, en nombre de Francia e Inglaterra, consintieron que la Alemania nazi se anexionara los Sudetes checos[11], “para preservar la paz”[12]. Mutatis mutandis y con idénticos argumentos, Putin entró en el Donbás, pero antes se quedó con Crimea y Sevastópol, haciendo caso omiso de los Tratados firmados en su día. Es el riesgo (más bien, la certeza) que va asociado a la vecindad con Rusia[13].
Al invadir Crimea y anexionarla después, Rusia violó un tratado internacional (el Memorándum de Budapest, que recordamos ofrecía garantías de seguridad por parte de sus signatarios a Ucraina), así como tres tratados bilaterales firmados por Rusia con Ucraina: el Tratado de Amistad y Colaboración entre Rusia y Ucrania[14] (1997); el Tratado sobre la permanencia de la Flota rusa del mar Negro en territorio ucraniano hasta 2017 (1997) y el Acuerdo de Járkov de 2010 (en realidad, una extensión del anterior), por el que dicha permanencia se extendía hasta 2042, es decir, 25 años después, con la posibilidad de ampliar el plazo hasta 2047.
Desde un punto de vista geoestratégico, como consecuencia de la intervención militar rusa en Crimea y Sevastópol, las circunstancias cambiaron, pero sólo en el sentido de profundizar su tendencia.
Putin, envalentonado por la tibia reacción de Occidente a su anexión de Crimea y Sevastópol[15], acumuló fuerzas, tomó impulso y realizó el ataque frontal que venía preparando desde hacía años. Es comprensible que pensara en un paseo militar. No lo ha sido ni lo es porque el ejército ruso es desastroso desde todos los puntos de vista. Y porque Ucraina no es Georgia. Pero ahí está el líder ruso, haciendo avanzar las fronteras de Rusia hacia Occidente.
El 21 de febrero de 2022, los líderes de las autoproclamadas repúblicas populares de Donetsk y Lugansk solicitaron al presidente Putin que reconociera oficialmente la independencia de esas repúblicas. Contaron con el respaldo del ministro de Defensa ruso, Serguéi Shoigú, y del primer ministro Mijaíl Mishustin, quienes dijeron que el gobierno había estado sentando las bases para una medida como esa durante muchos meses. Ese mismo día, Rusia reconoció y envió tropas a ambos territorios[16]. Al día siguiente, 22 de febrero, el Consejo de la Federación de Rusia autorizó por unanimidad al Ejecutivo ruso a utilizar la fuerza militar fuera de las fronteras de Rusia[17].
Ese mismo día se publicó un discurso de Putin a los ciudadanos rusos[18]. La invasión rusa de Ucraina empezó a las 5:00 (hora de Moscú, 2:00 UTC) del 24 de febrero de 2022, constituyendo el mayor ataque militar producido en territorio europeo desde la Guerra de los Balcanes (1991/2001). El cruce de la frontera fue precedido por una gigantesca acumulación de tropas en las fronteras de Ucraina, que había comenzado a mediados de 2021[19]. La parte rusa negó repetidamente[20] que se fuera a producir invasión o guerra adicional alguna[21].
De hecho, el eufemismo utilizado por Vladimir Putin fue “operación militar especial” en Ucrania. Según sus palabras, “Rusia no puede sentirse segura ante la amenaza ucraniana”. Putin añadió que intentaría “desmilitarizar y desnazificar Ucraina”. La justificación esgrimida para el ataque era “proteger a los habitantes de las autoproclamadas República Popular de Lugansk (RPL) y República Popular de Donetsk (RPD), en el Dombás, del genocidio”[22] que estaría efectuando el gobierno ucraniano. Putin aseguró que no había planes para ocupar el territorio ucraniano y que apoyaba el derecho de los pueblos de Ucrania a la autodeterminación. Al final, Putin advirtió a terceros países que no interfirieran[23], pues “la respuesta de Rusia sería inmediata y los llevará a consecuencias que nunca han experimentado en su historia”[24].
Todas las actuaciones del poder ejecutivo ruso desde la llegada de Vladímir Putin se entienden bajo un leitmotiv que comparte con muchos de sus conciudadanos: la URSS como nostalgia. La cúpula política del régimen ruso postsoviético y postyeltsiniano se debate entre la imposibilidad de facto de recuperar la posición de privilegio que durante más de 45 años ostentó el régimen soviético y el deseo de realizarlo[25]. Factores como el gran número de países vecinos, alguno más poderoso en términos económicos, industriales y demográficos, así como el relativo subdesarrollo de su industria y servicios, junto con la desorganización del Estado, limitan el crecimiento[26] y la expansión de Rusia. Esa contradicción se extiende al concepto de fronteras, que son permeables por su propia extensión y dificultad de control, pero que antaño eran herméticas.
El tradicional desprecio ruso (antes, soviético) por los países PECOS[27], invadidos durante la II Guerra Mundial por el Ejército rojo y sojuzgados por los regímenes comunistas títeres de Moscú desde 1945-48 hasta 1989, los ha enajenado completamente, con la parcial excepción de Bulgaria por su historia, en la que recibió completo apoyo militar ruso frente al imperio Otomano y los epifenómenos de la dependencia de la importación de gas ruso de Hungría.
Simultáneamente, Rusia ha establecido relaciones especiales con Alemania (gas, comercio de importación de bienes industriales) y con China, con la que llegó en su día[28] a un acuerdo a largo plazo (30 años) de suministro de hidrocarburos y que en la actualidad es de manera extraordinaria primer cliente (adquisición de hidrocarburos) y primer suministrador. Los nexos con Alemania están prácticamente desmantelados, obligando a Alemania a buscar alternativas energéticas[29] y reorientando sus exportaciones, sin gran éxito. El enorme trabajo de unos finalmente dudosos Schröder y Merkel se ha esfumado.
Las relaciones con la RP China son profundamente asimétricas y muy beneficiosas para el país de Extremo Oriente; mucho menos lo son para Rusia.
Las más que buenas relaciones de cooperación entre la URSS y la India no superaron la desaparición de la primera. India se ha incorporado plenamente a procedimientos productivos y de organización social occidentales.
La integración de Rusia en un grupo de grandes países que conforman una agrupación laxa denominada BRICS[30] no supone para Rusia con objetivo esencial sino una forma de enfrentar al grupo de países de la OCDE, o más específicamente, al G7.[31]
En materia de política interna, existe un completo control político y económico propiciado y tutelado desde el poder[32], que se pone de relieve en un permanente fraude constitucional y legal. Sorprendentemente, no se está instrumentando una política eficaz de natalidad que pueda revertir la tendencia suicida de la población, que como hemos visto, decrece fuertemente desde los años setenta (primero) y noventa (después) del siglo pasado, salvo en lo que se refiere a las minorías no caucásicas, no eslavas. El fenómeno del islam dentro de las fronteras rusas (Chechenia es la punta del iceberg) no se está enfrentando con lógica alguna y se encuentra trufado de frecuentes episodios terroristas, amén de reforzado por el extenso arco musulmán de las fronteras asiáticas del sur de Rusia.
[1] Que, históricamente, es una constante, con la eventual salvedad del interregno de Kerenski y la década de Yeltsin. Salvo esos breves períodos, prevalece la realidad del hombre fuerte (o mujer fuerte, como evidenció Catalina II).
[2] Rusia es, en sí misma, un pequeño universo menguante. El máximo desarrollo físico de Rusia – en el Siglo XIX – y posteriormente de la URSS (más de 22 millones de Km2) está lejos de la situación actual, por más que Rusia siga siendo la nación más extensa del orbe. Esa realidad mensurable, la pérdida de los ideales imperiales ruso y soviético, la reducción incesante de la población y la progresivamente menor importancia de Rusia en lo que se viene en llamar “el concierto de las naciones”, produce un ambiente derrotista que permite entender mejor algunas decisiones de reivindicación del pasado que se adoptan en la Rusia de hoy.
[3] Que es exacerbado con un relato oficial evidentemente hipertrofiado de los logros del Estado, que para el caso funge como patria y habilita un concepto de patriotismo compensatorio de una realidad escasamente satisfactoria.
[4] Los ciudadanos y la élite dominante en Rusia siguen teniendo una visión imperial de sí mismos. La población rusa y sus dirigentes todavía interpretan la realidad bajo un prisma inexistente, que obedece tanto al poderío soviético como a la extensión del territorio y a la convicción de infinitud que comporta. Ese error de referencia comporta que los análisis estratégicos sean equivocados.
[5] Panruso significa, técnicamente, “de todas las rusias”. Es un título que hizo suyo el Zar a principios del Siglo XX. Para mayor precisión, véase la lista de territorios referidos: “Por la gracia de Dios, observamos al Emperador y Autócrata de Toda Rusia, Moscú, Kiev, Vladímir, Nóvgorod; Zar de Kazán, Zar de Astracán, Zar de Polonia, Zar de Siberia, Zar del Quersoneso Taúrico, Zar de Georgia; Señor de Pskov y Gran Príncipe de Smolensk, Lituania, Volhynia, Podolia, Finlandia; Príncipe de Estland, Livland, Courland, Semigalia, Samogitia, Belostok, Karelia, Tver, tierra de Yugorski, Perm, Vyatka, Bolgar y otros; Señor y Gran Príncipe de Nizhni Nóvgorod, Chernígov, Riazán, Pólotsk, Rostov, Yaroslavl, Belozersk, tierra de Udorski, Obdorsk, Kondia, Vítebsk, Mstislav, y todos los países del norte Maestro; Señor de Iberia, y las tierras de Kartli y Kabardia y las provincias armenias; Soberano hereditario y gobernante de los príncipes circasianos y montañosos y de los otros; Señor del Turquestán; Heredero de Noruega; Duque de Schleswig-Holstein, y Stormarn». Panruso es un concepto extensivo y prefigura el dominio del entorno.
[6] En 1990, líderes separatistas moldavos declararon la independencia de una franja de terreno de 4.163 Km2 de la propia Moldavia. Recordemos que Moldavia formaba parte de la URSS. Con ello, se adelantaron al hundimiento que ahora veremos y pasó a vincularse a Rusia. La llamaron Transdnistria, pues estaba al otro lado del río Dniéster. De hecho, se encuentra entre el río Dniéster y la frontera oriental de Moldavia con Ucraina. La independencia de 1990 dio paso a la guerra de Transdnistria en 1992. Establecido un alto el fuego, la situación actual es característica de toda intervención rusa más allá de sus fronteras: hay población en parte filorrusa y unidades militares rusas destacadas allí con su armamento, moneda propia (rublo transdnistrio) y el idioma ruso como lengua oficial. Sólo tres países no miembros de la ONU (Abjasia, Osetia del Norte y Artsaj – antes, Nagorno-Karabaj -) reconocen a Transdnistria. El modus operandi de Rusia es siempre igual: crea malestar en territorios donde viven rusos o rusoparlantes, lanza movimientos separatistas (que apoya), envía armamento y/o mercenarios y al cabo, reconoce esos territorios, que segrega de facto de su nación originaria. El Derecho internacional es violentado y Naciones Unidas no reconoce los nuevos mini estados vasallos de Rusia, pero ésta crece sin cesar.
[7] Georgia se había declarado estado independiente antes de la implosión de la URSS, con efectos de abril de 1991. Tan pronto como en diciembre de 1991, estalló en Georgia un golpe de Estado auspiciado por Rusia. En 1995, Abjasia y Osetia del Sur se declararon independientes de Georgia. Una vez realizada la subsiguiente y tradicional brutal limpieza étnica, Rusia firmó en agosto de 2008 los decretos de reconocimiento de la independencia de Abjasia y Osetia del Sur.
[8] En 2021, tras importantes disturbios en Astaná, capital de Kazajstán, fueron llamadas tropas rusas aerotransportadas, las cuales devolvieron rápidamente el orden al país.
[9] La visión imperial que Rusia tiene de sí misma prevalece siempre.
[10] O a los informes de sus asesores, tanto da.
[11] Ya conocen la excusa: allí vivían germanoparlantes, como en Donetsk y Lugansk hay rusoparlantes.
[12] La paz duró 11 meses más, pero Winston Churchill no se llamaba a engaño. Su frase todavía resuena: “Por evitar la guerra habéis incurrido en el deshonor, y ahora tendréis deshonor y guerra”.
[13] La anexión a Rusia de Donetsk, Lugansk, Jersón y Zaporiyia, las cuatro ocupadas, se ha formalizado al resultar incorporadas como sujetos federales de la Federación de Rusia. El gobierno de Vladímir Putin hizo oficial la anexión el 30 de septiembre de 2022. El 3 de octubre de 2022 fue ratificada por la Duma Estatal. El día 4 lo fue por el Consejo de la Federación. El día 5 fue promulgada por Putin.
[14] Los gobiernos de Rusia y Ucrania «respetan la integridad territorial de ambos Estados y reafirman la inviolabilidad de las fronteras actualmente existentes entre ambos”.
[15] La respuesta de la UE fue prácticamente inexistente, del todo incapaz de arañar la coraza rusa. el 6 de marzo de 2014, El Consejo Europeo adoptó medidas de presión instrumentadas a través de sanciones. Putin tomó buena nota.
[16] Como sabemos, estas repúblicas fueron autoproclamadas en 2014 y 2015 e integradas en la Federación Rusa el 5 de octubre de 2022. Su reconocimiento internacional fue extraordinariamente limitado (sólo lo hicieron, ese mismo mes de octubre de 2022, tres entidades nacionales soberanas: la Federación Rusa, Siria y Corea del Norte).
[17] El despliegue de tropas en el Donbás fue interpretado como la retirada de facto de Rusia del Protocolo de Minsk (El Protocolo de Minsk fue un acuerdo para poner fin a la guerra en el este de Ucraina, firmado por representantes de Ucrania, Rusia, la República Popular de Donetsk y la República Popular de Lugansk el 5 de septiembre de 2014, en Minsk, capital de Bielorrusia). El acuerdo implementó un alto el fuego inmediato, pero no logró parar todos los combates en el este de Ucraina. El Protocolo Minsk II (2015) surgió como respuesta al fracaso de Minsk I. Este segundo pacto contó con la mediación de Francia y Alemania, así como con la ratificación del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas. Efectivamente, el 22 de febrero Putin dijo que los acuerdos de Minsk ya no eran válidos para Rusia. Durante la mañana del 24 de febrero, Putin anunció que Rusia estaba iniciando una “operación militar especial” en el Donbás: para entonces ya había lanzado la invasión a gran escala sobre Ucraina.
[18] Entre otras, realizó las siguientes afirmaciones: “la Ucraina moderna fue creada enteramente por Rusia, por la Rusia bolchevique, comunista, para ser preciso. Los principios de Lenin para la creación de un estado no solamente fueron un error, fueron, como se dice, peores que un error”. Dijo asimismo que la admisión de Ucraina en la OTAN era “una conclusión inevitable”, que Moscú no podía permitirse el lujo de ignorar la amenaza de una Ucraina con armas nucleares (de las que carecía desde el 1.6.1996, fecha en que se envió hacia Rusia la última remesa de ojivas nucleares para su desmantelamiento, como consecuencia de la firma del Memorándum de Budapest sobre garantías de seguridad, nota del autor). Finalmente, exigió que “aquellos que tomaron y retuvieron el poder en Kiev […] cesaran inmediatamente las hostilidades”, o “enfrentarían las consecuencias”.
[19] Inicialmente, el número de efectivos y sus equipos rondaba los 75.000, acantonados a unos 150 Km. de la frontera. En diciembre de 2021, el número de tropas fue aumentando y las estimaciones las cuantificaron en unos 175.000 hombres, aunque alguna de ellas las situó en un máximo de 225.000.
[20] El portavoz de Putin, Dmitri Peskov, lo negó en noviembre de 2021; el viceministro de Relaciones Exteriores, Serguei Riabkov, lo hizo en enero de 2022; el embajador ruso en los Estados Unidos, Anatoli Antonov, insistió el 20 de febrero de 2022 y el embajador ruso en la República Checa, Alexandr Zmeyevski, se atrevió a hacerlo el 23 de febrero de 2022.
[21] La parte rusa se refiere a la invasión como “operación militar especial”, no como guerra.
[22] Rusia ha acusado a Ucraina de genocidio en el Dombás contra la población prorrusa del país. Ucraina presentó una demanda en la Corte Penal Internacional contra Rusia por esas acusaciones. Los tribunales no hallaron evidencias que sustentaran las acusaciones rusas e instaron al Gobierno ruso a suspender de inmediato las acciones militares contra Ucraina.
[23] Lo hicieron, pero con la tibieza habitual. Tuvo un cierto impacto económico la desconexión de una decena de bancos rusos del sistema de mensajería interbancaria SWIFT, el cierre del espacio aéreo de la UE y otros países occidentales a las aerolíneas rusas, las sanciones al sector aviación (embargo de venta de aviones nuevos, repuestos, combustible, mantenimiento y financiación) y las sanciones al sector transporte por carretera y marítimo, junto con el embargo a la venta de tecnologías y material de doble uso, de los que la industria rusa es especialmente dependiente.
[24] La frase se entendía referida al uso de armas nucleares por parte de Rusia.
[25] Ello se refleja en un antagonismo característico, que se expresa comúnmente como Voluntad frente a Realidad. En Rusia especialmente, es necesario tener en cuenta la escasa autonomía y trascendencia de las personas –ciudadanos– en la adopción de decisiones que afectan a la sociedad como un todo. Lejos de tomar en consideración los intereses de los ciudadanos de a pie, las grandes líneas de la estrategia rusa obedecen a criterios voluntaristas de distintas élites que son independientes de las posibilidades que plantea la realidad: el resultado suele ser el fracaso, con altos costes para la población.
[26] En principio, la función de las élites directoras de un país pasa por proveer seguridad y riqueza a sus habitantes. Ya no es el caso en Rusia desde el cese de Boris Yeltsin, quien sí contemplaba ese objetivo.
[27] PECOS: Países de Europa Central y Oriental.
[28] En mayo de 2014 el presidente Putin firmó un acuerdo de 30 años de duración para la venta de gas a China, por valor de 400.000 millones de dólares.
[29] Lo política energética alemana es suicida. Por no alargar este texto, pueden consultar el lector aquí https://joseramonferrandis.es/alemania-se-tambalea/ y aquí https://joseramonferrandis.es/verdes-por-fuera/
[30] Acrónimo de los cuatro países originalmente comprendidos en esa definición: B por Brasil, R por Rusia, I por India, C por China y S por el plural, luego utilizado por la Republica Sudafricana para incorporarse. A 1 de enero de 2024, el grupo posee 10 miembros tras la entrada de Arabia Saudita, Egipto, Emiratos Árabes Unidos, Etiopía e Irán. No hay intereses comunes, plataformas conjuntas, objetivos compartidos o estrategias de unificación en esta asociación. https://joseramonferrandis.es/naciones-unidas-una-institucion-deleznable/
[31] Alemania, Canadá, Estados Unidos, Francia, Italia, Japón, Reino Unido y, marginal y políticamente, la Unión Europea.
[32] A través del partido político Rusia Unida, vehículo del poder de Vladimir Putin, que alcanza resultados cuasimonopolísticos utilizando todo tipo de recursos.