por José-Ramón Ferrandis | 7 Ene 2025 | Países / Áreas geográficas
El 20 de enero de 2025, lunes, a las 18:00 (como se puede ver en negrita y cursiva al final del documento) se celebrará en el Centro Riojano de Madrid (Calle de Serrano 25) el primer conjunto de conferencias de un ciclo de 11,
Un grupo de personas (Ultano Kindelan Everett, José Luis Montero Casado de Amezúa, Felipe González Abad y José-Ramón Ferrandis) ha organizado unas jornadas de frecuencia mensual tituladas España 1936-1975. La idea es explicar los hechos que tuvieron lugar durante ese período, mal conocido por insuficientemente divulgado.
Con esta iniciativa intentamos colmar en parte esa laguna, para lo que hemos recurrido a invitar a magníficos ponentes. Las jornadas versarán sobre los siguientes contenidos, cuyas fechas y participantes se comunicarán con antelación a cada una de ellas.
España 1936-1975
Programa
- Origen y causas de la aparición del nuevo Estado
- Introducción
- Explicación del contenido del Programa
- Origen y causas del nuevo Estado
- El nacimiento del Estado del 18 de julio
- El marco jurídico del nuevo Estado
- La inmediata postguerra. Justicia y tribunales militares
- Las leyes fundamentales del Estado
- Democracia orgánica
- Reforma del régimen jurídico. Las Cortes
- El marco social y político
- Relaciones con la Iglesia
- Incidencia de la FET y de las JONS
- Administración de justicia y orden público
- El marco laboral
- Magistratura del Trabajo. Evolución sindical
- Organización sindical y leyes sociales
- El Instituto Nacional de Previsión. La seguridad Social
- El marco económico
- La evolución de la vivienda en la España de Franco
- La economía en los años 40´y 50´
- Plan hidrológico e infraestructuras asociadas
- Realizaciones estructurales en Agricultura
- El INI. Principales proyectos. La industria en España
- Estabilización. Apertura. Desarrollo
- El Turismo, elemento esencial
- La energía nuclear
- El marco cultural
- No hubo un páramo cultural
- La educación
- El deporte en España
- El marco ejecutivo
- Francisco Franco y sus ministros
- La política exterior de Franco: una historia de éxitos
- Cierre del programa
- Comentarios y preguntas
En la jornada del día 20 de enero de 2025 intervendrán los organizadores arriba mencionados y el conocido historiador, periodista y divulgador Pedro Fernández Barbadillo.
Tras el acto se ofrecerá un vino español en los mismos locales del Centro Riojano.
La entrada es libre hasta cubrir el aforo.
Lunes, 20 de enero de 2025
18:00 a 20:00 horas. Salón La Lengua.
Ciclo “ESPAÑA 1936-1975”
I Jornada “Origen y causas de la aparición del Nuevo Estado” impartida por nuestro socio D. Ultano Kindelan. Ponentes: D. José Luis Montero, D. Felipe González, D. José Ramón Ferrandis y D. Pedro Fernández Barbadillo.
Preside D. José Antonio Rupérez Caño, presidente del Centro Riojano de Madrid.
por José-Ramón Ferrandis | 3 Ene 2025 | Países / Áreas geográficas
- Resumen
Rusia es un país extraordinario, tanto por sus dimensiones, como por su historia, como por el papel que ha jugado durante el Siglo XX. Sus características físicas, por sí solas, establecen un marco de referencia ineludible: se trata de un territorio de extremos térmicos[1] y meteorológicos[2] como no hay par, con distancias geográficas entre poblaciones relevantes que no tienen parangón en país alguno, entre las cuales no hay a veces más conexión que la aérea. Esas características condicionan la percepción que de sí mismos tienen los rusos.
Culturalmente, Rusia se ha encontrado siempre en los arrabales de mundos más civilizados, sea la civilización grecorromana, sea la china. Ninguna de ellas ha tenido históricamente gran influencia, salvo por un cristianismo de origen bizantino, cuya expansión desde el Rus de Kiev tuvo lugar en el Siglo IX, a raíz de los contactos con Constantinopla[3].
Aunque la fe cristiana ortodoxa[4] conformó las actitudes de la población y la iglesia alcanzó un enorme predicamento, no fue nunca tributaria del catolicismo, ni siquiera del protestantismo en alguna de sus muchas variantes. Cerrada sobre sí misma, modeló voluntades y comportamientos, pero sin comparación con lo acontecido en Occidente.
Históricamente, Rusia ha experimentado enormes convulsiones desde su aparición en el tablero internacional, mucho mayores en el Siglo XX que nunca antes.
Hay que consignar igualmente el tardío influjo occidental de la mano de Pedro I y Catalina II. Los intentos de occidentalizar Rusia, como hemos visto en el texto, continuaron (y continúan), pero ahora desde una perspectiva de confrontación. Rusia se desembarazó de gran parte de su enorme atraso social, económico y religioso durante la égida de Pedro I. El fin de la esclavitud, materializado en forma de servidumbre de la gleba hasta una fecha tan reciente como 1861[5], tuvo lugar mucho más tarde que en el resto de los países situados a occidente de sus fronteras, en Europa.
Durante la Primera Guerra Mundial estalló (1917, febrero) la llamada revolución burguesa, encabezada por Aleksándr Kerenski, que al poco fue superada por la que se vino en llamar bolchevique (1917, octubre), encabezada por Lenin. Su implantación en Rusia, la creación de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas, las guerras consiguientes y el terror esencial al sistema generaron una mortandad como nunca se había visto en parte alguna. Esa fue la argamasa del socialismo real, cuya pervivencia durante décadas, más la terrible guerra contra el socialismo nacional alemán, creó una sociedad en la que predominaba la sospecha, el control y la hostilidad entre los ciudadanos, así como entre éstos y el Estado.
Con todo y con eso, los líderes que han cuestionado o contribuido a minimizar la existencia del Estado totalitario soviético (Gorbachov primero y Yeltsin después) han visto como sus índices de popularidad descendían rápidamente. Es cierto que se superponen la implosión de la URSS y el deterioro económico[6], pero se mantiene entre la población un sentimiento dominante de melancolía por la grandeza imperial perdida.
Los intentos de reproducirla pueden hacer deslizar a Rusia desde la ensoñación hasta la pesadilla. La pesadilla de un imperio neosoviético impulsado por Vladímir Putin, quien pretende atraer a la órbita rusa a los países que integraron el imperio soviético que desapareció en 1991.
[1] Rusia es el país más frío del mundo, con una temperatura media anual de —5,5 °C.
[2] Luminosidad y cambios súbitos de presión atmosférica que inciden en la salud de las personas.
[3] En el año 988, Vladimiro I de Kiev, al casar con la hermana del emperador Basilio II, se bautizó, adoptando oficialmente la religión del imperio bizantino.
[4] Predominante entre los eslavos, como el budismo lo fue entre los mongoles y el islamismo entre los pueblos túrquicos.
[5] Durante el reinado de Alejandro II (1855/1881).
[6] El caos finisoviético y postsoviético fue homérico. Proliferaron la brutal y rápida caída del PIB y la desaparición de las rústicas redes sociales de sostenimiento y supervivencia que proporcionaba el Estado soviético, siendo sustituidas por alta mortalidad, crimen y mafias de origen político y policial. Un mundo perdido, en suma.
por José-Ramón Ferrandis | 27 Dic 2024 | Países / Áreas geográficas
- Futuro/perspectivas
La OTAN es, desde su creación en 1949, la bestia negra, primero de la URSS y ahora que ésta ya no existe, de Rusia. Desde su misma aparición supuso para la URSS hallar frente a sí y sus deseos expansionistas un baluarte inexpugnable. En la actualidad, supone la garantía de que Rusia no invadirá los territorios de los países miembros como ya ha ocurrido con Ucraina, que no es Estado miembro de la OTAN[1].
Desde un punto de vista estrictamente militar, ya sólo queda un país en la zona que no esté o haya expresado su deseo de estar en la OTAN[2]. No es de extrañar, a la vista de la historia de Rusia y la URSS en relación con los países de su entorno[3]. Sólo un organismo militar supranacional con un liderazgo fuerte les protegerá de futuros ataques de Rusia contra su integridad territorial.
Los miembros de la OTAN son 32 y sus fechas de acceso a la organización, éstas que ven al pie[4]. En 2008, el presidente de Ucrania Víktor Yúshchenko, solicitó la entrada de su país en la OTAN, a lo que se opuso frontalmente el presiente Putin. En 2010, Víktor Yanukóvich retiró la solicitud. En 2020, el presidente Volodímir Zelenski aprobó la Estrategia de Seguridad Nacional con objeto de llegar a ser miembro de la OTAN.
La situación actual se caracteriza por la integración de gran parte del antiguo hinterland soviético en la organización militar. Frente a la OTAN, ya no hay un Pacto de Varsovia, sino un solo país, Rusia (más Bielorrusia, de escasa importancia militar, aunque de gran relevancia estratégica), abandonado por sus antiguos satélites. A ello se añade la progresiva integración de los antiguos PECOS en la UE[5], cuya ampliación hacia el Este no puede pasar más allá de Ucraina sin perder la propia esencia de la UE, su alcance y su capacidad de control. Esto quiere decir que la eventual e insensata idea de integrar a Rusia en la Unión Europa carece en absoluto de sentido.
Ese hecho refuerza el aislamiento de Rusia y choca con su voluntad de permanecer: China, Europa y los EE. UU. son vistos como amenazas políticas y económicas.
Reformas estructurales pendientes
La Rusia actual está en un equilibrio inestable entre polos opuestos entre los que se desliza. En un extremo está la mejoría de las condiciones de vida para su población. En el otro se halla una voluntad expansiva típicamente neoimperialista fundada en sus posesiones territoriales anteriores. Los anhelos presentes radican en un relato mitificado de la historia de Rusia.
Ese equilibrio inestable genera tensiones y dificultades, que condicionan fuertemente su presente y su futuro, poniendo incluso en peligro su mera supervivencia. Para resolver las contradicciones en las que se debate, Rusia tiene frente a sí un cuaderno técnico de deberes de enorme magnitud, no ya para recuperar su posición en el tablero internacional, objetivo que ya no es posible tras el advenimiento como potencias emergentes de la RP China y la India, cuya superioridad demográfica y productiva es creciente, sino para sobrevivir en un mundo cada vez más abierto, interrelacionado y dependiente: esas tres características son antitéticas con la dinámica económica, la política interna y la estrategia exterior de Rusia.
Para intentar superar estas tensiones antitéticas, los deberes que Rusia tiene que resolver son:
Establecer una verdadera separación de poderes inexistente en la realidad, sobre cuya base será posible construir una democracia representativa[6], que sólo ha tenido lugar durante 6 meses de 1917 y durante la égida de Boris Yeltsin.
Limitar primero y reducir después el número de efectivos y el alcance de una burocracia hipertrofiada, amén de minimizar su intrusión en la economía y la sociedad.
Revertir el fenómeno heredado de 70 años de existencia de la URSS de escasa iniciativa privada[7], sin la cual resulta inviable un crecimiento económico racional y sustentado en la competencia interna y los intereses genuinos de los agentes económicos.
Reducir sustancialmente el excesivo control del Estado sobre el sistema productivo y la economía rusa a través de una oligarquía paraestatal creada y fortalecida desde la presidencia del país a partir 2009.
Resolver la insuficiente protección del derecho de propiedad, base insustituible de la estabilidad social y la iniciativa privada, además de los restantes componentes del sustrato del desarrollo económico.
Combatir el elevadísimo nivel de corrupción generalizada, confirmada por los informes de Transparency International[8], que sitúan a Rusia en el puesto 141 de 180 países, en una de las peores posiciones del mundo, al nivel de las dictaduras africanas más atrasadas y yendo a peor[9].
Reducir la dependencia histórica de las exportaciones de materias primas, que suponen más del 70 % de la producción rusa comercializada, situando a Rusia en un Estado de monocultivo en la balanza comercial, una alta dependencia de variables exógenas y una debilidad estructural en la generación de riqueza inconsistente con el peso de Rusia en el mundo.
Superar la baja competitividad industrial, que hasta el momento sólo se ha combatido en sus síntomas vía devaluaciones sucesivas, que está lastrada por la obsolescencia de los equipos, la insuficiente I+D y la reducida competencia interna. La mejora de las condiciones para la inversión extranjera productiva directa es una vía probada de garantías para alcanzar ese objetivo.
Desarrollar estrategias a largo plazo tendentes a potenciar la capacitación tecnológica del capital humano y superar así el obstáculo que supone la relativamente escasa mano de obra cualificada[10].
Invertir la bien conocida y perceptible implosión demográfica, que al menos parcialmente[11] tiene raíces económicas[12]. De no tener éxito en este segmento, todos los demás resultan comprometidos.
Sustituir la omnipresente realidad de la obsolescencia de las infraestructuras, herencia de la URSS, en la que los procesos de mantenimiento no tenían presencia significativa. En ese sentido, los proyectos nacionales de mayor impacto son los que afectan a la mejora de las deficientes infraestructuras de transporte, cuya mejora exige la utilización del “Fondo de Desarrollo” creado en 2019 con una dotación progresiva efectuada a través de emisión de deuda pública. Su cifra tope es de 35.000 millones de euros, que se pensaba alcanzaría su madurez en 2024. Como a tantos otros proyectos, la guerra en Ucraina ha dado fin a este también.
Reformar un sistema financiero ineficiente, recreado desde cero a partir de 1991 y lastrado por sus orígenes poco claros, atomización, insuficiente capacitación técnica y escasa capitalización.
Finalmente, pero con la mayor importancia, renunciar a la expansión territorial respaldada por las acciones militares, cuya historia reciente y ominoso presente anuncia un progresivo crecimiento de los gastos militares y una reorientación de los esfuerzos del desarrollo económico hacia los gastos en armamento y equipos. De continuar la invasión de Ucraina y la guerra consiguiente, se puede esperar una militarización del sistema, una nueva carrera armamentista y un final del régimen actual, que se sumiría en problemas similares a los que acabaron con la URSS.
[1] Tanto Georgia como Ucraina han expresado su deseo de integrarse en la OTAN. De entre todos los estados fronterizos con Rusia por el suroeste, sólo queda por solicitarlo Armenia.
[2] El 9 de febrero de 1990, Mijaíl S. Gorbachov propuso una estructura paneuropea de seguridad, que incluiría el ingreso de Rusia en la OTAN. Durante muchos años estuvieron operativas una oficina de la OTAN en Moscú y una de Rusia en Bruselas.
[3] Una de las características de las guerras de Rusia contra sus vecinos es la brutalidad ilimitada que ésta practica contra los civiles, incluyendo deportaciones de niños y mayores, bombardeos de la retaguardia, así como el comportamiento de los soldados del ejército ruso. Esa es una de las razones del alto número de refugiados procedentes de las zonas de combate que se han registrado. El caso de la masacre de Bucha, que ejemplifica lo dicho, puede claramente ser conceptuado como “crimen de guerra”. Recordemos de qué se trató. El 2 de marzo de 2022, Rusia tomó el control de Jersón y ocupó la central nuclear de Zaporiyia (que es la planta más grande de su tipo en Europa. Ha experimentado daños por bombardeos y presenta destrucciones parciales en las líneas eléctricas conexas). Al noroeste de la capital, Kiev, la ofensiva rusa encontró una fuerte resistencia del ejército ucraniano en los suburbios de Bucha. Cuando algo más tarde se produjo la retirada de las tropas rusas, aparecieron cientos de cadáveres en las calles y en fosas comunes de la población de Bucha, muchos de ellos con signos de tortura.
[4] 1949: Bélgica, Canadá, Dinamarca, Estados Unidos, Francia, Islandia, Italia, Luxemburgo, Noruega, Países Bajos, Portugal y Reino Unido. 1952: Grecia y Turquía. 1955: República Federal de Alemania. 1982: España. 1999: Chequia, Hungría y Polonia. 2004: Bulgaria, Eslovaquia, Eslovenia, Estonia, Letonia, Lituania, y Rumanía. 2009: Albania y Croacia. 2017: Montenegro. 2020: Macedonia del Norte. 2023: Finlandia. 2024: Suecia.
[5] De hecho, sólo quedan Ucraina y Moldavia, pues Albania (desde 1961), Kosovo, Montenegro y Serbia se mantuvieron fuera de la órbita soviética.
[6] Ese aspecto es estrictamente institucional, pero no garantiza una mayor eficiencia, ni más capacidad de resolución de problemas, sobre todo los estratégicos. Sirve sobre todo, en teoría, para dar la voz a las personas censadas y para incrementar la transparencia y responsabilidad pública del poder ejecutivo.
[7] La cual se halla limitada asimismo por la excesiva intrusión burocrática y administrativa de la que hablaba en el punto anterior.
[8] https://www.transparency.org/en/cpi/2023
[9] La corrupción es sistémica. A título de ejemplo, en mayo de 2024 fue cesada por esa razón parte de la cúpula del Ministerio de Defensa, que a su vez había reemplazado a otra anterior por las mismas razones.
Los arrestos de altos cargos militares fueron precedidos por la destitución del ministro, Serguéi Shoigú, que llevaba 12 años en el puesto.
[10] Un fenómeno está teniendo lugar en sentido opuesto al que Rusia necesita: jóvenes de buena formación en materia de tecnologías de información y las comunicaciones han huido de Rusia para evitar las conscripciones y las levas, descapitalizando así el sector más puntero del desarrollo tecnológico en el mundo.
[11] No es la razón dominante, pero existe.
[12] Se refiere a las dificultades para financiar familias con varios hijos. Ya en 2017, el ministro de finanzas ruso, Antón Siluánov, dijo pretender aplicar recursos de programas sociales para elevar la tasa de natalidad de 1,5 a 1,7 niños por mujer hasta 2022. Sin éxito, como todas las medidas anteriores.