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JRF

Un blog reaccionario

«Verum, Bonum, Pulchrum»

Presentación del libro «Franco sin adjetivos»

Subo hoy la grabación correspondiente a la presentación de mi más reciente libro, titulado “Franco sin adjetivos”. Resultó ser amena y agradable gracias a la labor de Pedro Fernández Barbadillo, que es además el autor del Prólogo.

Si el lector tiene un hueco disponible en su agenda, pasará un buen rato.

Cordiales saludos

Video de SND Editores y Espacio Ardemans – José Ramón Ferrandis Muñoz y Pedro Fernández Barbadillo sobre “Franco sin adjetivos” (21-11-2024)

https://youtu.be/qSrO1eBY3Ok?si=0irNkYlpPIahxfCf

Periodismo[1] climático

Van saliendo datos acerca de cómo el tratamiento de noticias y las opiniones de muchos medios de comunicación de masas (MCM) son compradas por instituciones y empresas[2]. Esta vez nos hacemos eco de manera casi literal de lo publicado en Climate Change Weekly #521: Climate Journalism, Increasingly Bought and Paid For – Watts Up With That?

Primer ejemplo: la Associated Press aceptó millones de dólares de fundaciones de extrema izquierda para cubrir adecuadamente el “cambio climático”.

Segundo ejemplo: en 2013, Los Angeles Times declaró públicamente que no consentiría discrepancias relativas al cambio climático en sus páginas[3].

Al tiempo los MCM, al unísono, dejaron de hablar del calentamiento global para hablar del cambio climático[4]. Posteriormente, debido a la influencia de grupos ecologistas del gobierno, muchos MCM abandonaron el concepto del cambio climático, que asusta apoco por sí mismo, pasando a expresarse en términos de “crisis climática” o “emergencia climática”. No se trata de informar, sino de confundir, condicionar y orientar[5].

La descripción de un fenómeno reemplazó a su explicación y racionalización. Las impresiones sustituyeron a los datos. De esa manera, el clima es un espectáculo de horrores y oscuras profecías sin base alguna, constantemente desmentidas por la realdad, sin que eso parezca importar a los MCM apesebrados. Ya saben: los seres humanos blancos occidentales están matando a la Tierra con sus gases de efecto invernadero. ¿A quién a usted a creer, a la Ciencia, a su propia capacidad de análisis o al relato apocalíptico de los MCM?

Entonces aparecen los Jeff Bezos[6], George Soros[7], Bill Gates[8] y similares plutócratas que, no satisfechos con haber obtenido enormes fortunas con su actividad económica, han decidido utilizar parte de ellas para imponer su agenda al resto del mundo. Compran MCM y con ellos apoyan la línea woke socialista (valga la redundancia), en materia de cambio climático (y otras áreas) para socavar el funcionamiento de las sociedades occidentales. “Al cabo, para esos millonarios activistas, se trata de ejercer mayor control sobre la sociedad”[9]. ”Es un asunto de poder.”[10]

Se supone que los MCM son neutrales, pero no es el caso. Muchos de ellos, así como conocidas plataformas (vean al caso de Linkedin más adelante) trabajan de consuno con gobiernos que han adoptado posiciones partidistas muy sectarias, sirviéndoles de muleta. Temas como el llamado “cambio climático” y la responsabilidad que calentólogos y asociados atribuyen al ser humano (occidental, por supuesto) en su desencadenamiento son tratados con absoluta desvergüenza, bloqueando publicaciones[11], desmonetizando (caso de Google[12]) otras y suprimiendo por las buenas cuando les apetece o se les ordena.

También lo hacen agencias de aparentemente reconocida garantía, como AP, es decir, Associated Press[13], que cobra[14] para ser portavoz y altavoz del alarmismo[15].

No sólo es eso. Ya están en marcha proyectos para entrenar a periodistas para decir lo que deben decir[16], no otra cosa, así como la manera en que lo deben contar[17], excluyendo cualquier otra. Tienen que reforzar la censura y el control imponiendo un relato[18] que se aleja cada vez más de la verdad para que los lectores, oyentes y televidentes se vean rodeados por un relato indestructible. O eso creen[19].

[1] Se refiere específicamente al de los EE. UU. En realidad, podemos abrir el plano y ver que “en todas partes cuecen habas”.

[2] De esa manera, se volatilizan la ética y el credo periodísticos. Los MCM colaboran en la supresión de la disidencia, primero en lo relativo al “cambio climático”, luego en lo referido al coronavirus de Wuhan y la respuesta de los gobiernos, la integridad en las elecciones y otros muchos asuntos tratados como la extrema izquierda exige.

[3] Con esa decisión, el medio excluyó a miles de científicos y legos conocedores del tema que, aunque aceptaban que el clima estaba cambiando (como lo ha hecho siempre), ponían en cuestión si los seres humanos eran la única o principal causa y si el cambio representaba necesariamente una amenaza.

[4] ¿Se acuerdan? Pueden leerlo en detalle en https://www.unioneditorial.net/libro/crimen-de-estado/

[5] Puede verse aquí Climate Crisis – United States Department of State

Y también aquí Why the Guardian is changing the language it uses about the environment | Environment | The Guardian

[6] Jeff Bezos

[7] George Soros

[8] BillGates

[9] Ver Thomas Gallatin: Funding Climate Alarmism Propaganda | The Patriot Post

[10] En el pasado (fundamentalmente desde los años 20 del Siglo XX, pero con fuerza en los 40´s, hasta 1959) empresas de discografía pagaban a ciertos ejecutivos de la radio y a famosos pinchadiscos para promocionar determinadas canciones en la radio y así impulsar las ventas. Cuando se descubrió el pastel, estalló el escándalo conocido por un término acuñado ad hoc, la payola (integrado por pay y Victrola, un fonógrafo famoso a primeros del Siglo XX). En realidad, más que un escándalo, fue un crimen, que estaba tipificado como tal en la Ley de Comunicaciones de 1934. Hoy día, cuando los multimillonarios y las grandes fundaciones pagan para promover historias de alarma climática del todo falsas, a nadie parece importarle. Se acepta sin rechistar la corrupción de los medios de comunicación y la narrativa del desastre climático que están tejiendo.

[11] LinkedIn Bans Geologist for Climate Change Posts: ‘This Type of Content Is Not Allowed’

[12] Google demonetized The Heartland Institute in June. Here are 4 more channels that violate its climate misinformation policy. | Media Matters for America

[13] Associated Press Takes More Money to Promote Climate Alarm

[14] The New American escribía que “Las historias de AP con algo positivo que decir sobre el escepticismo climático son escasas, si hay alguna. Eso nos acerca a un editorial de febrero de 2023 del New York Post al respecto: ‘Lo sentimos: esto es prostitución. Pagas a un medio `para tener la cobertura que quieres”.

[15] Upton Sinclair: “Es difícil que un hombre entienda algo cuando su sueldo depende de no entenderlo”.

[16] La Solutions Journalism Network está financiada por entidades como Chan Zuckerberg Initiative, la Ford Foundation, la Bill & Melinda Gates Foundation y la Hewlett Foundation.para diseminar el alarmismo climático.

[17] Los activistas climáticos y sus destrozos nunca son terroristas ni delincuentes. Son gentes no violentas y sus actos, “demostraciones”.

[18] Thomas Gallatin lo cuenta en Thomas Gallatin: Funding Climate Alarmism Propaganda | The Patriot Post

[19] En realidad no creen, por eso los billonarios aumentan la apuesta ante la creciente incredulidad de los ciudadanos. En 2023 dos grupos calentológicos, Solutions Journalism Network y Covering Climate Now, crearon Climate Blueprint for Media Transformation, una Guía en 14 capítulos para enseñar a los periodistas a cubrir el “cambio climático”. En la Introducción, “La historia del todo”, les alecciona a incluir la narrativa alarmista en las secciones de Deportes, Cultura, Sucesos, etcétera, tanto al inicio de la noticia como en el núcleo. Quede claro: “Nada de esto tiene que ver con la precisión científica o la búsqueda de la verdad. Como con tantas cosas de la industria alarmista del clima, es sólo cuestión de dinero”.

Rusia: voluntad frente a realidad (octava entrega)

  1. Datos sobre la estructura económica de Rusia y sus políticas asociadas

Inversión extranjera

La mejora del clima de inversión es prioritaria en la política gubernamental. Las razones son las mismas que para todos los países que se esfuerzan en ese sentido: evitan endeudarse, reciben tecnología y know-how, aumentan su nivel empresarial y generan riqueza extra, prácticamente a cambio de nada.

Poe eso, en abril de 2008 quedó aprobada la Ley sobre inversión extranjera en sectores estratégicos para la defensa y seguridad del estado, que exceptuaba 42 sectores en los que se aceptaba libremente la inversión extranjera[1]. En 2011 se aprobaron modificaciones en pro de una mayor liberalización[2].

Justo después del inicio de la invasión de Ucraina, Rusia dejó de publicar estadísticas de flujos de inversión. Se sabe que, a finales de 2021, Rusia había recibido y mantenía como stock, 521.876 millones de dólares de IED[3]. Los cinco principales países inversores eran Chipre[4], Reino Unido, Irlanda, Alemania y Qatar.

Cuentas públicas. Reservas

Los presupuestos de la Federación rusa tienden a registrar superávits, por decisión técnica y política a la vez[5]. Los eventuales déficits son enjugados con cargo a los Fondos de Reserva[6].

El objetivo de déficit público para 2023 era del 1,4 %, pero se superó fácilmente, como consecuencia de la financiación de la guerra en Ucraina, del descenso de ingresos fiscales por menores exportaciones de petróleo y gas y de la caída de la actividad económica. Con todo, el déficit resultante se financió con facilidad a cargo al Fondo Nacional de Riqueza (NWF)[7]. En 2024, el objetivo es reducir el déficit fiscal al 1,1% del PIB. Además de equilibrar el presupuesto y efectuar gasto social con el NWF[8], el Gobierno tiene previsto financiar en 2024 proyectos de infraestructuras por valor de 10.000 M $[9].

Sin embargo, como las sanciones instrumentadas tras la invasión rusa de Ucraina impiden a Rusia realizar emisiones de deuda en los mercados financieros internacionales y recibir asistencia del FMI, así como también que el Banco Central ruso pueda acceder a más del 50% de sus $ 593.100 M de reservas internacionales a 21 de junio de 2024, la situación no es cómoda para Rusia.

En materia de reservas internacionales, hay que decir que en Rusia se produce el típico vaivén derivado de una economía de gran capacidad de acumulación de beneficios procedentes de la materializaciónde un monocultivo de demanda. El aumento del precio del petróleo ha venido incrementando gradualmente la cifra de reservas internacionales en los últimos años[10], de forma que en 2010 la Federación Rusa era el tercer país mundial con mayor volumen de reservas, sólo por detrás de China y Japón[11].

La composición de las reservas ha variado. La participación de las divisas se ha reducido en beneficio del oro. En 2013 era de un 90,05% y la del oro, del 9,5%. A 1 de junio[12] de 2023, la Federación de Rusia poseía reservas internacionales por valor de 584.175 millones de dólares, de los cuales 438.344 corresponden a divisas extranjeras y 145.832 corresponden a oro. A 20 de abril de 2024, con 603. 200 M $ de reservas, el 75% eran en divisas y el 25%, oro.

Deuda externa

La deuda externa rusa es muy reducida. Su valor absoluto ha ido decreciendo en los últimos años.

En 1991, la deuda oficial rusa era de 250.000 M $ (toda ella de origen soviético, lógicamente). Pasó en 2008 a ser 29.400 M $[13]. De toda ella, ya sólo 1.200 M $ eran de deuda soviética; la deuda rusa antigua alcanzaba los 4.600 M $ y la deuda rusa nueva se elevaba a 23.600 M $. En abril de 2010, el total era de 30.900 M $. La deuda de empresas a abril de 2009 era de 285.800 M $ y la de bancos, de 166.100 M $.

A 1 de julio de 2012, la deuda soberana se cifraba en 41.739 M $. En 2016 la deuda externa alcanzaba los 511.800 M $, el 39,9 % del PIB. En 2022, Rusia registró 380.545 M $ (reduciendo su deuda en 101.809 millones respecto a 2021). La mayor parte, el 63,3 % del total, correspondía a deuda externa privada, el 24,5% correspondía a deuda de los bancos (incluido el banco central) y el 12,1% restante correspondía a deuda externa del sector público.

Hoy en día, la deuda soberana es muy escasa. En valor absoluto (millones de dólares) y porcentual sobre el PIB, ha pasado de 292.900 (16,5%) en 2021 a 345.700 (18,9%) en 2022, 394.300 (21,2%) en 2023 y a 414.200 (21,8%) en 2024.

Riesgo-país

Según la clasificación de riesgo-país de la OCDE, Rusia está, desde el 11 de marzo de 2022, en el grupo 7, como Haití o Zimbawe, por ejemplo. Se trata de países que no pueden hacer frente al servicio de su deuda y por tanto son inelegibles para obtener préstamos. ¿Cómo ha llegado Rusia hasta ahí, máxime tras recuperar el grado de inversión[14] en las clasificaciones de las principales agencias en 2006, tras el pago anticipado de la deuda rusa con el Club de París[15]?

La razón es el conjunto de sanciones impuestas por Estados Unidos y la Unión Europea tras la invasión rusa de Crimea, que dificultan (pero no imposibilitan)[16] el repago de su deuda.[17]

[1] Estos sectores incluyen, entre otros, exploración geológica, aviación, actividades espaciales, armamento y material militar, explosivos, criptografía, prensa, actividades editoriales, radio y TV.

[2] Todo ello tarde, muy tarde. Yeltsin intentó permitir, durante los procesos de privatización que protagonizó, la adquisición de activos (técnicamente, una inversión) por empresas extranjeras, es decir, no rusas. La Duma, controlada por los comunistas, se opuso frontalmente e hizo descarrilar el intento.

[3] IED por Inversiones Extranjeras Directas. Esto afirman los últimos datos disponibles en la web de Rosstat, servicio federal de estadísticas.

[4] Las inversiones de países como Chipre (y Luxemburgo) proceden en gran parte de empresarios rusos que previamente habían puesto su capital a buen recaudo allí. Su retorno en forma de inversión extranjera refleja normalmente la relativa mejoría del clima financiero en el país.

[5] La técnica es indiscutible: un presupuesto cero es garantía de facilidad de gestión, de independencia, de eficiencia y de longevidad del Estado. Mejor aún supone incurrir en superávit. Cualquier caída del superávit es peor desde todos los puntos de vista.

[6] El Fondo Nacional de Riqueza ruso (NWF, a partir de ahora) se creó cuando se dividió el Fondo de Estabilización de la Federación rusa, el 30 de enero de 2008. Se crearon dos fondos, el Fondo de Reserva (que invierte en activos de bajo riesgo y se utiliza cuando los precios del petróleo caen), y el NWF, que invierte en activos de mayor riesgo y rentabilidad. Se gasta en proyectos concretos. El Fondo de Reserva se agotó en 2017, debido a los bajos precios del crudo y a los déficits presupuestarios. Tras la invasión rusa de Ucraina, el gobierno ordenó que el único fondo restante, el NWF, invirtiera $ 10.000 M en acciones de empresas rusas para sostener sus cotizaciones en Bolsa. Los criterios de gestión cambiaron en enero de 2023, y volvieron a cambiar en enero de 2024. Desde entonces, el NWF ya no recibe todos los ingresos esperados del petróleo, sino que la mayoría van a los Presupuestos Generales del Estado. Además, el Banco Central ha recuperado ciertos pagos realizados al NWF con antelación a esa fecha. La conclusión es que el NWF se ha descapitalizado y se mantendrá, eventualmente, en torno a $ 133.200 M en enero de 2025 y a $ 156.000 M en enero de 2026. Dicen.

[7] Como sabemos, este fondo soberano ruso se nutre con ingresos provenientes del petróleo, cuyos recursos a 1 de junio de 2024 ascendían a 141.490 M$.

[8] Es difícil: este Fondo fue incluido en el décimo paquete de sanciones y sus activos en euros han sido congelados.

[9] Véase lo dicho acerca de la obsolescencia de infraestructuras y equipos, asunto del que es consciente el gobierno ruso. Tan es así que el proyecto de infraestructuras 2022/2025, que se ha retrasado enormemente por la pandemia del COVID y sobre todo debido a la guerra en Ucraina, asciende a 70.000 M €.

[10] Esa es la variable más importante. Otras son la defensa del rublo, los gastos militares y el descenso del ritmo de crecimiento de la economía.

[11] En 2024 es el cuarto, tras Suiza.

[12] Otra medida inteligente: desvincularse del valor de las divisas en tiempos de incertidumbre, que al paso que vamos serán todos. Otra cosa es el valor generador de riqueza del oro por contraposición a los bonos denominados en divisas.

[13] Rusia se ahorró 5.000 millones de dólares en intereses por efectuar cancelaciones anticipadas de la deuda contraída con los países del Club de París en agosto de 2006.

[14] La tipología de la deuda se estructura en 8 categorías, desde 0 hasta 7. Es mejor cuanto más baja la cifra. Se ha estipulado que las categorías se estructuran entre “grado de inversión” cuando el país se halla entre 0 y 3, y “grado especulativo” cuando se sitúa entre 4 y 7. Esa es la nomenclatura de la OCDE. En cuanto a las perspectivas de las Agencias de Calificación de Riesgo, Rusia, que había accedido al grado de inversión en 2006, tras su pago anticipado de la deuda en el Club de París, ha vuelto a caer desde 2022. Las calificaciones vigentes son:

  • Moody’s: Ca (negativo) (06/03/2022)
  • S&P: CC (negativo) (17/03/2022)
  • Fitch: C (negativo) (15/03/2022)

Más detalles sobre estos aspectos técnicos se pueden encontrar aquí https://www.unioneditorial.net/libro/globalizacion-y-generacion-de-riqueza-un-mundo-mas-prospero-mas-eficiente-y-mas-justo-merced-al-comercio-internacional-y-a-la-inversion-extranjera-directa/

[15] Entidad que gestiona la deuda pública de los países. Ahí se reúnen acreedores públicos y deudores. Más detalle, aquí https://www.unioneditorial.net/libro/globalizacion-y-generacion-de-riqueza-un-mundo-mas-prospero-mas-eficiente-y-mas-justo-merced-al-comercio-internacional-y-a-la-inversion-extranjera-directa/

[16] A fecha 30 de abril de 2024, la Federación de Rusia poseía reservas internacionales por valor de 603.200 M $. Rusia no puede acceder a la mitad de estas reservas debido a las sanciones, pero sí puede hacerlo a la otra mitad.

[17] Rusia ha comunicado a sus acreedores afectados que el repago se efectuará en rublos.

El desierto del Sahara cambia para bien

Que nunca llueve a gusto de todos está claro. Que de la lluvia depende, en parte, el rendimiento y la riqueza de nuestros campos, también. Que hay zonas del mundo en las que apenas llueve es bien sabido. Que el desierto del Sáhara es una de esas zonas, parece seguro… hasta ahora.

El desierto del Sáhara no siempre fue como se lo conoce en nuestros días. Hubo épocas, cuya datación comienza hace aproximadamente 20.000 años, en que ese vasto[1] territorio era todavía más inhóspito que ahora. De hecho, como se aprecia en los mapas sucesivos que se ven al pie, toda África ha ido experimentando transformaciones paralelas a los cambios del clima[2]. Vale la pena leer la explicación de los distintos colores aplicados a los mapas para valorar las transformaciones.

De tratarse de ciclos iterativos, el Sáhara podía estar aproximándose a como era entre hace 9.000 y 8.000 años[3]: una gran extensión de pastos.

Hay otro gráfico que recoge tan sólo el área del actual desierto, dejando de lado el resto de África. Compara la situación de hace 6.000 años con la actual. Se aprecia cómo la zona ha pasado de albergar estepas y sabanas al desierto actual, grosso modo.

Dicho esto, la situación actual es cada vez más proclive a la reducción del desierto. Se puede apreciar claramente en estudios y fotos satelitales: durante los últimos 40 años, el desierto del Sáhara se ha venido reduciendo de tamaño.

En 2018, estudios realizados por Venter y otros registraron un 8% de aumento de vegetación en relación con los 30 años anteriores. 8% son más de 700.000 Km2, un área mayor que la de España.

Sobre esta base histórica comprobada, se acaba de dar un fenómeno muy inusual, que ni mucho menos es heraldo de cambios bruscos en la humedad ni en la vegetación de la zona, pero podría ser de interés seguir de cerca.  El caso es que, en septiembre de 2024, ha llovido fuertemente sobre el desierto.  En un solo día de ese mes[4] se han medido precipitaciones de hasta 100 mm. por metro cuadrado en algunas áreas, es decir, 100 litros de lluvia por cada metro cuadrado, mientras que en otras ha alcanzado los 200 litros[5].

El resultado visual, a vista de satélite[6], es el que se aprecia en la foto inferior. El acento se ha puesto en un lago concreto, que se encuentra en el Parque Nacional Iriqui.[7] Lo normal es que los lagos (visibles como manchas azules) estén secos.

A Deluge for the Sahara

Imagen: NASA Earth Observatory

Y ahora, abramos el foco y pasemos a ver cómo evoluciona el reverdecimiento de la Tierra, si es que tal cosa es posible, dado lo poco que se habla de él. Atendiendo a los datos del Índice de Vegetación de la NASA[8], las noticias son buenas: la Tierra ha reverdecido en un 10% en el Siglo XXI[9]. Irónicamente, lo que tantos expertos aseguran constituye un enorme problema, el CO2, es la mayor causa de la recuperación foliar observada.

Para poder apreciar de un vistazo cómo reverdece la Tierra, nada mejor que seguir a Zoe Phin, quien entre 2000 y 2021 descargó todos los datos que produce la NASA dos veces al mes referidos a los aumentos de vegetación que proporcionan sus observaciones satelitales. Como se ve, el aumento total de masa vegetal ha sido del 9,94% (se redondea al 10%).

NASA’s Vegetation Index has risen from 0.0936 to 0.1029, which is a 9.94% increase. Chart by Zoe Phin

No es sólo eso. En agosto de 2019, Wissenschaft[10] informó acerca de que el globo había estado reverdeciendo durante las últimas 3 décadas. También en este caso se trata de datos de satélite.

¿Estará el Sahara evolucionando a mejor, como ya estuvo en el pasado? Bien, veamos lo ocurrido en el Sahel, una franja de tierra que cierra el desierto por el sur. En esa zona del Sahel se ha verificado una clara recuperación de la vegetación, que comenzó hace más de 40 años, en 1982[11]. Lo muestran distintos estudios, que utilizan datos satelitales desde esa fecha. El patrón de colores y su significado aparecen al pie de la ilustración.

Y ahora, la pregunta clave: ¿es este reverdecimiento general del planeta debido a más lluvias generalizadas?

La respuesta es NO.

En agosto de 2020, el colaborador de NoTricksZone Kenneth Richard citó un estudio de Haverd y otros[12] (2020), en el que se afirma que “aproximadamente el 70% del reverdecimiento vegetativo de la Tierra desde 1980 se debe a la fertilización por el CO2”. ¡Anda la osa! El CO2 y sus innegables efectos positivos, que ninguna propaganda masiva puede ocultar. ¡Qué cosas! Pues como ese estudio, muchos más[13] afirman que el reverdecimiento del planeta se debe a la propia Humanidad.

Ah, ¿sí? Sí. Zhu y otros (2016) publicaron un estudio[14] sobre actividad humana y reverdecimiento entre 1982 y 2009. La ratio entre áreas que reverdecieron con respecto a las que no lo hicieron es de 9 a 1. El aumento del CO2 en la atmósfera no superó el 15% en ese período, pero fue el responsable del 70% del reverdecimiento. El 9% de la responsabilidad corresponde al nitrógeno fijado en el suelo, procedente de la combustión del carbón y a la deflación de fertilizantes agrícolas que contienen nitratos. El 8% derivó de estaciones de crecimiento más largas y el 4% provino de la reforestación misma, en un movimiento de retroalimentación positiva benéfico. El resto obedece a otros factores.

Expliquemos cómo funciona la bendición que aúna más CO2 y temperaturas ligeramente más altas. Ambas variaciones son positivas para las plantas, induciendo un reverdecimiento de la Tierra y estimulando las cosechas y el rendimiento de éstas. La FAO[15] se extiende al respecto, mencionando específicamente alimentos básicos para la población como arroz, avena, cebada, centeno, mijo, maíz y trigo, cuya producción se ha incrementado fuertemente.

Entre 1990 y 2022, el año más reciente con datos de la FAO, los rendimientos cerealísticos se han incrementado en un 52%, con un máximo del 57% precisamente en 2022. Se ve en el gráfico.

Si comparamos rendimientos individualizados con los obtenidos hace diez años, la cosecha de 2024 será un 10% superior en arroz y trigo, un 15% en maíz y un 30% en soja. La tendencia continuará, gracias al CO2 incrementado.

Record Setting Crops Are Good News, Bloomberg, Thanks for Reporting It – Watts Up With That?

Las ligeras alzas de temperaturas han habilitado ligeramente mayores precipitaciones y una extensión de las temporadas de crecimiento, con menores heladas. Además, alzas en el CO2 atmosférico[16], como cualquier agricultor con invernaderos puede atestiguar, contribuyen a un mayor y más rápido crecimiento de las plantas, utilizando menos agua. La fotosíntesis se efectúa con más facilidad.

Así que más CO2 significa más vegetación, más alimentos, más bienestar, menos desiertos y mayor bonanza. Y encima va y llueve en el Sáhara como casi no se recordaba. Los politicastros que defienden la reducción del CO2 al precio que sea, además de no conseguirlo en absoluto y de reducir a la miseria y al sufrimiento a gran parte de la población, van a perder lo único que les queda: el poder. Fíjense bien y no lo olviden.

[1] El Sáhara tiene una superficie de 9,2 millones de kilómetros cuadrados.

[2] Cambios de clima… ¿se referirá a cambios climáticos, por ventura?

[3] Durante la última glaciación, el Sáhara era un desierto. Entre 9.000 y 6.000 años antes de nuestros días, la Tierra atravesó el Holoceno, con altas temperaturas. El Sáhara era un área de sabanas y pastizales.

[4] Datos provenientes de Greening: Rare, Heavy September Rainfalls Have Brought Back Lakes In The Sahara!

[5] “Hace entre 30 y 50 años que no hemos tenido tanta lluvia en tan poco tiempo” aseguró Houssine Youabeb de la Dirección General de Meteorología de Marruecos. “Los análisis preliminares por satélite muestran acumulaciones de más de 200 milímetros (por metro cuadrado) de lluvia en las áreas afectadas, equivalente a lo que la región recibe en un año”.

[6] Las estimaciones de la cantidad de lluvia se basan en datos del IMERG (Integrated Multi-Satellite Retrievals for GPM),”

[7] Iriqui National Park

[8] NASA Vegetation Index: Globe Continues Rapid Greening Trend, Sahara Alone Shrinks 700,000 Sq Km!

[9] Buenas noticias. Esto significa al cabo que habrá mayores cosechas y expansión de los bosques.

[10] Dem seltsamen Ergrünen der Welt auf der Spur – wissenschaft.de

[11] No sólo el Sahel está involucrado. El creciente fértil (partes de Turquía, Siria, Irak e Irán) experimenta transformaciones similares.

[12] Global Change Biology | Environmental Change Journal | Wiley Online Library

[13] Como este: Climate sensitivity, agricultural productivity and the social cost of carbon in FUND | Environmental Economics and Policy Studies

[14] Greening of the Earth and its drivers | Nature Climate Change

[15] U.N. Food and Agriculture Organization

[16] Así se ha visto en más de 200 artículos en Climate Realism, como este: Crop production Archives – ClimateRealism , lo que vale para la producción de cereales vale para frutas, legumbres, tubérculos y todo tipo de vegetales. Mucho susto inducido con el cambio climático, pero entretanto, la seguridad alimentaria ha aumentado mientras que el hambre y la desnutrición han retrocedido.

Rusia: voluntad frente a realidad (séptima entrega)

  1. Datos sobre la estructura económica de Rusia y sus políticas asociadas

Producción industrial 

Rusia es una economía industrial por herencia. El peso de la industria alcanza el 36,2% del PIB, lo cual es una enormidad en términos porcentuales, pues las economías más avanzadas de Occidente oscilan entre el 15 y el 20%; eso sí, está descendiendo en importancia relativa en el marco de un proceso de transformación inducida al sector servicios, como ocurre en todo el mundo. La producción industrial sigue sujeta a una vieja etiqueta característica de la URSS: eficacia frente a eficiencia. La industria rusa todavía produce de manera relativamente ineficiente[1], con altos costes por comparación con los estándares internacionales, aunque el bajo precio de la energía en Rusia sobrecompensa esos fallos y permite incrementos de competitividad por esa vía. Los productos rusos tecnológicamente más avanzados adolecen de falta de interés para terceros, lo que mengua su capacidad en el mercado internacional. Ello es herencia asimismo del atraso tecnológico en las tecnologías punteras que plagó a la URSS en todo momento, que hace que, por ejemplo, los componentes más sofisticados de la producción industrial armamentística rusa dependan críticamente de los suministros provenientes de Occidente.

Pervive una cierta obsolescencia de instalaciones, infraestructuras y equipos, que no termina de absorberse, a pesar del alto porcentaje de FBCF[2] mantenido en el tiempo[3].

Infraestructuras físicas. Medio ambiente

Las infraestructuras físicas de Rusia son numerosas y gigantescas, como corresponde a la vastedad del territorio[4]. Sin embargo, su estado de conservación no es bueno y es necesario un esfuerzo alto y constante para actualizar y mejorar su condición[5].

La red de carreteras es muy extensa (más de 1,6 millones de km., aunque los EE. UU. dispongan de 6.830.000 km.). Adolece, empero, de graves problemas: no muchas están asfaltadas, su densidad es baja, su estructura es radial (Moscú en el centro), hay enormes regiones desasistidas[6], apenas existen corredores Norte/Sur y hay gran escasez de puentes sobre el Volga y los ríos de Siberia.

El sistema ferroviario sigue siendo el principal medio de transporte. La red es la tercera del mundo en términos de kilometraje, después de EE. UU. y China. Presenta una longitud total de 87.157 km. de líneas ferroviarias. A título comparativo, en los EE. UU. la cifra es de 226.612 km.

En Rusia existen 65 puertos marítimos, que gestionan 565 millones de toneladas de carga. La exportación por vía portuaria representa el 80 % de volumen total de mercancías, lo que incluye más del 80 % de exportaciones de petróleo y derivados.

La red fluvial rusa no tiene parangón[7]. Se extiende por 102.000 km. y alberga 120 puertos. Su volumen de carga no se ha recuperado tras la crisis del COVID, gestionando un 25% menos de las cifras que antes de la pandemia y hallándose muy por debajo del volumen de la época soviética[8].

La red de aeropuertos en Rusia suma 304 instalaciones pavimentadas, tanto civiles como militares. Por establecer una comparación con el segundo país más extenso del mundo, en los EE. UU. existen alrededor de 5.193 aeropuertos pavimentados públicos y 14.776 aeropuertos de uso privado, lo que hace un total de 19.969 aeropuertos.

La red de oleoductos de la Federación Rusa tiene una longitud de 74.285 km. y la de gaseoductos, de 158.767 km. Es la segunda más grande del mundo, tras la norteamericana, que utiliza 226.162 km. de gaseoductos y 244.620 km. de oleoductos. Se prevé que la red crezca 10.000 Km. en los próximos 7 años, aunque las tuberías y estaciones existentes necesitan inversiones urgentes, pues la mitad de las instalaciones tiene más de 30 años de antigüedad.

La Federación de Rusia tiene el cuarto sistema eléctrico más grande del mundo, después de Estados Unidos, China e India. El gas representa el 46% de la fuente de origen de la electricidad generada, seguido por el carbón (18%), la energía hidroeléctrica (18%) y la energía nuclear (17%). El papel de las energías eólica y solar es testimonial.

Finalmente (según el Banco Mundial), los precios de los servicios de Internet de Rusia se encuentran entre los más bajos del mundo. Rusia es un líder mundial en servicios de banda ancha.

El medio ambiente, la preservación de los ecosistemas, la herencia ambiental para las generaciones futuras y la limpieza del entorno han tenido una importancia igual a cero en el desarrollo soviético y mantienen un tono apenas mejor en la actualidad. Baste recordar la utilización de las tierras de Asia Central para el cultivo del algodón hace sesenta años, lo que abocó a la casi total desaparición del mar de Aral[9] por la explotación desaforada de los recursos acuíferos, que imposibilitaban a los ríos tributarios, el Amur Daria y el Syr Daria, reponer con sus caudales la extracción efectuada.

También se recuerda la todavía reciente destrucción de la central nuclear de Chernobyl https://joseramonferrandis.es/rusia-y-ucraina-una-relacion-tempestuosa-ii/ (Ucraina) en 1986, debido a experimentos descontrolados sobre los sistemas de frenado del proceso de generación de energía en uno de sus reactores. Perduran los efectos medioambientales de la enorme explosión que se produjo y de la consiguiente dispersión de materiales contaminados. En algún mayor detalle, el incidente sucedió así.

El 26 de abril de 1986 Ucraina sufrió el mayor y más costoso accidente nuclear de la historia, que tuvo lugar en la central nuclear de Chernobyl. La explosión del reactor nº 4 de esa central fue el resultado de un experimento orientado, según indicios, análisis y conjeturas (pues las autoridades soviéticas nunca hicieron públicos los motivos), a optimizar la producción de plutonio como subproducto de la gestión de sus reactores. La operación se les fue de las manos[10] por la inexperiencia de los equipos encargados y por la negativa de los cuadros intermedios a contrariar las órdenes provenientes de Moscú. A esto siguió un conjunto de decisiones insuficiente en medios y sobrado de autoritarismo, condicionado por carencias marginales en los sistemas de seguridad y contención en el diseño de la planta[11]. Fallecieron casi inmediatamente 50 personas en la central[12], desconociéndose con certeza el número total de afectados por la nube de residuos que fue lanzada a la atmósfera[13].

El 1 de mayo siguiente, en Kiev (a 95 km. de distancia de Chernobyl), se festejó la jornada al aire libre como si nada hubiera ocurrido. Pero los efectos del desastre, la zona de exclusión acotada, la reubicación de poblaciones enteras, la destrucción de ganado y producción agraria y la construcción de dos sarcófagos consecutivos para sellar la central completa duraron décadas. Los costes asociados se estiman en 80.000 millones de dólares.  El área inmediata en torno a la central siniestrada sigue siendo de acceso no autorizado. Resultaron contaminados unos 200.000 km2.

Los efectos de la salinización y sobrefertilización generalizada de las tierras de cultivo y los experimentos de armas biológicas sin previo aviso a la población, entre otros fenómenos de maltrato severo al entorno medioambiental, siguen gravitando sobre la naturaleza de Rusia. Hoy día perviven (con algunas mejoras) contraejemplos como la ciudad de Norilsk[14].

El producto interior bruto. Su evolución

Entre 1999 y 2007, el PIB ruso creció a una tasa promedio del 6,6%, que se elevó al 8,1% en 2007[15], recuperando entonces el valor absoluto de 1990[16]. En 2008 se ralentizó hasta el 5,6% y en 2009 cayó un notable 7,9%. La mayor caída previa había tenido lugar en diciembre de 1998 (5,1%) y acarreó el consiguiente default o fallido en el pago de la deuda externa.

Las tasas de variación real de los cinco últimos años computados han sido, comenzando en 2019, de 1,3%, -3,6% en 2020, 3,0% en 2021 y -2,1% en 2022. Para 2023 y 2024, el FMI prevé aumentos del PIB cuya envergadura modifica incesantemente, pero son claramente al alza.

Prácticamente el 30% del PIB se deriva del sector energético. El 47% de los ingresos del Presupuesto federal proviene de los recursos energéticos y un 68% de los ingresos por exportación provienen del petróleo, gas y productos derivados.

 Renta

Aunque está disminuyendo, Rusia no ha conseguido reducir completamente el nivel de pobreza prevaleciente en los últimos años de la URSS y tras el desplome de ésta.

También está reduciéndose la desigualdad de ingresos (y por tanto, la distribución de la renta) regional en Rusia, que es relativamente alta[17]. En cualquier caso, Rusia es el país más desigualitario de las repúblicas de la ex-URSS 12[18]. A su vez, el coeficiente de Gini[19], fue de 0,42 en 2008 (o de 0,50 si se contabilizan los pagos en especie y en negro). Podemos comparar con España, que presenta 0,32 o con Brasil, que tiene el 0,56). En 2018[20] último año del que se tienen datos, el Coeficiente de Gini se situó en un 0,375. Claramente, la evolución del coeficiente es a una mayor igualdad en la distribución, con la excepción de Moscú, que concentra mucho más (hasta un 59%) la riqueza disponible entre sus habitantes.

Comercio exterior

Rusia se sujeta desde la época soviética a una Ley de Hierro mercantilista: las exportaciones siempre han de ser superiores a las importaciones[21]. El superávit consiguiente puede ser absorbido por déficits de la Balanza de Pagos[22] o bien, como es costumbre, puede provocar consecuencias clásicas, que se materializan en un incesante incremento de reservas monetarias[23].

Hay una segunda característica del comercio exterior de Rusia: es un país relativamente cerrado[24]. La suma de exportaciones más importaciones referidas al PIB refleja el índice de apertura comercial. Éste se ha movido desde un 38,54% en 2020 a un 49,90% en 2021 y a un 28,5% en 2022[25], sin duda reflejando los problemas derivados de la guerra desencadenada en Ucraina.

Y es la guerra precisamente la que ha motivado dos movimientos importantes desde 2022 en el comercio exterior de Rusia, que se mantienen: uno es sin duda coyuntural, cual es el descenso en las cifras, tanto de exportación como de importación, en ambos casos debidas a las restricciones impuestas sobre la economía rusa tras la agresión a Ucraina, cuyos efectos apenas han durado un ejercicio. Otro, que puede ser estructural, es la reorientación geográfica de países socios en materia de compras y ventas de bienes.

En cuanto a los datos que sustentan estas afirmaciones, mientras en 2021 la suma de exportaciones e importaciones alcanzó los 785.000 millones de dólares[26], la cifra se redujo a 542.000 en 2022, pero retomó la parte alta de la banda en 2023, con $ 779.543 M.

Por lo que a los socios comerciales se refiere, la situación es completamente distinta ahora (2024) de la que era antes de la guerra. Mientras en 2021, de los 10 primeros países, los socios occidentales para las exportaciones de Rusia eran 6[27] de 10, con un 33,9% del total, y los no occidentales eran 4[28] de 10, absorbiendo un 27,4% de esas exportaciones, en 2023 la situación cambió radicalmente. Los socios occidentales habían ascendido a 7, pero con sólo el 15, 5% del total, en tanto los 3 no occidentales, con la RP China a la cabeza[29] (y el 59,5% de todas las exportaciones rusas para ella sola) fueron el destino del 65%. Hablamos de valor, no de tonelaje.

Refiriéndonos a las importaciones rusas, de entre los 10 primeros suministradores, los 6 occidentales[30] aportaban en 2021 el 30,8% del total, en tanto los 4 no occidentales[31] se marchaban al 34,6%.

Si estas cifras van a marcar la tendencia de los próximos años lo veremos cuando termine la guerra. De momento, Rusia se encoge y se aleja.

[1] Ineficiencia es un término que se refiere al excesivo coste de factores (incluido el factor tiempo) en la producción de un producto o servicio por parte de la organización que lo procura. En el ámbito de la empresa, un proceso productivo es económicamente eficiente con respecto a otro u otros cuando proporciona un mayor beneficio o rendimiento respecto a los otros. Es un concepto pivotal de la economía y requiere la obtención de una estrategia, una política o una actuación que optimice el bienestar o minimice el coste, o ambos. Las decisiones en la URSS se adoptaban sobre la base de imposiciones administrativas derivadas de opciones políticas, no tan lejos de las que se adoptan en este momento, a pesar, en ambos casos, de las capacidades de cálculo matemático existentes. Cuando los precios se establecían por razones administrativas, la ineficiencia era inevitable. Ahora lo es un conjunto de variables como fórmulas de producción, trabas administrativas, escasa innovación y descapitalización.

[2] Formación Bruta de Capital Fijo, que es la forma de referirse a las inversiones en bienes de equipo.

[3] La Formación Bruta de Capital Fijo pone de relieve el alto interés de las autoridades por invertir en el sistema productivo para hacerlo más moderno y eficiente. El retraso tecnológico de la URSS era enorme y absorberlo no es fácil ni rápido. Piénsese que, en materia de infraestructuras y equipos, la obsolescencia media estimada por la OCDE era de 21 años según cálculos efectuados en 2008. Para intentar contrarrestarla, ese mismo año 2008 vio cómo la FBCF se incrementó un 22,10%, pero en 2009, debido a la crisis financiera, cayó a un 17%. El esfuerzo de capitalización sigue.

[4] No obstante, palidecen cuando se comparan con las existentes en los EE. UU., a los que Nikita Sergeievich Jrushchov aseguraba en 1956 iban a superar en breve plazo.

[5] Una de las promesas electorales de Putin fue la mejora de las infraestructuras de transporte, para lo que se creó (2019) un “Fondo de Desarrollo”, que se supone ya ha alcanzado en 2024 la cifra de 3.500 millardos de rublos (47.500 millones de €). Alternativamente, se pretendía recurrir al Fondo de Bienestar Nacional (NWF, del que luego hablaremos a fondo) para financiar un plan infraestructuras 2022-25 por importe de unos 70.000 millones de euros. La guerra con Ucraina se lo ha llevado por delante.

[6] Extremo Oriente, Chukotka, y la parte norte de Krasnoyarsk, Tomsk y Yakutia.

[7] 72.000 de esas vías unen los mares de Azov, Blanco, Báltico, Caspio y Negro. La red supera ampliamente los 41.009 km que ofrecen los EE UU.

[8] Las dos razones principales son que los canales discurren en el eje norte/sur, y las mercancías, cada vez más según el vector este/oeste, y que el estado de conservación y mantenimiento es penoso, haciendo difícil su utilización.

[9] Se trata de una de las mayores catástrofes ecológicas de la historia, con enormes consecuencias sobre la salud de las poblaciones del entorno. Afecta a Kazajstán y Uzbekistán. Su superficie se ha reducido de 68.000 km2 a unos 6.000 km2, pero con alta salinidad y nulo aprovechamiento. Se está intentando revertir muy lentamente, pues las cabeceras de los ríos tributarios pertenecen a otros países (Tayikistán y Turkmenistán), cuyas relaciones políticas con Kazajstán y Uzbekistán son malas.

[10] Los sistemas de control y refrigeración operativos durante el experimento resultaron insuficientes, originando un pico de potencia incontrolable, con aumento de temperaturas, e incendio y/o fusión del núcleo, con la consiguiente claudicación de las contenciones estructurales del edificio que albergaba el reactor.

[11] La central nuclear fue construida con el menor coste y la mayor rapidez posibles, un principio básico de la economía soviética. Los reactores, situados uno junto a otro en un espacio escaso, carecían por completo de habitáculos de contención. De haberlos tenido, el accidente hubiera quedado confinado al contenedor, como ocurrió en la central nuclear de Three Miles Island, en Pennsylvania, EE. UU. Mas no fue así. Minimizar los costes supuso maximizar las consecuencias humanas y económicas.

[12] 27 bomberos y 23 operarios y empleados de la propia central.

[13] Las estimaciones probabilísticas cifran en 4.000 las personas fallecidas en años sucesivos en Ucraina, Rusia y Bielorrusia, fundamentalmente por cáncer de tiroides. No hay datos referidos a los 600.000 liquidadores civiles y soldados que, a lo largo del tiempo y con breves aportaciones temporales (para evitar los efectos de la fuerte radiación atómica que combatían) participaron en las labores de extinción y control de daños.

[14] Norilsk es una ciudad de 170.000 habitantes en el norte de Rusia. La concentración de plantas de tratamiento de minerales extraídos en la zona provoca una contaminación ambiental tal que la expectativa de vida de la población ha llegado a bajar hasta los 45 años. Esa situación se está revirtiendo lentamente, pues requiere fuertes inversiones, que tardan en llegar.

[15] A esto nos referíamos al hablar del desempeño de la época Yeltsin.

[16] Nota: eso supone 17 años continuados de PIB inferior al del que nominalmente existía el último año de la URSS. Sin embargo, no es posible aseverar la justeza de las estadísticas soviéticas, tendentes a su cocinado al alza sin paliativos.

[17] En comparación con la que se produce en la mayoría de las economías avanzadas y en muchos mercados emergentes.

[18] Se refiere a todas menos las tres bálticas. La URSS sumaba 15 países bajo su manto.

[19] El coeficiente de Gini es un número entre 0 y 1, donde 0 se corresponde con la perfecta igualdad (todos tienen los mismos ingresos) y 1 se corresponde con la perfecta desigualdad (una persona tiene todos los ingresos y los demás ninguno). El índice de Gini es el coeficiente de Gini expresado en porcentaje. A título de ejemplo, según el Informe de Desarrollo Humano del año 2009, el coeficiente de Gini para Namibia era de 0,707 (situación de máxima desigualdad), mientras que el de Japón era del 0,228 (situación de máximo reparto igualitario) entre los países del mundo con datos fiables.

[20] Datos del Banco Mundial.

[21] A título de ejemplo, el superávit comercial entre los años 2020 y 2022 ha pasado del 6,2% al 12,6% y finalmente al 15,4%.

[22] El comercio de servicios ruso es tradicionalmente deficitario. La Balanza de Capitales también, salvo en períodos de buenos resultados en la atracción de inversiones extranjeras, que coinciden con la repatriación de capitales previamente puestos a buen recaudo en el exterior.

[23] Rusia no es el único país que se comporta de esa manera. Es un planteamiento clásico, primitivo en el sentido histórico del término, que presenta algunas ventajas importantes.

[24] De hecho, Rusia no pertenece al organismo internacional supremo en materia comercial, la Organización Mundial de Comercio (OMC), lo que en las actuales circunstancias (2024) supone una clara ventaja, habida cuenta del estado en que se halla la OMC.

[25] Las cifras no suelen subir por encima del 45%. Por ejemplo, en 2008 era del 44% del PIB.

[26] 491.580 M $ de exportaciones y 293.420 M $ de importaciones, que además se habían incrementado respecto al año anterior.

[27] Países Bajos (exportaciones de crudo a través del puerto de Rotterdam), Alemania, Reino Unido, Italia, EEUU y Corea (del Sur).

[28] República Popular China, Turquía, Bielorrusia y Kazajstán.

[29] Seguida muy de lejos por Turquía.

[30] Alemania, EEUU, Corea, Francia, Italia y Japón.

[31] China, Bielorrusia, Kazajstán y Turquía.