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JRF

Un blog reaccionario

«Verum, Bonum, Pulchrum»

Periodismo[1] climático

por | 9 Dic 2024 | Otros artículos

Van saliendo datos acerca de cómo el tratamiento de noticias y las opiniones de muchos medios de comunicación de masas (MCM) son compradas por instituciones y empresas[2]. Esta vez nos hacemos eco de manera casi literal de lo publicado en Climate Change Weekly #521: Climate Journalism, Increasingly Bought and Paid For – Watts Up With That?

Primer ejemplo: la Associated Press aceptó millones de dólares de fundaciones de extrema izquierda para cubrir adecuadamente el “cambio climático”.

Segundo ejemplo: en 2013, Los Angeles Times declaró públicamente que no consentiría discrepancias relativas al cambio climático en sus páginas[3].

Al tiempo los MCM, al unísono, dejaron de hablar del calentamiento global para hablar del cambio climático[4]. Posteriormente, debido a la influencia de grupos ecologistas del gobierno, muchos MCM abandonaron el concepto del cambio climático, que asusta apoco por sí mismo, pasando a expresarse en términos de “crisis climática” o “emergencia climática”. No se trata de informar, sino de confundir, condicionar y orientar[5].

La descripción de un fenómeno reemplazó a su explicación y racionalización. Las impresiones sustituyeron a los datos. De esa manera, el clima es un espectáculo de horrores y oscuras profecías sin base alguna, constantemente desmentidas por la realdad, sin que eso parezca importar a los MCM apesebrados. Ya saben: los seres humanos blancos occidentales están matando a la Tierra con sus gases de efecto invernadero. ¿A quién a usted a creer, a la Ciencia, a su propia capacidad de análisis o al relato apocalíptico de los MCM?

Entonces aparecen los Jeff Bezos[6], George Soros[7], Bill Gates[8] y similares plutócratas que, no satisfechos con haber obtenido enormes fortunas con su actividad económica, han decidido utilizar parte de ellas para imponer su agenda al resto del mundo. Compran MCM y con ellos apoyan la línea woke socialista (valga la redundancia), en materia de cambio climático (y otras áreas) para socavar el funcionamiento de las sociedades occidentales. “Al cabo, para esos millonarios activistas, se trata de ejercer mayor control sobre la sociedad”[9]. ”Es un asunto de poder.”[10]

Se supone que los MCM son neutrales, pero no es el caso. Muchos de ellos, así como conocidas plataformas (vean al caso de Linkedin más adelante) trabajan de consuno con gobiernos que han adoptado posiciones partidistas muy sectarias, sirviéndoles de muleta. Temas como el llamado “cambio climático” y la responsabilidad que calentólogos y asociados atribuyen al ser humano (occidental, por supuesto) en su desencadenamiento son tratados con absoluta desvergüenza, bloqueando publicaciones[11], desmonetizando (caso de Google[12]) otras y suprimiendo por las buenas cuando les apetece o se les ordena.

También lo hacen agencias de aparentemente reconocida garantía, como AP, es decir, Associated Press[13], que cobra[14] para ser portavoz y altavoz del alarmismo[15].

No sólo es eso. Ya están en marcha proyectos para entrenar a periodistas para decir lo que deben decir[16], no otra cosa, así como la manera en que lo deben contar[17], excluyendo cualquier otra. Tienen que reforzar la censura y el control imponiendo un relato[18] que se aleja cada vez más de la verdad para que los lectores, oyentes y televidentes se vean rodeados por un relato indestructible. O eso creen[19].

[1] Se refiere específicamente al de los EE. UU. En realidad, podemos abrir el plano y ver que “en todas partes cuecen habas”.

[2] De esa manera, se volatilizan la ética y el credo periodísticos. Los MCM colaboran en la supresión de la disidencia, primero en lo relativo al “cambio climático”, luego en lo referido al coronavirus de Wuhan y la respuesta de los gobiernos, la integridad en las elecciones y otros muchos asuntos tratados como la extrema izquierda exige.

[3] Con esa decisión, el medio excluyó a miles de científicos y legos conocedores del tema que, aunque aceptaban que el clima estaba cambiando (como lo ha hecho siempre), ponían en cuestión si los seres humanos eran la única o principal causa y si el cambio representaba necesariamente una amenaza.

[4] ¿Se acuerdan? Pueden leerlo en detalle en https://www.unioneditorial.net/libro/crimen-de-estado/

[5] Puede verse aquí Climate Crisis – United States Department of State

Y también aquí Why the Guardian is changing the language it uses about the environment | Environment | The Guardian

[6] Jeff Bezos

[7] George Soros

[8] BillGates

[9] Ver Thomas Gallatin: Funding Climate Alarmism Propaganda | The Patriot Post

[10] En el pasado (fundamentalmente desde los años 20 del Siglo XX, pero con fuerza en los 40´s, hasta 1959) empresas de discografía pagaban a ciertos ejecutivos de la radio y a famosos pinchadiscos para promocionar determinadas canciones en la radio y así impulsar las ventas. Cuando se descubrió el pastel, estalló el escándalo conocido por un término acuñado ad hoc, la payola (integrado por pay y Victrola, un fonógrafo famoso a primeros del Siglo XX). En realidad, más que un escándalo, fue un crimen, que estaba tipificado como tal en la Ley de Comunicaciones de 1934. Hoy día, cuando los multimillonarios y las grandes fundaciones pagan para promover historias de alarma climática del todo falsas, a nadie parece importarle. Se acepta sin rechistar la corrupción de los medios de comunicación y la narrativa del desastre climático que están tejiendo.

[11] LinkedIn Bans Geologist for Climate Change Posts: ‘This Type of Content Is Not Allowed’

[12] Google demonetized The Heartland Institute in June. Here are 4 more channels that violate its climate misinformation policy. | Media Matters for America

[13] Associated Press Takes More Money to Promote Climate Alarm

[14] The New American escribía que “Las historias de AP con algo positivo que decir sobre el escepticismo climático son escasas, si hay alguna. Eso nos acerca a un editorial de febrero de 2023 del New York Post al respecto: ‘Lo sentimos: esto es prostitución. Pagas a un medio `para tener la cobertura que quieres”.

[15] Upton Sinclair: “Es difícil que un hombre entienda algo cuando su sueldo depende de no entenderlo”.

[16] La Solutions Journalism Network está financiada por entidades como Chan Zuckerberg Initiative, la Ford Foundation, la Bill & Melinda Gates Foundation y la Hewlett Foundation.para diseminar el alarmismo climático.

[17] Los activistas climáticos y sus destrozos nunca son terroristas ni delincuentes. Son gentes no violentas y sus actos, “demostraciones”.

[18] Thomas Gallatin lo cuenta en Thomas Gallatin: Funding Climate Alarmism Propaganda | The Patriot Post

[19] En realidad no creen, por eso los billonarios aumentan la apuesta ante la creciente incredulidad de los ciudadanos. En 2023 dos grupos calentológicos, Solutions Journalism Network y Covering Climate Now, crearon Climate Blueprint for Media Transformation, una Guía en 14 capítulos para enseñar a los periodistas a cubrir el “cambio climático”. En la Introducción, “La historia del todo”, les alecciona a incluir la narrativa alarmista en las secciones de Deportes, Cultura, Sucesos, etcétera, tanto al inicio de la noticia como en el núcleo. Quede claro: “Nada de esto tiene que ver con la precisión científica o la búsqueda de la verdad. Como con tantas cosas de la industria alarmista del clima, es sólo cuestión de dinero”.

Autor del artículo

<a href="https://joseramonferrandis.es" target="_blank">José-Ramón Ferrandis</a>

José-Ramón Ferrandis

Nacido en Valencia (España) en 1951. Licenciado en Ciencias Políticas por la Universidad Complutense. Técnico Comercial y Economista del Estado. Salvo posiciones en Madrid, destinado sucesivamente en Ceuta (España), Moscú (URSS), Washington (EE. UU.), Moscú (Rusia) y Riad (Arabia Saudita). Profesor de Análisis Riesgo País, Análisis de tendencias y Mercados internacionales. Analista. Escritor (Globalización y Generación de Riqueza, África es así, Crimen de Estado). Áreas de especialización referidas a su trayectoria. Con el blog espera poder compartir experiencias y divulgar análisis sobre asuntos de interés general, empezando por el clima y terminando por la Geopolítica; sin dejar de lado la situación de España. Lo completará publicando semanalmente la Carta de los martes, que tiene 4 años de existencia.