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JRF

Un blog reaccionario

«Verum, Bonum, Pulchrum»

Naciones Unidas: una institución deleznable

por | 20 Dic 2023 | Globalización, Otros artículos

La ONU lleva 78 años viva. Fue concebida con urgencia para consolidar el estatus de vencedores que correspondía a los países “aliados” en el entonces recentísimo enfrentamiento mundial, que se había decantado con la derrota de los países del “Eje”[1]. Supuso la materialización de una alianza que apenas se mantuvo creíble dos años más, hasta que comenzó la llamada “Guerra Fría”[2]. No se olvide que la Organización de Naciones Unidas se constituyó “para preservar la paz y la seguridad entre las naciones”.

Su estructura de toma de decisiones es insostenible, por dos razones. Por un lado, el Consejo de Seguridad imposibilita la funcionalidad del organismo al bloquear disposiciones que puedan incomodar a los vencedores[3] de la Segunda Guerra Mundial. Por otro, el esquema de “un país, un voto” es irrisorio y habilita que se imponga la corrupción.

Por otro lado, la constitución de la ONU en un período histórico concreto, el que se estaba estructurando en 1945, hace del todo innecesaria ESTA institución, pues la geopolítica mundial es completamente distinta y requiere un tratamiento acorde. No es el momento de detenerse en este punto, pero ni existe la URSS, ni el peso de Europa es el que era, ni el derecho de veto tiene sentido, ni los países que surgieron de la descolonización acelerada de los años 60 del siglo XX estaban tomados en cuenta porque no existían, ni la RP China tenía un puesto en la organización, ni siquiera la India (o Pakistán, menos poderoso, pero asimismo nuclear) existía entonces… Cada época necesita sus instituciones. La ONU es una reliquia del pasado y su lugar es la Historia.

Simplemente comparando sus pretensiones con sus logros, la ONU es inútil. Si además hacemos caso a las fundadas críticas que surgen por doquier, la organización no puede continuar en esta configuración. Pero no es eso todo. El retundo fracaso de los Objetivos de Desarrollo del Milenio y la profunda interferencia en los asuntos propios de los países occidentales que los Objetivos de Desarrollo Sostenible significan, junto con sus enormes costes financieros directos, constituyen la puntilla.

Los costes de funcionamiento del conjunto de la organización[4] han alcanzado tal envergadura que ya no es posible establecer un análisis coste-beneficio mínimamente racional. No se deriva efecto positivo alguno de la existencia de este monstruo administrativo que mancha todo cuanto toca. Los únicos beneficiarios son los miembros de sus organizaciones y las empresas que suministran bienes y servicios para construcción, mantenimiento y operaciones[5]. Algunos altos funcionarios pueden ocupar puestos relevantes de representación de sus respectivos Estados en el abanico de organizaciones de Naciones Unidas. Muchos políticos mediocres y arribistas son nombrados en órganos de la ONU que previamente han sido financiados por las mismas elites políticas precisamente con ese fin, con los impuestos de todos[6].

Los impuestos que pagan los ciudadanos españoles merecen un uso que tenga que ver con la defensa de nuestros intereses[7]. Así que la propuesta concreta de este análisis es que España abandone la ONU y sus organismos conexos. Cierto que este movimiento carece de precedentes concretos en la propia ONU, pero no en la Sociedad de Naciones, caída en desgracia porque la situación geopolítica y las actuaciones de varios de sus miembros la condenaron a la desaparición.

¿Qué inconvenientes se derivarían del abandono voluntario por parte de España de Naciones Unidas? Uno: que no perteneceríamos a ninguna de las organizaciones conexas, lo que implica que un español no podría ser nombrado en ese organismo en representación de España[8], pues ya no sería Estado miembro. Es poca cosa[9].

Y dos, que no podríamos recurrir a los servicios de alguno de esos organismos en caso de considerarlo necesario.

Esta segunda afirmación requiere un análisis más detallado. Hagámonos la pregunta obvia: ¿qué organismos de Naciones Unidas son o pueden ser necesarios para España? El lector conoce el elenco: ha sido expuesto aquí https://joseramonferrandis.es/organizacion-de-naciones-unidas-antecedentes-origen-actividades-tradicionales/

Revisados todos ellos desde la perspectiva de las funciones que desarrollan, sólo son de eventual utilidad[10] (o lo fueron en el pasado) los siguientes: UNOPS (Oficina de las Naciones Unidas de Servicios para Proyectos)[11] y el Grupo del Banco Mundial (BIRF, Banco Internacional de Reconstrucción y Fomento; AIF, Asociación Internacional de Fomento; CFI, Cooperación Financiera Internacional; OMGI, Organismo Multilateral de Garantía de Inversiones y CIADI, Centro Internacional de Arreglo de Diferencias Relativas a Inversiones).

Las razones son de distinto orden. En el caso de UNOPS, organismo que canaliza en alguna medida ventas de empresas españolas al organismo, éstas se perderían. Ello implicaría un lucro cesante para nuestras empresas que difícilmente se podría evitar, aunque sea evidente la posibilidad de vender bienes y servicios a empresas de otros países que ganen los concursos de suministros, como ya se hace con frecuencia, por lo que el eventual daño sería menor.

En el caso del Banco Mundial, la situación es compleja. Ni el BIRF ni AIF tienen sentido para España, pues se orientan a prestar a países de bajos niveles de renta per capita. Para nosotros, lo que supone pertenecer a sus directorios implica únicamente cargar con los costes de dotar periódicamente los fondos financieros que se prestan. La CFI es una institución financiera más, sin mayor interés, dada la enorme proliferación de ellos. Restan MIGA[12]/OMGI y el CIADI. España no necesita a MIGA teniendo a su alcance a CESCE, cuyo segmento referido a inversiones https://www.cesce.es/es/w/cuenta-del-estado/entidades-financieras/seguro-inversiones-en-el-exterior proporciona exactamente las mismas coberturas y procedimientos[13] que los de MIGA. Esta institución fue constituida y alcanzó su gran cartera de países miembros gracias a la profesionalidad del que antes fue Jefe de la asesoría jurídica de CESCE de 1968 a 1989, Luis Dodero, contratado por MIGA con ese fin. Nos queda el CIADI, que es el organismo que entiende de discrepancias en materia de inversiones.

El CIADI se orienta a resolver, vía conciliación o arbitraje, las diferencias entre inversores privados y gobiernos de países donde se ha efectuado la inversión. UNCITRAL[14], Comisión de las Naciones Unidas para el Derecho Mercantil Internacional[15], lo hace en el ámbito comercial. La una depende del Banco Mundial y la otra, directamente de la ONU[16]. Renunciar a ambas exige que las discrepancias mercantiles deban resolverse en otras instancias, como la Cámara de Comercio Internacional de Estocolmo, o la de París, por poner dos ejemplos. Ambas realizan arbitrajes solventes y fiables. Tampoco en este caso se pierde nada por dejar de utilizar los organismos de la ONU.

Finalmente, quizá se piense que salir del FMI, de la OMS o de la OMC tiene altos costes para España. No es así. Veamos cada uno de ellos.

El FMI ha realizado, a lo largo de los años desde su constitución en 1944, una gigantesca labor de recuperación de las cuentas públicas de países en dificultades financieras graves. Si al principio ayudó a los países que había sufrido desequibrios en su contabilidad nacional tras la Segunda Guerra Mundial, luego fue centrando progresivamente sus esfuerzos en países de renta per capita media y baja. Lo ha hecho magníficamente, no sin críticas por parte de los progresistas de diverso pelaje, lo que siempre ha estado previsto. Su pérdida de función más relevante, empero, se la infligió la Unión Europea a cuenta de la crisis financiera de 2012, que afectó enormemente a Grecia. Cuando este país miembro de la entonces UE 28 necesitó recibir ayudas financieras para recuperar su equilibrio financiero contable, la UE impuso su criterio imperial y creó la llamada Troika, consistente en el BCE, la Comisión y el FMI. Eran dos contra uno. El FMI se convirtió en comparsa y desde entonces no ha recuperado su función. Fin de la historia.

En otras palabras, cualquier país miembro del Euro ya no necesita acudir al FMI para ser rescatado. Lo hará el BCE, aunque no esté previsto en sus estatutos. Así las cosas, ¿para qué necesita España al FMI? Para nada. Y nos ahorramos los gastos de reponer sus fondos, que no se recuperan y no nos sirven para cosa alguna.

La OMS lleva lustros[17] desarrollando sus funciones de manera equívoca, con interferencias incesantes, de acuerdo con una agenda sesgada por los intereses espurios de la Secretaría de la ONU. La cosa empeoró con el nombramiento como director general de la OMS de Tedros Adhanom Ghebreyesus[18], una marioneta de la RP China (RPCh). Su propio historial lo haría igualmente inelegible, sin embargo. Su peor desempeño[19] hasta ahora ha sido el colaboracionismo incesante con la RPCh a cuento de la epidemia de Wuhan, más conocida como COVID-19. Así, con estas personas y países al frente, la OMS es cualquier cosa menos una ayuda. Cuanto más lejos de España, mucho mejor.

Foto: Tedros Adhanom, director de la OMS, y Xi Jinping. (Reuters)

Thedros Adhanom Ghebreyesus, en posición genuflexa ante Xi Jingping

https://www.google.com/search?q=tedros+adhanom+ghebreyesus+con+Xi+Jing+Ping&tbm=isch&ved=2ahUKEwjbrunvgf2CAxXMfqQEHcUGAJMQ2-cCegQIABAA&oq=tedros+adhanom+ghebreyesus+con+Xi+Jing+Ping&gs_lcp=CgNpbWcQAzoECCMQJzoFCAAQgAQ6BggAEAcQHjoECAAQHjoGCAAQBRAeOgkIABAIEB4QxwM6BwgAEIAEEBg6CggAEIAEEBgQxwNQ4h9Y3oIBYNKHAWgAcAB4AIAB5QKIAfcRkgEHOC45LjAuMZgBAKABAaoBC2d3cy13aXotaW1nwAEB&sclient=img&ei=r5BxZZubIMz9kdUPxY2AmAk&bih=643&biw=1366&hl=es#imgrc=Sz1SyiiOPXYNDM

La OMC, por su parte, es un caso claro de institución fundamental en el ámbito de la globalización económica[20], que ha desempeñado un papel capital en la liberalización de los intercambios de bienes y servicios a nivel global[21]. Ha desempeñado. Incluso antes del ingreso (diciembre de 2001) de la RP China y sus métodos para evitar cumplir con las obligaciones que se derivan de su pertenencia, las actitudes de boicot de países emergentes y los problemas en el comercio de servicios paralizaron el funcionamiento de la OMC, que había sido muy positivo para todos sus miembros[22]. La situación actual es de completo bloqueo, sin visos de resolución. Así, la organización como tal nada puede ofrecer, y salirse de ella no supone pérdida alguna. Otra estantigua menos que financiar.

La ONU ha sido desde su creación una organización pantalla, dedicada exclusivamente a hacer como que hacía. Si en su día era menester pertenecer a ella, por razones geopolíticas, ese no es ya el caso. Es más; desde una perspectiva geoestratégica, se dibuja ya en el horizonte[23] una gran cisura entre los 38 Estados pertenecientes al grupo de la OCDE[24], con el eventual transfuguismo de Turquía,

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Países miembros de la OCDE

https://es.wikipedia.org/wiki/Organizaci%C3%B3n_para_la_Cooperaci%C3%B3n_y_el_Desarrollo_Econ%C3%B3micos#/media/Archivo:OECD_member_states_map.svg

y otro conjunto constituido por los países miembros de los BRICS[25], que para no obligar al lector a picar en el enlace que aparece en la nota al pie, son Brasil, Rusia, India, China (República Popular) y Sudáfrica, más (a partir del 1 de enero de 2024) Egipto, Irán, Emiratos Árabes Unidos, Arabia Saudita y Etiopía.

 Esa división va a conseguir reemplazar con su realidad sociopolítica la carcasa vacía que constituye la ONU.

     Estados miembros      Estados miembros a partir del 1 de enero del 2024

Países miembros de los BRICS desde 1.1.2024

https://es.wikipedia.org/wiki/BRICS#/media/Archivo:Map_of_BRICS_countries.svg

El enfrentamiento entre bloques está servido, por más que en el seno de los BRICS, ese enfrentamiento se vaya a reproducir internamente entre Arabia Saudita e Irán, irreconciliables por hondas razones religiosas, y entre la tríada China, India y Rusia, que son macroestados condenados a confrontarse a medio plazo, cuando se estabilicen las fronteras exteriores del nuevo espacio económico y político.

Ante ese panorama ingobernable, la Organización de las Naciones Unidas apenas podrá limitarse a contemplar los acontecimientos, acaso ejerciendo un mísero papel de plañidera multilateral. Eso sí, cobrando ingentes cantidades de una parte de los contendientes.

En esas circunstancias, lo más procedente es la no beligerancia o incluso, si me apuran, la neutralidad. De ese estatus obtuvo España grandes beneficios, tanto en la Primera Guerra Mundial como en la Segunda. Parece lo más sensato y prudente en puertas de lo que podría ser la tercera volver a elegir la neutralidad. Y el primer paso a dar en esa línea es abandonar la ONU.

[1] Que inicialmente eran Alemania, japón e Italia pero terminaron siendo sólo los dos primeros.

[2] La Guerra Fría no fue tal. Más le cuadraría la denominación de “Guerra Vicaria”, pues consistió en una serie de enfrentamientos indirectos entre las dos grandes potencias, pero siempre en teatros distintos de su propio territorio. Las principales (que no las únicas) crisis de esta guerra indirecta fueron la segunda fase de la guerra civil china (1946-1949), la guerra civil griega (1946-1949), el bloqueo de Berlín (1948-1949), la guerra de Corea (1950-1953), la crisis de Suez (1956), la crisis de Berlín de (1961) y la crisis de los misiles cubanos de 1962.

[3] Hablar de vencedores en el caso de Francia es un escorzo inasible.

[4] Que hemos podido ver en la primera entrega https://joseramonferrandis.es/organizacion-de-naciones-unidas-antecedentes-origen-actividades-tradicionales/

[5] Bajo el concepto genérico de procurement.

[6] El caso más reciente (diciembre de 2023) es el nombramiento como embajador de España en la UNESCO del ex ministro de Cultura de España, cuyo único mérito es ser miembro del PSC-PSOE.

[7] Ya sabemos que un gran porcentaje de esos impuestos se despilfarran miserablemente en beneficio de unos pocos amigos del sistema, pero con todo y con eso, este es un caso claro de gasto inútil.

[8] Pero sí por su propia capacitación individual en los procesos de selección de esos organismos, que buscan únicamente la valía de su staff, ¿no?

[9] Como poca cosa son los nombrados en nombre del PSOE, que no de España Los diplomáticos se rebelan contra Sánchez por colocar exministros en puestos clave (theobjective.com)

[10] El listado de organismos eventualmente útiles es mucho más corto que el de los que se revelan inútiles.

[11] UNOPS/ONUSP lleva a cabo cada año proyectos valorados en más de $ 1.000 millones.

[12] Por Multilateral Investment Guarantee Agency, su nombre en inglés, mucho más cómodo de pronunciar en su acrónimo MIGA.

[13] Con los mismos o inferiores costes de primas.

[14] United Nations Commission on International Trade Law.

[15] Comisión de las Naciones Unidas para el Derecho Mercantil Internacional – Wikipedia, la enciclopedia libre

[16] La UNCITRAL (United Nations Commission on International Trade Law) es el cuerpo legal central del Sistema de Naciones Unidas en el ámbito de las leyes comerciales internacionales. La función de UNCITRAL es la modernización y armonización de las normas en los negocios internacionales.

[17] Lustros de 5 años, no de 50 años, como parece creer el nuevo (por reciente) ministro de ¡Cultura! de España, Ernest Urtasun, quien ha heho bueno el aforismo que reza “Otro vendrá que bueno te hará”.

[18] https://www.libertaddigital.com/ciencia-tecnologia/ciencia/2020-04-25/estado-alarma-coronavirus-tedros-adhanom-director-oms-marxista-amigo-china-epidemias-1276656525/

[19] No pierdan la esperanza: todo puede empeorar.

[20] Aprovecho para diferenciar una vez más entre Globalización y Globalismo. Globalización es el proceso emprendido y desarrollado por empresas de todos los países al integrarse en los mecanismos de intercambios comerciales y de inversión, que ha generado un inmenso fujo de riqueza en beneficio sobre todo de los países emergentes. El Globalismo es el empeño de los sedicentes líderes “progresistas” de instituciones multilaterales, acompañados por sus homónimos en los gobiernos de los países de Occidente, de interferir profundamente en las sociedades de esos países con mecanismos como el fraudulento “cambio climático” y la Agenda 2030, para con medidas ad hoc, en una clara línea de desindustrialización, reducir brutalmente la riqueza de los países más avanzados y arrojar a sus clases medias a la miseria.

[21] Si el lector desea una amplia revisión de sus bondades, las encontrará en el libro “Globalización y generación de riqueza” https://www.unioneditorial.net/libro/globalizacion-y-generacion-de-riqueza-un-mundo-mas-prospero-mas-eficiente-y-mas-justo-merced-al-comercio-internacional-y-a-la-inversion-extranjera-directa/

[22] Aunque la OMC como institución data del 1 de enero de 1995, la misma función había sido exitosamente desarrollada por el GATT, acrónimo de General Agreement on Trade and Tariffs (Acuerdo General de Comercio y Aranceles) desde 1948. Se sabía con certeza que el profundo deterioro de las relaciones comerciales desde 1930 había contribuido poderosamente al empobrecimiento de las naciones y a la Segunda Guerra Mundial. Era necesario evitar caer de nuevo en ese error. El GATT lo consiguió.

[23] Por no decir que se plantea con toda su crudeza.

[24] Son 38 países, que con la esperable defección de Turquía se verían reducidos a 37 https://es.wikipedia.org/wiki/Organizaci%C3%B3n_para_la_Cooperaci%C3%B3n_y_el_Desarrollo_Econ%C3%B3micos

[25] https://es.wikipedia.org/wiki/BRICS

Autor del artículo

<a href="https://joseramonferrandis.es" target="_blank">José-Ramón Ferrandis</a>

José-Ramón Ferrandis

Nacido en Valencia (España) en 1951. Licenciado en Ciencias Políticas por la Universidad Complutense. Técnico Comercial y Economista del Estado. Salvo posiciones en Madrid, destinado sucesivamente en Ceuta (España), Moscú (URSS), Washington (EE. UU.), Moscú (Rusia) y Riad (Arabia Saudita). Profesor de Análisis Riesgo País, Análisis de tendencias y Mercados internacionales. Analista. Escritor (Globalización y Generación de Riqueza, África es así, Crimen de Estado). Áreas de especialización referidas a su trayectoria. Con el blog espera poder compartir experiencias y divulgar análisis sobre asuntos de interés general, empezando por el clima y terminando por la Geopolítica; sin dejar de lado la situación de España. Lo completará publicando semanalmente la Carta de los martes, que tiene 4 años de existencia.