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Un blog reaccionario

«Verum, Bonum, Pulchrum»

La Antártida no se descongela

por | 7 Feb 2024 | Cambio climático

Corre el rumor de que la Antártida se descongela.

La cosa no es baladí, por cuanto se trata de un continente, tierra firme, sobre el cual se halla una enorme capa de hielo. Así como la existencia de más o menos hielo en el Ártico es materia solamente de análisis y no de preocupación[1], pues el nivel del mar no variaría, estuviera helado el polo o no, el caso de la Antártida es muy otro, como el de Groenlandia[2]. Y ello es así porque, caso de fundirse el hielo sobre ambas por completo[3], el nivel del mar ascendería hasta 68 metros, aseguran los programas informáticos preparados al efecto. Suficiente como para acabar con una parte importante de las ciudades del mundo.

No acontecería de golpe y porrazo, pero de darse, el problema sería enorme. Eso sí, mucho menor que si sobreviene (quise decir “cuando sobrevenga”) la próxima glaciación, que hará casi por completo imposible la vida en la Tierra. Susto o muerte, ya saben.

Uno está acostumbrado a leer jaculatorias aterrorizantes en muchos medios de comunicación de masas y en comunicados de no pocas instituciones, dedicadas al clima, a la meteorología o a lo que sea. Se entiende que estas cosas ocurran por la existencia de contrapartidas convincentes, así como porque la enfermedad calentológica se ha extendido a todo el cuerpo social, tal es la presión que se ejerce sobre el segmento irracional de la personalidad[4]. No obstante, hay organismos que uno creía se encontraban al margen de las modas sin fundamento científico, sobre todo cuando su función estatutaria está muy alejada de los planteamientos climáticos catastrofistas generalizados.

Uno de ellos, que luego precisaré, afirma lo que sigue en su poco cuidado informe semanal (“Claves de la semana”) de 8 a 14 de enero de 2024, exactamente al principio del informe, en su apartado de “Internacional”.

“De acuerdo a (sic) los datos del Servicio de Cambio Climático Copernicus de la Unión Europa (sic), en 2023 el promedio de la temperatura mundial alcanzó un nuevo récord, al situarse en 14,98º C[5]. La comunidad científica apunta que, posiblemente, han sido las temperaturas más altas de los últimos 100.000 años. Las cifras registradas en 2023 suponen un incremento de 1,48ºC respecto a los valores preindustriales, alcanzando prácticamente el límite recomendado que se estableció en el Acuerdo de París. En consecuencia, la superficie de hielo marino de la Antártida registró el pasado año el valor más reducido desde el inicio de la serie histórica. El calentamiento global ha favorecido, además, la formación de eventos extremos, como la dramática temporada de incendios registrada el pasado año en Canadá, la peor de la historia del país norteamericano, donde las llamas destruyeron una superficie superior al estado de Florida. Algunas previsiones apuntan a un nuevo récord de temperaturas en 2024, como consecuencia del impacto del fenómeno de El Niño en los patrones climáticos”.

Analicemos el contenido del informe. Vamos por partes, haciendo hincapié en la Antártida.

  1. “La comunidad científica apunta que, posiblemente[6], han sido las temperaturas más altas de los últimos 100.000 años.”

No sabemos quién será exactamente “la comunidad científica”, pero los datos disponibles y su interpretación no permiten realizar esa afirmación alegremente. Sabemos su origen y su génesis[7]. Todo empezó el 8 de noviembre de 2023, cuando gentes del “servicio Copérnico para el Cambio Climático”[8] de la UE afirmaron lo que Reuters, como ven en el pie de página 6, transmitió. Decir eso es gratuito y cae de lleno en el ridículo, porque las mediciones se remontan a sólo 150 años atrás, pero la UE tiene bula para decir y hacer cuanto le venga en gana[9]. Y la noticia se expandió por todo el mundo, previo repicado por la CNN el día 9 de octubre. Lo cierto es que la propia CNN, en julio de 2023[10], ya avisaba de que el año iba a ser el más cálido de los últimos 100.000 años, pero ganar 25.000 años de especulación en 3 meses es demasiado incluso para estos cuentistas con sedicentes habilidades proféticas.

¿Fueron éstas las únicas afirmaciones en este sentido? No, pues Nature[11], la reputada publicación científica, afirmaba poco científicamente el 12 de enero de 2024 que “la Tierra entró en ebullición en 2023”. La misma frasecilla que il capo Guterres esgrimió públicamente meses antes, el 27 de julio de 2023. Es una casualidad, sin duda.

  1. “Las cifras registradas en 2023 suponen un incremento de 1,48ºC respecto a los valores preindustriales, alcanzando prácticamente el límite recomendado que se estableció en el Acuerdo de París.”

Parece haber acuerdo en que las temperaturas existentes desde 1850, cuando la Tierra empezaba a salir de la “Pequeña Edad de Hielo”, hasta 1900 (como media) eran, convencionalmente, de 13,69°C[12]. Según la Organización Meteorológica Mundial, la temperatura media anual para el período 1961-1990 fue de 14,0°C. Al comparar, el resultado es que la elevación de temperaturas ha sido de 0,31°C[13]. Las cifras no son espectaculares en valor absoluto (por eso siempre utilizan las anomalías), pero tampoco son fiables. Vean por qué en este pie de página[14].

Y no sólo es por eso. El Hadley Centre for Climate Science and Services[15]cambió las referencias de HadCRUT4 a HadCRUT5[16] en el año 2020, lo que supuso que las anomalías para 2019 pasaran de ser 1,05°C a ser de 1,25°C[17]. Acto seguido, tomaron esta cifra más alta para la serie entre 2019 y 2023. Con todo y los trucos que se gastan[18], la situación no es alarmante. Con esas cifras tan magras, no se sostiene el mito del calentamiento global. Y si nos venimos hasta 2024, las temperaturas serán similares a las de 2023, contando con El Niño, con los efectos de Hunga Tonga y con los manejos de los responsables de establecer las temperaturas (0,2°C arriba por arte de magia). Lo veremos y se lo contaremos.

Estas temperaturas no son, ni en valor absoluto ni en tasa de crecimiento, las más altas de los últimos 100.000 años. Es una afirmación falsa, deliberadamente falsa, es decir, mentira. Mucho más altas fueron en el Óptimo Climático Medieval, durante el Imperio Romano, durante el Imperio Acadio y así, sucesivamente. Y sólo nos hemos remontado 4.300 años. Puede el lector echar un vistazo a períodos más extensos aquí   https://joseramonferrandis.es/conocer-la-historia-es-fundamental1-i/ y aquí  https://joseramonferrandis.es/conocer-la-historia-es-fundamental1-ii/. En esta segunda parte llegamos hasta este mismo momento y así enlazamos con este artículo.

  1. “En consecuencia, la superficie de hielo marino de la Antártida registró el pasado año el valor más reducido desde el inicio de la serie histórica”.

Entremos en detalle, porque esto no hay por dónde cogerlo. Empecemos por las temperaturas antárticas, pues de ellas depende el deshielo, se entiende.

En un estudio[19] publicado el 26 de junio de 2023 en el Journal de la American Meteorological Society, aparece lo siguiente: “Nuevas investigaciones indican que las temperaturas medias anuales de la superficie en la Antártida del noroeste cayeron más de -1,8°C (-0,93°C por década) entre 1999 y 2018. En primavera, la capa de hielo de la Antártida del Oeste se enfrió al ritmo de -1,84°C por década.[20]

“No sólo se enfrió el oeste de la Antártida en las dos últimas décadas; la mayoría del continente se enfrió más de 1°C. Véase, por ejemplo, en la figura ES1 al pie cómo el Este de la Antártida se enfrió ~1°C por década entre 2000 y 2018).”[21] En el gráfico, los colores significan que la Antártida está cada vez más fría.

New Study Finds Most Of Antarctica Has Cooled By Over 1°C Since 1999…W. Antarctica Cooled 1.8°C – Watts Up With That?

Habiendo quedado claro que las temperaturas en la Antártida han descendido notablemente[22], veamos qué se puede decir de la capa de hielo sobre el continente. Vayamos desde casi el momento actual hacia el pasado. Se ha producido una ganancia sin precedentes entre 2021 y 2022, causada por amplias anomalías en las precipitaciones[23]. El estudio en que se basa esta afirmación ha sido publicado el 9 de noviembre de 2023[24]. Afirma que la pérdida de masa de hielo entre 1992 y 2020 ha sido de 92 ± 18 Gt/año. A su vez, la ganancia de hielo entre 2021 y 2022 fue de 129.7 ± 69.6 Gt/año, lo que revierte la tendencia observada[25].

En 2012, WUWT[26] hizo público otro estudio[27], donde Jay Zwally[28] aseguraba que la ganancia de hielo sobrecompensaba la pérdida. Y en 2015 lo reconfirmó en este otro estudio Ooops! New NASA study: Antarctica isn’t losing ice mass after all ! – Watts Up With That?. [29] , cuyo resumen ejecutivo incorporo para expertos.

Hagamos visibles los datos. En el gráfico al pie se observa el aumento de hielo entre 2003 y 2008. WA ES West Antártida y EA se refiere al Este. El total está arriba a la derecha.

antarctica-ice-map.jpg (720×712) (wordpress.com)

El mapa muestra los cambios en las masas de hielo según datos de ICESat 2003-2008. Una gigatonelada (Gt) corresponde a 1.000 millones de toneladas métricas[30].

Otro estudio de la NASA afirma que el aumento de nieve sobre la Antártida, que comenzó hace 10.000 años[31], está acumulando hielo más que suficiente sobre el continente como para sobrecompensar las pérdidas de los glaciares. La ganancia fue de 112.000 millones de toneladas de hielo al año entre 1992 y 2001. Ese ritmo se redujo a 82.000 millones de toneladas entre 2003 y 2008.

En un reciente artículo de CNN[32] se asegura que, debido al calentamiento global antropogénico, el oeste de la Antártida se derrite muy rápido, fenómeno que es probablemente imparable[33] y que elevará fuertemente el nivel del mar en todo el mundo.

Pues va a ser que no, que tampoco. Los datos contenidos en un reciente estudio[34] muestran la expansión del hielo antártico durante los 70 años anteriores. Se ve en el gráfico a continuación.

Fig. 1

De Singh y Polvani, 2020, aquí: https://www.nature.com/articles/s41612-020-00143-w

Las manchas de color rojo, que indican una mayor temperatura, corresponden a la intensa actividad volcánica existente bajo la superficie, es decir, bajo la capa de hielo. En esas zonas se reduce el grosor del hielo, pero en todos los demás lugares, donde no hay actividad volcánica, ese grosor ha aumentado.

 “La buena noticia es que la Antártida no contribuye a la elevación del nivel del mar[35], sino que está retirando (de la masa agregada de agua) 0,23 milímetros al año”, dijo Zwally. “Pero eso son también malas noticias, porque si los 0,27 milímetros al año de alza del nivel del mar que el IPCC atribuye a la Antártida no proceden en realidad de la Antártida, tiene que haber otra contribución al alza del nivel del mar que no conocemos”.[36]

  1. “El calentamiento global ha favorecido, además, la formación de eventos extremos”

Por favor, dejen de dar la tabarra con eso. Todos los años la misma cantinela, demostradamente falsa aquí, https://wattsupwiththat.com/2023/02/13/wrong-phys-org-atmospheric-rivers-and-hurricanes-are-not-getting-worse/ aquí (con una hipótesis de alta correlación entre fenómenos) https://wattsupwiththat.com/2024/01/31/a-curious-correlation-sunspots-vs-major-hurricane-frequency/, aquí Global Tropical Cyclones – by Roger Pielke Jr. (substack.com) y aquí https://wattsupwiththat.com/2024/02/04/eu-wildfire-trends/. Aburren a las ovejas. Obligan a intervenir para cortar sus falsedades. No hay más lluvias torrenciales, ni más sequías, ni más incendios, ni más huracanes que antes, siendo ese antes un concepto flexible, claro. En el libro recién mencionado indicado https://www.unioneditorial.net/libro/crimen-de-estado/ abundo en ello.

  1. “Algunas previsiones apuntan a un nuevo récord de temperaturas en 2024, como consecuencia del impacto del fenómeno de El Niño en los patrones climáticos”.

Acabáramos. Al final, los propios calentólogos (y quienes reproducen sus errores y falsedades) acaban responsabilizando del calentamiento episódico de la atmósfera al vapor de agua. Es el agua la que gobierna el clima, no el CO2. El Niño es un fenómeno periódico típico de las aguas del Océano Pacífico central. Se turna con La Niña, a la que se enfrenta, para movilizar precipitaciones y temperaturas en todo el planeta[37]. No hay CO2 antropogénico ni natural que pueda ni lejanamente intentar hacer algo parecido. Y resulta que, al final del informe, el organismo cuyo informe hemos estado glosando lo reconoce sin ambages, probablemente sin saberlo. Los mismos que han recitado todos los mantras del IPCC los echan por tierra.

Terminamos. No estamos experimentando las temperaturas más altas de los últimos 100.000 (ni tampoco 125.000) años. No hemos alcanzado un aumento de 1,48°C desde tiempos preindustriales[38], sino que los trucos de los responsables de las mediciones lo presentan como cierto. No se está calentando la Antártida, sino que se está enfriando, haya CO2 antropogénico o no lo haya. No se están licuando los hielos marinos de la zona más que por volcanes subacuáticos en algunas zonas del suroeste de ese continente[39]. No, no hay más eventos extremos en el clima. Y finalmente, sí, El Niño es el responsable del repunte de temperaturas, junto con la erupción subacuática del volcán Hunga Tonga en 2022. Es el agua, no el CO2. Lo sabemos.

La institución española responsable de tanto mantra erróneo y desorientador nada tiene que ver con el clima, ni con la meteorología, ni con los grandes medios de comunicación, ni con la prensa de partido (político, claro). Es una entidad que pertenece al Estado (propietario del 50,25% del capital) y desarrolla extraordinariamente bien desde hace décadas (1971) sus funciones, que se derivan de ser sobre todo la Agencia de Crédito a la Exportación oficial española que gestiona el seguro de crédito a la exportación y la cobertura de los riesgos comerciales y de inversión a medio y largo plazo, tanto por cuenta propia como por cuenta del Estado. Hablo de CESCE[40], un referente, que tiene un elenco de personal difícilmente mejorable. ¿Por qué entran a presentar aspectos que desconocen y no son de su competencia?

[1] Ni siquiera por el futuro de los osos polares, que no viven en el polo Norte, pero cuya población, en todo caso, se ha multiplicado por 6 en los últimos 50 años. Al Gore está muy decepcionado con esto.

[2] Ya saben, la isla verde, que es de color blanco. Hay gente que se pregunta por qué.

[3] Sobre todo, el de la Antártida, que constituye el 90% del total del hielo sobre tierra firme, sin apenas cambios en los últimos 50 años.

[4] El mecanismo sigue pautas análogas a las de la autocensura.

[5] Hay una gran desviación respecto de la temperatura actual en https://temperature.global/ que es de 57.97°F / 14.43°C a fecha 1.2.2024, 18:18 horas (GMT -1) aunque se toma cada dos minutos. Han colocado una morcilla de 0,55°C por la cara. La próxima vez no sé qué harán para que el discurso calentológico se sostenga.

[6] La cursiva es mía. Cuando se utiliza el término, el que lo hace prepara su puerta de salida.

[7] BRUSSELS, Nov 8 (Reuters) – This year is «virtually certain» to be the warmest in 125,000 years, European Union scientists said on Wednesday, after data showed last month was the world’s hottest October in that period. Last month smashed through the previous October temperature record, from 2019, by a massive margin, the EU’s Copernicus Climate Change Service (C3S) said. This year ‘virtually certain’ to be warmest in 125,000 years, EU scientists say | Reuters

[8] Con ese nombre ya se puede uno hacer a la idea. Miren lo que dicen de sí mismos: “El Copernicus Climate Change Service (C3S) proporciona información autorizada sobre el pasado, el presente y el futuro del clima, así como herramientas para hacer posible las estrategias de mitigación y adaptación de políticos y empresas”. Como el IPCC, pero en pequeño.

[9] Por eso les queremos tanto.

[10] Global heat in ‘uncharted territory’ as scientists warn 2023 could be the hottest year on record | CNN

[11] Vean en Nature su comentario sobre ebullición y lo que verdaderamente significa: nada. No significa nada. Pero atemoriza, que era el objetivo. El objetivo de Nature. Es una vergüenza.

[12] Esta es una afirmación considerablemente voluntarista y aproximada, claro. En esa época, las estaciones de medición de temperaturas eran pocas (muy pocas) y muy alejadas entre sí, incluso inexistentes en zonas que se extendían por decenas de millones de kilómetros cuadrados de los 510 millones que tiene la Tierra (de los océanos, ni hablamos). Es un supuesto aproximado, como mucho. Incluso en 2024 la cobertura de estaciones de medición, más allá de los EE. UU. y de Europa, es muy escasa, y la de los océanos es azarosa, cuando menos. Eso sí, en el Siglo XIX era todavía peor.

[13] Incorporar dos decimales es una barbaridad, pues implica medir centésimas de grado centígrado, cosa que no se creen ni ellos (ellos son los que afirman que miden con precisión de centésimas toda la superficie terrestre y obtienen la media). Y no, los satélites no pueden hacerlo. Se lo explico en seguida.

[14] Los satélites no miden directamente las temperaturas de las superficies. Miden el brillo de la atmósfera. Luego, se utilizan modelos de ordenador para convertir los datos de brillo en datos de temperatura. Modelos, sí. Ya hablaremos de ellos.

[15] De la Oficina Meteorológica del Reino Unido.

[16] HadCRUT por Hadley Centre/Climatic Research Unit Temperature. HadCRUT es el conjunto mensual de datos sintético de temperaturas marinas superficiales procedentes del Hadley Centre del UK Met Office y de temperaturas terrestres recopiladas por la Climatic Research Unit (CRU) de la University of East Anglia, que como saben es el organismo que falseó datos en su día para que el infaustamente famoso “Palo de Hockey” pudiera colar temporalmente. Pues ahí están.

[17] Es decir, un incremento de 0,20°C por las buenas. Así, cualquiera.

[18] Pueden verlos en detalle en https://wattsupwiththat.com/2024/01/20/flying-falsehoods-and-the-value-of-numbers/

[19] Significant West Antarctic Cooling in the Past Two Decades Driven by Tropical Pacific Forcing in: Bulletin of the American Meteorological Society Volume 104 Issue 6 (2023) (ametsoc.org)

[20] New Study Finds Most Of Antarctica Has Cooled By Over 1°C Since 1999…W. Antarctica Cooled 1.8°C – Watts Up With That?

[21] From the NoTricksZone por Kenneth Richard, el 6 de noviembre de 2023.

[22] La cada vez más baja temperatura media anual continental de la Antártida (y de casi la mitad del hemisferio Sur entre 1999 y 2018) no permite sostener la afirmación de que el calentamiento de la atmósfera superficial de la Tierra es consecuencia de los gases de efecto invernadero antropogénicos. Éstos no pueden justificar a la vez el enfriamiento constatado aquí y el calentamiento en otras áreas de la Tierra. O se sopla, o se sorbe, pero no ambas cosas a la vez.

[23] Unprecedented mass gain over the Antarctic ice sheet between 2021 and 2022 caused by large precipitation anomalies – Watts Up With That?

[24] Environmental Research Letters, Volume 18, Number 12 Wei Wang, Yunzhong Shen, Qiujie Chen y Fengwei Wang. Publicado el 9 de noviembre de 2023 © 2023 The Author(s). Published by IOP Publishing Ltd.

[25] Pongamos la cosa en perspectiva. “Una ganancia récord de 129.7 ± 69.6 Gt /año, comparada con la masa total de hielo, estimada en 24.4 millones de gigatoneladas, es estadísticamente insignificante. Y si además viene con un +/- 53% de margen de error, esto es demasiado pequeño e incierto como para ser medido con precisión”. Cierto, a esta situación hemos llegado con el alarmismo permanente de Naciones Unidas, pero de momento, el hielo crece Y desde hace décadas.

[26] Es decir, https://wattsupwiththat.com/

[27] ICESAT Data Shows Mass Gains of the Antarctic Ice Sheet Exceed Losses – Watts Up With That?

[28] El elenco completo estuvo compuesto por Zwally, H. Jay; Li, Jun; Robbins, John; Saba, Jack L.; Yi, Donghui; Brenner, Anita; Bromwich, David.

[29] Ice, Cloud and land Elevation Satellite (ICESat) data (2003–08) show mass gains from snow accumulation exceeded discharge losses by 82 ± 25 Gt a–1, reducing global sea-level rise by 0.23 mm a–1. European Remote-sensing Satellite (ERS) data (1992–2001) give a similar gain of 112 ± 61 Gt a–1. Gains of 136 Gt a–1 in East Antarctica (EA) and 72 Gt a–1 in four drainage systems (WA2) in West Antarctic (WA) exceed losses of 97 Gt a–1 from three coastal drainage systems (WA1) and 29 Gt a–1 from the Antarctic Peninsula (AP). EA dynamic thickening of 147 Gt a–1 is a continuing response to increased accumulation (>50%) since the early Holocene. Recent accumulation loss of 11 Gt a–1 in EA indicates thickening is not from contemporaneous snowfall increases. Similarly, the WA2 gain is mainly (60 Gt a–1) dynamic thickening. In WA1 and the AP, increased losses of 66 ± 16 Gt a–1 from increased dynamic thinning from accelerating glaciers are 50% offset by greater WA snowfall. The decadal increase in dynamic thinning in WA1 and the AP is approximately one-third of the long-term dynamic thickening in EA and WA2, which should buffer additional dynamic thinning for decades.

[30] Jay Zwally/ Journal of Glaciology. Del NASA/GODDARD SPACE FLIGHT CENTER via press release: NASA study: Mass gains of Antarctic Ice Sheet greater than losses.

[31] The extra snowfall that began 10,000 years ago has been slowly accumulating on the ice sheet and compacting into solid ice over millennia, thickening the ice in East Antarctica and the interior of West Antarctica by an average of 0.7 inches (1.7 centimeters) per year. No lo traduzco para no hacer muy largo el texto. Abunda en lo anterior.

[32] CNN Peddles Alarm About Western Antarctica Melting – Watts Up With That?

[33] Climate change: Rapid melting of West Antarctica ice now ‘unavoidable,’ study finds | CNN

[34] Low Antarctic continental climate sensitivity due to high ice sheet orography | npj Climate and Atmospheric Science (nature.com)

[35] Así que el temor que se buscaba provocar al decir que “la superficie de hielo marino de la Antártida registró el pasado año el valor más reducido desde el inicio de la serie histórica” no se refleja en absoluto en el ritmo de crecimiento del nivel del mar según los datos procedentes de The Battery, (antes Battery Park, en Nueva York.), que son las más antiguos disponibles (y que no concuerdan con datos de otros puntos ni con los datos procedentes de los sistemas de control satelital). Incluso otras estaciones fijas de medición en superficie no revelan crecimiento alguno. Lo explicaremos en un próximo texto, hablando de paso de la subsidencia. Si el nivel del mar no sube más rápidamente ahora, eso implica que el hielo sobre tierra no se está fundiendo (ni más deprisa ni más despacio, porque cada vez hay más). Y si se trata de hielo marino, tanto da. No puede haber variación en el nivel del mar por esa razón. Pero eso no lo dicen.

[36] Esto es muy interesante. Hay tres fenómenos que se concitan. Uno lo acabo de mencionar; es la subsidencia, es decir, el hundimiento progresivo del terreno de las zonas costeras por diversas razones que veremos con posterioridad en otro artículo. Un hundimiento de la tierra en la zona de medición equivale a una elevación del nivel del mar. Otro es el eventual calentamiento de la masa de agua de los océanos, que provoca per se su expansión (ocupa más espacio) y, por lo tanto, se eleva en relación con la tierra. Y la otra tiene que ver con las mediciones, satelitales o no. Los datos no siempre concuerdan y la altura que alcanza el nivel del mar en distintas zonas se halla estable. Lo trato en el libro https://www.unioneditorial.net/libro/crimen-de-estado/

[37] Comenté por encima qué son El Niño y La Niña en esta entrega de la Guía para Navegantes https://joseramonferrandis.es/guia-para-navegantes-ii/

[38] Cuya siempre cambiante temperatura, aunque se desconoce con precisión, ha sido muy superior a la actual.

[39] It is notable that they do not consider subsurface geothermal heating from volcanic activity below the ice as a potential contributor, especially since several recent studies suggest that the WAIS, particularly around the Thwaites glacier, sits on top of a large number of subsurface volcanoes which are believed to be contributing to melting below the ice and localized increased water temperatures. Es bien conocido, pero se silencia.

[40] https://www.cesce.es/es/

Autor del artículo

<a href="https://joseramonferrandis.es" target="_blank">José-Ramón Ferrandis</a>

José-Ramón Ferrandis

Nacido en Valencia (España) en 1951. Licenciado en Ciencias Políticas por la Universidad Complutense. Técnico Comercial y Economista del Estado. Salvo posiciones en Madrid, destinado sucesivamente en Ceuta (España), Moscú (URSS), Washington (EE. UU.), Moscú (Rusia) y Riad (Arabia Saudita). Profesor de Análisis Riesgo País, Análisis de tendencias y Mercados internacionales. Analista. Escritor (Globalización y Generación de Riqueza, África es así, Crimen de Estado). Áreas de especialización referidas a su trayectoria. Con el blog espera poder compartir experiencias y divulgar análisis sobre asuntos de interés general, empezando por el clima y terminando por la Geopolítica; sin dejar de lado la situación de España. Lo completará publicando semanalmente la Carta de los martes, que tiene 4 años de existencia.