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JRF

Un blog reaccionario

«Verum, Bonum, Pulchrum»

Adiós, muchachos

España es una nación independiente y soberana. De acuerdo con la Constitución (vigente) de 1978, es “un Estado social y democrático de Derecho… La soberanía nacional reside en el pueblo español, del que emanan los poderes del Estado… La forma política del Estado español es la Monarquía parlamentaria.”[1] Hasta aquí, constataciones irrebatibles mientras la Constitución siga en pie.

España es, entre otras, miembro de las dos organizaciones multilaterales más conocidas y rampantes: la ONU y la UE. De la ONU hemos hablado en reiteradas ocasiones, per se[2] o como fautor de la infausta “Agenda 2030”[3].

La ONU tiene una debilidad fundamental: su estructura acromegálica pende del hilo tenue de la financiación por parte de terceros. Es, pues, no ya un gigante con pies de barro, que también, sino un caso perdido por disfunción profunda. No hablaremos de ella hoy, empero.

La UE es un desarrollo canceroso de una magnífica iniciativa de los años 50 del Siglo XX, cuando dos[4] políticos democristianos de una Europa en ruinas decidieron presentar una entidad de cooperación sectorial para aunar objetivos que deseaban comunes. Fue la CECA[5], cuyo objetivo era crear un mercado único en las industrias del carbón y el acero[6], básicamente para asociar intereses de Francia y de Alemania[7] y contribuir así a evitar la reedición de las dos guerras mundiales que habían asolado el territorio europeo y aniquilado a una buena parte de sus gentes[8]. Con ese fin, debían suprimirse los derechos de aduana[9], las subvenciones y las prácticas discriminatorias y restrictivas. El tratado constitutivo de la CECA fue un éxito.

Ese éxito indujo a pensar en subir un escalón en amplitud sectorial. El 25 de marzo de 1957 se firmó el Tratado de Roma, que estableció una organización denominada Comunidad Económica Europea (CEE). El Tratado entró en vigor el 1 de enero de 1958. Sus miembros fundadores fueron Bélgica, Francia, Italia, Luxemburgo, Países Bajos y la República Federal Alemana. El objetivo de la CEE era lograr la integración económica, incluyendo una unión aduanera y un mercado común. Además, en 1962, se estableció una política agrícola común (que conocemos por su acrónimo, PAC) para proteger a los agricultores de los países miembros frente a las importaciones agrícolas, progresivamente más baratas.

En 1993, cuando entró en vigor el Tratado de Maastricht, la CEE pasó a llamarse Comunidad Europea (CE), pues la idea de las cúpulas políticas de los países miembros y de la Comisión era dejar de lado la mera integración económica para embarcarse en una unificación política. El engendro fue llamado Unión Europea y la CE dejó de existir tras el Tratado de Lisboa (2009).

Cuando se aprobó el Tratado de Maastricht, los países miembros eran doce[10]. La Comisión, con el apoyo del Parlamento y del Consejo, se lanzó a una vertiginosa búsqueda e integración de países europeos, que de momento ha culminado con Croacia, aunque a esto siguió la salida del Reino Unido en 2020. La idea subyacente era (y es, aunque ha devenido grotesca) erigirse en imperio, al nivel de los EE. UU., Japón (ya menos presente en la arena internacional) y Rusia (el país ha quedado abocado a la irrelevancia económica y demográfica, aunque siga siendo un gigante de más de 17 millones largos de kilómetros cuadrados). La RP China no entraba en los cálculos.

El gran número de países de renta inferior a la media comunitaria que fueron integrados a gran velocidad tenía un doble objetivo: ampliar las fronteras exteriores de la UE y proporcionar masa crítica a la organización, merced a un presupuesto colosal. Piénsese que la UE 28 llegó a tener 513,5 millones de habitantes, muy por encima de sus hipotéticos rivales, y un PIB total equivalente al de los EE. UU.[11]

El decaimiento absoluto y relativo de la UE es patente, siendo los aspectos tecnológicos, económicos, impositivos y regulatorios los que más se resienten. Tan es así que la Comisión de la UE encomendó a Mario Draghi realizar un informe sobre el estado de la situación, que fue conocido en 2024[12] y subrayó algunos aspectos del declive. No todos, evidentemente, pues obvió dos críticos: la invasión disfrazada de inmigración y la política energética.

En realidad, está claro: los problemas de la UE son conocidos y han sido descritos. Las perspectivas son igualmente descorazonadoras. La pertenencia a la UE ya no es contemplada como una situación deseable, pues no responde a nuestros intereses como Nación ni como Estado.

Así las cosas, vamos a analizar la situación de algunos de los intereses de España en la UE a la vista de la situación de ésta y de su previsible futuro.

Relaciones comerciales. España destina entre el 60 y el 63% de sus exportaciones totales de bienes a los 27. Si bien ese porcentaje es inferior al 66% que regía cuando el Reino Unido era estado miembro, sigue siendo una cifra muy alta. Está, lógicamente, determinada por razones geográficas y, en el caso de la Eurozona, por utilizar la misma moneda. Sobre todo ello gravita el condicionante de la ausencia de aranceles internos y la existencia de una Tarifa Exterior Común o arancel externo, que en realidad resulta muy poco operativo dada la floración de Tratados Comerciales firmados por la UE con sus socios comerciales tradicionales y otros muchos de nuevo cuño. Si se contempla sectorialmente, es notabilísima la concentración de exportaciones agroalimentarias españolas hacia la UE: la Unión Europea recibe el 84% de la exportación española de frutas y hortalizas.

Deuda denominada en euros. La deuda pública[13] española viva, en todos los plazos considerados y teniendo en cuenta los distintos organismos emisores de la Administración, supera levemente el 100% del PIB[14]. No es un porcentaje brutal, pero tampoco enjugable, por lo que es necesario emitir constantemente nueva deuda al vencimiento de la anterior para hacer frente al pago del principal (y sistemáticamente, de los intereses). Eso, por un lado. Si España decidiera abandonar la UE (y, por tanto, la Eurozona), la nueva moneda que utilizaríamos (neopeseta, por así llamarla) se devaluaría en torno al 50% sobre el euro[15]. Como nuestra deuda externa está denominada en euros, deberíamos utilizar el doble de neopesetas para hacer frente a su servicio, lo que abocaría a la quiebra del Tesoro. Ese es el dogal que nos une a la UE, otras consideraciones debatibles aparte[16]

Conjunto de acuerdos comerciales con terceros. Salvo los EE. UU., de mucha mayor riqueza absoluta y relativa que la UE, y pequeños países con escaso impacto total como Suiza, los restantes países o asociaciones de países tienen un PIB medio inferior al de la UE. La reducción mutua de aranceles y elementos relacionados por ambas partes, siempre asimétrica en detrimento de los países de la UE, incrementa las exportaciones industriales y tecnológicas de la UE a los países que han firmado un acuerdo comercial con ésta y aumenta las importaciones de productos con escaso valor añadido (básicamente agroalimentarios) procedentes de países terceros. La teoría económica, partiendo de supuestos que no se suelen cumplir, habla de la idoneidad de estos acuerdos desde la perspectiva de la eficiencia económica y la mejor asignación de los recursos en función de los precios relativos, pero esto, en la práctica, no es exactamente así y supone un pesado fardo para España[17]. Concretamente, los países terceros aumentan sus exportaciones a los de la UE, sustituyendo en parte a las anteriores exportaciones españolas. Más aún, productos de países menos desarrollados invaden nuestro propio mercado, compitiendo con menor precio y muy inferior calidad en el propio territorio español. Todavía más: muchos de esos productos agroalimentarios incumplen de manera flagrante la normativa interna de la UE en materia fitosanitaria y otras, dañando a los consumidores y sacando del mercado a los productores nacionales españoles. Este es un muy mal negocio para nosotros.

Agricultura  La agricultura española, elemento fundamental de la soberanía nacional y, por tanto, de nuestra supervivencia como nación, está siendo erosionada sistemáticamente por las incesantes actuaciones de los organismos de la UE. Ya hemos visto cómo perdemos cuota de mercado comunitario como consecuencia de la constante ampliación del mercado común a terceros. También observamos cómo se reduce el peso de nuestra producción agrícola y ganadera por las restrictivas medidas regulatorias comunitarias. Se ve con claridad que se beneficia a terceros no comunitarios (Marruecos, Egipto, Sudáfrica, India, MERCOSUR …) al aplicar asimétricamente en su favor las normas fitosanitarias.

La tendencia es a destruir los medios propios y hacer a España dependiente de suministradores exteriores, lo cual resulta suicida, pues nos hace depender esencialmente de enemigos potenciales  o de enemigos históricos declarados. No se puede tolerar, simplemente.

Energía  En este ámbito el problema no es sólo de origen comunitario sino además procedente de los poderes Legislativo y Ejecutivo españoles. En cuanto a la energía primaria, la propia normativa española impide la extracción de petróleo, gas natural y uranio[18], coartando directamente nuestro potencial de crecimiento y desarrollo.

Si nos referimos a la energía eléctrica, la desmesurada y destructiva[19] apuesta por las energías eólica y solar, más el bloqueo de nuestros recursos en materia de energía atómica y el olvido o marginación de la hidroeléctrica nos ha hecho más débiles estructuralmente y más dependientes de terceros (la RP China, concretamente). Consecuente y adicionalmente, el precio del kWh es mucho más alto de lo que debería, lo que nos empobrece y daña nuestra competitividad.[20]

El cepo energético es doble, español y comunitario, por lo que la solución ha de ser doble también para liberar nuestras posibilidades productivas y de consumo.

Invasión de inmigrantes Hace mucho tiempo que el flujo de inmigrantes procedentes de Iberoamérica y del Norte de Africa comenzó a registrar niveles altos. Sedicentemente, su presencia se debería a una demanda insatisfecha de mano de obra barata, tanto por escasear ésta como porque con esa presión de la oferta laboral se reducirían los precios del factor trabajo. No es cierto.

Los denominados inmigrantes son atraídos por el beneficio que les supone el ilimitado flujo de fondos del Estado de Bienestar, que les permite disfrutar de ingresos mínimos impensables en sus países de origen, incluso sin prestación laboral alguna por su parte.

Pero esto no es todo. Desde 2015, momento en que la canciller Merkel abrió las fronteras de Alemania sin limitaciones a sedicentes refugiados originarios de Oriente Próximo, se ha producido una avalancha de musulmanes en toda Europa Occidental que está alterando profundamente su vida social y política. Hablamos de una invasión islámica que ya tiene al límite de su destrucción a países comunitarios como Alemania, Países Bajos, Suecia, Irlanda y Francia[21], y extracomunitarios como el Reino Unido[22].

España no es ajena a esta invasión, que alcanza niveles grotescos y goza del beneplácito del gobierno del Frente Popular. Como afirmó a primeros de los años 80 un vicepresidente de gobierno (del PSOE, evidentemente), “a España no la va a conocer ni la madre que la parió” Efectivamente, está irreconocible, para mucho peor.

Está por ver que se produzca una reacción que evite el dominio de Europa por el islam, como tantas veces han intentado. Lo más verosímil a corto plazo es un enfrentamiento de las poblaciones contra las élites que quieren destruir la Historia de Occidente.

Defensa Además de contar con sus propias Fuerzas Armadas, España es miembro de la OTAN desde 1982. A priori, las necesidades defensivas estarían garantizadas. Sin embargo, grandes cambios geopolíticos se están produciendo en el mundo, con fecha de inicio 1991, cuando la URSS implosionó (y Rusia tomó el relevo de una herencia militar cuantitativa muy considerable y ampliamente dominante en materia de ojivas nucleares). La RP China ha reemplazado a la URSS y se ha erigido como gran potencia contra Occidente, si bien se trata de enfrentamientos comerciales y de toma de control de mercados y de materias primas … por el momento. La India apunta a un relevo futuro, dada su mejor demografía, y la UE tiende a desaparecer[23], sobre todo tras la parcial retirada norteamericana de sus fuerzas en territorio europeo, así como de su financiación en general. Y el fracaso del avión de combate común europeo ejemplifica lo que hay.

Piénsese que las tropas de EE. UU. van a reducirse hasta 76.000 efectivos, un 24% menos. Sus cazas F-16 y F-15 van a pasar de 150 a 100 unidades. El único submarino nuclear lanzador de misiles balísticos se retira, así como el único portaaviones y su grupo. Los 8 aviones KC-46 de repostaje son enviados a otros destinos, así como 11 de los 26 aeroplanos de vigilancia marítima y uno de los dos grupos disponibles de bombarderos B-2 y B-52. Esta ha sido la reacción norteamericana a décadas de infrafinanciación por parte de los socios europeos de los enormes gastos militares, culminados por la total ausencia de apoyo europeo en Ormuz. Es cierto que Rusia, como demuestra una y otra vez (en su desempeño militar en Ucraina, el fracaso es completo y sin paliativos), es desastrosa militarmente hablando. No implica un riesgo directo para la UE.

Lo grave es que Ceuta y Melilla no están cubiertas por el paraguas protector de la OTAN, pero tampoco las Islas Canarias están seguras. Y Marruecos asoma la oreja cada vez más.

 Resumen

España no puede seguir embarcada en las dinámicas que he mostrado arriba. Se podría intentar absorber una, a lo sumo dos, pero el impacto de todas ellas nos lleva a la desaparición como sociedad, como Estado, como nación. Es posible resolver todos los problemas que plantean estas circunstancias realizando un solo movimiento institucional: abandonar la Unión Europea. Sin embargo, esa decisión abocaría a España a un gran problema, uno irresoluble, en materia de deuda externa (salvo impago o default, que no se considera una opción, de momento), y a otro de negociación complicada: el comercial. El resto supondría mejorar inequívocamente.

Hay otra solución a nuestro alcance. Hablaremos de ella en el próximo análisis.

[1] https://es.wikisource.org/wiki/Constituci%C3%B3n_espa%C3%B1ola_de_1978/02

[2] En estos enlaces https://joseramonferrandis.es/organizacion-de-naciones-unidas-antecedentes-origen-actividades-tradicionales/, https://joseramonferrandis.es/naciones-unidas-desempeno-deriva-y-critica/ y https://joseramonferrandis.es/naciones-unidas-una-institucion-deleznable/ .

[3] En este enlace https://joseramonferrandis.es/veamos-en-que-consiste-la-agenda-2030/ y en este libro https://luzdetrentoeditorial.es/libro/desmontando-la-agenda-2030/

[4] Jean Monnet y Robert Schumann, ambos franceses.

[5] Comunidad Europea del Carbón y del Acero.

[6] Elementos fundamentales de la reconstrucción.

[7] Mas no sólo. Sí, se empezó por el corazón (industrial) de los enfrentamientos francoalemanes, la cuenca del Ruhr y El Sarre, por entonces bajo control norteamericano. Al pasar a control francés, el canciller Adenauer protestó al considerar una afrenta la utilización de los aliados de zonas no gestionadas por una autoridad supranacional.

[8] Y los fundamentos cristianos de su propia existencia, pero hoy no hablaremos de eso.

[9] Se refiere a los impuestos en frontera o aranceles.

[10] Alemania, Bélgica, Francia, Italia, Luxemburgo, Países Bajos (fundadores: 1957), más Dinamarca, Irlanda, el Reino Unido (1973), más Grecia (1981), España y Portugal (1982). A estos 12 se sumaron rápidamente, tras Maastricht, otros 16 (Austria, Finlandia y Suecia, 1995), Chipre, Eslovaquia, Eslovenia, Estonia, Hungría, Letonia, Lituania, Malta, Polonia y República Checa (2004), más Bulgaria, Rumanía (2007) y Croacia (2013).

[11] Según las proyecciones del FMI para 2026, el Producto Interior Bruto de los Estados Unidos, líder de las economías mundiales, asciende a $32,38 billones. La Unión Europea le sigue con $23, 03 billones. A principios de los años 2000 ambas economías presentaban tamaños similares, pero la brecha se ha ampliado significativamente a favor de EE. UU. tras la crisis de 2008, la pandemia y las políticas económicas respectivas.

[12] Este es un análisis del informe en dos entregas: ésta https://joseramonferrandis.es/llamar-a-draghi/ y ésta https://joseramonferrandis.es/llamar-a-draghi-para-que-todo-siga-igual/

[13] La de las empresas no se toma en consideración aquí.

[14] Según datos del Banco de España, el monto total es 1 billón 698 mil millones de euros. Porcentualmente es el 100,7% del PIB.

[15] Básicamente por nuestra alta tasa de inflación.

[16] Eso sí, en el supuesto de que fuera Alemania la que abandonara el euro, el neomarco se revalorizaría respecto al euro, o este se devaluaría, que tanto da, y entonces nuestra deuda en euros se podría pagar con neopesetas a la mitad del coste previsto anteriormente.

[17] No me ocupo de los demás países miembros.

[18] Así como de tierras raras y minerales críticos.

[19] Recuérdese el apagón de 28 de abril de 2025, que aconteció precisamente por tener una red eléctrica excesivamente trufada de energías alternativas indignas de confianza.

[20] https://joseramonferrandis.es/de-cabeza-al-hoyo/

[21] Este es un caso especial. El cierre en falso de la guerra de Argelia, la independencia de ese país y el flujo de habitantes norteafricanos (Marruecos y Túnez incluidos) ha convertido Francia en un polvorín, gracias además a la actuación de sus élites.

[22] Aquí juega con fuerza el fenómeno conocido como “reflujo del imperio”, es decir, la constante afluencia hacia la metrópoli de inmigrantes procedentes de los países que una vez fueron colonias del Reino Unido de la Gran Bretaña.

[23] Desde el punto de vista militar, aunque no sólo. El reciente fracaso del programa FCAS (Future Combat Air System) es una muestra.

Efemérides del 1 de julio

El 1 de julio de 1936, en las Cortes, el diputado socialista Ángel Galarza[1] afirmó que el uso de la violencia era legítimo “contra quien utilizaba el escaño para erigirse en jefe del fascismo y quiere terminar con el Parlamento y con los partidos”.

Dolores Ibárruri vociferaba “¡Hay que arrastrarlos!». Julián Cortés Cavanillas, ex vicesecretario general de Renovación Española, visitó el 10 de julio a Calvo Sotelo para advertirle sobre un plan de asesinato que un agente suyo infiltrado en las filas del PSOE había descubierto.

[1] “Pensando en S.S. encuentro justificado todo, incluso el atentado que le prive de la vida”.

Efemérides del 30 de junio

El libro de Miguel Platón, “La represión de la posguerra” Editorial Actas, 2023, ha accedido a las fuentes primarias residentes en los Archivos del Centro Jurídico Militar. Sobre la base de las estadísticas de la Auditoría Jurídica del Ministerio del Ejército, los datos revelan que, hasta el 30 de junio de 1960, se produjeron 24.949 condenas a muerte, de las cuales se conmutaron 12.851. La resultante es 12.098 ejecuciones. Si de esa cifra se restan los condenados por delitos comunes y se suman las ejecuciones efectuadas en primavera y el verano de 1939, momento en que se organizó el funcionamiento ordinario del Ministerio del Ejército, así como las de los pertenecientes al maquis, la cifra estimada por Miguel Platón es de unos 14.000 fusilamientos.

Efemérides del 29 de junio

El juez Peinado sabe de qué habla cuando contempla la posibilidad de que los mandos policiales hagan algo indebido. No sería la primera vez. Vean esta, algo añeja pero muy trascendente.

El 29 de junio de 1936, el director general de Seguridad, José Alonso Mallol, llamó al policía Lorenzo Victoriano Aguirre Sánchez y le pidió que cambiara la escolta de Calvo Sotelo, “demasiado afecta» al diputado. Los nuevos escoltas tenían instrucciones de Alonso Mallol de no protegerle en caso de atentado, sino de simular que lo hacían si era en un lugar céntrico. Si el atentado era en un descampado y no tuviera éxito, debían rematarlo. De hecho, Calvo Sotelo se quejó al ministro de la Gobernación, Juan Moles, de que sus escoltas (Rodolfo Serrano de la Parte y José Garriga Pato), le infundían sospechas.

Esa era la policía del Frente Popular.

Efemérides del 28 de junio

La “Ley de 28 de junio de 1940 Complementaria del Estatuto de Clases Pasivas del Estado” concedió pensión a “las esposas, hijos y madres viudas de los empleados civiles y militares que, en cumplimiento de condenas impuestas por los Tribunales, estén sufriendo o sufran la pena de privación de libertad por tiempo mayor de un año”.

Bajo el amparo de esa misma norma quedaron también las familias de los condenados por Consejos de Guerra en zona nacional, incluidos los fusilados. De esta manera, las familias veían reconocido el derecho a pensión desde el momento de la condena, con los atrasos consiguientes.

Este es el trato que el régimen de Franco confirió a los vencidos. Intolerable.