por José-Ramón Ferrandis | 26 Jun 2026 | Cambio climático
Los datos[1] que permiten efectuar la afirmación del título proceden de muestras de hielo obtenidas en la Antártida. El hielo mostraba una evidencia: los niveles de CO2 (y los de CH4, metano) permanecieron estables mientras el mundo entraba en una edad de hielo hace 2.700.000 años. Las variaciones de temperatura fueron sustanciales[2]. Dicho en otras palabras, las temperaturas variaron fuertemente, pero el CO2 no lo hizo.
Esta es la afirmación nuclear de un estudio[3] elaborado por 17 científicos[4] residentes en los EE. UU. El hallazgo fundamental es que, durante los últimos 3 millones de años, mientras los niveles del mar descendían y las glaciaciones se intensificaban, el nivel de los principales gases de efecto invernadero[5] permaneció notablemente estable. Las temperaturas globales mostraron una tendencia al enfriamiento de varios grados Celsius, interrumpida por oscilaciones interglaciales crecientemente amplias.
No importa qué evidencias se utilicen: es imposible hallar un nexo claro y continuo entre el CO2 y las temperaturas en ese período de 600 millones de años. Desde luego, ninguna que justifique la noción política de que los seres humanos controlan el termostato del clima quemando hidrocarburos.
Les Hatton, profesor emérito en Informática de la Kingston University, ha establecido recientemente, con ayuda de los registros de los núcleos de hielo, que elevaciones de temperatura de 1,1°C de 100 años de duración han tenido lugar una vez cada 6 siglos en el actual período interglacial, que comenzó hace 20.000 años[6].
El corolario es que ninguno de esos hallazgos sugiere que el leve calentamiento actual sea inusual o causado por el ser humano. Usted, lector, no se enterará de esto por los medios que para eso cobran. Pero puede enterarse por aquí[7].
[1] El estudio está aquí https://www.nature.com/articles/s41586-025-10032-y#citeas
[2] Las glaciaciones, es lo que tienen.
[3] “Broadly stable atmospheric CO2 and CH4 levels over the past 3 million years” https://www.nature.com/articles/s41586-025-10032-y#citeas
[4] Julia Marks-Peterson, Sarah Shackleton, John Higgins, Jeffrey Severinghaus, Yuzhen Yan, Christo Buizert, Michael Kalk, Ross Beaudette, Valens Hishamunda, Demetria Eves, Austin Carter, Andrei Kurbatov, Jenna Epifanio, Jacob Morgan, Ian Nesbitt, Michael Bender & Edward Brook
[5] Con excepción del H2O
[6] https://scienceofclimatechange.org/wp-content/uploads/SCC-Vol.6.1-Hatton.pdf
[7] Esto que ha leído es un resumen de lo mostrado en el artículo que enlazo a continuación Shock New Evidence Showing No Link Between CO2 and Temperature Over Last Three Million Years Stumps Net Zero Activists – Watts Up With That?
por José-Ramón Ferrandis | 24 Jun 2026 | Cambio climático, Economía, Globalización, Países / Áreas geográficas
La Unión Europea (UE), a no confundir con Europa, tiene precios energéticos mayores que los que presentan los EE. UU., tanto en electricidad como en gas natural. Vean:

European energy policy: full speed towards the wall – Watts Up With That?
Pero además, en la UE se ha detenido el crecimiento de la red eléctrica; la industria busca otros territorios con menores costes energéticos para instalarse allí. Las importaciones crecen sin cesar. El presente es crítico. El futuro no apunta a nada mejor. Quienes manejan las variables técnicas y políticas en la UE siguen ahondando en el problema[1].
Recientemente, han cerrado plantas nucleares[2], han imposibilitado la producción interna de gas natural y han sustituido fuentes de energía fiables por otras dependientes de fenómenos atmosféricos. Lo han hecho por razones políticas, para destruir el tejido productivo de los países de la UE y hacer desaparecer el sustrato de la civilización occidental en ellos. Esas élites intentan sustituir un sistema estable, seguro y barato de generación de energía eléctrica por otro inestable, inseguro y caro. Y está acelerando el paso, a pesar de ser consciente de que sus políticas no funcionan, al menos para la generación de riqueza. Cuanto más se tarde en rectificar, más difícil será la solución. Y si se tarda mucho en entender y actuar, ni siquiera la habrá más allá de una reconstrucción competa tras la implosión a que estamos abocados.
Y no se vaya a creer nadie lo de la crisis climática, por favor. No hay tal cosa. Lo sabemos[3]. Lo saben los sedicentes creyentes. Es un truco para destruir la UE, para enriquecerse en el camino, de la mano generosa de la RP China.
Sigamos con las comparaciones. Como consecuencia de las distintas políticas energéticas adoptadas en la UE y en los EE. UU.[4], los respetivos Productos Interiores Brutos (PIB) divergen de manera creciente. Y cuanto más persista el empecinamiento de las élites comunitarias, antes caeremos al pozo.

European energy policy: full speed towards the wall – Watts Up With That?
Más comparaciones. Esta vez, entre Francia y Alemania. Francia optó en su día por la energía nuclear para generar energía eléctrica. Desde mediados de los años 80´[5], aproximadamente el 70% de la energía eléctrica francesa es de origen nuclear, que resulta estable y predecible (y emite muy poco CO2, dato éste que seguro resulta de interés para alguien). Bien hecho.
Alemania se embarcó en la llamada Energiewende, cerrando las nucleares e invirtiendo locamente en solar y eólica. ¿Resultado? Precios de la energía eléctrica muy superiores a los de Francia y, de manera perfectamente esperable por cualquiera que no sea un zelote del clima, con emisiones de CO2 a la atmósfera muy superiores a las francesas[6]. La consecuencia es que Alemania lo está haciendo mucho peor que Francia[7]. Por sus políticas energéticas, sobre todo. Vean un ejemplo, referido a los precios de la electricidad en los hogares de Francia y Alemania: los alemanes pagan más del doble que los franceses[8].

European energy policy: full speed towards the wall – Watts Up With That?
Eso que llaman “transición a las renovables” es una estafa. Hace depender de fenómenos atmosféricos a las economías y a las sociedades a las que se impone, por lo que requiere siempre el respaldo de energías procedentes de hidrocarburos para estabilizar el sistema. Ello significa multiplicar en vano los sistemas de generación, con los enormes gastos que supone. Además, implica incrementar la presión sobre la red eléctrica. Y además, supone una gran carga adicional sobre el paisaje y la Naturaleza[9].
Un error, tras otro, tras otro, a lo largo del tiempo, aboca a los países de la Unión Europea al abismo. Y cuando la propia UE se disuelva, los que quedarán en el escenario, empobrecidos, serán los países. Sus gentes deberán esforzarse por salir del hoyo en que esta maldita gente los ha arrojado. Nos ha arrojado
[1] Para elaborar este artículo he recurrido a otros dos cuyos enlaces se encuentran al pie de los gráficos.
[2] Sí, algunos países de la UE han cambiado de opinión, pero construir plantas nucleares no es fácil ni rápido, ni barato. Y el tejido empresarial asociado ha sufrido mucho.
[3] https://clintel.org/world-climate-declaration/
[4] Desde antes de Donald Trump. A partir de 2015, el asunto estará aún más claro, básicamente por el coste de las energías respectivas,
[5] Siguiendo un plan tras el chantaje árabe tras la Guerra de los 6 días contra Israel.
[6] Francia emite entre 20 y 30 gramos de CO₂/kWh. Alemania emite unos 300 g CO₂/kWh (Fuentes: RTE France, Ember, Fraunhofer ISE). Diez veces más, como poco.
[7] Retrotraigámonos a la década de los años 50´del siglo pasado. La creación del Mercado Común Europeo descansaba sobre la cooperación de estas dos grandes naciones, tantas veces enfrentadas. Funcionó. Y dejó de hacerlo cuando, tras el Tratado de Maastricht, se instauró una UE que quiso ser imperio y es sólo basura.
[8] Fuente: Eurostat (2024).
[9] https://clintel.org/shock-new-report-lays-out-the-full-scale-of-environmental-damage-caused-by-onshore-wind-turbines/
por José-Ramón Ferrandis | 19 Jun 2026 | Cambio climático, Economía, Globalización, Países / Áreas geográficas
Usted, lector, ya lo sabe, porque la noticia se refiere a un movimiento institucional que se hizo efectivo el 1 de mayo de 2026.
Es un terremoto, francamente[1]. Repasemos brevemente qué es la OPEP y sus circunstancias. OPEP es el acrónimo que identifica a la Organización de Países Exportadores de Petróleo[2], un cártel creado en 1960 y reconocido por la ONU en 1962, que vela para que sus miembros (idealmente todos los países productores) consigan un sobreprecio por sus exportaciones de crudo, obteniendo así un extrabeneficio oligopolístico sobre un producto con una demanda bastante inelástica. Su herramienta de trabajo son las cuotas que impone a sus miembros en función de variables productivas anteriores. Su sede está en Viena, Austria.
Su importancia es grande, pero decreciente. Concentra el 36,70 % de la producción mundial de petróleo, el 79,08 % de las reservas mundiales y el 44,57 % de las exportaciones (2025)[3]. Si sumamos a la OPEP los 10 países, liderados por Rusia, que en 2016 integraron la llamada OPEP+[4], estas dos organizaciones atentan directa y permanentemente contra la determinación de los precios por las leyes del mercado. Castigan así a los países no productores.
Enfrente de OPEP y OPEP+ están los EE. UU., que es el mayor productor y exportador, y otros 78 países considerados, aunque los últimos de la tabla son testimoniales[5]. Bueno, pues a las filas de los países con libertad para extraer y exportar se ha unido EAU, el noveno productor de crudo del mundo.
¿Por qué lo ha hecho? Está claro. EAU ha decidido aumentar su presencia en el mercado vía aumento de la producción[6] y la exportación, y eso es incompatible con la permanencia dentro de la OPEP. Sólo hay un camino: salirse. Y es el que ha tomado.
Hay un elemento complementario de segundo orden, y es la posición que ocupa el territorio de los EAU en el Golfo Pérsico. Es, junto con Omán, el único país que puede eludir la trampa del Estrecho de Ormuz mediante un oleoducto propio al Océano Índico[7]. No es fácil que se retome la guerra con Irán cuando la actual llegue a su fin, pero si la teocracia permanece en el poder en Irán, tarde o temprano, la situación se reproducirá. Y EAU tendrá ventaja gracias al oleoducto al puerto de Fujairah. Un privilegio.
El gráfico a pie ilustra la situación con gran detalle, razón por la cual lo mantengo.[8]

UAE’s OPEC Exit: Pragmatic Oil Policy, Not ‘Stranded Assets’ Panic – Watts Up With That?
Inmediatamente después del anuncio de EAU de salir de la OPEP, los propagandistas progresistas de todo el mundo energético han asegurado muy seriamente que la verdadera razón de los EAU para abandonar la OPEP es la de vender cuanto antes todas sus reservas de petróleo posibles, pues los propagandistas saben más que nadie; concretamente, saben que el petróleo se va a convertir en una materia prima sin utilidad más pronto que tarde. Y, ¿en qué se basan para asegurar eso?
Pues la cosa es muuuy convincente, verán. La primera razón es que los vehículos eléctricos en la RP China[9] y en Europa Occidental van a dejar obsoleto el petróleo. La segunda, la conocida tendencia de aversión a las pérdidas[10] que anima a los seres humanos: el abandono progresivo de los hidrocarburos sin duda llevará a grandes pérdidas (más bien a lucro cesante, pero esos matices no proceden con esta gente) a los países productores. Tercera, si al progreso en la eficiencia energética y las tecnologías renovables sumamos las políticas progres inspiradas en el “cambio climático”, la demanda de hidrocarburos se reducirá[11]. En esa línea, si los países cumplen el Acuerdo de París[12], el 50% de todo el carbón, el petróleo y el gas será innecesario. Como lo dijo en el año 2020 el Financial Times[13], habrá que creérselo. Si uno es progre, claro. También lo dijo Blackrock[14], pero eso fue antes de arrepentirse. Y consultores de la OCDE[15] estaban en la misma línea. Incluso antes, en 2021, el propio Fatih Birol, el director ejecutivo de la Agencia Internacional de Energía, recomendaba no invertir upstream, es decir, no incrementar la oferta, porque para qué[16]. Se desdijo, como todos[17]. Naciones Unidas y sus enormes recursos financieros llegan hasta donde llegan, pero no pueden cambiar la realidad, sólo el relato. Y no todo el tiempo.
Que nadie se engañe. Las razones de EAU son económicas y estratégicas. Económicas porque ese país lleva años aguantando cuotas que reducen su (creciente) capacidad productiva de 4,8 millones de barriles/día (BBD) a 3,4 M BBD.
Estratégicas porque EAU lleva demasiado tiempo bajo el control de su vecino Arabia Saudita, quien decide las cuotas con su enorme peso productivo y organizativo[18]. Y porque con unos EE. UU. produciendo petróleo de esquisto vía fracking a $ 50/$ 60 por barril, muchos países con pretensiones de financiar sus presupuestos generales expansivos mediante un petróleo a $ 95 por barril (como Arabia Saudita en 2025, sin ir más lejos) van a tener problemas si no aumentan su producción para incrementar sus ingresos por exportaciones. Pero EAU no los tiene, pues el precio de equilibrio para financiar su gasto público es de $ 50 por barril. Todo lo que exceda de eso son extrabeneficios y nada les detendrá para conseguirlos. Y sus costes de extracción son tan bajos como los saudíes, unos $ 10 por barril. Esto se entiende rápidamente.
La salida de EAU de la OPEP es un golpe para esta organización, tanto material como reputacionalmente. Tiene sentido; no hay organización que tenga más de 50 años que no vea enfrentamientos internos, competencia externa, cambios tecnológicos, tensiones geopolíticas y pretensiones de control mundial incesantes, máxime frente a las leyes del mercado. Habrá más países saliendo de la OPEP. Esto cambia el paisaje casi tanto como la creciente descomposición de Naciones Unidas, cerca de su extinción, y los estertores de la Unión Europea, que agoniza. Esto se anima.
[1] EAU es importante, pero no ha sido el primero en salir de la organización. Lo hicieron antes Indonesia (2008), Qatar (2019, básicamente para revalorizar su gas natural), Ecuador (2020, aunque lo hizo en 1992, reincorporándose después) y Angola (2024 por diferencias irreconciliables sobre cuotas de producción).
[2] Cuyos 11 miembros son Argelia, Arabia Saudita, República Democrática del Congo, Gabón, Guinea Ecuatorial, Irak, Irán, Kuwait, Libia, Nigeria y Venezuela.
[3] https://publications.opec.org/asb/chapter/show/154/2840
[4] Azerbaiyán, Baréin, Brunéi, Kazajstán, Malasia, México, Omán, Rusia, Sudán y Sudán del Sur.
[5] https://es.wikipedia.org/wiki/Anexo:Pa%C3%ADses_por_producci%C3%B3n_de_petr%C3%B3leo
[6] Como tercer productor de la OPEP, EAU no es irrelevante.
[7] Salidas al Mediterráneo tienen Irak y Kuwait, aunque el oleoducto está cerrado. Salida al Mar Rojo tiene Arabia Saudita. Pero el mercado asiático se atiende por el Índico.
[8] El artículo de referencia es este: UAE’s OPEC Exit: Pragmatic Oil Policy, Not ‘Stranded Assets’ Panic – Watts Up With That?. Su autor es Tilak. K. Doshi.
[9] La electrificación de la RP China descansa sobre el carbón, no lo olvidemos.
[10] Con un barril cerca de los 100$, lo de las pérdidas suena bizarro, pero los progres siempre dicen la verdad, oiga.
[11] Estos progres no han oído hablar de la paradoja de Jevons. Que alguien les acerque este artículo, por favor https://joseramonferrandis.es/la-paradoja-de-jevons/
[12] Concretamente, el objetivo de que la temperatura no aumente más de 2°C por encima del nivel preindustrial, un referente grotesco como otro cualquiera.
[13] Si quiere usted pagar por leer estas cosas, están aquí https://www.ft.com/content/95efca74-4299-11ea-a43a-c4b328d9061c .
[14] https://www.environmental-finance.com/content/news/blackrock-warns-on-stranded-assets.html
[15] No lo busque: la OCDE lo ha borrado. Son así. https://www.oecd.org/sd-roundtable/papersandpublications/Divestment%20and%20Stranded%20Assets%20in%20the%20Low-carbon%20Economy%2032nd%20OECD%20RTSD.pdf
[16] Los países del Golfo Pérsico se murieron de la risa. Los ministros de petróleo ruso y saudí se burlaron https://www.worldoil.com/news/2021/6/3/opec-leaders-mock-iea-s-la-la-land-2050-net-zero-roadmap
[17] Lo comenté aquí https://joseramonferrandis.es/breve-y-reciente-historia-de-como-un-iceberg-se-voltea-con-estrepito/ “En 2021, Fatih Birol, director ejecutivo de la Agencia Internacional de la Energía, había asegurado que “si los gobiernos son serios en relación con la crisis climática, no puede haber más inversiones en petróleo, gas y carbón desde este momento”. Ahora (2025), el mismo Birol asegura en el IEA World Energy Outlook que la demanda de petróleo se seguirá incrementando hasta 2050 y que el consumo de gas aumentará un 30% hasta 2050, si las cosas siguen así. No se le ha movido un músculo, pues lo importante es seguir siendo director ejecutivo de la AIE.”
[18] El cierre de Ormuz ha agravado su frustración.