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JRF

Un blog reaccionario

«Verum, Bonum, Pulchrum»

La corriente del Golfo seguirá donde suele

por | 9 Ago 2023 | Cambio climático

El día 25 de julio de 2023, Nature publicó un artículo titulado[1] Warning of a forthcoming collapse of the Atlantic Meridional Overturning Circulation (AMOC)[2], que analizaba el estado de la AMOC, acrónimo que acaban de ver y cuyo contenido ya conocen. En el artículo (científico, por lo que presenta un resumen inicial que permite conocer el contenido de la totalidad del trabajo de un vistazo) se resalta la condición fundamental de estas corrientes[3] para el clima en general y el del Atlántico Norte en particular. Ciertamente, se trata de uno de los sistemas de circulación fundamentales del planeta, una correa de transmisión del agua y el aire, elementos que constituyen las bases del clima[4].

Efectivamente, como desde niños sabemos, la Corriente del Golfo mantiene a temperaturas templadas Europa Occidental, que, de no contar con el efecto de la Corriente, experimentaría un notable enfriamiento.

Así que el asunto tiene importancia.

Vean una antigua ilustración de la Corriente del Golfo.

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https://es.wikipedia.org/wiki/Corriente_del_Golfo#/media/Archivo:Ocean_currents_1943_Gulf_Stream.png

¿Qué dice, esencialmente, el artículo publicado en Science? Dice que, en los últimos años, se ha detectado un cierto debilitamiento en la circulación de AMOC. Que las predicciones acerca de comportamientos futuros de las corrientes descansan en señales tempranas, sobre todo en un incremento en la varianza (menor resistencia) y una desaceleración crítica que parecen haberse detectado en AMOC. Finalmente, el artículo predice el colapso de AMOC en torno a mediados del Siglo XXI[5].

El artículo informa de que AMOC sólo ha sido monitorizada desde 2004 y que, entre 2004 y 2012, se ha observado un decaimiento en su ritmo, lo que no permite asegurar su significado con fiabilidad suficiente por tratarse de un período de tiempo muy corto[6]. Sin embargo, el artículo oculta que las valoraciones del IPCC[7] al respecto[8] declara que cualquier cambio catastrófico es improbable durante el Siglo XXI[9].

Con todo y con eso, los autores indican que un punto de inflexión (Tipping point) en el clima mundial tendrá lugar[10] entre 2025 y 2095[11]. A pesar de las limitaciones (que los autores reconocen) y a las incertidumbres reinantes, el artículo insiste en que el análisis estadístico presenta “claras indicaciones de un inminente colapso”[12].

Inmediatamente después de que se conociera el artículo en Science, USA Today, un periódico generalista, dramatizaba[13] considerable y oportunamente: “Atlantic Ocean current could collapse soon. How you may endure dramatic weather changes”[14]. Y de ahí en adelante, apareció en escena la reata habitual de medios haciéndose eco de la profecía apocalíptica. Nihil novum sub sole[15] . Nada nuevo, porque en 2021 ya hablaron de ello en términos similares[16]. Pasados dos años, ya tocaba.

Hasta aquí, lo que se ha podido leer en los medios. Pregunta: ¿Qué hay de cierto en ello? Vamos a verlo.

Para empezar, el artículo de Science se basa en modelos que operan sobre asunciones de eventos que tendrían lugar en el futuro basándose en comportamientos actuales. Los datos juegan un papel muy limitado, y ello es así porque hay investigaciones que revelan que AMOC se acelera. Así que todo el constructo es especulativo[17].

¿Qué subyace a la especulación? En principio, dos cosas. Una, la obligatoriedad de decir que estas alteraciones futuras lo son por el calentamiento antropocéntrico. Otra, la ideíca de que se podría producir una intrusión de agua dulce proveniente del deshielo de Groenlandia que podría cambiar la composición de las aguas y cerrar el sistema de correa de transmisión que es AMOC. Vean cómo lo explican los coautores del estudio, Peter and Susanne Ditlevsen.

“El colapso de AMOC podría ocurrir así: Los GEI[18] causan el calentamiento global, lo que acelera el deshielo de Groenlandia[19]. El agua dulce procedente de ese deshielo que llega al Atlántico puede alterar el hundimiento normal de agua salada, debilitando o incluso interrumpiendo AMOC. Si AMOC colapsa, puede causar potencialmente disrupciones climáticas de mayor envergadura en los patrones del tiempo atmosférico y las corrientes oceánicas, conduciendo a cambios climáticos significativos[20]”. “Un colapso de esas características podría acarrear …  una Edad de Hielo en Europa”[21]. Noten por favor el lenguaje, todo él en modo condicional.

Para seguir, un estudio bien conocido publicado en 2020 en Science (Global warming is speeding up Earth’s massive ocean currents | Science | AAAS) llegó a unas conclusiones exactamente opuestas, que los autores describieron de la siguiente manera: “[f]or nearly 25 years the currents have been rapidly speeding up, partly because of global warming.”[22] El cambio climático no puede estar acelerando y ralentizando las mismas corrientes oceánicas simultáneamente, en pura lógica formal.

En realidad, la diferencia entre estos estudios totalmente contradictorios estriba en que los más recientes de ellos, que muestran aceleración, se han basado esencialmente en evidencias empíricas, como este estudio de Oziel y otros en 2021, y este otro estudio  confirmatorio del anterior, también de 2021, que combina el uso de modelos y datos empíricos, firmado por Smedsrud y otros, mientras que los estudios que muestran desaceleración basan sus predicciones exclusivamente en modelos numéricos.

Tanto aceleración como ralentización son descritos siempre como alarmantes. Estos vaivenes han sido tratados en el portal Climate Realism, no sin cierta guasa en los titulares. Son este, este, y este[23].

Parece claro que estas predicciones son inverosímiles. No ya a corto, medio y largo plazo, sino sin siquiera con una perspectiva de centurias: las contradicciones entre unos y otros estudios, la falta de datos en el estudio que estamos comentando y las especulaciones por inferencias estadísticas no permiten darles credibilidad alguna.

Ya, pero ¿de dónde podrían los autores del estudio inicial de Science haber sacado toda esta construcción amenazante ¿Es que ha pasado alguna vez algo parecido?

Pues sí, verosímilmente. Se lo explico porque es fascinante. Lo relata Eric Worrall en este trabajo, Climate Disaster Study: Gulf Stream Could Collapse as Early as 2025 • Watts Up With That?, que resumo y completo para hacerlo visible en apenas un vistazo.

La referencia esencial está relacionada con el llamado Younger Dryas[24], Joven Dryas o Dryas reciente[25].Este es un período de tiempo datado entre los años 12900 y 11700 antes de 1950. Resulta que en esa época se produjo un marcado y súbito retorno a las condiciones glaciales que regían con antelación y que se habían relajado mucho. No se sabía la razón, pero ahora parece que ya se sabe con un alto índice de certeza.

Se piensa que Younger Dryas fue causado por un rápido, repentino y, sobre todo, masivo vertido de agua dulce en la Corriente del Golfo. No por un deshielo paulatino de una placa de hielo, por grande que éste fuera[26]. Pero entonces, ¿dónde podía estar esa gigantesca masa de agua que impactó en la cinta transportadora gigante que es la Corriente del Golfo, con tal potencia como para detenerla?

Pues estaba entre lo que ahora son EE. UU. y Canadá. Lo han llamado Lago Agassiz[27]. En este mapa se puede ver, al noroeste de los Grandes Lagos, cerca de la Bahía de Hudson, por donde se piensa desaguó. Fueron miles de kilómetros cúbicos de agua dulce llegando abruptamente al mar[28].

An early map of the extent of Lake Agassiz in central North America, by 19th century geologist Warren Upham. The regions covered by the lake were significantly larger than shown here.

Lake Agassiz – Wikipedia

En cuanto a cómo se formó, el lago Agassiz recogió la fusión de parte del Manto Laurentino,[29] que cubrió gran parte del territorio norteamericano en la Cuarta Glaciación.

Partiendo de esa base, dado que no existe lago alguno en la actualidad que pueda actuar como lo hizo el Agassiz en su día, se descarta el impacto en la Corriente del Golfo. Así que tampoco por ese lado parece haber posibilidades de que, como hicieron guionistas y responsables de los efectos especiales de la película “The Day after Tomorrow”, la Estatua de la Libertad se helara así. La perspectiva daliniana añade arte al invento, desde luego.

The Day After Tomorrow

https://www.austinchronicle.com/events/film/2004-05-28/the-day-after-tomorrow/

¿Entienden ustedes por qué los apóstoles de la inminencia de una catástrofe climática prefieren utilizar el término “cambio climático” en lugar de “calentamiento global”? El primero sirve para un roto y para un descosido[30], en tanto el segundo sólo vale si la atmósfera se calienta sin cesar.

Y como desde 1998 a esta parte sólo ha habido dos momentos de calentamiento, uno en 2016 (debido a “El Niño”) y otro este mes de Julio de 2023, (debido a “El Niño” y a los efectos del volcán Hunga Tonga) pues sea “cambio climático” el ariete preferido. Aunque el apocalipsis sea por congelación. Ya cambiarán el relato.

Les da igual 8 que 80. Cualquier cosa, con tal de manipular.

[1] En español, “Advertencia sobre un inminente colapso de la circulación de vuelco meridional del Atlántico”. AMOC en inglés.

[2] Warning of a forthcoming collapse of the Atlantic meridional overturning circulation | Nature Communications

[3] Las grandes corrientes marinas que envuelven continentes, cada una de las cuales desplaza tanta agua como todos los ríos del mundo juntos, pueden ser consideradas como el sistema circulatorio del planeta.

[4] El sistema funciona así: el agua salada caliente sube al Norte desde los trópicos, por la costa este de los EE. UU., hasta el norte del Atlántico, donde se enfría, se hunde y baja al sur. Ese ciclo mantiene Europa del oeste y del norte varios grados por encima de lo que estaría si no existiera la Corriente del Golfo.

[5] Y añade “sujeto al actual escenario de emisiones de CO2”, porque si no, no lo publican.

[6] De hecho, los autores no tienen manera de saber si AMOC acelera o desacelera cíclicamente, sobre una base de décadas o de siglos, o bien la norma es el estado de equilibrio.

[7] Aunque saben a que se refiere el acrónimo, IPCC es el Intergovenmental Panel on Climate Change, organismo de Naciones Unidas dedicado a demostrar que el incremento de temperaturas del Siglo XX está causado por la acción del Hombre.

[8] Basadas en simulaciones con el modelo Climate Model Intercomparison Project (CMIP).

[9] El artículo de USA Today sí lo refleja.

[10] “Con un alto nivel de confianza”.

[11] Pero añaden que esos resultados son así “asumiendo que el modelo es aproximadamente correcto, y por supuesto, que no podemos descartar que intervengan otros mecanismos. Por eso la incertidumbre es mayor”.

[12] Si el colapso de MOC tuviera lugar, sería una catástrofe. Las temperaturas en Norteamérica y en Europa caerían fuertemente, y tanto la una como la otra experimentarían probablemente condiciones como las de la Edad de Hielo, que podrían durar cientos o incluso miles de años.

[13] “Atlantic Ocean current could collapse soon. How you may endure dramatic weather changes”.

[14] O sea, en román paladino, que las corrientes del Atlántico pueden colapsar pronto y a ver cómo hace usted frente a los dramáticos cambios que se avecinan.

[15] Cosa que usted, lector, versado en la Vulgata, sabe que significa “Nada nuevo bajo el sol”. O “más de lo mismo”, en realidad. Para eso les pagan.

[16] Collapse of Atlantic Ocean currents could disrupt weather: study (usatoday.com)

[17] “En este trabajo mostramos que una transición hacia la AMOC (sic) tendrá lugar más probablemente alrededor de 2025-2095, con una estimación central en 2050 (95% de intervalo de confianza).

[18] Gases de Efecto Invernadero, que son el vapor de agua (95% del total), el CO2 (3%), el metano y el óxido nitroso, esencialmente. El único GEI relevante es el vapor de agua, H20, como se ve en “El Niño” y en Hunga Tonga.

[19] Se le olvidó decir que, en el Siglo VII, Groenlandia estaba completamente libre de hielo (por eso se llama así, “tierra verde”), y que el CO2 estaba cerca de las 200 ppm, pero hasta el mejor escribano echa un borrón, por no acudir a Camilo José Cela y su análoga expresión.

[20] Negrita del autor.

[21] Dijo más: «Nuestros resultados acentúan la importancia de reducir las emisiones globales de efecto invernadero lo antes posible,» dijo Peter Ditlevsen, también de la Universidad de Copenhague. Pues esta es una grave confusión culitemporal, pero como para esto le pagan, pues lo dicen. Y concluye: “Creo que deberíamos estar muy preocupados”.

[22] O sea, “durante casi 25 años, las corrientes han venido acelerándose rápidamente, en parte debido al cambio climático”.

[23] Desde 1980 hay evidencias de períodos de fortalecimiento y de debilitamiento, aunque las magnitudes de los cambios son inciertas (5–25%). En el Atlántico Norte subpolar, la AMOC se fortaleció hasta mediados de 1990, y entonces se debilitó hasta los primeros 2010s, con algunas evidencias de fortalecimiento posterior.

[24] El nombre se debe a una flor silvestre de la tundra alpina llamada Dryas octopetala, cuyos desplazamientos por el terreno, que han sido registrados y datados, reflejaban el enfriamiento de su hábitat.

[25] Sí, hubo un Older Dryas, o Dryas antiguo. Fue 15.500 años antes de hoy día. Duró menos de 200 años (Ypunger Dryas, más de 1.000 años) y fue asimismo un período de enfriamiento del clima.

[26] Por cierto, el drenaje completo del Lago Agassiz se asocia con una estimación de entre 0,8 y 2,8 metros de alza en el nivel del mar en todo el mundo.

[27] Su existencia fue planteada primero por William H. Keating en 1823. Su nombre proviene de Louis Agassiz, fundador de la glaciología, quien había fallecido (1873) cuando Warren Upham propuso el nombre final en 1879.

[28] Recuerden que la Bahía de Hudson se descongeló más tarde, al hallarse más al norte.

[29] A efectos de cálculo superficial, el manto Laurentino tenía entre 4 y 5 kilómetros de espesor. Kilómetros.

[30] Expresión popular que explicita que algo sirve para todo y para cualquier cosa.

Autor del artículo

<a href="https://joseramonferrandis.es" target="_blank">José-Ramón Ferrandis</a>

José-Ramón Ferrandis

Nacido en Valencia (España) en 1951. Licenciado en Ciencias Políticas por la Universidad Complutense. Técnico Comercial y Economista del Estado. Salvo posiciones en Madrid, destinado sucesivamente en Ceuta (España), Moscú (URSS), Washington (EE. UU.), Moscú (Rusia) y Riad (Arabia Saudita). Profesor de Análisis Riesgo País, Análisis de tendencias y Mercados internacionales. Analista. Escritor (Globalización y Generación de Riqueza, África es así, Crimen de Estado). Áreas de especialización referidas a su trayectoria. Con el blog espera poder compartir experiencias y divulgar análisis sobre asuntos de interés general, empezando por el clima y terminando por la Geopolítica; sin dejar de lado la situación de España. Lo completará publicando semanalmente la Carta de los martes, que tiene 4 años de existencia.