¿Quiénes no sirven? Los modelos que utiliza el IPCC, claro. Se lo he contado aquí https://joseramonferrandis.es/hace-mas-frio-que-nunca-ii/ hace unos das. Vuelvo a la carga.
Empecemos por el principio. ¿Quién es el IPCC? Para responder a esta pregunta voy a copiapegar lo que indico en mi libro “Crimen de Estado”[1], al principio del Capítulo 8:
“Hemos visto cuál es la teoría sobre el calentamiento global que desencadenó la avalancha alarmista, pero ¿qué instituciones se encuentran detrás de la organización, coordinación, financiación y mantenimiento con vida del fenómeno?
A la cabeza se halla la ONU, cuya matriz alberga el organismo especializado IPCC, acrónimo que corresponde a Intergovernmental Panel on Climate Change[2]. El IPCC es un engendro[3] creado en 1988 por el Programa de Medio Ambiente de Naciones Unidas (UN Environment Programme, UNEP) y la Organización Meteorológica Mundial o World Meteorological Organization (WMO). El IPCC decía y dice de sí mismo que se iba a dedicar a “proporcionar al mundo una perspectiva objetiva y científica del cambio climático y sus impactos políticos y económicos”. Esto suena la mar de bien, pero la declaración se superponía a la agenda de la UNEP, que había sido establecida con antelación. ¿Qué hacer?
En 2003, el objetivo del IPCC se había modificado en el sentido de buscar “comprender las bases científicas del riesgo que supone el cambio climático inducido por el ser humano, sus potenciales impactos y las opciones de adaptación y mitigación”. El foco cambió por completo: pasó de “proporcionar al mundo una perspectiva objetiva y científica del cambio climático y sus impactos políticos y económicos” a concentrase en el “cambio climático inducido por el ser humano” … y sólo por el ser humano. Por eso podemos decir que el IPCC está comisionado para tratar única y exclusivamente la influencia humana sobre el clima. No busca ni considera explicaciones naturales. En los análisis del IPCC, los prejuicios – y, por tanto, la ideología – priman sobre las evidencias.”
Queda claro quién es y que pretende el IPCC. Y no lo digo sólo yo, claro. Vean lo que afirma este estudio[4], publicado en la publicación Science of Climate Change, que a su vez he encontrado aquí[5], en un sumario que incorpora diversas piezas. “Al IPCC se le encargó identificar el efecto de la actividad humana en las temperaturas superficiales, tanto globales como regionales. El capítulo 8 del Segundo Informe de Evaluación del IPCC, titulado «Detección del cambio climático y atribución de causas», comienza con esta declaración: «Desde la Evaluación Científica del IPCC de 1990 se ha logrado un considerable progreso en los intentos de identificar un efecto antropogénico sobre el clima» (p. 411, Santer et al., 1996). Otras declaraciones en el resumen del capítulo indican las reservas de los autores con respecto al estado del conocimiento sobre las influencias humanas en el clima; por ejemplo, «… todavía son de aplicación grandes incertidumbres a las estimaciones actuales de la magnitud y los patrones de la variabilidad natural del clima…» y «Nuestra capacidad para cuantificar la magnitud de este efecto está actualmente limitada por incertidumbres en factores clave, como son la magnitud de la variabilidad natural a largo plazo y los patrones de evolución temporal de forzamiento y respuesta a los cambios en los gases de efecto invernadero, aerosoles y otros factores humanos» (p. 411, Santer et al., 1996). En sus intentos por lograr el objetivo del IPCC de identificar una causa humana para los cambios de temperatura, específicamente el «calentamiento global»[6], los investigadores del IPCC han identificado el problema como uno de «atribuir» cambios en la temperatura de la Tierra a las respectivas contribuciones de antropogénicos putativos («Antro»), principalmente emisiones de dióxido de carbono que alteran la composición de la atmósfera, influencias naturales, sobre todo aerosoles de erupciones volcánicas que alteran la composición de la atmósfera («Volcánico») y variaciones de irradiación solar total («Solar»). Dada la tarea que se les asignó, los investigadores del IPCC han dedicado gran parte de sus esfuerzos a desarrollar estimaciones de la variable “Antro»”.
Queda bastante claro, aunque sea en la jerga de los científicos.
El estudio mencionado en el pie de página 4, comparando resultados de los modelos del IPCC con los procedentes de modelos más sencillos (que utilizan mediciones independientes de la actividad volcánica y solar), ha concluido que éstos reflejan las condiciones climáticas mejor que los del IPCC, con todo y con sus mecanismos (estimados) de forzamiento y de retroalimentación antropogénica. Precisamente por eso. En otras palabras, el IPCC sobrepondera extraordinariamente el rol del ser humano mientras minimiza el papel de las fuerzas de la Naturaleza[7] .
Dicho de otra manera, “los modelos del IPCC carecen de validez predictiva, pues sus errores de pronóstico fueron mayores para la mayoría de las muestras de estimación, y a menudo muchas veces mayores, que los de un modelo de referencia que simplemente predice que las temperaturas de los años futuros serán las mismas que las de la media histórica. El tamaño de los errores de pronóstico y la falta de fiabilidad de los pronósticos de los modelos en respuesta a observaciones adicionales en la muestra de estimación implica(n) que los modelos antropogénicos no reproducen ni representan de manera realista las causas de los cambios de temperatura de la superficie de la Tierra.”
Y añaden: “Los modelos solares independientes, que no incluyeron una variable representando la influencia antropogénica postulada por el IPCC, tienen validez predictiva. Esos modelos redujeron los errores de los pronósticos para los años 2000 a 2018 en relación con los errores de referencia experimentados por las 101 muestras de estimación probadas para cada uno de los dos modelos. Además, proporcionaron representaciones realistas de las relaciones causales con las temperaturas de la superficie. (Por otro lado) En los informes del IPCC, no hay suficiente base probatoria para el uso de las emisiones de dióxido de carbono y otros, tomadas en conjunto, como variables de política climática».
La conclusión es clara e inequívoca: el IPCC está sesgado desde su concepción para intentar hacer recaer la responsabilidad del “cambio climático” sobre el ser humano. Ello es debido a las instrucciones dadas por las autoridades de la ONU. Por lo tanto, sus modelos no sirven para pronosticar nada útil y sí para desinformar y para justificar políticas energéticas equivocadas y suicidas.

[1] https://www.unioneditorial.net/libro/crimen-de-estado/
[2] Al final de este artículo verán su logotipo.
[3] Nada peyorativo. Engendro es, literalmente, plan, designio u obra intelectual mal concebidos. Es la acepción nº4 de la DRAE.
[4] https://scienceofclimatechange.org/wp-content/uploads/SCC-Vol-5.1-Green_and_Soon-Model-Forecasts.pdf
[5] Climate Change Weekly # 545 — GAO Questions Biden’s Offshore Wind Effort, Vindicates Critics – Watts Up With That?
[6] La negrita es del autor. Es importante apreciar el sesgo del IPCC en cada momento.
[7] Los científicos involucrados admitieron en diversos informes que tenían una comprensión deficiente o insuficiente de la actividad volcánica, la actividad solar, las nubes y las corrientes oceánicas a gran escala. A pesar de admitir que estos y otros factores tenían algún impacto en el clima, no los estudiaron y minimizaron su importancia, dándoles una importancia despreciable n el actual calentamiento.
