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JRF

Un blog reaccionario

«Verum, Bonum, Pulchrum»

La Pausa[1] sigue entre nosotros

Me ha parecido de interés producir esta información tras leer un reciente artículo del experto en materias medioambientales Christopher Monckton of Brenchley[2], quien nos pone al día sobre el estado en que se encuentra La Pausa. Por si no han tenido oportunidad de leerlo, el enlace está al pie.

Sobre esta historia ya hemos hablado antes https://joseramonferrandis.es/la-pausa/, pero bien podemos seguir disfrutando del desarrollo de los acontecimientos. El resumen de lo que les voy a mostrar es que la atmósfera no se calienta, así que todo lo que se diga en sentido contrario va contra los datos, contra la realidad y, dadas las descabelladas acciones emprendidas por las instituciones responsables, contra la Humanidad[3]. Hoy por hoy, las cosas son así.

¿Desde cuándo no se calienta la atmósfera? Desde hace 101 meses. Desde septiembre de 2014. Son 8 años y 5 meses sin que las temperaturas suban en su conjunto[4], no importa lo que digan Naciones Unidas, el IPCC, la Unión Europea, el Banco Mundial, los modelos de circulación general que tan reiteradamente yerran o el sursum corda. Las temperaturas no suben. La Tierra no se calienta[5].

Es más, en los últimos tiempos se enfría. Vean el gráfico. No ofrece dudas. Los datos[6] de la Universidad de Alabama en Huntsville (EE. UU.) son la referencia.

La primera derivada es: si la atmósfera no se calienta, ¿cómo se puede responsabilizar al calentamiento global de todos los desastres naturales (huracanes, incendios forestales, sequías, inundaciones) que ocurren? No tiene lógica, ¿verdad? Y es que la lógica y la verdad nada tienen que ver con las alharacas. Tan sencillo como eso.

La segunda derivada es que La Pausa, en sí misma, es un testimonio real y tangible de las discrepancias entre las predicciones y la realidad de las mediciones de temperatura. Las divergencias entre los modelos y las observaciones continúan ampliándose. Como diría la gente de a pie, no dan una.

Ahora, ampliemos el marco temporal. Si tomamos en consideración los datos satelitales desde diciembre de 1978, la tendencia al calentamiento es de 0,134 K (Kelvin) por cada década, es decir, de unos 1,35°C/siglo[7]. Cierto es que los datos satelitales empezaron a recopilarse poco después del Great Pacific Shift[8] de 1976, un acontecimiento natural que es responsable por sí mismo del calentamiento posterior. También pueden ustedes apreciar los efectos de los fuertes El Niño experimentados en las últimas décadas: son los picos que ven.

El gráfico y sus resultados no tienen nada que ver con los modelos al uso[9], ni con las profecías fallidas con las que nos obsequian a diario[10]. Este nivel de calentamiento no sólo no constituye catástrofe alguna, sino que se trata de un crecimiento tenue[11], cuyos efectos son beneficiosos sobre el conjunto de la población. Vean el gráfico al pie de estas líneas.

La pausa que estamos comentando no es la primera que acontece en nuestros días, es decir, desde finales del Siglo XX. Hubo otra no hace tanto tiempo, mucho más larga que la que disfrutamos ahora. Duró 18 años y 8 meses, es decir, 224 meses.

¡Ah!, ¿que no habían oído hablar de ella? Bueno, eso es generalmente porque los principales medios de comunicación de masas procuran no hacerlo. Y también porque acaso no hayan leído el libro Crimen de Estado[12], donde se explica con detalle ese y otros elementos relacionados con la farsa del llamado cambio climático, que tantos beneficios procura a tanta gente, pero no al común, ni mucho menos.

Cierto, llegará un nuevo El Niño[13], como lo hizo espectacularmente en 2016 dando fin a la anterior Pausa. Y llegará La Niña[14], como la que acaba de estar con nosotros. El primero tenderá a acortar La Pausa. La segunda a alargarla. Y así. Como siempre.

Y como siempre, los científicos ensoberbecidos rechazarán la posibilidad de estar equivocados en sus tesis. Voy a trasladar una anécdota que explico en el libro antes mencionado, que básicamente refleja la preocupación de los científicos convencidos del origen antropogénico del calentamiento por su credibilidad tras haber sufrido tantas decepciones. ¿Cuánta evidencia necesitan para aceptar el error?

En 2015, la entonces ministra (Secretary) británica del cambio climático, Amber Rudd, reunió a escépticos y alarmistas para que pudieran resolver sus diferencias. Al hablar de la anterior Pausa, los alarmistas argumentaron que sí, que había habido un largo período de nulo calentamiento, pero que éste podría haber migrado a las aguas del mar[15], o acaso hubo actividad volcánica suficiente como para contrarrestarlo… .

Se les preguntó abiertamente que cuánto tiempo esperarían hasta reconocer que el calentamiento antropogénico era inexistente. Tras una larga pausa, reconocieron que esperarían unos cincuenta (50) años desde ese momento. Lo suficiente para asegurarse de que estaban todos calvos.

No es esta ceguera voluntaria e ilimitada la única estrategia puesta en práctica ante la evidencia de que el ser humano no es responsable de calentamiento alguno. La prensa más granada[16] va lanzando la siguiente argumentación: vale, sí, la atmósfera ya no se calienta, “pero los desastres prueban que los impactos del cambio climático pueden ser más severos[17] de lo predicho, incluso con menos calentamiento”[18]. Es una burla. Si se sienten con fuerzas, léanla, por favor.

Y todo esto con cada vez mayor reverdecimiento del planeta, con las menores (en número e intensidad) huracanes, con menores inundaciones y muchas menos sequias.

Estamos hartos de políticos seguidistas, de calculadores de su propio interés, de profetas errados[19], de científicos empecinados[20], de organismos corruptos, de medios afines. No es cierto que la atmósfera del planeta se caliente. El cambio climático es una tautología.

Y el CO2[21] es un tipo estupendo. El próximo día se lo contaremos en detalle.

[1] La nueva Pausa es una medición que representa el período más largo medido sin incrementos de temperatura. Cuenta desde el final de la última tendencia al calentamiento verificada, hasta el momento actual.

[2] https://wattsupwiththat.com/2023/02/03/the-new-pause-lengthens-again-101-months-and-counting

[3] Siempre que sea una parte de la Humanidad que viva en una economía de mercado y el país pertenezca a la OCDE. Si no, pierda cuidado, que el Estado en el que usted reside tiene carta blanca.

[4] Suben de día, suben en unas zonas más que en otras y suben unos años más que otros, pero bajan de noche, bajan en unas zonas más que en otras y unos años más que otros. Con todo, es lo que hay.

[5] Una cautela. El hecho de que se haya registrado poco o ningún calentamiento en las últimas décadas no permite concluir que el calentamiento se ha terminado para siempre. Los registros miden lo que ha ocurrido, no lo que se prevé vaya a ocurrir. Las líneas de tendencia no garantizan resultados futuros.

[6] Los datos se determinan por el método de regresión lineal de mínimos cuadrados aplicados sobre la base de las anomalías en las temperaturas medias mensuales de la superficie medidas por el satélite de la Universidad de Alabama en Huntsville.

[7] Si tomamos en consideración la tendencia desde 1900, el calentamiento alcanza los 0,75 °C/siglo.

[8] El Great Pacific Shift o Pacific Decadal Oscillation (o sea, la Oscilación decenal del Pacífico) cambió en 1976 de valores predominantemente negativos en el período 1951-1975 a valores predominantemente positivos para el período 1977–2001. Entre 1976 and 1977, ENSO, es decir, El Niño-Southern Oscillation experimentó un notable calentamiento que tuvo impacto global. En 1925, 1947 y 1977 hubo importantes cambios en la oscilación, es decir, cambios en superficies frías que devinieron cálidas. Durante las fases cálidas o positivas, el Océano Pacífico occidental se enfría y el oriental se caldea. Durante las fases frías o negativas, el patrón se invierte.

[9] El IPCC de 1990 nos daba cuatro escenarios de calentamiento, el menor de los cuales situaba el calentamiento en 0,3°C por década. Lo mismo hizo en 2021.

[10] Es literal. Vean el largo artículo que nos despachó el día 13 de febrero el diario ABC.

https://www.abc.es/sociedad/piensa-pasado-hizo-calor-espere-vuelta-nino-20230213204614-nt.html

Tiene la ventaja de que explica detalladamente, incluso con gráficos, tanto El Niño como La Niña, cosa muy inhabitual en la prensa generalista. Y tiene la desventaja de que está orientado no tanto a explicar los hechos en el pasado cuanto a aventurar hechos del futuro, que ocurrirán o no, pero los miles de artículos similares han apostado antes por lo mismo y se han estrellado contra la realidad. Repasen el textual, si les parece, y verán que todo el artículo está trufado de condicionales: “No me sorprendería…”,”Crecen las probabilidades…”,”las proyecciones apuntan”,” los expertos creen…”,”podría tener consecuencias positivas”, “con mucha seguridad 2023 sería más cálido…”,”podría haber enmascarado en cierta medida…”,”las cosas podrían llevarnos…”,”Se considera que…”. La idea es amedrentar, función esencial de los neomalthusianos.

[11] Lo ha habido fortísimo. A título de ejemplo, el calentamiento de Inglaterra central, según los datos recopilados entonces, fue de 4,33°C/siglo durante los 40 años transcurridos entre 1694 y 1733, es decir, mucho antes de la Revolución Industrial. Naturalmente.

[12] https://www.unioneditorial.net/libro/crimen-de-estado/

[13] El pico de temperaturas globales causado por la circulación termohalina transporta las aguas más cálidas desde el Pacífico tropical a todo el mundo.

[14] Habitualmente (aunque no siempre) un año o dos tras un El Niño surge La Niña, que enfría primero la superficie del océano y luego el aire circundante, devolviendo la temperatura a su estado normal.

[15] Los océanos, según las 3.600 boyas de la red ARGOS, se calientan al ritmo de 0,02°C/década, lo que equivale a 0,23°C por siglo. O sea, 1°C en 430 años. Va a ser que no.

[16]https://www.washingtonpost.com/climate-environment/2023/01/06/climate-change-scenarios-extremes/

[17] No debería ser posible que se les colara esto en el mismo texto, a pocas líneas de distancia: “The most severe climate change scenarios now appear less likely, but extremes are nonetheless poised to overwhelm societies, scientists say”. Pero se les coló. Al poco….

[18] … “Recientes calores, tormentas y desastres ecológicos prueban, dicen, que los impactos debidos al cambio climático podrían ser más severos de lo previsto incluso con un menor calentamiento”…. .

[19] De los herrados hablaremos otro día.

[20] http://www.breitbart.com/london/2015/06/16/exclusive-well-all-be-dead-before-climate-change-orgs-admit-theyre-wrong-says-mp/

[21] Cuyo porcentaje entre los gases de la atmósfera sigue aumentando, al tiempo que la temperatura no lo hace. ¡Qué cosas!

Conferencia «El Clima y su evolución» 16 de febrero 2023

                                                                                               

 

El 16 de febrero de 2023 a las 19:00 horas, en la Sala de Audiencias de la Facultad de Derecho del CEU impartiré la conferencia titulada ”El clima y su evolución” , basada en el libro “Crimen de Estado” (Unión Editorial).

La dirección es c/ Julián Romea, 22- 2º planta (Madrid). Desde la calle se accede por la puerta en la que indica Biblioteca. Estáis cordialmente invitados.

El acto será retrasmitido por zoom a través del siguiente enlace:

https://fusp-ceu.zoom.us/j/82194193061 

Contraseña: 509394 

ID de reunión: 821 9419 3061

In memoriam

El viernes 3 de febrero de 2023 falleció Don Juan Velarde Fuertes. Ustedes ya han leído al respecto, tanto y tan merecido, que poco puedo aportar yo desde este Blog que sirva para aumentar el grado de conocimiento público de su enorme estatura intelectual y personal.

Puedo hablar, sí, de mi contacto directo, de la marginal relación episódica que tuve con él. Pude disfrutar de su magisterio y de su compañía en alguna reunión el Tribunal de Cuentas[1]. También lo hice en una efemérides del Plan de Estabilización de 1959, que él conocía de primera mano, y que celebramos en la Fundación Rafael del Pino. Reiteré con motivo de la concesión del Primer Premio de la Libertad que concedía el Centro Diego de Covarrubias al que entonces yo pertenecía y del que don Juan era Presidente Honorario en el momento de su fallecimiento.

Durante la comida que acompañó al acto de entrega del galardón, Don Juan se levantó de su lugar en la mesa (a pesar de que ya rondaba los 90 años) y puesto en pie, nos obsequió con un magnífico discurso sobre la Libertad y el Cristianismo, asuntos ambos de los que era un verdadero conocedor y devoto.

Tanto nos impresionaron sus palabras que inmediatamente sugerí creáramos en el Centro una línea de Cuadernos para completar la de libros de la Colección Cristianismo y Economía de Mercado. Con esa actuación complementaria podríamos recoger y salvar del olvido piezas de poca extensión formal pero de gran valor intrínseco. Dicho y hecho. Pedimos al Doctor Velarde una copia de su discurso y con ella editamos el Cuaderno nº 1 de la Colección[2], que ahí queda para el recuerdo y el disfrute de su contenido.

Pero hubo más. Tuve la osadía de solicitarle un prólogo a mi libro “África es así”, sabedor de sus grandes conocimientos sobre el continente, especialmente de Guinea Ecuatorial y, sobre todo, consciente de su extraordinaria bonhomía. No me equivoqué. Al poco recibí lo solicitado, lo que nos permitió lanzar el libro con la mejor presentación posible.

Tuve otras oportunidades de tratarle en directo, pero no haré de esto un largo ejercicio.

Eso sí, permítanme elevar el nivel e introducir un textual de mi buen amigo y maestro José Amengual que, como es costumbre en él, sitúa la obra de Velarde en el devenir histórico como nadie hace. Copio. ”La figura de Velarde me recuerda mucho a la de Donges[3] y a su compartida pasión por la Escuela de Friburgo de Walter Eucken, creador del Ordoliberalismo que enunció la Economía Social de Mercado en los años treinta[4] y hoy es de absoluta vigencia. Cuando, en 2017, en el Instituto Goethe, se presentó la edición en español del fundamental libro de Eucken “Principios de Política Económica”, tuve ocasión de comentar esa magna obra in situ con Donges y posteriormente con Velarde, y ambos coincidieron en que, sin un orden moral, no puede haber un orden económico; ese orden moral estaba desapareciendo en Europa”.

Se nos ha ido una persona extraordinaria, un hombre de bien, un español ejemplar. Es cierto que la muerte nos ha de llegar a todos, pero para personas como Don Juan Velarde, uno desearía posponerla sine die.

Don Juan Velarde Fuertes es un Grande de España. Dios lo tenga en su gloria.

[1] Donde yo, víctima de mi ignorancia, quedé impresionado por su vigorosa defensa de la Ley de King, referida al eventual incremento de la oferta agraria y la consiguiente caída de los precios si no se actúa para evitarlo.

[2] “Liberalismo y Cristianismo”

[3] Jürgen Donges, economista alemán y español recientemente fallecido, profesor emérito de economía política en la Universidad de Colonia y miembro del Consejo Alemán de Expertos Económicos.

[4] Del Siglo XX, va de suyo.

Lo que sabemos

Sabemos que Rusia invadió Ucraina el 24 de febrero de 2022 con dos objetivos estratégicos: anexionarse territorios como Lugansk y Donetsk, fronterizos con Rusia y previamente desestabilizados, así como situar un gobierno títere en Kiev.

Sabemos que, con esa invasión, Rusia vulneró el Memorándum de Budapest y deshonró el Tratado de Bialowieza https://joseramonferrandis.es/nota-sobre-rusia-y-la-guerra-de-2022-segunda-parte-2/ en su deseo de ir recuperando las fronteras de la URSS.

Sabemos que los servicios de inteligencia exterior rusa erraron al calcular la resistencia que los lideres y el pueblo ucraino plantearían a la invasión rusa.

Sabemos que, antes de esta invasión, el primer golpe ruso en la estrategia antes mencionada fue la anexión de Crimea[1]en 2014, que no tuvo respuesta por parte ucraina, cuyo ejército estaba completamente desarbolado.

Sabemos que la enorme superioridad militar teórica de Rusia no le ha servido para lograr sus objetivos. El ejército ruso ha demostrado estar obsoleto en equipos y tácticas, resultando en una sucesión de derrotas inesperadas[2]. Con todo, puede reemplazar los equipos perdidos con relativa rapidez, aunque sean de la baja calidad y eficacia[3] que se ha comprobado son.

Sabemos que Ucraina resiste a la maquinaria rusa en una guerra que ha pasado de intentar ser relámpago a ser de desgaste, donde la ventaja numérica y de equipos de Rusia es mucho mayor. La nueva estrategia rusa es obligada por la inepcia de su ejército y de sus mandos, que han sido sustituidos de forma aleatoria.

Sabemos que las pérdidas humanas son altas en los dos bandos, con muchas más bajas rusas, debidas al tradicional desprecio de los comandantes rusos por las vidas de sus hombres.

Sabemos que el ejército ruso ha tenido y tiene que utilizar tropas mercenarias[4] para estabilizar un frente que se descomponía rápidamente por la escasa formación militar de los conscriptos rusos.

Sabemos que las tácticas de Rusia pasan por golpear a la población civil para debilitar la moral de combate de sus enemigos. Los crímenes de guerra de Rusia son similares a los de la URSS en todos los territorios en los que operó desde 1939.

Sabemos que la resistencia de Ucraina pasa por el apoyo de Occidente en material militar. De cesar o reducirse éste, Ucraina perdería la guerra rápidamente.

Sabemos que la característica bravuconería rusa (amenaza de eventual uso del arsenal nuclear, despliegue de misiles hipersónicos, fraseología chulesca…) es despreciable en todos los sentidos del término.

Sabemos que un solo ataque con misiles tierra adentro de Rusia tiene efectos devastadores sobre la moral de la población rusa y el armamento atacado. El Ejército ruso no ha sabido evitar que se produzcan estos golpes esporádicamente.

Sabemos que la Guerra Fría no se cerró en falso, sino que claramente fue una derrota sin paliativos de la URSS[5]. En 1991, Rusia era un estado emergente destruido, absolutamente incapaz de defenderse, que recibió apoyo occidental continuado[6] para restructurarse bajo nuevos criterios de ordenación económica y política.

Sabemos que, durante la égida de Boris Yeltsin, Rusia se aproximó a la Unión Europea, de la que quería formar parte[7]. Incluso la OTAN tenía una oficina en Moscú para ver de integrar a una Rusia que entonces transitaba por el camino razonable de una economía de mercado.

Sabemos que la OTAN no se expandió hacia Rusia, sino que los estados más próximos a Rusia[8], conocedores de la historia imperialista de este país, buscaron protección en la OTAN.

Sabemos que la Rusia bajo Putin desestabilizó Georgia y Moldavia para controlar territorios en ambas repúblicas.

Sabemos que los intereses de Putin no son los intereses de Rusia. Los intereses de Rusia son los de sus ciudadanos, que desean vivir en paz y medrar. Los de Putin son pasar a la Historia como un nuevo Zar conquistador de territorios.

Sabemos que Alemania se resiste denodadamente a apoyar al resto de Occidente (Francia va por libre, como siempre) contra Rusia, su suministrador tradicional de combustibles, en los que basa Alemania su eficiencia productiva y bienestar social[9].

Sabemos que Alemania se equivocó gravemente al renunciar a la energía nuclear para la generación de energía eléctrica. La consecuencia, mientras el gas ruso no fluya de nuevo[10], es la utilización parcialmente sustitutiva de lignito marrón, un combustible sucio, pero disponible. Es lo que le queda a Alemania tras diez años de dislates energéticos.

Sabemos que las políticas de sanciones económicas occidentales han hecho una mella inferior a la prevista a corto plazo en Rusia, como suele ocurrir en los casos de países grandes con viabilidad autárquica y grandes recursos naturales en su territorio. El PIB no ha caído un 12% como se auguraba, pero tampoco un 2,3% como afirman las autoridades rusas, cuyas estadísticas son históricamente tan fiables como las chinas. Y ahora, más fiables aún. Con todo y con eso, los datos de la propia ROSSTAT[11] apuntan a una caída del 6%, aproximadamente, con especial incidencia en el sector industrial.

Sabemos que Rusia ha vuelto a situarse como un país exitoso exclusivamente en la explotación de sus materias primas. Los demás componentes, incluido el consumo privado, están acusadamente por debajo de cero, con una tendencia del segundo semestre de 2022 a caer todavía más.

Sabemos que Naciones Unidas está bloqueada desde el Consejo de Seguridad, al que pertenecen Rusia y China[12]. Su Asamblea General (AG) se mantiene extrañamente silenciosa sobre esta guerra. En principio, la AG puede expulsar o suspender a un miembro de la ONU (Artículo 12.1 de la Carta) por dos tercios de los votos, más uno. Asimismo, de acuerdo con el Artículo 5 de la Carta (dentro del concepto “acción preventiva o ejecutiva”), la AG podría suspender los privilegios y hasta la condición de miembro de Rusia.

Sabemos, no obstante, que para que ello sea contemplado, la AG necesita una recomendación al efecto del Consejo de Seguridad que, además, podría ser vetada por cualquier miembro del Consejo. Rusia lo haría, indudablemente.

Sabemos que la OTAN ha salido ya enormemente reforzada de esta guerra, con nuevos candidatos a ser miembros de la organización[13]

Todo esto, que no es poco, lo sabemos.

No sabemos cuándo ni cómo terminará esta guerra. No todas terminan[14] en un plazo previsible, pero suelen hacerlo, salvo armisticio, que en la práctica es lo mismo a efectos militares.

No sabemos si se está produciendo algún complot potencialmente exitoso en los aledaños del poder en Rusia. Los blindajes de Putin hacen pensar que el autócrata los teme. Los asesinatos de oligarcas, que se realizan con una frecuencia no inferior a su crueldad, hacen pensar en una posible financiación de un golpe palaciego.

No sabemos cómo se reconfigurará el mapa geoestratégico europeo tras el final de la guerra, pues ello depende del cómo termine ésta. Como poco, se entrevé un acercamiento entre Rusia y Turquía que puede comprometer la pertenencia de este país a la Alianza atlántica.

No sabemos si la demostrada incapacidad de la UE para actuar como agente creíble en esta guerra, entre otras cosas por carecer de ejército propio, estimulará la formación de uno, aunque es muy improbable. Por el momento, todos los movimientos apuntan precisamente en la dirección contraria.

No sabemos cuánto costará la reconstrucción de una Ucraina victoriosa. Se entiende preciso habilitar un enorme flujo de donaciones y la integración de Ucraina en la UE, que vería cómo puede destinar finalmente fondos a algo útil y honroso.

No sabemos cómo quedará el paisaje político e institucional en Rusia cuando la guerra termine. Se prevé la llegada de grupos ultranacionalistas al poder y su implosión a corto plazo por inadecuación a las necesidades de la población. El papel de FSB[15] será decisivo.

No sabemos en qué términos se plantean las conversaciones de paz que sin duda se mantienen entre Ucraina y Rusia, con intervención de terceros. Nótese que son conversaciones, no negociaciones. Dependen de los acontecimientos en el campo de batalla.

Todo esto, que no es poco, lo ignoramos.

[1] Donde se halla Sevastopol. base de la Flota del Mar Negro de la Armada rusa.

[2] Inesperadas para todos, tal es el poder de la propaganda rusa durante decenios. Como sabe el lector, la propaganda y el terror fueron las claves del mantenimiento de la URSS durante 70 años. Rusia no le va a la zaga en las herramientas utilizadas.

[3] Casi aparte tiene la artillería y misiles, cuya masividad y alta frecuencia en su utilización provoca graves daños en la retaguardia ucraina.

[4] El Grupo Wagner, esencialmente.

[5] Relatos relativistas (“revisionistas”, dirían ellos) surgen de vez en cuando para solaz de nostálgicos del régimen soviético y carcajeo de la gente normal.

[6] Nadie pensó en aplastar a una Rusia indefensa.

[7] Era una ensoñación, geográfica, económica e históricamente, pero era.

[8] Bulgaria, Chequia, Estonia, Hungría, Letonia, Lituania, Polonia y Rumanía.

[9] Al revisar el devenir de la autorización para utilizar los ya famosos tanques Leopard se percibe la actitud alemana a contrapié del resto de Europa. Por cierto, los Leopard serán reemplazados por los Panzer. Sí, Panzer. ¿Recuerdan el Acuerdo germanosoviético de agosto de 1939? Finlandia (por no hablar de Polonia) sí se acuerda. https://joseramonferrandis.es/la-nueva-guerra-imperialista-de-putin/

[10] No será a través del Nord Stream.

[11] http://government.ru/en/department/456/

[12] Esta última, de manera incomprensible e injustificada.

[13] Nuevamente, como en los casos anteriores, debido al temor que las acciones rusas despiertan en sus poblaciones, no a la voluntad de la OTAN de expandirse hacia el este. Esa afirmación no resiste el menor análisis y es propaganda rusa.

[14] La Guerra de Corea no ha terminado, técnicamente, y la tensión alcanza de manera esporádica momentos preocupantes. Que no se haya firmado la paz entre Japón y Rusia (heredera de la URSS) no afecta poderosamente a las relaciones entre ambos países.

[15] Servicio Federal de Seguridad (Federálnaya sluzhba bezopásnosti), sucesor de la KGB, Comité de Seguridad del Estado.