por José-Ramón Ferrandis | 30 Ene 2023 | Cambio climático, Globalización
Durante la tercera semana de enero de 2023 se ha reunido en Davos (Confederación Helvética) la trigesimoquinta reunión anual del llamado World Economic Forum (WEF), agrupación no gubernamental que acostumbra concitar la presencia de grandes plutócratas encabezados, como desde 1971, por el alemán Klaus Schwab. En su Consejo de Administración hay gentes como las que ven al pie[1]. Siempre son lo más granado; rotan y son precedidos y reemplazados por sus equivalentes en el Olimpo[2] de las finanzas y las empresas que facturan más de $ 5.000 M/año. Pueden echar un ojo aquí.[3]
Vamos a obviar los detalles del magno evento referidos al entorno. Son poco edificantes, cierto, pero secundarios[4]. Nos concentraremos en los contenidos, pues ello nos permitirá ver entre la abundante hojarasca que se fabrica y dispersa al objeto de que la finalidad última de la organización quede en la penumbra. Esos contenidos se vertebran en torno a un informe referido a los riesgos que nos acosan[5]. Son 98 páginas en total. Hay también una pléyade de estudios complementarios, con miles de páginas que versan sobre los asuntos más diversos[6]. Son parte de la farfolla, de gran calidad formal. Formal.
Si leen el Informe de Riesgos, pueden ver la metodología que ha utilizado la organización. Se realizaron 1.200 entrevistas a sendos expertos de 121 países pidiendo 5 respuestas (Visión general, Severidad, Consecuencias, Preparación y aspectos cualitativos) sobre 32 riesgos distintos, que la organización preparaba de antemano y sometía a los encuestados.
Los resultados fueron agrupados, ordenados y distribuidos en tres capítulos: Riesgos hoy hasta 2025, Riesgos hasta 2033 (subtitulado “las catástrofes del mañana”) y Lucha por los recursos[7]. Como ven, natural y nada orientado.
Les ahorro detalles. Pueden imaginar que el presente es horroroso, el futuro inmediato, ominoso y el que se halla a 10 años vista, apocalíptico. No podía ser de otra manera. Si no fuera así, ¿cómo podrían los plutócratas presentarse como nuestros salvadores, siempre de la mano de los organismos de Naciones Unidas y los apesebrados gobiernos de Occidente? Hay que montar el tinglado adecuadamente. Y hecho eso, urgir a actuar como ellos digan[8].
Uno podría pensar que este montaje, dados los recursos con los que cuenta la organización, estaría niquelado. Pero no lo está. Por ejemplo, llama poderosamente la atención que el gráfico en el que refulgen las respuestas recibidas sobre el sedicente cambio climático refleje un más que moderado interés por ese asunto, desmontando así la farsa reiterada con que nos obsequian cada día. Lo pueden ver en la página 10. No obstante ese pinchazo, dan en el texto una importancia capital al monotema, como estaba previsto. Sin el cambio climático, con todo su dinero, no son nadie.
Como el texto analizado es largo, veremos tan sólo algunos de los riesgos que presenta el futuro del mundo al parecer de la organización, ordenados por su gravedad. Sólo miraremos los que operan a dos años vista, porque en enero de 2024, el panorama cambiará: siempre ocurre, tanto por los cambios que se generan por la propia naturaleza de las cosas como porque los intereses de quienes financian a los redactores del texto sean otros.
Riesgo 1: Carestía de la vida. Se refiere a las presiones inflacionistas. Es inverosímil encontrarse con ese aserto en un texto como éste. Tras 10 años de represión financiera y una extraordinaria floración de herramientas orientadas a estimular la economía vía aumento desmesurado de la liquidez y descenso de los tipos de interés formales y reales por debajo de cero, ahora se sorprenden de que la inflación, por fin, se encuentre entre nosotros. Lo de la macroeconomía les debe ser ajeno. O serán neoneokeynesianos, quién sabe. Es como si nunca hubieran vivido episodios de inflación mucho mayores que éste. Adanismo en estado puro.
Riesgo 2: Desastres naturales y eventos meteorológicos extremos. Sorpréndanse si les parece bien. Tras indicar en el encabezamiento que éste es uno de los riesgos más altos y severos que nos esperan, ¡no lo desarrollan en el texto! En el fondo, no es tan raro: no hay más desastres naturales ahora que antes, y sí hay MENOS eventos extremos ahora que antes. Está perfectamente documentado con estadísticas de décadas. Lo saben. Y callan: lanzan la piedra y esconden la mano[9]. En lugar de hablar de desastres naturales crecientes, se dedican a hablar del aumento del riesgo de impago de la deuda pública. ¡Y publican ratios inferiores a los que ha habido en un pasado reciente! O son unos genios, o el coordinador general del texto es un manazas.
Riesgo 3: Confrontación geoeconómica. Con esto se refieren a las consecuencias de la guerra imperialista que Rusia desató el 24 de febrero de 2022 contra Ucraina. Les preocupan las consecuencias geoeconómicas (si me permiten el palabro), no las consecuencias de muerte, devastación y miseria que la guerra en sí lleva consigo. Les preocupan las sanciones, las desinversiones y la guerra comercial. Hay mucho dinero en Rusia, ya sabemos. Luego aparece no tanto la pelea por los semiconductores cuanto la seguridad en los suministros. Bien visto. Efectivamente, esta dinámica tiende a romper la alegre y confiada situación de los últimos setenta años, la que prevaleció durante la Pax Americana. La responsable de la ruptura es la RP China, pero el texto no lo menciona. También hay mucho que perder en la RP China, en efecto.
Riesgo 4: Fallos en la mitigación del cambio climático: Ustedes me excusarán que suba el diapasón del palabro, pero la mera insistencia en la idiotez y la mentira lo merece. Es como la reiteración en las faltas de un futbolista mejorable: su sola insistencia en la dureza debe abocar a tarjeta amarilla. No hay responsabilidades humanas (ni siquiera humanas occidentales) en el calentamiento experimentado por la atmósfera terrestre durante el Siglo XX, así que cuanto antes se deje de mentir al respecto, mejor. Ustedes recordarán la historia del Rey Canuto[10] (Knut, en noruego) el Grande, rey de Dinamarca, Inglaterra y Noruega. Para demostrar a su Corte que ni siquiera él era capaz de alterar el devenir de las mareas, ordenó a las olas que retrocedieran. No lo hicieron y le mojaron. La Naturaleza está por encima de los poderosos. A ver si se enteran.
Riesgo 5: Erosión de la cohesión social y polarización. Hombre, a españoles expertos en soportar a un Zapatero que confesaba que “un poco de tensión nos viene bien”, a un Torra que recomendaba a sus morlacos eso de “empujad, empujad”, a un Arzallus que exoneraba a sus “chicos de la gasolina” mientras recogía las nueces y a un doctor en Economía que está desmantelando las instituciones del Estado por el procedimiento de invadirlas (hay que ver cómo son estos progres), qué nos van a contar sobre polarización. Esto de descubrir el Mediterráneo, es lo que tiene.
Riesgo 6: Daños medioambientales a gran escala. Ningún desarrollo en el texto. Normal. Son los daños de siempre, sin mayor peso relativo.
Riesgo 7: Fracaso en la adaptación al cambio climático. No se puede fracasar en lo que no existe, más allá de los ciclos habituales. Hay mención en el titular, pero no la hay en el texto.
Riesgo 8: Cibercrimen y ciberseguridad generalizados. Tampoco se desarrolla en el texto, sino en el correspondiente a “Catástrofes del mañana”, desde 2025 a 2033. Y no será porque no se vea claro hoy, pero sus razones tendrán para obviarlo.
Riesgo 9: Crisis de recursos naturales. Esto aparece en otras áreas del texto, pero no donde debiera por su taxonomía. Aparece en “Las catástrofes del mañana[11]”. Vale la pena detenerse[12] en el tratamiento que reciben cinco metales y el agua. Y es que la aproximación no resalta su escasez, como es usual en la habitual confusión de los neomalthusianos, sino de concentración, reparto y confrontación. Imagínense que los adalides de las energías renovables pusieran en solfa la oferta de cobalto, grafito, litio, níquel y platino. Sería tanto como matar la gallina de los huevos de oro. Son malvados, pero no tontos. En cuanto a la escasez de agua potable, sitúan a Arabia Saudita en el mapa de los países con menor disponibilidad de recursos hídricos[13]. Igual es que no han consultado a un conocedor de ese país, cuyas necesidades – y enorme despilfarro – están cubiertas al 100% por desaladoras. Igual es que ni habían pensado que ese engendro desalinizador existía. Y el caso es que han consultado a 1.200 expertos …
Riesgo 10: Migración involuntaria a gran escala. ¡Hombre, qué boda sin la Tía Juana! La hipótesis la conocemos: es el cambio climático quien provoca las grandes hambrunas (falso. Las provocan gobiernos criminales) y es el cambio climático el que induce las grandes migraciones. Pues es también falso. Sí, lo ha dicho Al Gore, pero sólo eso bastaría para estar seguros de que es otra mentira de este afamado gurú y, por ende, las migraciones lo son por razones ajenas al clima en su mayoría. Cierto es que, en el pasado (hace unos 1.000 años), Groenlandia tornó blanca y helada y sus pobladores hubieron de emigrar[14]. Cierto que la ya mencionada Arabia Saudita era verde y húmeda hace 10.000 años, pero dejó de serlo (por algún cambio climático, sin duda). Del Sáhara, qué les voy a decir que no sepan. Estos cambios del clima, que han ocurrido siempre y seguirán haciéndolo, generan consecuencias. En nuestros días, el injustamente afamado político norteamericano antes mencionado ha afirmado que la emigración de nacionales sirios lo era por el cambio climático, que la guerra es una fruslería. Y así todo.
Terminemos. Supongo que han leído Ustedes las histéricas intervenciones del secretario general de Naciones Unidas, António Guterres, aludiendo a que “estamos inmersos en un horror climático”, o “habrá un incremento de 2,8°C” (sin precisar). Esta gente está de sobra. Intentan esparcir el miedo para paralizar a las poblaciones, comprar voluntades e imponer agendas[15]. Son muy flojitos, aunque dispongan de recursos financieros casi ilimitados.
Este ha sido apenas un vistazo reflexivo sobre un evento perfectamente prescindible, al que no obstante su inanidad debemos hacer frente. Mirar hacia otro lado sólo aseguraría nuestra sumisión.
Puesta la lupa en el contenido de sus proclamas, resulta que son una porquería desde una perspectiva técnica. El resto ya sabemos lo que es.
Y sin embargo, no dudarán ustedes, a estas alturas, acerca de quién va a ser la oveja muerta[16].
[1] El FEM está presidido por su fundador y presidente ejecutivo Klaus Schwab y cuenta con la asistencia de una Junta Directiva compuesta por personalidades empresariales, políticas, económicas, académicas y de la sociedad civil, como Chrystia Freeland, Kristalina Georgieva (FMI: “En 2030 no tendrás nada y serás feliz”), Al Gore, Christine Lagarde, Yo-Yo Ma, la Reina Rania de Jordania o L. Rafael Reif.
[2] Puesto que ellos se creen como dioses. Tendrán su mismo final, lógicamente.
[3] https://es.wikipedia.org/wiki/Foro_Econ%C3%B3mico_Mundial
[4] Habrán leído al respecto, sin duda. Pueden refrescarlo aquí: https://www.elconfidencial.com/medioambiente/clima/2023-01-21/davos-foro-economico-mundial-cambio-climatico_3560495/ – https://www.vozpopuli.com/opinion/la-estafa-davos.html – https://www.fpcs.es/davos-el-gran-enemigo-de-la-libertad/ – https://www.libremercado.com/2023-01-21/asi-contaminan-las-elites-que-acuden-a-davos-a-sermonear-sobre-sostenibilidad-6977931/ – https://www.libertaddigital.com/opinion/2023-01-18/santiago-navajas-plutocratas-estadistas-y-hetairas-en-davos-6977082/ – https://wattsupwiththat.com/2023/01/22/barry-brill-for-billionaires-climate-lobbying-is-hot/
[5] WEF_Global_Risks_Report_2023.pdf (weforum.org)
[6] Aunque lo tienen a su disposición en la web de la organización, subrayo algunos: Clima, Ciudades, biodiversidad, Cooperación versus competencia, Agricultura, Petróleo, Arbolado, Amazonas, Banco Central Europeo, Energía nuclear (perdonada y bienvenida, ¡cosas veredes!), Family Planning Services (¿saben qué es esto? Aborto a discreción), Automoción, Longevidad (“La gente no está preparada”. Eutanasia, claro). Hay centenares de trabajos, pues mucho es el dinero disponible.
[7] Anticipando lo que los autores llaman policrisis, es decir, crisis poliédricas, derivadas de la escasez práctica de recursos naturales. Mencionan el agua, los alimentos, la energía, y distintos minerales (cobalto, grafito, litio y platino: vamos, los que se utilizan en la fabricación del vehículo eléctrico que estos cantautores nos quieren vender como sea), como luego veremos.
[8] “Some of the risks described in this year’s report are close to a tipping point. This is the moment to act collectively, decisively and with a long-term lens to shape a pathway to a more positive, inclusive and stable world”.
[9] Típica acción hipócrita, pero no la única en Davos. Mientras propugnan de palabra la reducción de emisiones de CO2, utilizan aviones privados hasta para los menores desplazamientos. Mientras sugieren que el resto del mundo coma insectos, ellos siguen con su habitual dieta de gente con recursos. No se privan de nada. Menos mal que no propugnan la castidad, porque la riada de prostitutas que se desplaza cada año a Davos les desmentiría en el acto. Con perdón. Hay analistas que llaman a esto disonancia cognitiva. No se despisten: es pura cara dura. La ley del embudo. Hoy por mí y mañana por mí.
[10] 994/1035
[11] Porque, evidentemente, el mañana se presenta como inevitablemente desastroso dentro de la estrategia de estas gentes.
[12] Y también fijarse en el gráfico de la página 41, en la que el circulo verde referido a la crisis de recursos naturales aparece en su escasa dimensión, que los redactores del texto amplifican.
[13] Efectivamente, es un gran país sin ríos y un acuífero que está contaminado y recede.
[14] Ya saben: emigrar, salir de un lugar. Inmigrar, llegar a un lugar.
[15] Hay una frase de H.L. Mencken que viene a cuento: “El único objetivo de la política práctica es mantener al populacho alarmado (y por tanto deseoso de ser llevado a la seguridad) amenazándoles con una serie interminable de males, todos ellos imaginarios”. Henry Louis Mencken fue un periodista, ensayista y crítico norteamericano (1880 – 1956).
[16] Referido al aforismo español tradicional: “Reunión de rabadanes, oveja muerta”. Alguien paga al cabo, y siempre es el débil.
por José-Ramón Ferrandis | 23 Ene 2023 | Economía, Globalización
Seguro que le suena. Peak oil se refiere al momento en el que el petróleo[1] será tan escaso o difícil de conseguir que su extracción empezará descender. Habrá alcanzado un pico productivo que ya no podrá superar nunca. Si se quiere representar gráficamente el fenómeno, revestiría el aspecto de una campana de Gauss[2], que se aplica en distribución estadística de un gran número de variables.
Normal distribution pdf – Función gaussiana – Wikipedia, la enciclopedia libre
El peak oil avisa y previene: como consecuencia de la reducción de oferta de crudo, su precio ascenderá progresivamente, así que las economías entrarán en una fase de reducción de su uso y/o una espiral inflacionista de oferta. Los países pobres se verán en mayor medida privados de él por no poder costear el incremento, las economías en general se frenarán, los países productores monocultivadores se verán en serios problemas y se dificultará la obtención de productos de la industria petroquímica, como etileno, fertilizantes, fibras sintéticas, herbicidas, metanol, pesticidas, plásticos, propileno y derivados de todos ellos. Y de combustibles, claro, que obstaculizarán el transporte de pasajeros y mercancías, amén de reforzar la inflación por esa vía.
Así que vamos a hincar la rodilla. ¿Verdad que sí?
Pues no.
Vamos por partes.
La teoría del peak oil fue elaborada y presentada en 1956 por el geofísico Marion King Hubbert, conocido sobre todo por sus estudios sobre el tamaño de los campos petrolíferos[3] y las reservas de gas natural, así como sus límites productivos. Aventuró que, en cada campo petrolífero, la tasa de producción de petróleo en el tiempo revestiría la forma de una curva de campana.
Más concretamente, predijo que la producción de petróleo en los EE. UU. alcanzaría su pico entre 1965 y 1970. No se le creyó (puesto que todas las predicciones anteriores habían resultado fallidas[4], fundamentalmente porque no habían tomado en cuenta futuros descubrimientos, tanto en reservas como en tecnología, para explotar los pozos) pero la producción de petróleo en los EE. UU. alcanzó su máximo en 1970 y comenzó a descender. ¡Bingo[5]!
En 1974, Hubbert predijo el peak oil mundial para el año 2000, “si las tendencias actuales continúan”. Pero las tendencias en materia de consumo no continuaron[6]. Y el pico se alejó hacia la derecha. La Agencia Internacional de la Energía afirmó en 2010 que el cénit de la extracción de petróleo convencional se había producido en 2006. Algo así como lo que expresa esta curva:

M. King Hubbert – Wikipedia
Se volvió a vaticinar el cenit mundial absoluto, tomando ahora en consideración los crudos no convencionales (fracking, arenas bituminosas, etc.). Parece que tampoco se dio en el clavo[8]. Y es que no es fácil discernir algo tan elusivo, tan volátil, tan dependiente de múltiples variables de demanda y de oferta (que es un sumatorio de disponibilidad, tecnología y transporte, como poco).
Una distribución del tipo campana de Gauss es aplicable para cada producto, carrera vital o cualesquiera variables influidas por hechos o fenómenos aleatorios. Cuando se trata de disponibilidades físicas finitas, éstas, invariablemente, llegan a su fin. Por tanto, quien quiera pasarse la vida propalando la llegada del peak oil en cualquier momento de un futuro próximo o mediato, acabará acertando. La letanía esa de “vamos a morir todos” es siempre de aplicación, sólo faltaba. La gracia está en saber quién y cuándo.
De neomalthusianos está lleno el mundo. Anuncian las mayores catástrofes. Se equivocan una y otra vez, pero siguen en sus cátedras, en sus púlpitos, en sus columnas (de prensa), sus programas de televisión, sus blogs, sus vídeos al alcance de espectadores en todo el mundo. inasequibles al desaliento. Hasta que puedan (ellos, o quienes les sucedan) proclamar con verdad; “Ves? Ya te lo decía yo”. Y en este caso, habremos llegado al pico de producción agregada de todos los hidrocarburos líquidos, cosa que sabremos ex post facto, claro está. O, como decía el otro, “o no”[9].
El hecho de que se pueda alcanzar un pico a un nivel de precios dado[10] no excluye que una nueva técnica extractiva o incluso una nueva gestión de la localización de los campos haga aparecer una nueva curva, con su correspondiente pico teórico años más tarde, así como su inevitable descenso posterior. Vean un ejemplo de lo que digo (línea roja):

Peak oil – Wikipedia
Y hablando de precios, conviene subrayar que, a ciertos niveles (altos y estables) de precios, la inversión para localizar y extraer crudo de pozos nuevos se pondría en marcha de inmediato. Es un automatismo económico, matizable siempre, que los heraldos del peak oil no mencionan.
Esto no ocurre desde hace años debido a la demencial y criminal política de reducción forzosa de demanda a la soviética que siguen los EE. UU. y la UE, que distorsiona el papel de los precios como índices claros de la escasez relativa de bienes y servicios en un mercado abierto. Encarecer artificialmente los precios finales del crudo con impuestos descabellados, así como los subproductos del crudo con tasas de todo tipo, impide enviar señales claras a los operadores y distorsiona el funcionamiento del sistema[11]. Pero eso sí, enriquece a los involucrados y sobrealimenta al Estado, cuya explotación engorda a su vez a los políticos, quienes así crecen y se multiplican[12].
Por cierto, las inclinaciones de la curva en su fase creciente y decreciente no tienen por qué ser como aparecen en los gráficos más difundidos. La campana puede ser un soufflé. Un soufflé no consumido a tiempo, incluso. Asimétrico. Vean:

Peak oil – Wikipedia
Lo que no veremos, ni nuestros hijos, ni los hijos de nuestros hijos, ni nadie en los 300 años[13] por venir, si la autoridad no lo impide[14], es la desaparición del recurso llamado petróleo[15]. No ya porque el crudo no sea abiótico/abiognético[16], que probablemente no lo sea, sino porque en 300 años, los cambios tecnológicos habrán hecho innecesario el uso del petróleo como recurso de utilización general y común.
Hasta tanto llega esa u otra igualmente imprecisa e inverificable fecha, vean cómo se comportan las reservas probadas de crudo, de acuerdo con la US EIA. Más que una campana de Gauss, parece el camino verde, camino verde que va a la ermita.

World Oil Reserves Bill Bbl 1980-2012 – Predicting the timing of peak oil – Wikipedia
Parafraseando al jeque Yamani[17], “la Edad de Piedra no se terminó porque se acabaran las piedras”, sino porque se hicieron innecesarias ante la pujanza de la Edad del Cobre y sus nuevas herramientas, que asomaba por la puerta. No será petróleo lo que falte. Es catastrofismo lo que sobra.
[1] Se produce en el interior de la Tierra, por transformación de la materia orgánica acumulada en sedimentos del pasado geológico. En condiciones normales de presión y temperatura, es un líquido bituminoso que puede presentar gran variación en diversos parámetros como color, viscosidad y capacidad calorífica,
[2] La campana de Gauss puede prever fluctuaciones de oferta y demanda, lo que la convierte en una herramienta para adelantarse a posibles alteraciones del funcionamiento de cualquier empresa o sector. La distribución que la campana materializa tiene sentido también al analizar la naturaleza de las personas, pues refleja bien el comportamiento de los valores de ciertas variables que se hallan influenciadas por fenómenos aleatorios.
[3] El petróleo es un hidrocarburo de origen fósil, procedente de la transformación de algas y zooplancton depositados en grandes cantidades en eras pasadas sobre lechos sin oxígeno bajo capas de sedimentos. Hay otra hipótesis minoritaria que luego veremos.
[4] En los 1880s, algunos expertos de los EE. UU. creyeron que el agotamiento de los pozos de Pennsylvania acabaría con el petróleo estadounidense. Tras la I Guerra Mundial, “llegaremos al pico de producción, probablemente dentro de 3 años, en 1921, o acaso en 1920”. Luego, en torno al año 2000, numerosos especialistas erraron en el advenimiento del peak oil: Phibro, Fatih Birol, (AIE), Kenneth S. Deffeyes (Princeton). Matthew Simmons (2006) y otros. En julio de 2007 falló asimismo la IEA Medium-Term Oil Market Report. The Energy Watch Group (2007), idem. Sadad Ibrahim Al Husseini, (ARAMCO) aseguró en 2007 que la cosa era para 2010. La lista es interminable. En 2021, la periodista Sophie Mellor (Fortune) predijo 2025, añadiendo que la AIE preveía la inversión de miles de millones de dólares en renovables. Ajá. Vamos entendiendo.
[5] En 1956, Hubbert calculó que la producción en el mundo culminaría en torno al 2000. Insistió en la predicción en 1962. No hubo pico en 2000, ni en 2012.
[6] Vehículos más eficientes, calefacción eléctrica y de gas, así como otros factores.
[8] No minimizaremos las dificultades inherentes a la tarea.
[9] No escasean quienes desconfían de las predicciones pesimistas. Abdullah S. Jum’ah, Presidente, Director y CEO de Saudi Aramco, dijo en 2008 que las reservas mundiales de crudo convencional durarían al manos un siglo más. Añadió algo que debería haber salido de la boca de algún gurú occidental: “Hemos subestimado enormemente la capacidad del ser humano de encontrar nuevas reservas de crudo, sí como de elevar nuestras tasas de recuperación y llegar a campos antaño considerados inaccesibles”.
[10] Sí, esto es habitual. Si la demanda presiona o la oferta flaquea, los precios subirán. A precios más altos entrarán en explotación yacimientos que antes no era rentable explotar, pero “estaban ahí”. Y la curva crecerá en altura sin desplazarse a la derecha.
[11] Así que hablar tan sólo de crecientes dificultades técnicas en la extracción es engañoso y desorientador.
[12] Siguiendo la exhortación bíblica, mal que les pese.
[13] La cifra es utilizada por los expertos con frecuencia para estimar, rebus sic stantibus, la desaparición del petróleo en cualquiera de sus formas y ubicaciones actuales.
[14] Lleva camino de hacerlo. La Agenda 2030, el World Economic Forum, la Comisión de la Unión Europea, los gobiernos nacionales y todas las élites de Occidente se han conchabado para convertir a los ciudadanos bajo su control, antaño los más libres del mundo, en ganado contribuyente (eso de “contribuyente” es engañoso. Se me está sacando el dinero del bolsillo. Yo pago, no “contribuyo”. Taxpayer lo refleja mejor. ¿Pagafantas?).
[15] Petróleo crudo convencional y no convencional: bitumen, fracking, más síntesis procedentes de tecnologías de licuefacción de gas y carbón, más biofuel.
[16] La hipótesis del origen abiogenético del petróleo sostiene que en el interior de la tierra hay hidrocarburos de origen estrictamente abiogenético. Sus detractores aseguran que componentes del crudo presentan polarización rotatoria, lo que indica que se trata de compuestos de origen orgánico.
[17] Ahmed Zaki Yamani fue un político saudita. Se desempeñó muchos años como ministro de Petróleo y Recursos Minerales de su país y durante 25 como ministro de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP).
por José-Ramón Ferrandis | 18 Ene 2023 | Cambio climático
Seguro que Usted, lector, ya lo sabe: el nivel del mar se eleva. Es un hecho. Lo que no sabrá, probablemente, es cuánto. Ni desde cuándo aumenta. Ni si el ritmo de crecimiento es estable o varía. Ni si hay alguna amenaza existencial como consecuencia de ese incremento.
Voy a intentar explicarlo. Es apasionante. Y no se parece a lo que suele leer, ya se lo adelanto.
Vayamos al pasado. A hace unos 20.000 años. Vean:

https://wattsupwiththat.com/2016/07/21/sea-level-rise-acceleration-and-closure/
Como pueden apreciar en el gráfico, el nivel del mar subió rápidamente a causa de la desglaciación (la cuarta). Subió algo más de 120 metros. Se había fundido por completo la capa de hielo llamada Manto Laurentino (y todas las demás), que tenía unos 5 kilómetros de espesor y cubría casi toda Norteamérica. Ese hielo, hecho agua, se precipitó a las cuencas marinas y elevó vertiginosamente el nivel del mar. Pero hace unos 7.000 años, ese nivel se contentó con subir a un ritmo muy suave.
Sabemos, gracias a los hallazgos arqueológicos, que el nivel subió apreciablemente durante el Óptimo Climático Medieval y bajó durante la Pequeña Edad de Hielo[1]. Desde entonces se eleva lentamente, pues lo hemos medido[2]. La variación entre 1950 y 2000 está entre +1.7 mm/año y 2.2 mm/año. Nada que no podamos encajar.
El ritmo actual de subida es incierto, básicamente por dos razones: la elevación del nivel del mar es inconstante debido a los cambios en las mareas lunares[3] y a las oscilaciones y corrientes marinas[4]. Las boyas de medición de mareas muestran una variabilidad natural cada década casi en cualquier parte del mundo, fluctuaciones que hay que compensar. Además, esa elevación es posicional, porque se da una falta de homogeneidad geográfica. La tierra firme no se está quieta debido a varias influencias: la tectónica de placas, el ajuste glacial isostático[5], la extracción de agua de los acuíferos y la compactación del sedimento de los deltas fluviales. Lo dicho, tomado todo esto en cuenta, las estimaciones del último medio siglo oscilan entre 1,7mm./año y 2,0mm./año, con nula aceleración. Vean el gráfico[6].

Good 2022 Climate News the MSM didn’t tell you – Watts Up With That?
Así pues, se ha comprobado un decrecimiento en la tasa de elevación del nivel del mar en las dos últimas décadas[7]. La probabilidad de que el nivel del mar vaya en paralelo con la evolución de la temperatura de la atmósfera es alta, lo que tiene lógica y pueden ver en el gráfico inmediatamente al pie de estas frases. La recopilación de datos comenzó en enero de 1979. Desde agosto de 1996 no hay calentamiento alguno.

Sea level rise slows while satellite temperature ‘pause’ dominates measurement record – Watts Up With That?
Podemos sacar las siguientes conclusiones: una vez más, la coincidencia entre la Pausa en las temperaturas de la atmósfera y la ralentización del alza en el nivel del mar cuestiona las explicaciones dominantes del alza de ambas variables en el último cuarto del Siglo XX. Y además, convierte en muy improbables las proyecciones referidas a la elevación del nivel del mar para el Siglo XXI. Muy improbables. A pesar de la Ciencia, la algarabía continua. Vean tres MSM (Mainsream Media) de febrero de 2022, los tres a la vez[8].
Hemos estado hablando de la NASA (pie de página 6). Cierto, puesto que suyos eran los datos satelitales. Pero ¿son los satélites el mejor método para medir las variaciones del nivel del mar, o acaso las boyas serían más precisas?
La respuesta viene a cuento porque los satélites indican un ritmo de crecimiento del nivel del mar que es aproximadamente el doble del que sugieren las boyas o medidores costeros de mareas[9]. Los medidores de altura de mareas discrepan de la altimetría satelital en un factor de entre (3,4/2,2) 1,5x. ¿Cuál es más correcto?
Más peguntas: ¿Por qué los satélites muestran un ritmo de crecimiento mucho mayor que el indicado por las boyas? Entre aproximadamente 2mm./año y 3,3mm./año, la diferencia es enorme. ¿Por qué los satélites muestran esa aceleración en el ritmo de crecimiento del nivel del mar, que no muestran las boyas en absoluto? ¿A qué se debe la diferencia?
Veamos qué dicen los satélites. Éstos utilizan un radar para medir el nivel del mar[10]. La Universidad de Colorado[11] produce gráficos con los datos satelitales obtenidos por la NOAA[12]. Este que ven a continuación está elaborado incluyendo el solapamiento entre los satélites[13]. La Universidad los excluía, luego verán por qué. Se ven las tasas de incremento, representadas por las líneas rectas, y se menciona la general.[14]

https://wattsupwiththat.com/2021/02/21/munging-the-sea-level-data/
Como se aprecia, los dos primeros satélites muestran una tendencia al alza y los dos últimos otra mayor. Los datos numéricos están en el interior del gráfico. Proceden de los programas de ordenador elaborados con ese fin. Recordemos que un modelo de ordenador no es más que la materialización física de las creencias, la comprensión (y la incomprensión) de la persona que programa el ordenador, en realidad.
Para efectuar cálculos sobre tierra, los ordenadores utilizan la altitud GPS. Con el uso de GPS de fase dividida y medidas repetidas una y otra vez, el resultado presenta una exactitud de hasta ± 10 mm. o mejor. Es impresionante, pero está lejos de alcanzar precisiones de la décima parte de un milímetro como mencionan los informes. Y estamos hablando de tierra firme.
Para los cálculos sobre el mar, que es lo que nos ocupa, la cosa se complica. Hay que mirar en detalle la exactitud y la precisión de las medidas satelitales sobre el mar. Estas mediciones se efectúan lanzando impulsos de radar sobre la superficie del océano y midiendo cuánto tardan en volver al satélite. En el mar, las mediciones repetidas que se hacían en tierra no son posibles porque la superficie marina en cada punto cambia constantemente y además, raramente estará el satélite en la misma posición dos veces. Pero hay más.
Los satélites orbitan a unas 830 millas de altura, que son 1.340 millones de milímetros. Así que, para medir los cambios en el nivel del mar en dimensiones de décimas de milímetro, tendremos que poder medir la distancia entre el satélite y la superficie del mar con una precisión mayor que una parte en 13.000 millones, y eso es muy difícil. Y en el mar, más. Lo más probable es que obtengamos respuestas imprecisas.
Y luego sobrevienen otros fenómenos: la composición, temperatura, nubosidad y humedad de la atmósfera, pues todas estas variables alteran el tiempo que tarda la señal del radar en volver al satélite. Luego están las olas, que evidentemente modifican la altura del océano en miles de milímetros. Y finalmente interviene la deriva del instrumento, es decir, los inevitables cambios que tienen lugar en los instrumentos electrónicos a lo largo del tiempo.
El oceanógrafo Josh Willis[15]afirma: “Es en realidad un logro increíble[16] de la tecnología. Podemos medir el nivel del agua (se refiere al mar) con una exactitud de 1 pulgada desde 800 millas de distancia”[17]. ¿Una pulgada? ¿Cómo que una pulgada?
Una exactitud de 1 pulgada es hablar de una exactitud de 25,4 mm. ¿Cómo osan entonces decir que conocen los cambios anuales en la altura del nivel del mar en décimas de milímetro?
Pues osan y además, se columpian. O sea que, según la Universidad de Colorado, un satélite afirma que el nivel del mar se eleva al ritmo de 2,5 mm./año y ocho días más tarde, cuando el siguiente satélite empieza a enviar sus datos, éste va y dice que el nivel del mar se eleva a 4,1 mm./año[18]. O sea, el alza del nivel del mar ha crecido (y mantenido ese nuevo nivel) en 1,6 mm./año.
Es evidente que no pueden medir cambios del nivel del mar al milímetro, y mucho menos a la décima de milímetro. Pero como los que trabajan en el proyecto son verdaderos creyentes[19], se puede esperar cualquier cosa.
No hay evidencia de aceleración alguna en el ritmo de crecimiento, ni con boyas, ni con los muy mal empalmados datos satelitales. El nivel del mar ha venido incrementándose a unas 8 pulgadas (es decir, 200 mm.) por cada siglo desde hace tiempo y no hay cambios en ese ritmo, salvo acaso una deceleración reciente. Quizá haya que hacer como hacen Barack H. Obama o Bill Gates: dejarse de monsergas y comprar propiedades a la orilla del mar[20]. Estas gentes no temen al nivel del mar.
[1] Este y otros datos los encontrará el lector en muchos textos, entre ellos el titulado “Crimen de Estado” https://www.marcialpons.es/libros/crimen-de-estado/9788472098688/
[2] Desde hace mucho tiempo, con boyas. Más recientemente, también con satélites.
[3] Cuya periodicidad es de unos 18 años.
[4] Con periodicidades de entre 30 y 60 años.
[5] Este ajuste está relacionado con sedicentes cambios en la forma general de la Tierra debido al deshielo de los enromes macizos helados de la última glaciación. La cifra estimada proveniente de modelos ad hoc es de -0,3 mm/año (Peltier, 2001, 2002, 2009; Peltier & Luthcke, 2009)”. Por toda la cara, el resultado hallado por cualquier vía se incrementa en 0,3. Vean el texto: “This means that if we measure a change in GMSL of 3 mm/yr, the volume change is actually closer to 3.3 mm/yr because of GIA”. La referencia es esta What is glacial isostatic adjustment (GIA), and why do you correct for it? | Sea Level Research Group (colorado.edu)
[6] “Annual mean sea level rise in mm/year and its linear trend between 2012 and 2022. NASA data up to September 2022”.
[7] Sorprendentísimamente, durante ese mismo período, los satélites decían medir sucesivos récords (de calentamiento) en la temperatura de la baja troposfera. Esto revela cuán erróneos son los modelos de temperaturas y nivel del mar con los que atemorizan a la población para justificar los descabellados planes de control que se gastan los gobiernos de Occidente, seguidores de la Agenda 2030.
[8] El mismo día 15 de febrero de 2022, de manera perfectamente coordinada, el New York Times, la CNN y NPR hablaban en términos apocalípticos de una elevación desastrosa del nivel del mar para 2050.
NYT: “Coastal sea levels in US to rise a foot by 2050, study confirms”
CNN: “US sea level will rise rapidly in the next 30 years, new report shows”
NPR: “Sea level rise between 6-18 inches [depending where] over next 30 years”
Incluso con los realmente malos sistemas de altimetría de los satélites de la NASA. el ritmo de alza del nivel del mar es de entre 3,2 y 3,4mm/año, es decir, menos de 4 pulgadas en las tres décadas por venir (hasta 2050) … ¡pero no un pie, que contiene 12 pulgadas! Los intentos de los medios de asustar a la gente son ridículos. Y dado lo que cobran, podrían tener más cuidado.
[9] O el mar se eleva más en el centro que en las costas, o hay algún problema a la hora de medir la elevación de ese nivel referido al centro de la Tierra que no toma en consideración lo que ocurre en el lecho marino. Como indica Javier Vinós Good 2022 Climate News the MSM didn’t tell you – Watts Up With That?, la boya de medición de mareas Alicante II muestra un alza del nivel del mar de 10 cm. en 60 años, lo que equivale a 1,666 mm/año. Menos alza que la mostrada por los satélites, efectivamente, siempre.
[10] Desde 1992, cuando se puso en órbita el satélite TOPEX/POSEIDON.
[11] Sea Level Research Group.
[12] La contribución atmosférica de la NOAA (National Oceanic and Atmospheric Administration) procede del National Ocean Service.
[13] Que se denominan Topex y Jason 1, 2 y 3. Se van reemplazando cuando terminan su vida útil.
[14] Fuente: NOAA Excel Spreadsheet
[15] Que aparece en esta notable nota de prensa de la NASA New Climate Satellite Measures Sea Level Rise : NPR
[16] Efectivamente.
[17] “It’s really kind of an incredible feat of technology,” [Josh] Willis says. “We can accurately measure the water level with an accuracy of 1 inch from 800 miles up.”
[18] ¿Se acuerdan cuando les decía que luego les explicaría por qué la Universidad de Colorado? Por eso la Universidad de Colorado maquilló sus gráficos.
[19] Josh Willis ha dicho literalmente: “sabemos que los oceános elevan su nivel por la interferencia humana en el clima”.
[20] Se trata de viviendas de vacaciones en Martha´s Vineyard, una isla en Massachusetts, con un terreno totalmente llano. El coste de vivir en la isla es un 60% superior a la media nacional y los precios de la vivienda son un 96% superiores. Ambos proclaman en cuanto tienen oportunidad que el nivel del mar sube peligrosamente, pero como siempre pasa con los alarmistas, calentólogos beneficiarios de la estafa global denominada “cambio climático”, sus actos desmienten sus manifestaciones.
por José-Ramón Ferrandis | 13 Ene 2023 | Cambio climático
Con ese nombre tan impreciso se conoce el período en el que la tendencia de la atmósfera de la Tierra a calentarse no ha experimentado variación alguna. Dícese pausa porque el imaginario colectivo diseñado y alimentado por el IPCC[1] augura un incesante calentamiento como incesante es el incremento de CO2 en la atmósfera. Pero no es así, porque mientras el CO2 aumenta, la temperatura no lo hace.
La teoría del calentamiento antropogénico[2] establece una correlación entre calentamiento y emisiones de CO2 a la atmósfera. Como toda teoría, debe someterse al escrutinio de la realidad, y ésta no lo ha superado, porque la tasa de incremento del CO2[3] está creciendo[4] mientras la tasa de calentamiento está descendiendo. Eso no debería ser posible. Pero lo es, luego la teoría es falsa. O incompleta, a lo sumo, sin que por el momento nadie la haya podido completar.
Pero ¿cómo? ¿Que la tasa de calentamiento está descendiendo? ¿Qué ha pasado?
Vayamos un poco al Siglo XX. Durante esos cien años, la temperatura de la Tierra se elevó entre 0,5 y 0,6 grados centígrados. Esa elevación no fue uniforme. Hubo un fuerte calentamiento entre 1914 y 1944, un enfriamiento moderado entre 1944 y 1978 y de nuevo un calentamiento de 1978 a 1998. Curiosamente, el CO2 aumentó a un ritmo prácticamente estable, lo que, en principio, debería haber desactivado la jaculatoria dominante de que ambos fenómenos están estrechamente correlacionados. Pero el relato es ese y el que no lo crea está fresco, así que se mantiene entre los creyentes, por la cuenta que les trae.
De manera nada sorprendente para quienes no comparten la teoría del calentamiento antropogénico, se ha constatado que, entre 1998 y 2016, la tendencia al alza de la temperatura de la atmósfera terrestre se detuvo. Nadie fue capaz de explicar ese fenómeno de manera incontrovertida, por lo que se convirtió en un arcano. Un hecho inexplicado, pero un hecho que desbarata la teoría dominante. Lo llamaron La Pausa.
Los partidarios de la teoría del calentamiento global[5] decidieron que, aunque no podían explicarlo, el fenómeno no se iba a repetir. Mira por dónde, en diciembre de 2022 llevamos exactamente 100 meses seguidos sin calentamiento. Otra vez La Pausa. En puridad, puesto que son dos, Las Pausas. 100 meses son 8 años y 4 meses, un largo período sin elevación de la temperatura[6]. Vean el gráfico.

https://wattsupwiththat.com/2023/01/04/the-new-pause-lengthens-100-months-with-no-warming-at-all/
El gráfico muestra la tendencia de regresión lineal de mínimos cuadrados de las anomalías mensuales medias globales de la baja troposfera. Este es un método razonable de exponer tendencias para datos de temperaturas estocásticas.
Para que el lector pueda incardinar este gráfico en el más amplio de que se dispone, aquí viene éste, en dos versiones. Refleja los datos desde diciembre de 1978 hasta diciembre de 2022: eso hace un total de 45 años.

Y si con esto no se pudiera ver suficientemente bien el gráfico en su conjunto, además de las variaciones experimentadas en los últimos años, incorporo otra versión con los mismos datos más un comentario, en el interior del gráfico, sobre lo acontecido desde 2016.

Good News About Climate in 2022 the MSM Didn’t Tell You – ClimateRealism
Si se fijan, en el mismo gráfico se indican, en rojo, las mediciones satelitales; en verde, las que se extienden entre 1979 y 2023 (parece más correcto decir entre 1978 y 2022, pero eso es lo que aparece en el gráfico), con +0.13 °C/década, y en azul las habidas entre 2016 y la actualidad. Como ven, la tendencia entre 1979 y 2023 va al alza, en tanto la registrada entre 2016 y 2023 desciende. Se puede identificar fácilmente La Pausa entre 1998 y 2014.
¿Cuánto durará La Pausa? Vaya usted a saber. Igual llega otro El Niño[7] tan fuerte como el de 2016 y desbarata la nueva Pausa como hizo con la anterior. O no. Pero de momento, ya se ve claro que el mundo no se calienta como el IPCC se empeña en decir[8]. Y además, se comprueba fácilmente que las temperaturas en el período minoico, el romano y durante el Óptimo Climático Medieval fueron muy superiores a las actuales.
¿Por qué los medios[9] no dicen nada sobre esto? Por lo ya sabido: porque la reducción en la tasa de calentamiento está teniendo lugar mientras la tasa de incremento de CO2 atmosférico se está incrementando. Porque ha tenido lugar sin haber hecho nada en realidad para reducir las emisiones globales de CO2, lo que cuestiona frontalmente el plan de empobrecernos a todos[10] por esa vía. Porque nadie ha probado que el calentamiento sea consecuencia de nuestras emisiones de CO2, por más que el IPCC insista[11]. Porque los modelos predicen justo lo contrario de lo que está ocurriendo, lo que demuestra que, a pesar de su enorme coste económico, los modelos son inútiles[12]: sólo evidencian las habilidades de programación de sus autores[13]. Porque la falta absoluta de evidencias contrasta frontalmente con la decisión de suprimir nuestras emisiones hasta net zero, cambiando por completo y sin razón alguna nuestro sistema energético y destrozando nuestras economías y nuestro bienestar.
Los MSM no dirán nada, pero nosotros podemos decir algunas cosas[14]. Por ejemplo, que aunque Occidente alcanzara las emisiones net zero en 2050[15], el mundo sería tan sólo 1/17 parte de 1 grado centígrado más frío de lo que sería si las emisiones de CO2 siguieran como hasta ahora.[16] Vamos, 0,0588°C. Y, por ejemplo, que cada 1.000 millones de $ que se gasten en destruir las economías occidentales, acaso conseguirían evitar algo comprendido entre la cuarta parte de un millón y un treintavo de millón de grado centígrado de futuro calentamiento, si hubiéramos de creer que el CO2 antropogénico tiene algo que ver en esto.
Los MSM no dirán nada, pero los científicos abonados a la hipótesis del calentamiento antropogénico tampoco. Y no lo harán por una aleación irrompible entre enriquecimiento acelerado por defender esos postulados y soberbia insufrible en un científico, o lo que sean. Ni siquiera consideran la posibilidad de estar en un error.
Para que vean el tenor, traigo al cuerpo del texto (y no a un pie de página, lugar que a priori sería el apropiado) la frase de uno de ellos, John Mitchell, del Servicio Nacional de Meteorología del Reino Unido. “People underestimate the power of models. Observational evidence is not very useful. Our approach is not entirely empirical[17].” Con este tipo de sedicentes científicos, todo es posible en ese mundo de fantasía. Y, sin embargo, La Pausa les hace sudar frío, pues no pueden explicarla.
Nunca se dejarán convencer, al menos mientras cobren. No aceptarán su ignorancia. Morirán esperando la gran catástrofe climática, una que no contradiga sus teorías sin contrastación, una que confirme lo que sus inútiles modelos adelantan. La Ciencia y sus requisitos les traen al fresco. Aumentar el conocimiento, que es el objetivo último de la Ciencia, les preocupa menos que la ortodoxia política, tan rentable.
Concluyamos. 2022 ha confirmado la tendencia a reducir el calentamiento a través de muchos de sus indicadores: la temperatura, la extensión del hielo ártico, el nivel del mar (del que hablaremos en breve) y los fenómenos climáticos extremos, que cada vez se dan con menor intensidad. Buenas noticias.
[1] Intergovernmental Panel on Climate Change, un organismo de Naciones Unidas.
[2] Es decir, la que considera que el ser humano, con sus emisiones de CO2, es responsable del calentamiento global.
[3] Cuyo origen es tanto natural como antropogénico.
[4] Ha pasado de crecer 14 partes por millón (ppm) cada década a 23,5 ppm por década.
[5] Como saben, han abandonado el nombre, porque el globo no se calienta. Ahora son partidarios del cambio climático, en un ejercicio de idiocia discursiva; el clima cambia constantemente. Decir que lo hace es una obviedad, pero de alguna manera tendrán que llamar al inexistente fenómeno del calentamiento que ya no se atreven a mencionar en el frontispicio de su Fe.
[6] Medida por los satélites cuyo diseño, construcción y gestión corresponde a la University of Alabama en Huntsville.
[7] Se conoce como El Niño al calentamiento cíclico de la superficie del Océano Pacífico oriental ecuatorial.
[8] Cierto. El calentamiento remite. De los 0,35 °C/década entre mediados de los 80 y el final de los 90, la temperatura ha caído a 1 °C/siglo ahora.
[9] Los que llaman Mainstream Media, MSM.
[10] En Occidente, no lo olviden.
[11] “Humans are the dominant cause of observed global warming over recent decades.” (IPCC AR6, página 515).
[12] El 5º Proyecto de intercomparación de modelos acoplados, o 5th Coupled Model Intercomparison Project (CMIP5), proyectaba un calentamiento para el período 2006-2022 mayor que el que se ha observado. (puede el lector encontrar más información sobre este CMIP 5 y otros muchos detales en el libro “Crimen de Estado” https://www.amazon.es/CRIMEN-ESTADO-Cristianismo-Econom%C3%ADa-Mercado/dp/8472098680
[13] Los modelos y sus predicciones están cambiando constantemente y cuando nuestro conocimiento del clima mejora, tienen que ser rehechos.
[14] Extraídas de este artículo en el blog https://wattsupwiththat.com/2023/01/04/the-new-pause-lengthens-100-months-with-no-warming-at-all/
[15] Lleva muy mal camino. Va a ser que no. Puede usted leer el artículo titulado Carbón: el malo de la película. Segunda parte. en este mismo blog. https://joseramonferrandis.es/carbon-el-malo-de-la-pelicula-segunda-parte/
[16] Y dando por supuesto que el calentamiento obedece al CO2 antropogénico, que ni mucho menos es el caso.
[17] Traducción: “La gente subestima la potencia de los modelos (sobre el clima, N. del A.). La evidencia derivada de las observaciones no es muy útil (sic). Nuestro enfoque no es plenamente empírico”.
por José-Ramón Ferrandis | 11 Ene 2023 | Cambio climático, Economía, Globalización
En la anterior entrega hablamos de la importancia objetiva del carbón, el mejor combustible sólido existente en el mundo desde hace 200 años. Veamos ahora cómo se combate su utilidad en el seno de la Unión Europea y los EE. UU., al tiempo que se pone de relieve su enorme interés en diversos países y áreas geográficas.
En la COP26 celebrada en 2021 en Edimburgo, se anunció a bombo y platillo que el carbón estaba muerto. A pesar de su importancia global como generador de energía eléctrica y como pieza relevante de la industrialización, los miembros de ese confuso grupo de enemigos de la Humanidad que se reúnen anualmente para intentar destrozar la economía de mercado occidental decidieron que el carbón había pasado a mejor vida[1]. Que Santa Lucía les conserve la vista y algún otro santo corrija su completa ausencia del sentido del ridículo.
Lo que ha pasado en realidad es que de un precio por tonelada de entre $ 50 y 150 $ por Tm. entre 2010 y 2020 se pasó en septiembre de 2020 a más de $430/Tm. La demanda global de electricidad, que creció al 2,5% de media entre 2010 y 2020, lo hizo al 6,2% in 2021. En Asia lo hizo más deprisa: al 8,4%. Por lo tanto, la generación eléctrica basada en el carbón alcanzó niveles récord en 2021. Y así va a continuar.
Coal 2022 – Analysis – IEA
China e India, tras sus sequías y cortes de electricidad en 2020[2], han acelerado su ritmo de extracción y quema de carbón en centrales eléctricas[3]. China aprobará 270 GW de nuevas plantas de carbón hasta 2025, lo que supera la totalidad de las instalaciones norteamericanas[4].
En Europa[5], la vuelta del carbón ha sido triunfal. Lo de Alemania es para mantenerlo en la memoria durante décadas. Porque desde hace décadas, Alemania ha desarrollado políticas estratégicamente suicidas, tácticamente estúpidas y geopolíticamente sospechosas[6], lo que permitió al Wall Street Journal describirlas como «la política energética más tonta del mundo»[7]. Merkel cerró y desmanteló centrales nucleares, cerró plantas de carbón[8], prohibió el fracking y lo apostó todo al gas ruso y a las renovables (eólica y solar)[9]. De modo que desde hace años se ha puesto en manos de Rusia para tapar sus agujeros energéticos.
La apuesta de Merkel se ha demostrado absolutamente fallida. Abandonar la energía nuclear[10], prohibir el fracking y perseguir el carbón puede parecer muy chic para según qué mentes obtusas, pero las necesidades energéticas siguen ahí. Y al estallar la criminal invasión rusa de Ucraina, la brutal dependencia del gas natural ruso[11] reveló sus limitaciones. Las políticas de Gazprom primero, la obligatoriedad de efectuar el pago en rublos después y la voladura de los gasoductos Nordstream finalmente mostró que el gas se había acabado. Y hubo que improvisar.
Piénsese que ya estaban en peligro las condiciones de vida de los hogares alemanes, y que la potente industria alemana, motor de la europea en muchos segmentos, muchas de cuyas ramas son energía-intensivas[12], necesita suministros garantizados, económicos y suficientes.
Primero intentaron importar gas de Canadá y de Qatar. Luego empezaron a considerar la utilización de madera para calefacción. El invierno estaba en puertas. Y empezaron los titulares chocarreros: “Alemania desmantela parque eólico para expandir mina de carbón”. “Alemania reabre cinco plantas eléctricas de lignito[13]”. A finales de junio de 2022, la coalición de gobierno liderada por Olaf Scholz e integrada por desvergonzados políticos Verdes autorizó la reapertura de 27 plantas de carbón hasta marzo de 2024. ¿Y después? Según el think tank Bruegel, “esto es ocasional y durará como mucho dos inviernos”. Según el Financial Times, “esta crisis durará varios años”. No sólo en Alemania[14].
De momento, el fiasco alemán es morrocotudo: su producción de carbón ya es la mayor del mundo. Sus emisiones de CO2 ponen de manifiesto valores de 765 g/kWh, muy por encima de los niveles prevalecientes en China, en torno a 550 g/kWh, y de los de India. El peso del carbón sobre la generación de electricidad en Alemania alcanza el 45%. Un absoluto ridículo que no hace mella en sus políticos, impertérritos. Como impertérrita está la Comisión de la UE[15].
Recuérdese que, durante 2022, la Comisión había suspendido temporalmente su añeja lucha contra la energía nuclear y la había aceptado sin despeinarse como energía verde, a pesar mantener invariable su sólida y nada hipócrita defensa de los postulados de la Agenda 2030. Pues bien, a finales de ese mismo 2022, la Comisión aprobó no sólo la quema de lignito por Alemania, sino además, la concesión de ayudas de Estado, prohibidas por la normativa de competencia[16]… de la propia Unión Europea.
Así que Bruselas ha aprobado € 450 M para que cinco centrales eléctricas alemanas alimentadas por lignito accedan al estatus de «listas y en espera» para poder operar en cualquier momento[17]. No hay gas. No hay nucleares. No hay hidrocarburos líquidos ni gaseosos, que son los fiables[18]. Esta gente deleznable que ha colonizado la Unión Europea lleva a la ruina a los países de la UE con una política energética descabellada, cambiante, casuística.
La misma política seguida por los demócratas en los EE. UU., que el presidente Biden[19] persigue tenazmente, dentro de sus limitaciones. Que suban los precios de la energía para ciudadanos y empresas es el objetivo buscado, inverosímilmente: no hay otra forma de poner en precio competitivo las renovables.
A este lado del charco, el Reino Unido de la Gran Bretaña e Irlanda del Norte ha aplicado el pragmatismo que le caracteriza desde al menos 1707[20]. El 7.12.2022, el gobierno aprobó el proyecto de apertura de una mina de carbón, la primera en más de 30 años.
Casi en sus antípodas, Japón está construyendo 22 nuevas plantas de generación de energía eléctrica basadas en la quema de carbón australiano. Desde Fukushima, cuando el 33% de la energía eléctrica generada por nucleares fue obliterada por el gobierno nipón[21], el gobierno ha estado forzando la producción de las plantas de gas existentes. Ahora va a construir 22 nuevas, pero de carbón, dado que el gas es demasiado caro y que la productividad de la industria japonesa no puede permitirse los precios[22] imperantes.
Todo lo anterior ha llevado a que, en 2022, el consumo de carbón haya alcanzado un récord de 8.000 millones de toneladas. Y creciendo.
Así que, al cabo, el malo de la estomagante película que nos embuten no es el carbón. Son ellos, los progres, los calentólogos, los políticos son escrúpulos ni convicciones que, mientras se enriquecen, nos empobrecen.
[1] End of Coal in Sight at COP26 | UNFCCC
[2] China India, que por sí solas cubren 2/3 del total del consume mundial, pero también Japón, Corea del Sur, Europa y los EE. UU.
[3] Si no parece que les preocupen sus propias promesas de alcanzar el net zero de emisiones de CO2 para 2060 y 2070, respectivamente, es porque no les importa nada. Les da igual, vaya. Mientras Occidente hace como se cree esas afirmaciones, ellos van a su bola. Como debe ser. En el COP27 de Sharm El Sheikh, el ministro indio del carbón dijo que el mineral jugaría un papel importante “hasta 2040 y más allá”, como si fuera el mismísimo Buzz Lightyear.
[4] https://www.bloomberg.com/news/articles/2022-10-31/china-wants-more-coal-power-and-to-hit-climate-change-targets?mc_cid=9cc635f7e9&mc_eid=4961da7cb1 China sabe que necesita potencia disponible en todo momento. Las renovables no se la proporcionan.
[5] La misma Europa que se ufanaba de desmantelar sus plantas de carbón y nucleares mientras actuaba contra el Banco Mundial y el FMI por financiar plantas alimentadas por derivados del petróleo en países en desarrollo.
[6] En el caso del Canciller Schroeder, nada sospechosas, en realidad. Fueron de pago. En el caso de Angela Merkel, está por ver si ha habido dinero o ideología.
[7] World’s Dumbest Energy Policy – WSJ
[8] Todas ellas emitían mucho CO2. Bueno, la nuclear no, pero las campañas en su contra auspiciadas y financiadas por la KGB habían tenido éxito.
[9] Se supone que lo hizo por razones electorales, el voto de los verdes.
[10] Se supone que para seguir los postulados de los Verdes y para evitar otros Fukushimas, lo que es grotesco porque Alemania no es sísmica. Recuérdese que el número de muertos en el accidente nuclear de Fukushima fue de cero.
[11] Cualquier cosa menos depender del gas europeo (Mar del Norte) o del propio vía fracking.
[12] Química, petroquímica, madera, vidrio, aluminio, acero y papel.
[13] Con mucho, el tipo de carbón más sucio en materia de efluentes.
[14] Alemania no es la única; dentro de la UE, Austria, Francia, Italia y los Países Bajos han anunciado planes para poner en marcha o erigir plantas de carbón, para evitar apagones, desempleo y malestar social.
[15] La misma que había atacado a todos los combustibles fósiles, encareciéndolos artificialmente para favorecer a las energías renovables, en un ejercicio de intervencionismo vergonzoso.
[16] Que la propia Comisaria y vicepresidenta ejecutiva, Margrethe Vestager, ha declarado que «esta medida temporal permitirá a Alemania mitigar el impacto económico de la guerra de Putin contra Ucrania, ya que contribuirá a reemplazar el gas en caso de escasez, mejorando así nuestra preparación para el próximo invierno». Sin mover un músculo facial.
[17] Es costoso acelerar los plazos de entrada en funcionamiento.
[18] En caso de emergencia, las energías consideradas eólica y solar no tendrían capacidad para suministrar electricidad constante al conjunto de hogares y empresas europeas.
[19] “We’re going to be shutting [coal] plants down all across America (sic) and having wind and solar.”
[20] Fecha del Acta de Unión de Inglaterra (que ya incorporaba Gales) y Escocia.
[21] Tres años después decidieron reabrirlas; el accidente de 2011 fue difícilmente repetible y nuevas medidas de seguridad se han establecido.
[22] Japón no puede importar electricidad cuando las renovables se detienen. No tiene interconectores ni tampoco puede fiarse de China o de Rusia, evidentemente.