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JRF

Un blog reaccionario

«Verum, Bonum, Pulchrum»

La Pausa[1] sigue entre nosotros

por | 16 Feb 2023 | Cambio climático

Me ha parecido de interés producir esta información tras leer un reciente artículo del experto en materias medioambientales Christopher Monckton of Brenchley[2], quien nos pone al día sobre el estado en que se encuentra La Pausa. Por si no han tenido oportunidad de leerlo, el enlace está al pie.

Sobre esta historia ya hemos hablado antes https://joseramonferrandis.es/la-pausa/, pero bien podemos seguir disfrutando del desarrollo de los acontecimientos. El resumen de lo que les voy a mostrar es que la atmósfera no se calienta, así que todo lo que se diga en sentido contrario va contra los datos, contra la realidad y, dadas las descabelladas acciones emprendidas por las instituciones responsables, contra la Humanidad[3]. Hoy por hoy, las cosas son así.

¿Desde cuándo no se calienta la atmósfera? Desde hace 101 meses. Desde septiembre de 2014. Son 8 años y 5 meses sin que las temperaturas suban en su conjunto[4], no importa lo que digan Naciones Unidas, el IPCC, la Unión Europea, el Banco Mundial, los modelos de circulación general que tan reiteradamente yerran o el sursum corda. Las temperaturas no suben. La Tierra no se calienta[5].

Es más, en los últimos tiempos se enfría. Vean el gráfico. No ofrece dudas. Los datos[6] de la Universidad de Alabama en Huntsville (EE. UU.) son la referencia.

La primera derivada es: si la atmósfera no se calienta, ¿cómo se puede responsabilizar al calentamiento global de todos los desastres naturales (huracanes, incendios forestales, sequías, inundaciones) que ocurren? No tiene lógica, ¿verdad? Y es que la lógica y la verdad nada tienen que ver con las alharacas. Tan sencillo como eso.

La segunda derivada es que La Pausa, en sí misma, es un testimonio real y tangible de las discrepancias entre las predicciones y la realidad de las mediciones de temperatura. Las divergencias entre los modelos y las observaciones continúan ampliándose. Como diría la gente de a pie, no dan una.

Ahora, ampliemos el marco temporal. Si tomamos en consideración los datos satelitales desde diciembre de 1978, la tendencia al calentamiento es de 0,134 K (Kelvin) por cada década, es decir, de unos 1,35°C/siglo[7]. Cierto es que los datos satelitales empezaron a recopilarse poco después del Great Pacific Shift[8] de 1976, un acontecimiento natural que es responsable por sí mismo del calentamiento posterior. También pueden ustedes apreciar los efectos de los fuertes El Niño experimentados en las últimas décadas: son los picos que ven.

El gráfico y sus resultados no tienen nada que ver con los modelos al uso[9], ni con las profecías fallidas con las que nos obsequian a diario[10]. Este nivel de calentamiento no sólo no constituye catástrofe alguna, sino que se trata de un crecimiento tenue[11], cuyos efectos son beneficiosos sobre el conjunto de la población. Vean el gráfico al pie de estas líneas.

La pausa que estamos comentando no es la primera que acontece en nuestros días, es decir, desde finales del Siglo XX. Hubo otra no hace tanto tiempo, mucho más larga que la que disfrutamos ahora. Duró 18 años y 8 meses, es decir, 224 meses.

¡Ah!, ¿que no habían oído hablar de ella? Bueno, eso es generalmente porque los principales medios de comunicación de masas procuran no hacerlo. Y también porque acaso no hayan leído el libro Crimen de Estado[12], donde se explica con detalle ese y otros elementos relacionados con la farsa del llamado cambio climático, que tantos beneficios procura a tanta gente, pero no al común, ni mucho menos.

Cierto, llegará un nuevo El Niño[13], como lo hizo espectacularmente en 2016 dando fin a la anterior Pausa. Y llegará La Niña[14], como la que acaba de estar con nosotros. El primero tenderá a acortar La Pausa. La segunda a alargarla. Y así. Como siempre.

Y como siempre, los científicos ensoberbecidos rechazarán la posibilidad de estar equivocados en sus tesis. Voy a trasladar una anécdota que explico en el libro antes mencionado, que básicamente refleja la preocupación de los científicos convencidos del origen antropogénico del calentamiento por su credibilidad tras haber sufrido tantas decepciones. ¿Cuánta evidencia necesitan para aceptar el error?

En 2015, la entonces ministra (Secretary) británica del cambio climático, Amber Rudd, reunió a escépticos y alarmistas para que pudieran resolver sus diferencias. Al hablar de la anterior Pausa, los alarmistas argumentaron que sí, que había habido un largo período de nulo calentamiento, pero que éste podría haber migrado a las aguas del mar[15], o acaso hubo actividad volcánica suficiente como para contrarrestarlo… .

Se les preguntó abiertamente que cuánto tiempo esperarían hasta reconocer que el calentamiento antropogénico era inexistente. Tras una larga pausa, reconocieron que esperarían unos cincuenta (50) años desde ese momento. Lo suficiente para asegurarse de que estaban todos calvos.

No es esta ceguera voluntaria e ilimitada la única estrategia puesta en práctica ante la evidencia de que el ser humano no es responsable de calentamiento alguno. La prensa más granada[16] va lanzando la siguiente argumentación: vale, sí, la atmósfera ya no se calienta, “pero los desastres prueban que los impactos del cambio climático pueden ser más severos[17] de lo predicho, incluso con menos calentamiento”[18]. Es una burla. Si se sienten con fuerzas, léanla, por favor.

Y todo esto con cada vez mayor reverdecimiento del planeta, con las menores (en número e intensidad) huracanes, con menores inundaciones y muchas menos sequias.

Estamos hartos de políticos seguidistas, de calculadores de su propio interés, de profetas errados[19], de científicos empecinados[20], de organismos corruptos, de medios afines. No es cierto que la atmósfera del planeta se caliente. El cambio climático es una tautología.

Y el CO2[21] es un tipo estupendo. El próximo día se lo contaremos en detalle.

[1] La nueva Pausa es una medición que representa el período más largo medido sin incrementos de temperatura. Cuenta desde el final de la última tendencia al calentamiento verificada, hasta el momento actual.

[2] https://wattsupwiththat.com/2023/02/03/the-new-pause-lengthens-again-101-months-and-counting

[3] Siempre que sea una parte de la Humanidad que viva en una economía de mercado y el país pertenezca a la OCDE. Si no, pierda cuidado, que el Estado en el que usted reside tiene carta blanca.

[4] Suben de día, suben en unas zonas más que en otras y suben unos años más que otros, pero bajan de noche, bajan en unas zonas más que en otras y unos años más que otros. Con todo, es lo que hay.

[5] Una cautela. El hecho de que se haya registrado poco o ningún calentamiento en las últimas décadas no permite concluir que el calentamiento se ha terminado para siempre. Los registros miden lo que ha ocurrido, no lo que se prevé vaya a ocurrir. Las líneas de tendencia no garantizan resultados futuros.

[6] Los datos se determinan por el método de regresión lineal de mínimos cuadrados aplicados sobre la base de las anomalías en las temperaturas medias mensuales de la superficie medidas por el satélite de la Universidad de Alabama en Huntsville.

[7] Si tomamos en consideración la tendencia desde 1900, el calentamiento alcanza los 0,75 °C/siglo.

[8] El Great Pacific Shift o Pacific Decadal Oscillation (o sea, la Oscilación decenal del Pacífico) cambió en 1976 de valores predominantemente negativos en el período 1951-1975 a valores predominantemente positivos para el período 1977–2001. Entre 1976 and 1977, ENSO, es decir, El Niño-Southern Oscillation experimentó un notable calentamiento que tuvo impacto global. En 1925, 1947 y 1977 hubo importantes cambios en la oscilación, es decir, cambios en superficies frías que devinieron cálidas. Durante las fases cálidas o positivas, el Océano Pacífico occidental se enfría y el oriental se caldea. Durante las fases frías o negativas, el patrón se invierte.

[9] El IPCC de 1990 nos daba cuatro escenarios de calentamiento, el menor de los cuales situaba el calentamiento en 0,3°C por década. Lo mismo hizo en 2021.

[10] Es literal. Vean el largo artículo que nos despachó el día 13 de febrero el diario ABC.

https://www.abc.es/sociedad/piensa-pasado-hizo-calor-espere-vuelta-nino-20230213204614-nt.html

Tiene la ventaja de que explica detalladamente, incluso con gráficos, tanto El Niño como La Niña, cosa muy inhabitual en la prensa generalista. Y tiene la desventaja de que está orientado no tanto a explicar los hechos en el pasado cuanto a aventurar hechos del futuro, que ocurrirán o no, pero los miles de artículos similares han apostado antes por lo mismo y se han estrellado contra la realidad. Repasen el textual, si les parece, y verán que todo el artículo está trufado de condicionales: “No me sorprendería…”,”Crecen las probabilidades…”,”las proyecciones apuntan”,” los expertos creen…”,”podría tener consecuencias positivas”, “con mucha seguridad 2023 sería más cálido…”,”podría haber enmascarado en cierta medida…”,”las cosas podrían llevarnos…”,”Se considera que…”. La idea es amedrentar, función esencial de los neomalthusianos.

[11] Lo ha habido fortísimo. A título de ejemplo, el calentamiento de Inglaterra central, según los datos recopilados entonces, fue de 4,33°C/siglo durante los 40 años transcurridos entre 1694 y 1733, es decir, mucho antes de la Revolución Industrial. Naturalmente.

[12] https://www.unioneditorial.net/libro/crimen-de-estado/

[13] El pico de temperaturas globales causado por la circulación termohalina transporta las aguas más cálidas desde el Pacífico tropical a todo el mundo.

[14] Habitualmente (aunque no siempre) un año o dos tras un El Niño surge La Niña, que enfría primero la superficie del océano y luego el aire circundante, devolviendo la temperatura a su estado normal.

[15] Los océanos, según las 3.600 boyas de la red ARGOS, se calientan al ritmo de 0,02°C/década, lo que equivale a 0,23°C por siglo. O sea, 1°C en 430 años. Va a ser que no.

[16]https://www.washingtonpost.com/climate-environment/2023/01/06/climate-change-scenarios-extremes/

[17] No debería ser posible que se les colara esto en el mismo texto, a pocas líneas de distancia: “The most severe climate change scenarios now appear less likely, but extremes are nonetheless poised to overwhelm societies, scientists say”. Pero se les coló. Al poco….

[18] … “Recientes calores, tormentas y desastres ecológicos prueban, dicen, que los impactos debidos al cambio climático podrían ser más severos de lo previsto incluso con un menor calentamiento”…. .

[19] De los herrados hablaremos otro día.

[20] http://www.breitbart.com/london/2015/06/16/exclusive-well-all-be-dead-before-climate-change-orgs-admit-theyre-wrong-says-mp/

[21] Cuyo porcentaje entre los gases de la atmósfera sigue aumentando, al tiempo que la temperatura no lo hace. ¡Qué cosas!

Autor del artículo

<a href="https://joseramonferrandis.es" target="_blank">José-Ramón Ferrandis</a>

José-Ramón Ferrandis

Nacido en Valencia (España) en 1951. Licenciado en Ciencias Políticas por la Universidad Complutense. Técnico Comercial y Economista del Estado. Salvo posiciones en Madrid, destinado sucesivamente en Ceuta (España), Moscú (URSS), Washington (EE. UU.), Moscú (Rusia) y Riad (Arabia Saudita). Profesor de Análisis Riesgo País, Análisis de tendencias y Mercados internacionales. Analista. Escritor (Globalización y Generación de Riqueza, África es así, Crimen de Estado). Áreas de especialización referidas a su trayectoria. Con el blog espera poder compartir experiencias y divulgar análisis sobre asuntos de interés general, empezando por el clima y terminando por la Geopolítica; sin dejar de lado la situación de España. Lo completará publicando semanalmente la Carta de los martes, que tiene 4 años de existencia.