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JRF

Un blog reaccionario

«Verum, Bonum, Pulchrum»

Libro “Cartas de los martes del año 2020”

Con ese título tan auto explicativo, José-Ramón Ferrandis presenta su nuevo libro, que como los tres anteriores pertenece a la Colección Cristianismo y Economía de Mercado del Centro Diego de Covarrubias (CDC) y está editado por Unión Editorial.

En 2018, ante la conveniencia de preparar y realizar alguna actividad periódica que mantuviera unidos, informados y relacionados a los miembros del Centro Diego de Covarrubias, mi buen amigo Emilio González sugirió escribir algún tipo de comunicado semanal, acaso en forma de cartas a los miembros del CDC.

Dicho y hecho. Me ocupé de ello vertebrando cada carta mediante la integración de cuatro elementos: una efemérides, una noticia, un avance tecnológico y una frase. Y así fue durante 2018, 2019 Y 2020. El primer año fue de tanteo y consolidación, el segundo de afianzamiento y el tercero de madurez. Por eso empezamos publicando las Cartas de 2020[1]: han alcanzado un nivel que al autor le parece satisfactorio.

No lo hubiera hecho sin la previa sugerencia de varios amigos, quienes me dijeron que las guardaban ordenadas en sus casas porque así podían consultarlas. De ahí a editarlas juntas ni siquiera media un paso. Eso sí, eliminé tanto la noticia semanal (que ya no podía ser noticia por el simple paso del tiempo) como los avances tecnológicos, seleccionados de manera harto arbitraria por el autor.

Las efemérides elegidas no siguen pauta alguna salvo la de que se produjeron un día de la historia coincidente con del martes de la semana en que se escribió la carta. Las hay referidas a España y las hay que no. Algunas son hechos de guerra y otras se refieren al nacimiento o muerte de un personaje ilustre. Lo que las une e iguala es el rigor extremo con que se han reunido datos, cifras, relatos, documentos y fechas para presentar el hecho histórico con la mayor limpieza posible. Los datos se han contrastado; las versiones, enfrentado. Los documentos se han verificado. Todo ello era y es necesario para no caer en inexactitudes inaceptables.

Encontrarán el desempeño de D. Niceto Alcalá Zamora, la vida de Vladimir Ilich Ulianov (Lenin), un breve repaso de las actuaciones del General Miguel Primo de Rivera, el asalto al poder del Ayatollah Jomeini, la vida de Martín Lutero, la presidencia de D. Leopoldo Calvo-Sotelo y otros muchos relatos sobre personajes de la Historia, con especial predilección por los españoles.

La Conferencia de Yalta, la revuelta de las Germanías, la erupción del Vesubio en 1906, la proclamación de la II República española, la creación del Estado de Israel, la batalla de Ceriñola, el bombardeo de Tokio en 1945 o la Revolución húngara de 1956 son algunos de los hechos históricos presentados.

El Real Monasterio de Santa María de Guadalupe (Cáceres), el descubrimiento del bacilo de Koch, el Brexit, el evento de Tunguska en 1908, la creación de la Santa Hermandad por los Reyes Católicos o el Plan de Estabilización de 1959 también tienen su lugar en el libro.

Hay más, mucho más. Espero disfruten descubriéndolo y que el proceso les sea agradable e ilustrativo.

[1] https://www.unioneditorial.net/libro/cartas-de-los-martes/

Un magnífico Primer Ministro húngaro

Ese primer ministro se llama Viktor Orbán, quien es asimismo presidente del partido político Fidesz- Unión Cívica Húngara, cuyos estandartes son la defensa de la nación húngara, el Cristianismo como fuerza vertebradora de Europa[1], la institucionalización de los valores que han hecho grande a Occidente, la moral natural y la independencia de su país frente a las injerencias de los países más poderosos.

El partido (y Orbán) ha dominado la política húngara a nivel nacional desde su aplastante victoria en las elecciones de 2010 en lista conjunta con el Partido Popular Demócrata Cristiano. Conservó la mayoría parlamentaria en 2014​ y nuevamente en 2018 y en 2022, cuando arrasó[2].​ Fidesz también goza de mayoría en los 19 condados (el 100% de ellos), en 20 de 23 de las grandes urbes y en el ayuntamiento de Budapest. Viktor Orbán ha sido el líder del partido durante la mayor parte de su historia[3].

Imagen

https://twitter.com/mapaone/status/1510728435043389444/photo/1

El 18 de febrero de 2023, Orbán se ha dirigido al Parlamento en el marco de los informes anuales sobre el Estado de la Nación.

En su discurso, Orbán priorizó la reunificación familiar (ver pie de página 7), las políticas de defensa de la familia y una economía orientada a crear puestos de trabajo[4], a ayudar a los pensionistas y a la protección de las finanzas públicas. En un ejercicio de defensa de la propiedad húngara de los medios de producción[5],  se refirió sobre todo a mantener los sectores bancario, energético y de medios de comunicación en manos húngaras, así como a recuperar control en las telecomunicaciones. Hizo especial hincapié en incrementar la inversión en agricultura y el ámbito rural.

Su discurso pivotó esencialmente sobre tres áreas, a las que dedicó la mayor parte del tiempo: la situación de la guerra en Ucraina, las dificultades económicas que atraviesa Hungría y la protección de los niños, enfrentándose sin matices a las políticas LGTBI de la Unión Europea.

Orbán se equivoca al definir la guerra en Ucraina como un enfrentamiento entre Rusia y los EE. UU. No lo es. Es una guerra imperialista clásica desatada por Rusia, por su presidente Putin más concretamente,[6] que sólo busca incrementar su poder e influencia estratégicas. Se puede entender que Hungría dependa del gas ruso para su correcto funcionamiento económico en mayor medida que muchos otros países europeos y que eso module su posición en cierta medida. También es digno de tener en consideración el hecho de que Hungría defienda a los húngaros diseminados en el interior de Ucraina por mor de los repartos territoriales tras el desenlace de la Segunda Guerra Mundial; muchos de estos húngaros reciben un trato discriminatorio negativo[7]. Probablemente subyazca en la opinión de muchos húngaros la nostalgia por la gran Hungría, que perdió el 70% de su territorio tras la disolución del Imperio Austrohúngaro, en beneficio de los nuevos países que emergieron en 1918.

Con todo, se equivoca no haciendo causa común contra el agresor precisamente por eso, porque es un agresor sin justificación alguna. Eso sí, acierta al situar geoestratégicamente la guerra en la inmediata vecindad de Hungría, lo que es un plus analítico diferencial relevante[8].

Dicho esto, Hungría votó por la condena a Rusia en la Asamblea General celebrada en Naciones Unidas el 23 de febrero de 2023, lo que significa que sabe perfectamente cuál es su lugar en la estrategia global.

Orbán hace bien en tratar de galvanizar a la población en este periodo de alta inflación, derivada históricamente del desempeño del Banco Central húngaro (BCH) desde 1990. En un principio, la inflación se vinculó en gran medida con el fuerte crecimiento económico y al sobrecalentamiento consiguiente de su economía desde aquel período inicial. Ahora se debe en parte al mayor coste de los inputs importados, en parte a la poca energía mostrada por el BCH en la subida de los tipos de interés necesaria para combatir el fenómeno monetario; en la medida en que afectan a los productos alimenticios, en parte a los siempre erróneos topes de precios aplicados a los productos de consumo básicos en ese rubro.

Digo que hace bien en galvanizar a la población, pero haría mucho mejor en liberalizar los precios para que éstos remuneraran suficientemente los costes de producción, se incrementara ésta y finalmente bajaran los precios. Como siempre. Seguro que se lo han dicho por activa y por pasiva, pero cuatro elecciones parlamentarias ganadas consecutivamente por Fidesz, con Orbán al frente, hacen que las críticas se templen. Algo tendrá el agua cuando la bendicen.

Y finamente, donde Orbán tiene toda la razón, todo el derecho y todo nuestro apoyo es en enfrentarse a las políticas disolventes de la Unión Europea en materia de discriminación sexual positiva. Hungría ya tiene normas legales[9] contra la propaganda LGTBI. Hungría se opone a que se diseminen contenidos pro-homosexuales en los colegios húngaros[10]. Hungría se opone a la propaganda de género apoyada por la Unión Europea[11]. Hungría es un país soberano.

Orbán, en el discurso, pidió a los legisladores que “refuercen y endurezcan la más estricta normativa de Europa en materia de leyes protectoras de la infancia[12]”. Orbán insistió: “no nos interesa si el mundo se ha vuelto loco, no nos interesan las modas repugnantes en las que algunos se complacen y no nos interesan las excusas y explicaciones que Bruselas da a lo inexplicable. Esto es Hungría, y aquí va a haber la normativa más estricta posible de protección de la infancia. La propaganda de género no es un chiste, ni un arcoíris de palabras, sino la mayor amenaza que se puede arrojar sobre nuestros hijos”.

Muy bien. Ni un paso atrás. Ni para tomar impulso.

[1] Nótese que no menciono a la Unión Europea, ese constructo sin categoría taxonómica conocida.

[2] Es literal. Vean el mapa, donde sólo la región – que no la ciudad – de Budapest y dos pequeños distritos no dan mayoría absoluta a Fidesz.

[3] En 1988, jóvenes principalmente estudiantes fundaron el partido con el nombre de Fidesz (Fiatal Demokraták Szövetsége, “Alianza de Jóvenes Demócratas”) y con un claro contenido anticomunista, por lo que fueron perseguidos por el gobierno comunista, a pesar de operar en la clandestinidad. Consiguieron convertirse en un grupo influyente y formaron parte del nuevo sistema democrático desde el principio, como defensores de los derechos humanos.

[4] Lo que se entiende como una priorización de la creación de puestos frente la subordinación canónica a la productividad general de los factores; difícil planteamiento.

[5] Nada que no defienda Francia, sin ir más lejos, con la llamada acción de oro del Estado. Subordinar decisiones estratégicas en la industria y los servicios a decisiones que se adoptan en países fuertemente competidores en determinados segmentos, y con propiedad estatal en muchos casos, es un problema y la solución correcta no se ha encontrado, pues la casuística impide formular una ley de aplicación general.

[6] No son intereses rusos propiamente los que se encuentran tras la guerra de invasión. Rusia no tiene necesidad alguna de atacar a un país vecino, históricamente hermano (un hermano mayor, ciertamente, porque Rusia empezó su andadura en Kiev, la capital de Ucraina), que no representa ningún tipo de amenaza para Rusia, violando todos los tratados que protegían las buenas relaciones bilaterales y engañando a la comunidad internacional. Son los intereses personales del autócrata que controla los resortes de poder en Rusia, al menos hasta ahora.

[7] Residen sobre todo en Rutenia, territorio húngaro que la URSS retuvo para sí, anexionándolo a Ucraina. En las últimas décadas del siglo XIX el término Rutenia fue perdiendo uso entre la población ucraniana del Imperio ruso, quedando reducido para designar al área del oeste de Ucrania que había formado parte del Imperio austrohúngaro.

[8] “Nosotros vivimos aquí y la guerra es en un país vecino, literalmente. Los burócratas comunitarios no han dado sus vidas en esta guerra, pero los húngaros si lo han hecho”.

[9] Ratificadas en referéndum nacional.

[10] Hungría tiene las leyes antipropaganda LGTBI más claras y terminantes de Occidente. Una de ellas prohíbe la distribución de contenidos que promuevan la homosexualidad y la ideología de género en los colegios.

[11] Que el propio Primer Ministro vincula a la pedofilia: “Digámoslo como es: la pedofilia no puede ser perdonada. Los niños son sagrados e inviolables para nosotros y corresponde a los adultos proteger a los niños a cualquier coste”. Orbán se refería a un reciente escándalo en el que un educador, activista LGTBI varón, se ufanaba de tener relaciones sexuales con un adolescente de 15 años. Zsolt Bite es un homosexual declarado de unos 40 años y se autodenomina “efebófilo”.

[12] La reacción de la UE en este ámbito es conocida: Hungría, dicen, “pone en peligro el imperio de la ley”. No concretan porque se descubriría la impostura. Y acto seguido suspenden los pagos debidos, correspondientes a los fondos de reconstrucción tras el COVID. Es un chantaje en toda regla, que cuenta con el apoyo de algunos muy desviados cargos políticos de relevancia. Así, Mark Rutte (Primer Ministro, Países Bajos) asegura que “mi objetivo es poner de rodillas a Hungría”, y el inefable presidente Macron asegura que la UE no debería “mostrar debilidad enfrentándose a Hungría”.

La Unión Europea quiere suicidarnos

El Parlamento europeo ha resuelto[1], con fecha 14.2.2023[2], que no se podrán matricular vehículos nuevos con motor de explosión[3], no importa su procedencia geográfica, más allá del 1 de enero de 2035[4]. Esta decisión del Parlamento deberá ser ratificada por el Consejo.

A partir de esa fecha, los únicos vehículos que tienen autorización para su venta en el territorio comunitario que exista entonces, serán 100% eléctricos, de hidrógeno o de nuevos combustibles que no emitan CO2 a la atmósfera. Los vehículos con motor de explosión que se vendan hasta el 31.12.2034 podrán circular durante 15 años extra.

Hasta aquí, la noticia, el hecho, la medida político-administrativa.

¿Cuáles son los antecedentes? En realidad, los eurodiputados respaldaron el acuerdo que el Consejo había alcanzado en el mes de octubre de 2022 sobre estándares revisados de rendimiento de emisiones de CO2. Éste, a su vez, reflejaba la Propuesta de Reglamento del Parlamento europeo y del Consejo por el que se modifica el Reglamento (UE) 2019/631 en lo que respecta al refuerzo de las normas de comportamiento en materia de emisiones de CO2 de los turismos nuevos y de los vehículos comerciales ligeros nuevos, en consonancia con la mayor ambición[5] climática de la Unión”.

Por supuesto, se ha tomado en consideración una enorme cantidad de normas[6], de todo tipo y nivel, correspondientes al acervo comunitario. Las tienen ustedes en el enlace que se halla en el pie de página nº 2.

Ya hemos visto los aspectos jurídico-formales que afectan al fenómeno. Los traigo en detalle para que les sea fácil consultarlos vía los enlaces al pie.

¿Cuál es el fundamento racional[7] previo o subyacente a todas estas medidas? Es sencillo. La Unión Europea (que no está sola en esta deriva) afirma que hay una única causa del incremento de temperaturas experimentado durante el Siglo XX[8]. Que esa causación corresponde únicamente a las emisiones antropogénicas de CO2 a la atmósfera[9]. Que para que la temperatura de la atmósfera terrestre no siga subiendo más[10], es necesario dejar de emitir CO2 a la atmósfera[11]. Que hay que liderar una transformación radical que muestre al mundo la visión, el conocimiento y la capacidad de liderazgo de los magníficamente preparados representantes del pueblo europeo como un todo, que obviamente ha votado por esto, aunque no fuera consciente de ello.[12]

¿Cuáles serán los efectos en el entorno atmosférico de este nuevo Código de Hammurabi, de estas modernas Tablas de la Ley no ya mosaica sino neoparlamentaria y ultrademocrática? Dice la norma que espera acelerar la reducción de emisiones de CO2 en 2030 hasta un 55%[13] respecto a 1990, en el camino a alcanzar las cero emisiones en 2035. Y esa reducción, como es evidente por los guarismos anteriores y por la nula influencia de las emisiones antropogénicas de CO2 en el clima, no servirá para absolutamente nada relacionado por el clima. Pero sí servirá para muchas otras cosas. Veamos.

El efecto en la industria de automoción radicada en los países de la Unión Europea ha comenzado ya. Es lógico: la planificación en la producción de modelos, su motorización, la demanda esperada, las tendencias predominantes, la utilización de la capacidad instalada, la reformulación de las plantillas y las demás variables que intervienen en la producción de vehículos cuya realización es en realidad un montaje just in time, requieren adelantar acontecimientos contando con la máxima certeza posible. El mercado ha sido violentado bruscamente por una intervención administrativa arbitraria y chulesca, por lo que las empresas se han puesto en marcha[14].

Ford, que ya tenía en mente fabricar solamente vehículos eléctricos en la UE, va a reducir en dos años un 11% su plantilla en Europa. Eso son 3.800 personas, de las que 2.800 serían ingenieros[15]. A partir de 2030, Ford no comercializará (en la UE, claro) más furgonetas de motor de combustión.

Mazda[16] y Toyota ven el coche eléctrico como un elemento marginal de su gama productiva. No lo consideran una solución a problema alguno. Jeffrey Guyton, presidente y CEO de Mazda USA, ha afirmado que os recursos minerales son demasiado limitados como para llevar a cabo la electrificación. No ve sostenible la producción de pesados e inviables vehículos con enormes baterías. Mazda ha desarrollado un nuevo motor diésel y retomado su motor rotativo. No disponen más que de un modelo totalmente eléctrico, el Mazda MX-30, con una autonomía de sólo 200 kilómetros (ciclo WLTP)[17].

El CEO de BMW, Oliver Zipse[18] declara que esta transición se está dando demasiado rápidamente. Zipse no es el único. Akio Toyoda, presidente de Toyota[19], duda del coche eléctrico y lleva años impulsando el desarrollo de alternativas como el hidrógeno[20] o los híbridos. El Toyota bZ4x, su primer coche 100% eléctrico, es un fiasco por graves problemas con sus ruedas inestables y por su autonomía, muy lejos de la esperada. Toyota apenas ha matriculado 1.200 unidades[21]. Comparativamente, sólo en 2022, Toyota vendió más de medio millón de vehículos híbridos[22]. En Toyota afirman rotundamente que no creen en el coche eléctrico como alternativa única a los motores de combustión[23]. Su apuesta es la hibridación, la pila de hidrógeno, el cartucho de hidrógeno y la quema de este gas en motores de explosión.

Stellantis, propietaria de marcas como Abarth, Alfa Romeo, Fiat, Lancia, Maserati de FCA[24] Italy; Chrysler, Dodge, Jeep y RAM de FCA US y Citroën, DS, Opel, Peugeot y Vauxhall del Groupe PSA, duda igualmente de esta transición, preocupados sobre todo por los costes»[25].

El resumen de este segmento del análisis es que quienes conocen el mercado, fabrican vehículos, quieren venderlos y arriesgan su existencia con todo ello, ven enormes problemas que no saben si podrán superar. Temen que estas decisiones políticas aboquen al declive de la industria. Prevén pérdida de capacidad productiva, puestos de trabajo y retroceso en la posibilidad de competir en mercados donde el úkase[26] comunitario no tenga lugar. La prohibición de los motores de combustión supondrá coches más caros[27], la pérdida de muchos miles de puestos de trabajo directos y otros varios miles más indirectos y llevará a la industria europea a su ocaso, con el desastre económico y social consiguiente. “Europa está conduciendo su industria automovilística hacia un callejón sin salida”.[28]

El efecto en el conjunto de los ciudadanos que deseen poseer un vehículo en propiedad va a ser notable, si no lo es ya[29]. El encarecimiento de los vehículos eléctricos respecto de los tradicionales forzará a una parte no menor de la población[30] a renunciar a la posesión de un vehículo automóvil, epitome del máximo grado de libertad de las clases medias[31] en Estados o agrupaciones de Estados sin categorización precisa que no estaban dirigidos por psicópatas acosadores. La resultante es el empobrecimiento de las clases medias, resultado lógico de aplicar políticas inanes alejadas del bien común. Subsiguientemente, los ciudadanos que residan lejos de su lugar de trabajo (el teletrabajo es temporal, esporádico, alternativo o sectorialmente inviable) o necesiten desplazarse ellos o su familia,[32] se verán especialmente perjudicados. De hecho, ya han desarrollado una notable desconfianza ante estos vehículos, que además requieren primas de seguro más altas que sus equivalentes tradicionales[33], neumáticos reforzados y mucho más caros[34] y, finalmente, entran en ignición espontánea en alto porcentaje.

Esto es bien conocido. En este blog publiqué en su día un estudio en cuatro partes, que posteriormente se unificó, para explicar en detalle que lo que no puede ser no puede ser y además, es imposible. Vean https://joseramonferrandis.es/el-coche-electrico-es-un-sindios1-sumatorio/

Esto que hemos visto no es todo, sin embargo. El efecto en la oferta de vehículos de las normas Euro 7[35], que se supone entrarán en vigor el 1 de julio de 2025 para turismos y furgonetas y el 1 de julio de 2027, para camiones y autobuses[36], es desastroso. El lector puede pensar que entre 2023 y 2035 hay doce años para que la industria se adapte a las nuevas exigencias burocráticas de Bruselas. Pero no es así. Las nuevas normas Euro 7, propuestas por la Comisión Europea el pasado otoño, exigen nuevos límites de emisiones más bajos para NOX, CO, partículas, hidrocarburos, metano y amoniaco[37], mientras que en el caso de turismos se igualan los diésel con los de gasolina. También se ponen en cuestión las partículas y microplásticos procedentes de frenos y neumáticos[38], no importa el tipo de motorización.

Este endurecimiento de la normativa de emisiones para la homologación de coches ha llevado a Audi[39], al grupo Daimler Benz, a Stellantis y a Volvo a paralizar el desarrollo de nuevos motores de combustión. Entienden que ni hay tiempo para desarrollar los nuevos motores[40], ni tiene sentido hacerlo por la proximidad de la fecha de su muerte. Más ingenieros al paro. En Alemania, dirigentes de Länder con una industria automovilística potente (Baden-Württemberg, Baviera y Baja Sajonia) han exigido al canciller Olaf Scholz que presione en Bruselas para bloquear la Euro 7.

En cuanto a los vehículos pesados, el plan de Bruselas es traumático, pues pretende que, en 2040, el 90% de su consumo de diésel haya sido eliminado. Eso implica la desaparición de la flota de camiones actual en un 90%. Los objetivos exigen un 45% de reducción de emisiones a partir de 2030; el 65% de reducciones de emisiones a partir de 2035; y la ya mencionada reducción de emisiones del 90% a partir de 2040.

Esto es destructivo, muy probablemente incumplible e insensato, está claro, pero ¿lo es para todos por igual, como correspondería a una norma definida como tal? La respuesta es que no. Bruselas eximirá del cumplimiento de las normas que emite a una enorme cantidad de vehículos públicos, que no se ven implicados en las reducciones de emisiones previstas[41].

La mayoría de los vehículos de uso público quedará libre de esta prohibición y, por lo tanto, también de los costes de adaptarse a ella. Por lo visto, los costes de salvar el planeta deben ser soportados por los particulares.

La lista de exentos es larga: vehículos utilizados con fines mineros, forestales y agrícolas. Vehículos para su uso por las fuerzas armadas. Vehículos para su uso por la protección civil, los servicios de bomberos, las fuerzas responsables de mantener el orden público[42]. Vehículos de atención médica urgente. Camiones de basura. Otros.

La respuesta política está por llegar, si es que lo hace. De momento, Antonio Tajani, ministro italiano de Asuntos Exteriores, ya ha pedido a la Unión Europea que dé marcha atrás en su plan de prohibir los coches con motor de combustión interna. Italia defenderá su industria automovilística[43]. Los eurodiputados italianos presentaron una propuesta en el Parlamento Europeo para retrasar el paso a la electrificación de ciertos fabricantes. Se conoció como la “Enmienda Ferrari”[44]. El Parlamento aprobó la excepción hasta finales de 2035 para los fabricantes con pequeños volúmenes de producción anual[45].

Además, Italia muestra su disconformidad con la prohibición de los coches diésel y gasolina en 2035[46].

Estoy seguro de que muchos de ustedes estarán dispuestos a dar la batalla para que el ciudadano de la Unión Europea recupere el control sobre sí mismo, en lugar de permitir que sea la burocracia de Bruselas, a las órdenes de diversos grupos de presión, quien dicte las normas a las que hayamos de adaptarnos, por estúpidas, suicidas y malévolas que sean. Ante eso se abre un amplio abanico de estrategias, desde la más moderada, que respete es status quo y busque los medios para combatir a los hasta ahora invulnerables burócratas comunitarios, hasta la más radical, que propugna la salida del Estado Miembro correspondiente de la Unión Europea.

Como ya he comentado en otros escritos, los Estados Miembros (EEMM) que se hallen en la Unión Económica y Monetaria (UEM) lo tienen extraordinariamente difícil, salvo implosión de la Unión y consecuente desaparición del Euro[47]. Por otra parte, quienes no lo estén pueden efectuar un sencillo análisis coste/beneficio sobre permanecer o abandonar la Unión. Es obvio que los receptores netos de ayudas tienen ahí un elemento de fuerte contrariedad, pero quienes como Suecia o Dinamarca son contribuyentes netos lo tienen mucho más fácil, comercio internacional aparte. Chequia se acerca a esa tesitura. Bulgaria, Hungría, Polonia y Rumanía no, pero nunca se sabe.

[1] La propuesta fue aprobada por 340 votos a favor y 279 en contra, además de 21 abstenciones. La composición del voto fue la siguiente: A favor: ECR (5), NI (14), PPE (26), Renew (78), S&D (124), The Left (26), Verts/ALE (67). En contra: ECR (52), ID (59), NI (24), PPE (129), Renew (14), S&D (1), The Left (1). Tras reiteradas contabilizaciones, obtengo 280 votos en contra. Pueden ver los nombres de los eurodiputados, así como el sentido de su voto aquí: https://www.europarl.europa.eu/doceo/document/PV-9-2023-02-14-RCV_FR.pdf Por cierto, ECR es el acrónimo de European Conservatives and Reformists (centro-derecha), NI lo es de Non-Inscrits, PPE es el Partido Popular Europeo, Renew son liberales o similares, S&D son socialistas, The Left, comunistas con otro nombre y Verts, los verdes y otros. Vean aquí https://en.wikipedia.org/wiki/Political_groups_of_the_European_Parliament

[2]  “Resolución legislativa del Parlamento Europeo, de 14 de febrero de 2023, sobre la Propuesta de Reglamento del Parlamento Europeo y del Consejo por el que se modifica el Reglamento (UE) 2019/631 en lo que respecta al refuerzo de las normas de comportamiento en materia de emisiones de CO2 de los turismos nuevos y de los vehículos comerciales ligeros nuevos, en consonancia con la mayor ambición climática de la Unión (COM(2021)0556 – C9-0322/2021 – 2021/0197(COD)). “El presente Reglamento entrará en vigor a los veinte días de su publicación en el Diario Oficial de la Unión Europea. El presente Reglamento será obligatorio en todos sus elementos y directamente aplicable en cada Estado miembro”. Texto completo en el pie de página número 7.

[3] El acuerdo es sobre estándares revisados de rendimiento de emisiones de CO2 para automóviles de turismo y vehículos comerciales ligeros nuevos.

[4] Los vehículos movidos por motor de explosión, es decir, por combustibles fósiles, podrán seguir circulando hasta 2050, salvo revisión, incluso aunque el motor de explosión no sea el único que impulsa o propulsa el vehículo en cuestión. Eso incluye, por tanto, a los vehículos llamados híbridos. La diferencia de 15 años entre 2035 y 2050 es la que corresponde a la vida media de un vehículo de motor térmico.

[5] La cursiva es mía.

[6] https://eur-lex.europa.eu/legal-content/ES/TXT/?uri=CELEX%3A52021PC0556

[7] En realidad, es irracional, pero a efectos de argumentación, lo dejo así.

[8] Que ha sido de 0,6 °C.

[9] Haciendo caso omiso de las afirmaciones del Intergovernmental Panel on Climate Change (Naciones Unidas) de que el 97% del CO2 atmosférico es de origen natural.

[10] No lo ha hecho desde 1998 hasta 2016 y desde 2017 a este mismo momento, en el que desciende levemente, al ritmo de 0,11°C/década.

[11] Aunque la Unión Europea sea responsable solamente del 7,9% de la emisión total de CO2 al aire circundante, sus políticos temporalmente a cargo (en la Comisión, Consejo y Parlamento) han decidido por los 447 millones de personas que la habitan. Y la conclusión es que demostrar su papel de liderazgo bien vale la destrucción de parte de su industria y de su nivel de vida. De momento.

[12] La UE dice ser Europa.

[13] Un 55% para turismos y un 50% para vehículos industriales ligeros.

[14] Los costes van a ser altos. El sector del automóvil prevé invertir 290.000 millones de dólares en los próximos cinco años para la adopción de esta tecnología.

[15] Que se repartirán así: 2.300 empleos en Alemania, 1.300 en el Reino Unido y otros 200 en lugares no especificados, de un total de 34.000 trabajadores en Europa. “La reorganización desvelada hoy (servirá) para crear una cartera de productos más pequeña, más centrada y cada vez más eléctrica». (Martin Sander gerente general de Ford Model en Europa).

[16] Muchas marcas buscan baterías de cada vez mayor capacidad para mejorar la autonomía. El Mazda MX-30 apuesta por baterías más ligeras, con una autonomía enfocada a cortos recorridos.

[17] Según Guyton, las personas, acostumbradas a los coches de motor de explosión, no se preocupan de las infraestructuras de recarga (gasolineras) por su ubicuidad. Los coches eléctricos requieren cuidadosa planificación de los desplazamientos. No tienen autonomía y generan ansiedad: te pueden dejar tirados en la carretera con gran facilidad. Los puntos de recarga escasean pavorosamente. Según Thierry Breton, comisario europeo de consumo, es imprescindible contar en 2030 con “entre 7 y 8 millones de puntos de recarga». «Hoy tenemos unos 17.000 puntos de recarga en Europa, de los que un 80% están en Alemania, Francia y Países Bajos”. Wishful thinking.

[18] Zipse habló claro: «Si usted ya no vende motores de combustión, alguien lo hará». El CEO de BMW siempre se ha mostrado más favorable a desarrollar motores cada vez más ahorradores de combustible.

[19] El mayor grupo automovilístico del mundo, seguido del grupo VAG, Renault-Nissan, General Motors, Hyundai-Kia y Stellantis.

[20] El Toyota Mirai (pila de combustible de hidrógeno) vendió en el mismo plazo 2.000 unidades sin contar prácticamente con hidrogeneras.

[21] A España han llegado 4 unidades. Sí, cuatro.

[22] Toyota ha limitado a 10.000 unidades sus ventas-objetivo para 2023 en los EEUU. Compárese con Tesla, que en 2022 vendió casi 200.000 Model 3. El tercero, el Ford Mustang Mach-E, vendió más de 60.000 unidades. Toyota claramente apuesta por los híbridos y lo ilustra: con cada batería de 100 kWh de capacidad (la mayor de TESLA), el Toyota puede producir 90 Prius híbridos eléctricos y seis RAV4 híbridos enchufables.

[23] Como asegura Gill Pratt, jefe científico de Toyota, «el tiempo está de nuestro lado. La escasez de materiales para baterías y de infraestructura de recarga dejará muy claro que no hay una solución única para todos, y que la mejor respuesta es, en realidad, una mezcla de distintos tipos de vehículos».

[24] Fiat Chrysler Automobiles.

[25] “Se ha decidido es imponer a la industria del automóvil una electrificación que conlleva un 50% de costes adicionales frente a un vehículo convencional. No hay forma de trasladar el 50% de los costes adicionales al consumidor final porque la mayor parte de la clase media no podrá pagarlos».

[26] Los zares de Rusia producían sus leyes por medio de una norma, llamada úkase, que era una proclamación del zar con fuerza de ley. Equivaldría a un edicto o decreto de un emperador en derecho romano. Era el instrumento jurídico supremo.

[27] Los ciudadanos creen que el coche es un medio imprescindible para viajar. Costes y fiabilidad son factores decisivos.

[28] Jens Gieseke, portavoz del PPE. Recuérdese que 26 miembros del PPE votaron a favor de hacer obligatorio el vehículo 100% eléctrico en 2035.

[29] Lo está siendo como consecuencia de la sistemática escalada de exigencias a través de las normas Euro, que comenzaron en 1988 y van a ver su culminación con la norma Euro 7, de la que luego hablaremos.

[30] Recuérdese que circulan en la UE no menos de 240 millones de automóviles, la inmensa mayoría con motor de explosión.

[31] Y también de las clases trabajadoras. Vean el lamento de un socialista desencantado https://www.libertaddigital.com/opinion/2023-02-15/jose-garcia-dominguez-nos-hemos-vuelto-todos-idiotas-companeros-6986504/

[32] Sólo resta esperar que los ataques contra la familia que salen de la misma guarida de la que ha salido éste tengan el resultado esperado en forma de destrucción de la más antigua forma evolucionada de subdivisión social, más allá de la tribu.

[33] Se accidentan más y con mayor daño al propio vehículo.

[34] Su par motor y potencia son mucho mayores y exigen nuevos tipos de neumáticos.

[35] A finales de 2022, la Eurocámara hacía pública la nueva normativa antiemisiones Euro 7. Es una evolución del protocolo Euro que deja atrás a la Euro 6d, en vigor desde 2015 y choca frontalmente con la industria automotriz.

[36] Luego detallamos esto.

[37] Pretenden la reducción de las emisiones totales en turismos y furgonetas un 35% y un 56% en el caso de autobuses y camiones.

[38] Los fabricantes de componentes, pastillas de freno y neumáticos lo interpretan como un encarecimiento del precio de éstos. La Comisión Europea indica que los costes no llegarían a los 150 euros por coche nuevo. Los CEO de Renault y BMW, Luca de Meo y Olivier Zipse, indican que el encarecimiento en fábrica será de unos 1.000 euros, que escalarán 2.000 a pagar por el cliente. la Asociación Europea de Fabricantes de Automóviles estima que el coste por vehículo se elevará entre un 7 y un 10%, porcentajes que serán más altos cuanto más pequeño sea el vehículo. Pueden provocar incluso su desaparición. Y en el ínterin, los consumidores tendrán menos opciones y mantendrán sus viejos vehículos durante más tiempo, con el consiguiente impacto negativo en la calidad del aire. Justo lo contrario de lo que la Comisión dice que persigue.

[39] El anuncio de Markus Duesmann, CEO de Audi, tiene gran trascendencia. También afectará al resto de marcas del grupo (Volkswagen, SEAT, Skoda y Porsche, fundamentalmente) que se basan en la I+D de Audi, que ha explicado que dejará de desarrollar nuevos motores de combustión por el Euro 7.

[40] El jefe del Comité de Empresa de Mercedes Benz, Ergun Lumali, indicó que los plazos son poco realistas.  «No hay tiempo para desarrollar y homologar el nuevo sistema» (Asociación Alemana de la Industria del Automóvil). “Con la introducción del estándar Euro 7, la Comisión de la UE prohibirá de facto los automóviles con motores de combustión interna a partir de 2025″ (Hildegard Müller, directora de la Asociación Alemana de la Industria del Automóvil (VDA).

[41] Este es un elemento capital para la adecuada interpretación de los objetivos últimos de los burócratas de Bruselas. Lo público muy por encima de lo privado. La planificación coercitiva y centralizada. La constante intervención. La imposición. La exclusión del discrepante. Fíjense en la frase de Thierry Breton, comisario europeo de mercado interior, especie de petit-maître: «Nuestra democracia ha decidido que para el 2035 no vamos a poder comprar coches de combustión dentro de Europa, pero eso no quiere decir que tengamos que dejar de producirlos. Serán necesarios para el resto del mundo». El que quiera entender, que entienda.

[42] Sin duda recuerdan ustedes las quejas reiteradas de la policía de los estados norteamericanos más progres, que se quedaban son batería en plena persecución.

[43] Italia propondrá a la UE reducir las emisiones de CO2 en un 90% (no en el 100%) en 2035. Así, los fabricantes tendrán más margen para adaptarse al coche eléctrico. La industria del automóvil es uno de los sectores más importantes de Italia. Representa el 5% del PIB y emplea más de 270.000 personas.

[44] Afecta a Ferrari y a Lamborghini.

[45] De 1.000 a 10.000 turismos nuevos o de 1.000 a 22.000 furgonetas nuevas. La excepción es total para marcas que matriculen menos de 1.000 vehículos/año.

[46] El texto aprobado el 14 de febrero debe ser ratificado por el Consejo Europeo. No todos los EEMM están de acuerdo en prohibir los vehículos diésel y de gasolina en 2035.

[47] Si bien una situación límite de Alemania permitiría un reordenamiento de posiciones dentro del Euro que haría atractiva la salida incluso para los EEMM de la UEM.

El coche eléctrico es un sindiós[1]. Sumatorio

Los días 7,8,14 y 20 de octubre de 2022 publiqué cuatro artículos sobre el vehículo eléctrico en este mismo blog. Los he agrupado y publicado de nuevo porque se sigue hablando de esa locura sin cesar. Quizá el texto unificado que se encuentra más abajo ayude a contrarrestar este sindiós.

¿Quién no ha oído comentar sobre las inmensas bondades del vehículo eléctrico (VE)? A estas alturas del partido todos hemos leído una inmensidad de argumentos en favor suyo. Que no contaminan[2], que son silenciosos[3], que no son caros[4], que cada vez tienen más autonomía[5], que cada vez se cargan más rápido[6], que son chic[7], que son más sencillos[8], que tienen una aceleración brutal[9], que el futuro es suyo y que abandonemos toda esperanza de buscar alternativas.

Sí, ¿no?

No.

Veamos, en este u otro orden. Hablemos en primer lugar de contaminación.

El vehículo eléctrico puro[10] no emite CO2 en su uso diario, es decir, allá donde se encuentra en uso. Absolutamente cierto. Es una ventaja local[11]. Pero eso es todo lo que puede exhibir como argumento a favor. No todos los contaminantes de un vehículo salen del tubo de escape[12].

Lo cierto es que los coches eléctricos contaminan y dañan el medio ambiente más que los vehículos convencionales[13]. Hay una enorme cantidad de estudios y análisis referidos a la valoración del ciclo vital de un vehículo[14]. Hasta la Agencia Europea de Medio Ambiente (2018) afirma que los coches eléctricos “podrían ser responsables de mayores impactos negativos en el medio ambiente” que los vehículos convencionales. Conociendo el paño, esto es un eufemismo inaceptable. Cosas de la UE.

En general, se comprueba que construir, cargar, utilizar y desechar los vehículos eléctricos produce muchos más contaminantes que los vehículos convencionales. Y si se quiere muestra, he aquí una referida específicamente a España[15], que sigue con la falsa matraca de que el CO2 contamina, pero que, más allá de eso, habla de los verdaderos contaminantes, que son claramente más altos en el caso de los eléctricos: partículas finas (26% más), carcinogénicos para humanos (20%), toxicidad no carcinogénica (61%), ecotoxicidad terrestre (31%), ecotoxicidad en agua dulce (39%) y salada (41%).

Estos daños se reparten en todas las áreas en que se produce algún componente del vehículo eléctrico, por lo que afectan a todo el ecosistema. El liderazgo en la preocupación lo ostenta el minado del litio (y del cobalto, magnesio y níquel, pero menos). La producción de estos minerales tiene enormes costes en términos de agua, combustibles consumidos, movimiento de tierras, residuos de gangas tras tratar las menas, material utilizado y deterioro del pasaje arrasado. Adicionalmente, la producción de una tonelada de litio requiere 2,2 millones de litros de agua[16]. En otras palabras, los coches eléctricos transfieren la contaminación desde los urbanitas de los países ricos a los países pobres donde se obtienen las partes y se almacenan los residuos.

Pero hay más. Las fuentes de generación de energía eléctrica son en gran medida emisoras de CO2 y efluentes realmente contaminantes. En el caso del carbón, sea antracita o lignito[17], no sólo emiten más CO2 (que no es un contaminante) sino el caso del lignito y sobre todo del carbón bituminoso (lignito negro), son grandes emisores de SO2 o dióxido de azufre, así como de óxidos de nitrógeno muy contaminantes. Si al producir energía eléctrica alimentamos los vehículos con esta contaminación en origen, nada tiene sentido[18].

Hay otro enfoque, algo paradójico. Fabricar un, digamos, Volkswagen Golf produce 6,8 toneladas de CO2, equivalente a conducir más de 12 años con un vehículo antiguo. Muchos kilómetros habrá que hacer para equilibrar el balance de emisiones, ¿no? Y si tomamos ese vehículo antiguo y lo cambiamos por un, digamos, Volvo Polestar 2, que supone emitir 26 toneladas de CO2, ¿sabe el lector cuándo se amortiza ese cambio en términos de emisiones de CO2, suponiendo que el Polestar emite 0 g/km. de CO2? 46 años[19]. Es una grave tomadura de pelo.

Hay más. Los vehículos eléctricos contaminan más que los de explosión debido a su peso, que como media es un 24% superior. Lo hacen en algo que no se suele comentar, pero conviene conocer: gastan neumáticos más deprisa, emiten polvillo contaminante de frenos[20]y deterioran antes las carreteras, que desprenden un polvillo contaminante característico.

Pero los políticos que han decidido instrumentar medidas descabelladas contra el llamado cambio climático, penalizar el CO2 y destruir Occidente siguen con su plan sin prestar atención a los hechos: el vehículo eléctrico contamina más que el de motor de explosión.

The Inconvenient Truth About Electric Vehicles – Climate Change Dispatch

Ha quedado claramente expuesto que los coches eléctricos, contemplado todo el ciclo de su vida, contaminan[21] más que sus equivalentes de gasolina o gasoil. Esa afirmación está sustentada por análisis técnicos efectuados por todos los institutos especializados y hasta por instituciones genéricas públicas de ambos lados del charco, más algunas privadas.

Pasemos a hablar del coste de producción de esos vehículos eléctricos y de su precio final. Ustedes ya saben (hasta los defensores de este suicidio colectivo inducido lo reconocen) que un coche eléctrico cuesta mucho más que uno convencional y su reventa será extremadamente difícil y nada rentable[22]. Eso tiene sentido: la idea es que haya menos coches (sólo en Occidente, no lo pierdan de vista) y eso se consigue si son considerablemente[23] más caros, para así revertir el sentido del genuino progreso, que es generar grandes clases medias con mayores grados de libertad[24].

Y si hay menos coches y éstos tienden a fabricarse en otras áreas del mundo[25], los puestos de trabajo en la UE irán rápidamente a la baja, en paralelo a la reducción de producción primero, de beneficios más tarde y de inversiones[26] después. Son problemas derivados de la idiocia inicial, perfectamente previsibles. Y no son para dentro de 5 años, sino para ahora mismo. Tan es así que el grupo Stellantis[27] ha decidido detener la producción de térmicos en 2027. Si esto no es el desastre en materia de riqueza y de empleo, se le parece mucho.

Habiendo dejado claro que los costes de venta son notablemente mayores en el caso de los coches eléctricos, los gobiernos de todos los ámbitos en que la socialdemocracia progre ha segregado los Estados intervienen de nuevo[28], produciendo una batería[29] de distorsiones que destrozan las ideas de mercado y de equidad. Veamos.

Los coches eléctricos nuevos tienen un coste desaforado, coste que crece sin parar[30]. Como con ese precio de venta no tendrían salida[31] (salvo para frikies de la calentología, de los que hay muchos en teoría, pero bastantes menos que pongan la cartera donde ponen la chorrada[32]), aparecen las ayudas del primo de Zumosol, en forma de subsidios, incentivos[33] o ventajas[34]. O de prohibición de las alternativas, que es más de lo mismo[35].

Si el lector quiere echar un vistazo a un análisis efectuado en 2021 para los EE. UU. por el medio Transport and Environment,[36] observará que los vehículos eléctricos son tan caros que sólo tras 15 años de uso[37] podrían equilibrar la relación entre coste de adquisición y ahorro de combustible. Pero como las variables que intervienen en el cálculo son tan volátiles (precios de la electricidad, incentivos, subvenciones, reducciones impositivas, gratuidad en servicios complementarios, mantenimiento, seguros, fiabilidad, precios de reventa, sustitución de elementos estructurales…), adquirir un coche eléctrico se ha convertido en una decisión enormemente arriesgada[38]. Arriesgada y para gente de gran solvencia económica. Un estudio del National Bureau of Economic Research, lo demuestra para los EE. UU., cosa que nos hace pensar que en otros países será parecido. En resumen, “la mayoría de los fondos de programas federales orientados a promover la eficiencia energética y el transporte alternativo van a los americanos ricos”. Este y otros muchos excelentes y útiles datos están en el testimonio ante del Congreso de Robert Bryce.” 062821 Robert Bryce — House Climate Comm Written Testimony for 063021 hearing v4

La conclusión es que la mayor de las incertidumbres se cierne sobre las economías de Occidente. Las medidas político-administrativas que noquean al sector de la automoción empobrecen a los pobres, subvencionan a los ricos y no pueden ser instrumentadas técnicamente por imposibilidad material, nos hacen pensar que las medidas adoptadas hasta ahora se modificarán a no mucho tardar. Pero para cuando se quiera echar marcha atrás, puede ser tarde. Y entonces pagaremos los ciudadanos, no las élites políticas, que son las responsables de este sindiós.

En esta tercera entrega veremos en detalle las circunstancias que rodean la necesaria carga de las baterías, algo aparentemente sencillo pero que lleva aparejado una serie de problemas irresolubles, como la experiencia californiana nos muestra grotescamente[39].

Cualquier persona física (no hablamos de instituciones, que de ser oficiales harán lo que les venga en gana a costa del contribuyente y si son empresas, a cargo de la cuenta de resultados) que haya comprado un VE tendrá que recargar la batería al poco de estrenarlo, pues su uso implica que ésta se descargue con rapidez. Empiezan los problemas.

Conviene que el usuario posea un garaje en su casa. Hay poca gente que lo tenga, empero. Si conecta el vehículo a la red, tardará en cargarlo al 100%[40] al menos[41] 6,5 horas. Si desea rapidez, deberá adquirir un cargador de 250 kW. Son caros y peligrosos, pero a cambio, tendrá el coche cargado en 30 minutos. Eso, en una vivienda unifamiliar. En las conurbaciones en torno a las grandes ciudades, el nivel de renta del propietario posiblemente le permita asumir el gasto.

Si el usuario vive en un edificio con garaje para un cierto número de usuarios, más vale que sean pocos los que tengan un VE. Un cargador casero para un Tesla necesita 75 amperios. Una vivienda media está equipada con 100 amperios. En la mayoría de las calles, la infraestructura eléctrica no puede asumir más de tres casas con un Tesla cada una. En cuanto haya un EV cada dos casas (y si hay más, ni le cuento), el sistema estará extremadamente sobrecargado[42].

Así que, alternativamente, tendríamos que contar con aparcamientos dotados de cargadores que el propietario pudiera usar por las noches. Pero no los hay. Y si quiere ir a una electrolinera, tampoco las hay en el barrio. Pues nada, a coger la carretera[43] y a buscar electrolineras por el camino. Apenas las hay. Así que, ¿hasta dónde podrá llegar con su flamante VE, una vez cargado a tope como pueda? El VE medio puede recorrer 435 kilómetros[44] entre recargas. A 120 km/hora de media[45], son algo más de tres horas y media. Si el trayecto es superior, a recargar. Si el cargador en la electrolinera[46] es estándar, son 6 horas y media de carga. Mientras tanto, se puede jugar al ajedrez, echar una cabezada, comer y disfrutar de una larga sobremesa[47]. Si encuentra una electrolinera con cargadores rápidos, estupendo. ¡Muy buena suerte! Y si no, en un viaje de 600 kilómetros usted, dichoso propietario de un VE, necesitará 10 horas. Todo sea por el planeta, oiga. 60 kilómetros por hora[48]. Un progreso que se debe agradecer a los progres.

Y si se queda tirado, no se preocupe. Puede llamar a la grúa gracias a su seguro a todo riesgo, que sin duda posee porque mantiene un VE.

Eso sí, hablamos de un enfoque micro, referido a cada uno de nosotros. Ahora veamos lo que pasa si lo enfocamos con un enfoque macro, el de todos los usuarios de VVEE[49].

Los gobiernos empujan[50] para incorporar millones de vehículos eléctricos al parque automovilístico. Hecho eso, la demanda de electricidad se incrementará brutalmente, haciendo entrar en crisis las redes de cada país, con el riego de un muy posible apagón. Esa demanda debería provenir, por supuesto, de fuentes renovables. Pues de no ser así[51] habrían hecho estos sujetos un pan con unas tortas[52]. En el caso norteamericano, la red eléctrica ya está bajo enorme tensión y se producen apagones sin cesar, incluyendo los estados más importantes.[53] El origen de la electricidad es 40% gas natural, 20% nuclear, 19% carbón, 8% eólica, 7% hidroeléctrica, 2% solar, y 4% otras no renovables. O sea, que allí, el 83% de la electricidad sale de recursos no renovables. Y la Administración Biden no planea construir nuevas plantas nucleares, hidroeléctricas, de carbón ni de ciclo combinado.

Considerando que, en los EE. UU., los VVEE pasarían (condicional) de 2,3 millones a 50 millones de unidades en 2030[54], la red eléctrica tendrá que alimentarlos. La pregunta es cómo se haría posible[55] y lo que costaría a los usuarios y a los contribuyentes[56]. La respuesta es que, por desgracia (para los enloquecidos), los EE. UU. no dispondrán de electricidad para cargar los VVEE, salvo que empiecen a construir plantas de generación alimentadas por energía fósil. Pero para este viaje no hacían falta alforjas… .

En fin. El Lawrence Livermore Laboratory del US Department of Energy afirma que la capacidad actual de generación de energía en los EE. UU. es de 11,4 billones (europeos) de kilovatios/hora. La energía utilizada en el transporte equivale a 8,5 billones de kilovatios/hora. Una parte infinitesimal es para VVEE. Las plantas eólicas y solares producen 0,7 billones de kilovatios/hora de electricidad. En resumen, la cantidad de energía necesaria para convertir a los EE. UU. en territorio de VVEE[57] es “política, práctica, logística y financieramente imposible de proveer”[58].

Y encima, los VVEE arden espontáneamente en multitud de circunstancias[59]. Fantástico.

Colofón: Cui prodest?[60]

¿Quién fabrica la mayoría de los componentes energéticos de los VVEE? ¿Quién monta y suministra[61] las baterías[62] para impulsar los motores eléctricos? ¿Quién controla la extracción y tratamiento de las tierras raras[63] y los metales preciosos y escasos[64] necesarios[65] para fabricar los motores eléctricos[66]? ¿Quién opera en su propia economía con un absoluto control político[67] de las variables productivas y de consumo[68]? ¿Quién ha vulnerado sistemáticamente los principios del libre comercio, la competencia, las patentes, la propiedad intelectual y todos cuantos componen el elenco de variables del intercambio justo? ¿Quién lidera el latrocinio de ideas y desarrollos de investigación de otros? Exacto, ese país: la República Popular China.

Pero ellos solos no hubieran podido. De la misma manera que Rusia se ha hecho con el suministro de gas natural a la UE, en porcentajes que se encuentran mucho más allá de los límites de la seguridad de suministro, con la ayuda abierta y lucrativa de políticos alemanes durante años de inane locura calentológica, igualmente la RP China se ha encaramado a lo más alto del ranking del comercio internacional con la inestimable apoyo inicial de William Jefferson Clinton[69], cuadragésimo segundo Presidente de los EEUU, y del Partido Demócrata como un solo autómata tras él. Y mientras Occidente, alegre y confiado, sólo buscaba las cuentas de resultados. En China, mayormente.

Los resultados no se han hecho esperar: crecientes déficits comerciales[70], pérdida de capacidad productiva[71], secundarización en I+D+i, reducción de productividad, desempleo en posiciones tecnológicas y finamente, dependencia y subordinación en suministros vitales. Añadan la descabellada política energética occidental, la anémica demografía de la UE, la invasión de extranjeros que entran sin documentación ni respeto a las normas vigentes en nuestra civilización y la ideología nihilista y woke que invade Occidente, y está hecho. Ese es el panorama.

Si se mueve como un pato, nada como un pato, vuela como un pato y parpea como un pato, es un pato. Ya me dirán ustedes si no es para poner pies en pared.

[1] Caos o desorden (DRAE).

[2] Cuando se dice que no contaminan se aceptan implícitamente dos cosas: una, que no emiten CO2 (que no es un contaminante) y por tanto no contaminan donde se están desplazando. Dos, que la electricidad consumida en la carga de las baterías sí contamina allá donde se produce (salvo en el caso de plantas eólicas y fotovoltaicas, que sólo contaminan donde se producen sus componentes con energías de origen fósil).

[3] No es del todo así, pero sí es cierto que son más silenciosos que los de motor de explosión. A su vez, eso constituye un problema, pues deben anunciar su presencia.

[4] Esto es falso, sin paliativos. El alto coste de fabricación no es compensado por una reducción de impuestos por las diversas instancias estatales involucradas en la obtención de recursos por esta vía. Eso sí, hay subvenciones para adquirir estos vehículos, que como media en todo el mundo ascienden a 10.000 €/vehículo. Esa distorsión en la aplicación de las ayudas favorece a los segmentos sociales más pudientes, en contra de todas y cada una de las manifestaciones cotidianas que en sentido contrario realizan los gobiernos.

[5] Cierto si tomamos en cuenta avances tecnológicos no instrumentados aún pero, con todo, muy por debajo de las alternativas de motorización.

[6] Cierto sólo en parte. La carga completa con acceso a la red eléctrica doméstica lleva más de 8 horas. Los puntos de recarga escasean enormemente. Los puntos de recarga rápidos (250 kW) están en el límite de la peligrosidad.

[7] “Bueno está padre p´a que le capen la boina”, o bien “no está el horno para bollos”. En tiempos de profunda crisis, que se arrastra desde 2008, las modas caras y el glamour son insultantes para el común.

[8] Así es; tienen muchas menos piezas que los de motores de explosión.

[9] Es cierto: se dispone de toda la potencia en un momento. Otra cosa es para qué, con las limitaciones crecientes a la velocidad (la aceleración sirve para alcanzar rápidamente la mayor velocidad posible) que imponen las mismas autoridades que propician el uso del coche eléctrico: 50 Km./hora en ciudades y 120 Km./hora en carreteras se alcanzan pronto. Pero sí, aceleran mucho y fácilmente.

[10] Con baterías integradas. No se contemplan en este análisis los híbridos de gasolina o gasoil, los de hidrógeno que alimentan baterías (pilas de hidrógeno) o los vehículos de hidrógeno como combustible para el motor de explosión. Ni tampoco tecnologías ya existentes como el gas licuado de petróleo.

[11] La contaminación se queda fuera de las áreas densamente pobladas, donde se genera. Es sabido.

[12] Por eso carece de sentido técnico la expresión “Cero emisiones”. Valorar todos los impactos de las variaciones en artículos que utilizan energías alternativas exige medir toda forma de contaminación que emiten en toda su vida y no una pequeña parte de ella. Decir que un eléctrico emite cero es mentir. Pura política rastrera.

[13] Un estudio del IFO alemán en 2019 demostró que un Tesla Model 3 (eléctrico) emite entre un 11% y un 28% más de CO2, considerando toda la vida útil del vehículo, que un Mercedes C220D (diésel).

[14] Aquí se ve en conjunto https://nepis.epa.gov/Exe/ZyPDF.cgi/P1000L86.PDF?Dockey=P1000L86.PDF

[15] En España https://www.sciencedirect.com/science/article/abs/pii/S0959652621001037

[16] Vean estos y otros datos aquí https://www.expansion.com/blogs/blog-jsq/2022/09/16/coche-electrico-la-casa-por-el-tejado.html

[17] Las autoridades alemanas, tras lustros de estúpida e inconsecuente aplicación de medidas sedicentemente protectoras del medio ambiente, han pasado, empujadas por la realidad de las cosas, a quemar lignito como si no hubiera un mañana.

[18] Y es paradójico:  al poner límites de producción y tenencia de vehículos de combustión (aunque los que de verdad sufren autocombustión espontánea son los eléctricos) hace que el sector automovilístico entierre tecnologías que han reducido sus emisiones de óxidos de nitrógeno (NOx) en más del 90% desde 1992.

[19] Por lo demás, las baterías no van a funcionar durante 46 años.

[20] Y frenan peor, y tienden a salirse de la carretera más fácilmente (energía cinética en curvas). Y el motor no retiene al levantar el pedal. Esto no contamina. pero hace la conducción más peligrosa.

[21] No podemos dejarlo de lado: el CO2 no contamina. Me refiero a otros efluentes y al daño medioambiental en la producción. Ellos hablan de contaminar por CO2, lo que es un sinsentido.

[22] Nunca se habla de la reventa. Es lógico, el fenómeno del coche eléctrico es reciente y su incidencia, menor, salvo en algunos países, como Noruega. Y además, no interesa. Cuando un propietario de vehículo eléctrico se quiera desprender de él, observará que no vale apenas nada. Y no vale nada porque la reposición de las baterías es extremadamente cara. Los eventuales compradores desinformados creerán que han adquirido un chollo … hasta que tengan que cambiar la batería. De manera que ambos, comprador y vendedor, sufrirán las consecuencias de haber comprado un vehículo eléctrico, sobre todo aquellos que lo hagan obligados por el intervencionismo del Estado en sus diversas configuraciones.

[23] Pero no mucho, porque entonces no los compraría ni Peter. O El Tato, como prefieran.

[24] Ese sentido de marcha se ha revertido: se trata de acabar con las clases medias y con su libertad, entre ellas la de desplazamiento cada vez más fácil y económico.

[25] Transcribo noticia de “5 Días” de 8.10.2022. El suicidio viene de la mano de la desesperación. “Renault quiere convencer a Nissan (aliado principal de Renault, N.del A.) para que venda la mayor parte de la combustión a Geely (RP China). Renault no lo hace porque lo considere una buena idea sino porque la normativa criminal de la UE le obliga.

[26] Ante la perspectiva de enfrentarse a la prohibición de venta de vehículos de combustión a partir de 2035, las inversiones de las empresas de automoción en estos vehículos se paralizarán.

[27] https://forococheselectricos.com/2022/10/stellantis-abandonara-motores-combustion-interna-europa-2027.html

[28] Intervienen primero limitando el uso por zonas (recuerden el infausto Madrid Central que un alcalde del Partido Popular mantiene, en contra de sus propios compromisos derivados de sus propias promesas electorales), limitando el uso por plazos (ya saben, en 2035 no habrá vehículos de motor de explosión en la UE a menos que obliguemos a estos miserables a revertir sus ukases) y directamente prohibiendo producciones concretas.

[29] No he querido bromear, ustedes perdonen.

[30] Como afirma Tom Fux, de TOYOTA, “no hay recursos para fabricar todas las baterías que necesitaríamos para su uso generalizado”. Y si no hay suficientes recursos, lógicamente el precio sube.  https://www.abc.es/motor/motoreco/recursos-suficientes-baterias-falta-coche-electrico-20220707142923-nt.html

[31] Con independencia de si los costes adicionales los paga el consumidor o el contribuyente, está claro que la gente será más pobre, porque los caros coches eléctricos recorren menos kilómetros por cada Euro gastado en él.

[32] Parafraseo un conocido aforismo norteamericano: “Put your money where your mouth is”.

[33] ¿Qué tal aparcamientos gratuitos para los vehículos eléctricos y muy onerosos para los demás? En el fondo, la idea es dividir. Colectivo contra colectivo y de postre, merma de las libertades.

[34] Esta es la zanahoria. En cuanto al palo, está claro: si usted quiere conducir en las ciudades, ya mismo, cómprese un eléctrico o no conduzca. Encareciendo y dificultando la vida, vaya.

[35] Esto tampoco será gratis para el Tesoro Público. Las enormes cantidades de impuestos que actualmente percibe, provenientes del consumo de carburantes, disminuirán vertiginosamente cuando los descabellados planes de los gobiernos tengan lugar, si Dios o nosotros no lo remediamos. Y por el lado del gasto, invertirán enormes sumas en proporcionar puntos de recarga y nuevas centrales eléctricas (que no podrán ser eólicas o fotovoltaicas por su intermitencia) junto a las carreteras. Lo dicho, un sindiós.

[36] Transport and Environment

[37] Lo que será muuuuuy complicado, porque un vehículo eléctrico de 12 años y uso estándar estará utilizando su tercera batería. Una batería Tesla cuesta 10.000 $, así que calculen.

[38] Ustedes saben que las administraciones son mobile cual piuma al vento. De un día para otro, la energía nuclear y el gas, que eran diabólicas, devienen verdes y perfectamente utilizables. Por no hablar de los impuestos. En esas manos estamos.

[39] Es patético comprobar que, menos de una semana después de que el Estado de California anunciara la prohibición de vehículos de motor de explosión en 2035, su gobernador, Gavin Newsom, ha pedido a los propietarios de VVEE que no carguen las baterías de sus vehículos para no saturar la red eléctrica. Tal cual.

[40] Si la carga menos, menos kilómetros podrá recorrer; no parece una decisión óptima.

[41] En el caso del TESLA, pero sólo en ese caso. En los restantes son 8 horas.

[42] Eso, si llega a operar alguna vez. En ningún país se ha explicado cómo se materializará el suministro. No es suficiente con decir que funcionará.

[43] Si el usuario del VE es suficientemente opulento, tendrá un VE para recorridos urbanos y un vehículo con motor de explosión para los interurbanos. Su caso es extraordinario, pero de momento, se libra.

[44] Siempre que el feliz propietario no tenga el pie derecho muy pesado o decida acelerar de vez en cuando.

[45] No le conviene ir más rápido; está prohibido y además, la batería se descarga con gran rapidez.

[46] Una estación de servicio en una interestatal puede manejar 2.000 vehículos cada 12 horas. Si los vehículos fueran eléctricos, necesitaría 600 cargadores de 50 watios. Eso costaría $ 24 M y 30 megavatios procedentes de la red eléctrica, una enormidad que cubriría la demanda de 20.000 viviendas. Hablamos de una electrolinera. Harían falta muchas en cada país. Miles. No será posible.

[47] Como el porcentaje de alcohol en sangre disminuye con el paso del tiempo, igual se puede uno tomar un par de vasos de vino, quién sabe.

[48] La tecnología de baterías permitirá cada vez mayores prestaciones, sin duda. Siempre puede el exultante propietario de un VE vender el suyo obsoleto a pérdida total y comprarse un Mercedes EQA 250+ (un suponer), con una autonomía máxima de 493 kilómetros WLTP muy tranquilos. Es un negocio ruinoso, pero seguro que se lo puede permitir.

[49] Que en 2035 serán sobre todo eléctricos, porque según votó pomposo el Parlamento Europeo el 8 de junio de 2022, en esa fecha no se podrán vender más que VVEE. Como dice el CEO de la empresa de motocicletas KTM, Stefan Pierer, “La movilidad eléctrica es una insensatez promovida por políticos sin conocimientos técnicos”. KTM CEO Pierer: “Electric Mobility Is Nonsense Promoted By Politicians With No Technical Knowledge” Los CEOs siempre se han expresado educadamente.

[50] Créame el lector: harán cualquier cosa. Son progres.

[51] Por supuesto que eso será así. Ya conocen ustedes los problemas inherentes a las renovables en materia de intermitencia y densidad energética.

[52] Supongamos (hagamos un esfuerzo) que el 100% del parque automovilístico fuera eléctrico. Si la energía eléctrica se produce a través de medios no renovables, las emisiones finales son las mismas o mayores, aunque a distancia.

[53] Me refiero a California y a Texas.

[54] “The administration will use various regulatory means—e.g., CAFE standards, GHG standards, and EV tax credits—to put 50 million new EVs onto the road by 2030”. The Inconvenient Truth About Electric Vehicles – Climate Change Dispatch

[55] Más allá de la voluntad de políticos enloquecidos.

[56] The Inconvenient Truth About Electric Vehicles – Climate Change Dispatch

[57] Electric Transportation By 2050 – Watts Up With That?

[58]Electric Vehicle Issues – New York Energy Policies (reformingtheenergyvisioninconvenienttruths.com)

[59] Flooded Electric Vehicles Spontaneously Catch On Fire In Florida After Hurricane | ZeroHedge

[60] Así se expresa una de las más conocidas locuciones latinas, que era de uso habitual en el derecho romano y goza de excelente salud. Significa, como sabe el lector, ¿A quién beneficia? En este caso no podemos afirmar, como en Medea (Séneca) «cui prodest scelus, is fecit», (Aquel a quien aprovecha el crimen es quien lo ha cometido), porque la cosa va fundamentalmente de idiocia colaboradora.

[61] Hoy en día, las empresas chinas copan el suministro del 56% de las baterías para VVEE. Corea (del Sur, por supuesto, con un 26%) y Japón (10%) distan mucho. Y las chinas crecen rápido. La líder, CATL, creció del 32% del mercado en 2021 al 34% en el 2022. CATL suministra baterías de ion-litio a BMW Hyundai, Honda, Peugeot, Tesla, Toyota, Volkswagen y Volvo.

[62] China fabrica hoy, en conjunto, el 78% de las baterías para VVEE del mundo. Una dependencia significativa.

[63] Las tierras raras son 17 elementos de la tabla periódica que, aunque desconocidos para la mayoría de la población, son indispensables para fabricar muchos objetos tecnológicamente avanzados, así como para paneles solares y aerogeneradores. La dependencia de China es extremada. Tanto en los EE. UU. como en la UE es de casi el 95%. La Comisión de la UE aventura que la demanda de tierras raras se multiplicará por diez entre 2020 y 2050. Además, se necesitará 60 veces más litio y 15 veces más de cobalto para que la UE alcance los desaforados objetivos de descarbonización fijados por las autoridades para 2050. Salvo en el caso del litio, donde China no controla el mercado, ese país es líder en la producción de al menos 15 de los 50 minerales considerados críticos por Estados Unidos.

[64]La producción de baterías para VVEE va a tener un serio problema en cosa de meses, porque la demanda de grafito en escamas (necesario para los bornes) empieza a superar a la oferta disponible. La posición de China vuelve a ser de clara ventaja. Según datos de 2021, China produce más de 800.000 toneladas anuales de grafito, Brasil 68.000 toneladas y Mozambique 30.000. No sólo es el grafito: China domina la producción de prácticamente todas las materias primas esenciales en el VE.

[65] Este es el momento de afirmar, con Alicia Valero, Doctora en química e investigadora de la Universidad de Zaragoza, que el coche eléctrico – como los motores de los molinillos eólicos – es un devorador de recursos de cada vez más costosa obtención. Donde el vehículo tradicional utilizaba apenas cuatro elementos de la tabla periódica, el eléctrico utiliza prácticamente TODOS. Mayor despilfarro con menos eficiencia, imposible, En este enlace podrán leer un buen artículo al respecto ¿Realmente sabemos lo que estamos haciendo? El negro panorama al que se enfrenta el coche eléctrico (motor.es)

[66] China refina el 68% del níquel total, el 40% del cobre, el 59% del litio y el 73% del cobalto. Pero además, es un actor estratégico al final de la cadena de producción, como la fabricación de las célula de las baterías del VE. Eso incluye el 70% de los cátodos (que suponen el 50% del coste de cada célula), el 85% de los ánodos, el 66% de los separadores y el 62% fe los electrolitos. LTRC_ChinaSupplyChain.pdf (brookings.edu)

[67] Con la inestimable colaboración de las autoridades norteamericanas. Vean Woke ESG lending borrows from Beijing social control – CFACT

[68] En China, donde la venta de VVEE no llega al millón de unidades, se han suspendido cualesquiera subvenciones para su compra. Solo la UE y algunos Estados de los EE. UU. (donde, en general, las ventas de automóviles con motor de explosión representan en 95% del total) quieren generalizar la electrificación de su parque automovilístico. En Japón ni se plantea. En el resto del mundo no hay debate.

[69] Quien, en 1998 permitió el acceso de la RPCh a la OMC sin cumplir los requisitos que estaba obligada a satisfacer. Vean cómo con bellas palabras Clinton consiguió pegarse un tipo en el pie de la economía norteamericana y acabar con la OMC, simultáneamente. Reconozcamos que no era tarea fácil terminar lo que Richard Milhous Nixon inició inocentemente en 1972 con su inesperada visita a Pekín. https://www.wto.org/spanish/thewto_s/minist_s/min98_s/anniv_s/clinton_s.htm

[70] Que se han compensado con mecanismos variados y destructivos.

[71] Este fenómeno no es nuevo (ver externalización y deslocalización), pero ha alcanzado volúmenes y porcentajes insostenibles.

La Pausa[1] sigue entre nosotros

Me ha parecido de interés producir esta información tras leer un reciente artículo del experto en materias medioambientales Christopher Monckton of Brenchley[2], quien nos pone al día sobre el estado en que se encuentra La Pausa. Por si no han tenido oportunidad de leerlo, el enlace está al pie.

Sobre esta historia ya hemos hablado antes https://joseramonferrandis.es/la-pausa/, pero bien podemos seguir disfrutando del desarrollo de los acontecimientos. El resumen de lo que les voy a mostrar es que la atmósfera no se calienta, así que todo lo que se diga en sentido contrario va contra los datos, contra la realidad y, dadas las descabelladas acciones emprendidas por las instituciones responsables, contra la Humanidad[3]. Hoy por hoy, las cosas son así.

¿Desde cuándo no se calienta la atmósfera? Desde hace 101 meses. Desde septiembre de 2014. Son 8 años y 5 meses sin que las temperaturas suban en su conjunto[4], no importa lo que digan Naciones Unidas, el IPCC, la Unión Europea, el Banco Mundial, los modelos de circulación general que tan reiteradamente yerran o el sursum corda. Las temperaturas no suben. La Tierra no se calienta[5].

Es más, en los últimos tiempos se enfría. Vean el gráfico. No ofrece dudas. Los datos[6] de la Universidad de Alabama en Huntsville (EE. UU.) son la referencia.

La primera derivada es: si la atmósfera no se calienta, ¿cómo se puede responsabilizar al calentamiento global de todos los desastres naturales (huracanes, incendios forestales, sequías, inundaciones) que ocurren? No tiene lógica, ¿verdad? Y es que la lógica y la verdad nada tienen que ver con las alharacas. Tan sencillo como eso.

La segunda derivada es que La Pausa, en sí misma, es un testimonio real y tangible de las discrepancias entre las predicciones y la realidad de las mediciones de temperatura. Las divergencias entre los modelos y las observaciones continúan ampliándose. Como diría la gente de a pie, no dan una.

Ahora, ampliemos el marco temporal. Si tomamos en consideración los datos satelitales desde diciembre de 1978, la tendencia al calentamiento es de 0,134 K (Kelvin) por cada década, es decir, de unos 1,35°C/siglo[7]. Cierto es que los datos satelitales empezaron a recopilarse poco después del Great Pacific Shift[8] de 1976, un acontecimiento natural que es responsable por sí mismo del calentamiento posterior. También pueden ustedes apreciar los efectos de los fuertes El Niño experimentados en las últimas décadas: son los picos que ven.

El gráfico y sus resultados no tienen nada que ver con los modelos al uso[9], ni con las profecías fallidas con las que nos obsequian a diario[10]. Este nivel de calentamiento no sólo no constituye catástrofe alguna, sino que se trata de un crecimiento tenue[11], cuyos efectos son beneficiosos sobre el conjunto de la población. Vean el gráfico al pie de estas líneas.

La pausa que estamos comentando no es la primera que acontece en nuestros días, es decir, desde finales del Siglo XX. Hubo otra no hace tanto tiempo, mucho más larga que la que disfrutamos ahora. Duró 18 años y 8 meses, es decir, 224 meses.

¡Ah!, ¿que no habían oído hablar de ella? Bueno, eso es generalmente porque los principales medios de comunicación de masas procuran no hacerlo. Y también porque acaso no hayan leído el libro Crimen de Estado[12], donde se explica con detalle ese y otros elementos relacionados con la farsa del llamado cambio climático, que tantos beneficios procura a tanta gente, pero no al común, ni mucho menos.

Cierto, llegará un nuevo El Niño[13], como lo hizo espectacularmente en 2016 dando fin a la anterior Pausa. Y llegará La Niña[14], como la que acaba de estar con nosotros. El primero tenderá a acortar La Pausa. La segunda a alargarla. Y así. Como siempre.

Y como siempre, los científicos ensoberbecidos rechazarán la posibilidad de estar equivocados en sus tesis. Voy a trasladar una anécdota que explico en el libro antes mencionado, que básicamente refleja la preocupación de los científicos convencidos del origen antropogénico del calentamiento por su credibilidad tras haber sufrido tantas decepciones. ¿Cuánta evidencia necesitan para aceptar el error?

En 2015, la entonces ministra (Secretary) británica del cambio climático, Amber Rudd, reunió a escépticos y alarmistas para que pudieran resolver sus diferencias. Al hablar de la anterior Pausa, los alarmistas argumentaron que sí, que había habido un largo período de nulo calentamiento, pero que éste podría haber migrado a las aguas del mar[15], o acaso hubo actividad volcánica suficiente como para contrarrestarlo… .

Se les preguntó abiertamente que cuánto tiempo esperarían hasta reconocer que el calentamiento antropogénico era inexistente. Tras una larga pausa, reconocieron que esperarían unos cincuenta (50) años desde ese momento. Lo suficiente para asegurarse de que estaban todos calvos.

No es esta ceguera voluntaria e ilimitada la única estrategia puesta en práctica ante la evidencia de que el ser humano no es responsable de calentamiento alguno. La prensa más granada[16] va lanzando la siguiente argumentación: vale, sí, la atmósfera ya no se calienta, “pero los desastres prueban que los impactos del cambio climático pueden ser más severos[17] de lo predicho, incluso con menos calentamiento”[18]. Es una burla. Si se sienten con fuerzas, léanla, por favor.

Y todo esto con cada vez mayor reverdecimiento del planeta, con las menores (en número e intensidad) huracanes, con menores inundaciones y muchas menos sequias.

Estamos hartos de políticos seguidistas, de calculadores de su propio interés, de profetas errados[19], de científicos empecinados[20], de organismos corruptos, de medios afines. No es cierto que la atmósfera del planeta se caliente. El cambio climático es una tautología.

Y el CO2[21] es un tipo estupendo. El próximo día se lo contaremos en detalle.

[1] La nueva Pausa es una medición que representa el período más largo medido sin incrementos de temperatura. Cuenta desde el final de la última tendencia al calentamiento verificada, hasta el momento actual.

[2] https://wattsupwiththat.com/2023/02/03/the-new-pause-lengthens-again-101-months-and-counting

[3] Siempre que sea una parte de la Humanidad que viva en una economía de mercado y el país pertenezca a la OCDE. Si no, pierda cuidado, que el Estado en el que usted reside tiene carta blanca.

[4] Suben de día, suben en unas zonas más que en otras y suben unos años más que otros, pero bajan de noche, bajan en unas zonas más que en otras y unos años más que otros. Con todo, es lo que hay.

[5] Una cautela. El hecho de que se haya registrado poco o ningún calentamiento en las últimas décadas no permite concluir que el calentamiento se ha terminado para siempre. Los registros miden lo que ha ocurrido, no lo que se prevé vaya a ocurrir. Las líneas de tendencia no garantizan resultados futuros.

[6] Los datos se determinan por el método de regresión lineal de mínimos cuadrados aplicados sobre la base de las anomalías en las temperaturas medias mensuales de la superficie medidas por el satélite de la Universidad de Alabama en Huntsville.

[7] Si tomamos en consideración la tendencia desde 1900, el calentamiento alcanza los 0,75 °C/siglo.

[8] El Great Pacific Shift o Pacific Decadal Oscillation (o sea, la Oscilación decenal del Pacífico) cambió en 1976 de valores predominantemente negativos en el período 1951-1975 a valores predominantemente positivos para el período 1977–2001. Entre 1976 and 1977, ENSO, es decir, El Niño-Southern Oscillation experimentó un notable calentamiento que tuvo impacto global. En 1925, 1947 y 1977 hubo importantes cambios en la oscilación, es decir, cambios en superficies frías que devinieron cálidas. Durante las fases cálidas o positivas, el Océano Pacífico occidental se enfría y el oriental se caldea. Durante las fases frías o negativas, el patrón se invierte.

[9] El IPCC de 1990 nos daba cuatro escenarios de calentamiento, el menor de los cuales situaba el calentamiento en 0,3°C por década. Lo mismo hizo en 2021.

[10] Es literal. Vean el largo artículo que nos despachó el día 13 de febrero el diario ABC.

https://www.abc.es/sociedad/piensa-pasado-hizo-calor-espere-vuelta-nino-20230213204614-nt.html

Tiene la ventaja de que explica detalladamente, incluso con gráficos, tanto El Niño como La Niña, cosa muy inhabitual en la prensa generalista. Y tiene la desventaja de que está orientado no tanto a explicar los hechos en el pasado cuanto a aventurar hechos del futuro, que ocurrirán o no, pero los miles de artículos similares han apostado antes por lo mismo y se han estrellado contra la realidad. Repasen el textual, si les parece, y verán que todo el artículo está trufado de condicionales: “No me sorprendería…”,”Crecen las probabilidades…”,”las proyecciones apuntan”,” los expertos creen…”,”podría tener consecuencias positivas”, “con mucha seguridad 2023 sería más cálido…”,”podría haber enmascarado en cierta medida…”,”las cosas podrían llevarnos…”,”Se considera que…”. La idea es amedrentar, función esencial de los neomalthusianos.

[11] Lo ha habido fortísimo. A título de ejemplo, el calentamiento de Inglaterra central, según los datos recopilados entonces, fue de 4,33°C/siglo durante los 40 años transcurridos entre 1694 y 1733, es decir, mucho antes de la Revolución Industrial. Naturalmente.

[12] https://www.unioneditorial.net/libro/crimen-de-estado/

[13] El pico de temperaturas globales causado por la circulación termohalina transporta las aguas más cálidas desde el Pacífico tropical a todo el mundo.

[14] Habitualmente (aunque no siempre) un año o dos tras un El Niño surge La Niña, que enfría primero la superficie del océano y luego el aire circundante, devolviendo la temperatura a su estado normal.

[15] Los océanos, según las 3.600 boyas de la red ARGOS, se calientan al ritmo de 0,02°C/década, lo que equivale a 0,23°C por siglo. O sea, 1°C en 430 años. Va a ser que no.

[16]https://www.washingtonpost.com/climate-environment/2023/01/06/climate-change-scenarios-extremes/

[17] No debería ser posible que se les colara esto en el mismo texto, a pocas líneas de distancia: “The most severe climate change scenarios now appear less likely, but extremes are nonetheless poised to overwhelm societies, scientists say”. Pero se les coló. Al poco….

[18] … “Recientes calores, tormentas y desastres ecológicos prueban, dicen, que los impactos debidos al cambio climático podrían ser más severos de lo previsto incluso con un menor calentamiento”…. .

[19] De los herrados hablaremos otro día.

[20] http://www.breitbart.com/london/2015/06/16/exclusive-well-all-be-dead-before-climate-change-orgs-admit-theyre-wrong-says-mp/

[21] Cuyo porcentaje entre los gases de la atmósfera sigue aumentando, al tiempo que la temperatura no lo hace. ¡Qué cosas!