por José-Ramón Ferrandis | 5 Jun 2023 | Cambio climático
En 1941 apareció publicado un texto que tenía este título: Kanon der Erdbestrahlung und seine Anwendung auf das Eiszeitenproblem[1]. La Academia lo tradujo por Canon of Insolation and the Ice-Age Problem, pero en realidad, el título es The Canon of the Earth’s Irradiation and its Application to the Problem of Ice Ages.
Su autor era, como se evidencia, un sabio serbio llamado Milutin Milankovich[2] (1879–1958), quien dedicó gran parte de su vida a explicar las razones por las cuales se habían producido las glaciaciones[3] en Europa durante el período Cuaternario. Y a demostrarlo, claro[4].
Con ese fin, elaboró una teoría matemática[5] del clima de la Tierra fundamentada en los cálculos de las variaciones de radiación solar recibidas por nuestro planeta a lo largo del tiempo. Con sus hipótesis y sus datos, demostró por qué se producían los períodos cíclicos[6] y las glaciaciones o edades de hielo. Conviene decir aquí que las transiciones glaciales son súbitas, teniendo a veces lugar en un plazo de cien años. Son relativamente lentas[7] a la entrada de la glaciación, pero fortísimas a la salida.
Veamos por qué se producen los ciclos que tanto estudió Milankovich. La razón o razones subyacen a tres tipos de cambios. Vamos a verlos en detalle.
El primero es la oblicuidad o cambio en la inclinación[8] del eje de rotación de la Tierra respecto al plano orbital de la Tierra. Tiene que ver con los movimientos de rotación. Estos cambios se producen según un patrón periódico de 41.000 años, durante el cual la inclinación oscila entre 22,1° y 24.5°. Este fenómeno es el responsable de las estaciones. Aunque no cambia la cantidad de radiación que recibe la Tierra, sí lo hace su distribución sobre la superficie.
Estos cambios en la inclinación del eje de rotación tienen su razón en la fuerza de torsión procedente de la atracción del Sol y la Luna[9] sobre la Tierra. Cuanto mayor es la oblicuidad, mayor insolación incide en el polo durante el verano y menos durante el invierno, siendo menor en los trópicos todo el año. Una débil oblicuidad se asocia con períodos glaciales, mientras que una fuerte oblicuidad favorece los períodos interglaciales.
De manera a priori sorprendente, la oblicuidad tiene un efecto sobre el clima mayor del inicialmente esperado, así que hemos colocado este cambio orbital en primer lugar.
Podemos ver en un gráfico lo que acabamos de leer.

https://es.wikipedia.org/wiki/Variaciones_orbitales#/media/Archivo:Earth_obliquity_range.svg
El segundo cambio orbital tiene que ver con los movimientos de traslación. Obedece a los cambios en la excentricidad de la órbita terrestre en torno al Sol, que varía entre sus valores extremos cada 100.000 años. La excentricidad[10] cambia a lo largo del tiempo[11]. La órbita terrestre varía entre una forma casi circular – excentricidad débil de 0,005 – y una forma más elíptica –excentricidad de 0,058 –, en la que la Tierra se aleja más del Sol, todo ello por razón de la gravedad ejercida entre planetas del sistema solar. Esta ligera deformación elipsoidal aumenta y disminuye a lo largo de dos ciclos superpuestos, uno con una duración de 100.000 años y otro con una frecuencia de 413.000 años[12]. La excentricidad varía fundamentalmente debido al empuje gravitacional de Júpiter y Venus, sin olvidar la influencia de Saturno.
Esta variación puede llegar a suponer entre un 1% y un 11% de diferencia en la cantidad de radiación solar que recibe la Tierra entre el afelio (punto más alejado de la Tierra respecto del Sol) y el perihelio (el punto más cercano).
Veamos un gráfico en el que se aprecia perfectamente lo indicado, para lo cual se ha exagerado enormemente la órbita de la elipse:

Fuente: http://goo.gl/0wQi2V
El tercero de los cambios orbitales es debido a la precesión[13] de los equinoccios, que afecta a la duración de las estaciones según ciclos de aproximadamente 24.000 años. La precesión del eje de rotación de la Tierra dibuja una circunferencia imperfecta sobre la esfera terrestre, llamada nutación[14]. Ésta tiene que ver con las oscilaciones o cabeceos del eje de rotación de la Tierra, que se comporta como si se tratara de una peonza. Ello se debe a que las respectivas atracciones del Sol y de la Luna sobre la Tierra no son uniformes, lo que influye sobre la indicación del polo norte celeste[15] y sobre la precesión de los equinoccios. En el fenómeno de la nutación Influye asimismo el conocido achatamiento de la esfera terrestre.
La precesión describe el giro del eje de rotación alrededor de la perpendicular al plano de la órbita, describiendo un cono; es similar al bamboleo de una peonza. El eje da una vuelta completa, en sentido contrario a la rotación, cada 25.771,5 años. Su efecto sobre el clima es consecuencia de la modificación de la posición relativa de los solsticios y los equinoccios respecto al afelio y al perihelio.
El gráfico al pie describe perfectamente la precesión.

https://es.wikipedia.org/wiki/Variaciones_orbitales#/media/Archivo:Earth_precession.svg
En cuanto a la representación gráfica de la nutación, vean esta al pie.

https://es.wikipedia.org/wiki/Nutaci%C3%B3n#/media/Archivo:Precession-nutation-ES.svg
Pues ya sabemos qué tres tipos de cambios afectan a la situación de la Tierra respecto al Sol.
La consecuencia desde la perspectiva climática de estos ciclos de Milankovich es que el clima global terrestre varía a lo largo de los milenios en relación con ellos. En este momento nos encontramos en una fase de excentricidad decreciente, con una oblicuidad media; la precesión hace que actualmente el hemisferio norte esté inclinado hacia el Sol (verano boreal) cuando la Tierra está en su máximo alejamiento (afelio), lo que suaviza tanto las temperaturas estivales como las invernales en las latitudes norte o septentrionales.
En esta primera entrega nos hemos limitado a mostrar la teoría, tal y como Milankovich la expresó. En la segunda correlacionaremos estas variaciones orbitales con las variaciones climáticas.
[1] La traducción a nuestra maravillosa lengua es “Canon de la irradiación de la Tierra y su aplicación al problema de las edades de hielo”, Belgrade, 1941 (Royal Serbian Academy of Mathematical and Natural Sciences, v.33.
[2] Milutin Milanković (le llamaremos Milankovich para facilitar la escritura) nació en Dalj, Osek/Osijek/Eszék, entonces en el imperio Austrohúngaro y hoy en Croacia, el 28 de mayo de 1879. Falleció en Belgrado, entonces Yugoslavia (hoy Serbia), el 12 de diciembre de 1958. Fue ingeniero civil, astrónomo, matemático y geofísico. En 1909 ocupó la cátedra de Matemática aplicada (mecánica racional, mecánica celeste, física teórica) en la Universidad de Belgrado. Se volcó en el análisis del clima, un ámbito en el que por aquel entonces apenas se aplicaba algo de cálculo elemental. Al final de la Primera Guerra Mundial (1920) publicó una monografía, titulada “Teoría matemática de los fenómenos térmicos producidos por la radiación solar”. Ganó gran reputación, especialmente por su «curva de insolación sobre la superficie terrestre». Esta curva solar no fue aceptada hasta 1924, cuando el geógrafo Vladimir Köppen y su yerno, Alfred Wegener, la introdujeron en su obra “Climas en el pasado geológico”.
[3] Las glaciaciones son periodos de alta excentricidad, baja inclinación y una distancia grande entre la Tierra y el Sol, en el verano del hemisferio norte. El contraste estacional es débil.
[4] La posible influencia de los grandes ciclos astronómicos en el clima terrestre fue propuesta en el siglo XIX por científicos como Joseph A. Adhémar (1797–1862), matemático francés, y por James Croll (1821-1890), polifacético autodidacta escocés. Ambos explicaron las glaciaciones por cambios climáticos debidos a las variaciones cíclicas en la órbita terrestre.
[5] Además de realizar sus desarrollos matemáticos mencionados, Milankovich utilizó un gráfico en el que aparecía una curva que mostraba las variaciones cíclicas de la radiación solar sobre la superficie de la Tierra en los últimos (lo que sus datos le permitieron saber) 600.000 años. Así fue como explicó las Edades de Hielo o glaciaciones en ese período.
[6] Los interglaciares son períodos de baja excentricidad, gran inclinación y baja distancia entre la Tierra y el Sol en el verano del hemisferio norte. El contraste estacional es fuerte.
[7] No uniformemente, porque la primera caída de 2 a 4 °C suele ser rápida hasta que el hielo generado por esa caída adquiere albedo bastante, reflejando suficientemente la luz del sol como para profundizar en la glaciación.
[8] La inclinación de la Tierra se refiere al ángulo entre su eje de rotación y un plano perpendicular al (plano) de su órbita. Varía entre 22,1° y 24,5° cada 41.000 años aproximadamente. Cuando el ángulo crece, ambos hemisferios reciben más radiación solar en verano y menos en invierno. Las variaciones en la inclinación dependen de las interacciones gravitacionales entre los planetas del Sistema Solar. En este momento, la medida es de 23,44° y se halla en fase descendente.
[9] La influencia de los planetas es menor, aunque exista.
[10] La excentricidad de la elipse es una medida de la diferencia entre esta curva y una circunferencia.
[11] Si en el Sistema solar solo estuvieran el Sol y la Tierra, la órbita elíptica de la Tierra siempre tendría la misma excentricidad, es decir, sería circular. Pero como no es así, los otros planetas, sobre todo el gigantesco Júpiter y el planeta más cercano, Venus, inducen alteraciones o perturbaciones gravitacionales que modifican ligeramente a la excentricidad de la órbita de la Tierra.
[12] Ese es el plazo en el que cambia la excentricidad entre 0,005 y 0,058.
[13] “Precesión de los equinoccios (DRAE)1. f. Astron. Movimiento retrógrado de los puntos equinocciales o de intersección del ecuador con la eclíptica, en virtud del cual se van anticipando las épocas de los equinoccios”.
[14] El término nutación (del latín nutare, que significa cabecear u oscilar) es un movimiento ligero irregular que se produce en el eje de rotación de objetos simétricos que giran sobre ese eje. La nutación afecta a giroscopios, trompos y planetas. El movimiento de nutación de la Tierra fue descubierto en 1728 por el astrónomo inglés James Bradley.
[15] Su dirección señala siempre el norte, pero este movimiento implica que éste no siempre apunta hacia la estrella Polar, como sucede ahora. Hace unos 13.000 años, el norte lo indicaba Vega, la estrella principal de la constelación de la Lira. Es la quinta estrella más brillante del cielo nocturno, la tercera del hemisferio norte celeste tras Arturo y Sirio. Vega ha sido muy estudiada, habiendo sido catalogada como la estrella más importante después del Sol.
por José-Ramón Ferrandis | 31 May 2023 | Cambio climático
Estaba ayer comiendo con un buen amigo en un restaurante de su barrio. Hacía bueno y no amenazaba lluvia, así que estábamos fuera, en unas mesas sobre la acera. Hablábamos de muchas cosas, pero predominantemente del clima, de su evolución, de sus causas, de las consecuencias de las descabelladas medidas que las autoridades adoptaban, de las mentiras[1] con que sus voceros nos obsequian a diario.
En una mesa contigua comía un varón solo, en sus cuarentas, de espaldas a nosotros. Estaba en mi línea de visión.
Mi amigo es un sabio y como tal se expresa. Fue eso sin duda lo que impelió a nuestro vecino de restaurante a dirigirse a nosotros, movido probablemente por la sorpresa de escuchar tan juiciosos y profundos comentarios abocando a una conclusión que le resultaba inverosímil. Y es que siempre había oído decir, y creía, que la atmósfera terrestre se estaba calentando inexorablemente.
Nos pidió excusas por haber estado escuchando y comenzamos un breve intercambio de datos (los datos los dimos nosotros) sobre el asunto. Cuando le explicamos que la temperatura de la atmósfera había permanecido invariable desde 1998 hasta 2015 y de 2017 hasta ahora mismo, enarcó las cejas, incrédulo. Siempre había oído decir lo contrario.
Nos despedimos cordialmente. Manifestó que seguía en sus trece. Que esto que decíamos no podía ser cierto.
Viene esto a cuento del rendimiento que sobre las buenas gentes sin acceso a los datos reales tiene la permanente falsedad o manifiesta parcialidad que los medios de comunicación de masas vomitan masivamente sobre el tiempo, el clima, el CO2 y el Hombre[2], todos juntos o por separado. Y también viene a cuento del silencio atronador que nos invade cuando las circunstancias coyunturales del tiempo atmosférico no les favorecen.
Para muestra basta un botón. Un botón referido al tiempo atmosférico, al corto plazo, a eventos que no necesariamente marcan tendencia. Pero que existen. Y sobre todo, que no nos cuentan. Pues aquí están[3].
Los datos nos dicen que en Alaska han padecido cuatro duros inviernos seguidos, con el colofón en este pasado, quizá el más severo de todos ellos. Sí, ya sabemos que la NOAA[4] había anunciado inviernos templados, pero han patinado. Los cuatro inviernos. Un 100% de error. No es fácil.
Y no ha sido sólo en invierno. En abril de 2023, la temperatura media ha caído hasta – 8,7 °C, lo que supone 5,5 °C por debajo de la media histórica y el cuarto abril más frío de los últimos 99 años. ¿Habían oído hablar de esto? No, padre.
Hombre, en Alaska hace frio. Cierto, pero ¿y en Australia?
Australia se está enfriando. Lleva 6 años haciéndolo, con temperaturas por debajo de la media. En mayo de 2023, la tendencia sigue. En muchos puntos del país (alguno tan importante como Canberra) las bajas temperaturas han marcado un récord. En Sidney se ha registrado la temperatura más baja en 85 años al llegar el otoño: 7,1 °C. En el oeste de la gran isla, no se había visto nada parecido desde 1999.
Bueno, sí, vale, pero tanto Australia como Alaska están muy lejos. Cierto. Pero Europa no está nada lejos: de hecho, somos Europa[5]. La nieve iba a desaparecer, decían. Pero no es cierto. En los Alpes, la nieve ha caído en abundancia a primeros de mayo. Ahí sigue, como en Austria, como en Eslovenia. Vean el gráfico que nos pone en situación. El evento de precipitación de nieve de este año es tan espectacular, tan fuera de la media, que debería (digo yo) haber valido algún comentario.

Pero además de en los Alpes, ha pasado lo mismo en Escandinavia. Y no sólo allí: también en España ha nevado a finales de mayo, mientras los medios de comunicación anunciaban olas de calor. ¿Han oído decir algo a los medios de las bajas temperaturas de mayo? Claro que no, sólo hablan de inundaciones[6]. Pero no es sólo cosa de las altas montañas. En amplias zonas bajas de Alemania y de Francia, el frío no se compagina con la estación del año en que vivimos. En Wittingen, a 71 metros sobre el nivel del mar, se ha alcanzado un récord de frío (-1,6 °C) en mayo. Cosa similar ha ocurrido en otros 16 puntos del país situados en llanuras bajas, incluida Hannover.
En las Islas Británicas la cosa es algo peor: la primavera no había hecho acto de presencia a mediados de mayo. Las especialistas, en general, no se explican las fuertes heladas de esta temporada, aunque alguno sí lo hace[7].
Europa central y del Este, en su mayoría, sigue muy fría para la época. La sequía, que iba a continuar devastando el subcontinente, ha remitido. Llueve, llueve mucho, dejando en mal lugar previsiones publicadas recientemente en Reuters[8]. Vinieron las lluvias, abundantes, persistentes, generalizadas, sobre todo en las zonas más necesitadas: España, Portugal y el sur de Francia.
Alaska, Australia, Europa (incluido el espléndidamente aislado Reino Unido) … ¿qué tal en Asia?
Pues si hablamos de la India, en Cachemira siguen con temperaturas invernales ahora mismo. Y se supone que sobrevenían olas de calor, al decir de los medios de comunicación de masas. Pero en Mongolia, las cosas están peor. El terrible invierno pasado (2022/2023) mató enormes cantidades de ganado por el frío reinante[9]. No obstante, el invierno astronómico ha terminado, el frío sigue y estamos a finales de mayo.
La intervención del comensal vecino me hace pensar que hay que seguir peleando por reflejar la verdad que los datos aportan, sin descanso. Es muy necesario para que quienes soportan el vendaval de noticias falsas puedan contemplar el limpio cielo entre las nubes.
A veces, cuando en marzo hace calorcito, en mayo viene la fresca. El refrán no es de ayer. Nada nuevo bajo el sol.
[1] “Mentir es decir lo contrario de lo que se piensa con intención de engañar”. En este caso se añade enriquecerse, conservar el puesto de trabajo, ascender en el escalafón y obtener prebendas de los poderosos, que son los que pagan. Como poco.
[2] El ser humano blanco y occidental tan sólo, ya saben.
[3] Bueno, en realidad proceden de aquí Cold Grips Globally: Alaska’s 4th Cold Winter… Record Cold Down Under…UK’s Delayed Spring… – Watts Up With That? . Y de aquí Cold Grips Globally: Alaska’s 4th Cold Winter… Record Cold Down Under…UK’s Delayed Spring… (notrickszone.com). Y a su vez, de aquí Kältereport Nr. 17 /2023 | EIKE – Europäisches Institut für Klima & Energie (eike-klima-energie.eu)
[4] National Oceanic and Atmospheric Administration de los EEUU.
[5] Sí. En cierta prensa nos quieren hacer creer que Europa es la UE, pero no.
[6] Tras la pertinaz sequía ha sobrevenido una serie de lluvias, que en algunos puntos han sido torrenciales. Pero claro, hombre, es cosa del cambio climático, o mejor, de la crisis climática. ¿Cómo no se me había ocurrido antes?
[7] Schafernaker, un meteorólogo de la BBC, lo explica en términos de calentamiento global. “From time to time we revert to previous weather patterns, and that’s what we’re experiencing this year … But thanks largely to climate change, temperatures have been creeping up – snow has become less frequent, and spring has occasionally brought very warm weather. And we have got used to that.”
[8] El artículo de Wattsupwiththat menciona a un meteorólogo, profesor de análisis geográfico en la Universidad de Alicante, quien afirmaba en el artículo de Reuters: At this time of year we can only have spotty and localised storms that will not address the rainfall deficit,”. La frase es de Jorge Olcina, habitual defensor de la teoría del cambio climático antropogénico, que realiza frecuentes apariciones en los medios de comunicación.
[9] En estos momentos, 13 de las 21 provincias de Mongolia sufren el “dzud”, que es un fenómeno natural propio de Mongolia caracterizado por grandes nevadas y frío extremo; entre ambos fenómenos atmosféricos, la hierba se hace inalcanzable para los rumiantes. Entre 1940 y 2015, se declaraba oficialmente el “dzud” dos veces por década. Recientemente, los “dzuds” ocurren cada año.
por José-Ramón Ferrandis | 29 May 2023 | Cambio climático, Economía
Alemania es el país más grande en términos demográficos[1] y más rico en términos de PIB[2] de Europa y de la Unión Europea. Su convulsa historia desde su nacimiento como nación[3] ha tenido repercusiones en todo el globo, tal es su peso específico dentro de una Europa que entonces lideraba el mundo.
La Primera Guerra Mundial fue desencadenada por Austria-Hungría al invadir Serbia, pero alcanzó masa crítica y provocó la participación de la Gran Bretaña tras la invasión por parte de Alemania de la neutral Bélgica (y de Luxemburgo). La declaración de guerra de Alemania a Francia el 3 de agosto de 1914 terminó de alinear a los contendientes.
La Segunda Guerra Mundial fue provocada por el III Reich, estado imperial que albergaba un gobierno nacional socialista alemán. Se trataba de una guerra de conquista, muy similar en su concepción a la lanzada por la Rusia de Putin el 24 de febrero de 2022 contra Ucraina.
Finalizada la II Guerra Mundial de manera especialmente desastrosa para Alemania, la creación de la CECA y la Comunidad Económica Europea conjuró los eventuales riesgos de recidiva. Alemania entró en una dinámica de crecimiento[4] junto con sus vecinos y Europa Occidental ha disfrutado hasta hoy de casi 80 años de paz ininterrumpida, acontecimiento sin precedentes en este subcontinente.
Pero no nos adentremos tanto en la historia de Alemania cuanto en su presente. Este exordio viene a cuento de que lo que ocurre en Alemania afecta ineluctablemente al resto de Europa[5]. Y lo que pasa en Alemania hunde sus raíces en la política energética implantada durante los gobiernos de Angela Merkel (canciller de Alemania entre 2005 y 2021).
Todo empezó con la inquina antinuclear de los partidos y movimientos verdes alemanes, alimentados, sostenidos y financiados por la URSS desde hace décadas, cuyo objetivo era y es[6] acabar con la energía nuclear[7] en su propio país.
En los años 70 del Siglo XX, Alemania apostó por la energía nuclear, construyendo más de 30 reactores en su territorio. Tras el desastre de Chernobyl, el gobierno socialista decidió abandonar la energía nuclear así pasaran diez años. Al sobrevenir el tsunami de Fukushima[8], la Canciller Merkel[9], doctora en Ciencias Físicas, decidió cerrar las centrales nucleares en suelo alemán[10].
Las centrales fueron desconectándose paulatinamente, mientras el gobierno alemán (Merkel) hacía descansar la generación de energía eléctrica sobre eólica[11], solar[12], gas natural[13] y carbón, prohibiendo además el uso del fracking. De manera harto sorprendente, el mix energético alemán en 2022 vino encabezado de lejos por el carbón (propio y sudafricano, cuya importación se incrementó un 800%), seguido por la energía eólica, la solar, el gas natural, la biomasa (sic), la nuclear y la hidráulica. Una mezcla con ponderaciones claramente inadecuadas, cuyas consecuencias productivas no se han hecho esperar, como veremos a continuación. De momento, la quema de carbón ha motivado que las emisiones de CO2 en Alemania (¡sea anatema!) alcancen hasta 765 g/kWh, superiores en más de 200 g/kWh a las mediciones en la RP China. No es raro: el carbón ya supone el 45% en el total de la generación. En consecuencia, Alemania predica al mundo que es un adalid de la transición energética mientras incumple sus (grotescos[14], por lo demás) objetivos climáticos.
Con el Canciller Scholz al timón de un gobierno de coalición con Los Verdes[15], las tres centrales nucleares restantes[16] fueron cerradas el 15 de abril de 2023[17] (a pesar de que las fechas de clausura de los reactores estaba prevista para 2034, 2035 y 2036). Eso se ha hecho tras la voladura de Nord Stream I y II, las dificultades de suministro de Alemania en un mercado del gas natural tensionado, y con cada vez mayor recurso al subóptimo y contaminante lignito marrón del que el suelo alemán es rico[18]. Pero no les queda otra. La estúpida estrategia seguida por Merkel y continuada por Scholz, en un país industrial como Alemania, les ha echado en brazos del carbón, que les da la seguridad de producción de energía que necesitan esencialmente. De los brazos de Putin al contaminante lignito. ¡Vaya recorrido!
Inevitablemente, la situación en Alemania empeora. Y ese es el objetivo, ciertamente[19]. Destruir la economía para hacerse con el país. Vieja aspiración. Alemania ya está en recesión, técnicamente hablando. La caída del PIB en los dos últimos trimestres consecutivos ha sido del 0,5% y del 0,3%[20].
Mientras tanto, aupado en su afán fundamentalista[21], el Ministro de Economía quiere prohibir las calefacciones de gas y gasoil desde 2024 en adelante[22]. Es su manera de entender la democracia y de no entender la Física. Una parte importante de la población alemana no podrá pagar ni la instalación de bombas de calor ni su uso regular, por un lado; la generación eólica o solar no podrá suministrar regularmente la energía necesaria, por otro. Pues le da igual. Es el poder por el poder. Hablando de Alemania, no sé, creo que me recuerda algo, realmente.
Y atención, porque se trata del Ministro de Economía[23]. Además de la inflación, del descenso de los ahorros, de la recesión, de las prohibiciones comunitarias (de la UE, refrendadas por Parlamento y Consejo) que se van a llevar lejos de la UE sectores productivos industriales enteros (cosa nada baladí), viene este tipo listo donde los haya y prohíbe la calefacción alimentada por hidrocarburos.
Y esto, en los hogares, porque la situación en la industria no es mejor. Tomemos el ejemplo de la siderurgia. La empresa Krupp Mannesmann ha anunciado[24] que será inevitable cerrar los altos hornos de la empresa en Duisburgo, localidad donde se hallan los segundos más grandes de Alemania. Krupp Mannesmann debe reemplazar los hornos entre 2025 y 2045 para poder utilizar cada vez más hidrógeno verde. Entonces, la relación coste/beneficio se hará insostenible. Y será así porque se estima que las pérdidas ascenderán a 2.000 millones de euros, lo que hará la producción imposible en un entorno de competencia. Así que habrá que cerrar la planta. 3.100 puestos de trabajo se irán con ella.
¿Qué se le ha ocurrido al ocurrente Ministro para hacer frente a esta perspectiva? Algo fácil, intuitivo … pero profundamente erróneo, inflacionista, injusto, insuficiente y deficitario[25]: Robert Habeck quiere reducir los precios de la energía que necesita la industria alemana por decreto (de momento, hasta 2030) evitando así que las empresas[26] huyan a países donde la energía tiene un precio sensato.
Por supuesto, tratándose de un iluminado de izquierdas, establecerá generosos subsidios, que pagará el contribuyente[27].
Hasta los europeístas más granados[28] avisan de la que se avecina. Que tengan por seguro que llegará, como llegó en Sri Lanka, donde[29] el gobierno prohibió los fertilizantes sintéticos en abril de 2021. Como era de prever, la producción de alimentos se desplomó y el país, predominantemente agrario, entró en quiebra e impagó la deuda externa. Las protestas generalizadas de ciudadanos hambrientos y desesperados (que asaltaron el palacio presidencial) obtuvieron la dimisión del gobierno. Quienes quieran ver las revueltas de los “chalecos amarillos” en Francia o de los agricultores en Holanda, que vean. El que quiera entender, que entienda.
Los costes de las políticas climáticas son insoportables. La pretensión de acabar con los combustibles fósiles es inviable y cara. Muy cara. Y está generando un caos en Occidente que no va a quedar impune.
Los políticos occidentales en su mayoría[30], las élites académicas, las instituciones multilaterales parecen estar presos del síndrome de María Antonieta. Ya se enterarán. Y si quieren, que repitan la habitual cantinela: “Esto, aquí, no puede pasar”.
El 26 de abril de 1986, a la 1:24:00 (hora de Moscú) tuvo lugar el peor accidente nuclear de la historia. Fue en el reactor número 4 de la central nuclear Vladimir Ilich Lenin, situada en Ucraina, en la población de Pripyat, junto a Chernobyl, no muy lejos de Kiev.
Todo empezó con unas pruebas de control de límites de seguridad que ya se habían efectuado tres veces en los cuatro años anteriores, aunque sin resultados concluyentes. Se trataba de averiguar[31]si era viable un procedimiento de control que simulaba un corte de energía eléctrica. Se quería saber si la circulación de agua de refrigeración en esas circunstancias continuaba en condiciones de seguridad hasta que entraran en funcionamiento los generadores eléctricos de respaldo. Parece sencillo[32], y hasta tonto. Pero no lo era, no lo fue, porque además el reactor era un RBMK[33].
A la 01:07 del 25 de abril comenzaron los preparativos para el experimento con la reducción gradual y programada del nivel de potencia del reactor número 4 de la central. A las 14:00, el sistema de refrigeración de emergencia del núcleo se neutralizó para evitar que la prueba se interrumpiera más adelante.
Entonces (y esta es una de las claves de la explicación del accidente) el regulador de la red eléctrica de Kiev pidió al operador del reactor de Chernobyl que mantuviera un mínimo de producción de energía eléctrica para satisfacer la demanda a que se enfrentaba[34]. Por tanto, el experimento se retrasó. A pesar de este retraso, los múltiples preparativos para la prueba que no afectaran a la potencia del reactor continuaron llevándose a cabo, incluyendo la desactivación del sistema de emergencia de enfriamiento del núcleo, destinado a proporcionar agua a la central en caso de una pérdida de refrigerante.
Todas estas acciones llevaron a una configuración inestable del reactor. A las 23:04, el regulador indicó que ya no necesitaba la potencia del 4ª reactor de Chernobyl para Kiev. A las 23:10 se reinició la reducción de potencia. A las 00:00 cambió el turno del personal de control de la central: los trabajadores experimentados[35] fueron reemplazados por jóvenes del turno de noche[36]. Este turno, además de ser inexperto y estar desinformado, disponía de muy poco tiempo para llevar a cabo el experimento. Durante el cambio de turno se redujo la potencia aún más.
A las 01:00 del 26 de abril, tras los laboriosos preparativos en los que se habían dado múltiples alteraciones de los parámetros de seguridad en términos de potencia, producción natural de xenón, inserción demasiado rápida por error de las barras de control de boro[37] e inestabilidad en el flujo de refrigerante, la potencia del reactor se mantuvo en 200 MW, pero con una configuración inestable, fuera de los márgenes de funcionamiento seguro establecidos por los diseñadores. Si el reactor entraba en supercriticidad[38], no se recuperaría de forma automática. Con todo, las órdenes eran las órdenes.
A la 01:23:04 comenzó el experimento; se cortó la electricidad a las turbinas para hacerlas funcionar por inercia. A la 01:23:40, un operador presionó el botón AZ.5[39] de emergencia, por lo que las barras de punta de grafito[40] de control de la reacción nuclear empezaron a entrar en el núcleo del reactor para detener el proceso[41]. A la 1:23:41, la computadora SKALA[42] registró el inicio de un SCRAM (apagado de emergencia) del reactor[43].
Tras varios avisos del sistema registrados a la 1:23:46, la 1:23:47, la 1:23:48 y la 1:23:49, a la 1:24:00 los desequilibrios registrados hasta entonces desembocaron en el sobrecalentamiento sin control del núcleo del reactor nuclear y en una o dos explosiones sucesivas, causadas por la formación de una nube de hidrógeno dentro del núcleo, que fueron seguidas por un incendio[44]. Las explosiones volaron la tapa del reactor nº 4, de 1.200 toneladas, y expulsaron grandes cantidades de materiales a la atmósfera, formando una nube radiactiva que se extendió por 162.000 km² en Europa[45]. La cantidad de dióxido de uranio, carburo de boro, óxido de europio, erbio, aleaciones de circonio y grafito expulsados[46] se estima fue unas 500 veces mayor que la liberada por la bomba atómica de Hiroshima.
Se inició una operación de emergencia para apagar el incendio, estabilizar el reactor[47], limpiar los residuos expulsados, descontaminar la zona y mitigar los efectos. Lo hicieron en total unas 600.000 personas, de las que los liquidadores, quienes se enfrentaron a la catástrofe desde el primer momento en el interior de a central, recibieron altísimas dosis de radiación[48]. 5.000.000 personas vivían en áreas contaminadas y 400.000 en áreas muy contaminadas. No existen trabajos concluyentes sobre la incidencia real, y no teórica[49], de este accidente en la mortalidad de la población.
Las consecuencias fueron terribles. Los datos al respecto son variables, como toda información procedente de la URSS. Se hablaba de 31 muertos en 15 días, que ascendieron a 63 en breve. Casi todos eran liquidadores. Luego hubo más, muchos más, pero un pesado manto de silencio cayó sobre Chernobyl.
La información sobre el accidente no provino de la URSS, sino de Suecia. En la central nuclear de Forsmark (a unos 1.100 km. de Chernobyl) detectaron radioactividad. Tras comprobar que no era suya, dedujeron (por los vientos dominantes) que venía de la frontera entre Ucraina y Bielorrusia, y dieron la voz de alarma. La noche del 28 de abril, el noticiario soviético Vremia se refirió de pasada al accidente. Mijail S. Gorbachov había decidido obviarlo, pero no pudo. El 14 de mayo lo reconoció. Era tarde: habían permitido desfilar a la población de Kiev el 1 de mayo, al aire libre, como si nada hubiera pasado. La vida debía seguir su curso … Eso retrasó las evacuaciones y la adopción de medidas.
Fue una pesadilla que bien se pudo haber evitado. Todo salió mal porque se permitió experimentar sin garantías. Y los errores cometidos, las circunstancias concomitantes y las órdenes prevalecientes hicieron el resto.
[1] 84.220.184 (2023, estimaciones. World Factbook)
[2] De acuerdo con datos del Banco Mundial, el PIB de Alemania en 2022 fue de $ 4.259.930 millones.
[3] Que fue el 18 de enero de 1871, coincidente con el establecimiento del II Reich.
[4] Recuérdese el “milagro alemán”, que comenzó en 1948 y situó a Alemania en una posición de privilegio en la industria mundial.
[5] Recuérdese el viejo aforismo del último tercio del Siglo XX: “cuando Estados Unidos estornuda, Europa se constipa”.
[6] Son partidos integrados por fanáticos ecologistas.
[7] Un referente claro para estas políticas fue el “accidente” de Chernobyl, que expliqué en la “Carta de los martes” cuyo extracto pueden ver, en cursiva, al final del artículo. Los soviéticos intentaban asustar a los demás con los problemas que ellos creaban y sufrían, mientras con la otra mano financiaban las actividades contra esa misma energía nuclear.
[8] También explicado en la “Carta de los martes” de fecha 3 de marzo de 2020, que pueden encontrar aquí https://www.unioneditorial.net/libro/cartas-de-los-martes/ No obstante, lo esencial es esto, que transcribo: “Seguramente recuerdan ustedes el maremoto que sufrió Japón el 11 de marzo de 2011. Un terremoto de grado 9,1 en la escala de Richter (logarítmica) provocó una enorme destrucción en parte de la costa oriental de Japón. No fue el movimiento de tierras sino el maremoto subsiguiente quien fue responsable de la totalidad de las muertes: 15.895 exactamente, además de 2.556 desaparecidos. Colateralmente, el agua inundó los motores diésel de refrigeración de la central nuclear de Fukushima y tres de los núcleos entraron en fusión, para posteriormente explotar y emitir contaminantes a la atmósfera y al mar.
Lo cierto es que nadie murió por el grave accidente nuclear, pero la alarma generada fue tal que el gobierno nipón decidió cerrar las centrales nucleares del país. No fue el único país en hacerlo. Alemania les ha seguido en esa deriva y se ha zambullido en un universo de costes que difícilmente superará.
[9] Angela Merkel (nacida Kasner) es hija de un pastor luterano (Horst Kasner) quien, al poco de nacer Angela en Hamburgo, donde vivía la familia, pasó a desarrollar sus funciones pastorales en Kitzow, al norte de Berlín (en la zona ocupada por la URSS), “aunque durante años se permitió a la familia cruzar libremente la frontera interalemana” (Wikipedia). Angela Kasner militó en la organización oficial de la juventud de la República Democrática Alemana (RDA), miembro del Frente Nacional. Inicialmente, esa era una organización juvenil comunista. En 1989, Kasner/Merkel (apellido de su primer marido) se sumó al creciente movimiento alternativo tras la caída del muro de Berlín y se unió al nuevo partido “Despertar Democrático” (Demokratischer Aufbruch). Tras las primeras elecciones democráticas en la RDA (18 de marzo de 1990), se convirtió en viceportavoz del nuevo Gobierno de Lothar de Maizière, que fue el último presidente del gobierno de la RDA. El 18 de enero de 1991, Merkel fue nombrada ministra para la mujer y la juventud en el Gobierno del canciller federal Helmut Kohl.
[10] El riesgo de tsunami en suelo alemán es prácticamente cero, no sólo porque no se encuentra en zona sísmica, sino porque las centrales no se hallaban junto al Mar del Norte o el Mar Báltico. Sin duda, el hecho de que los muertos por la catástrofe de Fukushima fueran CERO no debió influir en la decisión de cierre.
[11] Intrínsecamente intermitente, ineficiente y sujeta a períodos prolongados de reducción de la fuerza del viento. La sequía de viento de 2021 en Europa volverá a ocurrir.
[12] Alemania está en una latitud demasiado alta. Los paneles solares ya funcionan mal en verano, así que, en invierno, con pocas horas de insolación y cielos cubiertos, ni les cuento.
[13] Procedente de Rusia en su inmensa mayoría.
[14] También se puede afirmar que son Gretescos. Perdóneseme la paronomasia.
[15] Estos prefieren quemar carbón, que produce más CO2 por unidad de output que cualquier otro hidrocarburo, a seguir con las nucleares. Es estrictamente incongruente.
[16] Isar 2, Emsland y Neckarwestheim 2.
[17] Científicos del país (entre ellos varios premios Nobel) dirigieron una carta abierta al Canciller. Offener Brief – RePlanet (replanet-dach.eu) En vano. No es un problema de racionalidad.
[18] Las consecuencias políticas en el seno de la coalición de gobierno no se han hecho esperar. En un sondeo de primeros de abril, el 59% de los alemanes está en contra del abandono de la energía nuclear. Sólo un 34% ve correcta la decisión de Scholz.
[19] Traigamos a colación ahora las palabras de Fritz Varenholt, Doctor en Química, quien comenzó su carrera en la Agencia Federal para el medio ambiente en Berlín (como responsable de la industria química) antes de entrar en el Ministerio de medio ambiente de Hesse. De 1984 hasta 1990 fue secretario de Estado de medio ambiente. Entre 1991 y 1997 fue ministro de energía y medio ambiente en Hamburgo. Vean lo que afirmó en una entrevista en la TV alemana (5.10.2020): “los cada vez más estrictos requerimientos y objetivos de reducción de emisiones son locuras análogas a las que salían del sistema soviético de planificación y fracasarán también espectacularmente”. Pueden encontrar esta referencia y su ampliación en el libro https://www.unioneditorial.net/libro/crimen-de-estado/
[20] Datos del Banco Mundial.
[21] Quizá recuerden la divisoria que se establecía en los años 80 y 90 dentro del Partido Verde alemán entre Realos y Fundis (Realistas y Fundamentalistas). Ahora no hay diferencia: todos son fundamentalistas, a pesar de la realidad.
[22] Habeck quiere prohibir los sistemas de calefacción de petróleo y gas: ¡Ya en 2024! | Dinero | BILD.de
[23] Tampoco el Ministro Presidente de Baden-Württemberg, Winfried Kretschmann, se quedó corto en las recomendaciones. Nada de duchas (toallas húmedas en su lugar) y calentar sólo una habitación de la casa. Como en 1948. Quieren sumir a Alemania en la miseria. Energy Crisis: German Minister President Suggests Heating One Room in Winter Is Enough – Watts Up With That?
[24] https://wattsupwiththat.com/2022/12/11/germanys-krupp-mannesmann-steel-mill-in-danger-of-failing-due-to-financing-green-energy-costs/
[25] Germany considers electricity price cap to support industry – DW – 05/05/2023
[26] Los subsidios cubrirían al menos el 80% del consumo energético de industrias energía-intensivas como las químicas, el acero y la manufactura de vidrio.
[27] Germany Opens the Door to High Inflation, with an 80% Green Energy Bill Subsidy Proposal – Watts Up With That?
[28] Risk of ‘conflict and strife’ in Europe over energy crisis, EU deputy warns | Energy | The Guardian
[29] Estimulados por los activistas, el Foro Económico mundial y los verdes del mundo para producir alimentos con un enfoque orgánico. Error.
[30] Viene a cuento aquí una frase de Henry Kissinger, quien acaba de cumplir 100 años: “Los políticos corruptos hacen que el otro diez por ciento tenga mala imagen”.
[31] En el más grande reactor de Ucraina, del que dependía la energía de una gran zona geográfica.
[32] Debían averiguar durante cuánto tiempo continuaría generando electricidad la turbina de vapor del reactor tras el corte externo de energía para refrigeración. En caso de corte, las bombas refrigerantes de emergencia requerían un mínimo de potencia para ponerse en marcha (y cubrir el hueco de 75 segundos hasta que arrancasen los generadores diésel de respaldo). Eso es lo que no se sabía y se quería saber.
[33] RBMK es el acrónimo de reáktor bolshói móschnosti kanálny, que significa «Reactor de condensador de alta potencia». Es un tipo de reactor nuclear construido únicamente por la Unión Soviética. Sus características inherentes pueden producir condiciones incontrolables. La planta tenía cuatro reactores RBMK-1000 con capacidad para producir 1.000 MW cada uno. El diseño de estos reactores no cumplía los requisitos de seguridad que en esas fechas ya se imponían a todos los reactores nucleares de uso civil en Occidente. Los reactores 1 y 2 carecían de edificio de contención. Los reactores 3 y 4 tenían «blindaje biológico superior», que es la protección necesaria para resguardar al público y a los trabajadores de las radiaciones de neutrones y rayos gamma ocasionadas por los productos de fisión.
[34] Debido a que, de forma inesperada, otra planta de energía regional quedó fuera de la red, y el controlador de la red eléctrica en Kiev solicitó detener la reducción de la producción eléctrica de Chernobyl, ya que debía satisfacer el pico de demanda de la tarde.
[35] Las condiciones de la prueba habían sido acordadas antes del inicio del turno diurno del 25 de abril. Los empleados del turno diurno habían sido instruidos y estaban familiarizados con los procedimientos. Un equipo especial de ingenieros eléctricos se encontraba presente. Nada de eso estaba vigente a partir de las 0:00:00.
[36] Si no hubiera habido ese retraso, la prueba la habrían hecho ingenieros experimentados. Los jóvenes de la noche solo habrían tenido que verificar el calor remanente en el reactor.
[37] De las 211 barras de control que tenía el reactor, casi todas fueron retiradas manualmente. Todas menos 8. El mínimo para dejar insertadas era de 30. Esa decisión fue una violación grave del Reglamento de Seguridad Nuclear de la URSS.
[38] Supercriticidad o situación supercrítica implica que, por cada fisión que aparece en el material fisionable, habrá un promedio de k fisiones en la siguiente generación. El número de fisiones aumenta exponencialmente. Las armas nucleares están diseñadas para funcionar así.
[39] Que significaba Defensa de Emergencia Rápida 5. Recuérdese que se había desconectado el sistema automático.
[40] Las barras de boro tenían una punta de grafito. Éste no permitía frenar la reacción. Lo hacía el boro que se hallaba después, en la barra, más arriba Fue demasiado tarde. El SCRAM aumentó la velocidad de reacción en la mitad superior del núcleo, produjo un pico súbito de energía. Ésta pasó de 530 MW a 30.000 MW en el plazo de tres segundos. El reactor explotó.
[41] ¿Por qué se pulsó el AZ-5? No se sabe. O fue una por emergencia debida al incremento extremo de temperatura en el reactor, o fue la forma de apagar el reactor una vez considerado finalizado el experimento.
[42] SKALA (СКАЛА, система контроля аппарата Ленинградской Атомной; “Control system of the devices of the Leningrad Nuclear Power Plant”.
[43] El SCRAM, Safety Control Rod Ax Man o apagado de emergencia de un reactor nuclear, comenzaba al pulsar el botón AZ-5. Funciona activando el mecanismo de accionamiento en todas las barras de control para insertarlas de inmediato y por completo en el núcleo.
[44] En contra de lo indicado por las regulaciones de seguridad, se había utilizado bitumen – combustible – en la construcción de los techos del edificio. El incendio se recrudeció.
[45] Sobre todo, Bielorrusia, Rusia y Ucraina.
[46] Todos ellos materiales radiactivos y/o tóxicos.
[47] El jefe del turno nocturno, Yuri Bagdasárov, quiso apagar el reactor 3. El ingeniero en jefe, Nikolái Fomín, no se lo permitió. A las 05:00, Bagdasárov lo apagó.
[48] Los del equipo de bomberos que acudió a apagar el fuego de la central sabían que iban a una muerte segura. 134 de ellos fueron hospitalizados con Síndrome de Irradiación Aguda por la absorción de altas dosis de radiación.
[49] Existen numerosos estudios sobre modelos teóricos que parecen hablar de fenómenos distintos. La mayor preocupación se centra en el yodo radiactivo, el estroncio-90 y el cesio-137, que inciden en etapas distintas y personas diferentes, con mecanismos diversos.
por José-Ramón Ferrandis | 24 May 2023 | Otros artículos, Países / Áreas geográficas
Este es un título algo trillado. Como poco, he encontrado otros dos idénticos. Uno corresponde a un libro de Nicolas Levrat y Jenaro Talens (2021), y el otro a un seminario recurrente organizado desde 2001 con ese título en la UIMP, con presencia reciente del ahora alto representante de la Unión Europea para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad, y vicepresidente de la Comisión Europea José Borrell, que se celebra cada año a primeros de agosto.
Nada que ver con ellos. Este es un análisis breve de la situación de Europa[1] en un mundo convulso tras el fin de la Pax americana[2]. La Unión Europea, némesis de los Estados de Europa, añade descomposición adicional a un proceso de progresiva pérdida de relevancia para un subcontinente menguante[3].
Veamos los elementos componentes de esta agonía.
Geopolíticamente, la RP China, aupada sobre una gigantesca superioridad comercial, ha desembarcado en medio mundo a lomos de sus superávits, obtenidos gracias a sus manipulaciones de precios en origen, el apoyo oficial a empresas chinas con todo tipo de ayudas[4], la vulneración sistemática de las condiciones exigidas por su pertenencia a la OMC y la modificación del valor de la moneda china para favorecer la competitividad del sistema. Los recursos necesarios para construir un imperio en el Siglo XXI proceden precisamente de esos gigantescos superávits comerciales. Es un planteamiento sencillo pero eficaz, que permite a la RP China soñar con un futuro de gran potencia hegemónica, de la mano del Partido Comunista Chino, portador de la voluntad subyacente a este proceso de sístole global. Los países de Europa desarrollan sin reaccionar[5] progresivamente crecientes déficits comerciales con la RPCh, situación que financian con endeudamientos cada vez mayores, que acaban abocando, por esa razón y por la financiación del Estado de Bienestar descabellado (e insostenible) que zalameramente ofrecen, a déficits gemelos, antesala de la quiebra del Estado.
Las empresas europeas han estado realizando inversiones cada vez mayores en el país asiático, tanto para conseguir componentes a bajo precio que integren sus cadenas de producción en Europa con costes más bajos, como para fabricar en el país asiático la totalidad de los productos. Esta política se ha revelado miope, pues las autoridades chinas han propiciado el robo de la propiedad intelectual occidental y de paso han fortalecido sus capacidades industriales. ¿Qué hacer en este momento?
Económicamente, las autoridades de Unión Europea en su conjunto están empeñadas en la destrucción de los sectores energético[6] y agrícola[7] de sus EEMM. Con el desmantelamiento de su generación de energía (menor output, que además es menos fiable y estable, de mayor precio y con mayores emisiones de CO2 a la atmósfera[8]), consecuencia inevitable de la demonización de la mejor solución tecnológica, que es la energía nuclear, todos los sectores productivos y el bienestar de las poblaciones sufren y sufrirán incrementos de precios y reducción del bienestar. La inmediata pérdida de competitividad erosionará las exportaciones mientras estimula por sí misma las importaciones. Si añadimos la destrucción de la agricultura y el suicidio automovilístico perpetrado con la prohibición de uso de vehículos nuevos con motor de explosión a partir de 2035, la perspectiva es claramente autodestructiva.
Financieramente, los erarios adolecen de un ya crónico endeudamiento, irrecuperable salvo catarsis generalizada, que para servirlo exige una progresivamente creciente presión fiscal, que deprime el consumo y reduce la capacidad de gasto de empresas y particulares, ahondando la retracción del PIB. Las políticas erróneas y suicidas de los bancos centrales, tendentes a evitar las consecuencias de la gran crisis de 2008, han creado las condiciones para que estalle otra mayor. La independencia de estas instituciones no ha sido un hecho, lo que revela que el control político sobre su deseable y estatutaria independencia es completo. Colateralmente, de manera inevitable, el sector financiero (la banca, especialmente) ha sufrido y sufre las consecuencias de la desaparición de sus márgenes y de la alteración esencial del patrón básico del negocio bancario, generando un paisaje siniestro de amenaza de quiebras en las entidades más rezagadas.
Políticamente, la tiranía ordenancista de la UE y la obediencia ciega de los EEMM, cuyas élites apenas reaccionan[9] y cuyos gobiernos condicionan[10] la actuación de las respectivas sociedades, están deteriorando la ya fuertemente erosionada democracia partidista hasta situarla en cotas de aceptación nunca vistas desde la década de los años 30 del Siglo XX. El paradigma vigente desde 1945 está en cuestión. La inexistencia de políticas inmigratorias racionales, que permitan hacer frente a una invasión en toda regla y ulterior zonificación de ciudades en las que no rige la ley, está convirtiendo a los países en Estados fallidos y deteriorando la vida diaria, lo que genera ulteriores rechazos del sistema político imperante.
Administrativamente, la UE produce sistemáticamente un sinnúmero de normativas en todos los ámbitos de la vida económica de los EEMM, con la doble consecuencia de obstaculizar la producción con esos requerimientos y dificultar (con el inevitable encarecimiento) la competitividad de bienes y servicios, obligando a cumplir a las empresas con exigencias permanentes en su existencia y crecientes en su número, que ninguna otra área económica impone a sus agentes económicos. La obvia consecuencia es la pérdida de mercados exteriores y la creciente dificultad para competir en el interior.
La implantación de medidas de carácter administrativo asociadas al llamado cambio climático deteriora adicionalmente la capacidad productiva y el bienestar de la población, a cambio de nada.
Militarmente, Europa es un alfeñique en términos globales, siquiera sea por su dimensión, incluso agregada. La UE no dispone de fuerzas propias[11] y sólo el Reino Unido, Francia, Italia, España y Polonia presentan ejércitos solventes[12]. La criminal agresión de la Rusia de Putin a Ucraina ha puesto de relieve tanto la incapacidad esencial de Rusia para desarrollar una guerra moderna[13] como la debilidad individual de los países agredidos que no pertenecen a la OTAN[14]. La disponibilidad rusa de abundantes ojivas nucleares la protege de contraataques en su territorio … de momento, pero lo cierto es que Europa no va a utilizar sus demográficamente desguarnecidos ejércitos (y menos a sus poblaciones) en una guerra frontal, salvo quizá situación límite en sus fronteras o en el interior, tras haber perdido la capacidad de reaccionar y tener en su territorio una quinta columna notable y extensa.
Las soluciones son claras y están a mano, pero las elites occidentales se opondrán a aplicarlas, situándose frente y contra los intereses de los gobernados, quienes pagan sus emolumentos y financian los extras. Las comentaremos a no mucho tardar.
La frase del título, Quo vadis, tuvo lugar, según las referencias históricas[15], el año 64 después de Cristo, cuando Nerón se había lanzado a una persecución implacable de los cristianos[16]. Al parecer, (San) Pedro huía de Roma, cuando en su camino halló a Jesucristo, quien caminaba en sentido contrario al suyo con su cruz a cuestas. Pedro le preguntó: “¿A dónde vas, Señor[17]? La respuesta de éste convenció a Pedro de que su lugar estaba en Roma, a donde volvió para ser ejecutado acto seguido[18].
Nerón se suicidó cuatro años más tarde por mano de un sirviente para evitar ser detenido. La UE tañe penosamente la lira con descuido, confiada y artera.
[1] Todos ustedes diferencian perfectamente Europa de la Unión Europea. Europa es un agregado de naciones Estado cuyo primer país fue España y el último, alguno del conjunto de los ex yugoslavos, con argamasas internas distintas y cambiantes, pero también con una clara voluntad de permanencia en el tiempo. La Historia las ha traído aquí desde hace siglos. Las categorías organizativas al uso son tantas como casos concretos se dan, así que se revelan inútiles para una clasificación coherente. Geográficamente, Europa muere en los Urales.
[2] Lo digo con frecuencia: el mundo que conocimos en Occidente desde 1945, después y como consecuencia de Yalta, y más aún desde 1991, una vez se materializó la implosión soviética, está desapareciendo rápidamente. La pérdida de las colonias y el reflujo imperial han acabado por situar a las metrópolis muy cerca de (metáfora) un hoyo sin compactar, al que se aproximan rápidamente debido a la pérdida de convicciones morales y de principios estables, así como al abandono del catolicismo, amalgama diferencial y fundacional de Europa. Las élites adocenadas situadas en posición de gobierno ya no tienen voluntad de servicio a sus ciudadanos reunidos en patrias ni poseen la capacidad técnica para llevar las naves a buen puerto.
[3] La idea inicial de este artículo procede de una conversación por WhatsApp con mi buen amigo Fermín, a quien agradezco el papel desencadenante jugado por su sugerencia.
[4] Incluida financiación favorable.
[5] Quizá alguno de ustedes me diga que las normas de comercio internacional a las que se deben los miembros de la OMC nos obligan a mantener las fronteras abiertas a los bienes y servicios de los restantes países firmantes. La situación no es tan sencilla. El problema es que las competencias de España en materia comercial, como miembro de la UE, son CERO. Cierto, cierto. Pero las que resultan de la inspección de mercancías son nuestras, así como los requerimientos técnicos de todo orden exigibles a los productos importados. Y los gobiernos no las utilizan porque no quieren.
[6][6] Recurren para ello a justificaciones desprestigiadas y falsas como el llamado calentamiento global (luego cambio climático) y a la subsiguiente sustitución forzosa de la generación de energía de origen fósil o mineral por sedicentes energías verdes, de las que excluyen, por razones mistéricas, la energía hidroeléctrica.
[7] El caso de la agricultura es sin duda el más grave a largo plazo, porque nos entrega inermes a los enemigos de Europa como un todo.
[8] Es muy difícil empeorar este logro inaudito (es decir, del que nunca habíamos oído algo parecido), pero los EE. UU., siguiendo a su lúcido líder, están dispuestos a intentarlo.
[9] Esta inercia parece haber alcanzado el límite. Hungría, Italia y Polonia lo han dejado claro. Suecia les sigue. En Países Bajos se vive una situación extrema. Francia se debate presa de sus problemas internos. Alemania está encontrando fuertes resistencias internas a las salvajes políticas energéticas arbitradas por los últimos gobiernos.
[10] Incluso podríamos decir determinan.
[11] ¡Ay de los Estados Miembros si dispusiera de ellas!
[12] Los dos primeros poseen armamento nuclear, lo que en sí mismo es un plus disuasorio suficiente.
[13] Sigue basando su fuerza en la artillería y el ataque con carros e infantería, como si estuviera en 1945, avanzando por una llanura centroeuropea desguarnecida, pero con enormes pérdidas de efectivos propios.
[14] Se supone que el Artículo 5º del Tratado permite un contraataque masivo en caso de agresión a uno de los miembros. Nunca ha entrado en vigor.
[15] “Los hechos de Pedro”.
[16] Aviso: las persecuciones finalizan cuando los perseguidos se convierten en orgullosos defensores de su fe y persiguen a su vez a los perseguidores, quienes automáticamente retroceden, tanto por su cobardía intrínseca como por su sorpresa. Son las enseñanzas de la Historia. Parece mentira que no se recalque lo suficiente algo que es tan evidente.
[17] Quo vadis, Domine.
[18] Una famosa referencia, con el título de “Quo vadis”, es la novela de Henryk Sienkiewicz, publicada en Varsovia en 1896.
por José-Ramón Ferrandis | 22 May 2023 | Cambio climático
En las dos entregas anteriores https://joseramonferrandis.es/el-palo-de-hockey-y-los-jugadores-tramposos-primera-entrega/ y https://joseramonferrandis.es/el-palo-de-hockey-y-los-jugadores-tramposos-segunda-entrega/ hemos visto los gráficos del palo de hockey en primer lugar y los datos referidos a la composición de los Gases de Efecto Invernadero (GEI), que imposibilitan el respaldo científico al constructo de Mann, en segundo lugar.
Recordemos que el palo de hockey es un modelo. Sabemos que los modelos del clima NO PUEDEN predecir el clima. En el libro “Crimen de Estado”, especialmente en su versión Kindle, donde no hay que copiapegar el enlace al pie, aparece este breve vídeo de Will Happer. En él encontrarán una frase lapidaria: “(los modelos) no han funcionado en el pasado, no funcionan ahora y es difícil imaginar cuándo lo harán en el futuro, si ello ocurre alguna vez”[1].
Los modelos de ordenador en los que se basa la opinión científica dominante son (aunque cada vez menos) primitivos y por completo insuficientes para explicar, mimetizar o reproducir la gran complejidad y dinamismo del clima; ignoran por principio la relación entre clima y energía solar; descartan variables relevantes por estar al margen de su interés explicativo y están trufados de errores y distorsiones. En realidad, con su utilización se trata de confirmar una decisión ya adoptada, de adornar un prejuicio. La narrativa está predeterminada y sólo se trata de justificarla[2].
Hay una prueba del algodón fácilmente aplicable. Cuando los modelos que sustentan la teoría del AGW, en lugar de conformarse con esperar a que se cumplan sus planteamientos para el futuro, son proyectados hacia el pasado – lógicamente, si fueran ciertos y de utilización general, deberían ajustarse a las variaciones de temperatura ya verificadas – predicen un calentamiento mayor del que en realidad se ha medido.
En 2008, Roy Spencer explicó con ejemplos por qué los modelos del clima estaban equivocados. Todos los modelos sobreponderaban la sensitividad del clima a los GEI. Todos exageraban los forzamientos radiativos, porque no habían entendido correctamente los procesos de retroalimentación, que son un efecto de los forzamientos radiativos, no una causa. Su conclusión fue que todas las retroalimentaciones de los forzamientos radiativos eran negativas.
El artículo original de Mann et al. fue calurosamente acogido en el Tercer Informe del IPCC[3][4], fechado en 2001. El gráfico apareció en el resumen para responsables políticos (Summary for policymakers). Entonces, los medios se hicieron rápidamente eco de este provocativo gráfico y de sus implicaciones. Pero la imagen todavía era demasiado científica para ellos, así que llegaron al esperpento de eliminar la incertidumbre — el área iluminada en amarillo —, en una operación que fue tachada de deshonesta por varios científicos, entre otros, por Gerald North[5].
Entonces empezaron las críticas sobre el modelo del “palo de hockey”. El científico Steve McIntyre y el economista Ross McKitrick analizaron los fundamentos del gráfico[6] y hallaron múltiples errores: sólo se tomaban en consideración crecimientos estacionales, sólo se valoraban zonas templadas, el análisis se limitaba a pequeñas áreas/zonas locales, no tomaba en consideración otras variables (como la humedad, el fuego o la pluviometría), los datos eran demasiado específicos y presentaban problemas de interpretación. Como conclusión, McIntyre y McKitrick hicieron varias advertencias, incluida la de que Mann y sus colegas utilizaron algunos gráficos con los ejes al revés.
Como indico en el libro “Crimen de Estado”, “la base científica de Mann presenta errores de cotejo, realiza truncamientos de series no justificados, efectúa extrapolaciones de datos de origen, utiliza datos obsoletos, adolece de errores de situación geográfica, calcula erróneamente los datos principales, ejecuta erróneamente el control de calidad y falsea datos: en 1940 no asciende, sino que desciende la temperatura, como está datado y probado”.
McIntyre solicitó los datos estadísticos básicos al autor del palo de hockey, quien se los proporcionó tras un par de semanas de retraso y ciertas reticencias. El canadiense detectó varios errores estadísticos en el trabajo original de 1998, que expuso en un artículo de 2003. La respuesta fue que, efectivamente, Mann había usado datos incorrectos, y que desde el 2000 los nuevos datos ya se encontraban en el sitio oficial.
En un trabajo crítico publicado en Science (2004), Von Storch, Zorita, Jones, Dmitriev, González-Rouco y Tett señalaron que las variables proxy están en el origen del error. Von Storch llegó a aplicar otros modelos, demostrados válidos para los últimos 100 años, y obtuvo resultados muy distintos para los 900 anteriores. En realidad, como consecuencia del tratamiento matemático de los datos por parte de Mann, cualquier base de datos daría como resultado el mismo tipo de gráfico en forma de “palo de hockey”. Si se corrigen estos errores matemáticos, inmediatamente aparece en el gráfico el Óptimo Climático Medieval (OCM), cuya existencia se conoce con certeza.
En 2004 Mann publicó una corrección de su artículo teniendo en cuenta los errores estadísticos detectados por McIntyre, pero precisando que “ninguno de estos errores altera significativamente el resultado”. Es una cantinela que repitió muchas veces.
En octubre de ese mismo año 2004, Science publicó la crítica de McIntyre a las reconstrucciones del llamado ”palo de hockey” referidas al último milenio. En 2005, McIntyre encontró nuevos errores metodológicos. Nuevamente fueron aceptados por Mann, quien repitió que “no afectaban significativamente a los resultados”. Pero esta vez la crítica no fue sólo técnico-estadística; Mcintyre denunció el uso predominante de cierta variedad de pino en la zona de Sheep Mountain de Estados Unidos que había hecho Mann. Lo grave es que esos pinos habían sido descartados como indicadores climáticos desde antes de 1998 por haber recibido fertilización específica con CO2. De nuevo, Mann aseguró que eliminar dichos datos “apenas alteraba los resultados”.
Eso no fue todo. McIntyre demostró que el método estadístico desarrollado por Mann convertía en palos de hockey incluso series de datos aleatorios. Si lo que buscas son palos de hockey, acabas encontrándolos. ¿Y cuántas veces es posible “alterar apenas los resultados” sin alterar significativamente los resultados?
En 2006, las observaciones de McIntyre fueron corroboradas por el informe Wegman, elaborado para el Comité de Energía y Comercio de Estados Unidos. En el mismo año, Linah Ababneh, estudiante de Hughes — coautor del palo de hockey — volvió a utilizar los mismos datos en los que supuestamente se basaba el artículo de 1998 sin poder obtener la forma que obtuvo Mann.
El palo de hockey ha sido objeto de gran controversia en publicaciones científicas, audiencias en el Congreso norteamericano, un documento crítico y procedimientos legales, incluyendo una demanda judicial referida a la Ley de libertad de Información. De todo ello se derivaron los siguientes hechos:

Uno, la coincidencia visual entre la línea roja (datos medidos en la superficie) y la azul referida a variables proxy es resultado de operaciones estadísticas, no de datos.
Dos, los autores utilizaron manejos estadísticos para generar el gráfico. Éste no soporta simples medias de las variables proxy, sino que enfatiza cualquier conjunto de datos para que revistan forma de palo de hockey, ponderando algunos datos 390 veces más que otros con esa finalidad.
Tres, si no se aplican estas operaciones estadísticas, el palo de hockey no aparece en las mediciones que se ajustan a los datos.
Cuatro, el margen de error no se ajusta a la incertidumbre del modelo.
Y cinco, los autores cortan fragmentos de múltiples conjuntos de datos en variables proxy y las empalman en las temperaturas instrumentales terrestres para ocultar el hecho de que los conjuntos de datos cortados mostraban descensos de temperaturas[7].
Veamos el reflejo de todo esto en los informes del IPCC.
En el primer informe del IPCC (1990[8]), aparecía un gráfico de los cambios en las temperaturas medias de los últimos 1.000 años, efectuado mediante proxies. En él constaba la Pequeña Edad de Hielo[9], pero eso era una verdad inconveniente para poder reforzar la sedicente excepcionalidad del calentamiento del Siglo XX, así que en el tercer informe (2001), la Pequeña Edad de Hielo desapareció. En ese primer informe también se detallaba el llamado Óptimo Climático Medieval, período que fue más cálido que el actual. De hecho, el Informe aseveraba[10] que el calentamiento desde 1850 podría ser la recuperación tras esa época fría más que el resultado de actividades humanas. Vean el sencillo gráfico a continuación.

Como ya sabemos, en el tercer informe apareció el “palo de hockey”. Sin embargo, en el cuarto informe del IPCC (2007), el “palo de hockey” desapareció discretamente. No fue por casualidad, sino porque la lista de desmentidos del “palo de hockey” era y es interminable.
La conclusión es clara y apunta a un fraude del método científico.
Pues esta es la historia del tristemente famoso “palo de hockey”, tan publicitado y que tanto ha servido para desorientar a la población y fundamentar las políticas energéticas suicidas que se están desarrollando en Occidente.
[1] https://youtu.be/qZN2jt2cCU4
[2] Como explica Ángel Fernández Cancio, existen dos clases de modelos: los estáticos, destinados a representar una ley que se formula en térmicos matemáticos o estadísticos, como la ley de Newton o la relación entre lluvia caída, temperatura y aparición de plántulas, y los dinámicos, donde la evolución es una característica y en los que interviene casi siempre el tiempo como variable que gobierna esta evolución. Los modelos dinámicos se rigen por la rama matemática de los Sistemas Dinámicos, que son infinitamente más complejos y difíciles que los estáticos, ya que normalmente no existen funciones matemáticas que los expliquen, salvo en casos muy simples, por lo que casi siempre precisan métodos de aproximación numérica con ordenador. Ejemplos de estos modelos son los procesos epidemiológicos, ecológicos, morfogenéticos o del clima. EL IPCC juega con estos modelos. Pero como no tenemos solución matemática, se rompe la objetividad y se queda a merced del buen hacer del constructor de modelos. Al no existir matemáticas, te ves obligado a poner tú valores concretos a los parámetros y a definir tú las relaciones funcionales en base a la hipótesis que hayas hecho y a los datos que quieras explicar.
[3] El lector lo sabe, pero por si acaso. El IPCC, Intergovernmental Panel on Climate Change, es una institución de Naciones Unidas dedicada exclusivamente a demostrar la acción del ser humano sobre el clima.
[4] Vincent R. Gray (químico del carbón, fundador de la Coalición de la Ciencia Climática de Nueva Zelanda) afirmó que “las dos principales afirmaciones “científicas” del IPCC son: 1. el planeta se está calentando, y 2. el responsable del calentamiento es el incremento de las emisiones de dióxido de carbono. Y concluyó: “La evidencia correspondiente a ambas afirmaciones es fatalmente defectuosa”.
[5] Premiado en 2008 con el galardón de la American Meteorological Society, importante organización científica de los Estados Unidos, que promueve y difunde información sobre las ciencias atmosféricas, hidrológicas y oceánicas.
[6] Como sabe el lector, la gráfica de Mann se basa en un análisis de indicadores indirectos (proxy data), basado sobre todo en los anillos de crecimiento vegetativo del Bristlecone Pine o Pinus Longaeva.
[7] Esto se demostró en el Climategate (Hide the decline!) del que seguro hablaremos algún día.
[8] Y en el segundo, de 1995.
[9] Registrada documentalmente hace trescientos años, con la frecuente congelación de ríos como el Támesis.
[10] Con bastante sensatez en ese caso.