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JRF

Un blog reaccionario

«Verum, Bonum, Pulchrum»

Rusia y Ucraina. Una relación tempestuosa III

La guerra que Rusia ha desencadenado dura ya más de un año. Para poner la situación en perspectiva, me ha parecido adecuado presentar algunos aspectos históricos que podrían ser de utilidad, ampliando el plazo del análisis. La relación entre ambos países se remonta a un pasado lejano y siempre es bueno conocer cómo ha sido la interacción que han mantenido. Así podremos ubicar mejor los acontecimientos que vamos conociendo[1].

Sobre eso versó la primera entrega Rusia y Ucraina. Una relación tempestuosa | José Ramón Ferrandis (joseramonferrandis.es), así como la segunda, https://joseramonferrandis.es/rusia-y-ucraina-una-relacion-tempestuosa-ii/  ésta centrada entre 1986 y 2022.

Aquí está la tercera.

El 21 de febrero de 2022, los líderes de las autoproclamadas repúblicas populares de Donetsk y Lugansk, Denis Pushilin y Leonid Pasechnik, solicitaron[2] al presidente ruso, Vladímir Putin, que reconociera oficialmente la independencia de esas repúblicas. Ese mismo día, Rusia reconoció a ambas, que como sabemos son dos estados autoproclamados en la región de Dombás/Donbás (Ucrania), y envió tropas a ambos territorios[3]. Al día siguiente, 22 de febrero, el Consejo de la Federación de Rusia autorizó por unanimidad al Ejecutivo ruso a utilizar la fuerza militar fuera de las fronteras de Rusia[4].

Ese mismo día 22 se publicó un discurso de Putin a los ciudadanos rusos[5]. El día 23, Ucrania anunció el estado de excepción en todo el país y Rusia comenzó a evacuar su embajada en Kiev.

La invasión rusa de Ucraina empezó a las 5:00 (hora de Moscú, 2:00 UTC) del 24 de febrero de 2022, constituyendo el mayor ataque militar producido en territorio europeo desde la Guerra de los Balcanes, que tuvo lugar entre 1991 y 2001. El cruce de la frontera fue precedido por una gigantesca acumulación de tropas en las fronteras de Ucrania, que comenzó a mediados de 2021[6]. La parte rusa negó repetidamente[7] que se fuera a producir invasión o guerra adicional alguna[8].

De hecho, el eufemismo utilizado por Vladimir Putin fue “operación militar especial” en Ucrania. Según sus palabras, “Rusia no puede sentirse segura ante la amenaza ucraniana”. Putin añadió que intentaría “desmilitarizar y desnazificar Ucrania”. La justificación esgrimida para el ataque era “proteger a los habitantes de las autoproclamadas República Popular de Lugansk (RPL) y República Popular de Donetsk (RPD), en el Dombás, del genocidio[9]” que estaría efectuando el gobierno ucraniano. Putin aseguró que no había planes para ocupar el territorio ucraniano y que apoyaba el derecho de los pueblos de Ucrania a la autodeterminación. Al final, Putin advirtió a terceros países que no interfirieran, pues “la respuesta de Rusia sería inmediata y los llevará a consecuencias que nunca han experimentado en su historia”[10].

Las tropas rusas invadieron Ucraina simultáneamente procedentes de cuatro direcciones principales. La más importante de ellas dentro de la estrategia rusa fue la desencadenada al norte, desde la frontera con Bielorrusia, a lo largo de la orilla occidental del río Dniéper, en dirección a Kiev, con el objetivo de rodear la capital Kiev desde el oeste. En apoyo y distracción de esta ofensiva principal, se lanzaron dos vectores de ataque desde la frontera rusa sobre la orilla este del Dniéper: uno en dirección a Chernígov y otro hacia Sumi. La idea de estos ataques era cercar Kiev desde el este.

Otro ataque ruso se realizó desde el noreste, en dirección a Járkov; otro más tuvo lugar al este por la línea del frente de la RPD y la RPL; y finalmente, en otro ámbito territorial muy alejado, otro aconteció al sur desde la región de Crimea, ya invadida y anexionada en 2014[11].

En el mapa al pie de estas palabras se ve esquemáticamente el ataque ruso.

Archivo:2022 Russian Invasion of Ukraine animated.gif – Wikipedia, la enciclopedia libre

Nos centraremos en el ataque por el norte, pues sin duda era el prioritario y principal: el ejército ruso pensó[12] que tomaría Kiev en días, si no en horas, y que el presidente Volodimir Zelenski huiría. Eso acabaría con la operación militar. Pero no fue eso lo que ocurrió.

El primer día de invasión, las tropas rusas en marcha hacia Kiev[13] asumieron el control de las ciudades abandonadas de Chernóbyl y Pripiat, incluida la central nuclear siniestrada, donde el ejército ucraniano opuso una primera línea de resistencia al avance ruso, sin éxito. La columna rusa procedente de Bielorrusia alcanzó Ivankiv, un suburbio al norte de Kiev, a primera hora de la mañana del día 25. Allí, los ucranianos volaron el puente sobre el río Téteriv y presentaron batalla. Paralelamente, las Fuerzas Aerotransportadas rusas intentaron apoderarse de dos aeródromos alrededor de Kiev. El asalto al Aeropuerto Antónov, al norte, en Hostómel, tuvo lugar hasta el día 25; el segundo, en Vasylkiv, al sur de Kiev, fue rechazado por el ejército ucraniano el día 26 de febrero. Estos ataques eran la clave del intento de Rusia de apoderarse rápidamente de Kiev.

La columna de tanques y equipos blindados que descendía desde la frontera con Bielorrusia, de unos 70 kilómetros de largo, se había dispersado y quedado destruida en gran medida para el día 11 de marzo, retirándose a los bosques, donde fue constantemente hostigada hasta su total destrucción.

La ofensiva desde el noreste se había detenido cuando comenzó el asedio de Chernígov, que el ejército ruso no pudo culminar.

Días después del principio de la invasión, Incapaces de lograr una victoria rápida en Kiev, las fuerzas rusas hubieron de modificar su estrategia de captura rápida del gobierno y sustituirla por un clásico ruso-soviético-ruso: bombardeos indiscriminados[14] y guerra de asedio.

Si hubieran tenido el éxito fulgurante que esperaban, con Spetsnaz[15] infiltrándose en la ciudad de Kiev, eventualmente hubieran acabado con el gobierno presidido por Volodímir Zelenski, pero fracasaron, alargando la guerra más allá del plan de invasión inicial ruso.

El fracaso de esta estrategia cambió los planes de Vladimir Putin: de tardar una semana a lo sumo en controlar Ucraina se pasó a emplear más de un año[16] en el empeño, con sucesivas pérdidas territoriales de los terrenos anteriormente conquistados para los rusos, por supuesto siempre dentro de Ucraina.

Pero no adelantemos acontecimientos. El 2 de marzo, Rusia tomó el control de Jersón y ocupó la central nuclear de Zaporiyia[17]. Al noroeste de la capital, la ofensiva rusa encontró una fuerte resistencia del ejército ucraniano en los suburbios de Bucha (cuando se produjo, algo más tarde, la retirada de las tropas rusas, aparecieron cientos de cadáveres en las calles y en fosas comunes, con signos de tortura), Hostómel e Irpín, que cayeron en poder del ejército ruso a mediados del mes de marzo, cuando el frente se estancó a las afueras de Kiev.

El 16 de marzo, Ucraina lanzó una contraofensiva en los alrededores de la capital, haciendo retroceder por primera vez a las fuerzas rusas alrededor de Irpín[18], recuperando Makariv y otros suburbios al este y oeste de Kiev algo más tarde. La retirada de las fuerzas rusas de los óblast de Kiev y Yitómir fue completada el 4 de abril, confirmándose el fracaso de la ofensiva rusa sobre Kiev. El frente principal se desplazó entonces al sur y al este del país.

El 13 de abril, la ciudad ucraniana de Mariúpol[19], un punto estratégico para dominar del Mar de Azov, completamente arrasada por los ataques aéreos y los bombardeos constantes del ejército ruso, capituló. Durante esa semana, el Moskvá, buque insignia de la flota rusa en el Mar Negro, fue bombardeado por el ejército ucraniano y se hundió día siguiente.

El 9 de agosto de 2022, Ucraina pasó a la ofensiva en Crimea. Una de las bases aéreas rusas, una subestación eléctrica y varios depósitos de munición fueron atacados. El 10 de septiembre de 2022, Ucraina retomó el control de la ciudad de Járkov. El 21 de septiembre de 2022, Putin llamó a filas a 300.000 reservistas, lo que desencadenó masivas protestas de la población rusa. Miles de ciudadanos abandonaron el país para evitar integrarse en el ejército.

Rusia celebró referéndums en las provincias de Donetsk, Lugansk, Jersón y Zaporiyia para decidir sobre su incorporación a la Federación Rusa. Al poco, se produjo una contraofensiva en el sur de Ucrania (llamada contraofensiva de Jersón). Comenzó el 29 de agosto. Su objetivo era liberar las oblasts de Jersón y Nicolaiev. El 9 de noviembre de 2022, Rusia anunció su retirada de Jersón. Era la única capital provincial que quedaba bajo su control.

Durante la madrugada del 8 de octubre de 2022, un camión bomba hizo explosión el larguísimo puente que une Crimea con Rusia, dañando severamente la estructura e interrumpiendo el tráfico terrestre y ferroviario[20] entre Rusia y Crimea[21].

Vamos a hacer uso de unos magníficos mapas que muestran gráficamente la evolución de la guerra, con los frentes, los avances y retrocesos y la situación en cada momento. Las fechas están en un recuadro en la esquina superior derecha de cada cuadro. La información que contienen es valiosísima y reemplaza capítulos enteros.

fotonoticia_20230220100047-3021504899_9999.jpg (1978×1978) (europapress.es)

Las bajas de efectivos en el ejército atacante están siendo gigantescas y la pérdida de equipos, enorme[22], como siempre acontece cuando ambas variables abundan y tienen un valor escaso para los mandos.

La guerra continúa en 2023, como es sabido. El general invierno ha congelado las acciones en el frente del Este. Los eventos más importantes durante el período transcurrido desde primeros de 2023 hasta ahora han sido los largos y duros combates en torno a Bajmut[23] y la voladura del embalse de Kajovka en junio de 2023, que inundó grandes extensiones de terreno, imposibilitando la contraofensiva ucraniana. La esperada ofensiva de primavera por parte de Ucraina se está llevando a cabo con cautela. Por el lado ruso, la relación entre el ejército regular y los mercenarios del grupo Wagner es difícil.

A finales de 2022, terminadas las contraofensivas de Járkov y Jersón, la línea de frente Bajmut-Soledar se convirtió en la mayor protagonista de la guerra, el único lugar en el que Rusia mantenía la iniciativa. Los ataques a la ciudad se intensificaron con restos de las divisiones rusas que habían operado en otros frentes, nuevos reclutas y finalmente, mercenarios[24]. Hasta entonces, la línea del frente del Este era una guerra de trincheras posicional.

En junio de 2023, las tropas ucranianas están contraatacando[25] y recuperando posiciones en Bajmut, que habían perdido.

Se entiende que esta revisión de las acciones de guerra efectuadas desde el 24 de febrero de 2022 nos ha permitido tener una visión suficiente de los desarrollos militares en el frente. La siguiente y última entrega será de interpretación de la situación actual a la luz de los acontecimientos explicados en las anteriores entregas.

[1] Ya sabemos que “la primera baja en una guerra es la verdad”, pero eso no va a detenernos.

[2] La solicitud fue respaldada por el Ministro de Defensa ruso, Serguéi Shoigú, y el Primer Ministro Mijaíl Mishustin, quienes dijeron que el gobierno había estado sentando las bases para una medida como esa durante muchos meses.

[3] Estas repúblicas fueron dos entidades, autoproclamadas en 2014 y 2015 e integradas en la Federación Rusa el 5 de octubre de 2022, cuyo reconocimiento internacional fue extraordinariamente limitado (sólo lo hicieron, ese mismo mes de octubre de 2022, tres entidades nacionales soberanas: la Federación Rusa, Siria y Corea del Norte).

[4] El despliegue tropas en el Donbás fue interpretado como la retirada de facto de Rusia del Protocolo de Minsk. Efectivamente, el 22 de febrero Putin dijo que los acuerdos de Minsk ya no eran válidos para Rusia.​ Durante la mañana del 24 de febrero, Putin anunció que Rusia estaba iniciando una “operación militar especial” en el Donbás: para entonces ya había lanzado la invasión a gran escala sobre Ucraina.

[5] Entre otras, realizó las siguientes afirmaciones: “la Ucraina moderna fue creada enteramente por Rusia, por la Rusia bolchevique, comunista, para ser preciso. Los principios de Lenin para la creación de un estado no solamente fueron un error, fueron, como se dice, peores que un error”. Dijo asimismo que la admisión de Ucrania en la OTAN era “una conclusión inevitable”, que Moscú no podía permitirse el lujo de ignorar la amenaza de una Ucrania con armas nucleares (de las que carecía desde el 5.12.1994, fecha en que se firmó con Rusia el Memorándum de Budapest sobre garantías de seguridad, nota del autor). Finalmente, exigió que “aquellos que tomaron y retuvieron el poder en Kiev […] cesaran inmediatamente las hostilidades”, o “enfrentarían las consecuencias”.

[6] Inicialmente, el número de efectivos y sus equipos rondaba los 75.000, acantonados a unos 150 Km. de la frontera. En diciembre de 2021, el número de tropas fue aumentando y las estimaciones las cuantificaron en unos 175.000 hombres, aunque alguna de ellas las situó en un máximo de 225.000.

[7] El portavoz de Putin, Dmitri Peskov, lo negó en noviembre de 2021; el viceministro de Relaciones Exteriores, Serguei Riabkov, lo hizo en enero de 2022; el embajador ruso en los Estados Unidos, Anatoli Antonov, insistió el 20 de febrero de 2022 y el embajador ruso en la República Checa, Alexandr Zmeyevski, se atrevió a hacerlo el 23 de febrero de 2022.

[8] La parte rusa se refiere a la invasión como “operación militar especial”, no como guerra.

[9] Rusia ha acusado a Ucraina de genocidio en el Dombás contra la población prorrusa del país. Ucraina presentó una demanda en la Corte Penal Internacional contra Rusia por esas acusaciones. Los tribunales no hallaron evidencias que sustentaran las acusaciones rusas e instaron al Gobierno ruso a suspender de inmediato las acciones militares contra Ucraina.

[10] La frase se entendía referida al uso de armas nucleares por parte de Rusia.

[11] El 24 de febrero, la armada rusa comenzó un ataque a la “isla de las Serpientes” El crucero lanzamisiles Moskvá y el patrullero Vasily Býkov bombardearon la isla con sus cañones. Es fama que, cuando el buque Moskvá se identificó e intimó la rendición, la respuesta de los defensores fue: “¡Buque de guerra ruso, que te follen!”. Un destacamento ruso tomó el control de Isla de las Serpientes. El 30 de junio de 2022, Rusia abandonó la isla, totalmente indefendible entonces.

[12] La información militar era defectuosa, como el ejército ruso supo de inmediato. No sólo la población ucraniana no recibió a las tropas rusas como liberadores de ninguna ficción auto asumida por el presidente Putin, sino que el lapso entre 2014, cuando la indefensión ucraniana era casi total, y 2022, cuando el ejército ucraino había evolucionado tecnológicamente, fue decisivo para abortar la operación lanzada desde Bielorrusia.

[13] El 24 de febrero de 2022, la opinión pública mundial se desayunó conmocionada por las noticias que llegaban desde Kiev. Durante aquella madrugada, numerosos puntos de la ciudad habían sido bombardeados.

[14] Esto significa que no se destruyen sólo objetivos militares, sino también civiles, y no sólo en la línea del frente, sino en las ciudades de retaguardia. Una de las más alejadas, Lvov/Lviv/Leópolis, fue alcanzada, como todas las demás, con misiles lanzados desde el frente, a cientos de kilómetros. El objetivo era minar la moral de la población.

[15] Spetsnaz (abreviatura del ruso Voiská spetsiálnogo naznachéniya), se refiere a los magníficamente entrenados comandos de fuerzas especiales militares y policiales de la Federación de Rusia. Su traducción literal es “unidad de designaciones especiales”.

[16] Este texto se ha escrito el 25 de junio de 2023, un año y cuatro meses tras el comienzo de la invasión.

[17] La planta es la más grande de su tipo en Europa. Ha experimentado daños por bombardeos y hay destrucciones parciales en las líneas eléctricas conexas.

[18] Cuyo completo control recuperaron el 28 de marzo.

[19] El 16 de mayo de 2022 cayó el último bastión ucranianas en las afueras de Mariúpol: la planta siderúrgica Azovstal. Con Mariúpol, Rusia cortó el acceso de Ucraina a la costa del Mar de Azov y estableció un corredor terrestre hasta Crimea. La ciudad empezó a ser administrada por la denominada República Popular de Donetsk.

[20] La explosión provocó el incendio de siete vagones cisterna de un tren que circulaba por el puente ferroviario. La intensidad del fuego debilitó la infraestructura.

[21] Rusia, impotente para paliar el ataque al puente, bombardeó con misiles centrales eléctricas e infraestructuras relevantes para Ucraina, generando largos apagones.

[22] Eso es algo que no preocupa al mando, tradicionalmente reacio a valorar la vida de sus soldados y a considerar la cantidad de material perdido como algo relevante. Se reponen y basta.

[23] Se conoce por “batalla de Bajmut” a una serie de enfrentamientos militares cerca de la población de ese nombre entre las Fuerzas Armadas de Ucrania y las fuerzas de Rusia. La principal fuerza de asalto estuvo integrada por mercenarios de la organización paramilitar rusa Grupo Wagner, apoyados por tropas regulares rusas.

[24] Batallones de voluntarios y exconvictos, atacando por oleadas (en la tradición de la Segunda Guerra Mundial) fueron ganando terreno gradualmente. En febrero de 2023 se hicieron con las posiciones al norte y al sur de Bajmut. Las tropas ucranianas eludieron el cerco. La batalla se concentró en la zona urbana, casa por casa. En marzo de 2023, las fuerzas rusas llegaron al río Bajmuta y lo superaron. En mayo, las fuerzas de Ucrania contraatacaron y retomaron parte de la ya completamente destrozada población.

[25] Aprovechando el caos temporal causado por los enfrentamientos entre el ejército regular ruso y el grupo Wagner.

La zorra borra sus huellas con la cola

Se dice que el zorro (y la zorra, claro) es tan astuto y esconde tan bien su posición y sus desplazamientos que, cuando camina sobre arena, borra sus propias huellas con la cola[1], despistando así a su eventual perseguidor.

Así se puede afirmar de algunos seres humanos, quienes, para no responsabilizarse de sus proféticas afirmaciones una vez ha llegado el tiempo de su materialización y haberse revelado éstas falsas, borran sus huellas. En nuestros días, las huellas tienden a ser electrónicas, pero como cuando eran sobre papel y la hemeroteca ponía en evidencia el error, hoy en día son previsores lectores de informaciones en aplicaciones varias, plataformas al uso y otros medios de comunicación quienes avisan de las equivocaciones. Vamos, que si mientes, te van a pillar, Greta.

Viene el nombre a cuento de una trampa de las muchas que acostumbra tender esta deidad menor de la Calentología, de nombre Greta y apellido Thunberg[2].

Son muchas las falsedades que nos regala esta joven, pero hay una especialmente representativa. Les cuento.

Hace algo más de 5 años, el 21 de junio de 2018, Greta Thunberg, que acostumbra comunicarse por Tweeter, publicó un tweet. Hasta ahí, lógico. Es el texto que está más abajo. Como ven, aseguraba que un científico de primera[3] (top) había publicado un estudio en el que afirmaba que “el cambio climático hará desaparecer la Humanidad a menos que dejemos de utilizar combustibles fósiles durante los próximos 5 años”.

Vaya por Dios, qué susto. Menos mal que, llegado el 21 de junio de 2023, hemos podido comprobar que este mensaje de esta a modo de Juanita de Arco de la religión calentológica es falso, como todos los anteriores. A ver, poniendo las cosas en perspectiva, las cosas no van mejor en el ámbito político ni en el regulatorio, ni en los EE. UU. ni en España[4], por poner dos ejemplos próximos a Harvard y al lector, pero aquí seguimos, tan pimpantes[5].

Monday’s Energy Absurdity: Welp, It’s All Over Now…or Maybe Not (substack.com)

¿Qué hacer ante un evidente error de cálculo, suponiendo que aquí haya alguno y no mero alarmismo interesado? En el caso de científicos (hablo de Anderson, concretamente), si uno tiene una teoría, la pone a prueba. Si los resultados experimentales demuestran que la teoría falla, uno debe cambiar la teoría y reconocer su error. Ese es el método científico. Es la honradez intelectual. Anderson ha preferido borrar sus estudios y no cambiar nada, cosa rentable, sin duda.

En el caso de Greta Thunberg, ¡qué va a hacer!… Seguir con la farsa, de la que come, y muy bien.

No crea el lector que estos son casos aislados. Los calentólogos se permiten todo, desde siempre. Remontémonos, por ejemplo, a Paul Ehrlich[6], quien afirmó impertérrito en 1968: “Debemos entender que, a menos que tengamos mucha suerte, todos desapareceremos en una nube de vapor azul en 20 años”. O sea, en 1988. Si creen que se excusó ante la obvia metedura de pata, se equivocan. Tampoco lo hizo cuando perdió la apuesta que entabló con el economista Julian Simon[7], que le permitió capturar portadas durante meses … para su desgracia.

No son sólo personas las que lanzan mensajes terroristas sobre la evolución del clima. Es el caso del New York Times el 24 de junio de 1988[8], cuando su corresponsal Philipp Shabecoff comenzó la carrera (que como saben, todavía dura, y lo que durará) para atemorizar al lector. Aseguró (“Global Warming Has Begun, Expert Tells Senate”) que las temperaturas iban a subir sin parar y que el nivel del mar no le iría a la zaga. En concreto, previó que el calentamiento antropogénico[9] se materializaría en subidas de temperaturas de entre 3 y 9 grados F, y la elevación del nivel del mar entre 1 y 4 pies entre los años 2025 y 2050[10]. Lo cierto es que, de momento, llevamos 1 grado Fahrenheit https://joseramonferrandis.es/wp-admin/post.php?post=985&action=edit y 4 pulgadas. El ritmo de subida del nivel del mar es estable (con una reciente pequeña flexión a la baja), como pueden ver aquí https://joseramonferrandis.es/wp-admin/post.php?post=863&action=edit. Cuando llegue el día, a ver quién se acuerda de esto, pero en su momento supuso un impacto mayor en la opinión pública, que era de lo que se trataba.

El artículo se refería al Dr. James E. Hansen, director del NASA Institute for Space Studies en Manhattan, quien testificó ante el Senate Energy and Natural Resources Committee. Hansen afirmó que estaba al 99 % Seguro de que la tendencia al calentamiento (de la atmósfera, N. del A.) no era una variación natural sino una causada por la acumulación de CO2 y otros gases artificiales en la atmósfera. “Los primeros 5 meses de 1988 son tan cálidos que concluyo en que 1988 será en año más serán los más cálidos de los que hay registros”[11].

Llegado el año 2001, un periodista de EL MUNDO (Paco Rego) se soltó el pelo. El domingo 25 de febrero de 2001, un informe se situaba en 2020 y explicaba cómo eran las cosas para entonces. Muy ocurrente. Les dejo algunas frases para que se hagan a la idea del tenor. En el enlace pueden ustedes leerlo a sus anchas. https://www.elmundo.es/cronica/2001/CR280/CR280-13.html

  • “En una de las cartas geográficas consultadas (quiere decir mapas, nota del autor) actualizada a mediados de 2020, ya no queda rastro alguno de muchas de las playas bañadas por el Mediterráneo y del (sic) Atlántico. El nivel de sus aguas, como pronosticaba el Grupo Intergubernamental sobre Cambio Climático (IPCC), ha aumentado hasta cubrir gran parte de las costas europeas. Las olas de calor suben los termómetros por encima de los 40 grados”.
  • En el norte de España el paisaje está salpicado de palmeras y la gente prescinde de los abrigos en el invierno.
  • Los glaciares alpinos han desaparecido. Los pocos que quedan (¿) siguen en retroceso, lo que añadirá más agua a los océanos.
  • El calentamiento de la atmósfera también ha disparado la tasa de evaporación marítima, contribuyendo a aumentar el número y la violencia de tormentas y huracanes, además de inducir otros desequilibrios meteorológicos.
  • Casi 300 islas han ido a parar al fondo del Pacífico, engullidas por el aumento del nivel de los océanos.
  • En Europa, los deltas del Rin, del Ebro y del Guadalquivir ya han desaparecido ahogados por la subida imparable de los mares.
  • En Galicia, las islas Cíes y la de Ons han dejado de ser un paraíso ecológico del ocio. Sus orillas, a las que en otros tiempos llegaban cientos de embarcaciones cargadas de curiosos, han sido tragadas por las corrientes del Atlántico.
  • Tierra adentro, la neblina tóxica, que como un sudario cubre las grandes ciudades y asfixia los pulmones de sus gentes, continúa, 20 años después, fumigando con sus venenos el Viejo Continente.
  • Esto ha provocado que algunas enfermedades tropicales, como la malaria o el cólera, hayan encontrado nuevas víctimas entre nosotros.

Llegado 2020, nada de lo que el autor había afirmado en su ucronía es cierto.

Un buen amigo me ha enviado algunas frases recogidas en un libro de Steve Koonin, titulado “El clima”. Ha elaborado un buen artículo al respecto. Algunas patrañas sobre el cambio climático (vozpopuli.com) En efecto, son patrañas, pero pertenecen a medios de comunicación e individuos cuya fama desborda las fronteras.

Así, The Guardian publicaba en 2004 que “las ciudades europeas quedarán sumergidas por la elevación del nivel del mar para 2020”.

El New York Times publicó en agosto de 2019 un artículo titulado: ”El cambio climático amenaza el abastecimiento de alimentos en el mundo, según Naciones Unidas”. The Washington Post publicó que “el reguero de desastres relacionados con el clima es más largo cada año que pasa”. Lo dicho, nada de eso ha devenido cierto, pero ni una rectificación, oiga. Están por encima de sus responsabilidades.

En cuanto a personas concretas, la lista es larga[12]. Llama la atención la catadura moral de los sujetos. Por orden cronológico, volvamos a Hansen, ese científico de la NASA, quien predijo[13] en 1988 (su año de gloria) que el Lower Manhattan estaría sumergido en el río Hudson para 2018.

En su celebérrimo documental “An Inconvenient Truth”, Al Gore predijo que no había nieve en el Kilimanjaro en una década[14].

Un paso más adelante en la ignominia, tenemos al cofundador de Greenpeace, Paul Watson: “No importa lo que es verdad, sólo importa lo que la gente cree que es verdad”.

Timothy Wirth, quien fuera presidente de la fundación de Naciones Unidas, afirmó: “Aunque la teoría del calentamiento global fuera errónea, es lo que debe hacerse en aras de la política económica y medioambiental”.

En otro orden de abyección encontramos a Tedros Adhanom Ghebreyesus, director general de la Organización Mundial de la Salud, quien afirmó sin dudar:“El cambio climático ya nos está matando”. De la SARS-CoV-2, nada. El que manda, manda.

Creo que, con todo lo dicho, el lector se hace a una idea de en qué manos estamos. Este no es sino un pequeño extracto de los errores no corregidos, las falsedades y los engaños con que nos obsequian instituciones, personas y medios de comunicación desde hace más de medio siglo[15].

¿Saben qué? Lo seguirán haciendo. Para eso les pagan.

[1] Ese apéndice es magnífico y además, multiusos. El zorro la suele llevar en posición horizontal, lo que contribuye a magnificar su imagen, ya que mide una tercera parte de su longitud total. La usa como almohada cuando duerme, para mantener el equilibrio cuando corre o salta, para evitar parcialmente la radiación solar, para espantar insectos, para comunicarse y, verosímilmente, para ocultar sus huellas.

[2] Para ser exactos, Greta Tintin (sic) Eleonora Ernman Thunberg.

[3] Que casualmente era de Harvard. Se trata de James Anderson, profesor de química atmosférica que contribuyó acertadamente en su día a establecer que los clorofluorocarbonos (CFCs) dañaban la capa de ozono. Anderson nunca dijo que la Humanidad desaparecería (eso es cosa de Greta la hiperbólica), sino que los niveles de CO2 llevarían a un período en el que no habría hielo en los polos. Pero en referencia al plazo de 5 años, Anderson dijo que, si la Humanidad no se movilizaba “como durante la II Guerra Mundial” para transformar la industria al objeto de que no emitiera CO2 en el plazo de 5 años, entonces no habría recuperación posible (por cierto, esto es una estupidez, la diga Agamenón o su porquero). Anderson patina en otras cosas; dijo asimismo que para 2022 no habría hielo en el Océano Ártico. Ya ven que no es así. Quod Natura non dat, Salamantica non praestat. Tampoco Harvard.

[4] De hecho, van mucho peor que entonces, así como en la Unión Europea y sus instituciones todas.

[5] El hallazgo de esta perla calentológica se lo debemos a David Blackmon Monday’s Energy Absurdity: Welp, It’s All Over Now…or Maybe Not (substack.com), quien a su vez da crédito a Kevin Killough, un periodista de verdad, quien avisó del borrado de Tweet que habla realizado Thunberg. Lo hizo aquí Climate Activist Greta Thunberg Deletes Tweet Predicting End Of World Next Week | Your Wyoming News Source (cowboystatedaily.com)

[6] Profesor de la Universidad de Stanford, entomólogo y ecólogo. Es un adalid del Neomalthusianismo. Ehrlich se hizo famoso por dos cosas, especialmente. Una, por su libro de 1968 The Population Bomb, que afirmaba que la población humana del mundo pronto aumentaría hasta el punto en que sobrevendía una hambruna masiva, con un colapso alimenticio que, según él, ocurriría antes de 1975. Centenares de millones de personas iban a morir de hambre, no sólo en los países en desarrollo, sino en los propios EE. UU. (65 millones de norteamericanos estaban condenados, según él). Para evitarlo, Ehrlich propuso la esterilización y el control de población a escala global (de sí mismo, nada dijo). El paso del tiempo ha puesto de relieve la falsedad de las premisas de Ehrlich: la producción de alimentos se ha multiplicado mientras la población ha crecido fuertemente. Ningún problema.

A sus 91 años de edad, lleva equivocándose groseramente desde sus 46, recibiendo por ello premios y honores, en concreto de la Real Academia Sueca de Ciencias (1990), del International Ecology Institute de Oldendorf/Luhe, (Alemania), 1993, de la Generalidad de Cataluña el Premio Ramón Margalef de Ecología en 2009 y el que más eco tuvo en España, del BBVA el Premio Fundación BBVA Fronteras del Conocimiento en Ecología y Biología de la Conservación (2013). Podemos decir, por tanto, que ha hecho una gran carrera.

[7] Julian L. Simon y Paul R. Ehrlich realizaron en 1980 una apuesta sobre la escasez de recursos naturales que despertó gran interés. El concurso fue albergado por la revista Social Science Quarterly, donde Simon, economista, apostó 1000 dólares a que, a largo plazo, las materias primas no controladas por el Gobierno —incluidos el petróleo y el trigo— no subirían de precio, descontando la inflación. Simon ofreció a Ehrlich elegir cualquier materia prima que quisiera y un plazo superior a un año. Ehrlich eligió cobre, cromo, estaño, níquel y tungsteno. La apuesta se formalizó el 29 de septiembre de 1980, siendo la fecha límite considerada 10 años después, el 29 de septiembre de 1990. Ehrlich perdió la apuesta, pues los 5 minerales bajaron de precio en dicho periodo.

[8]  ‘Global Warming Has Begun, Expert Tells Senate’ (1988 exaggerations vs. today) • Watts Up With That?

[9] Ya saben, si no es antropogénico, no importa.

[10] A este periodista hay que reconocerle la astucia zorruna. Puso la fecha límite a 52 años vista, cuando con toda probabilidad él y los lectores estarían calvos. ¡Cuán largo me lo fiais!, como harían decir a personajes suyos Tirso de Molina, Miguel de Cervantes o José Zorrilla.

[11] Estoy Seguro de que esta afirmación les suena reciente. Es cierto, sale a la palestra cada mes.

[12] El blog “Watts Up With That?”expuso una lista en 2014 con 107 predicciones que resultaron ser falsas.

[13] Evidencia

[14] Albert Gore, conocido político demócrata norteamericano, ha pasado a la historia por muchas cosas. Su desempeño en la tergiversación de los hechos y en su rol de Casandra no es el menor. En mi libro “Crimen de Estado” https://www.unioneditorial.net/libro/crimen-de-estado/ lo menciono 18 veces. Y saco a la luz otros muchos casos de errores en la anticipación de eventos que nunca ocurrieron. De hecho, dedico un capítulo entero a las falsas profecías.

[15] A list of these predictions are kept on The Extinction Clock, along with those that have passed their dates. Not a single predicted disaster has turned out to be right.

 

Rusia y Ucraina. Una relación tempestuosa II

La guerra que Rusia ha desencadenado dura más de un año. Para poner la situación en perspectiva, me ha parecido adecuado presentar algunos aspectos históricos que podrían ser de utilidad, ampliando el plazo del análisis. La relación entre ambos países se remonta a un pasado lejano y siempre es bueno conocer cómo ha sido la interacción que han mantenido. Así podremos ubicar mejor los acontecimientos que vamos conociendo[1]. Sobre eso versó la primera entrega Rusia y Ucraina. Una relación tempestuosa | José Ramón Ferrandis (joseramonferrandis.es)

En esta segunda entrega continúo con el enfoque histórico, esta vez entre 1986 y 2022.

En abril de 1986, Ucraina[2] sufrió el mayor y más costoso accidente nuclear de la historia, Chernobyl. La explosión del reactor nº 4 de esa central nuclear fue el resultado de un experimento orientado, según indicios, análisis y conjeturas (pues las autoridades nunca hicieron públicos los motivos), a optimizar la producción de plutonio como subproducto de la gestión de sus reactores. La operación se les fue de las manos[3] por la inexperiencia de los equipos encargados y por la negativa de los cuadros intermedios a contrariar las órdenes de Moscú. A esto siguió un conjunto de decisiones insuficiente en medios y sobrada de autoritarismo insensato, así como llena de carencias marginales en los sistemas de seguridad y contención en el diseño de la planta. Fallecieron casi inmediatamente 56 personas en la central[4], desconociéndose el número total de afectados por la nube de residuos que fue lanzada a la atmósfera. El 1 de mayo siguiente, en Kiev, se festejó la jornada al aire libre como si nada hubiera ocurrido. Pero los efectos de la huella del desastre, la zona de exclusión, la reubicación de poblaciones enteras, la destrucción de ganado y producción agraria y la construcción de dos sarcófagos consecutivos duraron lustros.

El 21 de enero de 1990, más de 300.000 ucranianos organizaron una cadena humana por la independencia de Ucrania entre Kiev y Lviv/Lvov/Leópolis, en memoria de la unificación de 1919 de la República Popular de Ucrania y la República Nacional de Ucrania Occidental. Los ciudadanos salieron a las calles y carreteras formando cadenas de personas cogidas de la mano en apoyo de la unidad. En marzo, el Partido Comunista perdió su protagonismo, resurgieron el multipartidismo y el pluralismo político asociado y se llevaron a cabo elecciones.

En ese mismo año 1990, la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas entró en una dinámica de crisis interna que se reveló definitiva. El 16 de julio de 1990, el nuevo parlamento de Ucrania o Rada Suprema firmó la Declaración de Soberanía Estatal de Ucrania[5]. Un mes antes se había producido otra declaración análoga, esta vez aprobada por el Parlamento de la República Socialista Federal Soviética de Rusia.

El 20 de enero de 1991 se celebró en el óblast de Crimea de la República Socialista Soviética de Ucrania un referéndum sobre el estatus político de Crimea. La pregunta era si los ciudadanos querían restablecer la República Autónoma Socialista Soviética de Crimea, que había sido abolida en 1945. La propuesta fue aprobada por el 94% de los votantes. Entonces, Ucrania elaboró un estatuto de autonomía de Crimea como parte de la RSS de Ucrania. El Consejo del óblast de Crimea se convirtió en Consejo Supremo de Crimea. El 4 de septiembre de 1991 se aprobó la Declaración de soberanía del Estado de Crimea.

En agosto de 1991 tuvo lugar un golpe de Estado contra el presidente de la URSS y SG del PCUS, Mijail S. Gorbachov. Los conspiradores, descoordinados e incapaces de concretar el golpe, no lograron el objetivo de destituir a Gorbachov como Presidente. La resistencia de Boris N. Yeltsin, ex SG del PCUS de Moscú y presidente de la RSFS de Rusia, en la Casa Blanca, sede del Parlamento ruso, fue decisiva.

Inmediatamente después del fracaso del golpe, varias de las repúblicas de la URSS que no habían declarado todavía su independencia[6] empezaron a sumarse escalonadamente[7]. Sólo cuatro no lo hicieron.

En el referéndum de independencia celebrado en Ucraina el 1 de diciembre de 1991, el 90,3% de la población votó a favor y Leonid Kravchuk fue elegido primer presidente del país[8]. El 8 de diciembre, los presidentes de la RSS de Rusia, la RSS de Ucrania y la RSS de Bielorrusia[9] firmaron el Tratado de Belavezha, que revocaba el Tratado de Creación de la Unión Soviética y proclamaba la disolución de la URSS, creándose a continuación la Comunidad de Estados Independientes (CEI)[10]. La Unión Soviética había implosionado incluso formalmente.

La disolución de la Unión Soviética y la independencia de Ucraina en 1991 llevaron a la firma de varios acuerdos para permitir que continuara la presencia de fuerzas de la Federación Rusa en Crimea, así como el mantenimiento de las bases de la Flota rusa del Mar Negro. Luego lo veremos en mayor detalle. Tras la disolución, la autonomía fue renombrada como “República de Crimea”. El gobierno de Ucrania aceptó su nombre, pero no sus pretensiones de ser un Estado[11].

Boris Yeltsin devino Presidente de Rusia desde el 25 de diciembre de 1991 hasta el 31 de diciembre de 1999[12]. En ese período tuvo lugar una gigantesca y desordenada privatización empresarial, con distintas consecuencias: el enriquecimiento masivo de unos pocos, la paralización del sistema productivo, un descenso del PIB estimado en un 25%, un enorme número de muertos al desparecer en la práctica el Estado provisorio y consecuentemente, un descenso brutal de la EVN[13]. Fue un desastre social, político, económico, militar[14] e institucional sin paliativos. La descomposición afectó a todas las instancias, con excepción de la KGB y el PCUS, quienes se hicieron con todo el poder, perpetuando la enorme corrupción prevaleciente en la URSS y convirtiendo a Rusia en un estado capitalista de amiguetes[15].

El 5 de diciembre de 1994, en Budapest (Hungría), fue suscrito el Memorándum de Budapest sobre Garantías de Seguridad, que ofrecía eso, garantías por parte de los signatarios. Las garantías se referían a la adhesión de Ucrania al Tratado de No Proliferación Nuclear y a la integridad territorial de Ucrania, quien, además, obtenía ayuda económica. El Memorándum fue firmado por Ucraina (Leonid Kuchma), la Federación de Rusia (Borís Yeltsin), los Estados Unidos (Bill Clinton) y el Reino Unido (John Major), además de por Bielorrusia y Kazajstán. De acuerdo con este Memorándum, Ucraina entregó a Rusia (todas sus) 5.000 ojivas nucleares[16] y 220 vectores de lanzamiento, compuestos por 176 misiles balísticos intercontinentales y 44 aviones bombarderos estratégicos capacitados para portar armas nucleares. El 1 de junio de 1996, Ucraina envió a Rusia para su desmantelamiento el último tramo de 1.900 ojivas heredadas de la Unión Soviética.

En el año 2000 fue elegido presidente de Rusia Vladímir Putin, que entonces se hallaba en la posición de Primer Ministro.

El 25 de febrero de 2010, Víktor Yanukóvich fue nombrado presidente de Ucraina. El 20 de noviembre de 2013, el Gobierno de Ucraina suspendió in extremis la firma de dos acuerdos con la UE[17]: un Acuerdo de Asociación y el Acuerdo de Libre Comercio[18]. La noche siguiente empezó lo que se ha venido en llamar el Euromaidán[19], es decir, un conjunto de manifestaciones y alteraciones del orden que culminaron el 20 de febrero de 2014, en las que unos 50 manifestantes murieron por disparos en la Plaza de la Independencia. Al día siguiente, el presidente Yanukóvich huyó con destino desconocido[20]. El 23 de febrero de 2014, tras la huida de Yanukóvich, la Rada Suprema le destituyó por “abandono de sus funciones constitucionales”. El Parlamento asumió el poder Ejecutivo y propuso derogar la reciente ley sobre cooficialidad de los idiomas de las minorías a nivel municipal y provincial[21]. Algunos grupos prorrusos se manifestaron en contra[22] del nuevo gobierno nacional y declararon su deseo de integrarse en Rusia.

En Rusia, el Consejo de la Federación, tras solicitud en ese sentido de las autoridades prorrusas de Crimea, aprobó el envío de tropas a Crimea[23]. Se declaró la independencia de Crimea y Sevastópol respecto a Ucraina, lo que condujo a la proclamación de la República de Crimea tras el restablecimiento de la Constitución de 1992, que consideraba al territorio como soberano. El proceso finalmente abocó a la adhesión de Crimea a Rusia, oficializada el 18 de marzo de 2014. Este movimiento fue rechazado por el gobierno de Ucraina.

Al invadir Crimea y anexionarla después, Rusia violaba un tratado internacional (el Memorándum de Budapest, que recordamos ofrecía garantías de seguridad por parte de sus signatarios a Ucraina), así como tres tratados bilaterales firmados por Rusia con Ucraina, antes mencionados: el Tratado de Amistad y Colaboración entre Rusia y Ucrania[24] (1997); el Tratado sobre la permanencia de la Flota rusa del mar Negro en territorio ucraniano hasta 2017 y el Tratado de Járkov (en realidad, una extensión del anterior), por el que dicha permanencia se extendía hasta 2042, es decir, 25 años después, con la posibilidad de ampliar el plazo hasta 2047.

En blanco, mapa de Ucrania. En rojo oscuro, Crimea. En blanco dentro de Crimea, Sevastópol

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https://es.wikipedia.org/wiki/Anexi%C3%B3n_de_Crimea_por_Rusia#/media/Archivo:Crimea_in_Ukraine.svg

.La situación degeneró gravemente en la cuenca del Dombás[25], donde las fuerzas independentistas de las autoproclamadas Repúblicas Populares de Donetsk (RPD) y Lugansk (RPL) se enfrentaron al gobierno de Ucraina. Eso desencadenó una guerra en la región. El 11 de mayo de 2014, ambas repúblicas celebraron sendos referéndums sobre su estatus político, que resultaron en la proclamación de independencia de las regiones en cuestión. Mientras, los combates se mantenían vivos. El 15 de febrero de 2015, con el acuerdo Minsk II[26], se inició un alto el fuego incondicional.

Numerosos ciudadanos rusos asumieron puestos de mando entre los rebeldes, en línea con el apoyo material y militar de Rusia a los separatistas.

Tras la segregación de Crimea hacia Rusia, varios países (encabezados por la Unión Europea y Estados Unidos) aplicaron sanciones, limitadas al entorno del gobierno ruso. La anexión de Crimea por Rusia no fue ni es reconocida por Ucrania, quien argumenta que es ilegítima y opuesta al derecho internacional. Su posición es la que era: la República Autónoma de Crimea y la ciudad especial de Sevastópol forman parte de Ucraina. La anexión fue asimismo considerada ilegal por Estados Unidos y por la Unión Europea. En marzo de 2014, la Organización de Naciones Unidas, en respuesta a la anexión de Crimea por Rusia, aprobó la[27] Resolución 68/262, denominada “Integridad territorial de Ucrania” cuya votación se resolvió así: cien estados votaron a favor, once votaron en contra y 58 se abstuvieron, con lo que la secesión de Crimea y Sevastópol fue declarada inválida, rechazando el referéndum sobre el estatus político. La resolución afirmó el compromiso de las Naciones Unidas en reconocer a Crimea como parte de Ucrania.

Votación del 27 de marzo de 2014 de la Asamblea General de las Naciones Unidas respecto a la “integridad territorial de Ucrania”.

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     A favor: verde / En contra: granate / Abstención: siena / Ausente: azul / Estados no miembros: gris

  https://es.wikipedia.org/wiki/Anexi%C3%B3n_de_Crimea_por_Rusia#/media/Archivo:UN_Resolution_regarding_the_territorial_integrity_of_Ukraine.svg

Al período 2014/2015 se lo conoce como Primera fase de la guerra ruso-ucraniana. Tras esta etapa se desarrolló otra fase, ésta de alto el fuego, a la que siguió otra posterior en la que el enfrentamiento se recrudeció (desde 2021).

[1] Ya sabemos que “la primera baja en una guerra es la verdad”, pero eso no va a detenernos.

[2] Utilizaré Ucraina cuando es dicursivo y Ucrania cuando institucional.

[3] Los sistemas de control y refrigeración resultaron insuficientes, originando un pico de potencia incontrolable, con aumento de temperaturas, posible fusión del combustible e incluso incendio y/o fusión del núcleo, con la consiguiente claudicación de las contenciones.

[4] Los llamados liquidadores, bomberos que iban a una muerte cierta al entrar en la zona siniestrada.

[5] La declaración estableció la libre determinación de la nación ucraniana, su democracia, su independencia política y económica y la primacía de la ley ucraniana sobre la ley soviética en el territorio ucraniano.

[6] Estonia, Letonia, Lituania y Georgia ya lo habían hecho.

[7] Por este orden cronológico: Ucraina, Moldavia, Azerbaiyán, Kirguistán, Tayikistán, Armenia y Turkmenistán.

[8] Leonid Kravchuk fue Presidente de Ucraina entre el 5 de diciembre de 1991 y el 19 de julio de 1994. Le sucedió Leonid Kuchma (19 de julio de 1994-23 de enero de 2005), luego Viktor Yuschenko (23 de enero de 2005-25 de febrero de 2010), Víctor Yanukovich (25 de febrero de 2010-22 de febrero de 2014), Alexander Turchínov (22 de febrero de 2014-27 de noviembre de 2014), Petró Poroshenko (7 de junio de 2014-20 de mayo de 2019) y Volodímir Zelenski (20 de mayo de 2019 – nuestros días).

[9] Borís Yeltsin, Leonid Kravchuk y Stanislav Shushkévich, respectivamente.

[10] En realidad, la CEI fue un remedo de URSS a pequeña escala, un intento de minimizar los daños tras la desaparición de la URSS.

[11] La situación se enquistó. La legislación de Ucraina “sobre el estado de la República Autónoma de Crimea”, fue aprobada el 29 de abril de 1992, aseverando que “la República de Crimea es una parte autónoma de Ucrania y de forma independiente decide sobre los asuntos que le sean delegados por la Constitución y las leyes de Ucrania”. El Consejo Superior Regional de Crimea, por el contrario, afirmó que “la República de Crimea es un Estado democrático legal” que “posee la supremacía en cuanto a recursos naturales, materiales, el patrimonio cultural y espiritual y ejerce sus derechos soberanos y todo el poder”. Tras un referéndum celebrado en 1994, junto a las elecciones locales, parlamentarias y presidenciales, el Consejo Supremo de Crimea revirtió la Constitución de 1992 a su forma original, pero un año después, este acto fue declarado nulo por la Rada Suprema de Ucrania, que ya había cambiado el nombre de República de Crimea a la República Autónoma de Crimea. El Parlamento de Crimea aprobó otra Constitución en 1995, pero grandes fragmentos fueron rechazados por el parlamento de Ucrania, entre ellos el nombre de la República y la ciudadanía de los habitantes. Finalmente, Crimea fue declarada República Autónoma de Crimea como parte integrante e inseparable de Ucrania. En 1998 se adoptó una nueva constitución de Crimea, cumpliendo con las disposiciones de la Rada Suprema.

[12] La reelección en 1996 fue complicada por el alto número de votos logrados por el candidato comunista, Guennadi Ziugánov.

[13] Expectativa de vida al nacer.

[14] El ejército se hallaba literalmente descompuesto, descapitalizado y desmoralizado tras la desastrosa guerra de Afganistán y como consecuencia de las dos guerras de Chechenia mantenidas durante la égida de Yeltsin.

[15] Traducción aproximada de Crony Capitalism, perversión del sistema de economía de mercado consistente en la sustitución de las relaciones de mercado por las relaciones personales e institucionales entre determinadas empresas y el poder político.

[16] Se trataba del tercer arsenal, sólo tras el de Rusia y los EE. UU.

[17] El 30 de marzo de 2012, Yanukóvich y los representantes de la UE habían acordado un estatuto de asociación de Ucrania con la UE. No obstante, su entrada en vigor fue difiriéndose durante un año, pues una de las condiciones resolutorias exigidas por la UE era la liberación de Yulia Timoshenko y Yuri Lutsenko, opositores al Gobierno.

[18] El 21 de noviembre de 2013, el Gobierno ucraniano publicó una nota oficial informando que el proceso de preparación de la firma del acuerdo quedaba suspendido. Las razones publicitadas para justificar esta decisión fueron la caída en la producción industrial y el mantenimiento de relaciones con los países de la Comunidad de Estados Independientes (CEI). El presidente Yanukóvich asistió a la cumbre de la UE los días 28 y 29, tal como estaba previsto antes de la suspensión unilateral, pero fue para declinar la última oferta de fondos europea, de 600 millones de euros, que consideró humillante. Por su parte, el primer ministro ucraino, Azárov, reprochó a la UE y al Fondo Monetario Internacional su escaso apoyo económico para compensar el que llamó “divorcio comercial” con Rusia. Sin embargo, paralelamente, admitió que Moscú había obligado a Kiev a no firmar el acuerdo con la UE.

[19] Maidán significa “plaza” en ucraino.

[20] El 28 de febrero, Yanukóvich reapareció en Rostov del Don (Rusia).

[21] En la Ucraina postsoviética, el ucraniano sigue siendo el idioma oficial en el país; sin embargo, en 2012, el presidente Víktor Yanukóvich introdujo un proyecto de ley reconociendo «lenguas regionales», en virtud del cual el idioma ruso podría ser usado oficialmente en escuelas, tribunales e instituciones gubernamentales situadas en las zonas predominantemente rusófonas de Ucraina. Este proyecto de ley fue apoyado por los ucranianos en las regiones del este y el sur del país, pero levantó protestas en Kiev, con quejas de que una ley como esta dividiría aún más al país entre sus componentes ucrainoparlantes y rusoparlantes.

[22] Estas protestas se concentraron en Crimea y dos óblasts en la zona fronteriza entre Ucrania y Rusia, donde se produjeron una serie de revueltas militares, incluyendo tropas locales y tropas rusas. Durante las revueltas, las autoridades de Crimea convocaron un referéndum para el 16 de marzo con el propósito de adherirse a la Federación Rusa.

[23] Según las autoridades rusas, el envío de tropas a Ucraina tenía por objeto garantizar la integridad de los ucranianos prorrusos habitantes de Crimea y de las bases y tropas rusas allí estacionadas, hasta que se normalizara la situación sociopolítica. Las fuerzas armadas rusas se desplegaron en Crimea.

[24] Los gobiernos de Rusia y Ucrania «respetan la integridad territorial de ambos Estados y reafirman la inviolabilidad de las fronteras actualmente existentes entre ambos”.

[25] La cuenca del Donets, abreviada por sus siglas en alfabeto cirílico como Donbas (ucraniano)/Donbass (ruso)/Dombás (español), es una región de Ucraina. El nombre es un sustantivo compuesto de Donets,  río que discurre por este territorio, y bassein (сuenca, del francés bassin), de modo que Dombás significa literalmente “cuenca del Donets”. Aunque no hay una delimitación oficial de esta región, se entiende que incluye las provincias de Donetsk y Lugansk, en Ucraina.

[26] Minsk II es el nombre de un acuerdo firmado el 12 de febrero de 2015, en el que los gobernantes de Alemania, Francia y Rusia querían firmar el alto el fuego en la guerra del Donbás. Con ese fin, la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE) organizó una conferencia que superara el fracaso del primer cese de fuego (Minsk I).

[27] Resolución 68/262 de la Asamblea General de las Naciones Unidas

Rusia y Ucraina. Una relación tempestuosa

La guerra que Rusia ha desencadenado dura más de un año. Para poner la situación en perspectiva, me ha parecido adecuado presentar algunos aspectos históricos que podrían ser de utilidad, ampliando el plazo del análisis. La relación entre ambos países se remonta a un pasado lejano y siempre es bueno conocer cómo ha sido la interacción que han mantenido. Así podremos ubicar mejor los acontecimientos que vamos conociendo[1]. Esa será la materia de esta entrega, que llega hasta el momento institucional en que Rusia entrega a Ucraina la región de Crimea. Era el 19 de febrero de 1954.

En la segunda entrega continuaré con el enfoque histórico, retomándolo en 1986. En la tercera procuraré traer al texto los hechos que se han podido verificar en la actual guerra, así como su interpretación. Finalmente, en la cuarta, desarrollaré las consecuencias que esta situación puede tener en la arena internacional.

Vaya por delante una brevísima descripción de variables fundamentales de Rusia y de Ucraina[2] antes de la invasión rusa[3]. Rusia declaraba 142.320.790 habitantes, por 43.745.640 en Ucraina. La extensión rusa, el país con más kilómetros cuadrados del mundo, alcanza los 17.098.242, mientras Ucraina, que no es precisamente pequeña, se conforma con 603.550 Km2. El PIB ruso era de $ 3.875.690.000.000, en régimen de PPC[4], por tan sólo $ 516.680.000.000 en el caso de Ucraina (en ambos casos se trata de estimaciones). Los dos países gastaban el 4% de su PIB (nominal) en gastos militares.

Mientras Rusia se posicionaba el 129º de 180 países en nivel de corrupción[5], Ucraina lo hacía en el 117º de 180[6].

La conclusión inicial es que Rusia es mucho más grande (28 veces, para ser exactos), mucho más rica (7,5 veces más) y considerablemente más poblada (3 veces más) que Ucraina.

Remontémonos al pasado para ver los orígenes de Ucraina[7] y poder así entender mejor la situación actual. Ucraina aparece mencionada en el Siglo IX, como referencia vía el Rus[8] de Kiev[9]. Las menciones hablan de pobladores jázaros[10], varegos[11], vikingos sin adscripción concreta y eslavos, con la dinastía Rúrik[12] como enlace histórico de filiación regia. En cualquier caso, de Rus provienen tanto Rusia como Rutenia, nombre con el que en las lenguas romances se mencionaban y diferenciaban ambos países[13].

Entre los Siglos X y XI, el Rus de Kiev fue el Estado más grande y poderoso de Europa. Su Edad de Oro comenzó con el príncipe Vladimiro I de Kiev (980-1015), quien convirtió a los Rus al cristianismo ortodoxo. Con su hijo, Yaroslav I el Sabio (1019-1054), el Rus de Kiev alcanzó su apogeo cultural y militar. La presión de otras potencias regionales hizo que, en el Siglo XII, el Rus de Kiev estuviera dividido entre principados gobernados por príncipes Rúriks[14] que luchaban por ocupar el trono de Kiev. Tras la muerte de Mstislav I de Kiev (1125-1132), todo se vino abajo. En 1240, una invasión mongola destruyó totalmente la ciudad de Kiev.

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https://es.wikipedia.org/wiki/Rus_de_Kiev#/media/Archivo:Principalities_of_Kievan_Rus’_(1054-1132)_es.svg

Al Rus de Kiev le sucedieron el principado de Galicia/Galitzia y el principado de Volinia, que se fusionaron en el principado de Galitzia-Volinia, conquistado a mediados del Siglo XIV por Casimiro III de Polonia, mientras el Rus de Kiev propiamente dicho caía en poder del Gran Ducado de Lituania. En 1569, Polonia se anexionó Rutenia. Sus élites se convirtieron al catolicismo y se identificaron con la nobleza polaca. Entonces, los ucranianos de a pie se aliaron con los cosacos, pueblo nómada cristiano ortodoxo. En 1648 los cosacos se levantaron contra la Mancomunidad Polaco/Lituana. Tras la firma del Tratado de Pereyáslav (1654) y la guerra ruso-polaca, la Ucrania del Margen Izquierdo[15] se incorporó al Estado ruso. Tras las particiones de Polonia al final del Siglo XVIII, el Imperio austríaco tomó Galitzia y el resto de Ucrania se fue incorporando progresivamente al Imperio ruso. En 1783 Rusia se anexionó el Kanato/Janato de Crimea.

https://es.wikipedia.org/wiki/Rep%C3%BAblica_de_las_Dos_Naciones#/media/Archivo:Rzeczpospolita2nar.png (indica asimismo las fronteras actuales)

Rusia no cumplió las promesas de autonomía del Tratado de Pereyáslav y, desde 1720, el régimen zarista impuso la rusificación de Ucraina.

Tras la Revolución rusa de febrero de 1917, en marzo de 1917 abdicó Nicolás II. El imperio se descompuso. Inmediatamente se creó la Rada Suprema en Ucraina y acto seguido, el 23 de junio de 1917, se formó un gobierno autónomo. El 18 de diciembre, Lenin declaró la guerra a Ucraina y proclamó la RSSU[16] en Járkov. Entonces comenzó la represión contra Ucraina.

Entre 1917 y 1920, existieron varios Estados ucranianos autónomos: en los antiguos territorios del Imperio ruso surgieron la República Popular Ucraniana (RPU), el Hetmanato[17], el Directorio de Ucrania y la República Socialista Soviética de Ucrania;  en el antiguo territorio austrohúngaro apareció la República Popular de Ucrania Occidental (RPUO). Evidente fue el resurgir del movimiento nacional ucraniano por la independencia.

El 8 de febrero de 1918, los guardias rojos tomaron Kiev. El 9 de febrero de 1918, la República Popular Ucraniana firmó su propio Tratado de Brest-Litovsk con las Potencias Centrales. El 22 de enero de 1919 se firmó el Acta de Unificación entre la RPU y la RPUO. Tras la derrota de la RPUO ante Polonia y la subsiguiente ofensiva del ejército Rojo de la Rusia Soviética en Ucrania Oriental, la República Popular de Ucrania firmó el Tratado de Varsovia con Polonia en 1920, aceptando la pérdida de territorios de Ucrania Occidental en favor de Polonia. Por la Paz de Riga entre soviéticos y polacos (marzo de 1921), Ucrania Occidental se incorporó formalmente a Polonia, quien a su vez reconoció a la República Socialista Soviética (RSS) de Ucrania. Y esta RSS fue uno de los miembros fundadores de la Unión Soviética, en diciembre de 1922.

Ucraina quedó devastada por la revolución[18].

En el período de entreguerras La idea nacional ucraniana se reforzó, debido sobre todo a la feroz represión soviética, patentizada en el Holodomor de 1931/32[19], con un mínimo de 6 millones de asesinados. La posterior represión política de los años 37/38[20] costó otro millón de muertos ucranianos. Los territorios del este y del sur, con una población tradicionalmente mixta, pasaron a formar parte de la república soviética de Ucraina. En ese período se constituyeron reservas territoriales para grupos de población no ucranianos[21].

En septiembre de 1939, por razón del Pacto germanosoviético, se efectuó el reparto de Polonia (y, por tanto, de parte de la antigua Ucraina) entre III Reich y la URSS, quien tomó el territorio correspondiente bajo su control. El coste de la II Guerra Mundial para Ucraina se estima supuso entre 5 y 8 millones de muertos, parte de los cuales lo fueron por deportaciones, los caídos en la guerrilla (maquis entre 1945 y 1956) antisoviética y nuevas hambrunas[22]. Los daños materiales fueron inmensos.

Al morir Stalin en 1953, Nikita Jruschov, antiguo Primer Secretario del Partido Comunista de Ucrania entre 1938 y 1949[23], se convirtió en el nuevo líder de la Unión Soviética. En febrero de 1954, al celebrarse el 300º aniversario del Tratado de Pereyáslav, Crimea fue transferida desde la RSFS de Rusia a la RSS de Ucrania[24].

[1] Ya sabemos que “la primera baja en una guerra es la verdad”, pero eso no va a detenernos.

[2] Es Ucraina, no Ucrania.

[3] Son cifras de organismos multilaterales correspondientes a 2021.

[4] PPC por paridad de poder de compra, categoría que se va imponiendo porque el Banco Mundial entiende que responde mejor a su riqueza real.

[5] De Transparency International.

[6] A título de comparación, España ocupaba el puesto 32 sobre esos mismos 180 países. Ahora estamos en el 35.

[7] Se entiende que el de Rusia es mejor conocido, al menos en lo esencial, por lo que lo obviamos.

[8] Rus es la raíz de Rusia, las tierras del Rus. Y el Rus, dícese, era una empalizada defensiva circular hecha de madera. Similar al castro romano, hecho de piedra. Se construía con el material disponible en a zona. De ese término devino la referencia al pueblo del Rus.

[9] El Rus de Kiev englobaba las actuales Bielorrusia, Rusia Europea y Ucraina, un enorme territorio al oeste de los Urales.

[10] Pueblo túrquico errante.

[11] Los varegos eran, según la mayoría de los estudiosos, vikingos de origen predominantemente sueco.

[12] La dinastía Rúrika reinó en el Rus de Kiev desde 862. También lo hizo en los principados sucesores de éste, el Principado de Kiev, los de Hálych-Volynia (desde 1199), el de Vladímir-Súzdal y en Moscú (desde 1168), así como en el Zarato Ruso en sus primeros tiempos.

[13] La versión del origen del término Ucraina y su nombre histórico Russiae no es documentalmente verificable debido las destrucciones efectuadas por el imperio ruso, quien reescribió, reinterpretó e inventó cuanto quiso. La URSS continuó el trabajo.

[14] Riúrik o Rúrik, que significa «guerrero famoso» fue un jefe varego que ganó el control de Ládoga en 862 y construyó el asentamiento de Holmgard. cerca de Nóvgorod. Fundó la dinastía Rúrika, que gobernó el Rus de Kiev, luego Principado de Moscú, hasta el Siglo XVI.

[15] Se refiere al margen izquierdo del Dniéper, que discurre hacia el Mar Negro.

[16] RSSU por República Socialista Soviética de Ucraina.

[17] Hetmanato fue el nombre del Estado ucraniano durante ocho meses de 1918. Tomó el nombre del Hetmanato cosaco, que fue un Estado ucraniano cosaco sito en las regiones centrales y noroccidentales de la actual Ucrania existente entre los años 1648 y 1775. Hetman era el título del segundo mayor comandante militar, tras el monarca, que se utilizó entre los siglos XV y XVIII en Polonia, Ucrania y el Gran Ducado de Lituania. La palabra deriva probablemente del antiguo alto alemán Hauptmann. (Haupt significa «principal» o «cabeza» y Mann, «hombre»). Hauptmann era un título común medieval que quería decir «capitán», entonces máximo responsable, lo que ahora seria «general».

[18] Dejando más de 1,5 millones de muertos, cientos de miles de personas sin hogar y posteriormente la hambruna de 1921, que a su vez supuso más de 2 millones de muertos.

[19] Holodomor significa, literalmente, muerte por hambre. La URSS, bajo Stalin, perseguía una industrialización forzosa, para lo que necesitaba equipos pesados procedentes del exterior. La única forma de adquirirlos era exportando grano. Se detrajo la totalidad de la cosecha a los campesinos ucrainos y centrorrusos, tildados de pequeños propietarios o kulaks, a los que se exterminó por hambre.

[20] Conocido como El Gran Terror, que fue liderado por Nikita Jruschov.

[21][21] Además de una república autónoma en el oeste para el pueblo moldavo de Ucrania, existían en ese periodo varios raiones (comarcas o distritos) nacionales, que incluían 8 rusos, 7 alemanes, 4 griegos, 4 búlgaros, 3 judíos y 1 polaco.

[22] Recuérdese que estamos hablando de un territorio conocido como “el granero de Europa”.

[23] Jruschov, que inició su carrera en el PCUS como comisario político Guerra Civil, ascendió rápidamente en los años 30 dentro de la burocracia moscovita gracias al patronazgo de Lazar Kagánovich. Durante la II Guerra Mundial se desempeñó como comisario político, sobre todo en Stalingrado. En 1953 ascendió a Primer Secretario del Comité Central del PCUS. Su fama se desbordó en 1956, cuando dirigió el XX Congreso del PCUS que denunció algunos de los crímenes de Stalin. Fue depuesto en 1964. Sobrevivió, siendo el primero en hacerlo, dando fin así al expeditivo procedimiento tradicional.

[24] La transferencia de Crimea se refiere a que el óblast (región) de Crimea fue transferido desde la RSFS de Rusia a la RSS de Ucrania. La medida fue instrumentada a petición de la parte rusa, carente de acceso terrestre a la península, por lo que las carreteras y el ferrocarril, además de los suministros de electricidad y agua, provenían de Ucrania. Nikita Jruschov, apoyado por el Presidente del Consejo de Ministros de la URSS Gueorgui Malenkov, con la ratificación del Soviet Supremo de la URSS, realizó la transferencia de Crimea a la RSS de Ucrania el 19 de febrero de 1954. El 26 de abril siguiente, una Ley específicamente creada a tal fin lo legalizó. El 17 de junio de 1954, el Soviet Supremo de la RSS de Ucrania aceptó la incorporación del territorio de Crimea al ucraíno. En esa época no se consideraba la posibilidad de que la URSS fuera a desparecer algún día.

¡Un brindis por Milutin Milanković! (y II)

En la anterior entrega https://joseramonferrandis.es/un-brindis-por-milutin-milankovic-i/ hablamos de los trabajos de Milutin Milankovich, no tanto pionero cuanto genial demostrador del nexo que existe entre las fuerzas que rigen el comportamiento de la Tierra en su singladura celeste y el clima de nuestro planeta. Los tres tipos de cambios que experimenta la Tierra en relación con la irradiación solar se habían revelado capitales a la hora de entender la razón subyacente a las glaciaciones del hemisferio Norte (Europa, fundamentalmente) en el Cuaternario.

Es hora de bajar de las Musas al teatro. Milankovich adelantó las conexiones causales[1] y ahora vamos a ver los resultados en la práctica.

En primer lugar, el gráfico al pie muestra (para un período de 400.000 años), las elevaciones y descensos de temperaturas en la atmósfera terrestre y sus correlatos consecuenciales, las glaciaciones[2]. Las temperaturas que en él aparecen se han estimado a partir de los núcleos de hielo en EPICA[3], que evidencian la reiteración con que se producen fenómenos alternativos de calentamiento y enfriamiento por causas naturales.

Además de las procedentes de los núcleos de hielo de la Antártida, se han extraído muestras sedimentarias de los lechos de los océanos. Los primeros concluyeron que la respuesta climática documentada en el hielo fue inducida por la insolación del hemisferio norte, tal como propuso la hipótesis de Milankovich[4]. los segundos confirmaron lo avanzado por el hielo, revalidando las teorías del serbio. Aunque “Science is never settled[5]”, la correcta aproximación de Milankovich a la realidad fue un gran paso adelante.

De entre los ciclos de Milankovich, la oblicuidad (mucho más que la precesión, que regula la insolación en el período de verano) está estrechamente relacionada con las oscilaciones del clima en la Tierra; esa afirmación es abundante e inequívoca[6]. Varias son las evidencias que la sustentan. La primera, que las temperaturas están perfectamente en fase con la oblicuidad[7]. La segunda, que los cambios en las temperaturas, concretamente las de los períodos interglaciales, muestran una duración que es consistente con los ciclos de la oblicuidad[8]. Eso permite afirmar que precesión y excentricidad juegan un papel secundario.

Por su parte, la excentricidad contribuye con una cantidad de energía que se halla un orden de magnitud por debajo de la aportada por los demás elementos componentes de la órbita y, sin embargo, desencadena la mayor respuesta climática[9], lo que hace que el ciclo glacial sea el resultado de una interacción entre dos ciclos operando simultáneamente, el ciclo de oblicuidad de 41.000 años y el ciclo de 100.000 años que obedece a la excentricidad. Por ser más precisos aún, la evidencia nos muestra que el ciclo de 100.000 años determina la acumulación inicial de hielo, mientras que el ciclo de 41.000 años determina los interglaciales. Están relacionados, pero son independientes[10].

En resumen, la observación de los datos de los últimos 2,6 millones de años muestra que, en su mayor parte, las glaciaciones han tenido lugar a intervalos de 41.000 años[11]. Esa cifra es precisamente coincidente con los cambios en la oblicuidad, como decíamos en el artículo anterior[12] y hace un par de párrafos. Y eso ocurre porque la Tierra (y todo planeta) se demora más en su recorrido cuanto más lejos está del Sol[13]. El efecto del cambio de insolación entre el afelio y el perihelio es de apenas el 6,4%. Y el total de insolación media anual cambia menos del 0,2% debido a la excentricidad.

Ya, pero, ¿qué pasa si nos remontamos no ya a 2,6 millones de años, ni siquiera a 26 millones de años, sino a 60 millones de años? Ese es el inicio de la Era Cenozoica, antes llamada Terciario. Analicemos lo ocurrido desde entonces hasta casi ahora mismo[14], tras el final del Cenozoico y el inicio del Cuaternario, que tuvo lugar precisamente hace 2,6 millones de años.

Pues veamos lo que pasaba, lo que pasó[15]. Expliquémoslo. En el gráfico que ven al pie se aprecia la Era Cenozoica y sus épocas: Paleoceno, Eoceno, Oligoceno, Mioceno, Plioceno y Pleistoceno, ésta última ya coincidente con el Cuaternario[16]. Es un período largo. Y en ese cuadro, dejando de lado por un momento los Ciclos de Milankovich en el Olimpo, vamos a descender a la arena. Vamos a ver el comportamiento del CO2. Vale que en nuestros días no hay ni correlación ni causación entre CO2 y temperaturas de la atmósfera, pero ¿qué ocurrió justo tras la desaparición de los dinosaurios de la capa de la Tierra?

Leamos el gráfico desde la izquierda, con 500 ppm de CO2[17] y temperaturas entre 3° C y 4°C superiores a las actuales. A lo largo del tiempo, el CO2 y la temperatura siguieron caminos distintos, experimentando ascensos y descensos sin asociación alguna. Hace 35 millones de años, con en torno a 1.000 ppm de CO2, la temperatura empezó a ascender fuertemente (y mucho después el CO2 subió rápidamente). Se desarrollaron enormemente las plantas, lo que estabilizó primero y redujo después el nivel de CO2, mientras las temperaturas se hallaban en una meseta de 25 millones de años de duración.

La conclusión es que temperatura y CO2 están claramente desacoplados[18]. Y si nos concentramos en el Holoceno, es decir, en los últimos 11.000 años hasta este momento, los fenómenos observables se comportan igual. Vamos a verlo.[19]

Como se puede observar, nada más salir de la última glaciación, el CO2 subió muy rápidamente (para descender con fuerza acto seguido), las temperaturas bajaron (para subir después) y el metano se fue desplomando primero y se elevó después, a su aire. Nada es como el IPCC dice que debería ser. Nada. ¡Vaya por Dios!

De aquí concluimos que, en los últimos 60 millones de años, el CO2 no influyó apreciablemente en la temperatura de la Tierra. No lo ha hecho, no lo hace y no lo hará. No esperen que lo reconozcan quienes afirman que sí lo hace, pero ya que no aceptan la realidad, deberán aceptar nuestro rechazo de sus planteamientos.

Entonces, ¿cuál fue el papel del CO2 en el ciclo glacial? Está demostrado que los descensos de temperatura preceden en centurias, y hasta en milenios, a los descensos de CO2. Por ejemplo, hay períodos concretos en los que las temperaturas en la Antártida[20] decrecieron 4 °C en 8.500 años (entre los hitos anuales 123500 y 115000), sin que variara en absoluto el nivel de CO2. Así, tenemos que confirmar, basándonos en los datos, que el CO2 juega un papel despreciable durante los ciclos glaciales y su máxima capacidad de calentamiento en las fases terminales de éstos no alcanza siquiera el 17% del total. El cambio de concentración de CO2 que se ha podido medir es demasiado pequeño como para este GEI pueda afectar a los cambios de temperatura detectados.

La disparidad existente entre aumentos de CO2 y de temperatura al final de la última glaciación asegura que no hubo protagonismo del CO2 en el final de la glaciación. En esa línea, parece razonable concluir que tampoco tendrán papel protagonista alguno en la próxima etapa glacial.

Adicionalmente, como sabemos, el CO2 existente en la atmósfera se absorbe cada vez más mediante sumideros de carbono, de manera que cuanto más se produce, más se absorbe y se retira de la atmósfera. Ese dato opera adicionalmente en contra de la hipótesis del calentamiento desde los actuales niveles atmosféricos de CO2.

Termino. El efecto de los ciclos de Milankovich en la periodicidad del clima fue recibido con recelo en su día; sin embargo, desde los años 70 diversos estudios han venido a avalar el modelo y las predicciones del serbio, mostrando que tanto los datos geológicos de estratos antiguos como los registros fósiles de ciertos organismos son compatibles con fluctuaciones en el clima que pueden explicar la periodicidad de las glaciaciones cada 100.000 años.

Tras estos dos artículos sobre Milutin Milankovich, sus tesis y sus demostraciones, podemos llegar a unas claras conclusiones:

  1. La constante interacción entre oblicuidad y excentricidad guía los cambios de clima más relevantes reflejados en la temperatura de la atmósfera de la Tierra. Milankovich tenía razón.
  2. El CO2 juega un papel muy menor en las variaciones del clima, y esto sólo en algunas fases dispersas y con determinadas concentraciones.
  3. La temperatura hace subir al CO2, siempre.
  4. El CO2 no eleva la temperatura, salvo en circunstancias muy excepcionales.
  5. El IPCC es un organismo dedicado exclusivamente a falsear la realidad y las perspectivas de la temperatura de la atmósfera terrestre y sus variaciones.

[1] Parece ser buen momento para significar que, en sí misma, “correlación no implica causación”. En el caso de los movimientos de la Tierra, sí hay correlación y sí hay causación, es decir, el Sol y sus variaciones en la incidencia de la energía recibida por la Tierra. Es el Sol quien causa el cambio climático (esta vez es correcto: “cambios climáticos” como caracterización de los incesantes cambios en el clima de la Tierra). Las glaciaciones ocurren por eso. En cambio, en el caso del CO2 y las temperaturas, geológicamente hay correlación, pero no hay causación: el CO2 se incrementa entre 400 y 800 años DESPUÉS de que lo hayan hecho las temperaturas. Los hay que extienden el plazo a miles de años.

[2] Aunque he elegido este gráfico por su apoyatura cromática, el hecho relevante es que los períodos glaciales están claramente definidos. Un vistazo al eje de ordenadas nos da una idea de las temperaturas medias en cada caso.

[3] EPICA, por su acrónimo en inglés, European Project for Ice Coring in Antarctica es un proyecto de investigación entre la Comisión Europea y la European Science Foundation. Por medio de la extracción profunda de muestras de hielo en la Antártida, el proyecto busca obtener información de los registros climáticos y atmosféricos capturada en el perfil de los hielos analizados, obtenida mediante perforación, extracción, análisis de muestras compuesta, y comparación con información semejante de Groenlandia (GRIP y GISP). La evaluación de esos registros proporciona información acerca de la variabilidad climática natural y de los mecanismos de cambios climáticos rápidos durante la última época glaciar. El muestreo se completó en diciembre de 2004, tras alcanzar los 3270,2 metros, 5 antes de tocar el lecho de roca.

[4] De todos los ciclos orbitales, Milankovitch creía que la oblicuidad tenía el mayor efecto sobre el clima, y que lo hacía variando la insolación del verano en las altas latitudes del norte.

[5] El ínclito Al Gore aseveró hace años que “Science is settled”, demostrando así su ignorancia sobre el método científico. Bien es cierto que lo suyo no es acudir a la Ciencia, sino al dinero.

[6] En los primeros 1980s se hipotetizó que el ritmo de los períodos interglaciales estaba determinado por cambios en los picos de insolación causados por las variaciones en la precesión. Ya no es el caso.

[7] El ajuste es tan perfecto que deja pocas opciones a precesión y excentricidad para condicionar la variación temporal de temperaturas. Esos ciclos solo afectarían a la amplitud de la respuesta de las temperaturas a los cambios en la oblicuidad.

[8] La impronta de la oblicuidad en el clima está en todas partes, incluso en los trópicos, donde el efecto de la oblicuidad debería ser muy bajo.

[9] Podríamos darle el papel de detonante.

[10] Durante años, la aparente descoordinación de los ciclos fue motivo de confusión.

[11] Cosa que, en principio, era bastante sorprendente. Se cree que el efecto en los cambios de oblicuidad se refuerza con otros cambios en el gradiente latitudinal.

[12] Se constata que los cambios debidos a la mayor excentricidad, es decir, a una mayor distancia entre el Sol y la Tierra, apenas tienen efectos en la insolación como tal.

[13] Eso es debido a la segunda ley de Kepler, enunciada en 1609, que equivale a la constancia del momento angular, es decir, que cuando el planeta está más alejado del Sol (afelio) su velocidad es menor que cuando está más cercano al Sol (perihelio).

[14] En términos geológicos, quiero decir.

[15] Este gráfico aparece en el libro de Javier Vinós “Climate of the Past, Present and Future. A scientific debate”, 2nd ed. September 2022 Publisher: Critical Science Press ISBN: 9788412586701. El libro obra en mi poder gracias a la gentileza de Ángel Fernández Cancio.

[16] Este enlace es el más claro de cuantos he visitado: https://es.wikipedia.org/wiki/Era_geol%C3%B3gica

[17] Recordemos que en este momento disfrutamos de 420 ppm.

[18] Vea el lector la frase en el texto bajo el gráfico: “no correlation is evident between temperature and CO2 data”

[19] Con mi agradecimiento a Ángel Fernández Cancio, quien ha suministrado el gráfico y los comentarios.

[20] Interpretación efectuada sobre la base de variables indirectas (EPICA Dome C deuterium proxy).