Al título de este objetivo de la Agenda 2030: “Poner fin al hambre, lograr la seguridad alimentaria y la mejora de la nutrición y promover la agricultura sostenible”, hay que reconocerle el acierto de haber dado con una de las claves del desarrollo de la Humanidad: satisfacer la necesidad de vencer el hambre.
Sentir hambre es seguramente el primer síntoma de la pobreza, aunque a saber por qué los de la ONU lo han puesto como segundo objetivo de su Agenda.
El argumento de la historia del crecimiento de las sociedades del hombre, desde la época de las familias arborícolas hasta nuestros días, tiene como uno de sus elementos fundamentales los esfuerzos del hombre por garantizar el alimento de cada día.
De esta forma y casi desde el principio, el hombre descubrió que le venía mejor bajarse de los árboles y aprender a cazar para disponer de una dieta más variada. Después, al reflexionar sobre lo incómodo que resultaba estar todo el tiempo persiguiendo animales, decidió que podía combinar la caza con el cultivo de frutas y cereales y que además se podía vivir fuera de África y de esta forma, al tiempo que estabilizaron el día a día, amplió el ámbito geográfico de su existencia por el continente euroasiático, llegando hasta América por el estrecho de Bering y también cruzando el océano Pacifico por el Sur.
Está claro que en aquellos tiempos África, Eurasia, Australia y América no tenían esos nombres, pero daba igual. Tampoco existía la ONU y la Agenda 2030 y sin embargo encontraron la forma de hallar y desarrollar alimentos para sobrevivir, reproducirse y crecer durante unos cuantos cientos de siglos. Hasta hoy.
Como de costumbre en los informes sobre los temas relacionados con la Agenda, la ONU indica en (1) y (2) que, aunque hasta 2015 y durante tres décadas se había reducido el hambre en el mundo de forma significativa, esta tendencia se ha reducido y se estima que el objetivo de “hambre cero” en 2030 no será alcanzable.
Las mismas fuentes indican que en 2022 había algo más de un 9% de la población del mundo que pasaba hambre crónica y un 30% inseguridad alimentaria y otros datos igual de alarmantes sobre delgadez y sobrepeso, que hacen que se denomine como “policrisis” a la situación actual de la alimentación en el mundo y en consecuencia, y según los informes de la ONU mencionados, urgen esfuerzos mundiales conjuntos para abordar el hambre y garantizar la seguridad alimentaria, “siendo imprescindible tomar medidas coordinadas urgentes e implementar soluciones normativas que aborden las arraigadas desigualdades, transformen los sistemas alimentarios, inviertan en prácticas agrícolas sostenibles, y reduzcan y mitiguen los efectos de los conflictos y la pandemia en la nutrición y la seguridad alimentaria mundiales”.
También, cómo no, este problema es mundial. Aunque en este objetivo no se señalan diferencias entre géneros, huele que apesta a Nuevo Orden Mundial.
No obstante, y según los informes mencionados resulta que el problema del hambre, siendo preocupante, no es universal y en el cuadro siguiente se ve que las acciones a tomar se podrían localizar fundamentalmente en algunas regiones de África.
Veremos que realmente en el mundo sobran alimentos y se desperdicia la tercera parte de los alimentos que se producen.
De esta forma los “urgentes esfuerzos mundiales conjuntos” y el resto de los mandatos incluidos en el entrecomillado citado se podrían concentrar en algo tan bien conocido por la Humanidad como el “desarrollo del sector primario” de las regiones afectadas, acompañado de una distribución racional de lo producido.
Claro que, para implantar esta solución basada en el cuidado de la tierra con infraestructuras correctas para cultivos adecuados, se necesita de algo tan sencillo, pero a veces escaso, como la educación, el desarrollo social y de las economías familiares, el apoyo a la iniciativa privada y el buen gobierno de esas regiones.
Sin esto, los dramáticos problemas mundiales, las arraigadas desigualdades, las pandemias en la nutrición y la seguridad alimentaria mundiales, no tendrán solución.
Meta 2.1 Poner fin al hambre. El documento de la ONU “Marco de indicadores mundiales para los Objetivos de Desarrollo Sostenible y Metas de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible”, describe la primera Meta del Objetivo 2 de esta forma: “De aquí a 2030, poner fin al hambre y asegurar el acceso de todas las personas, en particular los pobres y las personas en situaciones de vulnerabilidad, incluidos los menores de 1 año, a una alimentación sana, nutritiva y suficiente durante todo el año”.
Parece evidente que el conjunto de las naciones del planeta ha constatado que hay significativas diferencias en las condiciones de vida de las personas dependiendo de dónde estén viviendo, lo que influye entre otras cosas en su alimentación.
Esto está bien y aunque era conocido que resolver el problema de la alimentación siempre había sido uno de los factores clave de la dinámica de la humanidad, lo importante ha sido que la comunidad de las naciones se haya marcado como Meta “Poner fin al hambre”. Esto, además de plausible, resulta atractivo para ser abordado con los recursos de los que dispone la sociedad en pleno siglo XXI.
Cuando uno se pregunta por el volumen de personas que sufren esta situación y se recurre a las fuentes disponibles, te encuentras con que, para UNICEF (1), el número de personas que en 2021 estuvo afectado por el hambre se situó por encima de los 800 millones de personas, el 9´8% de la población mundial y aumentando.
Bien es verdad que si cambias de fuente y utilizas Noticias de la ONU (2) encuentras un artículo titulado “El hambre aumenta por cuarto año consecutivo y azota ya a más de 250 millones de personas”. Y no es lo mismo el 3% que cerca del 10% de la población mundial, a la hora de plantear el problema a resolver. Aunque, quizás la diferencia se pueda explicar por los adjetivos que acompañan a las cifras: “afectados” vs “azotados”. Aclarar el valor de este límite puede ayudar a definir las herramientas para la solución de esta Meta.
El siguiente límite a definir es dónde hay que aplicar las soluciones de la Meta 1, Poner fin al hambre. La lista completa de puntos críticos de hambre en todo el mundo, según la fuente Acción Contra el Hambre (3) es: Afganistán, Angola, Burkina Faso, República Centroafricana, Chad, República Democrática del Congo, Etiopía, Haití, Honduras, Kenia, Líbano, Madagascar, Malí, Mauritania, Mozambique, Níger, Nigeria, Somalia, Sudán del Sur, Sudán, Siria y Yemen.
Dejar así la respuesta daría mucha paz, pero al mismo tiempo no daría respuesta a las afirmaciones de otras fuentes, sobre todo si en la pregunta introducimos la palabra “seguridad”. En ese caso nos podemos encontrar con que, por ejemplo, en España, para resolver el problema de la inseguridad, existen instituciones como la Federación Española de Bancos de Alimentos (FESBAL), de la que forman parte 54 Bancos de Alimentos asociados de toda la geografía española y en la que en 2022 han operado 6.919 entidades benéficas repartiendo alimentos a 1.246.106 beneficiarios en 2022, en su mayor parte familias. ¿Y más allá de España?
Pues ocurre que la federación española a su vez forma parte de la Federación Europea de Bancos de Alimentos, una red de 351 Bancos de Alimentos en 30 países europeos, que asistieron a 12.400-000, y de la Global Foodbanking Network (GFN) con 55 países asociados.
Por su parte, en el caso de Estados Unidos y según la Voz de América, (4) el 17 feb 2023 titulaba que unos 34 millones de personas sufren de inseguridad alimentaria en Estados Unidos. Y entre ellos, 9 millones de niños. Por su parte, el articulo “Bancos de comida en Estados Unidos: cómo funcionan y cómo saber dónde están” (5) señala que de acuerdo con Food Bank News, además de los 200 bancos de alimentos de Feeding America y sus 77 organizaciones de distribución asociadas, hay al menos 53 bancos de alimentos que operan independientemente.
Si esto es así en Europa y EE. UU. ¿Qué pasa en el resto del Mundo? Pues que estos Bancos de Alimentos cubren la inseguridad alimentaria de unas cuantas decenas de millones de personas de esas regiones en forma de caridad basada en las donaciones en especie de personas y empresas y hasta aquí. Lo que no es útil para el desarrollo de las soluciones estructurales que permitan “Poner fin al hambre” en el mundo.
Una de las primeras conclusiones es que conocer los límites que nos marcábamos: sobre cuáles son las causas del hambre y dónde se pasa hambre en el mundo, puede servir para provocar ejercicios de caridad y petición de donaciones, pero no aporta soluciones
Tampoco se trata de continuar con los debates demagógicos para señalar a buenos y malos, consiguiendo crear mala conciencia en las sociedades no afectadas y establecer los miles de millones de dólares con los que se dotará a las agencias que se designen para gestionar las subvenciones y donaciones.
Así no se resolverá el problema, si es que existe tal como se define en la Agenda. El objetivo debe ser hacer posible que los que pasan hambre puedan satisfacer sus necesidades de forma autónoma.
Para conseguirlo, lo razonable sería desagregar las afirmaciones generalistas como “Poner fin al hambre” para enfocar los análisis sobre las causas que provocan el problema en las regiones concretas en que tiene lugar. Una vez realizada esta tarea y determinados los fallos de las cadenas de valor de los procesos locales de alimentación, procurar el asesoramiento para que las sociedades afectadas puedan resolver sus propios problemas profesionalmente mejor que caritativamente.
Más adelante volveremos a ver que la falta de alimentos no es la causa del problema. Lo veremos. Solo la participación activa de las comunidades afectadas puede hacer posible el éxito de las soluciones.
Meta 2.2 Poner fin a todas las formas de malnutrición. Después de llegar a la conclusión de la Meta 1, resulta interesante que aparezca esta Meta 2 sobre la malnutrición en el Objetivo 2: Poner fin al hambre, de la Agenda 2030.
La malnutrición, por definición, se presenta tanto por déficit de nutrientes como por exceso, así como por desequilibrio en la nutrición de las personas. En otras palabras, las personas pueden no tener sensación física de hambre y sin embargo estar malnutridos.
En los cuadros que siguen (1) se muestran algunos datos que muestran como la malnutrición por exceso también tiene una importancia significativa en la población mundial.
Según el informe de la OMS de diciembre de 2023, en el mundo hay 1900 millones de adultos tienen sobrepeso o son obesos, mientras que 462 millones de personas tienen insuficiencia ponderal, es decir desnutrición o insuficiente alimentación, que se traduce en un bajo peso para la edad.
Para 2022, se calcula que 149 millones de niños menores de 5 años tendrán retraso en el crecimiento, serán demasiado pequeños para su edad, 45 millones sufrirán emaciación y estarán demasiado delgados para su estatura y 37 millones tendrán sobrepeso o serán obesos.
La malnutrición es algo perfectamente conocido y se produce como consecuencia de la carencia o la ingesta desequilibrada de los nutrientes esenciales: Vitaminas, Minerales, Proteínas, Grasas, Carbohidratos y Agua. Estos nutrientes, al no ser sintetizados por el hombre, necesitan ser suministrados en las proporciones que permitan el desarrollo de la persona y la realización de las funciones habituales, tanto físicas como intelectuales.
Los estándares de una dieta equilibrada están bien estudiados y son conocidos, aunque dependen de factores propios de cada individuo como la edad, el tipo de actividad habitual, el sexo, etc. En términos generales, los hidratos de carbono deben estar entre un 55 y un 60% de las kilocalorías que se consumen al día, las grasas entre un 25 y un 30% y las proteínas entre un 12 y un 15%; además de beber en el entorno del litro y medio de agua.
Siendo la nutrición una materia tan estudiada y conocida, sorprende que esta Meta se plantee textualmente de una forma tan imperiosa como: “De aquí a 2030, poner fin a todas las formas de malnutrición, incluso logrando, a más tardar en 2025, las Metas convenidas internacionalmente sobre el retraso del crecimiento y la emaciación de los niños menores de 5 años, y abordar las necesidades de nutrición de las adolescentes, las mujeres embarazadas y lactantes y las personas de edad”.
Esta Meta, como la mayor parte de los objetivos y Metas de la Agenda 2030, no plantean problemas que se produzcan por carencia, incluso acabamos de ver que realmente se producen excedentes. Los promotores de la Agenda habrían tenido tiempo, a lo largo de las décadas de gestación, de haber perfilado soluciones estructurales para una gestión correcta de los recursos disponibles, buscando más la eficacia y la eficiencia de sus decisiones que el puro ejercicio del poder.
Particularmente en el caso de esta Meta, en la que asumiendo que se ha resuelto el tema de la Meta 2.1 poniendo fin al hambre en el mundo, la solución a la malnutrición debería tratarse como algo inherente a la educación básica de las personas para garantizar el crecimiento de los niños, la salud de las mujeres gestantes, el desarrollo físico e intelectual de los miembros de la sociedad, etc.
Esto es algo que las diferentes comunidades han venido desarrollando a lo largo de la historia en función de sus capacidades naturales dando forma las conocidas diferentes dietas como por ejemplo la Mediterránea, la Nórdica, la Asiática, las dietas de Oriente Medio, etc. Por cierto, que en este desarrollo se ha basado parte de la creación de riqueza en las naciones, como consecuencia de la iniciativa privada.
Y en caso de que la iniciativa privada no alcanzara a satisfacer estas necesidades, las Administraciones Públicas podrían implantar estas soluciones en las sociedades a las que dan servicios, de forma parecida a como se han implantado las soluciones a otras funciones básicas de la sociedad como el Código de la Circulación o la Administración del Orden Público.
Al utilizar el concepto “productividad”, el título de esta Meta 3 puede interpretarse como que la Agenda 2030 propone duplicar la producción de alimentos por “unidad de producción”. Lo que sugiere preguntar: ¿reduciendo a la mitad los recursos productivos o duplicando el volumen de alimentos producidos manteniendo los recursos actuales?, ¿por qué duplicar la productividad y por qué a pequeña escala?, ¿qué significa duplicación de la productividad y de los ingresos agrícolas a pequeña escala? y también ¿productividad o producción, o las dos? Se supone que en el enunciado de la Meta al referirse a la duplicación de la productividad querrán que esto se consiga manteniendo los mismos recursos.
Finalmente y entre la multitud de exégetas de la Agenda abundan quienes abogan por que, para poner fin al hambre, hay que aumentar la producción de alimentos, lo que no resulta razonable, sobre todo porque si hay algo innecesario es aumentar la producción de alimentos.
El día del Hambre de 2019, BBC News Mundo publicaba: “En el mundo se produce suficiente comida para alimentar hasta 10.000 millones de personas, cuando hay solo unos 7.500 millones” “Cada año, un tercio de toda la comida se pierde o se desperdicia”. “Si se recuperara el 25% de la comida que se desperdicia, se podría alimentar a 870 millones de personas con hambre” (1).
Por otra parte, hablar de productividad implica realizar ejercicios de eficiencia productiva, es decir “más con menos”, lo que no parece compatible con aumentar los ingresos de los productores de alimentos en pequeña escala, las mujeres, los pueblos indígenas, los agricultores familiares, los ganaderos y los pescadores.
Una cosa es producir y otra muy diferente gestionar lo producido y es en esta etapa de la cadena de valor donde se suelen generar los márgenes económicos de la industria alimentaria. Que los productores aumentasen sus ingresos sin aumentar la producción iría en contra de la rentabilidad de la industria alimentaria lo que vendría acompañado de efectos colaterales fácilmente deducibles.
Otro punto de interés es que los campesinos producen 80% de la comida en el mundo en desarrollo y a pesar de ello, son los más propensos a sufrir hambre, de acuerdo con datos de la ONU. ¿Por qué quienes producen comida son los que más hambre padecen?
“Un análisis socio-ecológico del sistema agroalimentario global” en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS)
En el estudio citado sobre la situación agroalimentaria en 150 países, en el que se utilizaron 43 indicadores de soberanía alimentaria y 28 indicadores sociodemográficos, de bienestar social y de sostenibilidad ambiental, se identificaron cinco grupos caracterizados según el bienestar social y la sostenibilidad ambiental.
Y como ocurre con otros estudios y objetivos de la Agenda, para justificar el objetivo y las recomendaciones, se mezclan los términos volumen de producción, propiedad de la tierra, dificultad de acceso y escasez de alimentos, con los efectos de la producción intensiva y la utilización de pesticidas y fertilizantes químicos sobre el sistema ecológico.
En conclusión, si cada año se producen alimentos para más de 10.000 millones de personas cuando la población mundial no llega a los 8.000 millones y se desperdicia la tercera parte de lo que se produce, lo razonable sería explorar otros derroteros distintos de los del aumento de la producción de alimentos.
Por ejemplo, facilitar actuaciones sobre la cadena de valor para aumentar el protagonismo de los productores de las materias alimentarias en los rendimientos de la distribución.
Como dato curioso, en España, en estos momentos, 01.07.2023 se está poniendo en valor el oficio de los “Cortadores de Jamón Ibérico curado” en la distribución de este producto.
Otra alternativa podría consistir en, conociendo lo que el mercado está dispuesto a pagar por unidad de consumo alimentario, acortar la cadena de distribución y retroceder a los productores el excedente económico generado.
Debatir sobre los ingresos por el sexo de los propietarios de los recursos productivos y por el tamaño de las unidades de producción resulta poco relevante.
Meta 2.4 Prácticas agrícolas sostenibles y resilientes. Meta que el documento de la ONU (1) define de la siguiente forma: “De aquí a 2030, asegurar la sostenibilidad de los sistemas de producción de alimentos y aplicar prácticas agrícolas resilientes que aumenten la productividad y la producción, contribuyan al mantenimiento de los ecosistemas, fortalezcan la capacidad de adaptación al cambio climático, los fenómenos meteorológicos extremos, las sequías, las inundaciones y otros desastres, y mejoren progresivamente la calidad de la tierra y el suelo”. Es decir, de aquí a 2030, conseguir TODO, otra vez.
En Física, esto seria equivalente a decir que es posible el “móvil perpetuo de primera especie” lo que iría en contra del Primer Principio de la Termodinámica.
Por otra parte, y de acuerdo con su enunciado, esta Meta se adelanta a otros objetivos y Metas de la Agenda 2030 como, por ejemplo:
Asegurar la sostenibilidad de los sistemas de producción de alimentos. Objetivo 17
Aplicar prácticas agrícolas resilientes o resistentes que aumenten la productividad y la producción. Objetivo 12.
Contribuir al mantenimiento de los ecosistemas. Objetivos 14 y 15
Fortalecer la capacidad de adaptación al cambio climático cuando se produzca, si se produce. Objetivo 13
Fortalecer la capacidad de adaptación a los fenómenos meteorológicos extremos, las sequías, las inundaciones y otros desastres. Objetivo 13
Mejorar progresivamente la calidad de la tierra y el suelo.
Ya puestos, quizás también termine dentro de esta Meta “ómnibus” el Objetivo 7, que promueve instalar “huertos solares” de generación eléctrica en terrenos agrícolas.
En el mejor de los casos y tratando de hacer viable todas estas propuestas, parecería que la Agenda 2030, al tratar de la agricultura, estuviera pidiendo a los países que forman parte de la ONU que se comprometan a desarrollar escuelas agrícolas desde el nivel elemental hasta el de ingeniería, para enseñar a los agricultores lo que sus antepasados han venido realizando desde hace siglos y que parece que las nuevas generaciones de agricultores han olvidado:
Agricultura ecológica: Es una agricultura que utiliza métodos no contaminantes para la extracción de la producción.
Agricultura natural: No se aplica el uso de maquinaria y recursos para la generación de producción.
Agricultura biodinámica: Método de agricultura ecológica.
Agricultura orgánica: Agricultura que no deteriora el terreno en el que se practica.
Agricultura no intensiva para evitar el desgaste del suelo fértil.
Conveniencia de dejar terrenos en barbecho
Conveniencia de la rotación secuencial de diferentes cultivos en la misma parcela de tierra para mejorar salud del suelo, optimizar los nutrientes y combatir la presión de las plagas y las malezas.
Conveniencia de roturar terrenos baldíos para convertirlos en terrenos agrícolas.
Adecuar la proporción de la superficie agrícola para practicar una agricultura productiva y sostenible.
En esta línea de exigencias, los países deberían incluir en los programas de estudio de las escuelas de ingeniería de producción alimentaria los temas correspondientes al desarrollo y gestión ganadera y piscícola:
Granjas ganaderas
Granjas avícolas
Granjas porcinas
Acuicultura
Piscifactorías
Granjas marinas.
En definitiva, lo que se viene haciendo en el mundo desde que los primeros hombres se bajaron de los árboles. Quizás estas escuelas ya existen y en caso de no existir puede ser misión de las Administraciones Públicas hacer posible la existencia de estas escuelas.
Es lo que pasa cuando tratas de optimizar el Sector Primario, en casi cualquier región del Globo, que te encuentras con que es eso es algo que se viene haciendo desde hace decenas de siglos y lo mejor es revisar como aplicar los avances de los sectores Terciario y “Cuaternario” a la gestión de los recursos agrícolas del Sector Primario.
Meta 2.5 Mantenimiento de la diversidad genética de semillas. En (1) se define esta Meta con el mismo estilo de las anteriores: “De aquí a 2020, mantener la diversidad genética de las semillas, las plantas cultivadas y los animales de granja y domesticados y sus correspondientes especies silvestres, entre otras cosas mediante una buena gestión y diversificación de los bancos de semillas y plantas a nivel nacional, regional e internacional, y promover el acceso a los beneficios que se deriven de la utilización de los recursos genéticos y los conocimientos tradicionales conexos y su distribución justa y equitativa, según lo convenido internacionalmente”.
Esta Meta puede considerarse continuación de la anterior, en el sentido de que su realización podría centrarse en el desarrollo complementario de los programas de las escuelas agrícolas, desde el nivel elemental hasta el de ingeniería, incluyendo en su programa educativo los temas de:
Mantenimiento de la diversidad genética de las semillas, las plantas cultivadas.
Mantenimiento de la diversidad de los animales de granja y domesticados, y sus correspondientes especies silvestres.
Gestión y diversificación eficaz y eficiente de los bancos de semillas y plantas a nivel nacional, regional e internacional.
Gestión del acceso a los beneficios que se deriven de la utilización de los recursos genéticos.
Distribución justa y equitativa de estos beneficios, según lo convenido internacionalmente.
Gestión de los conocimientos tradicionales conexos con lo anterior siempre que a pesar de ser tradicionales puedan aportar algo al programa educativo de las nuevas escuelas.
Conservación y preservación de recursos genéticos vegetales y animales para la alimentación y la agricultura en instalaciones a medio y largo plazo.
Gestión de la proporción de razas y variedades locales consideradas en riesgo de extinción.
Claro que como en el caso de la Meta anterior, quizás estos temas ya se estudian y conocen en las escuelas agrícolas existentes. Y en caso de no existir puede ser misión de las Administraciones Públicas hacer posible la existencia de estas escuelas.
Y en cualquier caso, aplicar la recomendación que se hacía al final de la Meta 2.4, entendiendo que lo mejor es revisar cómo aplicar los avances de los sectores Terciario y “Cuaternario” a la gestión de los recursos agrícolas del Sector Primario.
Meta 2.a Aumento de inversiones en agricultura. (1) “Aumentar, incluso mediante una mayor cooperación internacional, las inversiones en infraestructura rural, investigación y servicios de extensión agrícola, desarrollo tecnológico y bancos de genes de plantas y ganado a fin de mejorar la capacidad de producción agropecuaria en los países en desarrollo, particularmente en los países menos adelantados”.
Esta definición sugiere actuaciones basadas en la aplicación de conceptos que suenan bien. Sin embargo, no advierte que estas “escopetas a veces las carga el diablo”.
Curiosamente y como ejemplo, hay países que habiendo sido líderes en la producción de algún tipo de alimento suprimieron su producción desinvirtiendo prácticamente el 100% de los recursos aplicados. En la actualidad, para satisfacer sus necesidades lo importan, en lugar de exportarlo como hacían antes.
De acuerdo con la definición de la Meta, si el conjunto de la inversión privada y la pública no son suficientes, a juicio de los redactores de los Objetivos de la Agenda 2030, acúdase a la inversión/cooperación internacional. Eso está bien muy bien, salvo que la inversión/cooperación internacional casi nunca es gratis y termina haciendo más dependientes a los países “beneficiados”
En el artículo de “interempresas.net” (2), se explica que, mientras la contribución de la agricultura al PIB de los países ha aumentado en los últimos años, los presupuestos públicos dedicados a la agricultura en el mundo se han reducido a la mitad en las dos últimas décadas.
En el mismo artículo, se puede observar la evolución del índice de orientación agrícola (IOA) que refleja por regiones la relación entre la contribución publica a la agricultura con la aportación de esta al PIB. Si estas contribuciones estuvieran equilibradas, el valor del índice sería 1. Queda claro que entre 2001 y 2017, en ninguna de las regiones del mundo se ha alcanzado este equilibrio.
Teniendo en cuenta que, como hemos visto, sobran alimentos en el mundo y que el rendimiento de la producción de alimentos es positivo en términos de su contribución a los PIB, comparado con las contribuciones públicas aportadas al desarrollo de la industria agropecuaria, cabría preguntarse cuál es el objetivo de aumentar las inversiones internacionales y de cooperación en el desarrollo de infraestructura rural, investigación y servicios de extensión agrícola, desarrollo tecnológico y bancos de genes de plantas y ganado.
Parecería más adecuado que estos esfuerzos se aplicaran a la revisión del modelo de negocio internacional de la industria agroalimentaria, en su conjunto, de forma que se favoreciera el desarrollo de la inversión privada y local en los países con menor IOA, incrementando el papel de la agricultura como generadora y distribuidora de riqueza, en lugar de pedir subvenciones internacionales de supervivencia que en general no se necesitan.
Esto lo veremos en detalle más adelante.
Para terminar con esta Meta, se incluye la referencia de un curioso artículo a favor de la desinversión en agricultura (3).
Meta 2.b Estabilidad de los mercados agropecuarios mundiales. Definición de la Meta (1): Corregir y prevenir las restricciones y distorsiones comerciales en los mercados agropecuarios mundiales, incluso mediante la eliminación paralela de todas las formas de subvención a las exportaciones agrícolas y todas las medidas de exportación con efectos equivalentes, de conformidad con el mandato de la Ronda de Doha para el Desarrollo.
Curiosamente, la definición de esta Meta coincide con las recomendaciones que se están sugiriendo en las anteriores.
Sin embargo y como dice el refrán “una cosa es predicar y otra dar trigo”.
Las reuniones de la OMC se vienen desarrollando desde el siglo pasado con un éxito tan perfectamente descriptible que ha provocado que la ONU, en su Agenda 2030, haya tenido que proponer que los estados se pongan de acuerdo para desarrollar mecanismos transparentes de mercado. En otras palabras, que se acaben las subvenciones con las que los grandes estados favorecen sus exportaciones. Vana pretensión.
En (2) aparecen resumidas las posiciones de los grandes jugadores en las variopintas reuniones de la Ronda de Doha y también las de los pequeños. Entre los grandes se encuentran aquellos que quieren acuerdos multilaterales y que se enfrentan a los otros grandes que prefieren acuerdos bilaterales y mientras tanto, el resto de los países pidiendo que se acaben las subvenciones.
En cualquier caso, como esta Meta está redactada siguiendo las directrices de la cultura imperante en los organismos internacionales, el resultado para los sufridores seguirá siendo el mismo, mientras confíen en “donaciones de los que tienen mala conciencia”.
Partiendo de la base de que el mundo está suficientemente abastecido, las oportunidades para los estados menos poderosos podrían venir de desarrollar estrategias comerciales y de mercado propias, basadas en definir posiciones competitivas de auto abastecimiento frente a los grandes, al tiempo que desarrollan mecanismos de generación de riqueza fundamentados en la producción propia y en la gestión de los bienes agroalimentarios escasos y de alto margen demandados en los mercados de los grandes y económicamente fuertes.
Por ejemplo lo que hacen Francia y España con sus productos “bandera” agroalimentarios.
Meta 2.c Control de la volatilidad de precios de los alimentos. En (1) de define la Meta como: “Adoptar medidas para asegurar el buen funcionamiento de los mercados de productos básicos alimentarios y sus derivados y facilitar el acceso oportuno a la información sobre los mercados, incluso sobre las reservas de alimentos, a fin de ayudar a limitar la extrema volatilidad de los precios de los alimentos”.
De nuevo, esta Meta comienza definiéndose como la recomendación sugerida para la anterior.
La mayor parte de los productos alimentarios que se echan en falta en los informes bienintencionados de las agencias y organismos internaciones son bienes maduros que compiten en los mercados en base a precio y volumen, lo que suele llevar a los productores a posiciones competitivas muy débiles.
Curiosamente este tipo de productos forman parte de la dieta habitual de todas las personas y consiguientemente los grandes estados son altamente dependientes de ellos. Las reacciones más frecuentes por parte de los grandes mercados son, por una parte, buscar el autoabastecimiento, primando la producción local, mientras procuran desarrollar su producción en países con economías débiles para adquirirlos en condiciones ventajosas en precio y volumen.
Muchos de estos países, deslumbrados por los volúmenes de ingresos que pueden conseguir explotando simplemente lo que la naturaleza les ha dado, se pliegan a atender las necesidades de los grandes mercados en unas condiciones ineficientes para ellos.
Estas situaciones suelen ir acompañadas para los productores de unas condiciones estructurales marcadas por el monocultivo y la carencia de estrategias de desarrollo estructural. Es muy fácil encontrar ejemplos de este tipo (2).
La solución a este tipo de situaciones siempre se va a basar en cambiar el marco competitivo. Como indicábamos en la Meta anterior, la idea es definir esta situación como transitoria, garantizando el autoabastecimiento mientras se buscan alternativas basadas en el desarrollo de bienes o servicios en los que la posición estratégica del país sea altamente competitiva. También en este caso es fácil encontrar casos de éxito (3) como es el caso de Holanda.
Tengo la satisfacción de traer al blog un documental de muy reciente aparición, dirigido por Martin Durkin y elaborado con subtítulos en español por CLINTEL https://clintel.org/.
Su contenido está magníficamente extractado por la propia CLINTEL.
“Esta película expone la alarma climática como un miedo inventado sin ninguna base científica. Demuestra que los principales estudios y datos oficiales no respaldan la afirmación de que estamos asistiendo a un aumento de los fenómenos meteorológicos extremos: huracanes, sequías, olas de calor, incendios forestales y todo lo demás. Refuta enfáticamente la afirmación de que las temperaturas actuales y los niveles de CO₂ atmosférico son inusual y preocupantemente altos. Por el contrario, en comparación con los últimos 500 millones de años de historia de la Tierra, tanto las temperaturas actuales como los niveles de CO₂ son extremadamente bajos. Nos encontramos en una era glacial. También demuestra que no hay pruebas de que los niveles cambiantes de CO₂ (han cambiado muchas veces) hayan causado el cambio climático en el pasado.
Entonces, ¿por qué se nos dice una y otra vez que el «catastrófico cambio climático provocado por el hombre» es un hecho irrefutable? ¿Por qué se nos dice que no hay pruebas que lo contradigan? ¿Por qué se nos dice que cualquiera que cuestione el «caos climático» es un «terraplanista» y un «negacionista de la ciencia»?
La película explora la naturaleza del consenso en torno al cambio climático. Describe los orígenes de la ola de financiación de la lucha contra el cambio climático y el auge de la industria climática, que mueve un billón de dólares. Describe los cientos de miles de puestos de trabajo que dependen de la crisis climática. Explica la enorme presión que se ejerce sobre los científicos y otras personas para que no cuestionen la alarma climática: retirada de fondos, rechazo de las revistas científicas, ostracismo social.
Pero la alarma climática es mucho más que una cuestión de financiación y empleo. La película explora la política del clima. Desde el principio, la alarma climática fue política. El culpable era el capitalismo industrial de libre mercado. La solución era aumentar los impuestos y la regulación. Desde el principio, la alarma climática atrajo a los grupos partidarios de un gobierno más grande, que la adoptaron y promovieron.
Esta es la división política tácita detrás de la alarma climática. La alarma climática atrae especialmente a todos aquellos que forman parte de la clase dirigente financiada con fondos públicos. Esto incluye a los intelectuales occidentales, en su mayoría financiados con fondos públicos, para quienes el clima se ha convertido en una causa moral. En estos círculos, criticar o cuestionar la alarma climática se ha convertido en una falta de etiqueta social.
La película incluye entrevistas con varios científicos muy destacados, como el profesor Steven Koonin (autor de «Unsettled», antiguo rector y vicepresidente de Caltech), el profesor Dick Lindzen (antiguo profesor de meteorología en Harvard y el MIT), el profesor Will Happer (profesor de física en Princeton), el doctor John Clauser (premio Nobel de Física en 2022), el profesor Nir Shaviv (Instituto de Física Racah), el profesor Ross McKitrick (Universidad de Guelph), Willie Soon y varios otros.
La película ha sido escrita y dirigida por el cineasta británico Martin Durkin y es la continuación de su excelente documental de 2007 “La gran estafa del calentamiento global”. Tom Nelson, podcaster que lleva más de dos décadas analizando a fondo el debate sobre el clima, ha sido el productor de la película.
#ClimateTheMovie estará disponible gratuitamente en muchos sitios en línea a partir del 21 de marzo de 2024. La Fundación Clintel está creando subtítulos para numerosos idiomas. Sigue @ClimateTheMovie y @ClintelOrg para estar al día.”
Poco puedo añadir. En el documental podrán ver con toda claridad y sencillez cómo el cambio climático con que nos quieren alarmar es un constructo orientado a hacer creer a las personas sin acceso a los datos que existe algo llamado cambio climático que amenazaría la existencia de todos nosotros. No es cierto. Pero este movimiento global es una farsa y una estafa.
El día 18 de marzo tuve el honor de compartir una conversación interesante y fructífera con dos personas. Una es el coronel Pedro Baños, quien gestiona nutre y desarrolla contenidos en su conocido Canal del Coronel. La otra es Javier del Valle, doctor en Geografía (Climatología), Máster en Educación ambiental y Altos Estudios Internacionales y profesor del Centro Universitario de la Defensa y UNED.
El asunto a tratar fue y es el llamado “cambio climático”, con el título de “Obsesión climática”. El coronel Baños, en la presentación introductoria, avisaba de la posibilidad de que el vídeo fuera retirado por Youtube en un plazo corto, de entre 24 y 48 horas, por razón de la eventual heterodoxia del contenido, que podría no ajustarse a los patrones al uso.
No fue exactamente así: el vídeo grabado no pudo verse en ningún momento. La censura fue inmediata, automática. Las instituciones que nos manipulan temen que la información, los datos y la Ciencia resquebrajen la posición monolítica que mantienen contra toda evidencia.
Toca remar. En ausencia del vídeo, que estoy intentando adecuar a las limitaciones del blog, les entrego las grabaciones sonoras en dos distintas plataformas. Las hallarán en el tweet (X) del Coronel
Continuamos el análisis de las variaciones en el nivel del mar tratando tres asuntos conexos pero distintos, alguno sorprendente.
El primero es que la mayoría de las islas de los océanos Índico y del Pacífico, lejos de hundirse en un mar que crece al mismo ritmo desde el final de la Pequeña Edad de Hielo, aumentan sus dimensiones emergidas[1]. ¿Cómo es posible?
¡Pero si llevamos años escuchando y leyendo a alarmistas de toda laya decir que las naciones conformadas por islas del Pacífico van a desaparecer por el aumento del nivel del mar (producido por el calentamiento global, el deshielo, y bla, bla, bla) que induce en última instancia el CO2 de origen humano debido al consumo de combustibles fósiles! Años.
Pues va a ser que no. Como con todo lo que dicen. Como siempre. Y es que este fenómeno tiene precedentes, pues la evidencia paleodinámica así lo había puesto de relieve.
Además, los datos de varios estudios demuestran[2] que la mayoría de las islas y atolones del Pacífico están creciendo. El mar deposita arena y sedimentos, elevando la altura de las islas y ampliando las líneas de sus costas.
Otra investigación publicada en 2018 confirmó los resultados de anteriores informes. La conclusión fue que 15 de las 28 islas desiertas del atolón Fanafuti de Tuvalu aumentaron sus costas en los últimos años[3].
Tan recientemente como en 2023, tanto en un estudio del que se hace eco NoTricksZone[4] como en un nuevo estudio aparecido en Nature[5] se confirma, con escalas temporales más amplias, ese mismo fenómeno. Poco antes en el tiempo, en otro estudio, aquí New Science: 89% Of The Globe’s Islands – And 100% Of Large Islands – Have Stable Or Growing Coasts (notrickszone.com), se puede ver cómo el 88,6% de todas las islas e islotes existentes y el 100% de las grandes (de más de 10 Ha.) tiene costas estables o crecientes. El nivel del mar les afecta, sí, pero para hacerlas crecer.
Eso demuestra que las predicciones del IPCC para 2100 en materia de nivel del mar son erróneas, y mucho. Tiene sentido: el IPCC está ahí para reforzar las posiciones socializantes y destructivas de la ONU, no para seguir los dictados de la Ciencia. En caso de conflicto, seguirá el primer criterio[6]. Siempre[7].
El segundo de los temas a tratar es que uno creería que el nivel del mar, compensadas las mareas y descontados los temporales[8], oscilaría igual en todas partes. Pues no, no es así. Vean en California.
Por otra parte, nótese que algunos crecimientos del nivel del mar son muy inferiores a los niveles absolutos de elevación del nivel del mar durante el Siglo XX, que se cree fue de 1,7 +/- 0,3 milímetros/año. Vean.
Y si queremos echar un vistazo a otras zonas, las más de 200 estaciones de medición de la NOAA[9] nos lo permiten. Fijémonos en Nueva York[10]. Allí se hallan las estaciones de Battery y de Kings Point. Curioso fenómeno: los ritmos de crecimiento del nivel del mar, a pesar de la gran proximidad entre ambas estaciones, difieren bastante. ¿Por qué puede ser? Esperen un momento, por favor.
Por cierto, ¿será verdad que, como aseguran los alarmistas, hay correlación entre concentraciones de CO2 en la atmósfera y elevación del nivel del mar? Vamos a verlo. Superpongamos a las mediciones del nivel del mar la correspondiente curva de aumento de CO2 atmosférico. Las curvas deberían comportarse paralelamente, con la misma inclinación, o al menos, similar.
En los gráficos, las concentraciones de CO2 están representadas en líneas verdes. Las medias mensuales de nivel del mar para cada ciudad están en azul. La regresión lineal está en rojo, y sirva para representar lo mejor posible los niveles medios del nivel del mar.
La curva de crecimiento del nivel del mar es tirando a plana, pero, sobre todo, no se ve correlación alguna entre la línea roja de crecimiento del nivel del mar y la verde de aumento del CO2 atmosférico. Y no se ve porque no la hay[11].
Pues no, no la hay. Y si mucho me apuran, tampoco parece crecer mucho el nivel del mar en una de las más pobladas y construidas ciudades del mundo, cuyas mediciones comenzaron en 1870. La proyección nos dice que, en Bombay, el nivel del mar crecerá 3,12[12] pulgadas en 100 años. No se aleja mucho de lo previsto en Sidney, donde la expectativa es de 2,76[13] pulgadas.
Si poco iba a crecer en Australia, menos aún se prevé en Hawái. Y desde luego, nada que ver con el CO2, sino más bien con las corrientes oceánicas globales y con los movimientos de placas tectónicas.
Claro que, para sorpresa del observador, el alza se convierte en fuerte descenso del nivel del mar en Sitka, Alaska, donde la expectativa (ver gráfico) es que continúe el fuerte descenso del nivel del mar medido en su estación. La expectativa es de MENOS 9[14] pulgadas en 100 años. Y eso que cerca de allí están Glacier Bay y el Glaciar Hubbard.
¿Cómo interpretamos estas diferencias? Pues con ayuda de dos fenómenos geológicos. Uno es la subsidencia y el otro es la terrificación[15], mucho menos habitual éste último. Nos encontramos ya metidos en el tercer tema prometido al inicio de este artículo.
¿Qué es la subsidencia? Es el asentamiento gradual o súbito de parte de la superficie terrestre, generalmente la litosfera. El suelo se hunde por diversas razones: extracción de aguas subterráneas, retiradas de petróleo, gas natural o recursos minerales (actividades humanas), pero también por terremotos (movimientos relativos de placas tectónicas), cese de actividad volcánica, compactación, ajuste glacial isostático[16], erosión, depósitos de sedimentos de ríos que hunden el suelo previo con su peso, y adición de agua a depósitos de arena efectuados por el viento[17].
El caso más llamativo es el que afecta a Yakarta, la capital de Indonesia, debido fundamentalmente a la extracción descontrolada de aguas subterráneas a gran profundidad. La ciudad no deja de hundirse y los planes para su abandono son un hecho[18].
Lógicamente, la medición del nivel del mar respecto de la costa está completamente falseada por la subsidencia, que afecta a muchas otras grandes urbes costeras del mundo.
El segundo fenómeno es la terrificación, o emergencia de nuevas tierras superficiales como consecuencia de cuatro factores distintos y no concomitantes: movimientos sísmicos, ganancia de arena acumulada, volcanes oceánicos emergentes y acumulación de tierras de aluvión en los deltas de grandes ríos a su llegada al mar. Este fenómeno tiene importancia. A pesar de que el nivel del mar está entre 8[19] y 12[20] pulgadas más alto que hace un siglo, la tierra seca es mayor de la que había entonces. La razón es la terrificación. La primera de sus causas merece una mención más amplia, por ser menos conocida.
Veamos un ejemplo muy reciente: el terremoto que tuvo lugar el 1 de enero de 2014 en la península de Noto, en Japón. Murieron 241 personas y otras 12 desaparecieron. El 12 de febrero ya se hallaba la información disponible en la web de la Geospatial Information Authority of Japan[21].
En las imágenes que aparecen en el informe se detalla el lugar y la ganancia visual de tierra emergida, cuantificada en 200 metros adicionales de extensión de línea de costa.
No es el único caso. En el trabajo Efficient measurement of large-scale decadal shoreline change with increased accuracy in tide-dominated coastal environments with Google Earth Engine – ScienceDirect se miden los efectos en la línea de costa.
En Global-scale human impact on delta morphology has led to net land area gain | Nature[22] se han estudiado 11.000 deltas costeros, cuya morfología es afectada por las olas (80%), las mareas (10%) y los ríos (10%). En los últimos 30 años, a pesar de la elevación del nivel del mar, los deltas del mundo han ganado al mar 54±12 kilómetros cuadrados al año (1620 km2 en total).
La ganancia neta producida en 221 atolones[23] situados en los océanos Índico y Pacífico entre 2000 y 2017 ha sido de 61,74 km2, cifra que se obtiene de restar los 1069, 35 km2 actuales de los 1007,60 km2 anteriores. Es un 6,1%. Una cifra absoluta y relativa muy aceptable.
Hemos llegado al final. Podemos afirmar lo siguiente:
La Tierra posee cada vez más tierras emergidas, a pesar de la elevación lenta y constante del nivel del mar desde el final de la Pequeña Edad de Hielo. Es una evidencia contraintuitiva, debda a las expectativas generadas por el IPCC y sus mariachis en sentido contrario, abrumadoras.
No ha habido ninguna variación atípica en los ritmos de comportamiento del nivel del mar, y las proyecciones no presentan ninguna alteración en el Siglo XXI.
No hay correlación entre concentraciones de CO2 en la atmósfera y crecimiento del nivel del mar. El ritmo es el mismo desde que el CO2 estaba en 280 partes por millón o ppm[24].
Los documentos del IPCC no se sustentan sobre mediciones físicas del nivel del mar donde éste interactúa con la tierra. Los niveles se elevan, sí, pero ni se aceleran ni se frenan. No hay variación alguna en el patrón de comportamiento.
Estas son las conclusiones que documenta la Ciencia. Las alarmas no están justificadas. Los seres humanos se han adaptado a los cambios muchas veces a lo largo de la Historia y lo volverán a hacer si es preciso, esta vez con muchos más recursos técnicos y financieros que en ocasiones anteriores.
Imponer decisiones drásticas en materia de emisiones de CO2, restringiendo el uso de la energía y provocando situaciones desastrosas económica y socialmente SÓLO EN LOS PAÍSES DE ECONOMÍA DE MERCADO DE OCCIDENTE es innecesario, no obedece a causas técnicas sino políticas y coloca a sus perpetradores en situación de ser acusados de estragos.
[2] Y medios tan reluctantes a reconocer la realidad se ven en la tesitura de reconocerlo. Ya en 2010, las investigaciones efectuadas mostraron que las pequeñas naciones de islas de Tuvalu y Kiribati estaban creciendo en lugar de sumergirse en un mar que elevaba su nivel. La BBC trató un estudio Low-lying Pacific islands ‘growing not sinking’ – BBC News que había supervisado 27 islas de Tuvalu, Kiribati, y los Estados Federados de Micronesia. Resultó que, en los últimos 60 años, el 80% de las islas había mantenido su tamaño o había crecido, algunas de manera espectacular. Como informó National Geographic, Will Pacific Island Nations Disappear as Seas Rise? Maybe Not (nationalgeographic.com), “algunas islas crecieron nada menos que 14 acres (5,6 hectáreas) en una sola década, y el principal atolón de Tuvalu, Funafuti (33 islas distribuidas alrededor del borde de un gran lago) había ganado 75 acres (32 hectáreas) de tierra en los últimos 115 años.”
[6] En contraste con el constante pero modesto crecimiento del nivel del mar, que se pone de relieve en mediciones a largo plazo, el IPCC de Naciones Unidas, o United Nations Intergovernmental Panel on Climate Change, especula con que el nivel de mar va a empezar a subir de manera significativa. La NOAA lo niega con sus mediciones. El patrón de comportamiento del nivel del mar, con una subida constante y leve, es aproximadamente el mismo en todas partes, a lo largo del tiempo e independiente de los aumentos de concentración de CO2 en la atmósfera y los períodos de calentamiento o enfriamiento.
[7] Además, Khan et al (2018) afirmaron que “Las predicciones de elevación del nivel del mar entre 4 y 6.6 pies (o sean entre 121,92 centímetros y 201,17 centímetros) en los próximos 91 años, entre 2009 y 2100, son enormemente erróneas.”
[8] Que no están causados por el “cambio climático”, recordémoslo.
[9]The National Oceanographic and Atmospheric Administration
[10] El registro más largo de mareas y nivel del mar de que dispone la NOAA se encuentra en Nueva York. Es The Battery, con 160 años de mediciones a sus espaldas.
[11] Ya se pueden desgañitar marionetas como James Hansen, antiguo científico en la NASA, que afirmaba impertérrito que el nivel del mar iba a crecer 10 pies (3,048 metros) a finales de siglo. En línea con los 20 pies de Al Gore y los 200 de Meredith Vieira que menciono aquí https://www.unioneditorial.net/libro/crimen-de-estado/
[15] Perdón, me acabo de inventar el término: se refiere a la creación de tierra por razones no humanas.
[16] Este concepto merece un artículo para explicarlo. El rebote posglaciar es la elevación de las masas de tierra tras la desaparición del colosal peso de las capas de hielo que soportaron durante el último período glaciar.
El lector ha oído hablar sin duda, pues la insistencia es agobiante, de la Agenda 2030. Lo que quizá no sea capaz de hacer (pocos podrían, tal es su extensión) es describir sus 17 objetivos, es decir, todo cuanto Naciones Unidas quiere alcanzar de aquí[2] a 2030. Y mucho menos sus (así llamadas) metas, submetas y otro tipo de hitos intermedios, que son centenares.
Vaya por delante que la Agenda 2030 parece ser, por su redacción sencilla y directa, un catálogo de buenos deseos al que no es razonable oponerse, a priori. Los objetivos buscados son plenamente compartibles (salvo en ocasiones su manifestación escrita, que a veces resulta un tanto insuficiente y hasta algo estólida, si se me permite, aunque ese sería el coste de la universalidad de destino para sus redactores), pero dado que las opciones políticas se deben juzgar más por los medios utilizados que por los fines perseguidos, convengamos en que este planteamiento global de Naciones Unidas merece atención.
La idea de este análisis es facilitar la interpretación de esas instrucciones y poner en claro (el lenguaje no siempre es inequívocamente comprensible) lo que puede significar cada jalón, su verosimilitud, su coste, su factibilidad y su no contradicción consigo mismo y con los demás pasos que la ONU quiere demos. En suma, comprender lo que significa este gigantesco movimiento global, que precisamente por serlo nos afecta, a la vez que discernir que los medios aplicados nos llevan a un sitio mejor. Ya sabemos que el infierno está empedrado de buenas intenciones.
A efectos de su observación, podemos dividir los objetivos en tres campos esenciales. Aquellos que se orientan a modificar la estructura social; los que pretenden modificar la estructura económica y finalmente los que apuntan a actuar en torno al clima y el medio ambiente. No creo necesario alterar el orden propuesto por Naciones Unidas, por lo que el análisis seguirá las pautas de sus creadores e impulsadores. Eso, que taxonómicamente podría ser inadecuado, permite al lector seguir el orden sin alterar el patrón y no incurrir en equívocos.
Objetivo número 1: El fin de la pobreza
Nadie con un mínimo de criterio moral clásico se opondría a esta pretensión[3]. Dejémoslo ahí. La pobreza, estado natural de las sociedades, es un estadio a superar lo más rápidamente posible. Todos convenimos en ello, por lo que la indicación de Naciones Unidas podría parecer redundante, obvia y, por tanto, prescindible. Ello no obstante, pasemos a analizar las metas que permitirían su materialización.
Meta 1.1 Erradicación de la pobreza extrema. Esta meta habla sin ambages de la erradicación de la pobreza extrema. Este hito ya es más preciso, pero ni mucho menos lo es totalmente. Ayudaría mucho que las Instituciones Multilaterales de Desarrollo[4] fijaran la definición y límites del ingreso que establece el límite de la pobreza extrema de manera inequívoca, estable y ampliamente publicitada. Es cierto que lo hacen tanto apelando al PIB en PPC[5] como a la inflación que afecta a la moneda de referencia, el $ de los EE. UU., pero lo modifican incesantemente. Los cambios de listón, siempre al alza – incluso en el largo período deflacionario que hemos vivido en las dos últimas décadas – no permiten fijar un resultado de manera analíticamente estable, lo suficiente como para saber dónde estamos, cuáles son las cohortes de países considerados y cómo han evolucionado en el tiempo.
Pero, en cualquier caso, podemos convenir en un hecho comprobado: el mundo nunca había tenido un menor número de pobres en términos relativos[6]¿Y saben los responsables de Naciones Unidas por qué hay cada vez menos pobres, se midan como se midan? Pues por la globalización, el desarrollo económico, la integración de cada vez más países en un circuito virtuoso de intercambios internacionales de bienes y servicios. Quizá les interese leer este libro, que habla de ello a fondo[7]. De hecho, el primer objetivo de los ODM u Objetivos de Desarrollo del Milenio que Naciones Unidas presentó para que se cumpliera entre 2000 y 2015 era erradicar la pobreza extrema, y fue el único que se cumplió. Y como la ONU sabe, se cumplió por la Globalización, no porque la ONU lo escribiese.
Meta 1.2 Reducción de la pobreza relativa en todas sus dimensiones. La Meta 2 aspira a “reducir la pobreza relativa en todas sus dimensiones”. Estoy seguro de que el número de excelentes asesores de los documentos de Naciones Unidas es casi infinito, y todos ellos son de primera clase, habida cuenta de lo que les pagan por trabajar allí, siquiera sea temporalmente. Así pues, no es posible que nadie haya subrayado el hecho de que la pobreza es un concepto relativo, una media móvil. Que, por definición, siempre habrá personas más pobres que otras y, consecuentemente, la pobreza relativa no se reducirá. Aunque toda la línea aumentara su renta en $ 10.000 de manera súbita e igual, seguiría habiendo gente más pobre que otra. Como infiero que esta afirmación se ha deslizado indebidamente en este texto de la ONU, paso de insistir en comentar algo que no es posible conseguir: reducir la pobreza relativa.
Meta 1.3 Implantación de sistemas de protección social. La Meta 3 es la implantación de sistemas de protección social en todos los países. Muy loable objetivo, ciertamente, que cualquiera puede compartir. Lo que pasa es que en todos los países de economía de mercado ya existen sistemas de protección social desde hace décadas, cuando no más de una centuria. Sin embargo, es cierto que, en muchos otros Estados, ese sistema no existe o es muy débil. Ello ocurre bien por decisión de sus élites, bien por la incapacidad de sus técnicos de materializarla. En la primera de las alternativas, entiendo que Naciones Unidas no busca reeducar a esas élites para situarlas en el buen camino y en la aplicación de mejores prácticas; mucho menos puedo inferir que la ONU pretenda desbancarlas por los variados sistemas al uso. Así que lasciate ogni speranza.
En la segunda de las alternativas, el FMI, desde su fundación en 1944[8], dispone de equipos de técnicos poderosamente armados intelectualmente que se ponen a disposición de los países con escaso capital humano cualificado; el FMI, en nombre de ese estado poco capacitado técnicamente, instrumentaría las soluciones adecuadas. Como el FMI forma parte del elenco de instituciones del grupo de Naciones Unidas, supongo que ha habido una cierta descoordinación a la hora de diseminar el borrador de la Agenda 2030 entre ellas. En las mejores familias pasan estas cosas.
Por todo lo anterior, esta meta está fuera de lugar aquí.
Meta 1.4 Garantía de acceso a servicios básicos y recursos financieros. La Meta 4 reza “garantizar acceso a servicios básicos y recursos financieros”. Garantizar el acceso a lo que no existe es complicado y frustrante. ¿No sería más adecuado crear primero esos servicios básicos para pasar después a considerar la posibilidad de que existan por doquier los recursos financieros para particulares y empresas? Es razonable pensar que los países que poseen recursos financieros abundantes[9] gozan asimismo de servicios básicos suficientes, pero también lo es asumir que aquellos países que no poseen siquiera un abanico de servicios esenciales difícilmente podrán poseer recursos financieros para acometer su crecimiento económico ni vía inversión ni vía consumo.
Así las cosas y si lo anterior es cierto, cabría sugerir a los redactores de este nuevo Evangelio[10] que segregaran estos puntos y redactaran de nuevo. Algo ha ocurrido en el seno del comité de redacción. Damos por no presentada esta meta en su actual configuración.
Meta 1.5 Resiliencia a desastres ambientales, económicos y sociales. La Meta 5 propugna la resiliencia a desastres ambientales, económicos y sociales. Esto está muy bien, siempre que en lugar de resiliencia diga resistencia, fortaleza, capacidad de recuperación o similar. Y arreglado ese problema léxico, la resistencia a los desastres de todo tipo pasa por el enriquecimiento previo de las sociedades que los experimentan. A su vez, el enriquecimiento de los países exige libertad económica[11], un marco normativo flexible y seguro, la inversión[12] ajustada al marco normativo mencionado, la no intromisión de las autoridades … En fin, después de tantos años, se trata de aplicar el Consenso de Washington. Naciones Unidas sabe qué es eso, no en vano tiene la sede en Nueva York. Es fácil, como se ve. Y sin embargo, el comité de redacción no se refiere a esas recetas infalibles para generar riqueza y, consecuentemente, reducir la pobreza.
Por eso cabe afirmar que en esta meta se produce un desenfoque notable. Queda claro que cuanto más rico es un país, menos le afectan los desastres y antes se recupera de ellos. Vean un cuadro referido a la resistencia de las sociedades a las muertes producidas por eventos climáticos desastrosos. En un siglo (es decir, en los cien años transcurridos entre 1920 y 2020), el porcentaje de muertos se ha desplomado. El gráfico está elaborado en términos relativos, pues el número de habitantes de la Tierra pasaba de 1.860 millones[13] en 1920 a 8.000 millones en 2022. ¿Cuál es la razón de esta caída brutal? La riqueza de las sociedades, los medios disponibles, la preparación de las autoridades y los servicios civiles. No lo duden.
Meta 1.6 Creación de marcos normativos para erradicar la pobreza. La Meta 6 es sin duda hija de un momento de ofuscación o grave despiste, cuyo origen no nos es dado conocer aquí. Señores[14] de la ONU, los marcos normativos no erradican la pobreza, no importa cuán bien redactados estén. No lo hacen y ustedes deberían saberlo. Esa afirmación justifica la frase del principio. Sin duda, el Comité de redacción volvió a pasar por un mal momento.
Si les parece, copio y pego con pequeñas variaciones algunos párrafos de ese libro, que creo aclaran los medios precisos para alcanzar un objetivo común.
Ante la tarea de maximizar la riqueza[15] y así minimizar los problemas de crecimiento, hay dos enfoques alternativos y excluyentes. Por un lado, el enfoque llamado dirigista (en realidad debería llamarse intervencionista), auspiciado por la Organización de Naciones Unidas,que se materializa fundamentalmente (aunque no sólo) en iniciativas del tipo de los Objetivos del Milenio para el Desarrollo (OMD). Por otro lado, el enfoque tradicional (tradicional desde hace dos siglos) propugna como solución para la lucha contra la pobreza algo tan sencillo de enunciar y tan difícil de instrumentar como la Generación de Riqueza y su funcionamiento. Vamos a verlos en detalle.
Los Objetivos del Milenio para el Desarrollo (OMD) fueron adoptados en la Asamblea General de la ONU en septiembre del 2000. La Declaración del Milenio aprobada en esa reunión supuso una manifestación de principios que ningún país, institución o entidad podía negarse a firmar, habida cuenta de la bondad natural de las soluciones a aplicar en las áreas que se trataba de modelar. Previamente, en julio de 2000, se había dado el Visto Bueno al llamado Global Compact[16], complemento de los OMD, que a su vez no eran sino un trasunto de las Líneas Directrices (Guidelines) de la OCDE, que se remontan nada menos que al año 1976 y constituyen el origen de los OMD.
Los OMD[17] se presentaron bajo la forma de 8 grandes objetivos finales, que a su vez se descomponían en 18 objetivos intermedios asociados a cada uno de los primeros. Los pueden ver en el pie de página.
Los OMD constituían el nuevo marco (impreciso y laxo, desde luego, pero utilizado como referente desde su aprobación) para encajar el nuevo enfoque del desarrollo, tras el agotamiento y la demostrada ineficacia de los anteriores, básicamente incardinados en lo que se ha venido en llamar Ayuda Oficial al Desarrollo. Como se puede apreciar en su articulado sintético, es un compromiso para 2015 (pues se trataba de un plan a 15 años vista), pero el primero de sus objetivos o hitos intermedios, así como otros varios de ellos, se alcanzó en 2010: el relativo al número de personas viviendo por debajo de 1,25 $/día. En África, el porcentaje de personas viviendo con menos de 1,25 $/día en 2005 era del 54%, mientras en 2010 había descendido al 40%. En el sudeste asiático, el porcentaje en 2005 era del 40% y en 2010, del 20%. Y ambos porcentajes siguen descendiendo con firmeza cada año.
Los (muchos) críticos de los OMD enuncian una larga serie de argumentos para denunciar la inconsistencia, generalidad e indeterminación del marco que suponen los OMD y los detallan así:
Punto 1: Reducir (50%) la proporción de personas con ≤ $ 1,25/día (2015). El objetivo ha sido cumplido sobradamente al margen de las pretensiones establecidas en los propios OMD, merced sobre todo a la inclusión de países como China e India en el proceso de Globalización[18].
Punto 2: Reducir un 50% el número de personas que sufren hambre. El punto es en sí mismo indeterminado y es tributario del carácter buenista[19] del planteamiento. Nadie en sus cabales puede oponerse a que la gente que pasa hambre deje de hacerlo, pero este no es un objetivo instrumentable, entre otras cosas por su no mensurabilidad[20].
Punto 3: Asegurar que los niños completan la educación primaria. Este objetivo depende de otras variables, sobre todo de la capacidad de los Estados y los particulares de poner a disposición de la población los medios para alcanzar ese fin, manteniendo la independencia de los países respecto a terceros.
Punto 4: Eliminar diferencias de género en primaria y secundaria para 2015. En la ONU hay al menos 57 países miembros de la Organización para la Cooperación Islámica[21], países que, por razón de los principios religiosos y sociales islámicos que suscriben, en muchos casos sostienen, persiguen, propugnan e imponen por la fuerza discriminaciones de género es los países en que imperan. Ese punto es, por tanto, inconsistente.
Punto 5: Reducir un 33% la mortalidad infantil de los niños hasta 5 años para 2015. Lo dicho en el punto 3 es perfectamente aplicable al Punto 5.
Punto 6: Reducir en un 75% la mortalidad materna. Ello depende, claramente, de las condiciones sanitarias generales prevalecientes en un país, lo que a su vez tiene que ver con la disponibilidad interna de servicios privados y públicos y con los recursos económicos generales disponibles en esa economía para generar esos servicios, no de la voluntad de una Asamblea General en la que se sientan representantes de países en los que sus élites privan sistemáticamente de esos recursos a sus pueblos. Se trata de otro punto intermedio votado masivamente y carente de verosimilitud.
Punto 7: Detener el crecimiento del SIDA. Elegir esta enfermedad endémica de ciertas zonas se fundamenta en argumentos poco objetivos ni por el alcance geográfico de la enfermedad misma ni por su morbilidad, ya que el enunciado del Punto 8 (el siguiente) abarcaría el SIDA y todas las demás enfermedades pandémicas o sistémicas. Su elección tuvo que ver con el impacto mediático del síndrome. Dicho esto, es difícil combatir con medios técnicos profilácticos la prevalencia de esta enfermedad de transmisión mayoritariamente sexual cuando las costumbres son las que son.
Punto 8: Detener el crecimiento de la malaria y otras enfermedades. Nos encontramos ante un caso claro y límite de contradicción. Veamos. Un niño muere aproximadamente cada 45” por malaria/paludismo en África. El vector transmisor del parásito generador de la enfermedad (Plasmodium) es la hembra del mosquito Anopheles. En Europa y Norteamérica no hay muertes por malaria adquirida dentro de ambos subcontinentes. La razón es la utilización extensiva del DDT[22], producto que bloquea el ciclo de vida del Anopheles. Cuando el DDT, tras su éxito en Europa y Norteamérica, se empezaba a aplicar en África, la EPA[23], a pesar de que el juez especial nombrado para discernir sobre sus riesgos declaró su inocuidad[24], prohibió el uso del DDT en 1972. Acto seguido, la OMS prohibió su utilización en todo el mundo. Y lo hizo basándose en la publicación en 1962 del opúsculo “La Primavera silenciosa” de Rachel Carson[25], quien posteriormente vio reforzada su argumentación con la (probada reiteradamente falsa) aseveración de que el DDT causaba cáncer en los humanos del entorno donde se aplicaba.
Todo ello era y es evidentemente ilusorio. Los pájaros insectívoros no han desaparecido en Europa ni en Norteamérica por la utilización del DDT en los años 1960´, aunque sí se ha reducido su número por la reducción del peso de la agricultura en la actividad económica. El DDT no causa cáncer ni siquiera siendo ingerido directamente. El 15 de septiembre de 2006, la Organización Mundial de la Salud, (OMS[26]) dio parcialmente su brazo a torcer y anunció que el insecticida volvía a ser parte de su programa para erradicar la malaria, permitiendo que se impregnaran con DDT mosquiteros en las zonas africanas endémicas de malaria. Como consecuencia inmediata de esa medida, que está siendo cuestionada por el Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), los muertos por malaria en el área pasaron de 2,7 millones/año a 1 millón/año. Esta historia tiene dos lecturas: una, que la OMS ha logrado que haya 1,7 millones menos de personas muertas cada año. Dos, que la EPA y la OMS habilitan la muerte de un millón de personas por malaria cada año[27].
Punto 9: Integrar los principios medioambientales en las políticas de los países. Se sabe que la protección del Medio Ambiente es tanto más completa cuanto mayor es la riqueza de las sociedades, ergo fomentar la riqueza de las sociedades permitiría por sí sola una mayor protección del entorno. Pero hay más: el argumentario básico de la ONU en materia medioambiental pasa por considerar contaminante la emisión de CO2, que no contamina en absoluto. Muy al contrario, permite el crecimiento de la masa vegetal y mejora los rendimientos de las cosechas[28]. Así que, con ese desenfoque integral, mal puede la ONU estimular política sensata alguna.
Punto 10: Mejorar el acceso al agua potable y la canalización de aguas negras. Desde el punto de vista de la oferta, ese objetivo está siendo enfrentado por todos los países de África (y del resto del mundo no desarrollado) con cargo a la AOD en forma de créditos concesionales y/o créditos comerciales, así como a través de proyectos de saneamiento y canalización con cargo a recursos propios de los países. La otra parte pasa por la educación de las sociedades para que utilicen esos sistemas de manera adecuada. Los efectos positivos son innegables y este es un objetivo razonablemente acotado, que los países desarrollados del mundo enfrentaron y resolvieron cuando alcanzaron un nivel suficiente de organización interna y de recursos.
Punto 11: Mejorar las condiciones de vida. Esta afirmación abstracta se encuentra en el mismo universo ideológico que el Punto 2. No está la ONU para esa función. La ONU estaría ahí para crear un marco global en el que se desarrollase la iniciativa del ser humano, el cual, libre para ello, mejoraría las condiciones de vida por sí mismo. Pero no parece que le atraiga esa función.
Punto 12: Desarrollar un comercio y un sistema financiero más abiertos y menos discriminatorios. El Punto 12 es una loa al intervencionismo; no hay sector más intervenido y más regulado que el sector financiero. De hecho, la crisis que empezó en 2007 y cuyas consecuencias vivimos todavía en 2024 fue provocada por la intervención de los Bancos Centrales en la determinación artificial de los precios del dinero y en la disponibilidad de su monto. El sistema financiero está cada vez más intervenido y regulado, en tanto el comercio internacional no ha tenido jamás un grado de apertura y equilibrio como el que posee en nuestros días[29], aún con limitaciones. Ese logro es del GATT[30], cuya labor ha sido seguida por la OMC[31] y ha permitido la mayor explosión de riqueza mundial que han visto los siglos.
Puntos 13 y 14: Afrontar las necesidades especiales de los Países Menos Avanzados (PMA). Afortunadamente, los PMA están afrontando ellos solos, con ayuda del comercio internacional y de la inversión extranjera directa, sus propias necesidades. China, India y Brasil hace mucho que salieron de esa situación, junto con México, los Tigres Asiáticos[32], los Tigres Menores Asiáticos[33] y otros países de Asia. En cuanto a África, los que más rápido crecen son los países PMA que están intentando salir[34] de esa situación gracias a la globalización y a crecientes grados de Buen Gobierno.
Punto 15: Hacer la deuda sostenible a Largo Plazo. Este concepto, en su aplicación a los países más pobres y endeudados, ha sido enfrentado y temporalmente resuelto por la Iniciativa HIPC[35], que data de 1996, habiendo obtenido el respaldo explícito del Informe Meltzer[36] en marzo el año 2000. Recuérdese que los ODM son de septiembre de 2000.
Punto 16: Desarrollar estrategias para favorecer el trabajo de los jóvenes. Esta afirmación es propagandística. Se trata de generar el marco para permitir que la iniciativa empresarial cree riqueza y esa riqueza se materialice vía empleo, sea de jóvenes o de adultos. Las discriminaciones, por positivas que quieran aparentar ser, son discriminaciones y, por tanto, rechazables. La redacción de este punto 16 está sesgada.
Punto 17: Permitir el acceso de los medicamentos a los PMA a un precio razonable. Los precios no son ni razonables ni poco razonables. Si son muy altos y permiten beneficios extraordinarios, atraerán empresas al sector, por regulado que esté por los estados que votan en la ONU, para aprovechar esos extrabeneficios y de paso hacerlos desaparecer. Si los precios son muy bajos, las empresas productoras dejarán de invertir en esos segmentos o quebrarán y el medicamento no se producirá, en lo esencial. Si la ONU desea hacer que los medicamentos se redistribuyan por debajo de su precio comercial no tiene sino que subvencionarlos en destino.
Punto 18: Compartir con los PMAs los beneficios de las nuevas tecnologías. Esta afirmación se aproxima a una expropiación. Las nuevas tecnologías son fruto de la I+D, que a su vez se nutre de los beneficios derivados del trabajo empresarial o de los Presupuestos de los Estados e instituciones que los proveen, es decir, de la privación del consumo por parte de quienes invierten para seguir obteniendo los resultados que se derivan del avance tecnológico. Robar a sus propietarios el control de los avances tecnológicos es una iniciativa deleznable.
De las críticas arriba enunciadas se desprende la inexistencia de correlación positiva entre los ODM y el crecimiento de los países/la mejora de las condiciones de vida de sus habitantes. Los ODM fueron una tramoya, un Pueblo Potemkin[37], una farsa orientada a perfeccionar los procesos de autojustificación existencial de las Naciones Unidas.
Pues ya está visto que el desarrollo que aparecía en el enunciado de los OMD de 2015 no obtuvo los resultados apetecidos. Naciones Unidas tomó nota y decidió producir la Agenda 2030, mucho más ambiciosa. Debieron pensar que, si el desarrollo se les escapaba de las manos (ellos saben por qué) había que apuntar más alto. Ahora llevamos con la Agenda 2030 9 años y, si he de serles franco, visto lo visto en el Objetivo nº 1, acabaremos llegando al 2030 y el resultado práctico de los 17 objetivos que lo componen será como el de los ODM, es decir, nulo. Salvo que los impongan por la fuerza.
Seguro que pueden hacerlo mejor la próxima vez, con vistas a 2045. Mucho ánimo.
[2] No tanto “de aquí”, fecha imprecisa donde las haya, pues depende del momento en que el lector pueda acceder a estas líneas, cuanto desde el 1 de enero de 2016, que fue cuando caducaron los Objetivos de Desarrollo del Milenio, lanzados el 1 de enero de 2000 para los siguientes 15 años. El mecanismo es idéntico y podemos esperar unos Objetivos 2045 en su momento. Es un fenómeno de planificación orientativa que poco a poco va pasando a ser coercitiva.
[3] No haga caso el lector de aquellos que aseguran que hay partidos políticos que desean mantener pobres a los ciudadanos para que les sigan votando a ellos, el partido de los pobres. Si no hay pobres, no hay votos. No señalemos.
[4] A la cabeza de ellas, el Banco Mundial que, por serlo, se refiere a todos los países del mundo amparados por el sistema, posee una inigualable potencia de cálculo y desarrolla constantemente nuevos mecanismos y sistemas de medida. Demasiado constantemente, diría yo.
[5] PPC por paridad de poder de compra, mecanismo que equilibra las comparaciones entre riqueza de países distintos refiriéndolas a sus precios relativos.
[6] El fuerte crecimiento de la población mundial durante el Siglo XX y lo que llevamos del XXI, sobre todo en los países más pobres – esto es una ley de comportamiento social; cuanto más pobre es un país, mayor es su tasa de fecundidad – hace que un porcentaje de pobres cada vez más bajo, operando sobre una base poblacional cada vez más grande, pueda llegar a incrementar el número total de pobres, pero de forma engañosa, ¿no les parece? Bueno, pues ni así.
[9] Por no decir excesivos, a la vista de las políticas heterodoxas de los bancos centrales entre 2012 y 2022.
[10] Pertinaces ciudadanos de acusada afición mediática exageradamente sobrevalorados hablan de la Agenda 2030 como si de unos Evangelios se tratara. Sin rubor.
[11] Con ello me refiero a utilizar los recursos de la manera en que los precios relativos inducen a hacer, no recibiendo indicaciones coercitivas de planificadores con excesiva voluntad y escaso acierto.
[12] Sea doméstica o extranjera, nacional o internacional.
[14] Que, como sabe el lector, es el plural tanto de señor como de señora.
[15] Lo usual es encontrase con afirmaciones orientadas a la lucha contra la pobreza en lugar de su alternativa natural o reflejo especular, que es la generación de riqueza. Se trata de una preferencia mercadotécnica: concita más voluntades luchar que generar, pobreza que riqueza. Y lo cierto es que no son sinónimos invertidos, pues generar riqueza pasa necesariamente por el Buen Gobierno, pero luchar contra la pobreza se puede hacer, aparentemente, vía donaciones, ayuda al desarrollo y exacciones fiscales, que es de lo que se trata en los ámbitos políticos internacionales o multilaterales.
[16] El United Nations Global Compact, también conocido por su acrónimo UNGC, es una iniciativa de la ONU tendente a estimular a las empresas para que adopten políticas e iniciativas sostenibles y socialmente responsables. UNGC establece diez principios en los ámbitos de los derechos humanos, el medio ambiente y la corrupción. Bajo el control de UNGC, las empresas se someten a las Agencias de la ONU, a los sindicatos y a ese escurridizo concepto llamado Sociedad Civil.
[17] Los Objetivos del Milenio para el Desarrollo eran los siguientes:
8 objetivos finales:
Erradicar la pobreza
Generalizar la educación básica
Promover la igualdad de género
Reducir la mortalidad infantil
Mejorar la salud materna
Combatir el SIDA, la malaria y otras enfermedades endémicas
Asegurar la sostenibilidad medioambiental
Promover una asociación global para el desarrollo
18 objetivos intermedios
Reducir (50%) la proporción de personas con ≤ $ 1,25/día (fecha final: 2015)
Reducir un 50% el número de personas que sufren hambre
Asegurar que los niños completan la educación primaria
Eliminar las diferencias de género en primaria y secundaria para 2015
Reducir un 33% la mortalidad infantil en niños hasta 5 años para 2015
Reducir en un 75% la mortalidad materna para 2015
Detener el crecimiento del SIDA
Detener el crecimiento de la malaria y otras enfermedades
Integrar los principios medioambientales en las políticas de los países
Mejorar el acceso al agua potable y la canalización de aguas negras
Mejorar las condiciones de vida de la población
Desarrollar un comercio y un sistema financiero más abiertos y menos discriminatorios
y 14. Afrontar las necesidades especiales de los Países Menos Avanzados (PMA)
Hacer la deuda sostenible a Largo Plazo
Desarrollar estrategias para favorecer el trabajo de los jóvenes
Permitir el acceso de los medicamentos a los PMA a un precio razonable
Compartir con los PMA los beneficios de las nuevas tecnologías
[18] La reducción del número de personas en esa condición ha sido espectacular y no guarda relación alguna con el voluntarismo de la ONU.
[19] El “buenismo” es un problema que afecta a las sociedades desarrolladas en una medida no igualada desde el punto de vista histórico: consiste en respaldar cualquier acción con la excusa de que se intenta mejorar las condiciones de vida ajenas, mejorar la calidad de vida de los conciudadanos, limitar los daños colaterales, suprimir las contrariedades o excluir cualquier catástrofe. El político al uso pretende que se le someta a escrutinio no por la calidad de sus políticas (eficiencia, adecuación, integridad), SINO por la bondad de sus intenciones.
[20] Sufrir hambre requiere establecer un mínimo de calorías/día por debajo del cual la persona no puede desarrollarse adecuadamente, pero ese es un criterio poco elaborado: una ingesta calórica alta sin los componentes nutricionales requeridos obra también en contra de una buena nutrición, por ejemplo. La edad del sujeto, la zona del mundo en la que viva y la actividad que desarrolle deben también ser tenidas en cuenta.
[21] La Organización para la Cooperación Islámica, creada en el año 1969 en Rabat, es un organismo internacional que agrupa a los 57 estados confesionalmente musulmanes, incluyendo a la representación de la ANP,es decir, Autoridad Nacional Palestina. Su sede está en Yeddah, Arabia Saudita. En 2011 cambió de nombre. Antes se llamaba Organización de la Conferencia Islámica.
[22] El DDT o Dicloro Difenil Tricloroetano, insoluble en agua, cuyo descubrimiento supuso a su creador el Premio Nobel de Medicina, es un insecticida organoclorado que eliminó la malaria de Europa (endémica en Grecia e Italia) y los EE. UU. tras su aplicación sistemática en los humedales de los países afectados.
[23] EPA: Environmental Protection Agency, o Agencia de Protección del Medio Ambiente, es una agencia del gobierno federal de los EE. UU. encargada de proteger la salud humana y el medio ambiente. Fue creada en 1970 por Richard Milhous Nixon. Tiene 18.000 empleados.
[24] «el DDT no es un riesgo cancerígeno para el hombre ni tiene un efecto deletéreo para los peces de agua dulce, organismos lacustres, aves silvestres u otro tipo de vida salvaje”.
[25] ¿Qué decía Rachel Carson? Carson decía que el DDT reduce el grosor de las cáscaras de los huevos que ponían las aves que comían los mosquitos para cuyo exterminio se utilizaba el DDT, incrementando fatalmente la pérdida de individuos (de pájaros), lo que, a largo plazo, haría que las primaveras carecieran de aves canoras: de ahí el título “La Primavera Silenciosa”.
[26] Organización Mundial de la Salud (OMS). Según su propia definición en la web oficial, “es la autoridad directiva y coordinadora de la acción sanitaria en el sistema de las Naciones Unidas. Es la entidad responsable de desempeñar una función de liderazgo en los asuntos sanitarios mundiales, configurar la agenda de las investigaciones en salud, establecer normas, articular opciones de política basadas en la evidencia, prestar apoyo técnico a los países y vigilar las tendencias sanitarias mundiales”.
[27] «The Intolerable Burden of Malaria: A New Look at the Numbers,» Suplemento de The American Journal of Tropical Medicine and Hygiene.
[28] La influencia del CO2 en la lucha contra el hambre es significativa. Aumentar el CO2 en 300 partes por millón por encima del nivel atmosférico (que era de 399,82 ppm en 5/2014), ocasionó un crecimiento de las plantas del 31% con una irrigación óptima y de un 63% en una situación de escasez de agua. Con un incremento hasta de 600 ppm, las cifras son 51% y 219%, respectivamente. A lo largo de 800 observaciones científicas alrededor del mundo se ha constatado que doblar el CO2 de los niveles actuales aumentaría la productividad en las plantas por término medio un 32% entre todas las especies”. V. Boceta, “Desigualdad, Pobreza y Hambre”, UCAV, diciembre 2013, citando a Sherwood Idso, “CO2 and the Biosphere: The incredible Legacy of the Industrial Revolution”, St. Paul University of Minnesota, 1995”.
[29] La actuación de la RP China vulnerando cada una de las normas de comportamiento a que la obligaba su pertenencia a la MC está poniendo en cuestión los postulados de apertura.
[30] GATT (General Agreement on Trade and Tariffs). Su origen se encuentra en la comisión preparatoria de la Conferencia Internacional de Comercio que tuvo lugar en Londres en 1946. La segunda sesión se celebró en Ginebra en 1947. En ella se elaboró la Carta de Comercio Internacional, completada en la Conferencia de la Habana en noviembre de ese mismo año. Era un «código de buena conducta» que radicaba en tres fundamentos: a) principio de no discriminación, b) reducción de cupos y aranceles y c) prohibición de cárteles y comportamientos de dumping. Aunque no pudo cumplir con todos sus objetivos, (surgieron cárteles como el de la OPEP, así como determinados casos de dumping) y se mantuvieron algunos cupos y aranceles, fue un éxito. En 1994 el GATT fue actualizado para incluir nuevas obligaciones y mutarlo en la OMC.
[31] OMC (Organización Mundial de Comercio). Así como el GATT era un sistema de reglas fijadas por naciones, la OMC es un organismo internacional. La OMC ha ampliado las competencias desde el comercio de bienes hasta el comercio del sector de servicios y los derechos de propiedad intelectual.
[32] Se conoce como los Tigres Asiáticos a cuatro nuevos países industrializados de Asia: Corea del Sur, Hong Kong, Singapur y Taiwan, quienes, entre 1960 y la actualidad, han mantenido altas tasas de crecimiento e industrialización y no sólo se han convertido en actores de primera categoría en el devenir económico mundial, sino que, en los casos de Hong Kong y Singapur, se encuentran entre los países de mayor renta per capita (RPC).
[33] Los llamados Tigres Menores Asiáticos son otros cuatro países asiáticos: Filipinas, Indonesia, Malasia y Tailandia, que iniciaron su entrada en la globalización años más tarde que los Tigres Asiáticos. De ellos, Malasia ha tenido un desempeño tan positivo que encabeza las tablas de RPC de los cuatro países considerados.
[34] Estos y otros países han salido de esa situación medida por su RPC, su diversificación económica, el tamaño de sus mercados o el de sus empresas y su menor fragilidad económica, que son las variables que permiten situar a un país en esa categoría o sacarlo de ella. No obstante, FMI y Banco Mundial no han reaccionado y mantienen a esos países (y a varios otros) en la categoría PMA, con lo que ello supone en términos de dependencia y falta de autonomía en la gestión de sus economías. A título de ejemplo, la RPC de Guinea Ecuatorial, nominalmente país PMA, se hallaba en torno a los $ 18.000 en 2013.
[35] La Iniciativa HIPC es un Programa para garantizar la sostenibilidad de la deuda de los países pobres, básicamente por el expeditivo expediente de condonarla en gran parte y aplicar límites al nuevo endeudamiento. Son países candidatos a entrar en la iniciativa HIPC los que presenten una deuda insostenible en función de sus exportaciones de bienes y servicios, quienes deberán aplicar el programa Poverty Reduction Strategy Paper del FMI. Los países elegidos harán de superar una serie de hitos y, hecho esto, los países HIPC lo siguen siendo sine die, dependientes de los Debt Sustainability Analisys del FMI. Por cierto, HIPC lo es por Highly Indebted Poor Countries o países pobres muy endeudados.
[36] El Informe Meltzer, por el nombre del presidente de la International Financial Institution Advisory Commission, Allan H. Meltzer, son las Conclusiones de esa Comisión, de 8 de marzo de 2000. La Comisión se constituyó como consecuencia del malestar producido en el Departamento del Tesoro de los EE. UU. debido a los préstamos a corto plazo arbitrados por el Banco Mundial para apoyar al FMI en la crisis de 1998. El Banco Mundial se había quedado corto de caja y, antes de utilizar los mecanismos de ampliación de recursos que prevén los estatutos, pidió ayuda a su institución hermana, el FMI. Con ello, el Banco había vulnerado su carta constitutiva y su mayor capitalista, los EE. UU., lo consideró inaceptable. Se estableció una comisión de especialistas nombrados por los partidos republicano y demócrata, cuyas conclusiones son la propuesta más radical de reforma de las Instituciones Financieras Multilaterales (IFMs) nunca planteada. Son las siguientes:
Suprimir la multitud de bancos de desarrollo regionales y subregionales existentes, que se superponen y compiten entre sí, generando disfunciones y solapamientos. En lugar de mantener un Banco Mundial y diversos Bancos de Desarrollo, crear una Agencia de Desarrollo Mundial (WDA), que sólo otorgaría donaciones y sólo a países IDA (por el acrónimo en inglés de AIF o Asociación Internacional de Fomento, quien se ocupa del desarrollo de los países más pobres). Los préstamos serían gestionados por capitales privados.
Analizar las operaciones a realizar desde una perspectiva global o regional, no país por país.
Enfocar la ayuda a los bienes públicos internacionales: clima, enfermedades tropicales, agroproducción, SIDA, agua potable, formación, etc.
Mejorar la evaluación, control y seguimiento de las operaciones financiadas por las IFM.
Ceder al sector privado las acciones tipo IFC (International Financial Corporation)/MIGA (Mutilateral Investment Guarantee Agency). Ambos son organismos del Banco Mundial.
No financiar operaciones en países de renta media con acceso a mercados.
Efectuar una condonación negociada con los países IDA (iniciativa HIPC).
Coordinarse entre las IFM y evitar solapamientos.
Generar incentivos anticorrupción.
Instrumentar reformas estructurales para atraer inversión productiva.
[37] Se conoce como pueblo Potemkin a todo artificio que busca presentar una realidad con un aspecto mucho mejor del que en verdad tiene. Debe su nombre al gobernador ruso de Crimea Grigori Potemkin, al servicio de su Majestad Catalina II de Rusia a finales del Siglo XVIII.
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