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JRF

Un blog reaccionario

«Verum, Bonum, Pulchrum»

«Net Zero» nunca funcionará. Entrega completa

La materialización de la “transición energética” y su corolario, “Net Zero”, están en boca de todos. Se da por hecho que acontecerá como previsto, pero se habla de ambos fenómenos de manera tan vaga que muchos dan por sentado que podrían lograrse, vistas las opiniones de los líderes políticos y empresariales.

Pero no. Nunca habrá un sistema eléctrico con cero emisiones de dióxido de carbono (CO2) basado tan sólo en las energías eólica y solar[1]. Sus mentores lo llaman NETO porque saben que es imposible que deje de emitirse CO2 en el proceso y quieren hacer un balance entre las emisiones de CO2 que desean suprimir y las que no van a tener más remedio que mantener, pero ni siquiera con ese subterfugio van a conseguir su objetivo.

Para vender su moto, los defensores del mito del Net Zero aseguran que alcanzar sus objetivos en 2050 será fácil y barato, porque la energía será producida por el viento y el sol[2]. Gratis total, oiga.

Esto es falso. Nunca habrá un sistema eléctrico puramente eólico/solar[3], no importa cuántos Gigawatios de potencia instalen. ¿Y por qué?

Por razones estructurales internas al sistema y por dificultades irremontables en el intento de resolver los problemas que plantean. Empecemos por la primera.

Las energías eólica y solar adolecen de dos defectos que no pueden ser obviados: son intermitentes y no pueden ser respaldadas de manera económicamente aceptable. Empecemos por la intermitencia. Eso quiere decir que, cuando no sopla el viento (o sopla demasiado fuerte) y cuando cae la tarde[4], ambos generadores de energía dejan de suministrar a la red[5]. Pero la demanda permanece, así que hay que entregar electricidad para colmarla. Y ahí entran en juego las centrales de generación de energía de respaldo.

Así que, salvo almacenamiento de la energía producida cuando el viento soplaba y lucía el sol, tiene que haber un sistema alternativo. Un sistema que, en el límite, sea capaz de producir toda la energía necesaria, pues a saber si el anticiclón se queda a vivir entre nosotros durante más de una semana, o estamos en invierno en Alemania (por ejemplo) y la producción fotovoltaica es irrisoria.

Tiene que ser capaz de absorber TODA la demanda, pero lo normal es que funcione sólo como respaldo, utilizando sólo una pequeña parte de la capacidad instalada. Eso es brutalmente antieconómico, así que nadie va a invertir en su construcción por imposibilidad de recuperar la inversión. “Houston, tenemos un problema”.

Nadie asumirá los costes de crear un parque de plantas nucleares. O de embalses. O de hidrógeno. O de baterías de almacenaje para toda la red[6]. Nadie, puesto que, cuando el viento sople y el sol luzca, los reguladores darán paso a esa energía eléctrica “verde” y la producida por todos los demás parques estará ociosa, es decir, generando pérdidas. ¡Pérdidas! ¿A quién importan las pérdidas, ¿hein? A los Verdes y a los socialistas de todos los partidos, no.

Lo lógico, lo razonable, lo sensato y lo que los administradores del pasado harían sería prescindir de los sistemas intermitentes, que introducen el caos en la red. Pero ya no quedan apenas de esos en un mundo woke impulsado por la Organización de Naciones Unidas.

Pero las cosas son todavía peor en estos tiempos de canallas. Según se erigen aceleradamente grandes extensiones de generadores eólicos y solares, miembros de las partitocracias de los países de Occidente, circunstancialmente en el gobierno, cierran las centrales de carbón[7], nucleares[8] y de gas natural o equivalente. Y además, plantean[9] reemplazar éstas por generadores de hidrógeno[10] y acumuladores/baterías[11], que de momento son prácticamente inexistentes. También hablan de energías limpias que se descubrirán en un futuro. Tal cual, oigan. Así que, en segundo lugar, las energías alternativas e intermitentes son imposibles de respaldar.

Ya sabemos que no es posible operar sólo con energías renovables y que el respaldo está cada vez más comprometido. Dicho en otros términos, la oferta va a ser insuficiente. De hecho, ya lo es.

Vayamos ahora al lado de la demanda de energía eléctrica. Resulta que, por mor de los avances tecnológicos (caso de la Inteligencia Artificial (IA[12])), por un lado, y por el encanallamiento obtuso de los administradores de los Estados[13] en la imposición del Vehículo Eléctrico (VE), por otro lado), la demanda de energía eléctrica crecerá fuertemente. Luego veremos cuánto. A ello cabe añadir la exigencia de utilizar hidrógeno verde[14], con su enorme tirón de electricidad para obtenerlo[15], así como la de sustituir los electrodomésticos de gas por eléctricos en millones de hogares. Por tanto, la demanda de electricidad va a crecer (está creciendo) vertiginosamente. ¿Cuánto es vertiginosamente? Hagámonos a la idea con la situación en Michigan, un Estado de los EE. UU.

Su poder legislativo ha producido una norma[16] exigiendo que la electricidad sea “libre de carbono” en 2050. Pero la energía eléctrica en Michigan (2022) fue generada por gas (34%), carbón (29%), nuclear (22%) y finalmente, eólica y solar (12%) esencialmente. Eso implica que las autoridades del Estado de Michigan van a cerrar sus plantas de carbón y gas, que proporcionan el 63% de la electricidad y, además, las centrales nucleares. Eso no se lo cree ni el que asó la manteca. ¡Y por otro lado presionan para que la población utilice VVEE en lugar de tradicionales, hasta llegar a 2 millones en 2030! Asimismo, empujan para que los residentes en Michigan cambien sus electrodomésticos y sus calefacciones de gas[17] por otros eléctricos y por bombas de calor.

Lo triste e irritante es que todavía harán mucho daño hasta que sean barridos de la política.

Yendo ahora a los EE. UU. como un todo, en 2022, el 60% de la energía eléctrica norteamericana provino del carbón (20%) y del gas natural (40%). Si a ello sumamos el origen nuclear (18%) y el hidroeléctrico (6%), eso hace un 84%. Ello quiere decir que, tras dos décadas de subsidios, la energía eólica y la solar han proporcionado sólo el 16% de la energía eléctrica producida.

 En un gráfico se ve más rápido.

Electric Power vs. Green Goals – Master Resource

Aunque la demanda de energía eléctrica no ha crecido en los EE. UU. desde 2005, los fenómenos tecnológicos de demanda antes indicados cambiarán las cosas. Y entonces, esa mayor demanda se tropezará con la menor oferta por supresión del carbón y del gas natural. La única solución, incluso vía elevación de precios y reducción del consumo, serán los cortes de energía[18]. Los apagones. En esos casos, las curvas de oferta y de demanda nunca se encontrarán, a ningún precio. Simplemente, habrá apagones, que en invierno podrán ser mortales[19].

Y ahora hablemos de las dificultades irremontables.

El almacenamiento a la escala necesaria para reemplazar los combustibles fósiles con energía eólica y solar es extraordinaria e increíblemente costoso. Incluso suponiendo que por alguna razón misteriosa y no explicada se produjeran fantásticas reducciones de precios de la energía, el costo del almacenamiento en baterías requerido es casi igual que el PIB anual norteamericano: $ 23 billones. Está claro que eso es económicamente imposible. A pesar de esta imposibilidad, las políticas gubernamentales actuales y las prácticas de los servicios públicos están impulsando la penetración masiva de las energías renovables en la red, descartando las formas tradicionales de generación.

El ingeniero Ken Gregory ha analizado la posibilidad de almacenar hasta los 250 millones de MWh necesarios. Hoy en día, la capacidad instalada es inferior a 20.000 MWh de almacenamiento en baterías para la red, o sea, nada[20]. Como (a precios actuales) las baterías a escala de red cuestan alrededor de $ 700.000 por cada MWh, para 250 millones MWh la cosa se pone en $175 billones españoles sólo en baterías para que solar y eólica puedan reemplazar a la electricidad producida por combustibles fósiles. Es evidente que no se está buscando una solución para algún no-problema, sino la destrucción de las economías occidentales.

Y cuando eso suceda, la marcha atrás será muy difícil, con las centrales de carbón demolidas, las centrales nucleares cerradas[21] y las hidroeléctricas sin renovar ni ampliar[22]. Pero habrá que hacerlo, porque la alternativa, el Net Zero, no funcionará.

No funcionará, pero es que ya no funciona. La estafa de la energía verde y sin emisiones a la atmósfera, hija por reproducción in vitro de su madre, el timo del cambio climático, ya está empezando a fallar.

El primer signo ha sido el rechazo de las decisiones de la Comisión Europea en relación con el VE y sus fechas de exclusividad[23]. Los fabricantes de automóviles europeos están acariciando la inevitable quiebra. La producción proveniente de la RP China invadirá el mercado europeo con sus prácticas monopolísticas, las subvenciones en origen y el completo control de las materias primas. Los aranceles a vehículos terminados no liquidarán el problema, a menos que se extiendan a partes y piezas y se impida a las empresas chinas producir desde la UE.

Las imposiciones de la Comisión europea no funcionarán, como las interminables y repetidas baterías de objetivos irrealizables no funcionaron en la URSS. De momento no hay un mohíno Lenin que reinstaure la economía de mercado con una nueva NEP[24], pero una nueva NEP es necesaria, tanto como la desaparición de los apparatchiki[25] de Bruselas.

El segundo signo es la obvia relación causa-efecto que está arrojando a países clave como la UE, como lo es Alemania, en situación de recesión, con un deterioro enorme de su capacidad productiva[26]. Y eso es debido a las políticas energéticas fallidas[27], que en su día denominaron Energiewende. En síntesis, la idea era eliminar las centrales de carbón y la energía nuclear para así reducir la llamada “huella de carbono” emitida a la atmósfera (el hecho de ye las centrales nucleares emitan una cantidad despreciable de CO2 durante su funcionamiento no disuadía a los ideólogos de la transición energética[28], poniendo de relieve que, en realidad, este no es un problema científico sino ideológico. Como si no lo supiéramos[29]).

El tercer signo es la pérdida de competitividad que los altos precios de la energía eléctrica en la UE 27 suponen para las empresas europeas en relación con las norteamericanas y chinas, lo que está generando pérdidas de mercado y deslocalizaciones, abocando un poco más a la ruina al conjunto de los países de la UE.

El cuarto signo son las enormes cantidades de informes que avisan de que el Net Zero es una ensoñación devenida pesadilla.

Uno de esos informes es este nuevo análisis[30] publicado por Energy Outlook Advisors, con sede en Texas, que demuestra por qué la narrativa de la transición hacia la neutralidad del carbono en 2050 es una fantasía.

Otro de los informes es este[31]. Otro adicional es éste[32]. Según los datos disponibles en los EE. UU., el coste de llevar a cabo el Net Zero ascendería a entre el 7 y el 10% del PIB anual hasta 2050. Sensu contrario, abandonar esa locura supondría entre ganar un 0,5% del PIB y un coste del 4%, siempre que nos creamos la añagaza del IPCC de que la temperatura para 2100 va a ascender 2,5°C por culpa del ser humano (blanco y Occidental, no se olvide nunca). La diferencia son billones (españoles; trillions en americano).

En realidad, todo se resume en incrementar la riqueza, como afirma el Dr. Schernikau: “Cuanto más ricos seamos, mayores recursos tendremos al alcance de la mano para hacer frente a cualesquiera desastres”.[33]

Como explico en detalle en mi libro “Crimen de Estado”[34], la afirmación del Premio Nobel de Economía William Nordhaus, “there is virtually no chance that the rise in temperature will be less than the target 2°C even with immediate, universal, and ambitious climate change policies”[35] va a Misa. Asimismo, Nordhaus afirmó que el crecimiento del PIB en el mundo sería mayor sin las políticas de Net Zero[36].

Si Nordhaus fuera climatólogo sabría que las afirmaciones del IPCC son para tomárselas a broma[37], pues se basan en modelos que han revelado una y otra vez su incapacidad para anticipar las temperaturas a corto plazo, cuánto menos a largo plazo.

Tampoco toma en consideración Nordhaus (ni tenía por qué hacerlo, en puridad) los epifenómenos o efectos secundarios positivos que proporcionan la elevación de temperaturas y el incremento del CO2 en la atmósfera terrestre. Ambos tienen su sitio en la ecuación.

Sin ir más lejos (lo haremos luego) las tecnologías basadas en hidrocarburos, además de proporcionar a los habitantes del mundo un grado de bienestar nunca ni remotamente igualado, han aumentado los rendimientos agrícolas al menos un 167%[38].  La consecuencia de eso es que el mundo mantiene un número de habitantes 10 veces mayor hoy que al principio de la Revolución Industrial (la cifra es 800 millones frente a 8.000 millones. Malthus se hubiera desmayado. Sus seguidores no, porque carecen de su conciencia y su grandeza) gracias a la mucho mayor biomasa que proporcionan el dióxido de carbono y las temperaturas más altas.

Otro estudio que revela la imposibilidad de alcanzar el Net Zero es éste, que avisa de los riesgos que genera la locura calentológIca aplicada a la red: la North American Electric Reliability Corporation asegura en un informe[39] que se están retirando de la red de generación plantas alimentadas por combustibles fósiles demasiado rápidamente para la actual demanda de energía, lo que está poniendo a la mayoría del país (los EE. UU.) en riesgo de caída de la red y de apagones durante el mal tiempo. Lo sabemos, pero es bueno que cada vez más organismos certificados por los gobiernos digan la verdad.

Otro es este[40] emitido por el Electric Power Research Institute (EPRI), que es, digamos, el Servicio de Estudios de la industria de las plantas de electricidad de los EE. UU. ¿Conclusión? Que la electricidad procedente de renovables, más la electrificación directa y la eficiencia no son suficientes por sí solas para lograr el objetivo del Net Zero.

No es cosa de llenar páginas con informes coincidentes, así que, como colofón, transcribo una reflexión bien conocida que conviene recordar periódicamente. Es de la Coalición por el CO2[41]. Dice así: Utilizando estimaciones sin retroalimentación del calentamiento producido por el aumento del dióxido de carbono (CO2) atmosférico y las tasas de aumento observadas, estimamos que, si los Estados Unidos eliminaran las emisiones netas de CO2 para el año 2050, esto evitaría un calentamiento de 0,0084 °C, cosa que está incluso por debajo de nuestra capacidad para medir con precisión. Si todo el mundo forzara las cero emisiones netas de CO2 para el año 2050, se evitaría un calentamiento de sólo 0,070 °C.

En otras palabras, un despilfarro monstruoso para nada.

Bueno, no. Peor aún. “Hoy en día, nuestra sociedad necesita petróleo y gas… No podemos eliminar todo eso de la noche a la mañana y depender sólo de ese 10% de energía baja en carbono. Se necesitarán décadas para construir un nuevo sistema. Si no invertimos lo suficiente ahora, el precio del petróleo no será de 75 dólares/barril, será de 150 o 200 dólares, todos los consumidores estarán extremadamente descontentos y nuestra vida será una pesadilla[42]«. Gracias, desgraciados al mando.

Y la gente del común ya se está dando cuenta. Los Verdes de toda la UE pierden terreno en cada elección porque sus políticas energéticas son ridículas, costosas y destructivas. Los costes de las facturas energéticas afectan tanto a las clases medias como a las fábricas. Pero la Comisión europea sigue en su locura. Pretende aumentar la producción de ocho tecnologías verdes: solar, eólica, baterías, bombas de calor, geotérmica, electrolizadores y placas de combustible, biogás y biometano, así como otras tecnologías de captura de carbono. «Necesitamos 90.000 millones en Europa solo para granjas eólicas, 600.000 millones de euros entre ahora y 2030 en todo el mundo”[43].

Hay que acabar con ellos, porque la cruda realidad es que, como afirma Anas Alhajji, “Hemos gastado más de 4 billones (europeos) de dólares en energía eólica y solar desde 2010 y pocos avances se han visto en el paisaje energético.”[44]

Eso quiere decir que ninguna cantidad de turbinas eólicas, paneles solares, energía hidroeléctrica, energía nuclear, baterías de almacenamiento o avances en la eficiencia conseguirán el dichoso Net Zero en 2050[45].

Bien. He comentado en 8 páginas que “lo que no puede ser no puede ser y además es imposible”. Los datos son irrefutables, las expectativas, negras. Uno puede entender que los biempagaos que dicen que administran la cosa pública sigan con su dinámica suicida por razón de los beneficios personales que les proporciona, antesala de una jubilación dorada en países varios, por poner un ejemplo. Pero es que tienen apoyos externos en las sociedades que los sostienen. No ya ideológicos, no ya partidistas, no ya de dependencia crítica directa. No.

Hablo de cómo opera un mecanismo conocido de antiguo. Recordemos a Claude-Fréderic Bastiat[46]: “El gobierno es la gran ficción a través de la cual todos se esfuerzan por vivir a expensas de los demás. Cada uno está, en mayor o menor medida, para aprovecharse del trabajo de los demás … Cuando el saqueo se convierte en una forma de vida para un grupo de hombres en una sociedad, con el paso del tiempo crean para sí mismos un sistema legal que lo autoriza y un código moral que lo glorifica.”

Y así es, en efecto. Véase cómo se argumenta[47] en Politico‘s “Power Switch”: ”Soy un hombre de negocios.. Tomaré el dinero verde del gobierno. Eso es lo único que me importa. Moveré cielo y tierra para que los proyectos se hagan aquí.”

El gobierno no crea riqueza, sino que la redistribuye, tras quedarse con un buen trozo. Del reparto salen ganando el propio gobierno, los lobistas y los buscadores de rentas, quienes se quedan con los beneficios y reparten los costes entre el resto de los agentes. Como diría Bastiat (y decimos millones), esto es un saqueo.

Bibliografía y fuentes consultadas y utilizadas

From CFACT

The Economic Case for Net Zero Is Zero – Watts Up With That?

From JunkScience.com

Bloomberg: Europe Must Double Down on Net Zero – Watts Up With That?

British Blackout System Mobilised After Wind Dropped on a Cold Day – Watts Up With That?

Cortés’s Ships and Net Zero Romanticism – Watts Up With That?

Watch: Morano on Rebel News: The ‘Green energy’ scam is starting to collapse – ‘This is an ideology like the Soviet Union’ – Watts Up With That?

Germany’s Energy Crisis: The Perils of Delusional Virtue Signaling – Watts Up With That?

https://youtu.be/N-yALPEpV4w?si=bfZXk10rzw9F6Trr

https://apnews.com/article/germany-economy-energy-crisis-russia-8a00eebbfab3f20c5c66b1cd85ae84ed

Bruselas lanza un plan para impulsar la industria cero emisiones y competir con los subsidios de EEUU (eleconomista.es)

The Net Zero Road to Nowhere – Watts Up With That?

Public Anger at The Hidden Costs of Net Zero Energy Policies – Watts Up With That?

Why There Will Never Be A Zero Emissions Electricity System Powered Mainly By Wind And Sun – Watts Up With That?

http://www.cfact.org/wp-content/uploads/2023/02/WOJICKREPORT.pdf

http://www.cfact.org/wp-content/uploads/2022/02/VCEA-Reliability-Research-Report.pdf?mc_cid=a4827a5419

A Simple Reason Why Net Zero Is Impossible – Watts Up With That?

Electric Power vs. Green Goals – Watts Up With That?

DAVID BLACKMON: Here’s What Our Climate Overlords Fail To Understand About Fossil Fuels – Watts Up With That?

https://wattsupwiththat.com/2024/10/16/green-energy-its-just-a-bribe/

[1] Why There Will Never Be A Zero Emissions Electricity System Powered Mainly By Wind And Sun – Watts Up With That?

[2] “Y colorín colorado, este cuento se ha acabado”. Porque es un cuento. Lo vamos a ver.

[3] Solar fotovoltaica. La solar térmica es (muy) cara e ineficiente.

[4] Dejamos ahora de lado la incidencia de los rayos solares sobre los paneles en función de la latitud, que es una derivada.

[5] Las energías eólica y solar funcionan mal durante las olas de calor, períodos nubosos, episodios de lluvia, durante las nevadas o cuando hay tormentas.

[6] Recordemos, de paso, que siempre se ha procurado que los centros de generación de energía eléctrica estuvieran cerca de los grandes núcleos de población, donde se halla la demanda. Esto es así porque llevar electricidad por líneas de alto voltaje de corriente alterna presenta pérdidas y altera los patrones del paisaje. Las primeras las paga el consumidor; las segundas, todos. Cuanto mayor es la distancia entre producción y consumo, mayores son las pérdidas. Y pérdidas es lo que tenemos, cada vez más, al alejar las plantas eólicas y solares del consumidor. Las pérdidas se incrementan con la construcción de nuevas líneas.

[7] En España las dinamitan, sin pararse en barras. Hablando de barras, detrás de ellas terminarán. Las primeras centrales que han atacado han sido las de carbón. Este combustible es el responsable histórico de la generación de energía en todo el mundo, pues en muchos países hay suficientes recursos para hacerlo. El carbón se almacena en la misma central, es siempre fiable, es independiente del clima y no puede ser utilizado como chantaje, como es el caso del gas y del petróleo. Por eso quieren destruirlo, porque garantiza la independencia y la soberanía de los Estados, cosa que Naciones Unidas odia y combate.

[8] Ya han visto las orejas al lobo y muchos evitan seguir suprimiendo centrales nucleares. Incluso diseñan planes de expansión del parque nuclear. Como es lógico. Además, la URSS ya no paga por enfrentarse a la energía nuclear en Occidente, pero sólo porque la URSS desapareció.

[9] Con absoluta desconsideración del concepto “costes”. Paga el contribuyente vía impuestos, que cuando se convierten en fondos públicos, “no son de nadie” en afortunadísima expresión de una antigua ministra española de cuota.

[10] Para asegurarse de que ese hidrógeno no se produce emitiendo CO2 a la atmósfera, los memos (mediocres y mostrencos) al mando han inventado una paleta de colores tan variopinta como la bandera LGTBIJK. El hidrógeno es marrón/negro si se obtiene del carbón y emite CO2; gris si se obtiene del gas natural o del petróleo y también emite CO2; azul si es como el anterior, pero capturando el CO2 emitido; turquesa si se extrae por pirólisis desde los hidrocarburos sin emitir CO2 (pero es muyyy caro, así que tampoco); rosa y violeta cuando se extraen del agua por electrólisis (este les mola). Si la energía utilizada es de origen nuclear sin más, el hidrógeno resultante es rosa. Si proviene de nuclear, pero intervienen además reacciones termoquímicas, entones es violeta. Y por último, el hidrógeno verde, que proviene del agua y donde se utiliza energía originaria de fuentes renovables. Por supuesto, todas las moléculas son idénticas. Lo dicho, memos.

[11] También hablan de importaciones, sin rubor.

[12] La IA requiere centros de datos para modernizar los servidores con procesadores de alto rendimiento. Los centros de tratamiento de datos multiplicarán el consumo por entre 6 y 10 en la próxima década. Eso solo se puede atender vía centrales nucleares.

[13] Y los Ayuntamientos, no lo olvidemos.

[14] Sus defensores aseguran que el almacenamiento de energía en forma de hidrógeno verde es una buena forma de salir del paso, aunque su eficiencia está entre el 20% y el 30%.

[15] La idea de algunos gobiernos es estimular la implantación del negocio del hidrógeno verde para alimentar industrias pesadas como la del acero (la competitividad de precios finales parece preocuparles menos, absurdamente). La producción de hidrógeno verde desde el agua es muy intensiva en electricidad.

[16] Son iguales en todas partes. Es un constante entrar en las vidas de las gentes para decirles qué hacer con ellas. Gente redundante, igual en la Comisión de la UE como en el Estado y las Autonomías de España.

[17] Más del 75% de las viviendas de Michigan tienen calefacciones a gas. Durante el invierno, la temperatura media en el sur de Míchigan es de -6 °C, de -9 °C en la región central y de -12 °C en el norte. La media de las mínimas en el Estado es de -10 °C. Las mínimas alcanzan los -40 °C. Vamos, como para jugar con las calefacciones.

[18] El New England Integrated System Operator (NEISO) presentó un estudio en 2022 en el que preveía cuatro escenarios para la descarbonización de la red eléctrica en Nueva Inglaterra en 2040. El estudio tenía en cuenta aumentos en la demanda por VVEE, electrificación de las viviendas y calefacción en las empresas. Sólo uno de los cuatro escenarios permitía alcanzar los objetivos de descarbonización con la demanda esperada, que ascendía a 84 GW de nuevas fuentes eólicas y solares, más el almacenamiento. Con ello se haría frente al 56% de las necesidades en 2040. Pero la NEISO llegaba a la conclusión de que esa oferta eólica, solar y de almacenamiento no era fiable, pues requería apagones programados y periódicos. El sistema fallaría un mínimo de 15 días y corría el riego de hacerlo por otros 36 cada año. Mientras los alarmistas anuncian cada vez más y mayores tormentas, inundaciones y sequías (sí, todo ello), la política energética se orienta cada vez más hacia una energía (eólica y solar) inherentemente intermitente. Son así.

[19] No sólo pueden darse apagones. Otra posibilidad es que los precios suban vertiginosamente. En Europa ocurre, y así les va a algunos países. Lo que sigue a eso es una depresión económica irremontable. En Alemania saben algo de eso.

[20] Para ser más exactos, 0,008.

[21] Una central nuclear cerrada no se puede abrir en unos días. Son meses, miles de millones, búsqueda de empresas especializadas que no desaparecieron al cerrar la central, localización de piezas de repuesto… . Las decisiones heroicas y románticas de los administradores de la política han sido, son y seguirán siendo nefastas. Tanto figurada como literalmente, esos administradores se han lanzado a destruir los equipos y sistemas que nos han permitido generar riqueza desde la Revolución Industrial. Se les demandará.

[22] Las centrales térmicas de gas serán las últimas en caer. Acaso antes llegue el hundimiento del sistema.

[23] El VE es caro, indigno de confianza, sin red de repostaje suficiente y no goza del favor del público. Las ventas no sólo no crecen, sino que caen.

[24] Acrónimo de Nueva Política Económica, que Lenin hubo de autorizar para hacer frente a las hambrunas y a la falta de lo más elemental en la URSS. Se instrumentó en 1922.

[25] Funcionarios del aparato del Partido Comunista de la Unión Soviética, cuyo trasunto está en Bruselas.

[26] “Alemania, la mayor economía de Europa toda, se ha puesto a sí misma bajo la vulnerabilidad de los cambios de tiempo atmosférico, las cambiantes prioridades de su principal suministrador de gas, Rusia, los vaivenes de la producción energética proveniente de la energía eólica y de la solar.” https://apnews.com/article/germany-economy-energy-crisis-russia-8a00eebbfab3f20c5c66b1cd85ae84ed

[27] “Alemania obtiene aproximadamente un tercio de su gas de Rusia, que ha estado enviando mucho menos gas a Europa, elevando los precios” https://apnews.com/article/germany-economy-energy-crisis-russia-8a00eebbfab3f20c5c66b1cd85ae84ed

[28] Los cuales, en un ejercicio de hipocresía difícilmente superable, han vuelto a poner en funcionamiento las centrales de carbón, como se ve aquí https://joseramonferrandis.es/alemania-se-tambalea/  y aquí https://joseramonferrandis.es/verdes-por-fuera/

[29] El asunto del atolladero energético de Alemania ofrece una historia con moraleja para todo el mundo. Mientras algunos son seducidos por los cantos de sirena de la energía renovable y la retórica alarmista, es imperativo asegurar la estabilidad y la seguridad energética. El exceso de confianza en una sola fuente de energía, sobre todo una que no se puede despachar fácilmente por ser dependiente del tiempo atmosférico, en nombre de una demostración de virtud calentológica, es una vía peligrosa. Mientras Alemania se haya de enfrentar a sus retos energéticos, solo podemos esperar que esto sirva de lección para otros países que prioricen el pragmatismo por encima de las narrativas desorientadas, por populares que puedan parecer.

[30] Back To Earth: Reality of the Energy Transition

[31] No pain, no gain – the economic consequences of accelerating the energy transition | Wood Mackenzie

[32] the-net-zero-transition-what-it-would-cost-and-what-it-could-bring-final.pdf

[33] Desastres que, como el lector sabe bien porque lo ha leído aquí  https://joseramonferrandis.es/ademas-de-que-el-nivel-del-mar-no-se-inmuta-encima-nos-mienten/ o aquí https://joseramonferrandis.es/ni-hay-mas-huracanes-ni-son-mas-fuertes/, sin ir más lejos, no están teniendo lugar. Eso sí, ¿a quién va el lector a creer, al ínclito António Guterres o a sus propios ojos? Pues entonces.

[34] https://www.unioneditorial.net/libro/crimen-de-estado/

[35] Es decir, “no hay ninguna posibilidad de que el aumento de temperaturas sea inferior al objetivo de 2°C, ni siquiera con políticas inmediatas, universales y ambiciosas”.

[36] Projections and Uncertainties about Climate Change in an Era of Minimal Climate Policies – American Economic Association

[37] Pero solo en una primera instancia, porque un organismo de la ONU creado para engañar y dedicado a desorientar a los científicos del mundo es un contradiós. Claro que, cuando sabemos a qué se dedica la UNRWA, las cosas se entienden mejor.

[38] Pueden consultar el informe Fossil Fuels are the Greenest Energy Sources – CO2 Coalition  del Dr. Indur Goklany, experto profesor y autor de varios libros al respecto.

[39] 2022 Long-Term Reliability Assessment” 2022_LTRA

[40] Executive Summary | LCRI Net-Zero 2050

[41] https://co2coalition.org/publications/net-zero-averted-temperature-increase/

[42] TotalEnergies CEO defends oil and gas strategy after climate protests

[43] Y a todo esto la UE, tras haber gastado billones de euros en los procesos de descarbonización durante el Siglo XXI sigue dependiendo de los combustibles fósiles. Este informe  Back To Earth: Reality of the Energy Transition asegura que, a pesar de esas inversiones desmesuradas, carbón, petróleo y gas natural supusieron el 71% del consumo primario de energía en 2022, mientras que en electricidad, las renovables sólo llegaron al 41%. En el mundo, el 61% de la electricidad fue obtenido de hidrocarburos durante ese mismo año 2022.

[44] Back To Earth: Reality of the Energy Transition

[45] The Net Zero Road to Nowhere – Watts Up With That?

[46] Frédéric Bastiat – Wikipedia

[47] Extraído de https://wattsupwiththat.com/2024/10/16/green-energy-its-just-a-bribe/

Rusia: voluntad frente a realidad (sexta entrega)

  1. Datos sobre la estructura económica de Rusia y sus políticas asociadas

Veamos de qué tipo de país estamos hablando, qué posibilidades tiene, cómo gestiona sus activos y qué comportamiento presenta.

Dimensiones

Rusia es la nación territorialmente más extensa de la Tierra. Alcanza 17.075.200 + 215 km² (correspondientes al enclave de Kaliningrado), suponiendo 1/8 de los territorios globales emergidos, abarcando 11 husos horarios y cubriendo grandes superficies de Eurasia. Eso supone el doble de EE. UU. o China y cuatro veces la extensión de la UE.

Rusia tiene 12 ciudades de más de 1.000.000 de habitantes, sitas sobre todo en la Rusia europea.

Sus fronteras lo son al este con China (4.000 km), Corea del Norte, EE. UU. (con quien comparte las Islas Aleutianas) y Japón (Rusia mantiene la invasión de las Islas Kuriles[1]), al oeste con Polonia, Estonia, Letonia, Bielorrusia, Ucraina, Georgia y Azerbaiyán y al sur con Mongolia, Kazajstán, Turkmenistán e Irán. No hay otro país más al norte. Sólo la RP China mantiene un número de fronteras similar: 14. La suma lineal de todas las fronteras terrestres de Rusia es de 20.139 kilómetros.

Riquezas del suelo y el subsuelo 

Debido a su enorme extensión, Rusia posee un extraordinario número de riquezas minerales y superficiales. Dicho esto, depende de las riquezas del suelo/subsuelo de una forma históricamente excesiva. Los hidrocarburos, con los especialmente altos costes de extracción (en regiones inhóspitas y heladas) y transporte (gaseoductos y oleoductos que cubren grandes distancias) que se concitan en Rusia, condicionan el desempeño de la economía rusa[2]. Por una parte, habilitan una fuente de riqueza prácticamente inagotable; por otra, tienden a frenar el crecimiento y la diversificación de otras fuentes de riqueza[3]. Productos como oro, diamantes y piedras semipreciosas, madera y minerales estratégicos aportan ingresos con poco o ningún valor añadido que contribuyen a estancar la modernización tecnológica del país, pero suponen la parte del león, entre todos ellos, de los ingresos por exportaciones.[4]

En cuanto a las industrias de hidrocarburos líquidos y gaseosos, Rusia es el tercer productor[5] y el segundo (o tercer, dependiendo de circunstancias geoestratégicas) exportador de petróleo crudo[6]. Es el primer país en reservas de gas natural, por delante de Irán y Qatar, y es asimismo el primer productor. Ambos recursos suponen por sí mismos más del 60% del valor de las exportaciones de bienes y el 40% de sus ingresos presupuestarios. Ello, per se, convierte a Rusia en un país estructuralmente muy dependiente de los hidrocarburos. Pero si sumamos a estas fuentes de riqueza las provenientes de las exportaciones arriba mencionadas como “Otras materias primas” (9,1%), “Piedras y metales preciosos” (4,8%), “fundición de hierro y acero” (2,5%), además de Abonos, Madera, Cereales y Aluminio y sus manufacturas, Rusia rebasa holgadamente el 70% de materias primas en su conjunto de bienes exportados.

La cuestión agraria ha dejado de ser una asignatura pendiente para Rusia como lo fue, y de qué manera, para la URSS. El aprobado lo logaron las reformas instrumentadas por Boris N. Yeltsin en su década al frente de Rusia. La agricultura ocupa al 4,3% de la población. Aunque todavía un 30% en valor de los alimentos que se consumen en Rusia es importado, ese porcentaje ha ido disminuyendo a gran velocidad y más ahora, con el proceso de sustitución de importaciones derivado de la guerra contra Ucraina en curso. Se está superando así un problema que en la época soviética fue una muestra de ineficiencia que obedecía a una síntesis de incapacitación política, trabas administrativas, inexistencia de estímulos para los sovjoses[7] y koljoses, descapitalización, obsolescencia[8], exclusión de la propiedad a extranjeros y obstáculos naturales: clima inadecuado en zonas dadas, terrenos marginales subóptimos y distancia entre los centros productivos y las áreas de consumo principal.

Capital humano[9]

La demografía rusa es singular. En 1991, al desaparecer la URSS, la población alcanzaba unos 150 millones de habitantes. Casi 20 años más tarde, los datos del Servicio Federal de Estadística Estatal ruso para octubre de 2019 registraban 144.868.9021 habitantes (sin Crimea)[10], con una proporción de mujeres muy superior a la de hombres (54 % y 46 %, respectivamente) y una edad media alta y creciente.

Hay un claro decaimiento demográfico[11], que apenas se consigue compensar parcialmente con la vuelta de rusos étnicos procedentes de repúblicas exsoviéticas a la nueva Rusia. Las razones son alcoholismo y tabaquismo muy extendidos, alto número de abortos, accidentalidad, sanidad deficiente, desequilibrio de cohortes por género[12], contaminación ambiental y, desde 2022, la guerra en Ucraina, con sus efectos directos de muertos (varones que integran las filas del ejército ruso invasor de Ucraina) e indirectos de abandono del territorio ruso de muchos varones más, que huyen de una guerra que les es completamente ajena.

La consecuencia de tantos años de incidencia de fenómenos de comportamiento asimétricos es que la expectativa de vida al nacer (EVN) es muy distinta entre hombres y mujeres. Para hombres es de 67,75 años; para mujeres[13], de 77,82 años[14]. El sumatorio de ambos, ponderado por sexos, hace que la EVN de Rusia no se halle siquiera entre la de los 100 primeros países del mundo.

Por otro lado, y en claro contraste con lo anterior, los logros de la población rusa en materia de ciencia, técnica y matemáticas son enormes y se remontan a la época zarista. El conjunto de especialistas internacionalmente reputados está al nivel de los mejores países del mundo. Sin embargo, su desempeño no se materializa completamente en aplicaciones productivas por razón de la histórica desvinculación entre ciencia, técnica y empresa, así como por la escasez relativa de nexos entre áreas y sectores. No obstante, en aspectos sectoriales como aeronáutica, desarrollo de vectores espaciales y armamento, la técnica soviética y posteriormente rusa está muy desarrollada, básicamente por la aportación de individuos brillantes y producciones masivas.

Lo anterior es aplicable a las artes literarias y plásticas, con un elenco de artistas y autores en todas las disciplinas de primera línea mundial durante los siglos XIX y XX.

[1] Archipiélago al nordeste del conjunto de islas volcánicas que conforma el Japón.

[2] Este es un caso de monocultivo, aunque el esfuerzo permanente de las autoridades está minimizando su peso relativo en la economía rusa, que depende en cuanto a su nivel de las variaciones de precios de los hidrocarburos en el mercado internacional.  La dependencia rusa del precio del petróleo y del gas es tan grande que modificaciones del mismo condicionan estrechamente los presupuestos generales del Estado y la realidad económica rusa. Otro porcentaje significativo de los ingresos por exportaciones procede de distintas materias primas, lo que hace de Rusia una economía de base débil y sujeta a variables exógenas.

[3] Es un fenómeno conocido como “el mal holandés”. Rusia sabe esterilizar los ingresos extraordinarios procedentes de las alzas de precios de los hidrocarburos, pero la pujanza sectorial de las exportaciones de esos hidrocarburos detrae recursos para la inversión de los restantes sectores, que resultan infracapitalizados.

[4] Para situar a Rusia en el contexto de las reservas mundiales de productos primarios con existencia garantizada, el país es el número 1 en diamantes, el número 2 en hierro, platino y paladio, el número 3 en oro y níquel. En cuanto al cobre, tiene las séptimas reservas probadas, pero es el 10º productor.

[5] Sus reservas probadas de crudo se elevan a 80.000 millones de barriles (2021).

[6] Si nos referimos al período 2016-2020. La caída de la demanda por COVID-19 y los recortes de producción acordados por la OPEP + para mantener los precios artificialmente altos (la OPEP y la OPEP + están precisamente para eso) redujeron fuertemente la producción rusa en 2020. Después se fueron recuperando, pero las sanciones tras la guerra lanzada en 2022 contra Ucraina redujeron de nuevo la producción (y los ingresos).  Sin embargo, Rusia fue el segundo mayor exportador de petróleo del mundo en 2021.

[7] Un sovjós era una granja estatal. Un koljós era una granja cooperativa. Ninguna de estas formas de producción desarrollaba su trabajo como era de esperar a priori, por las razones expuestas. Por contra, el 3% de las tierras cultivables cuya explotación se permitía en términos privados suministraba el 95% del valor de los productos comerciados.

[8] Como sabemos, la compensación de guerra exigida por la URSS a Alemania del Este tras su invasión de 1945 hasta la línea Oder-Neisse fue el completo desmantelamiento de la industria pesada alemana situada en ese territorio, su traslado a la URSS y su remontaje y posterior puesta en funcionamiento (realizado con la “inestimable ayuda” de los prisioneros de guerra alemanes). El concepto – inverso – seguido por las potencias aliadas en Alemania Occidental pasó por permitir a los alemanes una recuperación basada en inversiones en bienes de equipo – financiadas en parte con el Plan Marshall – y en un autogobierno prácticamente total a partir de 1948.

[9] El concepto de capital humano aparece a mediados del Siglo XX. Gran parte del crecimiento económico de las sociedades occidentales se explica al introducir la variable denominada capital humano, que está directamente relacionada con la formación especializada de los individuos o agentes económicos de una sociedad. A mayor capacitación y especialización de éstos, mayor crecimiento… siempre que se den las restantes variables que intervienen en la ecuación: eficiencia y marco jurídico-político adecuado. En la URSS, el llamado capital humano formado era extremadamente abundante merced a una esmerada educación clásica con reforzamiento de las variables docentes tradicionales, que llegaba a la excelencia científica. Sin embargo, la subordinación de esta formación generalizada a principios políticos voluntaristas y excluyentes empañaba fuertemente el desempeño del factor humano e impedía el desarrollo de la sociedad.

[10] La incidencia de mortandad derivada del COVID aconseja permanecer en esas cifras, anteriores a la pandemia, para esperar a la superación de sus efectos coyunturales.

[11] Más técnicamente, la tasa de crecimiento de la población viene registrando sistemáticamente tasas negativas.

[12] Que limita la constitución de parejas, matrimonios y consecuentemente, descendencia.

[13] El dato de la EVN de la cohorte femenina está por debajo de la media en la UE, pero en línea con la de países con nivel de vida medio en el contexto mundial.

[14] Datos del Servicio Federal de Estadística Estatal, “Rosstat” (gks.ru) 2018.

«Net Zero» nunca funcionará. Tercera y última parte

Como explico en detalle en mi libro “Crimen de Estado”[1], la afirmación del Premio Nobel de Economía William Nordhaus, “there is virtually no chance that the rise in temperature will be less than the target 2°C even with immediate, universal, and ambitious climate change policies”[2] va a Misa. Asimismo, Nordhaus afirmó que el crecimiento del PIB en el mundo sería mayor sin las políticas de Net Zero[3].

Si Nordhaus fuera climatólogo sabría que las afirmaciones del IPCC son para tomárselas a broma[4], pues se basan en modelos que han revelado una y otra vez su incapacidad para anticipar las temperaturas a corto plazo, cuánto menos a largo plazo.

Tampoco toma en consideración Nordhaus (ni tenía por qué hacerlo, en puridad) los epifenómenos o efectos secundarios positivos que proporcionan la elevación de temperaturas y el incremento del CO2 en la atmósfera terrestre. Ambos tienen su sitio en la ecuación.

Sin ir más lejos (lo haremos luego) las tecnologías basadas en hidrocarburos, además de proporcionar a los habitantes del mundo un grado de bienestar nunca ni remotamente igualado, han aumentado los rendimientos agrícolas al menos un 167%[5].  La consecuencia de eso es que el mundo mantiene un número de habitantes 10 veces mayor hoy que al principio de la Revolución Industrial (la cifra es 800 millones frente a 8.000 millones. Malthus se hubiera desmayado. Sus seguidores no, porque carecen de su conciencia y su grandeza) gracias a la mucho mayor biomasa que proporcionan el dióxido de carbono y las temperaturas más altas.

Otro estudio que revela la imposibilidad de alcanzar el Net Zero es éste, que avisa de los riesgos que genera la locura calentológIca aplicada a la red: la North American Electric Reliability Corporation asegura en un informe[6] que se están retirando de la red de generación plantas alimentadas por combustibles fósiles demasiado rápidamente para la actual demanda de energía, lo que está poniendo a la mayoría del país (los EE. UU.) en riesgo de caída de la red y de apagones durante el mal tiempo. Lo sabemos, pero es bueno que cada vez más organismos certificados por los gobiernos digan la verdad.

Otro es este[7] emitido por el Electric Power Research Institute (EPRI), que es, digamos, el Servicio de Estudios de la industria de las plantas de electricidad de los EE. UU. ¿Conclusión? Que la electricidad procedente de renovables, más la electrificación directa y la eficiencia no son suficientes por sí solas para lograr el objetivo del Net Zero.

No es cosa de llenar páginas con informes coincidentes, así que, como colofón, transcribo una reflexión bien conocida que conviene recordar periódicamente. Es de la Coalición por el CO2[8]. Dice así: Utilizando estimaciones sin retroalimentación del calentamiento producido por el aumento del dióxido de carbono (CO2) atmosférico y las tasas de aumento observadas, estimamos que, si los Estados Unidos eliminaran las emisiones netas de CO2 para el año 2050, esto evitaría un calentamiento de 0,0084 °C, cosa que está incluso por debajo de nuestra capacidad para medir con precisión. Si todo el mundo forzara las cero emisiones netas de CO2 para el año 2050, se evitaría un calentamiento de sólo 0,070 °C.

En otras palabras, un despilfarro monstruoso para nada.

Bueno, no. Peor aún. “Hoy en día, nuestra sociedad necesita petróleo y gas… No podemos eliminar todo eso de la noche a la mañana y depender sólo de ese 10% de energía baja en carbono. Se necesitarán décadas para construir un nuevo sistema. Si no invertimos lo suficiente ahora, el precio del petróleo no será de 75 dólares/barril, será de 150 o 200 dólares, todos los consumidores estarán extremadamente descontentos y nuestra vida será una pesadilla[9]«. Gracias, desgraciados al mando.

Y la gente del común ya se está dando cuenta. Los Verdes de toda la UE pierden terreno en cada elección porque sus políticas energéticas son ridículas, costosas y destructivas. Los costes de las facturas energéticas afectan tanto a las clases medias como a las fábricas. Pero la Comisión europea sigue en su locura. Pretende aumentar la producción de ocho tecnologías verdes: solar, eólica, baterías, bombas de calor, geotérmica, electrolizadores y placas de combustible, biogás y biometano, así como otras tecnologías de captura de carbono. «Necesitamos 90.000 millones en Europa solo para granjas eólicas, 600.000 millones de euros entre ahora y 2030 en todo el mundo”[10].

Hay que acabar con ellos, porque la cruda realidad es que, como afirma Anas Alhajji, “Hemos gastado más de 4 billones (europeos) de dólares en energía eólica y solar desde 2010 y pocos avances se han visto en el paisaje energético.”[11]

Eso quiere decir que ninguna cantidad de turbinas eólicas, paneles solares, energía hidroeléctrica, energía nuclear, baterías de almacenamiento o avances en la eficiencia conseguirán el dichoso Net Zero en 2050[12].

Bien. He comentado en 8 páginas que “lo que no puede ser no puede ser y además es imposible”. Los datos son irrefutables, las expectativas, negras. Uno puede entender que los biempagaos que dicen que administran la cosa pública sigan con su dinámica suicida por razón de los beneficios personales que les proporciona, antesala de una jubilación dorada en países varios, por poner un ejemplo. Pero es que tienen apoyos externos en las sociedades que los sostienen. No ya ideológicos, no ya partidistas, no ya de dependencia crítica directa. No.

Hablo de cómo opera un mecanismo conocido de antiguo. Recordemos a Claude-Fréderic Bastiat[13]: “El gobierno es la gran ficción a través de la cual todos se esfuerzan por vivir a expensas de los demás. Cada uno está, en mayor o menor medida, para aprovecharse del trabajo de los demás … Cuando el saqueo se convierte en una forma de vida para un grupo de hombres en una sociedad, con el paso del tiempo crean para sí mismos un sistema legal que lo autoriza y un código moral que lo glorifica.”

Y así es, en efecto. Véase cómo se argumenta[14] en Politico‘s “Power Switch”: ”Soy un hombre de negocios.. Tomaré el dinero verde del gobierno. Eso es lo único que me importa. Moveré cielo y tierra para que los proyectos se hagan aquí.”

El gobierno no crea riqueza, sino que la redistribuye, tras quedarse con un buen trozo. Del reparto salen ganando el propio gobierno, los lobistas y los buscadores de rentas, quienes se quedan con los beneficios y reparten los costes entre el resto de los agentes. Como diría Bastiat (y decimos millones), esto es un saqueo.

Bibliografía y fuentes consultadas y utilizadas

From CFACT

The Economic Case for Net Zero Is Zero – Watts Up With That?

From JunkScience.com

Bloomberg: Europe Must Double Down on Net Zero – Watts Up With That?

British Blackout System Mobilised After Wind Dropped on a Cold Day – Watts Up With That?

Cortés’s Ships and Net Zero Romanticism – Watts Up With That?

Watch: Morano on Rebel News: The ‘Green energy’ scam is starting to collapse – ‘This is an ideology like the Soviet Union’ – Watts Up With That?

Germany’s Energy Crisis: The Perils of Delusional Virtue Signaling – Watts Up With That?

https://youtu.be/N-yALPEpV4w?si=bfZXk10rzw9F6Trr

https://apnews.com/article/germany-economy-energy-crisis-russia-8a00eebbfab3f20c5c66b1cd85ae84ed

Bruselas lanza un plan para impulsar la industria cero emisiones y competir con los subsidios de EEUU (eleconomista.es)

The Net Zero Road to Nowhere – Watts Up With That?

Public Anger at The Hidden Costs of Net Zero Energy Policies – Watts Up With That?

Why There Will Never Be A Zero Emissions Electricity System Powered Mainly By Wind And Sun – Watts Up With That?

http://www.cfact.org/wp-content/uploads/2023/02/WOJICKREPORT.pdf

http://www.cfact.org/wp-content/uploads/2022/02/VCEA-Reliability-Research-Report.pdf?mc_cid=a4827a5419

A Simple Reason Why Net Zero Is Impossible – Watts Up With That?

Electric Power vs. Green Goals – Watts Up With That?

DAVID BLACKMON: Here’s What Our Climate Overlords Fail To Understand About Fossil Fuels – Watts Up With That?

https://wattsupwiththat.com/2024/10/16/green-energy-its-just-a-bribe/

[1] https://www.unioneditorial.net/libro/crimen-de-estado/

[2] Es decir, “no hay ninguna posibilidad de que el aumento de temperaturas sea inferior al objetivo de 2°C, ni siquiera con políticas inmediatas, universales y ambiciosas”.

[3] Projections and Uncertainties about Climate Change in an Era of Minimal Climate Policies – American Economic Association

[4] Pero solo en una primera instancia, porque un organismo de la ONU creado para engañar y dedicado a desorientar a los científicos del mundo es un contradiós. Claro que, cuando sabemos a qué se dedica la UNRWA, las cosas se entienden mejor.

[5] Pueden consultar el informe Fossil Fuels are the Greenest Energy Sources – CO2 Coalition  del Dr. Indur Goklany, experto profesor y autor de varios libros al respecto.

[6] 2022 Long-Term Reliability Assessment” 2022_LTRA

[7] Executive Summary | LCRI Net-Zero 2050

[8] https://co2coalition.org/publications/net-zero-averted-temperature-increase/

[9] TotalEnergies CEO defends oil and gas strategy after climate protests

[10] Y a todo esto la UE, tras haber gastado billones de euros en los procesos de descarbonización durante el Siglo XXI sigue dependiendo de los combustibles fósiles. Este informe  Back To Earth: Reality of the Energy Transition asegura que, a pesar de esas inversiones desmesuradas, carbón, petróleo y gas natural supusieron el 71% del consumo primario de energía en 2022, mientras que en electricidad, las renovables sólo llegaron al 41%. En el mundo, el 61% de la electricidad fue obtenido de hidrocarburos durante ese mismo año 2022.

[11] Back To Earth: Reality of the Energy Transition

[12] The Net Zero Road to Nowhere – Watts Up With That?

[13] Frédéric Bastiat – Wikipedia

[14] Extraído de https://wattsupwiththat.com/2024/10/16/green-energy-its-just-a-bribe/

Rusia: voluntad frente a realidad (quinta entrega)

  1. Historia 

De 1991 a nuestros días: nuevamente Rusia 

En 1991, tras el breve interregno de lo que se llamó Confederación de Estados Independientes o CEI, que ya hemos visto, Rusia se constituyó de nuevo, esta vez con entidad propia desprovista de interdependencias institucionales con los antiguos Estados miembros de la URSS.

La caída reconocida del PIB ruso en los dos años subsiguientes fue del 25%; el descenso real de la población alcanzó los 42 millones de personas en 20 años[1] y el shock social resultó escalofriante. Rusia se vio abocada a reiniciar la acumulación de capital[2], pero mantuvo – y mantiene – redes de control paraestatales fundadas sobre el KGB (Comité de Seguridad del Estado o policía política) y el PCUS, parte de cuyos cuadros se reorientaron a la finalidad de sobrevivir primero y medrar después en forma de mafias. Eso permite definir a Rusia como una democracia tutelada[3] cuya riqueza reside esencialmente en la explotación de los recursos básicos que les proporciona el inmenso territorio que controla [4].

La transición a una economía de mercado, con instituciones reformadas y nuevas relaciones internacionales, dio sus primeros pasos con Boris Nikolaievich Yeltsin, presidente de Rusia entre 1991 y 1999. Yeltsin, antiguo miembro del PCUS, ganó las elecciones de 1991 por un amplio margen. Comenzó aceleradamente[5] la transformación de la economía socialista de Rusia en una economía de libre mercado mediante la aplicación de un tratamiento económico de choque, consistente básicamente en la liberalización de los precios y en la instrumentación de procesos de privatización[6], que son las dos claves de bóveda del sistema de economía de mercado. Éstos dieron lugar a una profunda revolución económica, en la que el 80% de la industria pasó a manos privadas y unos 40 millones de rusos comenzaron su andadura en el ámbito del emprendimiento de mercado. Esta cuarta occidentalización sí funcionó.

El proceso abocó posteriormente a la concentración de empresas en distintos sectores no energéticos, dando lugar a la aparición de grandes fortunas.

El 5 de diciembre de 1994, en Budapest (Hungría), se suscribió el Memorándum de Budapest sobre Garantías de Seguridad, que ofrecía garantías cruzadas por parte de los signatarios. Las garantías se referían a la adhesión de Ucraina al Tratado de No Proliferación Nuclear y a la integridad territorial de Ucraina, quien, además, obtenía ayuda económica. El Memorándum fue firmado por Ucraina (Leonid Kuchma), la Federación de Rusia (Borís Yeltsin), los Estados Unidos (Bill Clinton) y el Reino Unido (John Major), además de por Bielorrusia y Kazajstán. De acuerdo con este Memorándum, Ucraina entregó a Rusia (todas sus) 5.000 ojivas nucleares[7] y 220 vectores de lanzamiento, compuestos por 176 misiles balísticos intercontinentales y 44 aviones bombarderos estratégicos capacitados para portar armas nucleares. El 1 de junio de 1996, Ucraina envió a Rusia para su desmantelamiento el último tramo de 1.900 ojivas heredadas de la Unión Soviética.

Yeltsin hizo frente a fuertes reacciones políticas internas, soportó dos guerras en Chechenia y finalmente dimitió, afectado por su frágil estado de salud. Le sucedió Vladimir Vladímirovich Putin (2000/actualidad).

El intento de Yeltsin, orientado hacia los objetivos correctos en materia económica, social y política, quedó frenado. Tras ese impasse, se produjo el típico fenómeno de introversión que afecta a las autoridades (tanto rusas zaristas como soviéticas como rusas actuales) resultante del enfrentamiento con alteraciones sociales y políticas derivadas de no alcanzar las metas propuestas. Aun cuando las medidas de occidentalización de Yeltsin fueron acertadas, las dificultades políticas crecientes limitaron su alcance.

Así como tras el reinado de Pedro I se dio un renacer de la cultura y usos tradicionales rusos, tras la aproximación internacionalista de Lenin se aplicó – eliminado Trotski[8] – la tesis del socialismo en un solo país, de Stalin. Análogamente, tras la caída de la URSS y el interregno de Yeltsin renació el sentimiento nacionalista ruso frente a Occidente, la OTAN en general y los EE. UU. en particular. Lo arbitró e impuso Vladimir Putin a partir del año 2008.

[1] No es sólo por las muchas muertes sobrevenidas y la reducción de nacimientos, sino porque muchos rusos siguieron viviendo en países que anteriormente eran la URSS y se habían independizado de ésta. El nuevo cómputo no los tuvo en cuenta.

[2] Cosa que hizo poco después, gracias al enorme crecimiento del PIB en los primeros años del Siglo XXI, debido a las reformas instrumentadas durante la década de Yeltsin.

[3] Formalmente estamos hablando de una república federal presidencialista, integrada por 83 unidades administrativas o sujetos de la federación: 21 repúblicas, 46 regiones, 9 kráis (marcas, a modo de regiones) 4 distritos autónomos, 1 región autónoma y 2 ciudades federales. Tiene un parlamento bicameral: Duma (450 diputados, elegidos por 5 años) y Consejo de la Federación (2 representantes designados por cada sujeto de la federación).

[4] En Rusia se materializa con intensidad una relación de tensión dialéctica permanente entre el Individuo y el Estado. La esclavitud (en su versión de servidumbre de la gleba) ha pervivido nominalmente en Rusia hasta 1861, pero sus efectos en las costumbres se mantuvieron durante décadas a partir de ese momento. El largo régimen zarista, esencialmente feudal y absolutista, fue reemplazado por otro de características totalitarias, con un dominio del terror como no había habido parangón histórico hasta entonces. Zarismo y comunismo han dejado el papel del individuo muy por debajo del papel del Estado, inequívocamente opresor. Esta situación anímica no se revierte en unos pocos años, pero tampoco están sentadas las bases para ello ni la tendencia parece apuntar en ese sentido.

[5] Yeltsin sabía que el caos reinante no le daba mucho margen para actuar. La Duma, dominada por los comunistas, estaba en contra.

[6] Es decir, el reconocimiento de la propiedad privada como elemento central del orden económico.

[7] Se trataba del tercer arsenal, sólo tras el de Rusia y los EE. UU.

[8] Lev Davidovich Bronstein, alias Trotski, dirigente bolchevique organizador del Ejército Rojo, deportado y luego asesinado por Stalin en México mediante los servicios criminales de un comunista español, Ramón Mercader del Río.

«Net Zero» nunca funcionará. Segunda parte

Electric Power vs. Green Goals – Master Resource

Aunque la demanda de energía eléctrica no ha crecido en los EE. UU. desde 2005, los fenómenos tecnológicos de demanda antes indicados cambiarán las cosas. Y entonces, esa mayor demanda se tropezará con la menor oferta por supresión del carbón y del gas natural. La única solución, incluso vía elevación de precios y reducción del consumo, serán los cortes de energía[1]. Los apagones. En esos casos, las curvas de oferta y de demanda nunca se encontrarán, a ningún precio. Simplemente, habrá apagones, que en invierno podrán ser mortales[2].

Y ahora hablemos de las dificultades irremontables.

El almacenamiento a la escala necesaria para reemplazar los combustibles fósiles con energía eólica y solar es extraordinaria e increíblemente costoso. Incluso suponiendo que por alguna razón misteriosa y no explicada se produjeran fantásticas reducciones de precios de la energía, el costo del almacenamiento en baterías requerido es casi igual que el PIB anual norteamericano: $ 23 billones. Está claro que eso es económicamente imposible. A pesar de esta imposibilidad, las políticas gubernamentales actuales y las prácticas de los servicios públicos están impulsando la penetración masiva de las energías renovables en la red, descartando las formas tradicionales de generación.

El ingeniero Ken Gregory ha analizado la posibilidad de almacenar hasta los 250 millones de MWh necesarios. Hoy en día, la capacidad instalada es inferior a 20.000 MWh de almacenamiento en baterías para la red, o sea, nada[3]. Como (a precios actuales) las baterías a escala de red cuestan alrededor de $ 700.000 por cada MWh, para 250 millones MWh la cosa se pone en $175 billones españoles sólo en baterías para que solar y eólica puedan reemplazar a la electricidad producida por combustibles fósiles. Es evidente que no se está buscando una solución para algún no-problema, sino la destrucción de las economías occidentales.

Y cuando eso suceda, la marcha atrás será muy difícil, con las centrales de carbón demolidas, las centrales nucleares cerradas[4] y las hidroeléctricas sin renovar ni ampliar[5]. Pero habrá que hacerlo, porque la alternativa, el Net Zero, no funcionará.

No funcionará, pero es que ya no funciona. La estafa de la energía verde y sin emisiones a la atmósfera, hija por reproducción in vitro de su madre, el timo del cambio climático, ya está empezando a fallar.

El primer signo ha sido el rechazo de las decisiones de la Comisión Europea en relación con el VE y sus fechas de exclusividad[6]. Los fabricantes de automóviles europeos están acariciando la inevitable quiebra. La producción proveniente de la RP China invadirá el mercado europeo con sus prácticas monopolísticas, las subvenciones en origen y el completo control de las materias primas. Los aranceles a vehículos terminados no liquidarán el problema, a menos que se extiendan a partes y piezas y se impida a las empresas chinas producir desde la UE.

Las imposiciones de la Comisión europea no funcionarán, como las interminables y repetidas baterías de objetivos irrealizables no funcionaron en la URSS. De momento no hay un mohíno Lenin que reinstaure la economía de mercado con una nueva NEP[7], pero una nueva NEP es necesaria, tanto como la desaparición de los apparatchiki[8]de Bruselas.

El segundo signo es la obvia relación causa-efecto que está arrojando a países clave como la UE, como lo es Alemania, en situación de recesión, con un deterioro enorme de su capacidad productiva[9]. Y eso es debido a las políticas energéticas fallidas[10], que en su día denominaron Energiewende. En síntesis, la idea era eliminar las centrales de carbón y la energía nuclear para así reducir la llamada “huella de carbono” emitida a la atmósfera (el hecho de ye las centrales nucleares emitan una cantidad despreciable de CO2 durante su funcionamiento no disuadía a los ideólogos de la transición energética[11], poniendo de relieve que, en realidad, este no es un problema científico sino ideológico. Como si no lo supiéramos[12]).

El tercer signo es la pérdida de competitividad que los altos precios de la energía eléctrica en la UE 27 suponen para las empresas europeas en relación con las norteamericanas y chinas, lo que está generando pérdidas de mercado y deslocalizaciones, abocando un poco más a la ruina al conjunto de los países de la UE.

El cuarto signo son las enormes cantidades de informes que avisan de que el Net Zero es una ensoñación devenida pesadilla.

Uno de esos informes es este nuevo análisis[13] publicado por Energy Outlook Advisors, con sede en Texas, que demuestra por qué la narrativa de la transición hacia la neutralidad del carbono en 2050 es una fantasía.

Otro de los informes es este[14]. Otro adicional es éste[15]. Según los datos disponibles en los EE. UU., el coste de llevar a cabo el Net Zero ascendería a entre el 7 y el 10% del PIB anual hasta 2050. Sensu contrario, abandonar esa locura supondría entre ganar un 0,5% del PIB y un coste del 4%, siempre que nos creamos la añagaza del IPCC de que la temperatura para 2100 va a ascender 2,5°C por culpa del ser humano (blanco y Occidental, no se olvide nunca). La diferencia son billones (españoles; trillions en americano).

En realidad, todo se resume en incrementar la riqueza, como afirma el Dr. Schernikau: “Cuanto más ricos seamos, mayores recursos tendremos al alcance de la mano para hacer frente a cualesquiera desastres”.[16]

(Continuará)

[1] El New England Integrated System Operator (NEISO) presentó un estudio en 2022 en el que preveía cuatro escenarios para la descarbonización de la red eléctrica en Nueva Inglaterra en 2040. El estudio tenía en cuenta aumentos en la demanda por VVEE, electrificación de las viviendas y calefacción en las empresas. Sólo uno de los cuatro escenarios permitía alcanzar los objetivos de descarbonización con la demanda esperada, que ascendía a 84 GW de nuevas fuentes eólicas y solares, más el almacenamiento. Con ello se haría frente al 56% de las necesidades en 2040. Pero la NEISO llegaba a la conclusión de que esa oferta eólica, solar y de almacenamiento no era fiable, pues requería apagones programados y periódicos. El sistema fallaría un mínimo de 15 días y corría el riego de hacerlo por otros 36 cada año. Mientras los alarmistas anuncian cada vez más y mayores tormentas, inundaciones y sequías (sí, todo ello), la política energética se orienta cada vez más hacia una energía (eólica y solar) inherentemente intermitente. Son así.

[2] No sólo pueden darse apagones. Otra posibilidad es que los precios suban vertiginosamente. En Europa ocurre, y así les va a algunos países. Lo que sigue a eso es una depresión económica irremontable. En Alemania saben algo de eso.

[3] Para ser más exactos, 0,008.

[4] Una central nuclear cerrada no se puede abrir en unos días. Son meses, miles de millones, búsqueda de empresas especializadas que no desaparecieron al cerrar la central, localización de piezas de repuesto… . Las decisiones heroicas y románticas de los administradores de la política han sido, son y seguirán siendo nefastas. Tanto figurada como literalmente, esos administradores se han lanzado a destruir los equipos y sistemas que nos han permitido generar riqueza desde la Revolución Industrial. Se les demandará.

[5] Las centrales térmicas de gas serán las últimas en caer. Acaso antes llegue el hundimiento del sistema.

[6] El VE es caro, indigno de confianza, sin red de repostaje suficiente y no goza del favor del público. Las ventas no sólo no crecen, sino que caen.

[7] Acrónimo de Nueva Política Económica, que Lenin hubo de autorizar para hacer frente a las hambrunas y a la falta de lo más elemental en la URSS. Se instrumentó en 1922.

[8] Funcionarios del aparato del Partido Comunista de la Unión Soviética, cuyo trasunto está en Bruselas.

[9] “Alemania, la mayor economía de Europa toda, se ha puesto a sí misma bajo la vulnerabilidad de los cambios de tiempo atmosférico, las cambiantes prioridades de su principal suministrador de gas, Rusia, los vaivenes de la producción energética proveniente de la energía eólica y de la solar.” https://apnews.com/article/germany-economy-energy-crisis-russia-8a00eebbfab3f20c5c66b1cd85ae84ed

[10] “Alemania obtiene aproximadamente un tercio de su gas de Rusia, que ha estado enviando mucho menos gas a Europa, elevando los precios” https://apnews.com/article/germany-economy-energy-crisis-russia-8a00eebbfab3f20c5c66b1cd85ae84ed

[11] Los cuales, en un ejercicio de hipocresía difícilmente superable, han vuelto a poner en funcionamiento las centrales de carbón, como se ve aquí https://joseramonferrandis.es/alemania-se-tambalea/  y aquí https://joseramonferrandis.es/verdes-por-fuera/

[12] El asunto del atolladero energético de Alemania ofrece una historia con moraleja para todo el mundo. Mientras algunos son seducidos por los cantos de sirena de la energía renovable y la retórica alarmista, es imperativo asegurar la estabilidad y la seguridad energética. El exceso de confianza en una sola fuente de energía, sobre todo una que no se puede despachar fácilmente por ser dependiente del tiempo atmosférico, en nombre de una demostración de virtud calentológica, es una vía peligrosa. Mientras Alemania se haya de enfrentar a sus retos energéticos, solo podemos esperar que esto sirva de lección para otros países que prioricen el pragmatismo por encima de las narrativas desorientadas, por populares que puedan parecer.

[13] Back To Earth: Reality of the Energy Transition

[14] No pain, no gain – the economic consequences of accelerating the energy transition | Wood Mackenzie

[15] the-net-zero-transition-what-it-would-cost-and-what-it-could-bring-final.pdf

[16] Desastres que, como el lector sabe bien porque lo ha leído aquí  https://joseramonferrandis.es/ademas-de-que-el-nivel-del-mar-no-se-inmuta-encima-nos-mienten/ o aquí https://joseramonferrandis.es/ni-hay-mas-huracanes-ni-son-mas-fuertes/, sin ir más lejos, no están teniendo lugar. Eso sí, ¿a quién va el lector a creer, al ínclito António Guterres o a sus propios ojos? Pues entonces.