- Datos sobre la estructura económica de Rusia y sus políticas asociadas
Veamos de qué tipo de país estamos hablando, qué posibilidades tiene, cómo gestiona sus activos y qué comportamiento presenta.
Dimensiones
Rusia es la nación territorialmente más extensa de la Tierra. Alcanza 17.075.200 + 215 km² (correspondientes al enclave de Kaliningrado), suponiendo 1/8 de los territorios globales emergidos, abarcando 11 husos horarios y cubriendo grandes superficies de Eurasia. Eso supone el doble de EE. UU. o China y cuatro veces la extensión de la UE.
Rusia tiene 12 ciudades de más de 1.000.000 de habitantes, sitas sobre todo en la Rusia europea.
Sus fronteras lo son al este con China (4.000 km), Corea del Norte, EE. UU. (con quien comparte las Islas Aleutianas) y Japón (Rusia mantiene la invasión de las Islas Kuriles[1]), al oeste con Polonia, Estonia, Letonia, Bielorrusia, Ucraina, Georgia y Azerbaiyán y al sur con Mongolia, Kazajstán, Turkmenistán e Irán. No hay otro país más al norte. Sólo la RP China mantiene un número de fronteras similar: 14. La suma lineal de todas las fronteras terrestres de Rusia es de 20.139 kilómetros.
Riquezas del suelo y el subsuelo
Debido a su enorme extensión, Rusia posee un extraordinario número de riquezas minerales y superficiales. Dicho esto, depende de las riquezas del suelo/subsuelo de una forma históricamente excesiva. Los hidrocarburos, con los especialmente altos costes de extracción (en regiones inhóspitas y heladas) y transporte (gaseoductos y oleoductos que cubren grandes distancias) que se concitan en Rusia, condicionan el desempeño de la economía rusa[2]. Por una parte, habilitan una fuente de riqueza prácticamente inagotable; por otra, tienden a frenar el crecimiento y la diversificación de otras fuentes de riqueza[3]. Productos como oro, diamantes y piedras semipreciosas, madera y minerales estratégicos aportan ingresos con poco o ningún valor añadido que contribuyen a estancar la modernización tecnológica del país, pero suponen la parte del león, entre todos ellos, de los ingresos por exportaciones.[4]
En cuanto a las industrias de hidrocarburos líquidos y gaseosos, Rusia es el tercer productor[5] y el segundo (o tercer, dependiendo de circunstancias geoestratégicas) exportador de petróleo crudo[6]. Es el primer país en reservas de gas natural, por delante de Irán y Qatar, y es asimismo el primer productor. Ambos recursos suponen por sí mismos más del 60% del valor de las exportaciones de bienes y el 40% de sus ingresos presupuestarios. Ello, per se, convierte a Rusia en un país estructuralmente muy dependiente de los hidrocarburos. Pero si sumamos a estas fuentes de riqueza las provenientes de las exportaciones arriba mencionadas como “Otras materias primas” (9,1%), “Piedras y metales preciosos” (4,8%), “fundición de hierro y acero” (2,5%), además de Abonos, Madera, Cereales y Aluminio y sus manufacturas, Rusia rebasa holgadamente el 70% de materias primas en su conjunto de bienes exportados.
La cuestión agraria ha dejado de ser una asignatura pendiente para Rusia como lo fue, y de qué manera, para la URSS. El aprobado lo logaron las reformas instrumentadas por Boris N. Yeltsin en su década al frente de Rusia. La agricultura ocupa al 4,3% de la población. Aunque todavía un 30% en valor de los alimentos que se consumen en Rusia es importado, ese porcentaje ha ido disminuyendo a gran velocidad y más ahora, con el proceso de sustitución de importaciones derivado de la guerra contra Ucraina en curso. Se está superando así un problema que en la época soviética fue una muestra de ineficiencia que obedecía a una síntesis de incapacitación política, trabas administrativas, inexistencia de estímulos para los sovjoses[7] y koljoses, descapitalización, obsolescencia[8], exclusión de la propiedad a extranjeros y obstáculos naturales: clima inadecuado en zonas dadas, terrenos marginales subóptimos y distancia entre los centros productivos y las áreas de consumo principal.
Capital humano[9]
La demografía rusa es singular. En 1991, al desaparecer la URSS, la población alcanzaba unos 150 millones de habitantes. Casi 20 años más tarde, los datos del Servicio Federal de Estadística Estatal ruso para octubre de 2019 registraban 144.868.9021 habitantes (sin Crimea)[10], con una proporción de mujeres muy superior a la de hombres (54 % y 46 %, respectivamente) y una edad media alta y creciente.
Hay un claro decaimiento demográfico[11], que apenas se consigue compensar parcialmente con la vuelta de rusos étnicos procedentes de repúblicas exsoviéticas a la nueva Rusia. Las razones son alcoholismo y tabaquismo muy extendidos, alto número de abortos, accidentalidad, sanidad deficiente, desequilibrio de cohortes por género[12], contaminación ambiental y, desde 2022, la guerra en Ucraina, con sus efectos directos de muertos (varones que integran las filas del ejército ruso invasor de Ucraina) e indirectos de abandono del territorio ruso de muchos varones más, que huyen de una guerra que les es completamente ajena.
La consecuencia de tantos años de incidencia de fenómenos de comportamiento asimétricos es que la expectativa de vida al nacer (EVN) es muy distinta entre hombres y mujeres. Para hombres es de 67,75 años; para mujeres[13], de 77,82 años[14]. El sumatorio de ambos, ponderado por sexos, hace que la EVN de Rusia no se halle siquiera entre la de los 100 primeros países del mundo.
Por otro lado, y en claro contraste con lo anterior, los logros de la población rusa en materia de ciencia, técnica y matemáticas son enormes y se remontan a la época zarista. El conjunto de especialistas internacionalmente reputados está al nivel de los mejores países del mundo. Sin embargo, su desempeño no se materializa completamente en aplicaciones productivas por razón de la histórica desvinculación entre ciencia, técnica y empresa, así como por la escasez relativa de nexos entre áreas y sectores. No obstante, en aspectos sectoriales como aeronáutica, desarrollo de vectores espaciales y armamento, la técnica soviética y posteriormente rusa está muy desarrollada, básicamente por la aportación de individuos brillantes y producciones masivas.
Lo anterior es aplicable a las artes literarias y plásticas, con un elenco de artistas y autores en todas las disciplinas de primera línea mundial durante los siglos XIX y XX.
[1] Archipiélago al nordeste del conjunto de islas volcánicas que conforma el Japón.
[2] Este es un caso de monocultivo, aunque el esfuerzo permanente de las autoridades está minimizando su peso relativo en la economía rusa, que depende en cuanto a su nivel de las variaciones de precios de los hidrocarburos en el mercado internacional. La dependencia rusa del precio del petróleo y del gas es tan grande que modificaciones del mismo condicionan estrechamente los presupuestos generales del Estado y la realidad económica rusa. Otro porcentaje significativo de los ingresos por exportaciones procede de distintas materias primas, lo que hace de Rusia una economía de base débil y sujeta a variables exógenas.
[3] Es un fenómeno conocido como “el mal holandés”. Rusia sabe esterilizar los ingresos extraordinarios procedentes de las alzas de precios de los hidrocarburos, pero la pujanza sectorial de las exportaciones de esos hidrocarburos detrae recursos para la inversión de los restantes sectores, que resultan infracapitalizados.
[4] Para situar a Rusia en el contexto de las reservas mundiales de productos primarios con existencia garantizada, el país es el número 1 en diamantes, el número 2 en hierro, platino y paladio, el número 3 en oro y níquel. En cuanto al cobre, tiene las séptimas reservas probadas, pero es el 10º productor.
[5] Sus reservas probadas de crudo se elevan a 80.000 millones de barriles (2021).
[6] Si nos referimos al período 2016-2020. La caída de la demanda por COVID-19 y los recortes de producción acordados por la OPEP + para mantener los precios artificialmente altos (la OPEP y la OPEP + están precisamente para eso) redujeron fuertemente la producción rusa en 2020. Después se fueron recuperando, pero las sanciones tras la guerra lanzada en 2022 contra Ucraina redujeron de nuevo la producción (y los ingresos). Sin embargo, Rusia fue el segundo mayor exportador de petróleo del mundo en 2021.
[7] Un sovjós era una granja estatal. Un koljós era una granja cooperativa. Ninguna de estas formas de producción desarrollaba su trabajo como era de esperar a priori, por las razones expuestas. Por contra, el 3% de las tierras cultivables cuya explotación se permitía en términos privados suministraba el 95% del valor de los productos comerciados.
[8] Como sabemos, la compensación de guerra exigida por la URSS a Alemania del Este tras su invasión de 1945 hasta la línea Oder-Neisse fue el completo desmantelamiento de la industria pesada alemana situada en ese territorio, su traslado a la URSS y su remontaje y posterior puesta en funcionamiento (realizado con la “inestimable ayuda” de los prisioneros de guerra alemanes). El concepto – inverso – seguido por las potencias aliadas en Alemania Occidental pasó por permitir a los alemanes una recuperación basada en inversiones en bienes de equipo – financiadas en parte con el Plan Marshall – y en un autogobierno prácticamente total a partir de 1948.
[9] El concepto de capital humano aparece a mediados del Siglo XX. Gran parte del crecimiento económico de las sociedades occidentales se explica al introducir la variable denominada capital humano, que está directamente relacionada con la formación especializada de los individuos o agentes económicos de una sociedad. A mayor capacitación y especialización de éstos, mayor crecimiento… siempre que se den las restantes variables que intervienen en la ecuación: eficiencia y marco jurídico-político adecuado. En la URSS, el llamado capital humano formado era extremadamente abundante merced a una esmerada educación clásica con reforzamiento de las variables docentes tradicionales, que llegaba a la excelencia científica. Sin embargo, la subordinación de esta formación generalizada a principios políticos voluntaristas y excluyentes empañaba fuertemente el desempeño del factor humano e impedía el desarrollo de la sociedad.
[10] La incidencia de mortandad derivada del COVID aconseja permanecer en esas cifras, anteriores a la pandemia, para esperar a la superación de sus efectos coyunturales.
[11] Más técnicamente, la tasa de crecimiento de la población viene registrando sistemáticamente tasas negativas.
[12] Que limita la constitución de parejas, matrimonios y consecuentemente, descendencia.
[13] El dato de la EVN de la cohorte femenina está por debajo de la media en la UE, pero en línea con la de países con nivel de vida medio en el contexto mundial.
[14] Datos del Servicio Federal de Estadística Estatal, “Rosstat” (gks.ru) 2018.
