
Electric Power vs. Green Goals – Master Resource
Aunque la demanda de energía eléctrica no ha crecido en los EE. UU. desde 2005, los fenómenos tecnológicos de demanda antes indicados cambiarán las cosas. Y entonces, esa mayor demanda se tropezará con la menor oferta por supresión del carbón y del gas natural. La única solución, incluso vía elevación de precios y reducción del consumo, serán los cortes de energía[1]. Los apagones. En esos casos, las curvas de oferta y de demanda nunca se encontrarán, a ningún precio. Simplemente, habrá apagones, que en invierno podrán ser mortales[2].
Y ahora hablemos de las dificultades irremontables.
El almacenamiento a la escala necesaria para reemplazar los combustibles fósiles con energía eólica y solar es extraordinaria e increíblemente costoso. Incluso suponiendo que por alguna razón misteriosa y no explicada se produjeran fantásticas reducciones de precios de la energía, el costo del almacenamiento en baterías requerido es casi igual que el PIB anual norteamericano: $ 23 billones. Está claro que eso es económicamente imposible. A pesar de esta imposibilidad, las políticas gubernamentales actuales y las prácticas de los servicios públicos están impulsando la penetración masiva de las energías renovables en la red, descartando las formas tradicionales de generación.
El ingeniero Ken Gregory ha analizado la posibilidad de almacenar hasta los 250 millones de MWh necesarios. Hoy en día, la capacidad instalada es inferior a 20.000 MWh de almacenamiento en baterías para la red, o sea, nada[3]. Como (a precios actuales) las baterías a escala de red cuestan alrededor de $ 700.000 por cada MWh, para 250 millones MWh la cosa se pone en $175 billones españoles sólo en baterías para que solar y eólica puedan reemplazar a la electricidad producida por combustibles fósiles. Es evidente que no se está buscando una solución para algún no-problema, sino la destrucción de las economías occidentales.
Y cuando eso suceda, la marcha atrás será muy difícil, con las centrales de carbón demolidas, las centrales nucleares cerradas[4] y las hidroeléctricas sin renovar ni ampliar[5]. Pero habrá que hacerlo, porque la alternativa, el Net Zero, no funcionará.
No funcionará, pero es que ya no funciona. La estafa de la energía verde y sin emisiones a la atmósfera, hija por reproducción in vitro de su madre, el timo del cambio climático, ya está empezando a fallar.
El primer signo ha sido el rechazo de las decisiones de la Comisión Europea en relación con el VE y sus fechas de exclusividad[6]. Los fabricantes de automóviles europeos están acariciando la inevitable quiebra. La producción proveniente de la RP China invadirá el mercado europeo con sus prácticas monopolísticas, las subvenciones en origen y el completo control de las materias primas. Los aranceles a vehículos terminados no liquidarán el problema, a menos que se extiendan a partes y piezas y se impida a las empresas chinas producir desde la UE.
Las imposiciones de la Comisión europea no funcionarán, como las interminables y repetidas baterías de objetivos irrealizables no funcionaron en la URSS. De momento no hay un mohíno Lenin que reinstaure la economía de mercado con una nueva NEP[7], pero una nueva NEP es necesaria, tanto como la desaparición de los apparatchiki[8]de Bruselas.
El segundo signo es la obvia relación causa-efecto que está arrojando a países clave como la UE, como lo es Alemania, en situación de recesión, con un deterioro enorme de su capacidad productiva[9]. Y eso es debido a las políticas energéticas fallidas[10], que en su día denominaron Energiewende. En síntesis, la idea era eliminar las centrales de carbón y la energía nuclear para así reducir la llamada “huella de carbono” emitida a la atmósfera (el hecho de ye las centrales nucleares emitan una cantidad despreciable de CO2 durante su funcionamiento no disuadía a los ideólogos de la transición energética[11], poniendo de relieve que, en realidad, este no es un problema científico sino ideológico. Como si no lo supiéramos[12]).
El tercer signo es la pérdida de competitividad que los altos precios de la energía eléctrica en la UE 27 suponen para las empresas europeas en relación con las norteamericanas y chinas, lo que está generando pérdidas de mercado y deslocalizaciones, abocando un poco más a la ruina al conjunto de los países de la UE.
El cuarto signo son las enormes cantidades de informes que avisan de que el Net Zero es una ensoñación devenida pesadilla.
Uno de esos informes es este nuevo análisis[13] publicado por Energy Outlook Advisors, con sede en Texas, que demuestra por qué la narrativa de la transición hacia la neutralidad del carbono en 2050 es una fantasía.
Otro de los informes es este[14]. Otro adicional es éste[15]. Según los datos disponibles en los EE. UU., el coste de llevar a cabo el Net Zero ascendería a entre el 7 y el 10% del PIB anual hasta 2050. Sensu contrario, abandonar esa locura supondría entre ganar un 0,5% del PIB y un coste del 4%, siempre que nos creamos la añagaza del IPCC de que la temperatura para 2100 va a ascender 2,5°C por culpa del ser humano (blanco y Occidental, no se olvide nunca). La diferencia son billones (españoles; trillions en americano).
En realidad, todo se resume en incrementar la riqueza, como afirma el Dr. Schernikau: “Cuanto más ricos seamos, mayores recursos tendremos al alcance de la mano para hacer frente a cualesquiera desastres”.[16]
(Continuará)
[1] El New England Integrated System Operator (NEISO) presentó un estudio en 2022 en el que preveía cuatro escenarios para la descarbonización de la red eléctrica en Nueva Inglaterra en 2040. El estudio tenía en cuenta aumentos en la demanda por VVEE, electrificación de las viviendas y calefacción en las empresas. Sólo uno de los cuatro escenarios permitía alcanzar los objetivos de descarbonización con la demanda esperada, que ascendía a 84 GW de nuevas fuentes eólicas y solares, más el almacenamiento. Con ello se haría frente al 56% de las necesidades en 2040. Pero la NEISO llegaba a la conclusión de que esa oferta eólica, solar y de almacenamiento no era fiable, pues requería apagones programados y periódicos. El sistema fallaría un mínimo de 15 días y corría el riego de hacerlo por otros 36 cada año. Mientras los alarmistas anuncian cada vez más y mayores tormentas, inundaciones y sequías (sí, todo ello), la política energética se orienta cada vez más hacia una energía (eólica y solar) inherentemente intermitente. Son así.
[2] No sólo pueden darse apagones. Otra posibilidad es que los precios suban vertiginosamente. En Europa ocurre, y así les va a algunos países. Lo que sigue a eso es una depresión económica irremontable. En Alemania saben algo de eso.
[3] Para ser más exactos, 0,008.
[4] Una central nuclear cerrada no se puede abrir en unos días. Son meses, miles de millones, búsqueda de empresas especializadas que no desaparecieron al cerrar la central, localización de piezas de repuesto… . Las decisiones heroicas y románticas de los administradores de la política han sido, son y seguirán siendo nefastas. Tanto figurada como literalmente, esos administradores se han lanzado a destruir los equipos y sistemas que nos han permitido generar riqueza desde la Revolución Industrial. Se les demandará.
[5] Las centrales térmicas de gas serán las últimas en caer. Acaso antes llegue el hundimiento del sistema.
[6] El VE es caro, indigno de confianza, sin red de repostaje suficiente y no goza del favor del público. Las ventas no sólo no crecen, sino que caen.
[7] Acrónimo de Nueva Política Económica, que Lenin hubo de autorizar para hacer frente a las hambrunas y a la falta de lo más elemental en la URSS. Se instrumentó en 1922.
[8] Funcionarios del aparato del Partido Comunista de la Unión Soviética, cuyo trasunto está en Bruselas.
[9] “Alemania, la mayor economía de Europa toda, se ha puesto a sí misma bajo la vulnerabilidad de los cambios de tiempo atmosférico, las cambiantes prioridades de su principal suministrador de gas, Rusia, los vaivenes de la producción energética proveniente de la energía eólica y de la solar.” https://apnews.com/article/germany-economy-energy-crisis-russia-8a00eebbfab3f20c5c66b1cd85ae84ed
[10] “Alemania obtiene aproximadamente un tercio de su gas de Rusia, que ha estado enviando mucho menos gas a Europa, elevando los precios” https://apnews.com/article/germany-economy-energy-crisis-russia-8a00eebbfab3f20c5c66b1cd85ae84ed
[11] Los cuales, en un ejercicio de hipocresía difícilmente superable, han vuelto a poner en funcionamiento las centrales de carbón, como se ve aquí https://joseramonferrandis.es/alemania-se-tambalea/ y aquí https://joseramonferrandis.es/verdes-por-fuera/
[12] El asunto del atolladero energético de Alemania ofrece una historia con moraleja para todo el mundo. Mientras algunos son seducidos por los cantos de sirena de la energía renovable y la retórica alarmista, es imperativo asegurar la estabilidad y la seguridad energética. El exceso de confianza en una sola fuente de energía, sobre todo una que no se puede despachar fácilmente por ser dependiente del tiempo atmosférico, en nombre de una demostración de virtud calentológica, es una vía peligrosa. Mientras Alemania se haya de enfrentar a sus retos energéticos, solo podemos esperar que esto sirva de lección para otros países que prioricen el pragmatismo por encima de las narrativas desorientadas, por populares que puedan parecer.
[13] Back To Earth: Reality of the Energy Transition
[14] No pain, no gain – the economic consequences of accelerating the energy transition | Wood Mackenzie
[15] the-net-zero-transition-what-it-would-cost-and-what-it-could-bring-final.pdf
[16] Desastres que, como el lector sabe bien porque lo ha leído aquí https://joseramonferrandis.es/ademas-de-que-el-nivel-del-mar-no-se-inmuta-encima-nos-mienten/ o aquí https://joseramonferrandis.es/ni-hay-mas-huracanes-ni-son-mas-fuertes/, sin ir más lejos, no están teniendo lugar. Eso sí, ¿a quién va el lector a creer, al ínclito António Guterres o a sus propios ojos? Pues entonces.
