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JRF

Un blog reaccionario

«Verum, Bonum, Pulchrum»

Dios existe

En 2012 fue publicado el último libro de Anthony Flew[1].

Antony Flew fue un famoso ateo británico que, según iba sopesando los argumentos en favor y en contra de la existencia de Dios, se decantó finalmente por la hipótesis del creyente. No lo hizo por fe, sino convencido por la razón. Fue un proceso de transformación, que relata con detalle en el libro mencionado.

Para apoyar su tesis, Flew reprodujo una conocida anécdota, que tuvo lugar en torno a su último debate público[2]. Participaron el científico israelí Gerald Schroeder, el filósofo escocés John Haldane, y el propio Flew. El simposio se pudo resumir en que los desarrollos de la ciencia moderna parecían apuntar a una Inteligencia más alta. Podría decirse que, de todos los descubrimientos de la ciencia moderna, el mayor era Dios. Para Flew, el giro personal se debía casi enteramente a las investigaciones sobre el ADN. Para entender la casi increíble complejidad de las estructuras que son necesarias para producir vida, alguna inteligencia ha debido participar en el ensamblamiento de esos elementos extraordinariamente diversos. Asombra la enorme complejidad del número de elementos y la enorme sutileza de las formas en que cooperan. La probabilidad de que todos esos elementos hayan podido encontrarse por casualidad en el momento adecuado es simplemente minúscula.

A Flew le impresionó especialmente la meticulosa refutación de Schroeder de lo que llamó “el teorema del mono”, que todos nosotros hemos leído probablemente alguna vez. “Esta idea defiende la posibilidad de que la vida surja por azar recurriendo a la analogía de un grupo de monos que aporrean durante mucho tiempo los teclados de unos ordenadores y terminan escribiendo un soneto de (Willliam) Shakespeare.

Schroeder se refirió en primer lugar a un experimento realizado por el British National Council of Arts. Se introdujo un ordenador en una jaula con seis monos. Después de torturar su teclado durante un mes, los monos produjeron cincuenta páginas mecanografiadas, pero ni una sola palabra. Schroeder señaló que los monos ni siquiera habían conseguido acertar con las palabras más cortas del idioma inglés, que contienen una sola letra (a o i). A es una palabra solo si va flanqueada por dos espacios en blanco. Si tenemos en cuenta que el teclado del ordenador contiene treinta caracteres (las veintiséis letras y otros símbolos), la probabilidad de conseguir una palabra de una sola letra es de 30 veces 30 veces 30, es decir, de una entre 27.000. Schroeder aplicó a continuación el cálculo de probabilidades al soneto de Shakespeare. «¿Cuál es la probabilidad de conseguir por azar un soneto de Shakespeare?», preguntó. Y continuó: Todos los sonetos tienen la misma extensión. Constan de catorce versos. Escogí el soneto cuyo primer verso recordaba de memoria: Shall I compare thee to a summer’s day?[3]. Conté el número de letras; resulta que hay 488 letras en ese soneto. ¿Cuál es la probabilidad de obtener las 488 letras en la secuencia correcta – como en Shall I compare thee to a summer’s day – tecleando al azar? Es preciso multiplicar 26 por sí mismo 488 veces: 26 elevado a la 488ª potencia. Dicho de otra forma, en base 10, 10 elevado a 690.

El número de partículas del universo —no el número de granos de arena, sino el de protones, electrones y neutrones— es de 10 elevado a 80. Diez elevado a 80 es un 1 seguido de 80 ceros. Diez elevado a 690 es un 1 seguido de 690 ceros. No hay bastantes partículas en todo el universo para agotar las apuestas, es decir, los ensayos necesarios para escribir el soneto por casualidad. El universo se queda corto en un factor de 10 elevado a 600[4].

Si tomáramos todo el universo y lo convirtiéramos en chips de ordenador – olvidémonos de los monos – cada uno de los cuales pesara la millonésima parte de un gramo, y cada chip fuera capaz de hacer 488 intentos a una velocidad de un millón de veces por segundo; si transformáramos todas las partículas del universo en tales microchips y estos chips escribieran letras al azar un millón de veces por segundo, el número de intentos que habría habido tiempo de realizar desde el principio de los tiempos habría sido de 10 elevado a 90. De nuevo, nos estaríamos quedando cortos por un factor de 10 elevado a 600. Nunca se podrá conseguir un soneto por casualidad.

El universo tendría que ser 10 elevado a 600 veces más grande de lo que es. Y, sin embargo, la gente cree que los monos pueden conseguirlo. Si el teorema de los monos no funciona para un solo soneto, es simplemente absurdo sugerir que algo mucho más difícil que escribir un soneto, como es la aparición de la vida, pueda haberse producido por casualidad”.

Madrid, 23.9.2022

[1] Murió en 2010

[2] Habido en la New York University, en mayo de 2004

[3] ¿Te compararé con un día de verano?

[4] 610, para ser exactos.

Historia de un comportamiento criminal

La energía debe ser limpia, barata y abundante. Y la reina de las energías, la eléctrica, más si cabe. Este es un axioma. Un punto de partida para el análisis que no puede ser obviado.

Limpia para que no contamine o lo haga lo menos posible. Barata para que toda la población de todos los países pueda hacer el uso que precise de ella. Y abundante para que la demanda se vea satisfecha.

La energía ha sido y es la clave del desarrollo económico. Siempre y en todo lugar. Aquéllos que disponen de ella medran y viven cada vez mejor, que es el corolario lógico del mandato divino[1].

En los años transcurridos tras la II Guerra Mundial, a lomos del nihilismo y del socialismo, se ha venido haciendo cada vez más poderosa una nueva religión, que ha aprovechado el vacío dejado en Occidente por la católica, en franca descomposición tras y por el Concilio Vaticano II.

Esa nueva religión tiene como clave y objetivo no ya la salvación de las almas[2], sino la destrucción de Occidente, pero como eso vende poco y mal, exhibe maneras de cuidado del planeta en que vivimos[3]. Es autoritaria, excluyente y vengativa. Maneja enormes recursos económicos, que proveen los Estados. Se ampara bajo la ONU. Tiene sus santos, y si no tiene mártires es porque los que soportamos toda esta impostura no agredimos a quienes nos agreden.

Han acotado, gravado, marginado y pronto prohibido la utilización de combustibles procedentes de hidrocarburos. Dicen que, al emitir CO2 a la atmósfera, estaríamos[4] produciendo un fuerte calentamiento global y éste destruirá la Tierra. Alternativamente, aseguran, pronto produciremos todo lo que necesitamos solamente con energía eólica y solar.

Todo esto es falso. Lo pueden ustedes comprobar en este libro[5] y en las fuentes utilizadas. Se lo aseguro. Y también, que estos profetas del apocalipsis están consiguiendo que éste se materialice por la vía de la escasez, de los altísimos precios y de las fallas en el suministro. De gas natural, sobre todo, en quien descabelladamente se ha hecho el mayor énfasis, incluido el establecimiento de los precios de la electricidad.

Se acabó la seguridad energética. Ya no llega todo el combustible que se necesita. La Unión Europea se ha metido de hoz y coz en una política climática descabellada que ha sustituido a la política energética y como consecuencia, ha distorsionado el mercado. Tras renunciar a la energía nuclear y al uso del carbón, nos ha puesto en manos de terceros no fiables (Argelia, Rusia), o distantes, con capacidad insuficiente para sustituir al gas que Rusia ha cortado.

Al despertar, no sólo el dinosaurio seguía ahí[6], sino que se ha comprobado que las energías llamadas renovables (la única por completo renovable, fiable y barata es la hidroeléctrica, pero a los santones de la nueva religión no les gusta[7]) no nos van a dar lo que necesitamos y vamos a tener que reducir y encarecer nuestra producción industrial, perder el confort alcanzado en nuestras casas y dificultar el transporte personal y comercial. Todo ello, a un coste mucho más alto que hasta ahora. Y con un plazo de años hasta erigir las alternativas que nos den seguridad en el suministro e independencia energética, si lo conseguimos.

Estamos en manos de incompetentes (como poco) y/o de corruptos, pero en todo caso, de criminales, que con sus actos interfieren en nuestras vidas para hacerlas mucho más difíciles. Y como colofón, cobran de los impuestos[8] que con especial delectación incrementan incesantemente “por nuestro bien”. U obtienen del endeudamiento de todo tipo de instituciones, necesarias o no, de las que viven porque previamente las han ocupado. Da igual, pagaremos estas deudas actuales con impuestos futuros.

Tiene mal arreglo, de tener alguno.

Y ya bajando (en el mapa) a la piel de toro, si el lector cree que el partido de la alternancia – o del turnismo, como se decía en similares circunstancias a caballo de los siglos XIX y XX -, más conocido por Partido Popular, va a revertir esta situación, que se lo haga mirar. Como diría el genocida Stalin cuando recibió con un pantagruélico banquete en Moscú la llegada del llamado Oro de Moscú, “antes se verán los españoles las orejas que les devolveré el oro que nos enviaron”[9].

Madrid,22 de septiembre de 2022

 

[1] “Creced y multiplicaos, y llenad la tierra” (Génesis 1:28)

[2] Definitivamente eso no está en su agenda.

[3] El primer sistematizador de la Hipótesis Gaia y lo que ello supone fue James Lovelock. Matizó, pero el daño estaba hecho.

[4] Pero sólo en Occidente, ¿eh? A ver si se piensan que cuando queman hidrocarburos como el que más, chinos, indios, rusos, indonesios, nigerianos, brasileños y cualquiera que no sea occidental emite algo. No, ellos son angélicos y pueden seguir quemando carbón, derivados del petróleo, madera, gas … lo que quieran.

[5] “Crimen de Estado”. Ferrandis Muñoz, José-Ramón. Unión Editorial 2022. Madrid. España

[6] Es un cuento corto de Augusto Monterroso. De hecho, ya lo ha leído usted.

[7] En el caso de España, por estúpidas razones políticas.

[8] Que pagamos inevitablemente y que reducen nuestra riqueza y nuestra libertad.

[9] Esa afirmación evidencia que los soviéticos se quedaron con el oro por la cara. Si la entrega del oro hubiera sido el pago por armas, el dictador homicida nunca hubiera pronunciado el aforismo. Pero lo dijo. ¿Qué mejor prueba de la connivencia del criminal gobierno frentepopulista con los soviéticos que ésta?

Asesinatos potenciados por la casta política

El extraordinariamente buen intelectual que responde por el nombre de Francisco José Contreras ha escrito un opúsculo titulado “Diez tesis sobre el aborto”[1]. Me voy a permitir resumirlo en algo más de una página.

  1. Abortar es matar a un ser humano. Como es premeditado, alevoso, practicado con infinita superioridad y ensañamiento y sin dar opción a defensa alguna por parte de la víctima, es un asesinato.
  2. El cigoto (y, con más razón, el embrión y el feto) debe ser considerado un ser humano, pues posee el genoma de la especie a la que pertenece. Es distinto a su padre y a su madre. Es un organismo completo, aunque todavía inmaduro.
  3. Quienes argumentan que el feto carece de volición y por ello se le puede eliminar deberían ser coherentes: según ese argumento, también se podría eliminar al recién nacido, al comatoso, al profundamente dormido, al enfermo de Alzheimer, etc., pues tampoco son autónomos. Y no son coherentes, porque ahí se detiene su argumento. Hasta ahora.
  4. Decir que se puede suprimir sin más a quienes no han desarrollado suficientemente sus capacidades mentales es vulnerar la esencia del ser humano, que no consiste en tener cierta madurez, color de piel o sexo, sino en ser portador del derecho a la vida.
  5. No basta reconocer que el embrión tenga derecho a la vida si a continuación se afirma que es superior el derecho de la madre a negarle el sustento vital que le llega vía placenta. Eso no sería un daño colateral[2], sino una argucia criminal. El feto no es un intruso a quien expulsar.
  6. El feto tiene derecho a la vida desde el momento de la concepción, lo desee su madre o no. El derecho subjetivo no puede prevalecer frente a la realidad objetiva. ¿Qué pasa, que si la madre le quiere es sujeto de derechos y si no le quiere es basura? Grotesco.
  7. Los hay[3] que afirman sin rubor que, como el feto no tiene forma humana suficientemente definida, no es un ser humano.
  8. Esta es buena. El aborto es un mal, de acuerdo, pero como siempre habrá mujeres que intenten abortar, se debe actuar por los dos lados. Ofrecer cantidades de dinero y ayudas sociales por no practicarlo y permitir que se aborte cuando la oferta no sea atractiva para la madre, lo cual ocurrirá raramente[4].
  9. El derecho al aborto no es una conquista feminista. Las feministas clásicas eran enteramente antiabortistas, pues el aborto exoneraba de responsabilidad a los que utilizaban a las mujeres eludiendo la responsabilidad de sus actos. Está claro que tanto la responsabilidad como la decisión sobre la vida de la criatura en camino es cosa de dos[5].
  10. El aborto se prohibirá como se prohibió la esclavitud; porque es un crimen. Los progres creen tener la Historia de su parte, pero el viento ha cambiado y nada nos detendrá hasta su definitiva prohibición, salvo en los casos de evidente riesgo para la madre[6].

De la misma manera que, en 1883, el viento de la Historia cambió en favor de la abolición de la esclavitud (al menos en los países del Occidente cristiano: la esclavitud sigue vigente en países de África y Asia), en 2022 lo ha hecho en contra del aborto. En la reciente sentencia del Tribunal Supremo de los EE. UU. Dobbs v. Jackson Women’s Health Organization, No. 19-1392, 597 U.S. (2022), la corte suprema confirmó que el aborto no es un derecho constitucional.

Termino copiando la última frase del escrito del Doctor Contreras referida a la esclavitud, pero con tantos paralelismos con el aborto: “Nunca desistiremos hasta que […] se haya extinguido toda huella de este tráfico sangriento, del cual la posteridad, cuando vuelva la mirada hacia esta época supuestamente ilustrada, podrá difícilmente creer que persistiera tanto tiempo, para deshonra de nuestro país”.

Madrid, 21 de septiembre de 2022

[1] Lo más parecido que he encontrado en publicaciones accesibles es esto: https://www.clublibertaddigital.com/ideas/2022-09-09/francisco-jose-contreras-ocho-tesis-sobre-el-aborto-6930248/

[2] Obsérvese el término: colateral. Podrían haber dicho “indeseado”. Pero es consecuencia de un acto plenamente voluntario. La vida del feto es un fin en sí mismo. Los abortistas hacen virguerías para justificar sus crímenes.

[3] La norma española vigente lo hace: el feto puede ser eliminado hasta la semana nº14 porque sí. A los legisladores (la categoría intelectual de muchos de ellos es dudosa, cosa que salta a la vista cuando abren la boca, y a veces ni eso) les pareció que un corazón latiendo, rostro formado, cerebro operativo, respuesta a los estímulos, brazos y piernas formados no basta para perdonarle la vida. Miserables.

[4] La experiencia desmiente esta aproximación. Cuando el aborto es legal, se aborta con frecuencia. No importa el nivel de renta individual ni el social. Sensu contrario, cuando el aborto es ilegal, la cifra de abortos cae estrepitosamente. También a mortalidad materna por abortos clandestinos desciende de golpe, como la de neonaticidios y la de abandonos.

[5] Salvo en países como la República Popular China o la India, en los que el aborto selectivo contra niñas en el vientre de su madre es un clásico y materia de intervención familiar o estatal.

[6] El diputado conservador William Wilberforce presentaba cada año en el Parlamento británico su propuesta de abolición del tráfico de esclavos. Cada año era ampliamente derrotada. Persistió, año tras año, durante lustros. En 1807 consiguió que el Parlamento prohibiese el tráfico de esclavos. En 1833, tres días antes de su muerte, se abolió la esclavitud.

Carta de los martes de 20 de septiembre de 2022

Carta de los martes del 20 de septiembre de 2022

Queridos amigos:

El 20 de septiembre de 1519, Fernando de Magallanes zarpó desde San Lúcar de Barrameda (Cádiz) con cinco naves[1] en lo que finalmente supuso la primera circunnavegación del mundo.

La intención de Magallanes[2], militar, explorador y navegante portugués, era arribar a las Indias Orientales atravesando el Pacífico y así abrir una ruta comercial que alcanzara las Islas Molucas por Occidente. Para ello, debería hallar un paso hacia el Pacífico por el Atlántico Sur[3]. Era la “ruta hacia el oeste” que ya había buscado Cristóbal Colón. Y sí, cabía la posibilidad de que las Molucas estuviesen en la zona española definida en el Tratado de Tordesillas[4].

España estaba muy interesada en una vía marítima con Asia que no implicase navegar hacia el sur bordeando África y luego ir hacia el este hasta la India. Magallanes tenía experiencia en el mar y conocía bien las Indias, ya que pasó ocho años como soldado de la armada portuguesa en el océano Índico.

Tanto Magallanes como el cosmógrafo Rui Faleiro, que le acompañaba, eran portugueses. ¿Por qué no financió la expedición Manuel I, rey de Portugal? Pues porque éste ya estaba en posesión de una vía para navegar hacia Asia bordeando África y no tenía necesidad de arriesgar financiación para hallar otra. Así, Magallanes[5] decidió exponer al rey Carlos I su proyecto.

El viaje era muy aventurado, pues no había cartas de navegación de esa zona. Sólo se conocían algunas islas del Caribe y las costas desde Centroamérica hasta el norte de Brasil.

Aceptado el proyecto por el Rey español, el 22 de marzo de 1518 se firmaron en Valladolid unas capitulaciones para la expedición, en las que se concedía a Magallanes y Faleiro el título de almirantes. Además, Magallanes fue nombrado comendador, gobernador y adelantado de cuantas tierras descubriese.

Comenzaron los lentos preparativos para el viaje. Fue un proceso largo y complicado. La financiación, que era tanto pública como privada[6], escaseaba. El rey de Portugal, Manuel I, quería obstaculizar los trabajos. Los castellanos desconfiaban de Magallanes y de los restantes portugueses. La mayor dificultad estribó en reclutar tripulación debido a lo arriesgado e incierto del viaje, por lo que ésta quedó integrada en gran medida por proscritos, desesperados, deudores y forajidos[7]. Así pudo alistarse Elcano en la expedición. Su experiencia le valió un cargo importante: maestre (segundo de a bordo) de la nao Concepción. Su capitán era Gaspar de Quesada y el piloto, el portugués Juan López de Carvalho.

El 10 de agosto de 1519 zarpó de Sevilla la escuadra de cinco naves que, descendiendo por el Guadalquivir, llegó hasta San Lúcar de Barrameda. Durante las siguientes semanas, se completó el avituallamiento de la escuadra. Al cabo, la expedición zarpó de San Lúcar el 20 de septiembre de 1519.

Hicieron escala en Tenerife. Bordearon las islas de Cabo Verde y la costa de Sierra Leona. El 3 de octubre de 1519 el tiempo empeoró, por lo que la flota navegó sin rumbo fijo. Durante las tormentas vieron con frecuencia el fuego de San Telmo[8], que interpretaron como una señal divina.

Casi cuatro meses después de abandonar España, el 13 de diciembre de 1519, tocaron tierra en la bahía de Santa Lucía, donde hoy se encuentra Río de Janeiro. Allí permanecieron hasta el 26 de diciembre[9], cuando retomaron el cabotaje hacia el sur. En un punto dado encontraron un gran espacio abierto que se dirigía hacia el interior. Magallanes pensó que habían hallado la entrada al mar del Sur, pero a los quince días se dieron cuenta de que aquello era una gigantesca ensenada, el estuario del río de la Plata[10]. Siguieron costeando el litoral por lo que Magallanes llamó “la Patagonia”. El 31 de marzo de 1520 llegaron a la que llamaron bahía de San Julián, que exploraron. Como se avecinaba el invierno, Magallanes decidió recalar allí hasta la primavera.

En San Julián se dio el primer contacto entre un pueblo indígena, denominado Tehuelche, y la expedición[11]. Las provisiones se agotaban, los días se acortaban y hacía frío. Magallanes redujo las raciones de comida. Varios capitanes y oficiales le exigieron volver a España, considerando un fracaso no haber hallado el paso hacia las Molucas[12]. Los capitanes de las otras cuatro naves se amotinaron para matar a Magallanes[13]. Neutralizado el complot, Magallanes condenó a muerte a Gaspar de Quesada y ordenó descuartizar su cadáver junto al de Luis de Mendoza, muerto durante la revuelta.

El 21 de mayo[14], la Santiago naufragó mientras exploraba la costa meridional de la Patagonia, en la desembocadura del río Santa Cruz. Ya sólo quedaban cuatro navíos. Al zarpar la expedición el 21 de agosto de 1520, Juan de Cartagena y el clérigo Sánchez de Reina fueron dejados en tierra[15].

La expedición siguió hacia el sur y finalmente, entre el 21 de octubre y el 27 de noviembre de 1520, atravesó el estrecho que une los dos océanos. Dado lo complicado de la costa y las dificultades de la mar, cruzarlo fue muy difícil y premioso[16]. Magallanes bautizó como “Estrecho de Todos los Santos” el paso que ahora se conoce como Estrecho de Magallanes. Mientras navegaban por él, los españoles avistaron muchas hogueras en la costa; de ahí que la llamaran «Tierra del Fuego». El 28 de noviembre de 1520, lo que restaba[17] de la armada de Magallanes ya surcaba aquel mar del Sur que, por lo sereno de su superficie, recibió el nombre de “Pacífico”.

Debido a que la San Antonio desertó y volvió a España, la hambruna y el escorbuto se cebaron con las tripulaciones restantes. Durante la siguiente larga singladura (que duró tres meses) se pagaban fortunas para comer una simple rata. El agua estaba corrompida y los hombres comían cuero reblandecido y serrín.

Por fin, el 6 de marzo de 1521 hallaron una isla, llamada “de los ladrones”[18]. Allí, una diezmada tripulación pudo descansar y reavituallarse. Los indígenas[19] llegaron con regalos para estos visitantes, quienes partieron hacia las Molucas, pero antes arribaron a la isla de Cebú, perteneciente a las que llamaron “islas Filipinas” en honor de Felipe II. Era el Extremo Oriente, el sueño de Cristóbal Colón. El 16 de marzo llegaron a las que Magallanes llamó “islas de San Lázaro”.

Magallanes consideraba fundamental mantener la paz con los indígenas y convertirlos al cristianismo. Para asegurar una alianza con Humabón, un jefe indígena de Cebú, Magallanes se enfrentó a su enemigo Lapulapu, el jefe de la isla de Mactán, y a sus 1.500 guerreros. Magallanes murió allí en combate el 27 de abril de 1521. No había podido llegar a las Molucas, las islas de las especias, sitas a sólo unos días de navegación.

A su sucesor, Duarte Barbosa, y a 30 de sus hombres, los mataron en Cebú, en un banquete trampa organizado por el rajá Humabón. El resto de la expedición abandonó la isla y acordó, dado que sólo restaban 108 hombres para gobernar tres naves, quemar la que peor se hallaba[20] y distribuirse entre las otras dos. Se nombró jefe de la Trinidad a Juan López de Carvalho, piloto mayor de la flota, mientras que Gonzalo Gómez de Espinosa mandó la Victoria (siendo elegido jefe de la expedición) y Elcano la Concepción. A partir de entonces, Elcano[21] tomó un enorme protagonismo. A finales de septiembre de 1521, los miembros de la expedición acordaron destituir a López de Carvalho como capitán general por mala conducta[22], nombrando a Gonzalo Gómez de Espinosa su nuevo jefe y capitán de la Trinidad. Juan Sebastián Elcano pasó a capitanear la Victoria.

Las dos naves llegaron a las islas Molucas el 7 de noviembre de 1521. Allí hicieron amistad con el rey de la isla de Tidore, cargaron especias y se aprestaron a regresar a España. Alfonso de Lorosa, portugués, les advirtió que el rey don Manuel había enviado una armada para expulsarles de las Molucas, lo que les hizo acelerar los preparativos. El 18 de diciembre, con las dos naves cargadas de clavo, zarparon. Al poco advirtieron que la Trinidad no podía navegar debido a las vías de agua que tenía. Regresaron a Tidore e intentaron arreglarlas, pero requería mucho tiempo y no lo tenían, así que los capitanes Elcano y Gómez de Espinosa decidieron el 20 de diciembre que la Trinidad se quedase en Tidore hasta su reparación. La Victoria partió de inmediato hacia España por Occidente. Para evitar ser presa de los portugueses debía realizar la travesía sin escalas. Jamás se había intentado singladura semejante.

Elcano aligeró su nave y se aseguró de que quienes le acompañaran lo harían voluntariamente. El resto embarcaría en la Trinidad[23]. Sólo se apuntaron cuarenta y siete hombres (más trece indios esclavos), quedando en tierra los cincuenta y nueve restantes. El 21 de diciembre la pequeña nao zarpaba de Tidore hacia la aventura náutica más difícil y arriesgada de la Historia.

La Victoria se dirigió con rumbo sur hacia Timor. Los vientos la obligaron a realizar escalas imprevistas. Llegaron a Timor el 26 de enero de 1522. Se aprovisionó a conciencia, pues Elcano pensaba navegar los treinta mil kilómetros que le separaban de Sevilla sin escalas. Zarpó de Timor el 11 de febrero. Elcano condujo la Victoria hasta las proximidades de Sumatra, donde cruzó el ecuador. Dejó a su mano derecha toda la costa de la India. Las buenas provisiones se acabaron y la comida se redujo a arroz y agua maloliente. A los calores tropicales sucedieron los fríos, que aumentaban a medida que se acercaban al cabo de Buena Esperanza. El escorbuto reapareció. La nao seguía haciendo agua. Muchos tripulantes suplicaron a Elcano arribar a Mozambique para pedir ayuda a los portugueses, pero Elcano se negó y siguió hacia el sur de África, donde afrontaron el reto de doblar el Cabo de Buena Esperanza. El frío era ya insoportable. Nadie tenía ropa de abrigo. Intentaron el Cabo, pero los vientos soplaban en direcciones contrarias. El capitán bajó hasta los 42 grados de latitud, donde encontró buenos vientos, pero eran demasiado fuertes y le impedían avanzar correctamente. Durante muchos días todo esfuerzo fue inútil[24].

Entonces, Elcano se situó a la altura del Cabo y se dirigió hacia él. El 6 de mayo de 1522 lo doblaron, a sólo 5 leguas de los rompientes. La tripulación aceptó las órdenes de su capitán sin amotinarse, lo que habla mucho y bien del ascendiente de Elcano sobre ella.

Empezó entonces el ascenso por la costa africana, ayudado primero por la corriente de Benguela y luego por los alisios. El calor era agobiante. Murieron trece tripulantes y ocho indios. Próximos al ecuador, Elcano ordenó alejarse de la costa para evitar los puertos portugueses. Empezó a faltar el arroz. La Victoria seguía haciendo agua. La única forma de sobrevivir era haciendo escala en Cabo Verde.

El 9 de julio de 1522 avistaron las islas. Elcano iba a intentar fondear en la de Santiago. Ordenó guardar silencio sobre la singladura que traían. Nadie debía decir que procedían de las islas Molucas, sino de América. Los malayos fueron encerrados, temiendo que fueran reconocidos.

Al arribar se levantó mal tiempo. La mar se picó. Elcano temió por la integridad del buque y ordenó desatracar y retornar mar adentro. Pasada la tormenta, regresó a las proximidades del puerto y ancló. Por precaución envió doce hombres a por suministros en una chalupa.

Los marineros bajaron a tierra y se entrevistaron con el Gobernador, que se creyó la historia que le contaron y ordenó proveerles a cambio de algunas mercancías. La chalupa hizo dos viajes llevando a bordo agua, arroz y otros víveres.

Entonces comprobaron, sorprendidos, que su calendario no coincidía con el de los portugueses, pues parecían haber perdido un día. Luego supieron que no hubo error de cálculo, porque navegando siempre hacia el oeste, siguiendo el curso del sol, y habiendo regresado al mismo punto, debían ganar veinticuatro horas sobre los que permanecían inmóviles[25]. Además, pudieron comprobar que el diámetro de la esfera terrestre era mucho mayor[26] de lo que se pensaba hasta entonces, 12.440 km.

Habían navegado sin tocar tierra desde el 11 de febrero, cuando salieron de Timor, hasta el 9 de julio, cuando arribaron a Santiago: cinco meses ininterrumpidos.

Los españoles necesitaban comprar esclavos para operar la bomba de achique, así como carne y pan. No tenían sino clavo para pagarlos. Esta vez, el producto que ofrecieron los españoles para el intercambio despertó las sospechas de los portugueses. El Gobernador comprendió el engaño de que había sido objeto y ordenó capturar a los doce marineros. Los tripulantes de la nao se percataron de todo desde cubierta, por lo que Juan Sebastián Elcano mandó cortar el cabo del ancla y abandonar Santiago a todo trapo, dejando en tierra a sus doce compañeros. Era el 15 de julio de 1522.

Tardaron 28 días en llegar a España. Alcanzaron San Lúcar de Barrameda el 6 de septiembre de 1522. A bordo de la Victoria venían dieciocho hombres cadavéricos, incapaces hasta de bajar a tierra. Hacía más de siete meses que la Victoria había zarpado de Tidore.

La Victoria tuvo que ser remolcada hasta Sevilla. Allí atracó el 8 de septiembre, tras recorrer 46.270 millas marinas (85.692 kilómetros) por todos los mares del mundo durante 1.084 días. Aquel día, los navegantes no desembarcaron. Lo hicieron a la mañana siguiente, en camisa y descalzos, en procesión, con cirios en las manos. Se dirigieron a la iglesia de Nuestra Señora de la Victoria y a la capilla de la Virgen de la Antigua de la Catedral de Sevilla, como habían prometido hacer en momentos de angustia.

Tras atravesar el Océano Índico y dar la vuelta a África, Elcano fue la primera persona en completar la circunnavegación del globo, ya que consiguió llevar a término la expedición y llegar al puerto de partida, lo que constituyó una hazaña sin precedentes.

Juan Sebastián Elcano informó al emperador Carlos[27]. Éste ordenó a Elcano que fuera a verle a Valladolid con dos de sus compañeros. Carlos I fue generoso. Cedió su quinto real del valor de la mercancía traída para los marineros[28] y nombró caballero a Elcano, otorgándole un escudo que rememoraba su hazaña[29]. Por cédula de 23 de enero de 1523, le otorgó 500 quinientos ducados de oro anuales.

El logro de estos españoles liderados por Elcano tuvo enormes consecuencias de todo tipo. La primera circunnavegación supuso el inicio de un gran sistema de intercambios humanos, económicos, biológicos, agropecuarios y culturales entre continentes, creando así los rudimentos de un sistema económico mundial. Filosóficamente, se concibió la aparición de un solo mundo. Económicamente, los monopolios[30] y las trabas[31] sufrieron un golpe decisivo.

Ante las perspectivas de explotación comercial, se creó un mecanismo de financiación, integrado tanto por caudales de la Corona Española como por capital privado de los mercaderes castellanos. Sobre esa base se fundó en La Coruña una nueva Casa de Contratación especializada en el comercio de especias. Desde allí, tres años después de la circunnavegación, salió una segunda expedición, costeada por los Fugger y mandada por García Jofre de Loaysa. Elcano viajaba como piloto mayor. Pero aquella expedición, que salió de La Coruña en 1525, fracasó por la muerte de Loaysa y de Elcano. Juan Sebastián Elcano murió[32] el 4 de agosto de 1526, a bordo de la nao Santa María de la Victoria, nave distinta de su heroica singladura, pero con el mismo nombre.

La frase del día es un aforismo que tenía vigencia en la URSS[33]. Viene a cuento del comportamiento que con el joven Juan Sebastián Elcano tuvo el Estado de la época, que no pagó sus deudas al marino. Cuando éste pignoró su buque para a su vez cumplir con sus compromisos de pago con sus marineros y no pudo recuperar la prenda, incurrió en ilegalidad y el Estado empezó a perseguirle. Típico comportamiento asimétrico del poder, frecuentemente en beneficio de las élites que lo ostentan.

La frase en concreto es eterna y universal: “Si no engañas al Estado, engañas a tu familia”. El ciudadano soviético no tenía dudas ni remilgos. Entonces como antes y después, el Estado actúa como si usted YA le estuviera engañando.

[1] La expedición estaba formada por cinco embarcaciones con 239 hombres al mando de Magallanes, en la capitana, la Trinidad (62 hombres); las otras cuatro eran la San Antonio (57), la Concepción (44), la Victoria (45) y la Santiago (33).

[2] Era hijo de Rui de Magalhães y de su primera esposa Alda de Mesquita.

[3] El paso por tierra del Atlántico al Pacífico ya se conocía en 1519, porque en 1513 el conquistador español Vasco Núñez de Balboa había avistado el Pacífico, al que llamó “mar del Sur”, a través de Centroamérica.

[4] El Tratado de Tordesillas de 1494 dividía por una línea imaginaria en el océano Atlántico los reinos de España y Portugal. Ello condicionaba la influencia en el nuevo mundo. España controlaba la zona Oeste, y con ello buena parte del continente americano, además de las Canarias. Portugal controlaba toda la zona Este, con territorios desde África hasta el océano Índico y el pico oriental de Sudamérica, lo que permitiría la colonización de Brasil.

[5] Que había estado estudiando durante años las cartas marinas más modernas y conocía las Molucas desde 1509, en cuya conquista (1511) participó. Magallanes, enriquecido y con un esclavo de Sumatra (Enrique de Malaca), regresó a Europa.

[6] El mercader Cristóbal de Haro suministró parte de los fondos y mercancías para trocar por especias.

[7] Entre ellos había uno cuyo nombre era Juan Sebastián Elcano. Su condición de proscrito le impedía embarcar en cualquier nave, cuánto más una real. Pronto sabremos de él.

[8] El fuego de San Telmo es una descarga eléctrica luminosa continua y de intensidad ligera o moderada que se produce en la atmósfera. Visualmente es un resplandor brillante blanco-azulado. Aparece en pararrayos, veletas, mástiles de barcos o extremos de las alas de aeronaves en vuelo.

[9] Las estancias en la costa de Brasil fueron breves porque la expedición no estaba autorizada a recalar en territorios portugueses (Tratado de Tordesillas).

[10] Descubierto por Juan Díaz de Solís en 1516.

[11] Tras varios días de intercambios de mercancías, Magallanes ordenó raptar a dos aborígenes para llevarlos al rey Carlos I. Uno de ellos consiguió escapar y el otro murió al negarse a comer.

[12] La zona era inhóspita, las condiciones de vida, muy duras y las expectativas, inciertas.

[13] Los conspiradores principales fueron Juan de Cartagena, veedor; Luis de Mendoza, tesorero; Antonio de Coca, contador y Gaspar de Quesada, capitán de la Concepción.

[14] Otras fuentes citan el 3 de mayo.

[15] Entre los amotinados estaba Juan Sebastián Elcano, que tomó el mando de la nao San Antonio cuando los sublevados prendieran a su capitán, Álvaro de Mezquita. Magallanes perdonó a más de cuarenta hombres por considerarlos necesarios para la expedición. Elcano no tenía en estima a Magallanes, tanto por su autoritarismo como por marginar a los españoles en los mandos de la armada.

[16] El procedimiento utilizado para hallar el paso fue minucioso. Una nave se adelantaba buscando el mejor camino. Volvía y guiaba al resto hasta el final de la zona explorada. Y así, hasta llegar al Océano Pacífico.

[17] La tripulación de la San Antonio se había sublevado antes de cruzar el estrecho y hecho regresar la nave a España. Llevaban el grueso de las provisiones. Sólo quedaban tres naves.

[18] Probablemente la actual isla de Guam.

[19] La expedición había arribado a la llamada Isla de los Ladrones (probablemente, Guam) en el archipiélago de las Marianas.

[20] Era la Concepción. Ya sólo quedaban dos.

[21] Juan Sebastián Elcano nació hacia 1486 en Guetaria, Guipúzcoa, Corona de Castilla. Fue el primogénito de nueve hermanos. Desde muy joven se enroló en barcos pesqueros y comerciales, lo que le dio gran experiencia marinera. Hacia 1509 contaba con una nave de doscientas toneladas con la que participó en la expedición militar contra Argel y en otra campaña en Italia, a las órdenes del Gran Capitán. Durante esta campaña, Elcano hipotecó su nave a unos mercaderes saboyanos para pagar los sueldos que adeudaba a su tripulación. La compensación económica que le debía la Corona por los servicios prestados no llegó nunca, por lo que perdió su nave. Al hacer esto, Elcano incurrió en un delito, ya que una ley de la época prohibía vender embarcaciones armadas a extranjeros en tiempos de guerra.

[22] No sólo fue por eso. Predominaba la opinión de que los jefes portugueses (incluido Magallanes) habían eludido a propósito las Molucas para no perjudicar a Portugal, monopolista del comercio de las especias.

[23] La Trinidad fue arreglada durante tres meses y partió de Tidore el 6 de abril de 1522 con cincuenta y cuatro hombres y novecientos quintales de clavo. No pudo encontrar la ruta apropiada para regresar a América y regresó a las Molucas, tras infinitas penalidades, al cabo de cinco meses, y con diecisiete supervivientes, que fueron hechos prisioneros por los portugueses.

[24] Antonio Pigafetta, cronista y geógrafo veneciano, participó en la expedición a sus expensas. Volvió vivo. Escribió un diario completo del viaje. Afirmó lo siguiente: “Tuvimos que permanecer nueve semanas enfrente de este Cabo, con las velas recogidas, a causa de los vientos del Oeste y del Noroeste, que tuvimos constantemente y que acabaron en una horrible tempestad”.

[25] Era la primera vez que se comprobaba experimentalmente ese fenómeno, apuntado en el siglo XIV por el geógrafo árabe Abulfeda.

[26] 12.742 kilómetros.

[27] “Dígnese saber V. M. que hemos regresado dieciocho hombres con uno sólo de los barcos que V. M. envió bajo el mando del capitán general Hernando de Magallanes, de gloriosa memoria. Sepa V. M. que hemos encontrado alcanfor, canela y perlas. Se digne estimar en su valor el hecho de que hemos dado toda la vuelta al mundo, que partidos por el oeste, hemos vuelto por el este”.

[28]Incluidos los 12 prisioneros de Cabo Verde, que regresaron semanas más tarde a Sevilla, vía Lisboa.

[29] En el escudo figuraba un globo terráqueo y la leyenda: Primus circumdedisti me (“El primero que me circunnavegaste”).

[30] En la Edad Media, el comercio de las especias estaba en manos de los árabes, por una ruta lenta y cara.

[31] Tras la caída de Constantinopla en 1453, Turquía bloqueó el paso de los estrechos e impuso altas tasas. Esto hizo que españoles y portugueses empezaran a buscar alternativas más baratas.

[32] Se dice que de escorbuto, pero los síntomas, la etiología y la coincidencia entre ingesta y fallecimiento de un numeroso grupo de personas es más compatible con ciguatera, al consumir todos ellos una enorme barracuda.

[33] Estoy seguro de que el lector conoce perfectamente qué fue la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas, un fiasco criminal de primera clase en la Historia infame de la Humanidad, que se caracterizaba básicamente porque la propiedad de los medios de producción se hallaba en manos (es un decir) del Estado. Dicho de otra forma, la propiedad individual se hallaba extraordinariamente restringida. El Estado decidía por ti. Lógicamente, su fracaso fue monumental.

Cuando las barbas de tu vecino veas rapar …

El Banco Central Europeo ha elevado recientemente (a finales de julio de 2022) el tipo de interés báxico 0,75%. Es mucho. De hecho, es la mayor subida de su historia. No quedaba otra. Las muy desacertadas y erróneas políticas de liquidez sin límite y tipos negativos aplicadas durante dos lustros ininterrumpidamente obligaban a hacer estos movimientos en cuanto la inevitable inflación hiciera su entrada en la habitación. Y lo ha hecho, a lo grande.

Bueno, pues no va a ser suficiente. Tendrá que volver a elevarlos otro tanto a no mucho tardar. ¿Por qué les digo esto? Porque la Reserva Federal (FED) ha comprobado ayer mismo que su reciente subida de un 1% del tipo de interés no ha doblegado la inflación y va a tener que reiterar un alza, acaso de 0,75%. Luna y otra vez, tantas cuantas haga falta.
Y si la FED lo ha hecho, el BCE no podrá eludir hacerlo. Las economías están estrechamente interrelacionadas. Así que lo volverá a subir con el decalaje habitual respecto de los EE. UU.

¿Por qué les digo esto? Porque las subidas de tipos producirán recesión, paro y crisis generales en las economías donde sea de aplicación el endurecimiento de las políticas monetarias. ¿O es que alguien cree que la pertinacia inducida del BCE y de la FED, manteniendo contra viento y marea sus facilidades, iban a salir gratis? Nunca lo hace. Lo que pasa es que unos se llevan la gloria y otros los improperios. Y así va a volver a ser.

¿No querían subordinar la ciencia a la política? Pues este es el resultado. Y la cosa no va a quedar aquí. El objetivo de inflación está en el 2% y estamos en el entorno del 9%. Así que cuando haya pasado algo así como un año y la cura de caballo que se aplica ahora por no haber puesto cataplasmas entonces surta efectos, el BCE (tras la FED) relajará la dureza. Pero sólo tras una caída de la demanda que flexione los precios, claro. Vienen curvas.

Los talluditos nos acordamos de la anterior intervención brutal de la FED (no había BCE, no había Euro, sólo Dólar). En marzo de 1980, la inflación alcanzó el 14,8%. En 1981, el entonces presidente de la Reserva Federal, Paul Volcker, elevó el tipo de interés preferente hasta el 21,5%. La recesión se puso en marcha y cuando llegó a una tasa de desempleo del 10% (en los EE. UU., en los que oscila en torno al 5%) los tipos de interés empezaron a relajarse. Y el crecimiento de la economía se retomó desde bases más sanas.

No omitiré que los desórdenes públicos fueron de primera: los ciudadanos sufrieron los efectos de la elevación de los tipos de interés y protestaron. Volcker no cedió porque Ronald Reagan le había dado el mandato de actuar como debía y no se entrometió. Ganaron.

La moraleja es clara. Esencialmente, cuando el Banco Central baja los tipos, el riego de inflación crece. Si ésta se desencadena, los tipos deben volver a subir para conjurarla. Dicho así suena sencillo, ¿verdad? Pues no lo es en absoluto. Afortunadamente, las economías avanzadas disponen de capital humano especializado que sabe llevar ese trabajo adelante con brillantez. Y las que no lo tienen cuentan con los especialistas del Fondo Monetario Internacional para echar un cable.
Y entonces, ¿por qué el BCE empezó a ampliar su balance vertiginosamente desde 2012, adquiriendo bonos del tesoro de los países del sur de Europa y activos corporativos de alto riesgo, como si no hubiera un mañana, durante años y años? Vale, había que salvar el Euro. Y había que salvar el tejido productivo, aunque incluyera grandes cantidades de empresas comatosas. La economía de la Eurozona debía continuar en marcha, aunque renqueante.

Y en eso llegó la inflación embalsada. Era el fin de los tiempos de apoyo incesante. Ahora, que cada palo aguante su vela. Incluidas las personas de a pie, que no tienen culpa alguna.

Madrid 16.9.2022