- 
English
 - 
en
Spanish
 - 
es

JRF

Un blog reaccionario

«Verum, Bonum, Pulchrum»

Si Naciones Unidas se tomara en serio a sí misma…

Dmytro Dovgopoly es un antiguo funcionario del staff de Naciones Unidas que ejerció sus funciones entre 1987 y 2019. Tuvo que lidiar con el cerco a la República Sudafricana (RSA) del apartheid y de ello aprendió mucho.

Dovgopoly ha escrito un artículo en el Kiyv Post que arroja luz sobre las posibilidades que la ONU tendría, si se lo tomara en serio, de empujar a Rusia fuera de Ucrania a base de medidas, algunas de las cuales se pusieron en práctica con gran éxito contra la RSA en su día. El artículo es éste:  When the UN had teeth: Relevance of GA Resolution 1761 – Kyiv Post – Ukraine’s Global Voice

Antes de desarrollar mi argumentación, algunos considerandos o advertencias. Rusia dista mucho de ser comparable a la RSA en importancia demográfica, económica y militar. Sudáfrica carecía de herencia, en tanto la de Rusia es tal, que le permite pertenecer al Consejo de Seguridad, y por ello, vetar las resoluciones más dañinas para sus intereses[1]. El apartheid era un régimen racista y deleznable que no tenía defensores ni asociados, pero Rusia posee un conjunto nada despreciable de Estados dispuestos a votar lo que haga falta a cambio de lo que sea necesario.

Es cierto que la economía de Sudáfrica, en su limitado tamaño[2], iba como un tiro y la rusa no termina de despegar por sus numerosas taras y adherencias de la herencia soviética[3], de ahí que la labor de zapa contra las variables económicas del país africano tuviera una fuerte repercusión, que al final puso de rodillas al régimen racista sudafricano. Rusia va a sufrir a medio plazo graves problemas, pero las autoridades rusas poseen dos elementos que impiden la comparación con Sudáfrica: Rusia puede ser prácticamente autárquica y sus autoridades pueden imponer los deletéreos efectos del aislamiento a una población inerme ante el Estado ruso, verdadero experto en trágalas. Y el medio plazo no sirve aquí.

Y luego está la organización en sí misma. No podemos comparar sin que se nos caiga el alma a los pies a Dag Hammarksjöld[4] con António Guterres, pero es lo que hay. No podemos ignorar que el derecho de veto en el Consejo de Seguridad blinda a los estados delincuentes miembros de ese Consejo. Y como las únicas decisiones de la ONU que tienen fuerza de obligar son las que adopta el Consejo de Seguridad, pareceríamos estar en un callejón sin salida. ¿Qué se puede hacer?[5]

Tanto en el caso de la RSA como en el de Rusia, la Asamblea General asumió de alguna manera el papel del Consejo de Seguridad. “La resolución 1761[6] , confirmando que la política racista de Pretoria daña seriamente la paz y la seguridad internacionales, urgió al abandono del apartheid. Durante tres décadas se ejercieron fuertes presiones y finalmente, por esta y otras razones probablemente, el régimen del apartheid cayó.

La resolución ES11/L.1, 2, “Agresión contra Ucraina” de 2/3/2022, deploraba la invasión rusa[7], y exigía la completa retirada de las tropas invasoras. Pero eso es todo, algo parecido a fuegos artificiales de la diplomacia. Pero no tenemos tres décadas. Llevamos seis meses de guerra imperialista desatada por Rusia y sólo la desastrosa gestión militar de Rusia y la habilidad, valentía y apoyos del ejército de Ucraina están manteniendo a raya a los invasores. Sin Consejo de Seguridad no hay acción. ¿Seguro? Y aquí es donde entra la sugerencia de Dovgopoly.

Como el Consejo de Seguridad está imposible, Dovgopoly propone a la ONU lo siguiente[8]:

  • Dejar de permitir acceder al procurement[9] a las empresas rusas, que desde la anexión de Crimea (2014) se han embolsado 2.800 millones de $, de los que $ 282 M. en 2021.
  • Cesar de alquilar aviones y helicópteros rusos para operaciones humanitarias y de paz. Sólo en 2021 la ONU pagó a Rusia $ 181 M por este concepto.
  • Desinvertir en Rusia. Del fondo de pensiones UN Joint Staff Pension Fund, $ 783 M. son inversiones en Rusia.
  • Rechazar las donaciones rusas a distintas causas de Naciones Unidas. Que se lo guarden.

En resumen, se trata empujar a la ONU para que fuerce a Rusia a asumir el papel de paria internacional que le corresponde. Incluso aunque tengan sentados sus soviéticos reales en el Consejo de Seguridad.

Madrid, 13.9.2022

[1] Y si no lo hiciera Rusia, lo haría la República Popular China, su alter ego ideológico.

[2] El mayor de África Negra, con mucho.

[3] Centrada esencialmente en la explotación de recursos naturales o transformaciones primarias, carente de tecnología aplicada y de iniciativa empresarial suficiente. 70 años de destrucción dejan una profunda huella.

[4] A quien sucedió U Thant, y a éste, Kurt Waldheim, y a éste, Javier Pérez de Cuéllar. Todos ellos continuaron la labor contra Sudáfrica.

[5] Recordemos que la Sociedad de Naciones expulsó a la URSS de la institución en 1939 por su ataque a Finlandia. Eran otros tiempos. Y había una guerra que devendría mundial.

[6] United Nations GA Resolution 1761 of November 6, 1962.

[7] Que violaba la Carta fundacional de la ONU.

[8] Dejando de lado las presiones sugeridas sobre los representantes designados por los países miembros.

[9] El procurement es el conjunto de bienes que la ONU adquiere a suministradores de todo el mundo. Hoy por hoy hay 1,396 empresas rusas vendiendo a la ONU.

El helicóptero de Costa

Como pueden ver detalladamente en el suelto de El Economista que ven a continuación de esta frase, https://www.eleconomista.es/economia/noticias/11932277/09/22/Portugal-subira-todas-las-pensiones-un-50-en-octubre-para-que-las-familias-hagan-frente-a-la-inflacion.html, el gobierno portugués ha cogido el toro por los cuernos. Se va a enfrentar a las consecuencias de la inflación que sufre Portugal como consecuencia de la muy errónea política de liquidez ilimitada y tipos de interés reales negativos que ha seguido el Banco Central Europeo desde hace muchos años.

Recordemos. La curva de tipos de interés del Euro desde 2009 es asintótica con el eje de abscisas, y a partir de 2014, paralela, con tipos que llegaron a ser negativos y con una masa monetaria disparada, algo así como “para no dejar a nadie atrás”. No es cierto, claro, pues se trataba de evitar una recesión o una estanflación, cuyas consecuencias se hubieran imputado a los rectores del BCE y, por extensión, a los de la UE como un todo y a los gobiernos de cada país miembro de la Unión Económica y Monetaria. Y hasta ahí podíamos llegar.

Como dijo Winston Churchill en 1938 tras el pacto o acuerdos de Munich[1], “por evitar la guerra caísteis en el deshonor y ahora tendréis deshonor y guerra”. Análogamente, por evitar la crisis, el paro y la recesión, el BCE[2] mantuvo dopada durante años la estructura económica de la zona Euro y ahora hay que reducir la liquidez y subir los tipos, habilitando una recesión y el paro consiguiente. Pero algunos han ganado diez años de impunidad.

Venía todo esto a cuento de que el gobierno portugués ha decidido minimizar los costes que la inflación supone para sus ciudadanos, a riesgo de potenciar precisamente la inflación en su propio país[3].

¿Y cómo lo ha hecho? Han propuesto un conjunto de medidas que, por sus plazos, son una mezcla de actuaciones de una sola vez y de medidas a lo largo del tiempo. Y por su origen, la mayoría de ellas pasa por una reducción general de impuestos (IVA, fundamentalmente), aunque tratándose de un ejecutivo socialdemócrata, no han podido evitar un conjunto de subvenciones por segmentos de población según renta.

Lo importante es que un Ejecutivo sedicentemente de izquierdas, ante un problema social de gran magnitud y carácter transversal, ha decidido reducir parte de sus ingresos, devolviendo a la gente parte de lo que la gente se ha visto obligada a entregar al Estado. Luego viene la floración discriminatoria en las transferencias con que todo Ejecutivo progresista adorna sus actos, que opacan las decisiones justas con las caprichosas que provienen de la llamada Justicia Social. Y de paso, como colofón, se arbitra un despliegue de recursos más propio del helicóptero de Bernanke[4] para estimular la demanda. Será por dinero …

Ya que no tienen Política Monetaria, tiran de Política Fiscal. Si quieren hacer algo por la gente a la que gobiernan, eso pueden hacer. Bien podrían limitarse a reducir la carga impositiva y dejarse de limitar precios (decididamente, es una manía socialista), pero eso es pedir peras al olmo.

Lo mejor del artículo es la despedida dirigida a las autoridades de Bruselas. Por supuesto que las cuentas del Estado portugués no van a cumplir con los objetivos prefijados. Decir que «vamos a cumplir los objetivos fijados de reducción de déficit y deuda pública» es claramente un brindis al sol comunitario. Si reduces los ingresos e incrementas los gastos, no vas a cumplir previsiones, rebus sic stantibus. A menos que el incremento esperado de consumo privado sobrecompense. Seguro que hay algún modelo econométrico que así lo afirma, así que, ¡adelante con los faroles!

¿Y en España?

Madrid,12 de septiembre de 2022

[1] Seguro que lo recuerdan. Chamberlain y Daladier se inclinaron ante Hitler tras la crisis de los sudetes, pensando que con cesiones neutralizarían al nacional socialismo en su expansión territorial, imperial. Ustedes ya saben lo que pasó.

[2] También la Reserva Federal. El pavor a las consecuencias políticas era el mismo.

[3] En la UE como un todo, cualquier impacto será muy menor por el peso relativo de Portugal.

[4] En 2002, cuatro años antes de que ocupara el puesto de gobernador de la Reserva Federal norteamericana, preguntaron a Ben Bernanke: «¿Usted qué haría si fuéramos a entrar en recesión?» La respuesta ha pasado a la Historia: «Me subiría a un helicóptero y empezaría a arrojar dinero». Eso crearía una inflación galopante, luego hacerlo ahora no parece lo más aconsejable. Y sin embargo… la estanflación hace extraños compañeros de cama.

Carta de los martes 13 de septiembre de 2022

Queridos amigos:

El 13 de septiembre de 1923, el general Miguel Primo de Rivera y Orbaneja dio un golpe de Estado. Suspendió la vigencia de la Constitución de 1876, disolvió el Parlamento e instauró una dictadura, con el VºBº de Su Majestad el rey Alfonso XIII.

¿Quién era Miguel Primo de Rivera? Empecemos por el principio. Nació el 8 de enero de 1870 en Jerez de la Frontera (Cádiz), en el seno de una familia de larga tradición militar[1] y profunda religiosidad. Católica, por supuesto.

Realizó sus estudios en Jerez en el colegio San Luis Gonzaga y el Instituto. Una vez en Madrid los continuó en el Instituto Cardenal Cisneros. En junio de 1884, con catorce años, ingresó en la Academia General Militar. Cuatro años más tarde egresó como Alférez de Infantería. En 1890 fue ascendido a Teniente. En 1893 Fue destinado a Melilla[2].

La trayectoria militar de Miguel Primo de Rivera es extraordinaria. Se desempeñó en Cuba, Filipinas, Norte de África y la Península. En los tres primeros escenarios consolidó sus ascensos por méritos de guerra[3]. En todas las posiciones que ocupó y en todos los empleos que desempeñó demostró gran valor y maestría, no sólo en el ámbito militar sino en el diplomático. Ya con el empleo de Coronel, en noviembre de 1901 fue destinado a Barcelona[4]. En junio de 1902 casó con Casilda Sáenz de Heredia (1879-1908)[5], de la que enviudó tras un sobreparto.

En 1911 ascendió a General de Brigada. El 31 de diciembre de 1913 alcanzó el empleo de general de División. En octubre de 1915 se le nombró gobernador militar de Cádiz; fue depuesto en 1917 por exponer en público su teoría de la conveniencia de abandonar el Rif[6]. En 1919 ascendió a Teniente general. En 1920 se le nombró Capitán General de Valencia[7]. El 8 de junio de 1921, pasó a la Capitanía General de Madrid, de donde también se le relevó por otro discurso abandonista[8] en el Senado. El 15 de marzo de 1922 asumió la Capitanía General de Cataluña[9]. Allí empezó a fraguarse el golpe. ¿Cuál era el entorno y los condicionantes que lo posibilitaron?

España veía cómo los intelectuales más conocidos seguían lamentando el impacto de la pérdida de las provincias de Ultramar en 1898 con un tono derrotista que condicionaba la vida pública y la impresión de los ciudadanos. Coleaba el Desastre de Annual[10], que veía aproximarse otra revisión del Expediente Picasso[11] en las Cortes, y la presencia de España en el Rif, con situaciones muy difíciles y gran implicación del Ejército, era compleja. La descomposición social que propiciaba el terrorismo anarquista[12] (recordemos la Semana Trágica en Barcelona en 1909) no cejaba, reforzándose con atentados organizados principalmente por la CNT.

El turnismo, el caciquismo, la corrupción y la cisura entre políticos profesionales, partidos políticos minoritarios, sindicatos de clase y entidades análogas, por un lado, y una población desentendida del permanente paripé político por otro, era enorme. La España real pasaba, desconfiando de sus teóricos rectores. Sus problemas eran económicos, no de representación. El hastío era patente y el sistema político, inútil. La Monarquía no atravesaba sus mejores momentos.

Entre 1914 y 1918 se vivió en Europa y posesiones coloniales la I Guerra Mundial, de la que el gobierno conservador de Eduardo Dato mantuvo alejada a España[13]. Desde 1917, la revolución soviética impactó fuertemente sobre gobiernos y ciudadanos de a pie, remodelando el entorno político para el resto del Siglo XX. El separatismo catalán generaba tensiones políticas que enrarecían el ambiente en toda la Nación. La Huelga General de 1917, aunque sofocada con ayuda del Ejército, había puesto de relieve enfrentamientos de compleja resolución.

Todo este conjunto de elementos creaba una situación muy problemática. En los entornos dirigentes fue madurando la idea de posibilitar una solución extraparlamentaria[14]. En el resto de Europa, esas salidas empezaban a tener lugar[15]: el triunfo de Benito Mussolini en Italia, la dictadura militar de Miklòs Horthy en Hungría, la del general Józef Piłsudski en Polonia y la de Sidónio Pais en Portugal, más los posteriores regímenes dictatoriales del general Ioannis Metaxás en Grecia y de Milan Stojadinovic en Yugoslavia, parecían marcar un camino. Las primeras impulsaron a Primo de Rivera a tomar la decisión de implantar un sistema autoritario, una dictadura.

En septiembre de 1923, Primo de Rivera se trasladó a Madrid para recabar apoyo al pronunciamiento. Lo obtuvo de un grupo de generales africanistas conocido como “El Cuadrilátero”[16]. El día 12, Juan O’Donnell [17]se sumó al golpe. Y la misma madrugada del 13, Miguel Primo de Rivera proclamó en Barcelona[18] el estado de guerra. Lo hizo con la connivencia del rey Alfonso XIII y la aquiescencia de buena parte de los industriales, la patronal, del clero, del ejército[19] y de las fuerzas conservadoras[20]. Encontró poca resistencia, pues reemplazaba a un sistema desprestigiado[21] y prometía una dictadura transitoria[22] para restaurar el orden, obliterar el caciquismo y “salvar España de los profesionales de la política”[23].

El Gobierno estaba dividido. Solo dos ministros se oponían frontalmente[24]. El día 14, el presidente del Gobierno, García Prieto, pidió al rey la destitución de los generales sublevados y la convocatoria de Cortes Generales, pero el monarca no lo apoyó y el Gobierno tuvo que dimitir. Al poco, Alfonso XIII nombró a Primo de Rivera presidente del Gobierno. Éste encabezó un Directorio Militar[25] que concentró todos los poderes del Estado[26]. Se dejó en suspenso la Constitución de 1876, se declaró el estado de guerra[27], se prohibieron los partidos políticos, se restringieron las libertades políticas, se censuraron las publicaciones de la prensa y se destituyó a todos los gobernadores civiles (sustituyéndolos por los gobernadores militares)[28]. El día 18 de septiembre se prohibió el uso oficial de lenguas distintas del castellano. La Mancomunidad de Cataluña[29]  fue intervenida y se disolvieron las Diputaciones Provinciales.

La acción concreta comenzó con la ilegalización y persecución de la CNT (anarquistas), lo que generó réditos inmediatos en el orden de la paz social[30]. Sensu contrario, poco después del golpe, Primo de Rivera consiguió que el PSOE y a la UGT colaboraran con la dictadura[31].

Reforzó el proteccionismo en favor de la industria nacional e invirtió en la construcción de grandes obras públicas[32], según su ideario regeneracionista. Propició inversiones en telecomunicaciones[33] y creó la CAMPSA[34]. La estructura económica empezó a variar: se pasó de un 57 % de población activa dedicada a la agricultura, a sólo un 45 %. Creció la edificación. Se tomaron medidas como la vivienda de protección oficial. El parque automovilístico se elevó un 100% en seis años.  Se financió el retiro obrero, se favoreció a las familias numerosas y se reguló el trabajo femenino relacionado con la maternidad[35]. La dictadura de Primo de Rivera trajo tranquilidad y prosperidad a España, modernizándose el país tras la pérdida de las colonias y la Guerra del Rif. El sesgo intervencionista del régimen se articuló a través de organismos como el Consejo de Economía Nacional (1924), que elaboró la política económica del régimen, priorizó la producción nacional fijó los aranceles y negoció los acuerdos comerciales internacionales.

A los 90 días del golpe, los presidentes del Senado, conde de Romanones, y del Congreso de Diputados, Melquiades Álvarez, recordaron al Rey[36] que la Constitución le obligaba a convocar elecciones. Fueron destituidos.

El 12 de enero de 1924 se disolvieron las diputaciones provinciales, salvo las vascas y la navarra, un paso más en el proceso de «descuaje del caciquismo», que tras el restablecimiento de la «paz social» era el otro objetivo asignado a las nuevas autoridades militares provinciales y locales. Desalojada la oligarquía de los políticos del turno, los nuevos gobernadores civiles (todos militares) fueron encargados de investigar los casos de corrupción. La reforma política a nivel local culminó con la promulgación del Estatuto Municipal de 1924.

En marzo de 1924, Primo de Rivera[37] retiró las tropas de Yebala y Xauen para acortar las líneas. Abd el-Krim lanzó una ofensiva y ganó parte del protectorado español. Luego cometió el error de atacar las posiciones francesas. Primo de Rivera ideó un desembarco en Alhucemas para pacificar la zona, sin necesidad de continuar con la campaña alejándose de la costa. En septiembre de 1925, el desembarco, parte de una operación combinada con el ejército francés, fue comandado por Primo de Rivera. Fue un completo éxito, pues sorprendió al enemigo por la retaguardia y partió en dos la zona controlada por los rebeldes. Tras el logro de la operación anfibia, Primo se cesó a sí mismo como Alto Comisario, nombrando a José Sanjurjo en noviembre de 1925. El protectorado quedó totalmente pacificado en la primavera de 1927.

El primer paso hacia la institucionalización del régimen fue la fundación en abril de 1924 del «partido único» Unión Patriótica y el segundo la formación del Directorio civil en diciembre de 1925. Los pasos siguientes fueron el ya comentado establecimiento de la Organización Corporativa Nacional y la convocatoria de la Asamblea Nacional Consultiva encargada de elaborar un proyecto de nueva Constitución.

La consecuencia política del éxito de Alhucemas fue la sustitución, el 3 de diciembre de 1925, del Directorio Militar por un Directorio Civil[38], formado sobre todo por hombres de la Unión Patriótica[39], partido oficial del régimen creado en abril de 1924[40] para ocupar el vacío dejado por los partidos conservadores y liberales. La Constitución permaneció suspendida[41].

En 1927 se fundó la Asamblea Nacional Consultiva (ANC) para elaborar un anteproyecto de Constitución. Éste fue hecho público en julio de 1929. Fue rechazado por liberales, monárquicos y republicanos. Recibió críticas en la propia ANC y del propio Primo de Rivera[42]. La Dictadura fue incapaz de encontrar una fórmula institucional sustitutiva de la anterior.

Las divisiones internas crecían, en tanto la oposición se fortalecía y unía contra Primo de Rivera. El nuevo Régimen parecía eternizarse en el poder y los partidos clásicos[43], más los recientes, ansiaban la vuelta del status quo ante, fuente de su supervivencia y medro. Incluso parte de los militares[44] conspiraban contra Primo de Rivera. Los sectores sociales que inicialmente habían prestado su apoyo a la dictadura fueron retirándoselo: los nacionalismos cuando disolvió la Mancomunidad; los empresarios, molestos con la presencia de la UGT en sus empresas; los intelectuales[45] y universitarios, refractarios a lo que no fuera progresista o partidista.

Se dieron dos golpes de Estado para desbancar a Primo de Rivera del poder y volver al sistema constitucional. En el primero[46] participaron los generales liberales Weyler y Aguilera, así como políticos del antiguo régimen y destacados miembros de la «vieja política», como Melquíades Álvarez.

El segundo golpe tuvo lugar en enero de 1929 en Valencia. Su protagonista fue el político conservador José Sánchez Guerra, aunque también tuvieron un papel destacado los artilleros[47]. Todo el año 1929 fue un cúmulo de protestas generalizadas[48].  Y cuando Primo de Rivera supo que para el 28 de enero de 1930 se estaba fraguando una nueva conspiración contra él[49], se adelantó. Los éxitos logrados por la Dictadura ya se veían como amortizados. Las élites volvían por donde solían. Primo de Rivera, consciente de ello, desilusionado, tras haber perdido el apoyo del monarca[50] y del grueso de los mandos militares[51], presentó su dimisión[52] el 28 de enero de 1930. Primo de Rivera se exilió en París, donde murió dos meses más tarde, el 16 de marzo de 1930, a causa de la diabetes que padecía junto con los efectos de una gripe, preso de una gran amargura y decepción[53].

La dictadura fue un típico régimen conservador y militarista. El propio Primo de Rivera resultó ser un paternalista benevolente, enormemente ingenuo. Parecía ignorar que, en el ámbito político, los profesionales del sistema llevan todas las de ganar.

La frase de hoy pertenece a Miguel Primo de Rivera, quien, al decir de Miguel Maura, repetía aquél con frecuencia en sus últimos días en el poder: “A mí no me borbonea nadie”. La candidez de Don Miguel era pasmosa, dada su experiencia y conocimientos.

Cordiales saludos

José-Ramón Ferrandis

El general, vitoreado por los legionarios, en el desembarco de Alhucemas. Desembarco de Alhucemas, cuadro de José Moreno Carbonero (1929)

[1] El apellido Primo de Rivera es originario de La Montaña. Sus orígenes militares se remontan a Carlos I. Enrique Primo de Rivera fue soldado en los Tercios de Flandes en el siglo XVII. Militares fueron su bisabuelo, Rafael de Sobremonte, mariscal de campo del Rey y virrey del Río de la Plata. Su abuelo José Primo de Rivera participó en la Guerra de la Independencia y en la de la emancipación americana. Llegó a presidente de la Junta del Almirantazgo en 1837, fue senador por Cádiz, ministro de Marina e interinamente, de Hacienda. Su padre, Miguel Primo de Rivera y Sobremonte, fue coronel de Estado Mayor; su tío Fernando Primo de Rivera y Sobremonte fue capitán general, gobernador de Filipinas y varias veces ministro de la Guerra. Su hermano Fernando Primo de Rivera y Orbaneja, falleció como teniente coronel en el desastre de Annual. Y él mismo, desde luego.

[2] Se distinguió en muchas operaciones. En la de Cabrerizas Altas fue ascendido a capitán y condecorado con la Cruz Laureada de San Fernando de 1.ª Clase.

[3] Como veremos, en 1911 ya era general.

[4] Donde mantuvo el orden alterado por las huelgas.

[5] De este matrimonio nacieron cuatro hijos. El mayor, José Antonio, fundador de la Falange, fue asesinado en la prisión de Alicante el 20 de noviembre de 1936. Miguel fue alcalde de Jerez, ministro de Agricultura y embajador. Fernando, oficial del Ejército y médico, fue asesinado en la cárcel Modelo de Madrid el 23 de agosto de 1936. La hija menor, Pilar, tuvo una larga trayectoria política, que comenzó en 1933 y duró todo el Movimiento como delegada nacional de la Sección Femenina.

[6] Primo de Rivera sugirió por primera vez en 1917 hacer un trueque con Gran Bretaña: Ceuta por Gibraltar.

[7] En Valencia se enfrentó al terrorismo anarcosindicalista.

[8] Se dice que afirmó: “Yo estimo, desde un punto de vista estratégico, que un soldado más allá del Estrecho es perjudicial para España”.

[9] Ese destino le expuso de cerca a los problemas sociales y políticos de España, doblados por los específicos de Barcelona y Cataluña y reforzados por las consecuencias de la Primera Guerra Mundial, la revolución soviética de 1917 y la huelga de 1917 en España.

[10] En 1921, el líder rifeño Abd-el-Krim masacró al ejército español en Annual. Melilla fue defendida por la Legión, recién creada, y se salvó.

[11] Abierto para depurar responsabilidades por el Desastre de Annual. Lleva el nombre del general Juan Picasso, destinado en el Consejo Supremo de Guerra y Marina. Informaba sobre los hechos que llevaron al “Desastre de Annual”, la situación del ejército en Marruecos y las responsabilidades de la derrota. En conjunto era una dura crítica al régimen político, que alcanzaba al Monarca.

[12] De entre los muchos asesinatos que efectuaron los anarquistas, el del presidente del gobierno Eduardo Dato (1921) y el del obispo de Zaragoza y cardenal, Juan Soldevilla (1923) fueron los más sonados; el último precedió en tres meses al golpe de Estado de Miguel Primo de Rivera.

[13] Generando beneficios en forma de exportaciones masivas a los contendientes y evitando daños humanos y gastos militares. Con todo, auspiciaron una fuerte subida de precios internos y el consiguiente malestar en el conjunto de la población.

[14] Un cirujano de hierro, un regeneracionista (según feliz expresión de Joaquín Costa) que, además pusiera orden en el caos reinante. Fracasados los esfuerzos de Francisco Silvela, bloqueada por la Corona (que retiró su confianza en el político conservador tras la Semana Trágica) la “reforma desde arriba” de Maura, y sin efectos la reforma liberal de José Canalejas se dibujaba en el horizonte una solución atípica que remediara la debilidad de los sistemas y hasta los regímenes para resolver los graves problemas existentes.

[15] Sin utilizar como referencia la revolución soviética ni el espartaquismo alemán, que sin embargo tuvieron una enorme importancia en el desarrollo ideológico de los partidos de izquierdas.

[16] Estaba formado por los generales Saro, Dabán, Cavalcanti y Federico Berenguer, cercanos al Rey, quien estaba al tanto de los preparativos.

[17] Gobernador militar de Madrid. Convenció a su superior jerárquico, capitán general de Madrid, Diego Muñoz Cobo, para sumarse.

[18] Lo mismo ocurrió en el resto de Cataluña, Zaragoza y Huesca.

[19] Aunque el Ejército en su conjunto no había secundado el golpe, tampoco se opuso. En Cataluña contó con el apoyo del somatén.

[20] Contó con el apoyo del catalanismo conservador de la Lliga Regionalista.

[21] Sobre todo, por los políticos profesionales.

[22] Indicó que duraría 90 días, pero duró seis años y cuatro meses.

[23] Lo que reflejaba las sensaciones de gran parte de la población. El día 13 de septiembre publicitó su manifiesto Al País y al Ejército, en el que muestra sus intenciones de efectuar las reformas urgentes que gran parte de la sociedad solicitaba.

https://documen.site/download/manifiesto-de-primo-de-rivera-1923-al-pais-y-al-ejercito_pdf

[24] Manuel Portela Valladares y el almirante Juan Bautista Aznar.

[25] Integrados por ocho generales de brigada y un contralmirante, representando las distintas armas y alguna Capitanía General.

[26] Esta fue la primera fase: en la segunda, desde 1925, fue bajo un Directorio civil, que él mismo presidió.

[27] Que duró hasta el 16 de mayo de 1925.

[28] Además, el 17 de septiembre extendió el somatén a toda España. El 30 de septiembre se llevó a cabo el cese los concejales de los ayuntamientos, sustituidos por juntas de vocales. Estos elegirían al alcalde.

[29] Se trató de un experimento de autogobierno regional. Esto le granjeó las primeras desafecciones entre sus partidarios. El 12 de marzo de 1925 fue abolida.

[30] Los atentados del pistolerismo descendieron vertiginosamente (frente a los 1.259 atentados registrados entre 1919 y 1923, se pasó a 51 entre 1923 y 1928), Descendió el número de huelgas.

[31] Lo que, de paso, produjo grietas en el PSOE entre Largo Caballero y Besteiro, por un lado, y Prieto y Fernando de los Ríos por otro. Los socialistas se integraron en el Consejo de Trabajo. Largo Caballero formó parte del Consejo de Estado.

[32] Sobre todo, las redes de carreteras (en 1926 se fundó el Circuito Nacional de Firmes Especiales, que realizó unos 7.000 kilómetros de carreteras), y la modernización hidrográfica, para cuyo aprovechamiento se crearon las Confederaciones Hidrográficas. El Plan Guadalhorce (1926) fue un ambicioso proyecto de construcciones ferroviarias. También electrificó parte del mundo rural. Eso sí, hubo que recurrir a la emisión de deuda pública,

[33] Compañía Telefónica Nacional de España, con capital mayoritario de la ITT de EEUU (concesión en 1924).

[34] Compañía Arrendataria del Monopolio de Petróleos (junio de 1927).

[35] Primo de Rivera había prometido su «paternal intervención» para mejorar las condiciones de vida y de trabajo de los obreros. Eso se concretó en noviembre de 1926 con la Organización Corporativa Nacional (OCN), una institución para regular las relaciones entre trabajadores y empresarios bajo la supervisión del Estado. La idea de la OCN estaba inspirada en la Doctrina social de la Iglesia.

[36] En una entrevista publicada el 24 de enero de 1924 por el diario Daily Mail, Alfonso XIII afirmó: “Yo acepté la Dictadura militar porque España y el Ejército la quisieron para acabar con la anarquía, el desenfreno parlamentario y la debilidad claudicante de los hombres políticos. La acepté como Italia tuvo que acogerse al fascismo porque el comunismo era su inmediata amenaza. Y porque había que emplear una terapéutica enérgica sobre los tumores malignos que padecíamos en la Península y en África”.

[37] En octubre de 1924 asumió personalmente el cargo de Alto Comisario español en Marruecos.

[38] Primo de Rivera había hablado siempre de la provisionalidad de su régimen. La victoria de Alhucemas resolvió un problema de pesadilla para todos los gobernantes españoles desde 1898. Eso le hizo creer que era imprescindible. Afirmando su voluntad de permanecer en el poder empezó su declive. Su labor se fue desvirtuando y fue perdiendo apoyos para él y para la Monarquía.

[39] Entre cuyos miembros se hallaban Severiano Martínez Anido, José Calvo Sotelo, Eduardo Aunós y el conde de Guadalhorce.

[40] Se trataba de crear una fuerza política que no estableciera fines ni medios a instrumentar, sino que se limitara a administrar el Estado según el lema regeneracionista de “menos política, más administración”.

[41] Los políticos del viejo régimen acentuaron su distanciamiento del Monarca. Los partidos políticos no dinásticos (socialistas y republicanos, como el Grupo de Acción Republicana, de Manuel Azaña) se aplicaron en la oposición, que provenía de distintos frentes, además de los políticos profesionales: intelectuales (Miguel de Unamuno, Ramón María del Valle-Inclán, Luis Jiménez de Asúa, Fernando de los Ríos, Vicente Blasco Ibáñez, Ramón Menéndez Pidal, Gregorio Marañón), sindicalistas y militares, especialmente artilleros.

[42] El anteproyecto de Constitución (técnicamente Estatuto Fundamental de la Monarquía), fue redactado por José María Pemán, Gabriel Maura Gamazo y Juan de la Cierva. Limitaba el ejercicio de los derechos, no establecía la división de poderes. La mitad de la única Cámara era elegida por sufragio universal y la otra mitad era designada por las corporaciones y por el Rey.

[43] En realidad, los partidos del turno como tales, el Partido Conservador y el Partido Liberal, estaban fuera de juego como consecuencia de su desalojo del poder y del «descuaje del caciquismo».

[44] Aquí entra a jugar un papel capital la llamada “Cuestión Artillera”. Primo de Rivera anuló la escala militar en la que los oficiales de artillería e ingenieros promocionaban sólo por antigüedad. El Cuerpo de Artillería no aceptaba los ascensos por méritos de guerra. El malestar privó a Primo del apoyo militar cuando lo necesitó.

[45] Gentes especialmente abducidas por una visión negativa de España y de su glorioso pasado.

[46] Conocido como la Sanjuanada porque estaba previsto para el 24 de junio de 1926.

[47] Entre los dos se produjo una mascarada, el complot de Prats de Molló, un intento de invasión de España desde Francia dirigido por Francesc Macià y el Estat Catalá, al que se sumaron grupos de la CNT.

[48] Primo disolvió el Arma de Artillería.

[49] En enero de 1930 se preparó en Andalucía un nuevo golpe para el día 28. Estaban implicados, entre otros, Diego Martínez Barrio, Miguel Maura y Carlos de Borbón. La iba a encabezar el general Manuel Goded, gobernador militar de Cádiz.

[50] La progresiva pérdida de apoyos de la dictadura hizo que el Rey comenzara a considerar que la Corona corría riesgos si seguía vinculada a Primo de Rivera.

[51] A los que se había dirigido para comprobar si seguía contando con su confianza. La tibieza de su respuesta fue clara.

[52] No sin antes recomendar a Alfonso XIII nombres de militares que podrían sucederle. Fue leal hasta el final a quien lo utilizó para intentar perpetuarse.

[53] Ni él, ni Calvo Sotelo, ni José Maria Pemán, ni Eduardo Aunós, por citar unos pocos, comprendieron el desprecio de la población con el extraordinariamente positivo balance de un régimen que habría librado a España del separatismo, del sindicalismo pistolerista y de la guerra interior, amén de conseguir enormes logros económicos y sociales.

 

 

Mijail Sergueievich Gorbachov

El 30 de agosto de 2022 falleció en Moscú (Rusia) el que fuera secretario general del Comité Central del Partido Comunista de la Unión Soviética (1985-1991) y jefe de Estado de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS), Mijail S. Gorbachov. Tenía 91 años.

Ustedes han leído todo tipo de obituarios y probablemente no necesitan otro. Mucho menos, días más tarde del óbito. Y sin embargo, tras haber visto muchos de ellos, creo que puedo aportar algo más. Algo que no he leído en parte alguna.

Tuve la fortuna de estar trabajando en Moscú cuando Gorbachov fue nombrado secretario general del PCUS. Konstantin Ustinovich Chernienko acababa de morir. Había estado menos de un año al frente del Politburó, y durante todo ese período, el enfisema pulmonar lo mantenía al margen de la mayoría de las reuniones[1]. Chernienko había sucedido en el puesto a Yuri Vladimirovich Andrópov[2] quien, tras 15 años al frente de la KGB (Comité de Seguridad del Estado), estuvo apenas 15 meses al frente de la nave soviética, muchos de ellos en la clínica del Kremlin, sometido a diálisis.

La URSS se caía a pedazos, igual que sus máximos dirigentes. Occidente no parecía ser consciente de esta deriva, pero Andrópov sí lo era. Tenía toda la información sobre cómo se hallaba realmente la URSS[3]. Y para sacarla del marasmo, dado que su vida se acababa, eligió a un jovencísimo Gorbachov que hiciera el difícil trabajo de dar un golpe de timón para evitar el hundimiento. No pudo conseguir la aprobación del Politburó para que Gorbachov le sucediera al final de sus días, pero cuando Chernienko murió, las puertas del poder se abrieron para su delfín.

La labor era titánica: se trataba de rejuvenecer a un muerto cuyas constantes vitales eran de gran debilidad y cuyos fundamentos eran simplemente insostenibles. Pero Gorbachov tenía fe.

Sin perder un momento, lanzó primero una política de aceleración (uskarenie) de la producción. Al ver que eso no daba resultados[4], pasó a la fase II: había que rehacer el sistema (perestroika) y abrir sus puertas (glásnost, transparencia). Y a ello se dedicó en el ámbito interior de la URSS, mientras intentaba reconducir costumbres inveteradas de la población[5].

Gorbachov sufrió un permanente boicot por el ala conservadora del PCUS y de la nomenklatura, en tanto el ritmo de las reformas (procesos de privatización, reforzamiento de las cooperativas, libertad a ciertos sectores y empresas para determinar precios) no alzaba el vuelo lo suficiente, decepcionando a los reformistas. Su posición resultante resultó centrista, con los consiguientes problemas de eficiencia. Impertérrito, liberó prisioneros de conciencia[6], rehabilitó a represaliados por Stalin, creó espacios nuevos para la libertad de expresión[7] y realizó importantes cambios en el Ejército[8].

En el ámbito de la política exterior, alcanzó un acuerdo de reducción de armas nucleares con los EE. UU.[9], retiró a la URSS de Afganistán (que había devenido un Vietnam para la URSS), permitió el derribo del Muro de Berlín[10] y visitó en Roma a un Papa (Juan Pablo II) que había sufrido un atentado muñido por la KGB años antes. La distensión fue un hecho. La URSS no podía seguir la carrera de armamentos ni el pulso por la Guerra de las Galaxias[11] que lanzó Ronald Reagan.

Gorbachov sabía y quería, pero no pudo. Claro que seguía siendo comunista, pero dentro de sus convicciones, rechazó la brutalidad, la violencia, la coacción y el crimen que sus antecesores desplegaron permanentemente en el ejercicio del poder. Estoy seguro de que esa fue una enseñanza de Andrópov[12], quien al final de su vida aprendió que todo el mal desplegado por la Unión Soviética allá donde puso la bota, así como el desprecio por sus conciudadanos, era finalmente inútil. Y eso lo aprendió Gorbachov desde el minuto uno.

Madrid, 11.9.2022

[1] Y cuando iba, le era imposible hablar inteligiblemente. Se oía el pitido de sus pulmones al respirar.

[2] Un verdadero halcón desde Hungría (1956) a Checoslovaquia (1968) y Afganistán (1979), hasta el atentado contra San Juan Pablo II (1981) y la intervención en Polonia (1981).

[3] Entre otras cosas porque se encargaba de pergeñar los informes cosméticos que hacían pensar lo contrario.

[4] Recordemos que el modelo soviético de planificación centralizada, determinación administrativa de precios y cantidades y coerción permanente estaba agotado.

[5] Combatió el alcoholismo de la sociedad deteniendo a los individuos que se emborrachaban en lugares públicos y en el trabajo; aumentó los precios del vodka y otras bebidas alcohólicas. No resultó.

[6] El caso de Andrei Sajárov fue el más sonado.

[7] De eso y del conocimiento de los mecanismos de funcionamiento del sistema iba la glásnost.

[8] La llegada de Mathias Rust a la Plaza Roja, volando en una avioneta Cessna 172 desde Finlandia, cubrió de ridículo a los militares, situación que Gorbachov aprovechó para efectuar nuevos nombramientos en la cúpula militar.

[9] Tratado sobre Fuerzas Nucleares de Rango Intermedio. Se firmó en 1987.

[10] Ese fue un acto de justicia natural que provocó la caída del imperio comunista en Europa Oriental, prolegómeno de la implosión de la URSS y antesala de la reunificación de Alemania.

[11] La Iniciativa de Defensa Estratégica o Strategic Defense Initiative, fue un programa militar de los Estados Unidos para construir un sistema defensivo con armas espaciales capaz de prevenir un ataque nuclear con armas nucleares estratégicas.

[12] Posiblemente el más acendrado miserable, junto con Kagánovich, Stalin, Beria y Lenin, que alumbró ese régimen asesino.

Suicidio orquestado por el Parlamento Europeo

Suicidio orquestado por el Parlamento Europeo

El pasado día 2 de septiembre de 2022 publicaba Jesús Sánchez-Quiñones en su blog de Expansión El blog de JSQ – Noticias desapercibidas de agosto – Blogs Expansion.com un artículo de interés. Lo era no tanto porque se tratara de uno de sus habituales excelentes análisis sobre aspectos macroeconómicos de la realidad, cuanto porque ponía el foco en una serie de noticias de relevancia que podrían haber pasado desapercibidas para el lector.

Una de ellas era más trascendente que otras, siendo todas de primer orden. La transcribo: El Parlamento Europeo aprueba que a partir de 2035 sólo se podrán vender vehículos eléctricos (ni siquiera híbridos). California ha aprobado la misma medida. De nuevo Europa se autoinflige un daño severo en un sector básico en su industria europea. El presidente de Chequia por su parte, culpa a la «locura verde» de la crisis energética, avisando que la abolición de los coches de motores de combustión empeorará la agonía.

La locura calentológica invade las instituciones europeas, de las que el Parlamento podría sin duda ser de las menos afectadas (por tratarse de una amalgama de personas procedentes de distintas ideologías y Estados), como el BCE debía serlo por su muy técnica condición, si no fuera por sus obligaciones estatutarias incumplidas. Pero no. Y lo grave no es que los biempagaos representantes de los países miembros, reunidos en asamblea, tangan sus propias ideícas al respecto. Es que legislan, y por tanto obligan a los Estados y a los ciudadanos de los Estados a cumplir con las normas, por descabelladas que sean. Que lo son.

Veamos los errores que se derivan de la decisión parlamentaria.

Uno, la inconveniencia de aplicar una norma que obliga a las industrias europeas de automoción a reorientar completamente sus producciones, manteniendo durante años dos líneas de motorización y alimentación independientes por completo, con los costes consiguientes[1]. Otro, el que se deriva de la mera imposibilidad de fabricar las baterías necesarias por inexistencia de yacimientos de litio[2] suficientes para crear las baterías que acumulen la energía para los diez millones de vehículos que se venden anualmente en la UE, de todos los orígenes.

Otro, el coste de fabricación de las baterías, que es muy alto (lo que condiciona el precio final, pero vaya y dígaselo usted a los politicastros que han votado) e impide su adquisición por las clases menos favorecidas, que son mucho más del 50% de la población. Otro, el deterioro ambiental de las zonas mineras donde se extrae la mena[3]. Otra, las enormes emisiones de CO2[4] que se realizan para extraer la mena sedicentemente necesaria para reducir las emisiones de efecto invernadero vía fabricación de baterías limpias.

Otro, que no hay capacidad de generación de energía eléctrica instalada para cargar todas las baterías. Les supongo al tanto de la ruina productiva y la consiguiente escasez de energía eléctrica a la que nos han llevado políticos del mismo jaez desterrando el carbón, cerrando centrales nucleares, prohibiendo nuevos embalses, y así sucesivamente.

Otro, que no hay suficientes puntos de recarga – ni rápida ni lenta – en carretera, y la autonomía de los vehículos es (muy) inferior a los equivalentes de motor de explosión. Se va a montar buena fuera de las ciudades.

Otro, la verdadera contaminación que se deriva del difícil reciclaje de las baterías, una vez terminada su vida útil.

Y el último, el más relevante: y toda esta idiocia intervencionista, ¿para qué? Reducir las emisiones de CO2 en Europa tendría[5] una incidencia en el calentamiento de la atmósfera de menos del 0,09%[6], así que todo es postureo. Carísimo, criminal postureo.

Madrid, 6/9/2022

[1] Este argumento es de aplicación a todos los fabricantes del mundo que pretendan vender sus productos en la UE, pero este desarrollo es marginal a la argumentación.

[2] Sí, llegarán otras tecnologías, pero no se ha tomado la decisión contando con ellas porque se desconocen sus características.

[3] Cosa que a los partidos verdes parece no importar. Es fuera de Europa, así que están lejos y se les da una higa.

[4] https://www.climaterra.org/post/una-bater%C3%ADa-de-tesla-que-pesa-1-000-libras-requiere-extraer-y-procesar-500-000-libras-de-materiales

[5] Cada vez menos. Les explicaré esto en detalle en una próxima oportunidad. Por eso lo pongo en cursiva.

[6] Porque ustedes saben que de todo el CO2 atmosférico, sólo el 3% es de origen antropogénico, es decir, humano, ¿verdad? Y ustedes saben que, de los gases de efecto invernadero, el CO2 sólo supone el 3%, ¿verdad? Esto y mucho más podrán leer en el libro Crimen de Estado. https://www.unioneditorial.net/libro/crimen-de-estado/