por José-Ramón Ferrandis | 1 Oct 2022 | Países / Áreas geográficas
El 24 de febrero de 2022, tropas rusas acantonadas desde meses antes de esa fecha en la frontera oriental de Ucraina, lanzaron un ataque sobre este país. Lo llamaron “Operación especial” por dos razones. Una es técnico-jurídica, pues ese tipo de escenarios formales no requiere efectuar una movilización general. La otra es estrictamente propagandística[1]. Todos los esfuerzos de Putin han sido en vano, incluso en grandes sectores dentro de Rusia: esta es una guerra de conquista.
Veamos una parte de la larga tradición soviética y rusa de imperialismo armado.
El 30.11.1939 (tres meses después de que se iniciara la II Guerra Mundial), la URSS lanzó un ataque masivo sobre Finlandia. La justificación de la URSS fue obtener por la fuerza territorios extra para garantizar la defensa de sus fronteras con más kilómetros de espacio[2]. Tras enormes pérdidas materiales y humanas, la gigantesca maquinaria guerrera de la URSS terminó aplastando la resistencia de Finlandia, que perdió el 11% de su territorio. La URSS hubiera querido hacerse con toda Finlandia, antaño parte del imperio de los zares, pero no pudo.
Terminando la II Guerra Mundial en el escenario europeo, Rusia se quedó con el enclave de Königsberg, territorio alemán, cuya superficie alcanza los 15.100 km2, al que llamó Kaliningrado[3]. No se anexionó Königsberg porque fuera la ciudad natal de Emmanuel Kant sino porque su puerto no se hiela en invierno, rara avis en territorio soviético.
En 1990, líderes separatistas moldavos declararon la independencia de Moldavia[4] de una franja de terreno de 4.163 Km2. La llamaron Transdnistria. Se encuentra entre el río Dniéster y la frontera oriental de Moldavia con Ucraina. La independencia de 1990 dio paso a la guerra de Transdnistria en 1992. Establecido un alto el fuego, la situación actual es característica de toda intervención rusa más allá de sus fronteras: unidades militares rusas destacadas allí con su armamento, moneda propia (rublo transdnistrio) y el idioma ruso como lengua oficial. Sólo tres países no miembros de la ONU[5] reconocen a Transdnistria.
Tras la implosión de la URSS en diciembre de 1991, sobrevino un período de gran escasez, caos social, descenso de la expectativa de vida al nacer[6]y caída del PIB hasta en un 25% según las autoridades rusas. Tras recuperarse de la extrema debilidad en que se encontraba, Rusia hizo suya la mentalidad expansionista y militarista de la URSS.
Georgia se había declarado estado independiente antes de la implosión de la URSS, con efectos de abril de 1991. Tan pronto como en diciembre de 1991, estalló un golpe de Estado auspiciado por Rusia. En 1995, Abjasia y Osetia del Sur se declararon independientes de Georgia. Una vez realizada la subsiguiente y tradicional brutal limpieza étnica, Rusia firmó en agosto de 2008 los decretos de reconocimiento de la independencia de Abjasia y Osetia del Sur.
Paralelamente a la descomposición de la URSS y dentro de la CEI, Bielorrusia se convirtió en estado vasallo de Rusia, con un gobierno títere dirigido (como desde que la URSS estaba vigente: este hombre es un superviviente) por Alexandr Lukashenko[7].
En 2021, tras importantes disturbios en Astaná, capital de Kazajstán, fueron tropas rusas aerotransportadas las que devolvieron rápidamente el orden al país.
Como ven, el modus operandi de Rusia es siempre igual: crea malestar en territorios donde viven rusos o rusoparlantes, lanza movimientos separatistas (que apoya), envía armamento y mercenarios y al cabo, reconoce a esos territorios, que segrega de facto de su nación originaria. El Derecho internacional es violentado y Naciones Unidas no reconoce los nuevos mini estados vasallos de Rusia, pero ésta crece sin cesar.
Así que Rusia lo ha intentado con Ucraina. Viendo que Occidente no reaccionaba a la anexión de Crimea en 2014, Putin, envalentonado en su búsqueda de un nuevo imperio clásico que mimetice al de la URSS en extensión, decidió engullir más de medio millón de kilómetros cuadrados de golpe. Medio año largo más tarde, ha sufrido 100.000 bajas y perdido ingentes cantidades de material. Ha sido fuertemente derrotado en el campo de batalla. Consecuentemente, ha reposicionado su estrategia y el 30.9.2022 ha reconocido la anexión de Donetsk y Lugansk a Rusia.
Continuará. Las siguientes, si consigue anexionar toda Ucraina, son las repúblicas bálticas, casus belli automático con la OTAN. A menos que paren a Putin.

Putin y Lukashenko en septiembre de 2022
[1] Los rusos, herederos directos y principales de la Unión Soviética, son maestros de la propaganda. Su padre putativo fue un alemán, Willi Münzemberg, como alemán era el capo de la propaganda de sus primos nacional socialistas, Joseph Goebbels. Esencialmente, se trata de vender una idea, de que te la compren. Putin quiso vender que esta invasión era en realidad una operación de limpieza de nazis ucranianos, una ensoñación. Hubo quien se la compró, pero fueron los menos. Putin no es Münzemberg.
[2] Este argumento es el esgrimido tras mayo de 1945, cuando el control del Ejército Rojo sobre la nueva Polonia, Checoslovaquia, Hungría, Austria, Alemania del Este (luego RDA), Bulgaria y Rumania era completo. Ese era el colchón que quería la URSS hasta/para poder lanzar sus armas contra Occidente.
[3] Por Mijaíl Kalinin, revolucionario ruso de la primera hora, que desempeñó un importante papel institucional en la URSS hasta su muerte en 1946.
[4] Moldavia formaba parte de la URSS. Esta gente se adelantó al hundimiento que ahora veremos y pasó a vincularse a Rusia.
[5] Abjasia, Osetia del Norte y Artsaj (antes, Nagorno-Karabaj).
[6] Que en el caso de los varones se situó en 55 años. La caída en la demografía fue espantosa, pues desapareció la red de protección que permitía la difícil supervivencia de los ciudadanos.
[7] Quien permite el paso de tropas rusas en la invasión de Ucraina y está dispuesto a sumar efectivos bielorrusos. La voz de su amo.
por José-Ramón Ferrandis | 30 Sep 2022 | Cambio climático
Durante décadas, los gurús del calentamiento global han intentado – y conseguido, para qué vamos a decir otra cosa – convencer a la mayoría de la población de que el calentamiento global era un hecho. Cuando, forzados por el nulo calentamiento de la atmósfera, lo empezaron a llamar cambio climático[1], el atractivo infernal de la idea primigenia empezó a debilitarse. Y ahora ya ni lo intentan, pues el fenómeno del engaño de masas no da más de sí. Se acabó[2].
Ahora, simplemente instrumentan medidas enloquecidas y sin fundamento alguno, apoyadas en una especie de jaculatorias, de mantras reiterados una y otra vez. Es todo lo que pueden decir sin que pierdan pie argumental, pues nada de lo que afirman o hacen tiene el menor sustento científico. Que si la Agenda 2030, que si la descarbonización, que si la transición energética… Lo dicho: jaculatorias de una nueva religión, ésta caramente empobrecedora de Occidente.
Tenemos tajo, pero lograremos parar a estos miserables antes de que nos destruyan en beneficio de la RP China y de Rusia, de la India y de los restantes países que buscan la hegemonía. Simplemente hay que votar bien. Y si siguen distorsionando los resultados de las elecciones, habrá que ver.
No sólo han caído los mitos teóricos sin sustento alguno en la observación y en la ciencia. No sólo se han revelado erróneos los modelos que anticipaban temperaturas inalcanzadas e inalcanzables. No sólo se han revelado falsas todas las profecías apocalípticas de los heraldos de la mentira. Es que la mayoría de estos individuos (y a veces, hasta instituciones) han pasado a la más absoluta irrelevancia, cuando no a habitar en el reino de la ignominia.
Al Gore y sus escenografías baratas están desaparecidos, and for good. Rajendra Pachauri ha fallecido tras oscurecer su trayectoria con acusaciones de acoso[3]. Anthony Mann se arrastra por los juzgados perdiendo en todas las instancias como si no hubiera otra posibilidad (que no la hay). El Papa Francisco es el asombro de las multitudes en su inaudita desfachatez paganizante. Greta Thunberg se ha hecho mayor[4] y ya no puede balar como antaño esperando despertar solidarios vagidos aquiescentes en parte alguna del planeta. De António Guterres ya no queda nada por decir, tras haber tocado fondo. Y así.
Greenpeace ha perdido sus últimos jirones de verosimilitud a manos de su fundador[5]. El IPCC se debate entre grotescos informes sucesivamente contradictorios. La ONU es una sombra hilarante (extremadamente cara) de lo que quiso ser. La Unión Europea ha perdido toda credibilidad y ha devenido sacamantecas suicida. Las Conferences of the Parties (COP) ya no consiguen ni emitir acuerdos finales tras cada reunión anual. Como el Protocolo de Kioto, el Acuerdo de París se ha revelado inútil y presuntuoso.
El CO2 antropogénico es un gas de efecto invernadero (GEI) que carece de responsabilidad en el calentamiento del planeta experimentado durante el Siglo XX. La medición global de todo el CO2 atmosférico crece y crece, pero la temperatura decrece. Y tiene sentido: del total del CO2, el 97% es natural, no emitido por el hombre en su acción económica, pero entre los GEI, el 95% del total es el vapor de agua, que no podemos modificar[6].
Calculen, por favor. El CO2 es el 3%[7] de los GEI. El CO2 antropogénico es el 3% del total del CO2 existente[8]. Por descontado, España emite menos del 1% del 3% del 3% (es decir, menos del 0,000009 del total) de un gas[9] que no está acompasado con la evolución de las temperaturas de la baja troposfera, que por cierto, bajan. Como conclusión, destrocen ustedes sus vidas para que los decisores[10], las élites desnortadas y los globalistas del mundo (unidos) se rían a mandíbula batiente de nuestra estupidez al aceptar sus imposiciones. ¡Vayan ustedes a escaparrar, queridos calentólogos y sus seguidores ovejunos!
Pobre CO2, el elixir de la vida, tan injustamente acusado, despreciado, denostado. Los malvados de este entramado globalista quieren hacerlo desaparecer de todas partes menos de sus pulmones, siempre que sea en Occidente. El resto del mundo tiene bula. ¡Venga ya! Estamos cansados de tanta desvergüenza. A por ellos.
Oé.
Madrid, 30.9.2022
[1] Una estupidez de tercera; el clima cambia constantemente. Les empezaba a fallar la imaginación. A ellos, los mentirosos por antonomasia.
[2] Los antaño crédulos creyentes ya no creen lo increíble. Ha costado.
[3] “He held the post (de presidente del IPCC) from 2002 until his resignation in February 2015 after facing multiple allegations of sexual harassment”.
[4] Por fortuna para sus mariachis, es menudita y se disfraza con cierto éxito de la adolescente que fue.
[5] https://latribunadelpaisvasco.com/art/10633/patrick-moore-el-cambio-climatico-es-la-mayor-estafa-cientifica-de-la-historia
[6] ¿Se acuerda del calor del verano de 2022, preludio del Armagedón según los adalides del cambio climático? Se debió a una erupción submarina que arrojó a la atmósfera millones de toneladas de vapor de agua. Imaginen. Cuando uno está en una sauna y quiere elevar la temperatura rápidamente, echa agua sobre las brasas y el calor invade la cabaña. No echa el aliento lleno de CO2, echa agua. ¿Lo pillan?
[7] El resto, hasta el 5%, es metano y otros. Si quieren más detalles de éste y otros extremos, pueden leer “Crimen de Estado”, José-Ramón Ferrandis, Unión Editorial, Madrid 2022.
[8] Por supuesto, Occidente emite mucho menos del 50% (por poner una cifra de referencia clásica) del CO2 antropogénico. Y descendiendo en términos absolutos y, claro está, relativos.
[9] Que, por otra parte, se halla en la atmósfera ocupando 415 partes por millón de la misma.
[10] Antes “políticos”.
por José-Ramón Ferrandis | 29 Sep 2022 | Países / Áreas geográficas
Esta frase del Dante en la Divina Comedia se utiliza así, en su idioma original, cuando se quiere indicar que un proceso es irreversible, o que si es reversible, resulta tan costoso dar marcha atrás que no se puede optar por él, salvo suicidio planificado.
Vamos por partes. Si un país es miembro de la Eurozona y quiere abandonar ésta, puede intentarlo, pero salvo que sea la propia Alemania, o Países Bajos, o Austria (por poner tres ejemplos de países superavitarios comercialmente hablando), su nueva moneda nacional experimentaría una devaluación calamitosa. Si, además, su endeudamiento en Euros[1] es considerable[2], devolver esos euros sería mucho más caro en términos de la nueva moneda devaluada, por lo que pagar los vencimientos y el principal en su momento exigiría una Ceausescuada[3] criminal, o un nuevo endeudamiento para pagar esa deuda antigua, o el default/impago. Todas son malas alternativas. Y ninguno de los países que quisiera salir de la UEM quiere devenir Argentina.
Si el país que desea salir de la Unión Europea, además, está en fase de recibir ayudas de esa misma Unión Europea[4], salir no es una opción aceptable por parte de los ciudadanos de ese país, que reaccionarían contra el/los partidos que tomaran esa decisión por reducir gratuitamente los recursos que se les habilitan[5]. En términos generales, se tiende a recibir los fondos que salen de los impuestos que pagan los ciudadanos de los países más ricos con objeto de equilibrar la dotación de capital físico de los más pobres. No siempre funciona, pero esa es la teoría aceptada.
Otra cosa sería el caso de países no miembros de la UEM ni relativamente pobres que, por razones similares a las del Reino Unido (políticas de inmigración) decidieran salir. ¿Hay alguno? Pues sí, podría haberlo. Es Suecia, quien acaba de tener elecciones generales, en las que los partidos de la derecha, hartos del suicidio inmigratorio impulsado por la fracasada[6] Merkel, han sido votados en masa. ¿Han visto ustedes alguna injerencia de la Sra. Von der Leyen en los prolegómenos de esas elecciones? No, ¿verdad? Es que se trata de un país rico, de los que aportan fondos para que los aplicados burócratas de la señora presidente de la Comisión Europea se los gasten. A Suecia se la trata con cuidado, el que no se tiene con Polonia.
El malestar alcanza ya al Grupo de Visegrado[7] (Eslovaquia, Hungría, Polonia y la República Checa), a Suecia y en breve a Italia, donde crecen la incomodidad y el rechazo a la UE. Y esperen a las nuevas elecciones en Austria.
Los responsables políticos de la burocracia bruselense están haciendo un inmenso trabajo de destrucción. No los han puesto ahí para eso. Incierto se presenta el reinado de Witiza.
Ya ven: el dinero no todo lo puede.
Madrid, 28.9.2022
[1] Todos los países de la UE están endeudados, hasta Luxemburgo, que tampoco nos sirve para el caso.
[2] Siempre lo es. Mucho listillo que funge de experto asegura que un 60% de deuda sobre el PIB es aceptable o razonable. En realidad, se trató en su momento de un requisito o condición de endeudamiento máximo de cada país que quisiera ser miembro de la Eurozona. El porcentaje de deuda/PIB óptimo es cero. Cero.
[3] Algún día se lo contaré.
[4] Los fondos de cohesión están destinados a aquellos Estados miembros cuyo PIB per capita sea inferior al 90 % de la renta media de la UE. Su objetivo es reducir las disparidades socioeconómicas. Se aplican a Bulgaria, Croacia, Chipre, Eslovaquia, Eslovenia, Estonia, Grecia, Hungría, Letonia, Lituania, Malta, Polonia, Portugal, República Checa y Rumanía. Los fondos de desarrollo regional son algo más complicados.
[5] Esa es la teoría, pero no siempre ocurre así. Si un gobierno indecente de un país cualquiera, Ruritania por ejemplo, renuncia a fondos europeos orientados a, digamos, construir las infraestructuras necesarias para efectuar un muy necesario transvase entre la desembocadura de un gran río y las sedientas tierras del sureste de ese país, los ciudadanos darían con los huesos de ese gobierno en el lugar de la oposición, ¿verdad? Pues no siempre, oiga.
[6] José Luis Rodríguez Zapatero dixit (y probablemente pixit, señora exvicepresidente egabrense del gobierno).
[7] El grupo de Visegrado considera a la UE como un ente burocrático que niega la soberanía de los Estados miembros; defiende el fortalecimiento de los Estados-nación y rechaza las disolventes políticas inmigratorias comunitarias. Hungría y Polonia se oponen asimismo a las políticas de género.
por José-Ramón Ferrandis | 28 Sep 2022 | Países / Áreas geográficas
El jueves 22 de septiembre de 2022, tres días antes de las elecciones parlamentarias en Italia[1], la presidente de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, se descolgó con unas declaraciones sobre las consecuencias de la orientación del voto en el país transalpino, que atentaban directamente contra la soberanía de Italia. Y no sólo contra la soberanía de Italia, sino específicamente contra una de las fuerzas políticas en liza. Impertérrita y risueña, deslizó una velada amenaza si el voto no era de filiación socialdemócrata. No concretó más.
Las elecciones las ha ganado la derecha, pues la gente ha hecho caso omiso de las intimidaciones de la burócrata mayor de Bruselas. Ha sido una victoria rotunda. Y no pasará nada: Von der Leyen ha cumplido las instrucciones recibidas; la alineada prensa en general se ha llevado las manos a la cabeza por la victoria de Meloni; las instituciones italianas concernidas han mirado a otro lado ante semejante intromisión en los asuntos internos de Italia y aquí paz y después, gloria. La ignominia sale gratis a los socialistas de todos los partidos.
De esto y más quería hablarles. La burocracia bruselense entra como caballo en cacharrería cuando se trata de asuntos ajenos a sus competencias. Lo hace segura de que no habrá reacción ni desde dentro de la UE ni desde Italia. ¿Por qué?
En teoría, la soberanía de los países miembros de la UE reside en ellos mismos, en sus ciudadanos[2]. El BREXIT aconteció por razones de soberanía, de nacionalismo, de independencia. No las hubo comerciales, ni económicas, ni mucho menos monetarias, libra esterlina mediante. Fue porque un país soberano no tolera intromisiones de neopseudoimperios de plastilina. Prefieren asumir los costes de la libertad.
Una banda de desharrapados ideológicos con sueldos estratosféricos no dicta la política de inmigración a un pueblo orgulloso de sus tradiciones y de su futuro en libertad, que bastante tiene con gestionar el reflujo de su viejo imperio deshecho.
Habiendo salido la Gran Bretaña de ese algo más que un club en que ha devenido la UE, ésta aprieta las clavijas a países menos poderosos, que además no son miembros de la Eurozona[3]. Así, las amenazas contra Polonia y Hungría, ambos con gobiernos nacionalistas, se suceden. Y se materializan en recortes de financiación, moneda corriente desde hace años. La política migratoria suicida de la UE no es aceptada entre polacos y magiares y lo están pagando[4] con excusas referidas a la política de inmigración en el primer caso y a la independencia del poder judicial húngaro en el segundo[5].
La Comisión de la UE tiene la situación controlada a corto plazo: gestiona los recursos financieros. Y aquí se revela en toda su crudeza la irreversibilidad de ser miembro de la UE y además, relativamente pobre. Y si el país miembro de la UE lo es también de la zona Euro, peor sería su futuro si por ventura quisiera abandonar el club algún día.
Veremos en breve la diabólica situación en que se encontraría ese país … salvo en tres casos. No dejen de estar atentos a la pantalla, por favor. Es distraidito.
Madrid, 27.9.2022
[1] En las que la gran vencedora ha sido la coalición de derechas, con Georgia Meloni (Fratelli d´Italia) a la cabeza de esa coalición, seguida por Silvio Berlusconi y Matteo Salvini.
[2] Cada vez menos: sin competencias monetarias (me refiero a los 19 pertenecientes a la Unión Económica y Monetaria), sin competencias comerciales, ni de atracción de inversiones, ni medioambientales, ni casi energéticas, la UE sólo carece de control sobre las políticas fiscales y de ejército propio. Antes sobrevendrá la parusía que veremos a un general alemán comandando ejércitos franceses.
[3] Ambos conservan sus monedas, el zloty y el forint.
[4] Literalmente. La UE retiene fondos debidos, consignados presupuestariamente y comprometidos, pero no pagados. Ya saben, “el que paga, manda”
[5] Esa independencia del poder judicial que en España está en entredicho desde 1985 (dinamitada por el gobierno socialista de Felipe González) y enterrada en 2022, sin que la Comisión de la UE ose levantar no ya la voz, sino un dedo acusador. Y es que los españoles son gobiernos aquiescentes en extremo con la estrategia destructiva de la UE.
por José-Ramón Ferrandis | 27 Sep 2022 | Carta de los martes
Carta de los martes del 27 de septiembre de 2022
Queridos amigos:
El 27 de septiembre de 1936, las tropas del ejército nacional liberaron el Alcázar de Toledo, asediado por tropas del Frente Popular desde el día 21 de julio.
El asedio del Alcázar de Toledo fue una larga batalla, irrelevante desde el punto de vista militar, pero que desde una perspectiva simbólica supuso la galvanización del ejército de Franco.
En torno y derredor del Alcázar[1] se enfrentaron los contendientes. Los defensores eran 690 hombres de la Guardia Civil[2], unos 410 soldados de la guarnición de Toledo, ocho cadetes de la Academia de Infantería, uno de la de Artillería y 110 civiles, falangistas en su mayoría. acompañados de sus familias[3]. Su armamento era paupérrimo, consistente en 1.200 fusiles y mosquetones, dos piezas de artillería de montaña de 7 cm. (con 50 proyectiles), 13 ametralladoras Hotchkiss de 7 mm, 13 fusiles ametralladores de la misma marca y calibre y dos morteros de 50 mm. con 50 proyectiles, además de 250 granadas de mano Laffite, 25 granadas de mano incendiarias y 200 petardos pequeños de trilita[4].
Los atacantes[5] tenían inicialmente una batería de artillería de 105 mm., pocos vehículos blindados y tres tanquetas. Las Fuerzas Aéreas de la República bombardearon el Alcázar en 35 ocasiones, apoyados por la artillería. El ejército frentepopulista trasladó a Toledo cuatro nuevas piezas de 155 mm.
A todo esto, ¿por qué se produjo este asedio? El lector sabe que el levantamiento militar del 17 de julio (en África) fracasó en gran parte de España y como consecuencia, comenzó la Guerra Civil. Ante la falta de información fidedigna sobre la situación, el comandante militar de Toledo y coronel director de la Escuela Central de Gimnasia, José Moscardó Ituarte, decidió viajar a Madrid el 18 de julio para tratar de averiguar lo que estaba ocurriendo, a la vista de los enfrentamientos callejeros que se estaban produciendo. Tras comprobar el caos reinante en Madrid, al volver a Toledo ordenó el acuartelamiento de la guarnición. Su primera ocupación fue hallar un edificio que sirviera como refugio en caso de necesidad. Se decantó por el Alcázar de Toledo, una fortaleza capaz de resistir disparos, bien ubicada.
Durante los días 19 y el 20 de julio, el Ministerio de Guerra intentó obtener la munición disponible en la Fábrica de Armas de Toledo; ante cada solicitud, el coronel Moscardó difería la entrega. Finalmente, Moscardó se sublevó el martes 21 de julio y proclamó el estado de guerra, controlando los puntos neurálgicos de la ciudad. La Guardia Civil llevó la munición de la Fábrica de Armas al Alcázar. Ahí comenzó el bombardeo de la aviación frentepopulista sobre el recinto Se efectuó, día tras día, durante más de dos meses.
Al día siguiente, una columna procedente de Madrid al mando del general Riquelme[6] llegó a Toledo y empujó a los sublevados a encerrarse en el edificio del Alcázar[7]. Riquelme ordenó el constante bombardeo de la fortaleza. A partir de ahí, las llamadas a Moscardó desde las más diversas instancias para lograr su rendición fueron constantes durante los primeros días. Conocemos la de Riquelme[8], pero fue precedida por otras cuatro. La primera provino de un Jefe de Servicio del Ministerio de la Guerra, general Manuel Cruz Boullosa[9], el 19 de Julio. La segunda fue del teniente coronel Juan Hernández Saravia, ayudante del Presidente de la República, Manuel Azaña[10]. La tercera fue del Gobernador Civil y diputado de Izquierda Republicana por Coruña, Manuel María Guzmán, a petición del diputado del PSOE José Prat, enviado por el Gobierno. El 20 de julio tuvo lugar la 4ª llamada, del Inspector de la Guardia Civil general Pozas. Amenazaba con enviar una columna armada y con el bombardeo del lugar. El 21 de julio tuvo lugar la 5ª llamada, la del general Riquelme. La sexta fue el 22 de julio, desde el Gobierno Civil[11], conminando a la rendición. Se concedían 2 horas para ello.
La 7ª llamada fue ese mismo día, realizada por el ministro de Instrucción Pública Francisco Barnés, para inducir igualmente a la rendición. La octava, el día 23 de julio, ha pasado a la Historia. La efectuó el Jefe de las milicias socialistas de Toledo, Cándido Cabello. Durante su curso, Cabello amenazó con fusilar aun hijo de Moscardó, Luis, convenientemente detenido, si Moscardó no rendía el Alcázar. El Coronel decidió mantener la defensa, lo que costó la vida al hijo, fusilado en una “saca” el 23 de agosto. Testigo y relator de esa conversación telefónica fue el telefonista del Alcázar D. José Fernández Cela, quien años más tarde reflejó exactamente[12] su contenido.
Ya no hubo más llamadas.
Los atacantes confiaban en un rápido desenlace, pues la situación en el Alcázar era difícil: los bombardeos aéreos no cesaban, el cañoneo era permanente, los alimentos escaseaban[13], el agua estaba racionada[14] y la moral se hallaba muy baja[15].
El 24 de julio los sitiados realizaron una salida para conseguir alimentos, que se limitaron a sacos de trigo. El 25 de julio, debido al corte de electricidad practicado por los asaltantes y ante una noticia falsa difundida por Unión Radio de Madrid de que se había producido la rendición, el capitán Luis Alba Navas salió del Alcázar con la intención de enlazar con las tropas del general Mola para informarles de la verdad[16]. No lo consiguió.
Con el paso del tiempo, la situación fue empeorando. Por un lado, los asaltantes sabían que las tropas de Franco podían llegar a Toledo antes del fin del asedio; por el otro, los defensores sufrían enormes penalidades, al punto de que más de dos decenas de soldados sitiados se rindieron a los asaltantes.
A primeros de agosto los sitiadores terminaron de cercar el Alcázar con alambre de espino para evitar más salidas de los sitiados. Añadieron reflectores.
A la vista de sus infructuosas medidas, el 14 de agosto, los republicanos cambiaron de táctica. Las defensas de la zona norte del Alcázar habían sido notablemente debilitadas por los bombardeos, por lo que, durante los siguientes 35 días, las milicias atacaron hasta once veces la casa del Gobierno Militar allí situada, pero fueron repelidos en todos y cada uno de ellos.
El 22 de agosto, un avión sublevado dejó caer en el patio del Alcázar un gran paquete con alimentos, un código de señales para poder comunicarse con la aviación propia y dos mensajes de ánimo del general Franco, jefe del Ejército de África, que avanzaba desde Extremadura en dirección a Madrid.
El 9 de septiembre, el gobierno frentepopulista intentó hacer salir a las mujeres y a los niños del Alcázar para así minar la moral de los sitiados[17]. Para ello envió distintos emisarios a parlamentar con Moscardó. El primero fue el comandante Vicente Rojo, quien conocía personalmente a Moscardó. No sólo no consiguió su objetivo[18], sino que volvió con la petición de Moscardó de que se les enviara un sacerdote para bautizar a dos niños que habían nacido durante el asedio y dar una misa. El segundo se produjo el día 11 de septiembre. Esta vez fue el canónigo Vázquez Camarasa, quien bautizó a los niños y dio la misa. Se entrevistó con el coronel Moscardó con el mismo fin. La respuesta fue de nuevo negativa[19].
El tercero iba a ser el intento del embajador de Chile en España, Aurelio Núñez Morgado, quien el 13 de septiembre se aproximó al Alcázar, pero los milicianos impidieron que pasara al interior.
Los tres intentos habían sido una apuesta personal del presidente del gobierno, Largo Caballero.
Los frentepopulistas ya no sabían qué hacer para rendir el Alcázar. Habían intentado incendiar el edificio, volar la cocina del recinto y lanzar gases lacrimógenos. Restaba hacer estallar la fortaleza, procedimiento que llevaba en curso algún tiempo[20]. Exigía excavar dos túneles para albergar sendas cargas de TNT de 2.500 Kgrs. cada una, colocadas por mineros asturianos. Para enmascarar el sonido de las excavaciones se intensificó el cañoneo sobre el Alcázar.
El 18 de septiembre terminaron los trabajos de construcción de las galerías[21], que habían comenzado en agosto. Tal era la confianza en el éxito del plan de minado que el presidente del Gobierno Largo Caballero acudió a ver la operación, con parte del gobierno y un séquito de periodistas internacionales para que informaran acerca de cómo la República acababa con la sublevación. La orden de detonación la dio personalmente el presidente Largo Caballero, quien presenció la voladura desde un observatorio. A las 6:31 de la mañana del 18 de septiembre de 1936, tras media hora de bombardeo artillero, estallaron las minas junto a los sótanos del Alcázar. Quedaron completamente destruidas la torre sudoeste y la fachada oeste del edificio, matando a dos defensores que se encontraban en ella[22].
Diez minutos después de la explosión comenzó un asalto masivo por parte de 4 columnas republicanas (2.500 soldados). La primera columna pretendía avanzar por el lugar de la explosión de las minas, pero se encontró con un gigantesco cráter de 7 metros de profundidad. Quien caía en él era tiroteado a placer desde la parte superior de las ruinas del Alcázar. Las tropas que asaltaron el sureste y el oeste del edificio recibieron una ingente cantidad de fuego cruzado. Tan sólo las fuerzas que atacaron la fachada norte lograron pisar el suelo del Alcázar, pero terminaron cayendo en combate tras episodios de lucha cuerpo a cuerpo. Los blindados no pudieron intervenir, obstaculizados por los escombros.
Tras el catastrófico asalto, los agresores (que habían perdido 140 hombres) retomaron su mecánica habitual: bombardear con artillería el Alcázar hasta reducirlo a escombros. El deterioro de los edificios periféricos dio resultado, pues la comunicación entre ellos y el Alcázar devino imposible. La noche del 21 de septiembre[23] se ordenó la retirada de esos edificios.
El día 22, tropas del Ejército del Sur llegaron a seis kilómetros al oeste de Toledo, lo cual motivó que las milicias republicanas se esforzaran en tomar el Alcázar lo antes posible. Las tropas del general Carlos Asensio Cabanillas ocuparon Torrijos. Para los defensores del Alcázar fue un día importante, pues observaron que las baterías frentepopulistas giraron y dispararon en otra dirección.
A las 5 de la mañana del 23 de septiembre, los frentepopulistas asaltaron la brecha norte del Alcázar con granadas y dinamita. Los nacionales contraatacaron. A media mañana se intentó de nuevo, esta vez con un tanque. Fue inútil.
Las columnas, ahora al mando del general José Enrique Varela, llegaron a Toledo el 26 de septiembre. Al día siguiente habían alcanzado el centro de la ciudad. Algunas milicias opusieron resistencia, pero la mayoría se retiró hacia Aranjuez para evitar un cerco.
A las 6:00 del 27, tras media hora de fuego de artillería, una nueva mina explotó junto al Alcázar, pero no llegó a la muralla; se habían quedado cortos. Desesperados, derramaron 7.000 litros de gasolina en la puerta principal para incendiar el Alcázar[24]. Los defensores provocaron el incendio prematuro de la gasolina con granadas de mano. Ese mismo 27 de septiembre, las tropas de Varela controlaron por completo Toledo y fuerzas de Regulares contactaron con los defensores del Alcázar[25]. Al poco se unió el resto del Tabor de Regulares de Tetuán y después, la V Bandera de la Legión.
Así acabaron los 70 días de asedio del Alcázar de Toledo, con 48 muertos y 438 heridos por el bando nacional y una cantidad imposible de cuantificar por parte del ejército frentepopulista.
Del día 28 entró Varela en el patio del Alcázar, donde se hallaban formados los defensores, con el coronel Moscardó al frente. Varela abrazó a Moscardó, se desprendió de una de sus Laureadas[26] y se la prendió. En la mañana del día 29 hizo acto de presencia el mismo Franco, quien impuso al coronel Moscardó la Cruz Laureada de San Fernando a título individual, más la colectiva a todos los defensores del Alcázar.
El ejército de Franco venció en el Alcázar tanto por su heroico y firme desempeño como por la sucesión de errores del Frente Popular, que con una absoluta superioridad de todos los medios no pudo doblegar a los defensores del Alcázar. Las razones fueron varias. La primera fue la descoordinación. Las milicias no obedecían órdenes de los militares ni del gobierno, sino sólo de sus comités locales y sindicatos. A su vez, el Gobierno desconfiaba de los militares de carrera. La segunda, la dispersión. Las milicias operaban más en retaguardia, cazando y matando simpatizantes de la derecha y sacerdotes. Enrique Líster (comunista) calificaba de turistas de guerra a los milicianos que pasaban el día disparando contra los muros del Alcázar y se volvían con sus señoras de compañía a dormir a Madrid. La tercera, la falta de profesionalidad y de organización.
A partir de octubre de 1936 se comenzó a formar lo que fue el embrión del Ejército Popular de la República, integrando a los milicianos en Brigadas Mixtas, compañías y batallones, con sus correspondientes servicios técnicos, que luego se agrupaban en Divisiones, Cuerpos de Ejército y Ejércitos. Pero tampoco consiguieron vencer, ni en batallas relevantes, ni en la Guerra Civil.
La frase de hoy se dio en el Alcázar de Toledo cuando se produjo la entrada del general Varela en el recinto. El coronel Moscardó salió a su paso, se cuadró e informó a su superior de la siguiente forma: “Sin novedad en el Alcázar, mi General”.
Cordiales saludos
José-Ramón Ferrandis

Francisco Largo Caballero visita el asedio del Alcázar, acompañado de oficiales y milicianos.
[1] Por aquél entonces el Alcázar albergaba la Academia de Infantería, Caballería e Intendencia, pero el edificio y su enclave tienen una larga historia tras de sí. No es tanto la consideración de Toledo como cuna de España cuanto el propio Alcázar, pues en ese mismo lugar se alzó el pretorio romano, una residencia de los soberanos visigodos (el rey Leovigildo estableció allí la capitalidad en el año 568), la sede de varios concilios, un casillo musulmán, una residencia de los monarcas de Castilla, palacio de Carlos I y Felipe II y finalmente, la Academia Militar. El Alcázar se sitúa en una de las partes más altas de la ciudad. Es una gran edificación cuadrangular de 60 metros de lado, enmarcada por cuatro grandes torres de 60 metros de altura. Su posición tiene un gran valor estratégico.
[2] Comandados por el teniente coronel de la Benemérita Pedro Romero Basart.
[3] La mayoría de éstos eran familiares de los números de la Guardia Civil, pero había algunos huérfanos, hombres enfermos, las hermanas de la Caridad del Hospital y el capellán, además de algunos frentepopulistas tomados como rehenes. Las mujeres no participaron en la defensa del Alcázar. Por su seguridad no se les permitía cocinar o curar a enfermos y heridos. Los civiles estuvieron a salvo de los ataques de las tropas frentepopulistas. Cinco civiles afines a los sublevados fallecieron por causas naturales. Hubo dos nacimientos durante el sitio.
[4] Lo que no faltó fue munición para las armas ligeras: 800.000 cartuchos de fusil y ametralladora, procedentes de la Fábrica de Armas.
[5] El general José Riquelme, al frente de la columna Toledo, contó con unos 270 miembros del ejército, a los que cupo sumar 550 Guardias de Asalto, 830 milicias regulares (la suma ascendía a unos 1.650 hombres organizados). A ello había que añadir un número no inferior a 1.100 hombres armados procedentes de milicias irregulares, principalmente de la CNT-FAI y la UGT, que dependían directamente de sus partidos y sindicatos. Además, contaban con un número indeterminado de milicianos anarquistas, las “Águilas Libertarias”. Se caracterizaban por su cobardía frente al enemigo en el frente y su crueldad en la retaguardia, donde sembraban el terror. Asesinaron a 286 miembros del clero secular sólo en la diócesis de Toledo. En la tercera semana de septiembre, las fuerzas atacantes llegaron a los 5.000 efectivos al sumar el Batallón Murcia nº 3 y los Batallones Pasionaria y Thäelmann.
[6] Tras Riquelme, la columna fue comandada por otros responsables: el coronel Álvarez Coque, el general Asensio Torrado, el teniente coronel Barceló y el teniente coronel Burillo.
[7] No sin antes frenar a las avanzadillas de la columna en el Hospital de Tavera, cuyo control era preciso para completar el traslado de munición al Alcázar.
[8] El general Riquelme llamó al Alcázar desde el mismo Toledo preguntando a Moscardó qué motivos había para su desafección. Moscardó respondió que la República estaba ahora en poder del marxismo y consideraba deshonrosa e indigna la orden de entregar el armamento de los cadetes a las milicias rojas.
[9] Era privada, en realidad: su intención era que su hijo saliese del Alcázar, ya que era uno de sus cadetes. El hijo quería quedarse con sus compañeros. Moscardó no objetó a su salida.
[10] El 6 de agosto, Hernández Saravia fue nombrado Ministro de la Guerra.
[11] El nuevo Gobernador Civil y Presidente de la Diputación era D. José Vega López. quien llegó a participar en mascaradas sacrílegas vistiendo prendas de arzobispo, como prueban las fotografías.
[12] El texto a continuación consta en el Diario de Operaciones del Alcázar, redactado en tercera persona:
A las diez horas, el jefe de las milicias llamó al Comandante militar, notificándole que tenía en su poder un hijo suyo y que le mandaría fusilar si antes de diez minutos no nos rendíamos, y para que viese era verdad, se ponía el hijo al aparato, el cual, con gran tranquilidad, dijo a su padre que no ocurría nada, cambiándose entre padre e hijo frases de despedida de un gran patriotismo y fervor religioso. Al ponerse al habla el Comandante Militar con el jefe de las milicias, le dijo que podía ahorrarse los diez minutos de plazo que le había dado para el fusilamiento de su hijo, ya que de ninguna manera se rendiría el Alcázar.
[13] Los sitiados sacrificaron los pocos caballos que tenían para alimentarse. Así lo explicó el correspondiente número de “El Alcázar” (en el subsiguiente pie de página se explica de qué se trataba esta publicación) entregado a los defensores el 29 de julio.
[14] Pronto se limitó a 1 litro por persona y día.
[15] Se intentaba mantener alta con la publicación de un periódico mimeografiado, El Alcázar, a cargo del comandante de Infantería Víctor Martínez Simancas, que se editaba dentro de la fortaleza y era repartido diariamente entre los defensores para tenerles informados de lo ocurrido el día anterior y elevar su moral.
[16] Cruzó las líneas frentepopulistas con habilidad, pero en las proximidades de Torrijos fue reconocido por un soldado que había estado a sus órdenes. Fue apresado y fusilado cerca de Burujón. Recibió la Cruz Laureada de San Fernando individual, a título póstumo.
[17] No hay otra explicación; visto lo que hicieron con el hijo del coronel Moscardó, disponer de las esposas e hijos de los sitiados para presionar a éstos les debió parecer una buena idea.
[18] Así lo reflejó Moscardó en el Diario de Operaciones el 11 de septiembre: “De diecinueve horas a diecinueve quince, pide el comandante Rojo hablar con el coronel sobre la evacuación de mujeres y niños, contestándole negativamente”. Nadie quería ponerse en manos de Frente Popular.
[19] Ante la insistencia de Camarasa de que dejara salir a las mujeres, Moscardó hizo llamar a una de ellas, que resultó ser hija del teniente coronel Romero Basart. Se negó a abandonar el Alcázar, mostrando su convicción de unir su destino al de los hombres.
[20] Era una sugerencia directa del Consejo de Ministros.
[21] Una estaba siendo construida por la UGT y la otra por la CNT. Su recorrido exacto era desconocido para el jefe militar frentepopulista.
[22] Los defensores estaban al tanto de la existencia de las minas por las escuchas que hicieron las mujeres en los sótanos. Desde ese momento hicieron seguimiento diario de las perforaciones, lo que fue fundamental para determinar con bastante exactitud la magnitud, efectos y lugar de la explosión. Se pretendía sepultar a 1.700 personas y sólo cayeron 2.
[23] Ese mismo día 21, las columnas del teniente coronel Juan Yagüe que avanzaban desde Talavera de la Reina hacia Madrid tomaron Maqueda, localidad en la que la carretera se bifurcaba hacia Madrid y hacia Toledo. En ese momento, el general Franco decidió parar el avance hacia Madrid y desviarse hacia Toledo. Yagüe protestó airadamente por la decisión y Franco lo sustituyó por el general Varela.
[24] Las columnas libertadoras oyeron la explosión, vieron el incendio y aceleraron el paso.
[25] Se adelantó el teniente de Regulares Lahuerta. Subió por los escombros y recibió el alto. Al responder ¡Regulares de Tetuán! salió de entre las ruinas el teniente de Ingenieros Barber, a quien conocía de Ceuta.
[26] Varela era el único General del Ejército que tenía concedidas dos Medallas Laureadas de San Fernando.