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JRF

Un blog reaccionario

«Verum, Bonum, Pulchrum»

Cuando las barbas de tu vecino veas rapar …

por | 17 Sep 2022 | Economía

El Banco Central Europeo ha elevado recientemente (a finales de julio de 2022) el tipo de interés báxico 0,75%. Es mucho. De hecho, es la mayor subida de su historia. No quedaba otra. Las muy desacertadas y erróneas políticas de liquidez sin límite y tipos negativos aplicadas durante dos lustros ininterrumpidamente obligaban a hacer estos movimientos en cuanto la inevitable inflación hiciera su entrada en la habitación. Y lo ha hecho, a lo grande.

Bueno, pues no va a ser suficiente. Tendrá que volver a elevarlos otro tanto a no mucho tardar. ¿Por qué les digo esto? Porque la Reserva Federal (FED) ha comprobado ayer mismo que su reciente subida de un 1% del tipo de interés no ha doblegado la inflación y va a tener que reiterar un alza, acaso de 0,75%. Luna y otra vez, tantas cuantas haga falta.
Y si la FED lo ha hecho, el BCE no podrá eludir hacerlo. Las economías están estrechamente interrelacionadas. Así que lo volverá a subir con el decalaje habitual respecto de los EE. UU.

¿Por qué les digo esto? Porque las subidas de tipos producirán recesión, paro y crisis generales en las economías donde sea de aplicación el endurecimiento de las políticas monetarias. ¿O es que alguien cree que la pertinacia inducida del BCE y de la FED, manteniendo contra viento y marea sus facilidades, iban a salir gratis? Nunca lo hace. Lo que pasa es que unos se llevan la gloria y otros los improperios. Y así va a volver a ser.

¿No querían subordinar la ciencia a la política? Pues este es el resultado. Y la cosa no va a quedar aquí. El objetivo de inflación está en el 2% y estamos en el entorno del 9%. Así que cuando haya pasado algo así como un año y la cura de caballo que se aplica ahora por no haber puesto cataplasmas entonces surta efectos, el BCE (tras la FED) relajará la dureza. Pero sólo tras una caída de la demanda que flexione los precios, claro. Vienen curvas.

Los talluditos nos acordamos de la anterior intervención brutal de la FED (no había BCE, no había Euro, sólo Dólar). En marzo de 1980, la inflación alcanzó el 14,8%. En 1981, el entonces presidente de la Reserva Federal, Paul Volcker, elevó el tipo de interés preferente hasta el 21,5%. La recesión se puso en marcha y cuando llegó a una tasa de desempleo del 10% (en los EE. UU., en los que oscila en torno al 5%) los tipos de interés empezaron a relajarse. Y el crecimiento de la economía se retomó desde bases más sanas.

No omitiré que los desórdenes públicos fueron de primera: los ciudadanos sufrieron los efectos de la elevación de los tipos de interés y protestaron. Volcker no cedió porque Ronald Reagan le había dado el mandato de actuar como debía y no se entrometió. Ganaron.

La moraleja es clara. Esencialmente, cuando el Banco Central baja los tipos, el riego de inflación crece. Si ésta se desencadena, los tipos deben volver a subir para conjurarla. Dicho así suena sencillo, ¿verdad? Pues no lo es en absoluto. Afortunadamente, las economías avanzadas disponen de capital humano especializado que sabe llevar ese trabajo adelante con brillantez. Y las que no lo tienen cuentan con los especialistas del Fondo Monetario Internacional para echar un cable.
Y entonces, ¿por qué el BCE empezó a ampliar su balance vertiginosamente desde 2012, adquiriendo bonos del tesoro de los países del sur de Europa y activos corporativos de alto riesgo, como si no hubiera un mañana, durante años y años? Vale, había que salvar el Euro. Y había que salvar el tejido productivo, aunque incluyera grandes cantidades de empresas comatosas. La economía de la Eurozona debía continuar en marcha, aunque renqueante.

Y en eso llegó la inflación embalsada. Era el fin de los tiempos de apoyo incesante. Ahora, que cada palo aguante su vela. Incluidas las personas de a pie, que no tienen culpa alguna.

Madrid 16.9.2022

Autor del artículo

<a href="https://joseramonferrandis.es" target="_blank">José-Ramón Ferrandis</a>

José-Ramón Ferrandis

Nacido en Valencia (España) en 1951. Licenciado en Ciencias Políticas por la Universidad Complutense. Técnico Comercial y Economista del Estado. Salvo posiciones en Madrid, destinado sucesivamente en Ceuta (España), Moscú (URSS), Washington (EE. UU.), Moscú (Rusia) y Riad (Arabia Saudita). Profesor de Análisis Riesgo País, Análisis de tendencias y Mercados internacionales. Analista. Escritor (Globalización y Generación de Riqueza, África es así, Crimen de Estado). Áreas de especialización referidas a su trayectoria. Con el blog espera poder compartir experiencias y divulgar análisis sobre asuntos de interés general, empezando por el clima y terminando por la Geopolítica; sin dejar de lado la situación de España. Lo completará publicando semanalmente la Carta de los martes, que tiene 4 años de existencia.