por José-Ramón Ferrandis | 18 Nov 2022 | Cambio climático
Ayer, 17 de noviembre, se celebró el decimotercer aniversario de la denuncia sobre la trama mafiosa que falsea los datos y las conclusiones relacionadas con las variaciones de temperatura en la Tierra.
Por la mañana del 17 de noviembre de 2009, un hacker entró en el servidor de la University of East Anglia Climatic Research Unit (CRU). Copió más de 1.000 correos electrónicos[2] y los publicitó, acompañándolos con la una nota que rezaba así: “Creemos que la ciencia climática es demasiado importante como para mantenerla en secreto. Aquí ven una selección de correspondencia, códigos y documentos. Espero que sirva para darles una idea de cómo son esa ciencia y algunas de las personas involucradas en ella”.
El contenido de esos correos revelaba la forma en que la CRU y científicos colaboradores externos habían estado manipulando información científica para hacer aparecer un inexistente calentamiento global que procedía del CO2 antropogénico. Este hecho es conocido desde entonces como Climategate[3], es decir, la publicación de correos electrónicos enviados entre sí por científicos del clima conjurados para crear la impresión de una crisis antropogénica por completo inexistente en la realidad.
El entonces director del CRU, Phil Jones, se vanagloriaba de utilizar trucos estadísticos para borrar la evidencia de las caídas observadas en las temperaturas globales. El 16 de noviembre de 1999, Phil Jones envió un correo electrónico a los tres coautores del gráfico conocido por el “Palo de Hockey”[4] en el que aparecía la siguiente frase: “I’ve just completed Mike’s Nature trick of adding in the real temps to each series for the last 20 years (i.e., from 1981 onwards) and from 1961 for Keith’s to hide the decline”. O sea: “Acabo de completar el truco de Mike[5] en Nature de aumentar las temperaturas reales a cada serie durante los últimos 20 años (esto es, de 1981 en adelante) y desde 1961 para las de Keith con objeto de ocultar el declive (de las temperaturas, n. del a.)”.
En otro correo electrónico, Jones defendía la práctica de borrar datos[6] en lugar de entregarlos a científicos que no compartían sus puntos de vista y podrían criticar sus análisis.
Hay más informaciones importantes en los correos filtrados. Una reflejaba la ignorancia de los autores sobre la realidad; no conocían los cambios producidos en las temperaturas en el hemisferio Norte en los últimos 100 años;[7] otra se refería a que sí había habido precedentes de temperaturas altas en el pasado,[8] incluidas las del Óptimo Climático Medieval;[9] otra hablaba de las dificultades para encajar la Ciencia en el relato del IPCC.[10] Otra se avergonzaba de algunas actuaciones.[11]
En otros correos proponían boicotear publicaciones científicas que se comportaban como debían y no como ellos querían.[12] En otros sugerían falsear datos proxy[13]para que “dijeran lo que ellos deseaban”,[14] o efectuar operaciones que, si no salían, se ocultaban.[15] En otros correos electrónicos, Mann y Jones hablaban sobre la mejor manera de intimidar a editores que publicaban informes científicos contrarios a los suyos. Así conseguirían eliminar estudios que les contradijeran.[16]
Los académicos que leyeron los correos electrónicos pudieron observar con nitidez que, en la rama de la climatología, hay sectores relevantes e influyentes que aparecen como infantiles, corruptos y en manos de un puñado de desvergonzados.
Se intentó echar tierra[17] sobre el asunto dada su obvia peligrosidad para los calentológos.[18] Por suerte, James Delingpole subió la historia a su columna en The Telegraph y así se conoció el Climategate , “el peor escándalo científico de nuestra generación”.
Los científicos descubiertos adoptaron medidas para bloquear el acceso a los datos y a las metodologías utilizadas, para de esta manera evitar revisiones. Ninguna investigación les conminó a terminar con esas prácticas. El mensaje estaba claro: pueden seguir haciendo lo que quieran mientras la Iglesia de la Calentología siga en el poder. Tienen bula.
El escándalo tras el Climategate debería haberse llevado por delante el catastrofismo climático, pero no fue así: fue ocultado por los medios, los políticos, los activistas, los científicos y los empresarios en los aledaños del poder. Es mucho dinero, mucho poder y mucha transformación social la que está en juego. No les preocupan los costes que esto tiene para la población
[1] Este artículo refleja en parte lo comentado en el libro “Crimen de Estado” del mismo autor. https://www.amazon.es/CRIMEN-ESTADO-Cristianismo-Econom%C3%ADa-Mercado/dp/8472098680
[2]https://www.justfacts.com/globalwarming#global-proxies
[3] El nombre recuerda deliberadamente el incidente conocido por Watergate, nombre del hotel de Washington DC donde miembros del partido republicano espiaban a miembros del partido demócrata. Cuando el asunto fue descubierto por dos periodistas del Washington Post, Bob Woodward y Carl Bernstein, alcanzó tal celebridad que terminó costando la presidencia de los EE. UU. a Richard Nixon. Así como las investigaciones del Washington Post sacaron a la luz manejos políticos, las del hacker de la CRU sacaron a la luz los sucios manejos de los calentólogos. La diferencia es el alcance: a los científicos tramposos no les ha costado nada.
[4] Hablaremos de él en breve.
[5] Por “Mike” se refiere Michael Mann, coautor del Palo de Hockey. Nature es la revista científica en la que apareció el estudio que albergaba el “Palo de Hockey”. Temperaturas reales son las temperaturas de superficie medidas con instrumentos modernos“.
[6] “Instructing each other to delete emails relating to the 2007 IPCC report”.
[7] “Conduct an “honest” study about the “uncertainties” of proxies and then “publish, retire, and don’t leave a forwarding address,” because “what I almost think I know to be the case, the results of this study will show” that we “honestly know f**k-all” [i.e., little or nothing] about temperature changes in the Northern Hemisphere over more than a hundred years”.
[8] “I know there is pressure to present a nice tidy story as regards ‘apparent unprecedented warming in a thousand years or more in the proxy data’ but in reality, the situation is not quite so simple. … I believe that the recent warmth was probably matched about 1,000 years ago.”
[9] “It would be nice to try to ‘contain’ the putative ‘MWP’ [Medieval Warm period], even if we don’t yet have a hemispheric mean reconstruction available that far back.”
[10] “I tried hard to balance the needs of the science and the IPCC, which were not always the same.”
[11] “In my (perhaps too harsh) view, there have been a number of dishonest presentations of model results by individual authors and by IPCC.”
[12] “Planning to boycott scientific journals that require authors to release all data and calculations used in their published papers.”
[13] Indirectos.
[14] “Planning to shorten the timeframe of a proxy data series so “it would do what we want.”
[15] “Creating a diagram of raw proxy data to see if it “provided” an “obvious” picture of “unprecedented warming over the last millennium or so”—and then burying this diagram over concerns that it may “dilute the message about the strength of 20th century mean warming.”
[16] En un correo, Jones manifestaba su deseo de desembarazarse de un “editor problemático” del Climate Research (Journal) por atreverse a publicar otros puntos de vista. El editor fue despedido.
[17] Aunque hubo de todo; Emma Brindal, una voluntariosa militante de “Amigos de la Tierra por la justicia climática”, dijo sin ambages: “Una respuesta en línea con el cambio climático tiene que llevar en su corazón la redistribución de la renta y los recursos”. Es socialismo en acción y les parece bien. Se sepa.
[18] “There is no doubt that these emails are embarrassing and a public-relations disaster for science.” (Andrew Dessler, “Climate E-Mails Cloud the Debate” December 10, 2009).
por José-Ramón Ferrandis | 17 Nov 2022 | Cambio climático
El día 15 de noviembre de 2022 hemos conocido unas declaraciones[2] del vicepresidente primero de la Unión Europea, el holandés Frans Timmermans[3], que ascienden un peldaño más en la iniquidad con que las autoridades de la Unión Europea nos obsequian sin cesar.
Las ha pronunciado en la COP 27[4] de Sharm el Sheij (Mar Rojo, Egipto), lugar ad hoc, nuevo hito de la permanente burla multilateral en materia de clima. Con gran desparpajo, Timmermans ha afirmado que (al ritmo que va), “la UE podrá cumplir sus objetivos para 2030 y superarlos”. El actualmente comisario responsable del Pacto Verde se ha descolgado con “Si no reducimos drásticamente nuestras (negrita del autor) emisiones, no hay cantidad de dinero que pueda hacer frente a las catástrofes que ocurrirán”.
Vamos por partes, caballero.
- El CO2 es sólo uno de los Gases de Efecto Invernadero (GEI) presentes en la atmósfera terrestre. Concretamente, en esa atmósfera absolutamente dominada por nitrógeno[5] y oxígeno[6], el CO2 está presente con 415 partes por millón, es decir, 0,000415. O 0,0415%, como el lector prefiera.
- El CO2 puede ser de origen natural o de origen antropogénico, es decir, originado por el hombre[7]. Si atendemos a los datos publicitados por el mismísimo IPCC[8], el CO2 antropogénico sería solamente el 2,9% del total. ¿Y el 97,1% restante, se preguntarán ustedes? Es de origen natural. Y, ¿actúan igual el natural y el antrópico? Es decir, ¿generan los mismos efectos? Pues sí, tienen el mismo efecto de calentamiento en la atmósfera terrestre.
- Y, ¿es el CO2 el más abundante de los GEI en la atmósfera terrestre? Cualquiera lo diría, ¿verdad? Pues no, no lo es. El vapor de agua ocupa un porcentaje mucho, muchísimo más alto. El 95% del total, para ser exactos. Y además tiene un mayor poder de forzamiento o calentamiento a igualdad de peso.
- Y el vapor de agua es natural en un 99,999%. O sea, bastante natural.
- Hay más GEI, ciertamente: el metano[9], el óxido nitroso[10], los clorofluorocarbonos y otros[11] … pero salvo el metano, que está histerizando cada vez más a determinado tipo de gentes, los dejan al margen. Ni los consideran.
Bueno, pues estos son los datos. A su luz, lo que dice Timmermans es ridículo. El ser humano no emite apenas vapor de agua, que es con mucho el principal GEI. Por esa razón, no es posible poner en la diana al vapor de agua, cuando de lejos es el mayor responsable del escaso calentamiento que tuvo lugar durante el Siglo XX. Aquí se trata de buscar responsables concretos y gravables, culpables … de nada, porque la atmósfera no se ha calentado entre 1998 y 2016 y entre 2018 y 2022[12]. Pero hay que encontrar un culpable.
Y las élites extractivas de Occidente (que lo son de importantes países del mundo, excluidos la RP China, India y Rusia, más algunos otros países muy poblados) han decidido que el responsable del calentamiento del Siglo XX (en torno a 0,6 °C) es ¡el CO2 antropogénico! Que es el 2,9% del total del CO2 y que se comporta igual que el 97,1% que es natural. ¿Y por qué responsabilizar al CO2 antropogénico? Porque al natural no pueden responsabilizarle[13]. Vaya usted a gravar con impuestos a los volcanes, a las plantas, a las algas, a la respiración[14] de los animales. Así que vamos a destrozar las economías occidentales, a sus clases medias y a todos los habitantes … menos a las miserables élites que nos gobiernan. Ellos mismos. Los Timmermans de turno.
Las economías, así como las sociedades, utilizan energía para casi cualquier actividad, habiendo alcanzado gracias a ella niveles de bienestar nunca vistos en la Historia del mundo. Dábamos por sentado que cada vez tendríamos más energía limpia, barata y abundante, proveniente de distintas fuentes. Pero eso no daba margen a intervenir a la manera socialista en sociedades que hasta no hace tanto eran libres. Recordemos que gracias a esa libertad y a su fortaleza, las sociedades libres derrotaron sin armas al segundo[15] más criminal régimen que la Historia dio a luz, la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas. Así que había que inventarse algo. Y ese algo es el calentamiento[16] global antropogénico. En ello están desde hace lustros y bien que lo estamos pagando.
Pero esa medicina es difícil de tragar, pues va a acabar con nosotros, los de a pie. Y cuando se oye a un sujeto enriquecido de apellido Schwab[17] afirmar sin rebozo en la cumbre de Davos que “en 2030[18] no tendréis nada y seréis felices”, empezamos a pensar que la intervención de las élites globalistas está muy avanzada. Así que, para facilitar engullir la amarga medicina, llega el Timmermans y larga eso de que “Si no reducimos drásticamente nuestras emisiones, no hay cantidad de dinero que pueda hacer frente a las catástrofes que ocurrirán”. Huy, qué miedo, oiga. Es el neomalthusianismo, que nunca se ha ido, que tan útil resulta para intentar hacer tragar ruedas de molino.
Lo intentó Thomas Robert Malthus con los alimentos, lo intentaron con el peak oil[19], con los recursos naturales, con la desertificación, con el frío que anunciaba la próxima glaciación, ya en puertas, con la subida catastrófica del nivel del mar, con la desaparición de los osos polares, con las abejas en retirada … lo que sea. Nada. Nunca pasó nada. Engaños, cuando no mentira sobre mentira[20].
Termino. Estas gentes viven muy bien de un cuento que no tiene un pase. Se quieren alzar con el santo y la limosna. Quieren reducir las emisiones de CO2 de Occidente como sea. Por supuesto, ni hablar de las emisiones de CO2 de la de la RP China, de la India, de Rusia, de Indonesia y de otros muchos, cuyo CO2 no presenta problemas al parecer, a pesar de ser los mayores emisores del planeta. Se trata de suprimir el CO2 blanco, occidental y desarrollado. Se trata de acabar con la economía de mercado y con la libertad.
[1] Zarrapastroso DRAE 2. adj. coloq. Dicho de una persona: despreciable. U. t. c. s.
[2] https://www.abc.es/antropia/abci-refuerza-ambicion-climatica-20221115123756_noticia.html
[3] Franciscus Cornelis Gerardus Maria «Frans» Timmermans (Maastricht, 6 de mayo de 1961). Frans Timmermans, por abreviar.
[4] COP por Conference of the Parties, reuniones anuales celebradas habitualmente en resorts de lujo en las que representantes de Estados y organismos de todo tipo celebran sus habituales kermesses para constatar y celebrar que la población sigue tragando con sus barbaridades sin fundamento científico.
[5] 78,084% por volumen.
[6] 20,946% por volumen.
[7] O antropogénico, si lo prefiere el lector.
[8] IPCC por Intergovernmental Panel on Climate Change, organismo de Naciones Unidas cuya función es demostrar que el calentamiento de la atmósfera está provocado por el ser humano.
[9] 0,471% del total.
[10] 0,084% del total.
[11] 0,007% del total.
[12] A esos largos períodos se ha venido en llamar “La Pausa”. Los calentólogos de guardia no hallan explicación.
[13] Y al vapor de agua, para qué le voy a contar.
[14] La de los animales no, pero la de los seres humanos, deles tiempo a estas gentes abyectas y verán.
[15] Por número de asesinados a su cargo. El primero es la República Popular China.
[16] Pero como la atmósfera ya no se calienta, lo han sustituido por eso del “cambio climático”, que es una expresión hueca, pues el clima cambia constantemente, desde siempre.
[17] Se trata de Klaus Martin Schwab (Ravensburg, Alemania, 1938), economista y empresario, presidente ejecutivo del Foro Económico Mundial, fundado por él mismo.
[18] Recuerden la Agenda 2030, que todo este Movimiento es uno y lo mismo.
[19] Es algo más complejo, pero significaba que el petróleo se iba a acabar. Memos.
[20] Todo esto en detalle y mucho más puede encontrarlo el lector en el libro de José-Ramón Ferrandis titulado “Crimen de Estado” https://www.unioneditorial.net/libro/crimen-de-estado/ donde explico éstos y otros muchos elementos que desmontan la gravosa y destructiva farsa calentológica.
por José-Ramón Ferrandis | 15 Nov 2022 | Carta de los martes
Queridos amigos:
El 15 de noviembre de 1987 tuvo lugar en Braşov, Rumanía, la primera gran protesta contra el régimen dictatorial del dictador rumano Nicolae Ceauşescu, que culminaría con su detención, juicio y ejecución el 25 de diciembre de 1989.
Nicolae Ceauşescu nació en Scornicești, una población de la Alta Valaquia, no lejos de Bucarest, el 26 de enero de 1918. Sus padres fueron Alexandrina (hija de un oficial del ejército de Vladimirescu) y Andrutá Ceauşescu, pastor. En 1930, con sólo 12 años de edad, el joven Nicolae se desplazó a Bucarest para trabajar, dícese que de zapatero. Con 14 años (1932) ingresó en el Partido Comunista de Rumania (PCR), que era ilegal. Fue arrestado en 1933, 1934, y 1936 por altercados en las calles, tras de lo cual ingresó en la prisión de Doftana por 2 años. Allí conoció a Elena Petrescu[1]. En 1940[2] fue arrestado y encarcelado de nuevo. En 1943 fue trasladado al campo de concentración de Târgu Jiu, donde compartió celda con Gheorghe Gheorghiu-Dej[3] y se convirtió en su protegido. Tras la Segunda Guerra Mundial, habiendo caído Rumania en el área soviética, Ceauşescu fue secretario de la Unión de la Juventud Comunista (1944-1945), organización juvenil del PCR[4]. En 1947, ya con un gobierno comunista, se convirtió en ministro de Agricultura, al tiempo que viceministro de las Fuerzas Armadas. En 1950 fue nombrado mayor general. Ocupó el cargo de viceministro de Defensa y jefe de la Dirección Superior de Política del Ejército. En 1952, Gheorghiu-Dej lo ascendió al Comité Central del PCR. En 1954 se convirtió en miembro pleno del Politburó y, finalmente, se alzó con el segundo puesto más importante en la jerarquía del partido, precisamente bajo Gheorghiu-Dej, quien falleció en marzo de 1965. Entre el 9 de diciembre de 1967 y el 28 de marzo de 1974 fue presidente del Consejo de Estado de la República Socialista de Rumania, sucediendo a Chivu Stoica. Desde el 28 de marzo de 1974 hasta el 22 de diciembre de 1989 fue presidente de la República Socialista de Rumania. De manera paralela, entre el 22 de marzo de 1965 y el 22 de diciembre de 1989, fue secretario general del Partido Comunista Rumano[5], tras Gheorghe Gheorghiu-Dej[6]. Ejerció una dictadura sin fisuras y personalizó la totalidad del poder, lo que al cabo le costó la vida.
Sus políticas fueron un calco de las que había inaugurado Gheorghiu-Dej[7]. En sus primeros años continuó con la política de aproximación a Occidente y de relativa independencia de la URSS. En 1968, criticó sin ambages la invasión soviética de Checoslovaquia[8], lo que le valió un gran prestigio en su país y en Occidente[9]. Sobre ese pedestal inició un progresivamente creciente culto a la personalidad[10] y desarrolló los aspectos nacionalistas[11] del régimen, a la par que incrementaba la represión de los movimientos discrepantes internos y colaboraba con el terrorismo árabe.
En el ámbito económico, reforzó el proceso de industrialización[12] a través de planes quinquenales iniciado por su antecesor. Entre 1950 y 1975, la economía de Rumania creció a un fuerte ritmo. Hubo incrementos salariales y caídas de los precios relativos de productos de consumo, lo que granjeó al sistema el apoyo de la población. Sin embargo, los errores de inversión, sobre todo en petroquímica y acero, dejaron un característico rastro indeleble y creciente de excesos de capacidad, ineficiencia e infrautilización. La falsificación de las estadísticas apenas ocultó los gigantescos inventarios invendibles. Visto el agotamiento del modelo y para reestructurar la producción, el régimen se endeudó en el exterior en busca de una autarquía[13] mítica e imposible[14], dadas las dimensiones de Rumanía y la escasez de recursos disponibles. Afortunadamente para el sector agrario, no se instrumentó una reforma orientada a retirar la propiedad de la tierra a los agricultores, quienes conservaron los títulos y pudieron mantener una economía de supervivencia, mejorando sus expectativas, bajísimas antes de la Segunda Guerra Mundial[15].
Con todo, el tipo de crecimiento prevaleciente limitó el potencial de exportación de bienes elaborados y de valor añadido y con ello, las divisas para pagar la deuda externa acumulada, que se obtuvieron, en consecuencia, a través de un recorte en las importaciones. No siendo ello suficiente, Ceauşescu ordenó entonces la exportación de gran parte de la producción agrícola, de transformados de petróleo e industrial del país[16], a precios bajos.
En la esfera política, Ceauşescu gobernó como un dictador, sin piedad alguna, creando y manteniendo un estado policial típicamente estalinista. La policía política rumana, la Securitate, constituida a imagen y semejanza de la KGB soviética, mantuvo el control absoluto sobre las libertades de los rumanos, empezando por la de expresión y siguiendo por todas las demás[17]. No hubo oposición alguna durante muchos años, ni dentro ni fuera del PCR, pues todo atisbo era cortado de raíz, desarrollando una represión de proporciones extraordinarias, incluso para los estándares comunistas. Al tiempo, alimentó la corrupción y el nepotismo, adjudicando los cargos más importantes del Estado al entorno familiar, viviendo todos ellos en la más absoluta opulencia, incluida la década de 1980 en la que las privaciones llevaban a la muerte a sus compatriotas. A finales de esa década, el PCR-y todas las instituciones de Rumania se habían subordinado por completo a la voluntad de Ceauşescu, lo que contrastaba con la situación en otros países comunistas[18].
Ceauşescu se dio el título de Conducător[19]. Y como Gran Timonel que era, durante el pico de la hambruna rumana debida al repago de créditos solicitados en el exterior, inició su proyecto más megalomaníaco, un programa de demolición para remodelar por completo la ciudad de Bucarest. El 20% de las construcciones de la capital rumana fue destruido y reemplazado en parte por nuevas edificaciones, entre las que destacaba el Palacio del Pueblo, edificio que actualmente ocupa el Parlamento y es hoy día el segundo edificio más grande del mundo (después del Pentágono)[20].
Todo esto no salió gratis al déspota. La primera rebelión general tuvo lugar en Braşov[21]. Fue una huelga[22] llevada a cabo por trabajadores de las plantas de Steagul Roșu, Tractor y la fábrica hidromecánica de Braşov. Tuvo lugar el día de las elecciones locales del 15 de noviembre de 1987. El descontento generalizado por las draconianas medidas económicas[23] adoptadas por Ceauşescu estalló por fin en una gran ciudad industrial.
El plan de reducción de la deuda externa instrumentado desde 1982 colapsó el consumo en Rumanía en general y en Braşov en particular. Los recursos presupuestados para importar, producir y distribuir alimentos se desviaron para pagar la deuda a Occidente. Llegó el racionamiento y las largas colas para obtener los mínimos de subsistencia[24], pues el mercado negro sólo estaba al alcance de los apparatchiki[25]. En este entorno estalló la rebelión en Braşov.
Alrededor de 20.000 trabajadores abandonaron sus puestos y marcharon hacia la sede del Partido Comunista Rumano en el centro de la ciudad. La multitud saqueó el edificio del ayuntamiento, enfurecida al encontrar en los edificios oficiales gran abundancia de alimentos preparados para celebrar la victoria electoral.
Al anochecer, las fuerzas de la Securitate y el ejército rodearon el centro de la ciudad y se disolvió la revuelta mediante el uso de gases lacrimógenos, perros y vehículos blindados. No hubo muertos. Unos 300 manifestantes fueron arrestados. Las sentencias no excedieron los dos años de prisión, una pena moderada en el código penal comunista.
La rebelión de Braşov propinó un duro golpe al régimen de Ceauşescu[26] y anunció los levantamientos populares que llegaron en breve. Efectivamente, el 17 de diciembre de 1989 Ceauşescu ordenó al Ejército y a la Securitate disparar contra la población civil que se manifestaba en la ciudad de Timişoara (oeste de Rumanía). Lo que se inició como una protesta ante el intento del gobierno de desahuciar a la familia de un pastor luterano magiar crítico contra el gobierno acabó con grandes manifestaciones contra el PCR. La represión terminó en la Catedral Ortodoxa de Timişoara, donde los enfrentamientos con los militares[27] abocaron a la muerte de varios civiles. El 19 de diciembre, unos cien mil obreros se apostaron en la Plaza de la Ópera protestando contra del régimen socialista[28]. Tras la nueva intervención del ejército, la ciudad se calmó[29], pero la rebelión llegó a Bucarest.
El 21 de diciembre, el PCR convocó en uno de los balcones del Comité Central lo que creía iba a ser una multitudinaria manifestación de adhesión al régimen, que condenaría los sucesos de Timişoara. La televisión lo retransmitió en directo. Se vio cómo la multitud, inicialmente obsequiosa, se rebeló contra los Ceauşescu, interrumpiéndoles reiteradamente, lanzando vivas a los disidentes de Timişoara y dejándolos anonadados. Las imágenes[30] de aquel mitin son historia[31]. Los participantes en el acto oficial fueron abandonando la plaza, pero se distribuyeron por las calles, tomándolas como había pasado unos días antes en Timişoara. Más tarde, los manifestantes se enfrentaron a los soldados, agentes de la policía y de la Unidad Especial para la Lucha Antiterrorista, así como a agentes encubiertos de la Securitate. Hubo gran cantidad de muertos y heridos[32]. Los disparos en las calles de Bucarest continuaron hasta las tres de la madrugada del 22 de diciembre, momento en el que el Ejercito dejó de apoyar al Régimen[33].
Ceauşescu y su esposa Elena abandonaron Bucarest ese mismo día en helicóptero, acompañados por pocos colaboradores[34] muy cercanos que llevaron a los Ceauşescu a su residencia de Snagov, desde donde se dirigieron hacia Târgovişte en coche. Ceauşescu y sus acompañantes dejaron el helicóptero, porque, según los pilotos, los mandos del ejército les habían ordenado aterrizar inmediatamente. Poco después, Nicolae y Elena Ceauşescu fueron capturados y conducidos a un cuartel[35], donde fueron informados de que estaban oficialmente detenidos.
El 25 de diciembre Ceauşescu y su mujer fueron juzgados[36] y condenados a muerte por un tribunal militar en un juicio sumarísimo, bajo los cargos de genocidio en Timişoara, subversión del Estado mediante acción armada contra el pueblo, destrucción de la economía y del patrimonio nacional, enriquecimiento injustificable y desfalco. Hallados culpables de todos los cargos, fueron fusilados[37] de inmediato.
Los Ceauşescu están enterrados en el cementerio de Ghencea en Bucarest.
La frase de hoy corresponde al piloto personal de Ceauşescu. Cuando el dictador vio que la permanencia en el poder era imposible, ordenó a su piloto personal que consiguiera dos helicópteros con personal de seguridad para huir. Pero era demasiado tarde. La respuesta a la orden fue: “Señor presidente, hay una revolución aquí afuera. Usted está solo. ¡Buena suerte!”.
Cordiales saludos
José-Ramón Ferrandis

[1] Con quien se casó en 1946. Fue su esposa hasta la muerte. Influyó poderosamente sobre él.
[2] Al comienzo de la Segunda Guerra Mundial, el exministro de Guerra, Ion Antonescu, implantó una dictadura militar. Rumanía se alineó con la Alemania nazi. La Wehrmacht utilizó el territorio rumano para preparar la invasión de la URSS. Desde junio de 1941 hasta 1944, Rumania participó en la guerra, subordinándose a Alemania. En 1944, cuando la contraofensiva soviética alcanzó Rumanía, ésta cambió de bando y se unió formalmente a los Aliados. La dictadura militar de Antonescu cayó. Al final de la guerra, algunos territorios del nordeste rumano fueron ocupados por la Unión Soviética; con unidades del Ejército Rojo estacionadas en territorio rumano, el país acabó convirtiéndose en la República Socialista de Rumania y miembro del Pacto de Varsovia. En 1940, la región de Besarabia, que se había unido a Rumania en 1918, fue anexionada a la Unión Soviética como resultado de la ocupación soviética de Besarabia y el norte de Bucovina. Los rumanos no olvidaron.
[3] Gheorghe Gheorghiu-Dej (1901-1965) fue un político comunista. A causa de su reiterada intervención en huelgas ferroviarias, tras su ingreso en el Partido Comunista Rumano o PCR (1930), en 1933 fue encarcelado hasta casi el final de la Segunda Guerra Mundial. Fue secretario general del Partido Comunista Rumano desde 1944 hasta su muerte, y primer ministro de Rumanía desde 1952 hasta 1955, así como presidente de la República entre 1961 y 1965. Durante su mandato se mantuvo todo lo distante que pudo de la Unión Soviética, tanto en materia de economía como de relaciones internacionales. En 1952, ya como primer ministro, se deshizo del ala pro-moscovita (Ana Pauker y Vasile Luca) del PCR y asumió el pleno control del partido, lo que le permitió independizarse algo más de Moscú. Contra los deseos de la Unión Soviética, que quería una Rumanía agrícola, apostó por la industria. En 1954 dejó la secretaría general del PCR a Gheorghe Apóstol. A los pocos meses recuperó el cargo, estableciendo una dictadura personal. Obtuvo la salida de las restantes tropas soviéticas en 1958. El 21 de marzo de 1961 fue nombrado presidente de Rumanía, que con la nueva constitución concentraba el poder ejecutivo en el Consejo de Estado. En sus últimos cuatro años de gobierno, materializó la desestalinización del país, reprivatizó parcialmente el sector agrícola e inició relaciones diplomáticas con países occidentales, aunque permaneciendo fiel al Pacto de Varsovia. Al detectársele cáncer de hígado estalló una lucha de poder dentro del PCR por su sucesión. Gheorghiu-Dej nombró sucesor temporal en la secretaría general a Nicolae Ceauşescu, su protegido, de perfil irrelevante, y nuevo presidente a Chivu Stoica.
[4] Que se había creado en 1922 a imagen y semejanza del Komsomol soviético, organización juvenil del Partido Comunista de la Unión Soviética (1918). De 1983 a 1987, unos de los hijos de Ceauşescu, Nicu, fue nombrado primer secretario. Nicu era considerado el heredero al poder, síntoma del carácter dinástico del régimen personalista de Ceauşescu. El perfil corrupto y la gestión interna propias del heredero destruyeron la organización juvenil desde dentro.
[5] Además, Ceauşescu presidió el Consejo Supremo de Desarrollo Económico y Social, el Consejo Nacional de Trabajadores y el Frente de Democracia y Unidad Socialista. Asimismo, era el comandante Supremo de las Fuerzas Armadas.
[6] Tras imponerse a Gheorghe Apóstol.
[7] El seguidismo era su única opción. Ceauşescu no tenía ninguna preparación universitaria ni cultural. Sus conocimientos políticos no pasaban de las argucias y tácticas precisas para el ascenso en el aparato del PCR. Era un hombre forjado en las algaradas callejeras y en las intrigas intrapartidarias. Era autodidacta, astuto, cruel. Devino un autócrata totalitario.
[8] La invasión de Checoslovaquia por el Pacto de Varsovia supuso que tropas rusas, más las de tres países socialistas (Polonia, Hungría y Bulgaria; las de la RDA no cruzaron la frontera. Las de Rumanía no intervinieron) miembros del Pacto invadieran la República Socialista de Checoslovaquia durante la noche del 20 al 21 de agosto de 1968. El rol principal fue jugado por la URSS. Pretendían (y consiguieron) frenar y revertir las reformas liberalizadoras tanto económicas como políticas impulsadas por el presidente checoslovaco, Alexander Dubček, de acuerdo con los postulados de la Doctrina Brezhnev, de soberanía limitada, que Pravda resumía así: “Cuando hay fuerzas que son hostiles al socialismo y tratan de cambiar el desarrollo de algún país socialista hacia el capitalismo, se convierten no sólo en un problema del país concernido, sino un problema común que concierne a todos los países comunistas”.
[9] Rumanía fue el primer país del Este en mantener relaciones oficiales con la Comunidad Europea.
[10] Mimetizando el existente en la República Popular China y la República Popular de Corea. El de Ceauşescu fue el culto a la personalidad más extremado dentro del Bloque del Este, inspirado por lo que acontecía con Kim Il-sung. Si inicialmente el culto a la personalidad estaba centrado en Nicolae Ceauşescu, a principios de los 80s se sumó Elena Ceauşescu, lo que supuso una estridente anomalía en el entorno de la alta política de los países del Pacto de Varsovia. El objetivo del culto a la personalidad es imposibilitar la oposición pública al líder, infalible per se y, por tanto, inmune a las críticas. A partir de 1968 (invasión de Checoslovaquia) se dio la cada vez más propalada identificación entre Ceauşescu y Rumania, tanto en los medios de comunicación como en las declaraciones de las autoridades rumanas.
[11] Distanciándose de los países occidentales a los que había cortejado anteriormente.
[12] Ese proceso fue menos brutal que el impuesto por Stalin en la URSS, aunque persiguiera similares objetivos. De hecho, Rumanía vio cómo desde 1959 había duplicado la producción industrial, con el resultado de reducir la población campesina desde un 78% a finales de los años 40 hasta un 61% en 1966 y un 49% hacia 1971, en un proceso acelerado e inevitable dadas las prioridades del régimen, que apostaba por la industria pesada.
[13] Que para el régimen era la garantía de su independencia política.
[14] Siempre indeseable per se, por su condición de ineficiente, en un mundo libre y abierto.
[15] En Rumanía, la industrialización no implicó la total ruptura social con la agricultura. Los campesinos simultaneaban trabajo en las fábricas con el cuidado de sus campos.
[16] Ese endeudamiento fue la mecha que encendió el rechazo frontal a sus políticas y acabó con su dictadura. Al resultar difícil la devolución de intereses y principal, retiró del mercado interior productos de todo tipo para exportarlos y obtener así las divisas necesarias para repagar, pero lo hizo tan brutalmente que generó escaseces, hambrunas y privaciones a los rumanos, en tanto la élite del PCR mantenía su alto tren de vida. Como cuando la hambruna de Mao Tsé Tung. Como cuando la hambruna de Kim Il Sung. Como cuando el Holodomor de Stalin. No saben hacer otra cosa.
[17] Paralelamente al incremento de las tasas de pobreza, la Securitate aumentó su presencia, lo que terminó convirtiendo a Rumanía en un estado policial.
[18] Rumanía se diferenciaba de los demás Estados del Pacto de Varsovia en allí no se había iniciado ningún proceso de desestalinización del régimen.
[19] No fue el único que se le atribuyó. Lean, lean: Eminente revolucionario y enardecido patriota/Genio de los Cárpatos/Roble de Scornicesti/Campeón de la Paz/Hijo más querido del Pueblo/Gran abanderado/Brillante conductor del partido y el país/Personalidad excepcional del mundo contemporáneo/Héroe del Trabajo Socialista/Gran Héroe de la Paz, el entendimiento y la colaboración entre todas las naciones del mundo aunque sin dejar de lado arquitecto, cuerpo celeste, demiurgo, dios secular, abeto, príncipe encantador, milagro, estrella de la mañana, navegante, salvador, sol, titán o visionario. Los títulos de su esposa palidecían a su lado: Camarada Académica Doctora Ingeniera/Política de importancia/Científica de renombre mundial/Científica sumamente preocupada del progreso de la ciencia rumana, preocupada por la ciencia en el mundo de hoy y el destino de la paz mundial. Para ser dos iletrados, no estuvo mal tirado.
[20] El (ahora) Palacio del Parlamento rumano es la sede de las dos cámaras parlamentarias. Está situado en el centro de Bucarest. Ocupa un área de 340.000 m². Costó 3 000 millones de dólares, el quinto edificio más caro de la historia. Su construcción se inició en 1985. Para ello se demolieron varios barrios de la ciudad, donde había 12 iglesias, 2 sinagogas, 3 monasterios y más de 7.000 viviendas. El edificio tiene 12 plantas en superficie, 8 subterráneas y 315.000 m² construidos, de los que más de 250.000 superan 86 metros sobre rasante y 92 metros de profundidad. Trabajaron más de 20.000 personas en turnos de 24 horas al día, además de miles de ingenieros y arquitectos. Cuando murió Ceauşescu, en 1989, seguía en obras. Hoy en día, alrededor del 70% del edificio continúa vacío. En 2004 se construyeron ascensores externos, pues no los había en el interior.
[21] Enclavada en el sureste de Transilvania, Braşov era la ciudad industrial más grande de Rumanía. El 61% de la mano de obra trabajaba en la industria, desde la década de 1960, cuando el gobierno obligó a emigrar a campesinos moldavos para trabajar en Braşov.
[22] A partir de finales de 1986 comenzaron a observarse incidentes. Surgieron protestas obreras en los centros industriales de Cluj-Napoca (noviembre de 1986) y Nicolina, Iaşi (febrero de 1987).
[23] No eran sólo los alimentos. La calefacción se cortaba en muchas ocasiones para ahorrar energía, resultando en inviernos insoportables. Se redujo el agua caliente a un día a la semana. Los frecuentes cortes eléctricos afectaban al funcionamiento de los hospitales. En el invierno de 1983, decenas de bebés bajo cuidados intensivos murieron por el corte de energía eléctrica a las incubadoras. El alumbrado público solía ser apagado. Los propietarios de vehículos sólo podían comprar 30 litros de combustible al mes. La prensa, adicta, proponía usar carretas y caballos en lugar de camiones y tractores.
[24] Los recortes en sanidad incrementaron la mortalidad infantil, ya una de las más altas de Europa, y la extensión del SIDA por la reutilización de agujas hipodérmicas mal esterilizadas.
[25] Es decir, funcionarios del PCR.
[26] En noviembre de 1989, a la vista de que la situación empeoraba para él, Ceauşescu visitó a su homólogo ruso Mijaíl S. Gorbachov, quien le sugirió abandonar el poder: Ceauşescu se negó.
[27] A los que Ceauşescu había ordenado disparar contra los manifestantes.
[28] Nu vă fie frică, Ceauşescu pică! (¡No tengáis miedo, Ceauşescu caerá!).
[29] Aunque el régimen atacó a opositores al régimen en las ciudades de Sibiu, Braşov, Arad y Tirgu Mureş.
[30] La imagen del dictador y su esposa Elena tratando de calmar a los asistentes y pidiéndoles que permanecieran en sus asientos para poder continuar con su discurso resultaba grotesca, sobre todo tras el anuncio de mínimos incrementos del salario mínimo, las pensiones y alguna ayuda familiar.
[31] https://youtu.be/TcRWiz1PhKU o bien https://www.youtube.com/watch?v=wWIbCtz_Xwk. O bien https://www.youtube.com/watch?v=xntDto5TX10
[32] El número total de muertos debidos a la revolución rumana oscila entre 1.104 y 60.000, según las fuentes, siendo responsable de la segunda cifra el Frente de Salvación Nacional (FSN). La mayoría de las muertes ocurrieron en Timişoara, Bucarest, Sibiu y Arad. Los heridos ascenderían a 3.352 según informantes no pertenecientes al nuevo gobierno.
[33] Que fue sustituido por el FSN, cuyo líder era Ion Iliescu, miembro del PCR caído en desgracia. El FSN estaba constituido en su mayoría por miembros del PCR. Asumieron sin demora el control de las instituciones estatales, incluidos los medios de comunicación.
[34] Emil Bobu y Tudor Postelnicu.
[35] Por la mañana del 22 de diciembre, el ministro de defensa del gobierno de Rumania, Vasile Milea fue asesinado. Ceauşescu nombró a Victor Stănculescu ministro de Defensa. Sin que Ceauşescu lo supiera, Stănculescu ordenó a las tropas desplegadas volver a los cuarteles y cesar la represión. Luego convenció a Ceauşescu para que huyera en helicóptero.
[36] Tras una sesión en los tribunales que duró dos horas y fue televisada en directo para todo el país.
[37] Debido al culto a la personalidad y a la concentración del poder en manos de la familia Ceauşescu, la frustración e ira del pueblo rumano se dirigieron contra Nicolae Ceauşescu, en lugar de contra el Partido Comunista de Rumania. No obstante, el Partido Comunista desapareció de la vida política del país y ninguna agrupación política rumana declarada heredera ha obtenido representación en el Parlamento de Rumania. Eso sí, en un ejercicio de transformismo espectacular, el Frente de Salvación Nacional, nombre por el que se conoció al Gobierno que sustituyó al de Ceauşescu, estaba integrado en su inmensa mayoría por antiguos miembros del Partido Comunista, que se cuidaron de excluir a las restantes formaciones de la vida pública durante los últimos días de 1989. En las elecciones de mayo de 1990, Ion Iliescu fue elegido presidente con 85 % de los votos. El FSN había dejado sin espacios en los medios a los partidos opositores.
por José-Ramón Ferrandis | 8 Nov 2022 | Carta de los martes
Queridos amigos:
El 8 de noviembre de 1620, en el contexto de la Guerra de los Treinta Años[1], las tropas católicas españolas y alemanas[2] vencieron a las de los protestantes bohemios[3] en la Batalla de la Montaña Blanca, no lejos de Praga. La batalla fue decisiva en la historia de la Europa central, pero sobre todo en la checa; esa derrota supuso la imposibilidad de lograr su independencia durante los siguientes 300 años.
Veamos cómo se llegó a este vierteaguas. Al finalizar la dinastía de los Jagellón, fue elegido en 1526 al trono checo el español Fernando I de Habsburgo, hijo de Juana I de Castilla y nieto de los Reyes Católicos[4]. Con todo, a principios del Siglo XVII, la mayoría de los territorios bohemios albergaban un gran porcentaje de población protestante, aunque se hallaban bajo la férula del Sacro Imperio Romano Germánico. Éste les había conferido un alto grado de libertad religiosa, así como política[5].
En 1617, el emperador[6] Matías de Habsburgo agonizaba. Fernando, primo suyo, fue nombrado sucesor en el Imperio, así como Rey de Bohemia. Que Fernando fuera católico, como emperador del Sacro Imperio Romano Germánico, era lo normal, pero su nombramiento como Rey de Bohemia alarmó a los protestantes bohemios, que temían perder algo de su gran autonomía. Lamentablemente, era un poco tarde para esa reflexión, puesto que elegían al Rey entre ellos. En 1619 murió Matías y Fernando accedió a ambos tronos como Fernando II, quien de inmediato comenzó un proceso de recatolización en Estiria, que intentó continuar por Bohemia.
Veamos los antecedentes. Un siglo después del inicio de la reforma luterana, católicos y protestantes eran de la misma opinión: las fuertes discrepancias entre ambos grupos debían resolverse de una vez por todas. Ya no era posible seguir templando la situación entre ambos grupos enfrentados en multitud de pequeños desencuentros, ocultos bajo el manto del apaciguamiento.
Cuando los protestantes fueron conscientes de ciertas violaciones[7] de la Carta de Majestad, recabaron la presencia, el 23 de mayo de 1618, de representantes del Emperador en el castillo real de Praga. La reunión terminó de la peor manera posible, con la defenestración de los imperiales[8] por parte de nobles[9] bohemios protestantes. La caída les dejó heridos y el enfrentamiento llegó a un callejón sin salida. A este incidente se le conoce como la “Segunda defenestración de Praga”[10], y fue el detonante de los enfrentamientos militares que terminaron con la batalla de la efemérides del día de hoy.
El descontento con Fernando II impulsó a los estados[11] de Bohemia, con una clara mayoría de protestantes, a destituir en agosto de 1619 al Emperador Fernando II del trono checo y proponer al Elector Federico V del Palatinado, que era calvinista, como sucesor suyo. Federico V fue elegido en noviembre de 1619. Lo prefirieron por dos razones: porque había fundado la Unión Protestante y porque estaba casado con la hija del rey Jacobo I de Inglaterra y VI de Escocia[12], quien ejercía una poderosa influencia en los Países Bajos[13]. Era una rebelión en toda regla, que logró dos reacciones simultáneas: un rechazo frontal por parte de los Habsburgo, que se veían privados del territorio checo, y un enfado monumental de Juan Jorge I de Sajonia, luterano y adversario de Federico V, que perseguía el trono checo. Sajonia se convirtió así en aliada de los Habsburgo. Y es que no se había efectuado el trabajo diplomático previo.
La guerra comenzó, si bien a bajo nivel, en agosto de 1618. Los bohemios más extremistas buscaban expandir la rebelión a los demás estados de Bohemia y a Austria, así como implicar a potencias extranjeras en una guerra de religión. Los imperiales querían una guerra rápida y contenida para evitar ese contagio.
Las primeras escaramuzas tuvieron lugar en el Palatinado. El ejército de los estados protestantes de Bohemia y Moravia ganó las primeras batallas. Entonces, España (Felipe III[14], un Habsburgo[15]) entró en liza, aportando hombres, recursos financieros y el peso de su condición de líder de Occidente. A finales de agosto de 1620, los destacamentos imperiales iniciaron la llamada Campaña del Palatinado, dirigida magistralmente por Ambrosio Spínola. Fue un éxito sin paliativos: el 14 de septiembre cayó Oppenheim[16], el 1 de octubre, Bacharach, luego Kirchberg. En los siguientes 6 meses Spínola rindió más de 30 ciudades y castillos en el Bajo Palatinado. En esas refriegas perdió el contingente protestante buena parte de sus efectivos iniciales, que en número de 30.000 habían iniciado las refriegas.
Después de conquistar gran parte del oeste de Bohemia, el ejército imperial se dirigió a Praga, capital del Estado, ya en manos protestantes. Iban a enfrentarse dos ejércitos impresionantes, al menos en apariencia.
Por el lado protestante, el rey Federico y su comandante militar, el príncipe Christian de Anhalt, que habían organizado inicialmente un cuerpo de ejército de 30.000 hombres, vieron cómo 7.000 de ellos se habían quedado en el camino por diversas razones, entre las cuales el impago de las soldadas no era el menor[17]. Enfrente tenía una fuerza de 24.800 hombres, liderados por el muy capaz Mariscal de Campo Johannes Tserclaes, conde de Tilly, noble católico español-flamenco. Tilly contaba entre sus mandos con otro exitoso militar: el que sería general Wallenstein.
El ejército de Tilly estaba integrado por dos grupos: tropas imperiales[18] al mando de Charles Bonaventure de Longueval, conde de Bucquoy y soldados alemanes de la Liga Católica, que estaban directamente bajo el mando de Tilly[19].
Ambos ejércitos se dirigieron a la capital, Praga. Los bohemios de Christian de Anhalt, intentando bloquear el paso a los imperiales y alcanzar la superioridad táctica, se adelantaron al ejército católico y ganaron una posición muy ventajosa en la Montaña Blanca[20], pero no tuvieron tiempo de erigir parapetos.
Al amanecer del 8 noviembre de 1620, la niebla se enseñoreaba del lugar. A mediodía se disipó lo suficiente como para que Tilly enviara un pequeño destacamento de los Tercios a reconocer el flanco protestante, en condiciones precarias, ascendiendo hacia la cima. Para su inmensa sorpresa, vieron que los bohemios se retiraban ante su sola presencia. Tilly reaccionó enviando rápidamente refuerzos. El flanco bohemio comenzó a descomponerse.
El príncipe Christian de Anhalt comprendió el peligro y envió a la caballería, que estaba al mando de su hijo, Christian II. El impacto de la incursión de la caballería produjo importantes bajas, pero Tilly la contrarrestó lanzando 2.000 húsares bávaros a caballo, que obligaron a retirarse a los jinetes bohemios.
La infantería de Bohemia, en cuanto vio a su caballería retirándose, lo hizo a su vez. Intentaron organizar una línea de defensa cerca del Palacio de las Estrellas, pero fue en vano. Con el ejército protestante desmoralizado, la retirada se generalizó al centro y al otro flanco, aunque la mayoría de las tropas protestantes no habían entrado siquiera en liza.
La batalla (en realidad, el enfrentamiento) duró aproximadamente una hora y se entabló sin entusiasmo alguno, lo que se debía, sin duda, al escaso espíritu de combate de los protestantes, mal pagados[21]. El desenlace no se hizo esperar. Cerca de 4.000 protestantes resultaron muertos o apresados, mientras que los muertos católicos no llegaron a 250 hombres[22]. El ejército protestante quedó deshecho. Inmediatamente, Tilly entró en Praga y la revuelta terminó.
El rey Federico huyó del país con su esposa Isabel Estuardo. Muchos bohemios celebraron la restauración del gobierno católico. 47 líderes de la insurrección fueron juzgados. 27 de ellos fueron ejecutados en la plaza de la Ciudad Vieja de Praga[23]. Los protestantes fueron sometidos. El triunfo imperial en la batalla de Montaña Blanca restableció plenamente el catolicismo en Bohemia al nivel en que estaba antes de las Guerras Husitas del Siglo XV, lo que a su vez posibilitó el comienzo del despegue de Austria como gran potencia en Europa central. En 1526, Fernando I Habsburgo fue elegido Rey de Hungría y Bohemia. Bajo esta dinastía, que llegó hasta 1918, la historia de Bohemia y la de Austria estuvieron unidas. El catolicismo imperó en la mayoría en las tierras bohemias hasta finales del Siglo XX, tras dos siglos de dominio protestante.
La aristocracia y la élite checo parlante entraron en un eclipse que duró dos siglos[24]. Su lugar lo ocupó el idioma alemán, de la mano de las nuevas clases altas dominantes. De hecho, se convirtió en obligatorio el uso del alemán como lengua oficial.
Desde una perspectiva política, Federico V perdió la Bohemia y el Palatinado. El Emperador concedió el Alto Palatinado al duque Maximiliano de Baviera por su ayuda en la batalla de la Montaña Blanca. La Liga Protestante se diluyó en la nada. En 1621, el Emperador ordenó a todos los calvinistas y otros no luteranos que se convirtieran al catolicismo o abandonaran el reino en tres días. En otra vuelta de tuerca, prohibió la práctica de la fe luterana en 1622.
En 1627, el arzobispo Harrach de Praga y Jaroslav Borzita de Martinice decidieron convertir a los herejes; la mayoría de los bohemios lo hizo, pero una considerable minoría protestante permaneció terne. No obstante, la erradicación del protestantismo fue completa, como lo fue la supresión de los privilegios nacionales.
Desde entonces y hasta mediados del Siglo XVIII, las relaciones hispano-bohemias recibieron un gran impulso, que se materializó en diversos ámbitos. La población católica veía a España como protectora y garante de la religión. La nobleza no protestante comenzó una política de matrimonios con nobles españoles desplazados a Praga a la par de la llegada de Fernando I.
Se formó la llamada “facción española”, integrada por españoles y checos católicos procedentes de la nobleza y del clero, entre los que descollaban los jesuitas, agrupados en torno al Clementinum[25]. La facción española actuó como transmisora de la cultura y las costumbres españolas. Las órdenes religiosas (sobre todo, los jesuitas), que habían llegado a Bohemia antes de Fernando I, reformaron y mejoraron las universidades checas. En ciertos lugares, los rectores de las universidades fueron españoles. Rodrigo de Arriaga[26], filósofo jesuita, fue una de las figuras más importantes del ámbito académico checo. Los benedictinos también estuvieron presentes.
Bohemia sufrió guerras devastadoras en los siglos XVII y XVIII. Ya conocemos la Guerra de los Treinta Años, pero también la Guerra de los Siete Años pasó factura durante el reinado de María Teresa, entre 1756 y 1763. No obstante, toda Bohemia se benefició del impulso económico de los siglos XVIII y XIX, que hicieron de Bohemia el corazón industrial de la monarquía Austrohúngara.
Y como coda, las guerras que asolaron Bohemia no afectaron a la ciudad antigua de Praga[27], que hoy día presenta orgullosa sus joyas arquitectónicas, algunas del Siglo XII, lo que convierte la ciudad en la más bella del mundo. Así, como suena.
La frase de hoy es en realidad un dicho, que regía en Europa a mediados del Siglo XVII. Ya sabemos de la existencia de Rodrigo de Arriaga, extraordinario filósofo, pero además teólogo y matemático[28]. Debía ser un excelente orador, pues la frase es significativa: “Videre Pragam et audire Arriagam”, que como saben significa “ver Praga y escuchar a Arriaga”. Es lo que había que hacer.
Cordiales saludos
José-Ramón Ferrandis

Pieter Snayers, “Batalla en la Montaña Blanca”.
[1] La Guerra de los Treinta Años comenzó en 1618. Finalizó en 1648.
[2] Fundamentalmente, bávaras.
[3] Ni mucho menos sólo bohemios. De hecho, pocos checos participaron en esta batalla, que definió el curso de la historia de la nación por tanto tiempo. El ejército checo contaba con numerosos soldados extranjeros: alemanes, austriacos, escoceses, húngaros, ingleses, transilvanos y en general, oriundos de la Europa protestante. Mercenarios mal pagados. Por parte del ejército imperial católico luchaban alemanes, españoles, holandeses, italianos y valones. Mercenarios bien pagados y soldados imperiales.
[4] Durante casi cuatrocientos años, los Habsburgo ostentaron la corona Bohemia.
[5] El emperador Rodolfo había asegurado la libertad religiosa en toda Bohemia mediante la Carta de la Majestad (1609).
[6] Del Sacro Imperio Romano Germánico.
[7] Una reducción de la tolerancia con los protestantes y la orden de que cesara la construcción de algunas capillas protestantes fueron el detonante del estallido. Fernando II esperaba recuperar propiedades de la Iglesia que habían sido ocupadas por los protestantes al comienzo de la Reforma, décadas antes, y eliminar el poderoso cuerpo de príncipes electores que elegía al Sacro Emperador Romano.
[8] Dos gobernadores imperiales, Jaroslav Martinitz y Wilhelm Slavata, más su secretario, Philip Fabricius, los tres católicos, fueron arrojados por unas ventanas del castillo de Hradcany, en Praga. Cayeron sobre un montón de estiércol que había en el foso del castillo. Ninguno de ellos resultó herido de gravedad.
[9] Me refiero a su pertenencia a la nobleza, no a la condición de su carácter, claro, ni a la conciencia de lo que las instituciones se juegan a través de las personas que las representan.
[10] Que, en realidad, fue la tercera. Ha llegado a haber hasta cuatro, en una clara demostración de la querencia bohemia por ese método dialéctico tan extremado. La primera tuvo lugar en 1419. Supuso la muerte de siete miembros del gobierno municipal a manos de una turba de husitas. Desencadenó las guerras husitas, que duraron hasta 1436. La segunda tuvo lugar en 1483 y fue asimismo el resultado de un enfrentamiento entre católicos y husitas extremistas, quienes mataron a dos alcaldes y a varios miembros del concejo, arrojando sus cadáveres a la calle. La tercera es la que protagoniza este pie de página, desencadenante de la Guerra de los Treinta años. La cuarta está datada el 10 de marzo de 1948. El ministro de Asuntos Exteriores checoslovaco, Jan Masaryk, único ministro no socialista ni comunista que quedaba en el gabinete, fue encontrado muerto bajo la ventana de un cuarto de baño del ministerio de Asuntos Exteriores. Fue reemplazado por un ministro comunista, lo que permitió a los pro soviéticos formar un gobierno totalmente dominado por los comunistas. Como ven, las abundantes muertes por defenestración de magnates rusos en 2022 no son inventos de Putin. La cosa viene de antiguo.
[11] Estados en el sentido de estamentos, estructuras sociales cerradas y estables.
[12] Los checos creían que el rey Jacobo defendería un país donde gobernaba el esposo de su hija. Por cuatro veces pidieron ayuda a Inglaterra, pero no recibieron respuesta. Jacobo no quiso enemistarse con España por los checos. No valía la pena.
[13] No en vano era nieto de Guillermo de Orange.
[14] A petición de Felipe III, se reunió el Consejo de Estado. Las posibilidades eran dos: ayudar al Emperador e invertir mucho dinero y enviar hombres, o no ayudar al Emperador, con el riesgo de que se perdiera Bohemia y los protestantes se crecieran, lo que comprometería la posición de España en Flandes, porque los protestantes brindarían ayuda a los rebeldes holandeses. Al final, se gastaría dinero y se enviarían hombres, pero en posición de inferioridad.
[15] No se contemplaba la posibilidad de que los Habsburgo perdieran los dominios bohemios.
[16] Que era la clave de la defensa protestante del Palatinado.
[17] Los estados checos pagaban mal. Los aristócratas estaban endeudados y no conseguían más fondos. El propio Federico V aportó cientos de miles de ducados, pero eso fue todo. Antes de la Montaña Blanca, sólo habían cobrado algunos regimientos. Los soldados pasaban hambre y frío. Por el contrario, los soldados del Emperador y de la Liga Católica Alemana cobraban lo suyo.
[18] Sólo unos pocos miles de soldados eran de los Tercios, porque el grueso del ejército español estaba lejos, en el Bajo Palatinado.
[19] En la Liga Católica, sirviendo como observador oficial, estuvo René Descartes, más conocido por otras capacidades, que le llevaron a ser un gran filósofo.
[20] La Montaña Blanca, ni era una montaña (pues se trataba de una meseta baja, un cerro o loma escarpada en el límite occidental de la ciudad de Praga) ni era blanca, sino terrosa, poco arbolada. Pura mercadotecnia.
[21] Si un ejército es fundamentalmente de mercenarios y no les pagas, la derrota está asegurada. La aristocracia checa lo entendió demasiado tarde.
[22] En un informe de la Alcaldía de Praga consta indica que la ciudad enterró, a sus expensas, a unos 1.600 soldados. Aunque hubo más muertos, es una cifra realmente baja para el volumen de fuerzas enfrentadas, casi 50.000 hombres.
[23] Entre los ejecutados estaba Jan Jesenius. médico, filósofo y político eslovaco.
[24] El idioma checo hubo de esperar a una revitalización que sólo llegó con el movimiento renacentista checo, a finales del Siglo XVIII y principios del Siglo XIX.
[25] El Clementinum se remonta al Siglo XI, con la existencia de una capilla dedicada a San Clemente. Los dominicos fundaron allí un monasterio, que se transformó en 1556 en un colegio jesuita. En 1622, los jesuitas transfirieron la biblioteca de la Universidad Carolina al Clementinum. El colegio se fusionó con la Universidad en 1654. Los jesuitas se quedaron hasta 1773, cuando la Emperatriz María Teresa I de Austria creó en el Clementinum un observatorio, una biblioteca (que ya estaba) y una universidad (que ya lo era, en realidad).
[26] Arriaga fue un filósofo jesuita muy relevante en su época. Nació en Logroño el 17 de enero de 1592 y murió en Praga, ciudad a la que llegó en 1620, el 7 de junio de 1667. Enseñó filosofía en Valladolid y teología en Praga desde 1624. Fue canciller de la Universidad Carolina de Praga (1642-1653) y prefecto del Clementinum desde 1654. Estuvo entre los filósofos más estudiados. Fue citado frecuentemente por René Descartes y Gottfried Leibniz.
[27] Tampoco la II Guerra Mundial, en la que sólo el disparo de un tanque en retirada dañó una esquina del Ayuntamiento.
[28] Defendió la validez del cálculo infinitesimal frente a la opinión prevaleciente entre las autoridades jesuitas en Roma.
por José-Ramón Ferrandis | 4 Nov 2022 | Otros artículos
In illo tempore, el tiempo de las sociedades transcurría de acuerdo con los cánones establecidos. Las horas, los días, las semanas y los meses pasaban y la gente vivía de acuerdo con ese patrón sencillo y general[1]. Bastantes complicaciones lleva consigo la supervivencia.
Pero tanta felicidad era mucho pedir. Llegado un momento, Benjamín Franklin efectuó observaciones al objeto no de cambiar los horarios, sino los hábitos[2]. Más tarde, en 1905, un tal William Willett mostró su malestar por tener que acortar sus partidos de golf al llegar el crepúsculo, cuando la mañana temprana se desperdiciaba a los efectos, pues todos dormían en verano hasta que el sol estaba alto sobre el horizonte. Propuso cambios de hora, aunque en vano.
El 30 de abril de 1916, Alemania, sus aliados y sus zonas ocupadas aplicaron por vez primera el llamado horario de verano. Corría la Primera Guerra Mundial. La idea subyacente era ahorrar carbón[3] y, en los países beligerantes, favorecer además los apagones nocturnos para dificultar los bombardeos. Tras Alemania fue el Reino Unido, la mayoría de las naciones en guerra y muchos países neutrales europeos. Los Estados Unidos lo hicieron en 1918[4].
Eso sí, como cuanto más cerca del ecuador está un país, menos se justifica el cambio de horario[5]. Hoy en día, menos del 40% de los países del mundo ajustan la hora, aunque sean unos 140 los que han aplicado el cambio horario alguna vez. Se trata de maximizar la coincidencia entre horas de actividad y luz solar para aprovechar la luz natural, limitando así, dícese, el uso de la iluminación artificial[6].
Los argumentos a favor y en contra son abundantes. Veamos.
A favor del cambio horario se hallan intereses económicos sectoriales. En los EE. UU., la Asociación de Fabricantes de Artículos Deportivos y la Asociación Nacional de Supermercados, más Seven Eleven[7], pelearon para imponer el horario de verano en 1987[8], pues creían que la población va más de compras y practica más deportes al aire libre con el cambio. Añadir tiempo de luz natural puede ayudar a disminuir los accidentes de tráfico[9], pero sus efectos sobre la salud y la incidencia del crimen son dudosos, cuando no negativos. Se dice que el horario de verano ahorra energía eléctrica al reducir la iluminación artificial, pero las evidencias que lo apoyan son inconsistentes, pues puede estimular la aparición de picos de demanda, con incremento de costes[10].
En contra del cambio horario se encuentran su complejidad intrínseca, algunos agricultores[11] y quienes desarrollan actividades determinadas por el sol. Los cambios de horario tienen un coste económico directo, pues conllevan trabajo extra para llevar a cabo reuniones y perjudican las actividades computarizadas. Los cambios de horario dificultan la percepción del tiempo, trastocan reuniones, viajes, envíos, logística, registros, dispositivos médicos y el uso de maquinaria pesada, pues con frecuencia se producen faltas de coordinación. El empleo del horario de verano puede incrementar el consumo de gasolina[12] y perjudica las tasas de audiencia de los programas en prime-time. También salen perjudicados teatros y cines. Los dispositivos médicos pueden tener problemas que dañen a los pacientes, sin que sea el personal del hospital tenga mayor responsabilidad. Por último, téngase en cuenta que las empresas usan en muchos casos la iluminación permanentemente, con independencia de la luz exterior.
Pero lo más relevante opera en el campo de la salud. Hay un debate cada vez más trascendente: ¿cómo afecta el cambio de hora a nuestras vidas? Pues básicamente, los cambios de horario reducen la duración y la eficiencia del sueño. La Sociedad Española del Sueño, la Sociedad Portuguesa de Cronobiología y Medicina del Sueño, la Sociedad para Investigación en Ritmos Biológicos, la Sociedad Europea de Ritmos Biológicos y la Sociedad Americana del Sueño han expresado con rotundidad su posición a favor de eliminar el cambio horario. Agrupadas bajo la Sociedad Europea (las europeas, claro) de Investigación sobre Sueño, han emitido un comunicado conjunto[13] que entendemos fundamental. Y es que desde el punto de vista de la cronobiología y el sueño[14], hay evidencias de que mantener el cambio horario es dañino para la salud. Provoca cambios agudos tales como alteraciones del sueño[15] y del rendimiento al conducir y un leve mayor riesgo de sufrir episodios cardiovasculares[16]. De ahí la unanimidad entre las distintas asociaciones científicas a la hora de poner fin al cambio de hora[17].
A la vista de la situación, ¿qué han hecho las autoridades competentes?
Contra todo pronóstico unificador tradicional en la UE, en 2018 se produjo la Directiva Pilatos del Parlamento Europeo y del Consejo[18] proponiendo finalizar los cambios de hora estacionales en el ámbito de la Unión Europea[19]. Cada Estado puede escoger el horario oficial a mantener.
El Gobierno español nombró una comisión de expertos para tomar una decisión, pero llegó la pandemia china y el asunto se dejó en el cajón, pues todos los expertos se pusieron a asesorar al gobierno en materia de pandemias. Y de repente, saltó al BOE[20] la Orden PCM/186/2022, de 11 de marzo. Lo importante es saber quién manda[21], así que el BOE determina que continúe el cambio de hora hasta ¡2026! Mucho más allá de que el gobierno pase a la Historia. Es normal, el bienestar de la población le importa entre poco y nada.
[1] Bueno, tampoco hay que exagerar. Antiguos egipcios, mesopotámicos y romanos ajustaban sus horarios al sol. A título de ejemplo, los relojes romanos (clepsidras) tenían escalas diferentes para los distintos meses del año. En el Siglo XIV se inventó el reloj mecánico, con 24 horas de igual duración. La idea, no obstante, se remonta a Hiparco de Nicea en el Siglo II antes de Cristo.
[2] Durante su estancia en Francia (1874), publicó (anónimamente) una carta en la que reflejaba el hecho de que los parisinos ahorraban gasto en velas levantándose más temprano, utilizando más luz solar.
[3] Se suponía que así se reducía la energía para iluminación, al menos en las zonas templadas, con días más largos y duración muy distinta en estaciones alejadas. Eso sí, se economiza energía si el ahorro matutino supera al incremento de gasto vespertino. El Departamento de Transporte de los Estados Unidos concluyó en 1975 que el horario de verano puede reducir el consumo de electricidad en un 1 % durante marzo y abril, pero el Instituto Nacional de Estándares y Tecnología revisó ese estudio en 1976 y no halló indicios de un ahorro de energía significativo. En 2000, cuando algunas zonas de Australia empezaron a usar el horario de verano en invierno, el consumo de electricidad no decreció. Además, los picos de consumo de energía de las tardes hicieron aumentar los precios.
[4] En España, hasta el 1 de enero de 1901 se utilizaba el horario solar. La hora se regía por el meridiano de Madrid, con flexibilidad provincial en cuanto al horario. Desde el 15 de abril de 1918 se instauró oficialmente el cambio a la hora de verano, pero entre 1920 y 1925 y entre 1930 y 1936 no se aplicó.
[5] Pues la duración de los días es similar en todas las estaciones.
[6] Extremadamente discutible, como veremos.
[7]En 1984, la revista Fortune estimó que siete semanas más de horario de verano proporcionarían 30 millones de dólares extra a los establecimientos 7-Eleven. La National Golf Foundation estimó que la imposición del horario de verano incrementaría los ingresos del golf de 200 a 300 millones de dólares.
[8] Los senadores de Idaho votaron a favor porque pensaban que así, los restaurantes de comida rápida venderían más patatas de Idaho.
[9] En 1975 el Departamento de Transporte norteamericano informó que se habían reducido en un 0,7 % los accidentes de tráfico durante el horario de verano, pero en 1976, un estudio del Instituto de Estándares no encontró evidencias en ese sentido como para apoyar esas conclusiones.
[10] Dicho esto, un estudio realizado por el Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía, realizado en 2011, halló un ahorro del 5% en el consumo de energía eléctrica doméstica durante la vigencia del horario de verano. Spain is different.
[11] La cosecha de cereales se efectúa cuando el rocío se evapora, así que cuando los granjeros llegan más temprano en verano, su trabajo se obstaculiza y deben esperar.
[12] En los EE. UU., la demanda de gasolina creció un 1 % en marzo de 2007, al cambiar la hora.
[13] https://esrs.eu/wp-content/uploads/2019/03/To_the_EU_Commission_on_DST.pdf.
[14] Este cambio afecta sobre todo a la población más vulnerable, como niños o ancianos, así como a las personas con alguna enfermedad neurológica. Las personas que notan este cambio suelen tener síntomas similares a los sufridos tras un largo viaje, con el conocido jet lag, que se manifiesta en forma de cansancio y/o falta de concentración. La dificultad para conciliar el sueño es el síntoma más común tras el cambio de hora, desencadenando otros problemas como somnolencia, cansancio e irritabilidad.
[15] Está comprobado desde la perspectiva fisiológica que el efecto inmediato del cambio de hora es una alteración en la secreción de melatonina, hormona que regula los estados de vigilia y sueño en función de la luz solar: cuanta más luz, menos melatonina de produce. Por eso, con del cambio horario, la función de inducción al sueño que tiene esta hormona se produce más tardíamente.
[16] El lunes siguiente al inicio del horario de verano (siempre en fin de semana) se registra un notable incremento en ataques cardíacos. Sensu contrario, se reducen cuando se vuelve al horario de invierno.
[17] A pesar de que solamente se retrasan los relojes una hora, los estudios aseveran que el organismo puede tardar días en adaptarse al nuevo horario, provocando distintos trastornos.
[18] https://eur-lex.europa.eu/legal-content/ES/TXT/PDF/?uri=CELEX:52018PC0639&from=EN
[19] Entre el 4 de julio y el 16 de agosto de 2018, la Comisión Europea efectuó una consulta a los ciudadanos de la Unión Europea sobre el horario de verano y su posible abolición. Participaron 4,6 millones de personas, de las que un 80% se decantaron a favor de la abolición del cambio de horario. Se prefirió el horario de verano como permanente.
[20] BOE.es – BOE-A-2022-4026 Orden PCM/186/2022, de 11 de marzo, por la que se publica el calendario del período de la hora de verano correspondiente a los años 2022 a 2026.
[21] Recuérdese el delicioso diálogo que se refleja en «A través del espejo», continuación de «Alicia en el País de las Maravillas», de Lewis Carroll. El personaje Humpty Dumpty dice a Alicia:
– “Cuando yo uso una palabra, ésta significa lo que a mí me dé la gana…, ni más ni menos.
– La cuestión – le respondió Alicia– es si se puede hacer que las palabras signifiquen tantas cosas diferentes.
– No, no – replicó Humpty Dumpty -. Lo importante es saber quién manda”.