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Un blog reaccionario

«Verum, Bonum, Pulchrum»

Carta de los martes del 15 de noviembre de 2022

por | 15 Nov 2022 | Otros artículos

Queridos amigos:

El 15 de noviembre de 1987 tuvo lugar en Braşov, Rumanía, la primera gran protesta contra el régimen dictatorial del dictador rumano Nicolae Ceauşescu, que culminaría con su detención, juicio y ejecución el 25 de diciembre de 1989.

Nicolae Ceauşescu nació en Scornicești, una población de la Alta Valaquia, no lejos de Bucarest, el 26 de enero de 1918. Sus padres fueron Alexandrina (hija de un oficial del ejército de Vladimirescu) y Andrutá Ceauşescu, pastor. En 1930, con sólo 12 años de edad, el joven Nicolae se desplazó a Bucarest para trabajar, dícese que de zapatero. Con 14 años (1932) ingresó en el Partido Comunista de Rumania (PCR), que era ilegal. Fue arrestado en 1933, 1934, y 1936 por altercados en las calles, tras de lo cual ingresó en la prisión de Doftana por 2 años. Allí conoció a Elena Petrescu[1]. En 1940[2] fue arrestado y encarcelado de nuevo. En 1943 fue trasladado al campo de concentración de Târgu Jiu, donde compartió celda con Gheorghe Gheorghiu-Dej[3] y se convirtió en su protegido. Tras la Segunda Guerra Mundial, habiendo caído Rumania en el área soviética, Ceauşescu fue secretario de la Unión de la Juventud Comunista (1944-1945), organización juvenil del PCR[4]. En 1947, ya con un gobierno comunista, se convirtió en ministro de Agricultura, al tiempo que viceministro de las Fuerzas Armadas. En 1950 fue nombrado mayor general. Ocupó el cargo de viceministro de Defensa y jefe de la Dirección Superior de Política del Ejército. En 1952, Gheorghiu-Dej lo ascendió al Comité Central del PCR. En 1954 se convirtió en miembro pleno del Politburó y, finalmente, se alzó con el segundo puesto más importante en la jerarquía del partido, precisamente bajo Gheorghiu-Dej, quien falleció en marzo de 1965. Entre el 9 de diciembre de 1967 y el 28 de marzo de 1974 fue presidente del Consejo de Estado de la República Socialista de Rumania, sucediendo a Chivu Stoica. Desde el 28 de marzo de 1974 hasta el 22 de diciembre de 1989 fue presidente de la República Socialista de Rumania. De manera paralela, entre el 22 de marzo de 1965 y el 22 de diciembre de 1989, fue secretario general del Partido Comunista Rumano[5], tras Gheorghe Gheorghiu-Dej[6]. Ejerció una dictadura sin fisuras y personalizó la totalidad del poder, lo que al cabo le costó la vida.

Sus políticas fueron un calco de las que había inaugurado Gheorghiu-Dej[7]. En sus primeros años continuó con la política de aproximación a Occidente y de relativa independencia de la URSS. En 1968, criticó sin ambages la invasión soviética de Checoslovaquia[8], lo que le valió un gran prestigio en su país y en Occidente[9]. Sobre ese pedestal inició un progresivamente creciente culto a la personalidad[10] y desarrolló los aspectos nacionalistas[11] del régimen, a la par que incrementaba la represión de los movimientos discrepantes internos y colaboraba con el terrorismo árabe.

En el ámbito económico, reforzó el proceso de industrialización[12] a través de planes quinquenales iniciado por su antecesor. Entre 1950 y 1975, la economía de Rumania creció a un fuerte ritmo. Hubo incrementos salariales y caídas de los precios relativos de productos de consumo, lo que granjeó al sistema el apoyo de la población. Sin embargo, los errores de inversión, sobre todo en petroquímica y acero, dejaron un característico rastro indeleble y creciente de excesos de capacidad, ineficiencia e infrautilización. La falsificación de las estadísticas apenas ocultó los gigantescos inventarios invendibles. Visto el agotamiento del modelo y para reestructurar la producción, el régimen se endeudó en el exterior en busca de una autarquía[13] mítica e imposible[14], dadas las dimensiones de Rumanía y la escasez de recursos disponibles. Afortunadamente para el sector agrario, no se instrumentó una reforma orientada a retirar la propiedad de la tierra a los agricultores, quienes conservaron los títulos y pudieron mantener una economía de supervivencia, mejorando sus expectativas, bajísimas antes de la Segunda Guerra Mundial[15].

Con todo, el tipo de crecimiento prevaleciente limitó el potencial de exportación de bienes elaborados y de valor añadido y con ello, las divisas para pagar la deuda externa acumulada, que se obtuvieron, en consecuencia, a través de un recorte en las importaciones. No siendo ello suficiente, Ceauşescu ordenó entonces la exportación de gran parte de la producción agrícola, de transformados de petróleo e industrial del país[16], a precios bajos.

En la esfera política, Ceauşescu gobernó como un dictador, sin piedad alguna, creando y manteniendo un estado policial típicamente estalinista. La policía política rumana, la Securitate, constituida a imagen y semejanza de la KGB soviética, mantuvo el control absoluto sobre las libertades de los rumanos, empezando por la de expresión y siguiendo por todas las demás[17]. No hubo oposición alguna durante muchos años, ni dentro ni fuera del PCR, pues todo atisbo era cortado de raíz, desarrollando una represión de proporciones extraordinarias, incluso para los estándares comunistas. Al tiempo, alimentó la corrupción y el nepotismo, adjudicando los cargos más importantes del Estado al entorno familiar, viviendo todos ellos en la más absoluta opulencia, incluida la década de 1980 en la que las privaciones llevaban a la muerte a sus compatriotas. A finales de esa década, el PCR-y todas las instituciones de Rumania se habían subordinado por completo a la voluntad de Ceauşescu, lo que contrastaba con la situación en otros países comunistas[18].

Ceauşescu se dio el título de Conducător[19]. Y como Gran Timonel que era, durante el pico de la hambruna rumana debida al repago de créditos solicitados en el exterior, inició su proyecto más megalomaníaco, un programa de demolición para remodelar por completo la ciudad de Bucarest. El 20% de las construcciones de la capital rumana fue destruido y reemplazado en parte por nuevas edificaciones, entre las que destacaba el Palacio del Pueblo, edificio que actualmente ocupa el Parlamento y es hoy día el segundo edificio más grande del mundo (después del Pentágono)[20].

Todo esto no salió gratis al déspota. La primera rebelión general tuvo lugar en Braşov[21]. Fue una huelga[22] llevada a cabo por trabajadores de las plantas de Steagul Roșu, Tractor y la fábrica hidromecánica de Braşov. Tuvo lugar el día de las elecciones locales del 15 de noviembre de 1987. El descontento generalizado por las draconianas medidas económicas[23] adoptadas por Ceauşescu estalló por fin en una gran ciudad industrial.

El plan de reducción de la deuda externa instrumentado desde 1982 colapsó el consumo en Rumanía en general y en Braşov en particular. Los recursos presupuestados para importar, producir y distribuir alimentos se desviaron para pagar la deuda a Occidente. Llegó el racionamiento y las largas colas para obtener los mínimos de subsistencia[24], pues el mercado negro sólo estaba al alcance de los apparatchiki[25]. En este entorno estalló la rebelión en Braşov.

Alrededor de 20.000 trabajadores abandonaron sus puestos y marcharon hacia la sede del Partido Comunista Rumano en el centro de la ciudad. La multitud saqueó el edificio del ayuntamiento, enfurecida al encontrar en los edificios oficiales gran abundancia de alimentos preparados para celebrar la victoria electoral.

Al anochecer, las fuerzas de la Securitate y el ejército rodearon el centro de la ciudad y se disolvió la revuelta mediante el uso de gases lacrimógenos, perros y vehículos blindados. No hubo muertos. Unos 300 manifestantes fueron arrestados. Las sentencias no excedieron los dos años de prisión, una pena moderada en el código penal comunista.

La rebelión de Braşov propinó un duro golpe al régimen de Ceauşescu[26] y anunció los levantamientos populares que llegaron en breve. Efectivamente, el 17 de diciembre de 1989 Ceauşescu ordenó al Ejército y a la Securitate disparar contra la población civil que se manifestaba en la ciudad de Timişoara (oeste de Rumanía). Lo que se inició como una protesta ante el intento del gobierno de desahuciar a la familia de un pastor luterano magiar crítico contra el gobierno acabó con grandes manifestaciones contra el PCR. La represión terminó en la Catedral Ortodoxa de Timişoara, donde los enfrentamientos con los militares[27] abocaron a la muerte de varios civiles. El 19 de diciembre, unos cien mil obreros se apostaron en la Plaza de la Ópera protestando contra del régimen socialista[28]. Tras la nueva intervención del ejército, la ciudad se calmó[29], pero la rebelión llegó a Bucarest.

El 21 de diciembre, el PCR convocó en uno de los balcones del Comité Central lo que creía iba a ser una multitudinaria manifestación de adhesión al régimen, que condenaría los sucesos de Timişoara. La televisión lo retransmitió en directo. Se vio cómo la multitud, inicialmente obsequiosa, se rebeló contra los Ceauşescu, interrumpiéndoles reiteradamente, lanzando vivas a los disidentes de Timişoara y dejándolos anonadados. Las imágenes[30] de aquel mitin son historia[31]. Los participantes en el acto oficial fueron abandonando la plaza, pero se distribuyeron por las calles, tomándolas como había pasado unos días antes en Timişoara. Más tarde, los manifestantes se enfrentaron a los soldados, agentes de la policía y de la Unidad Especial para la Lucha Antiterrorista, así como a agentes encubiertos de la Securitate. Hubo gran cantidad de muertos y heridos[32]. Los disparos en las calles de Bucarest continuaron hasta las tres de la madrugada del 22 de diciembre, momento en el que el Ejercito dejó de apoyar al Régimen[33].

Ceauşescu y su esposa Elena abandonaron Bucarest ese mismo día en helicóptero, acompañados por pocos colaboradores[34] muy cercanos que llevaron a los Ceauşescu a su residencia de Snagov, desde donde se dirigieron hacia Târgovişte en coche. Ceauşescu y sus acompañantes dejaron el helicóptero, porque, según los pilotos, los mandos del ejército les habían ordenado aterrizar inmediatamente. Poco después, Nicolae y Elena Ceauşescu fueron capturados y conducidos a un cuartel[35], donde fueron informados de que estaban oficialmente detenidos.

El 25 de diciembre Ceauşescu y su mujer fueron juzgados[36] y condenados a muerte por un tribunal militar en un juicio sumarísimo, bajo los cargos de genocidio en Timişoara, subversión del Estado mediante acción armada contra el pueblo, destrucción de la economía y del patrimonio nacional, enriquecimiento injustificable y desfalco. Hallados culpables de todos los cargos, fueron fusilados[37] de inmediato.

Los Ceauşescu están enterrados en el cementerio de Ghencea en Bucarest.

La frase de hoy corresponde al piloto personal de Ceauşescu. Cuando el dictador vio que la permanencia en el poder era imposible, ordenó a su piloto personal que consiguiera dos helicópteros con personal de seguridad para huir. Pero era demasiado tarde. La respuesta a la orden fue: “Señor presidente, hay una revolución aquí afuera. Usted está solo. ¡Buena suerte!”.

Cordiales saludos

José-Ramón Ferrandis

Balkon-Galerie Nicolae Ceausescu 1989

[1] Con quien se casó en 1946. Fue su esposa hasta la muerte. Influyó poderosamente sobre él.

[2] Al comienzo de la Segunda Guerra Mundial, el exministro de Guerra, Ion Antonescu, implantó una dictadura militar. Rumanía se alineó con la Alemania nazi. La Wehrmacht utilizó el territorio rumano para preparar la invasión de la URSS. Desde junio de 1941 hasta 1944, Rumania participó en la guerra, subordinándose a Alemania. En 1944, cuando la contraofensiva soviética alcanzó Rumanía, ésta cambió de bando y se unió formalmente a los Aliados. La dictadura militar de Antonescu cayó. Al final de la guerra, algunos territorios del nordeste rumano fueron ocupados por la Unión Soviética; con unidades del Ejército Rojo estacionadas en territorio rumano, el país acabó convirtiéndose en la República Socialista de Rumania y miembro del Pacto de Varsovia. En 1940, la región de Besarabia, que se había unido a Rumania en 1918, fue anexionada a la Unión Soviética como resultado de la ocupación soviética de Besarabia y el norte de Bucovina. Los rumanos no olvidaron.

[3] Gheorghe Gheorghiu-Dej (1901-1965) fue un político comunista. A causa de su reiterada intervención en huelgas ferroviarias, tras su ingreso en el Partido Comunista Rumano o PCR (1930), en 1933 fue encarcelado hasta casi el final de la Segunda Guerra Mundial. Fue secretario general del Partido Comunista Rumano desde 1944 hasta su muerte, y primer ministro de Rumanía desde 1952 hasta 1955, así como presidente de la República entre 1961 y 1965. Durante su mandato se mantuvo todo lo distante que pudo de la Unión Soviética, tanto en materia de economía como de relaciones internacionales. En 1952, ya como primer ministro, se deshizo del ala pro-moscovita (Ana Pauker y Vasile Luca) del PCR y asumió el pleno control del partido, lo que le permitió independizarse algo más de Moscú. Contra los deseos de la Unión Soviética, que quería una Rumanía agrícola, apostó por la industria. En 1954 dejó la secretaría general del PCR a Gheorghe Apóstol. A los pocos meses recuperó el cargo, estableciendo una dictadura personal. Obtuvo la salida de las restantes tropas soviéticas en 1958. El 21 de marzo de 1961 fue nombrado presidente de Rumanía, que con la nueva constitución concentraba el poder ejecutivo en el Consejo de Estado. En sus últimos cuatro años de gobierno, materializó la desestalinización del país, reprivatizó parcialmente el sector agrícola e inició relaciones diplomáticas con países occidentales, aunque permaneciendo fiel al Pacto de Varsovia. Al detectársele cáncer de hígado estalló una lucha de poder dentro del PCR por su sucesión. Gheorghiu-Dej nombró sucesor temporal en la secretaría general a Nicolae Ceauşescu, su protegido, de perfil irrelevante, y nuevo presidente a Chivu Stoica.

[4] Que se había creado en 1922 a imagen y semejanza del Komsomol soviético, organización juvenil del Partido Comunista de la Unión Soviética (1918). De 1983 a 1987, unos de los hijos de Ceauşescu, Nicu, fue nombrado primer secretario. Nicu era considerado el heredero al poder, síntoma del carácter dinástico del régimen personalista de Ceauşescu. El perfil corrupto y la gestión interna propias del heredero destruyeron la organización juvenil desde dentro.

[5] Además, Ceauşescu presidió el Consejo Supremo de Desarrollo Económico y Social, el Consejo Nacional de Trabajadores y el Frente de Democracia y Unidad Socialista. Asimismo, era el comandante Supremo de las Fuerzas Armadas.

[6] Tras imponerse a Gheorghe Apóstol.

[7] El seguidismo era su única opción. Ceauşescu no tenía ninguna preparación universitaria ni cultural. Sus conocimientos políticos no pasaban de las argucias y tácticas precisas para el ascenso en el aparato del PCR. Era un hombre forjado en las algaradas callejeras y en las intrigas intrapartidarias. Era autodidacta, astuto, cruel. Devino un autócrata totalitario.

[8] La invasión de Checoslovaquia por el Pacto de Varsovia supuso que tropas rusas, más las de tres países socialistas (Polonia, Hungría y Bulgaria; las de la RDA no cruzaron la frontera. Las de Rumanía no intervinieron) miembros del Pacto invadieran la República Socialista de Checoslovaquia durante la noche del 20 al 21 de agosto de 1968. El rol principal fue jugado por la URSS. Pretendían (y consiguieron) frenar y revertir las reformas liberalizadoras tanto económicas como políticas impulsadas por el presidente checoslovaco, Alexander Dubček, de acuerdo con los postulados de la Doctrina Brezhnev, de soberanía limitada, que Pravda resumía así: “Cuando hay fuerzas que son hostiles al socialismo y tratan de cambiar el desarrollo de algún país socialista hacia el capitalismo, se convierten no sólo en un problema del país concernido, sino un problema común que concierne a todos los países comunistas”.

[9] Rumanía fue el primer país del Este en mantener relaciones oficiales con la Comunidad Europea.

[10] Mimetizando el existente en la República Popular China y la República Popular de Corea. El de Ceauşescu fue el culto a la personalidad más extremado dentro del Bloque del Este, inspirado por lo que acontecía con Kim Il-sung. Si inicialmente el culto a la personalidad estaba centrado en Nicolae Ceauşescu, a principios de los 80s se sumó Elena Ceauşescu, lo que supuso una estridente anomalía en el entorno de la alta política de los países del Pacto de Varsovia. El objetivo del culto a la personalidad es imposibilitar la oposición pública al líder, infalible per se y, por tanto, inmune a las críticas. A partir de 1968 (invasión de Checoslovaquia) se dio la cada vez más propalada identificación entre Ceauşescu y Rumania, tanto en los medios de comunicación como en las declaraciones de las autoridades rumanas.

[11] Distanciándose de los países occidentales a los que había cortejado anteriormente.

[12] Ese proceso fue menos brutal que el impuesto por Stalin en la URSS, aunque persiguiera similares objetivos. De hecho, Rumanía vio cómo desde 1959 había duplicado la producción industrial, con el resultado de reducir la población campesina desde un 78% a finales de los años 40 hasta un 61% en 1966 y un 49% hacia 1971, en un proceso acelerado e inevitable dadas las prioridades del régimen, que apostaba por la industria pesada.

[13] Que para el régimen era la garantía de su independencia política.

[14] Siempre indeseable per se, por su condición de ineficiente, en un mundo libre y abierto.

[15] En Rumanía, la industrialización no implicó la total ruptura social con la agricultura. Los campesinos simultaneaban trabajo en las fábricas con el cuidado de sus campos.

[16] Ese endeudamiento fue la mecha que encendió el rechazo frontal a sus políticas y acabó con su dictadura. Al resultar difícil la devolución de intereses y principal, retiró del mercado interior productos de todo tipo para exportarlos y obtener así las divisas necesarias para repagar, pero lo hizo tan brutalmente que generó escaseces, hambrunas y privaciones a los rumanos, en tanto la élite del PCR mantenía su alto tren de vida. Como cuando la hambruna de Mao Tsé Tung. Como cuando la hambruna de Kim Il Sung. Como cuando el Holodomor de Stalin. No saben hacer otra cosa.

[17] Paralelamente al incremento de las tasas de pobreza, la Securitate aumentó su presencia, lo que terminó convirtiendo a Rumanía en un estado policial.

[18] Rumanía se diferenciaba de los demás Estados del Pacto de Varsovia en allí no se había iniciado ningún proceso de desestalinización del régimen.

[19] No fue el único que se le atribuyó. Lean, lean: Eminente revolucionario y enardecido patriota/Genio de los Cárpatos/Roble de Scornicesti/Campeón de la Paz/Hijo más querido del Pueblo/Gran abanderado/Brillante conductor del partido y el país/Personalidad excepcional del mundo contemporáneo/Héroe del Trabajo Socialista/Gran Héroe de la Paz, el entendimiento y la colaboración entre todas las naciones del mundo aunque sin dejar de lado arquitecto, cuerpo celeste, demiurgo, dios secular, abeto, príncipe encantador, milagro, estrella de la mañana, navegante, salvador, sol, titán o visionario. Los títulos de su esposa palidecían a su lado: Camarada Académica Doctora Ingeniera/Política de importancia/Científica de renombre mundial/Científica sumamente preocupada del progreso de la ciencia rumana, preocupada por la ciencia en el mundo de hoy y el destino de la paz mundial. Para ser dos iletrados, no estuvo mal tirado.

[20] El (ahora) Palacio del Parlamento rumano es la sede de las dos cámaras parlamentarias. Está situado en el centro de Bucarest. Ocupa un área de 340.000 m². Costó 3 000 millones de dólares, el quinto edificio más caro de la historia. Su construcción se inició en 1985. Para ello se demolieron varios barrios de la ciudad, donde había 12 iglesias, 2 sinagogas, 3 monasterios y más de 7.000 viviendas. El edificio tiene 12 plantas en superficie, 8 subterráneas y 315.000 m² construidos, de los que más de 250.000 superan 86 metros sobre rasante y 92 metros de profundidad. Trabajaron más de 20.000 personas en turnos de 24 horas al día, además de miles de ingenieros y arquitectos. Cuando murió Ceauşescu, en 1989, seguía en obras. Hoy en día, alrededor del 70% del edificio continúa vacío. En 2004 se construyeron ascensores externos, pues no los había en el interior.

[21] Enclavada en el sureste de Transilvania, Braşov era la ciudad industrial más grande de Rumanía. El 61% de la mano de obra trabajaba en la industria, desde la década de 1960, cuando el gobierno obligó a emigrar a campesinos moldavos para trabajar en Braşov.

[22] A partir de finales de 1986 comenzaron a observarse incidentes. Surgieron protestas obreras en los centros industriales de Cluj-Napoca (noviembre de 1986) y Nicolina, Iaşi (febrero de 1987).

[23] No eran sólo los alimentos. La calefacción se cortaba en muchas ocasiones para ahorrar energía, resultando en inviernos insoportables. Se redujo el agua caliente a un día a la semana. Los frecuentes cortes eléctricos afectaban al funcionamiento de los hospitales. En el invierno de 1983, decenas de bebés bajo cuidados intensivos murieron por el corte de energía eléctrica a las incubadoras. El alumbrado público solía ser apagado. Los propietarios de vehículos sólo podían comprar 30 litros de combustible al mes. La prensa, adicta, proponía usar carretas y caballos en lugar de camiones y tractores.

[24] Los recortes en sanidad incrementaron la mortalidad infantil, ya una de las más altas de Europa, y la extensión del SIDA por la reutilización de agujas hipodérmicas mal esterilizadas.

[25] Es decir, funcionarios del PCR.

[26] En noviembre de 1989, a la vista de que la situación empeoraba para él, Ceauşescu visitó a su homólogo ruso Mijaíl S. Gorbachov, quien le sugirió abandonar el poder: Ceauşescu se negó.

[27] A los que Ceauşescu había ordenado disparar contra los manifestantes.

[28] Nu vă fie frică, Ceauşescu pică! (¡No tengáis miedo, Ceauşescu caerá!).

[29] Aunque el régimen atacó a opositores al régimen en las ciudades de Sibiu, Braşov, Arad y Tirgu Mureş.

[30] La imagen del dictador y su esposa Elena tratando de calmar a los asistentes y pidiéndoles que permanecieran en sus asientos para poder continuar con su discurso resultaba grotesca, sobre todo tras el anuncio de mínimos incrementos del salario mínimo, las pensiones y alguna ayuda familiar.

[31] https://youtu.be/TcRWiz1PhKU o bien https://www.youtube.com/watch?v=wWIbCtz_Xwk. O bien https://www.youtube.com/watch?v=xntDto5TX10

[32] El número total de muertos debidos a la revolución rumana oscila entre 1.104 y 60.000, según las fuentes, siendo responsable de la segunda cifra el Frente de Salvación Nacional (FSN). La mayoría de las muertes ocurrieron en Timişoara, Bucarest, Sibiu y Arad. Los heridos ascenderían a 3.352 según informantes no pertenecientes al nuevo gobierno.

[33] Que fue sustituido por el FSN, cuyo líder era Ion Iliescu, miembro del PCR caído en desgracia. El FSN estaba constituido en su mayoría por miembros del PCR. Asumieron sin demora el control de las instituciones estatales, incluidos los medios de comunicación.

[34] Emil Bobu y Tudor Postelnicu.

[35] Por la mañana del 22 de diciembre, el ministro de defensa del gobierno de Rumania, Vasile Milea fue asesinado. Ceauşescu nombró a Victor Stănculescu ministro de Defensa. Sin que Ceauşescu lo supiera, Stănculescu ordenó a las tropas desplegadas volver a los cuarteles y cesar la represión. Luego convenció a Ceauşescu para que huyera en helicóptero.

[36] Tras una sesión en los tribunales que duró dos horas y fue televisada en directo para todo el país.

[37]  Debido al culto a la personalidad y a la concentración del poder en manos de la familia Ceauşescu, la frustración e ira del pueblo rumano se dirigieron contra Nicolae Ceauşescu, en lugar de contra el Partido Comunista de Rumania. No obstante, el Partido Comunista desapareció de la vida política del país y ninguna agrupación política rumana declarada heredera ha obtenido representación en el Parlamento de Rumania. Eso sí, en un ejercicio de transformismo espectacular, el Frente de Salvación Nacional, nombre por el que se conoció al Gobierno que sustituyó al de Ceauşescu, estaba integrado en su inmensa mayoría por antiguos miembros del Partido Comunista, que se cuidaron de excluir a las restantes formaciones de la vida pública durante los últimos días de 1989. En las elecciones de mayo de 1990, Ion Iliescu fue elegido presidente con 85 % de los votos. El FSN había dejado sin espacios en los medios a los partidos opositores.

Autor del artículo

<a href="https://joseramonferrandis.es" target="_blank">José-Ramón Ferrandis</a>

José-Ramón Ferrandis

Nacido en Valencia (España) en 1951. Licenciado en Ciencias Políticas por la Universidad Complutense. Técnico Comercial y Economista del Estado. Salvo posiciones en Madrid, destinado sucesivamente en Ceuta (España), Moscú (URSS), Washington (EE. UU.), Moscú (Rusia) y Riad (Arabia Saudita). Profesor de Análisis Riesgo País, Análisis de tendencias y Mercados internacionales. Analista. Escritor (Globalización y Generación de Riqueza, África es así, Crimen de Estado). Áreas de especialización referidas a su trayectoria. Con el blog espera poder compartir experiencias y divulgar análisis sobre asuntos de interés general, empezando por el clima y terminando por la Geopolítica; sin dejar de lado la situación de España. Lo completará publicando semanalmente la Carta de los martes, que tiene 4 años de existencia.