por José-Ramón Ferrandis | 23 Ago 2024 | Libros
Esta es la XXV entrega resumida del libro «Franco sin adjetivos», que espero resulte de interés.
9. Las relaciones internacionales (4)
Los vencedores en la II Guerra Mundial decidieron aislar a España[1] y, al tiempo, intentaron crear una hambruna que derribara al joven régimen, pero no lo lograron. Es más, en tan difíciles circunstancias, que se derivaban de la colusión de intereses entre los vencedores de la II Guerra Mundial, uno de los cuales (la URSS) estaba especialmente interesada en la caída de Franco[2], España mantuvo el tipo y no sólo eso, sino que se reconstruyó. No obstante, los tres primeros años (1945-1948) fueron especialmente difíciles, exigiendo del propio Franco en persona constantes intervenciones para rechazar los ataques recibidos[3].
El régimen franquista sufrió la reprobación de las Naciones Unidas por el estatus de no beligerancia anterior, rechazando la admisión de España en la ONU. Como compensación institucionalmente menor pero moralmente mucho mayor jugó el agradecimiento, a finales de 1945, del Congreso Mundial Judío por la protección dispensada a tantos miembros de esa filiación durante la Segunda Guerra mundial. Está demostrada la cooperación del régimen de Franco con el Vaticano para salvar judíos en toda Europa, y ello desde 1940. El rabino Chaim Lipschitz lo declaró a Newsweek en febrero de 1970. No menor fue el reconocimiento de Max Mazin, miembro relevante de la comunidad judía europea, quien en 1973 abundó en la labor de Franco[4]. En efecto, ningún otro gobierno del mundo se enfrentó al nazi en la época para salvar a los judíos. Asimismo, a mediados de 1942, Franco ordenó al embajador de España en Alemania que protestara por la persecución que sufría la iglesia católica, protesta que fue brusca y airadamente respondida por el gobierno nazi.
El 12 de diciembre de 1946, la Asamblea General de Naciones Unidas condenó al régimen español y recomendó la ruptura de relaciones diplomáticas[5]. La comunidad internacional, con pocas excepciones[6], la cumplió. Consecuentemente, España sufrió un fortísimo boicot internacional. No obstante, el régimen de Franco, que pudo movilizar a la población a su favor, lo superó.
España se rehízo de los daños de la guerra civil, consiguiendo resultados extraordinariamente buenos en materia de incremento del PIB, nutrición, expectativa de vida al nacer y enseñanza/formación. Franco consiguió mantener la independencia de España frente a los aliados sin ceder posiciones. Y la situación empezó a cambiar cuando, el 5 de marzo de 1946, Churchill, en presencia de Truman, pronunció el famoso discurso en el que tres palabras destacaron sobre todas las demás, y eso durante muchas décadas[7].
[1] En Yalta (Crimea), el 11 de febrero de 1945, Stalin había impuesto a Roosevelt (cuyo deteriorado estado de salud precipitó su muerte el 11 de abril de 1945) y a Churchill destruir el régimen franquista. En Potsdam (17/7/1945-2/8/1945), Churchill (quien inició la Conferencia, pero al ser derrotado en las urnas por Clement Attlee el 26 de julio, fue reemplazado por éste durante la misma), Attlee y Truman (aunque Gran Maestre de la Masonería) cambiaron ese designio: el asunto lo debía lidiar la ONU. La Guerra Fría estaba a la vuelta de la esquina. Antes de todo eso, entre el 12 y el 14 de febrero, los aliados occidentales (EE. UU. y el Reino Unido) bombardearon Dresde, ciudad de refugiados, con bombas incendiarias seguidas de explosivas. La cifra de muertos calculada por el Departamento de Estado ascendió a 250.000.
[2] En la conferencia de Potsdam que comenzó el 17 de junio, Stalin declaró que “el régimen español es un peligro para la paz”, solicitando “romper totalmente las relaciones con Franco y apoyar a las fuerzas democráticas para establecer la libertad en España”.
[3] El 22 de junio de 1945, Franco ordenó el cierre de la frontera con Francia tras un linchamiento en la estación de Chambéry contra un tren con familias españolas que volvían a España, en el que desaparecieron 22 personas y decenas resultaron heridas.
[4] “El nombre de España es una de las poquísimas luces que brillaron en la larga y oscura noche que vivió el pueblo judío durante los trágicos años del nazismo”.
[5] El embate contra España (y Argentina, Portugal, Suecia y Suiza, todos neutrales) lo inició el 30 de junio de 1946 el gobierno de Panamá, quien rompió relaciones con España. La URSS movió todos sus peones, desplegó su propaganda y logró la retirada de embajadores en diciembre. Las embajadas, no obstante, permanecieron abiertas, pero con un nivel de representación inferior al de Embajador.
[6] Argentina, Portugal y la Santa Sede. Irlanda y Suiza dejaron ministros plenipotenciarios en Madrid.
[7] “De Stettin, en el Báltico, a Trieste, en el Adriático, una cortina de hierro (posteriormente, Telón de Acero) ha descendido sobre Europa”.
por José-Ramón Ferrandis | 19 Ago 2024 | Cambio climático, Economía
Esta es la octava y última entrega de una serie de breves sobre generación de energía según fuentes primarias. Las siete anteriores se pueden ver aquí https://joseramonferrandis.es/datos-para-conocer-la-realidad-i/, aquí https://joseramonferrandis.es/datos-para-conocer-la-realidad-ii/ , https://joseramonferrandis.es/datos-para-conocer-la-realidad-iii/, aquí https://joseramonferrandis.es/datos-para-conocer-la-realidad-iv/, aquí https://joseramonferrandis.es/datos-para-conocer-la-realidad-v/ y aquí https://joseramonferrandis.es/datos-para-conocer-la-realidad-vi/ y aquí https://joseramonferrandis.es/datos-para-conocer-la-realidad-vii/
Está elaborada con datos procedentes de los EE. UU., cuya fiabilidad es superior a la de cualquier otro país o entidad supranacional. De momento.
Ya sabemos que la Inflation Reduction Act (IRA) es un cajón de sastre legislativo inventado por burócratas para empaquetar todo tipo de elementos dispersos e inconexos en una sola ley que ellos llaman Omnibus. Ya lo hace hasta el PSOE, con eso les digo todo.
Lo que se buscaba con esta norma era proporcionar decenas de miles de millones de dólares en subsidios a las energías eólica y solar en los EE. UU. Ustedes pensarán que, haciendo esas trampas en el solitario, el uso de esas energías crecería como la espuma, ¿verdad? Pues sí y no. Por un lado, la capacidad instalada crece gracias a las trampas legislativas. Pero, por otro lado, la generación … ¿cómo decirles? la generación de electricidad es otra cosa. La generación de energía eléctrica con gas natural crece más deprisa que la procedente de las dos fuentes favorecidas por el Estado a la vez. Pero mucho más deprisa.
Se ve en el gráfico. El titular reza “En 2023, la generación de energía eléctrica por gas (natural) creció 5 veces más deprisa que la de origen eólico y solar combinadas”. Luego detalla que el crecimiento neto de la generación por gas natural durante 2023 fue de 124 teravatios (TW), en tanto la de origen solar fue de 24 Tw.
El caso de la eólica es peculiar. Su producción descendió en 9 TW. ¿Cómor? ¿Descendió? ¿Es que se redujo el número de generadores? No, la capacidad instalada aumentó en 6 GW (gigawatios). La explicación es sencilla. Es que, en 2023, el viento sopló menos, eso es todo. Tal es la fiabilidad del sistema…[1]
Total, que la producción de electricidad por gas natural fue un 516% superior a la de origen eolicosolar. Qué despilfarro el de las autoridades progres por doquier, oiga, subvencionando esa mierdecilla[2] de sistemas de generación ineficientes y caros. Eso sí, con nuestro dinero. Ellos viven a cuerpo de rey y no ceden un euro o un dólar. No pagan. Cobran.
Con que “Transición energética, ¿eh? Mentirosos.

Don’t Lie – Watts Up With That?
[1] Una cosa es la capacidad instalada y otra la generación energética lograda. En todos los sistemas, la salida de potencia generada depende del tiempo durante el que se utilicen los sistemas. En el caso de las energías atómica, hidroeléctrica o de quema de cualesquiera combustibles fósiles, las instalaciones se usan constantemente si así se requiere, salvo durante los períodos de mantenimiento. En el caso de la eólica o solar, la cosa depende del capricho de la naturaleza (el viento) o de las horas del día con insolación suficiente. Ambas energías son inherentemente ineficientes. Nada garantiza su rendimiento real, por lo que siempre es preciso contar con centrales clásicas de respaldo. Un pan con unas tortas, vaya.
[2] En términos comparados, claro está.
por José-Ramón Ferrandis | 16 Ago 2024 | Libros
Esta es la XXIV entrega resumida del libro «Franco sin adjetivos», que espero resulte de interés.
9. Las relaciones internacionales (3)
El 22 de junio de 1941, Alemania invadió la URSS, el socio de los nazis en la desmembración de Polonia. España mantuvo su estatus de neutralidad, pero permitió formar un grupo de voluntarios para combatir en el frente oriental. Fue la División Azul[1], comandada por el general Agustín Muñoz Grandes[2]. La expansión nacionalsocialista hacia el Este, con la ampliación posterior del teatro de operaciones a los Balcanes y a Grecia, dejó claro a Franco que esta historia había terminado para bien: Alemania no atacaría Gibraltar, ni tendría bases en Canarias, ni en las plazas españolas del Norte de África, ni entraría en el territorio peninsular. España podría recuperarse de una guerra civil devastadora de por sí y no habría más muertos españoles por decisión oficial en una nueva guerra.
Esta fue una difícil victoria para Franco y para España. Y lo fue contra el dueño de media Europa, de la misma manera que la anterior victoria lo había sido contra el futuro dueño de la otra media. No está mal.
Paralelamente, el embajador de España en Londres[3] realizó su cometido de mejorar las relaciones del régimen con el Reino Unido.[4] El 12 de febrero de 1942, España y Portugal firmaron una alianza defensiva que los reforzaba ante cualquier ataque a uno de ellos.[5] Cuando el 29 de mayo Franco supo que las tropas alemanas planeaban atacar España en caso de “ataque enemigo sobre la Península Ibérica”[6], reforzó las líneas defensivas del Pirineo. Ello fue suficiente, pero además, decidió a Franco a alejarse todavía más del III Reich y a mantener un mayor equilibrio entre el Reino Unido y los EEUU, por un lado, y Alemania por otro.
El mes de diciembre de 1942, la situación española mejoró; el día 4 de diciembre, el Reino Unido garantizó que no habría interferencias en los asuntos internos del Régimen. El día 6, el embajador Hayes informó al Departamento de Estado sobre la imparcialidad de Franco en la guerra.
Aventurando lo que sobrevendría tras el final de la Segunda Guerra Mundial, Franco anticipó como inevitables los procesos de descolonización de las posesiones europeas en otros continentes, cosa que cambiaría el paisaje político internacional a partir de los años 60[7]. No sólo eso; como relató el embajador norteamericano Carlton J. Hayes en sus memorias, Franco mantenía una característicamente suya “Teoría de las tres guerras”[8], una de las cuales (la guerra contra el comunismo) iba a condicionar el futuro de Europa tras el final de la II Guerra Mundial.[9]
Hechos como la estrepitosa derrota de la Wehrmacht de febrero de 1943 en Stalingrado y la caída de Mussolini como consecuencia de la votación del Gran Consejo Fascista el 25 de julio de 1943, junto con los bombardeos en alfombra de la RAF británica sobre Hamburgo[10] el 29 de julio de 1943, anticipaban el final de la Segunda Guerra Mundial en Europa en un sentido muy claro, favorable a los aliados.
Los Estados Unidos, cuya hegemonía económica y militar en Occidente era incontestable, tomaron en consideración de la posibilidad de intervenir militarmente en España. El Estado Mayor conjunto de los EE. UU. y el Reino Unido, por inspiración de general Marshall, elaboró un memorándum que sería presentado en la Conferencia de Quebec, a la que asistieron el presidente Roosevelt y el primer ministro Churchill. Por fortuna para España y los españoles, Roosevelt siguió al pie de la letra las instrucciones de Stalin: el desembarco del frente occidental sería en Normandía, no en el Cantábrico.
El 21 de octubre de 1943, el embajador Hayes solicitó al ministro conde de Jordana la retirada de la División Azul y le transmitió el malestar de Roosevelt en relación con su presencia en el frente del Este, a lo que Franco reaccionó con firmeza[11].
Entretanto, la situación económica española era muy mala. Franco solicitó ayuda a los EE. UU. Como respuesta, los Estados Unidos efectuaron envíos de trigo a través de la Cruz Roja, condicionados al mantenimiento de la neutralidad española[12]. El 22 de febrero de 1944, Churchill se dirigió a la Cámara de los Comunes con un largo parlamento orientado a quitar presión sobre Franco. El día 23, en el debate subsiguiente, Anthony Eden[13] remachó la posición de Churchill[14]. El 25 de abril retornó a España la Escuadrilla Azul, fuerza aérea asignada a la División del mismo nombre.
Franco hubo de atender simultáneamente a situaciones difíciles en distintos frentes: la enemiga de los aliados, la acción de los exiliados republicanos, la oposición monárquica en el interior y, en 1944, el maquis. En el teatro oriental de la II Guerra Mundial, rompió relaciones con el imperio japonés el 11 de abril de 1945 como consecuencia de la crueldad de las tropas niponas contra los civiles españoles residentes en Manila. La brutalidad japonesa incluyó la destrucción del consulado español, con 50 refugiados en su interior.
[1] El 21 de agosto de 1941 emprendieron a pie el recorrido de 1.000 kilómetros (que les llevó 45 días) hasta el frente norte de Rusia. Se trataba de 18.000 oficiales y soldados.
[2] En 1943, Franco retiró la División Azul. La situación era muy otra.
[3] Se trataba del Duque de Alba.
[4] Winston Churchill hubo de reconocer que la posición de España favorecía objetivamente a los aliados occidentales. Lo hizo en la Cámara de los Comunes el 25 de mayo de 1944, en unos términos de reconocimiento de la actuación de Franco, contestando a varios ataques de miembros del Partido Laborista contra el gobierno de Franco. Lo esencial se halla en esta frase: “…no hay duda de que, si España hubiera cedido a las presiones y halagos alemanes, nuestra tarea hubiera sido mucho más pesada”. (“La España franquista en sus documentos”, Fernando Díaz Plaja, diciembre 1976).
[5] Inteligente medida: España se opondrá a las presiones del Eje, en nombre propio y en el de Portugal. Portugal, gracias a sus buenas relaciones con el Reino Unido y los EE. UU., evitará cualquier injerencia de éstos en la Península.
[6] Fue la llamada “operación Ilona” que buscaba concentrar tropas para llegar hasta el Ebro y bloquear los puertos del norte.
[7] Lo hizo durante la sesión que el Consejo Nacional del Movimiento celebró el 17 de julio de 1943.
[8] Franco mantenía la teoría de que no había una sola guerra, la existente entre Alemania y los Aliados, sino que eran dos, una de ellas la ya mencionada y otra, simultánea pero no coincidente en sus actores, contra el comunismo. A partir de Pearl Harbor, con la guerra del Pacífico, las dos guerras fueron tres.
[9] Mucho tardaron los EE. UU. en entender esto, pero al cabo, el presidente Harry Truman instrumentó soluciones adecuadas en 1947, con la llamada Doctrina Truman.
[10] Que causaron 40.000 muertos (de los que 5.000 fueron niños).
[11] La guerra Mundial iba por su lado y la guerra contra el comunismo, por otro. Cada una requería sus actuaciones. Con todo, comenzó la repatriación de los divisionarios, de los cuales el primer contingente llegó por tren el 29 de octubre.
[12] El 20 de enero de 1944, Estados Unidos interrumpió el suministro de petróleo a España. En mayo lo retomó, a cambio de la reducción de la exportación de wolframio a Alemania. En esos cuatro meses se temió que la nueva invasión de Europa por las tropas aliadas, tantas veces reclamada por Stalin, tuviera lugar por la Península Ibérica. No fue así: Stalin exigió que la invasión se efectuara por el norte de Francia.
[13] Por entonces ministro de Asuntos Exteriores y líder de la Cámara de los Comunes.
[14] “En los días cumbre de la guerra, cuando estábamos solos, la actitud del gobierno español nos fue extremadamente beneficiosa”. Churchill fue incluso más allá el 25 de mayo: ”Hay que elogiar la decisión española de mantenerse fuera de la guerra”.
por José-Ramón Ferrandis | 12 Ago 2024 | Cambio climático, Globalización
Esta es la séptima entrega de una serie de breves sobre generación de energía según fuentes primarias. Las seis anteriores se pueden ver aquí https://joseramonferrandis.es/datos-para-conocer-la-realidad-i/, aquí https://joseramonferrandis.es/datos-para-conocer-la-realidad-ii/ , https://joseramonferrandis.es/datos-para-conocer-la-realidad-iii/, aquí https://joseramonferrandis.es/datos-para-conocer-la-realidad-iv/, aquí https://joseramonferrandis.es/datos-para-conocer-la-realidad-v/ y aquí https://joseramonferrandis.es/datos-para-conocer-la-realidad-vi/
Vamos a ver qué está ocurriendo con la demanda mundial de carbón. Uno podría pensar que, si como hemos visto en el anterior breve, se ha superado el récord de demanda de petróleo, algo similar podría estar pasando con el carbón. Y sí, está pasando.
A finales de 2023, la AIE (Agencia internacional de la Energía) aseguró que los datos de demanda para 2023 alcanzarían los 8.300 millones de toneladas[1], un récord más (superando en un 1,6% el anterior). Es llamativo que la misma AIE hubiera afirmado en 2015[2] que la demanda caería a 5.500 millones de toneladas para 2020[3]. Como augures no tienen precio.
India[4] (+8%), La RP China (+5%), Vietnam, Filipinas y Bangladesh son los principales demandantes. Y con el mayor consumo de carbón viene el incremento de emisiones de CO2 a la atmósfera[5].
Como se aprecia en el gráfico, la mayoría del aumento de consumo de carbón desde 1965 se halla en Asia. Países de Asia vienen creciendo fuertemente, desde 1973 unos y desde 1992 otros. A ellos no les importa la estupidez occidental, que sacrifica a su población y a sus economías en el altar de la nueva fe calentológica.

This Energy Transition Thing Really Is Not Happening – Watts Up With That?
[1] Coal_2023.pdf (iea.blob.core.windows.net)
[2] Two Days After COP28, IEA Delivers More Coal Hard Reality
[3] La AIE ya no ejerce de organismo fiable, sino de corifeo de la ONU. Con todo, no le queda más remedio que decir cosas como ésta: “Hoy día, el carbón sigue siendo la primera fuente primaria para generar energía y producir cemento y acero, conservando un papel central en la economía del mundo”. No, del mundo no, listos. Del mundo menos de Occidente 2030.
[4] Su consumo excede el de la UE y los EE. UU. juntos.
[5] Las emisiones de CO2 establecerán un nuevo récord en 2023 de 36.800 millones de toneladas
por José-Ramón Ferrandis | 9 Ago 2024 | Libros
Esta es la XXIII entrega resumida del libro «Franco sin adjetivos», que espero resulte de interés.
9. Las relaciones internacionales (2)
A la vista del impasse en que se hallaban las relaciones bilaterales, Hitler solicitó una entrevista personal a Franco, quien se mostró de acuerdo en mantenerla. Y a diferencia de lo ocurrido con los máximos responsables de los restantes países europeos, al menos desde 1938, Gran Bretaña incluida, Hitler se desplazó en tren hasta escasa distancia de la frontera española para pedir personalmente a Francisco Franco que entrara en la guerra al lado de Alemania.
Los planes de la Wehrmacht[1] para con España cosificaban por completo la soberanía española y convertían de facto a España en un satélite alemán. Para hacer frente al peligro, Franco adoptó dos medidas: nombrar a Serrano Suñer ministro de Exteriores[2] para privilegiar su acceso a Berlín[3] y estrechar (oportuna y magistralmente) las relaciones con Portugal.[4]
El 23 de octubre de 1940 tuvo lugar en Hendaya una reunión que marcó la Historia de España para los siguientes años. Franco, junto con Serrano Suñer[5], se entrevistó con Hitler[6]. Éste quería que España entrara en guerra para inclinar el estado de cosas a su favor y creía que Franco se lo debía por los favores que Alemania le hizo durante la Guerra Civil.[7]. No consiguió su pretensión, pues Franco eludió comprometerse, a pesar de las presiones recibidas y de la oferta de asaltar Gibraltar y de cederlo a España.
Para no enfrentarse directamente con Hitler, utilizó una doble táctica: pedir lo que Hitler no podía darle y posponer la decisión hasta ver mejor el curso de los acontecimientos. ¿Qué no podía dar la Alemania nazi a España? Armas modernas en abundancia y variedad[8] (de las que carecía el Ejército español), alimentos en cantidades enormes[9] (que escaseaban en España y no sobraban en Alemania), derivados del petróleo que España no producía y finalmente, vastos territorios de las colonias francesas en el Norte de África, que estaban bajo el control de la Francia de Pétain.
Tras el doble encuentro de Hendaya[10], no hubo más reuniones[11]. Franco ganó[12]; Hitler perdió. Franco utilizó sus pocos recursos (difirió las respuestas, exigió lo impensable, utilizó un lenguaje irritante, contradijo a Hitler en materias estratégicas y tácticas[13], pospuso las decisiones una y otra vez). ¿Hasta cuándo diferir una decisión cuya condición necesaria no se cumplía? No era fácil continuar ad infinitum con una política de procrastinación, pero las circunstancias vinieron en apoyo de Franco[14], quien el 21 de enero de 1941 rechazó de plano un ultimátum alemán (que el Embajador Von Stohrer leyó personalmente a Franco) para que España se incorporara a la guerra.[15]
Con todo, Alemania pidió la intermediación de Italia para convencer a Franco[16]. Éste se entrevistó con Mussolini en Bordighera el 12 de febrero de 1941. Mussolini salió convencido de que Franco ni quería ni podía ir a la guerra. A pesar de las presiones de Hitler, Franco mantuvo a España al margen de la II Guerra Mundial, declarando, eso sí, el status de no beligerancia. La consecuencia inmediata fue evitar a los españoles los enormes sacrificios y la destrucción que experimentaron los nacionales de los países escenario de la guerra.
Franco aseguró al Duce que España no intervendría en la guerra, de ninguna manera, pues había quedado claro que Alemania quería controlar todos los países de Europa y España no iba a ceder a ese capricho. Alemania, puntualmente informada, desistió definitivamente de intentar que España abandonara su no beligerancia.
[1] La Operación Félix consistía en atravesar España para apoderarse de Gibraltar y, dícese, entregársela a España. Serrano Suñer se sorprendió de que España fuera a ser tratada como una pieza más en la geoestrategia europea. Evidentemente, Serrano Suñer contaba con el conocimiento de las enseñanzas que se derivaban de las añagazas de Napoleón a Carlos IV, tan similares en su configuración.
[2] En lugar de Juan Beigbeder, que se encontraba en manos del Foreign Office como consecuencia de algunas relaciones personales conocidas por los británicos.
[3] Fue una buena idea. Gracias a ello, Serrano Suñer desactivó la Operación Félix en Berchtesgaden entre los días 18 y 20 de noviembre, como en breve veremos. Más tarde, la extensión de la guerra a los Balcanes, a Grecia y a la URSS arrumbó la operación, pues la Wehrmacht tuvo que ocuparse de esos frentes, abandonando la Operación Félix.
[4] Que desde hacía siglos era aliada de los británicos.
[5] Más Von Ribbentrop y los dos intérpretes, Tovar y Schmidt.
[6] Se sabe que el tren que acercaba a Franco desde San Sebastián llegó a la estación de Hendaya una hora más tarde que los trenes de Hitler y Von Ribbentrop, es decir, una hora más tarde de la prevista.
[7] Ambos comentarían la reunión despectivamente. Hitler dijo: “con estos tipos no hay nada que hacer”, y que “preferiría que me sacasen tres o cuatro muelas antes que volver a conversar con Franco”, a quien tildó de “latino charlatán” (Schmidt). Se sentía defraudado.
[8] Sobre todo, artillería pesada para defender las costas.
[9] Cien mil toneladas de trigo, inmediatamente.
[10] Hubo una primera sesión de 15:30 a 18:00 y otra, acompañada de cena, entre las 21:00 y pasadas las 0:00 del día siguiente. Von Ribbentrop siguió insistiendo ante Serrano Suñer durante toda la noche en el tren Heinrich, transporte del ministro alemán, camino de Burdeos. Fue en vano. Von Ribbentrop maldijo al jesuita Serrano y al ingrato cobarde Franco. La derrota nacional socialista en las entrevistas fue completa, incluso en materia formal.
[11] No por parte de Franco, pero sí de Serrano Suñer. Como hemos sabido por haberlo mencionado antes, fue el 19 de noviembre, almorzando en Berchtesgaden con el Conde Ciano y Von Ribbentrop primero y en una postrer entrevista con el propio Hitler esa misma tarde. Las inmensas presiones de todos ellos fueron en vano. La amenaza de situar 186 divisiones ante los Pirineos para con ellas invadir España no surtió efecto. Y Serrano Suñer cerró el enfrentamiento afirmando que “El pueblo español se opondría a cualquier invasión”. El día 20 Hungría, el día 23 Rumanía y el 24 Eslovaquia firmaron su adhesión al pacto que las llevaría a la guerra junto con Alemania.
[12] Franco había vencido a Stalin en la Guerra Civil y sabía lo que podía significar una nueva guerra. Desde 1938 había declarado la neutralidad de España en futuros acontecimientos bélicos europeos, que como sabemos comenzaron el 1 de septiembre de 1939. El Reino Unido no se había rendido y los EE. UU. entrarían en combate para apoyarle antes o después. Con el previsible dominio del mar que se auspiciaba, Franco sabía que la beligerancia le supondría ser bloqueado o invadido. Se mantuvo al margen, pues.
[13] En las que Franco no tenía rival militar, así que Hitler difícilmente podía debatir siquiera. Tan es así que, en un momento dado, se levantó a hizo ademán de finalizar la entrevista.
[14] Hitler había decidido el 5 de diciembre que el 10 de enero de 1941 iniciaría la Operación Félix, pero el 10 de diciembre, tras un telegrama del Almirante Canaris, que estaba en Madrid con Franco, Hitler renunció … temporalmente. Como dijo el mariscal Keitel en Nüremberg antes de ser ajusticiado, “el Führer no quería verse obligado a transportar sus tropas contra la cólera de Franco”. El 20 de diciembre de 1940, Hitler instruyó la Operación Barbarroja, que significaba la invasión de la Unión Soviética, materializada el 22 de junio.
[15] El ultimátum constaba de seis puntos. El primero despreciaba el esfuerzo español en la Guerra Civil y afirmaba que “Sin la ayuda del Führer y del Duce no existirían hoy ni una España Nacional ni un Caudillo”. El ultimo finalizaba así: “Si el Caudillo no decide inmediatamente unirse a la guerra de las potencias del Eje, el gobierno del Reich no puede hacer más que vaticinar el final de la España Nacional. Fin del mensaje. Firmado Ribbentrop”.
[16] No sin antes hacer llegar el ultimátum de Hitler a Franco del 20 de enero de 1941, entregado en audiencia a Franco por el embajador alemán, Von Stohrer, que y hemos visto. Hitler daba un plazo de 48 horas para la respuesta. Al no recibirla, Hitler envió un segundo ultimátum en seis puntos, el último de los cuales explicitaba que, de no unirse España a las potencias del Eje, su fin estaba próximo. Tampoco funcionó. El 6 de febrero, la carta de Hitler era plañidera. Tampoco funcionó. Todo fue inútil.