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JRF

Un blog reaccionario

«Verum, Bonum, Pulchrum»

Hay que saber (IV)

Esta es la cuarta entrega de la breve serie que expone quién está detrás de las políticas energéticas suicidas que están instrumentando sobre sus economías y sociedades muchos de los gobiernos de Occidente. La fuente de cuanto aparece aquí es este libro https://www.unioneditorial.net/libro/crimen-de-estado/.

Las tres entregas anteriores aparecieron aquí https://joseramonferrandis.es/hay-que-saber-i/, aquí https://joseramonferrandis.es/hay-que-saber-ii/ y aquí https://joseramonferrandis.es/hay-que-saber-iii/ .

En el texto de hoy veremos cómo la ONU toma el mando. Ya no lo va a soltar, hasta ahora mismo.

“En 1992, la ONU organizó la Conference on Environment and Development (The Rio Summit), que llevó a la United Nations Framework Convention on Climate Change, (UNFCCC), con Maurice Strong como secretario general. Lean esta frase del discurso de apertura:

“¿Y si un grupito de líderes mundiales decidiera que el principal peligro para la Tierra procede de las acciones de los países ricos? … Para salvar el planeta, el grupo decide, ¿no es la única esperanza para el planeta que las civilizaciones (sic) industrializadas colapsen? ¿no es nuestra responsabilidad hacerlo posible”? https://www.azquotes.com/author/14256-Maurice_Strong

Supongo que, a estas alturas, el lector ya no albergará más dudas sobre quién está detrás de este cuento de la calentología. Pues hay más, por ejemplo, el Protocolo de Kioto[1], cuya creación fue propiciada en 1997 por ENRON[2] y British Petroleum, con apoyo de la Presidencia de los EE. UU. (Bill Clinton + Al Gore, su vicepresidente).

El objetivo del Protocolo era reducir las emisiones de Dióxido de Carbono (CO2), Metano (CH4), Óxido Nitroso (NO2), Hidrofluorocarbonos, Perfluorocarbonos y Hexafluoruro de Azufre (SF6) en al menos un 5 %, dentro del período 2008 – 2012, tomando como referencia las emisiones de esos gases de efecto invernadero (GEI) de 1990. En diciembre de 1997, 39 países firmaron en la ciudad de Kioto (Japón) un protocolo que comprometía a los firmantes[3] a llegar al objetivo de referencia[4]. Entró en vigor en el 16 de febrero de 2005. Teóricamente, ha estado vigente hasta el 31 de diciembre de 2020, cuando fue reemplazado por el Acuerdo de París.

Hoy hemos visto cómo se expresa sin ambages el secretario general de la Convención Marco sobre el cambio climático de Naciones Unidas: un grupo de lideres mundiales debe instrumentar las medidas para que colapsen los países ricos[5]. Está bastante a la vista la estrategia a seguir.

Recuerden, hablamos de 1992. Esta historieta del cambio climático no es de ahora.

[1] Ha fracasado por completo. EE. UU. nunca lo firmó. Rusia Canadá y Japón (donde está Kioto, para más INRI) se salieron. China e India no estaban afectados. Sólo implicaba a ciertos países europeos.

[2] ENRON Corporation no fue una empresa cualquiera. Su sede estuvo en Houston (Texas). Empleaba a más de 21.000 personas en 2001. Técnicas contables fraudulentas, (avaladas por su auditora, Arthur Andersen, que tampoco sobrevivió a este fraude) habilitaron una estafa gigantesca. Cuando a primeros de 2001 surgieron rumores de que las ganancias de Enron eran resultado de operativas dudosas con sus propias empresas subsidiarias, sus acciones comenzaron a caer rápidamente. Comprobadas las gigantescas pérdidas que arrastraba, maquilladas por las prácticas fraudulentas de contabilidad, ENRON entró en bancarrota. Fue un fraude empresarial que la cúpula del partido demócrata conocía bien.

[3] El Protocolo de Kioto entraría en vigor una vez firmaran países en número suficiente para que sus emisiones supusieran el 55% del total.

[4] El objetivo de referencia mencionado era alcanzar una reducción de temperaturas globales de 0,07°C sobre la base de un aumento de 2°C, o bien de 0,04°C sobre una base de 1°C. Ambos en 2020. Por supuesto, no ha habido reducción de temperatura alguna, que por lo demás era irrisoria.

[5] Es exactamente eso lo que dice. Su lenguaje lo deja claro, aunque a veces, la neolengua de los burócratas progres sea algo compleja.

BP cancela un proyecto en la provincia de Castellón, antiguo Reino de Valencia

Pues resulta que la empresa British Petroleum (BP), un gigante de los combustibles (petróleo y gas natural), ha cancelado un proyecto de 5.000 millones de euros concebido para producir “combustibles limpios para aviación”, o comoquiera que llamen a uno o varios productos alternativos al muy eficiente y limpio tradicional queroseno.

¿La razón? Un “crecimiento del mercado más débil de lo esperado”[1].

Una empresa atiende a sus cuentas de resultados, y éstos se rigen al cabo por las perspectivas del mercado. Dicho de otra forma, la empresa tiene que adaptarse a la demanda o, si es muy puntera, puede crearla con sus innovaciones. Si sus estrategas perciben que las cosas no son como creían[2] que iban a ser, propondrán cambios para maximizar sus beneficios y/o minimizar pérdidas[3]. Es su obligación. Y como también es su obligación anticiparse a lo que está por venir[4], pues sus planes (puestos de relieve por su director ejecutivo, Murray Auchincloss[5]), apuntan a incrementar sus inversiones en gas y petróleo y reducir las correspondientes a los delirios de la Agenda 2030, es decir, del progresismo de todos los partidos. Cosas que pasan.

Tiene sentido. Piensen que BP ha evolucionado peor que sus competidoras Shell y EXXON. Estaban perdiendo cuota de mercado. Algo razonable tenían que hacer, más allá de seguir los dictados de los mencionados Objetivos de Desarrollo Sostenible[6], a los que tanto deben y a los que enfrentarse suele salir caro.

Pues sí. Cosas que pasan. Y más cosas que van a pasar[7]. El crecimiento acelerado de la Inteligencia Artificial, que necesita enormes cantidades de energía eléctrica para operar, va a dar la puntilla a la priorización interesada de las ineficientes, caras e invasivas energía solar y eólica. Vuelven al protagonismo absoluto la energía nuclear, la energía hidroeléctrica y las centrales de gas natural. La racionalidad, como el agua, siempre retorna al cauce por sonde solía.

Recuerden el apagón de 28 de abril en España entera, debido al excesivo peso en la red eléctrica de las energías llamadas renovables. Fue un fiasco de los globalistas, encabezados esta vez por su peón en la presidencia del gobierno de España.

Y es que lo que no puede ser no puede ser y además, es imposible.

[1] La noticia ha aparecido en BP Cancels “Sustainable Jet Fuel” Project – Watts Up With That?, y a su vez en Bloomberg News report cited by Reuters

[2] “Creían” es un eufemismo. Los Estados garantizaban líneas de crecimiento y hasta cifras, en la mejor tradición soviética. Pero no está siendo así, por más que el poder de los políticos al uso sea enorme. Así que hay que cambiar el paso.

[3] https://www.reuters.com/markets/commodities/bp-ramps-up-oil-gas-spending-10-billion-ceo-rebuilds-confidence-2025-02-26/

[4] Una empresa sin estrategia definida está a merced de los acontecimientos, siempre. Y si quiere sobrevivir y hasta liderar, debe anticipar.

[5] https://www.reuters.com/markets/commodities/bp-ramps-up-oil-gas-spending-10-billion-ceo-rebuilds-confidence-2025-02-26/

[6] Que es el nombre oficial de la Agenda 2030.

[7] https://wattsupwiththat.com/2024/12/26/2025-the-year-of-the-gigawatt-ai-project/

Efemérides del 16 de junio de 1936

Hoy, 16 de junio de 2025, se cumplen 89 años de un enfrentamiento en las Cortes españolas que puso de relieve la situación de absoluta descomposición que había alcanzado la II República bajo el Frente Popular.

Este enfrentamiento y sus consecuencias se explican en las página 45 y 46 del libro “Franco sin adjetivos” https://www.sndeditores.com/libro/francisco-franco-sin-adjetivos_158908/

“El 16 de junio, en las Cortes, el enfrentamiento dialéctico fue completo. Los discursos de distintas señorías fueron abiertos, descarnados[1], irreconciliables[2].

El 23 de junio, Franco envió una carta al presidente Casares advirtiéndole del descontento existente en el seno del Ejército, y ofreciéndose para corregir esa situación[3]. Casares Quiroga no respondió.

José Tarradellas indicó que La Pasionaria había dicho, dirigiéndose a José Calvo Sotelo: ”Este hombre ha hablado por última vez”. La frase exacta [4] fue ligeramente distinta.”

[1] Gil Robles enumeró: “Desde el 16 de febrero hasta el 15 de junio, inclusive, un resumen numérico arroja los siguientes datos: iglesias totalmente destruidas, 160; asaltos de templos, incendios sofocados, destrozos, intentos de asalto, 251; muertos, 269; heridos de diversa gravedad, 1.287; agresiones personales, frustradas o cuyas consecuencias no constan, 215; atracos consumados, 138; tentativas de atraco, 23; centros particulares y políticos destruidos, 69; ídem asaltos, 312; huelgas generales, 113; huelgas parciales, 228; periódicos totalmente destruidos, 10; asaltos a periódicos, intentos de asalto y destrozos, 33; bombas y petardos explotados, 146; recogidos sin explotar, 78.”

[2] Participaron José María Gil Robles (CEDA), Enrique de Francisco (PSOE), José Calvo-Sotelo (Renovación Española), Santiago Casares Quiroga (Izquierda Republicana y presidente del gobierno), Dolores Ibárruri (PCE), Benito Pabón (anarcosindicalista independiente), Juan Ventosa Calvell (Lliga Catalana), Joaquín Maurín (POUM) y José María Cid (Partido Agrario Español).

[3] Franco, que siempre se había negado a participar en asonada alguna y que defendió a la II República hasta el último momento, advirtió al presidente del Gobierno: “…del peligro que encierra este estado de consciencia colectiva en los momentos presentes, en que se unen las inquietudes profesionales con aquellas otras de todo bue español ante los graves problemas de la Patria”. En ese momento, Franco seguía decidido a acatar la legalidad. Cuando capitaneó el Alzamiento, fue el último en hacerlo. Como es sabido, todas las anteriores intentonas (anarquistas de la CNT, Sanjurjo, Azaña, el PSOE y los catalanistas) habían fracasado.

[4] Salvador de Madariaga afirma lo que sigue en su libro España. Ensayo de historia contemporánea: “Dolores Ibárruri, Pasionaria, del partido comunista, le gritó: Este es tu último discurso”.

Hay que saber (III)

Hemos llegado a la tercera entrega de la serie que intenta exponer quién es responsable del suicidio energético, económico y social de Occidente. Aunque todo cuanto diga (y mucho, mucho más) se halla detallado en este libro https://www.unioneditorial.net/libro/crimen-de-estado/, podemos ahora mostrar algunos datos que nos permitan avanzar en la comprensión del fenómeno.

Las dos entregas anteriores aparecieron aquí https://joseramonferrandis.es/hay-que-saber-i/ y aquí https://joseramonferrandis.es/hay-que-saber-ii/ . Sigamos.

En el texto subsiguiente constan fragmentos de actas de reuniones e informes de un organismo privado (en entregas posteriores, el testigo pasará a manos de organismos de la ONU), donde se identifica y denomina un fenómeno y se lo convierte en ariete contra una forma de entender una organización social, una vertebración política y un conjunto de elementos entrelazados que constituyen una ideología. El objetivo (lo veremos) es combatir la economía de mercado, también conocido como capitalismo, y con ella, la misma existencia de Occidente, una civilización muy anterior al modo de producción capitalista, provocando su completa[1] destrucción. La teoría al respecto asevera que sobre sus restos se construirá una sociedad más justa[2]. Veamos los extractos del libro mencionado.

En 1991, el Club de Roma produjo su segundo informe, titulado “La primera revolución global”, elaborado por Alexander King y Bertrand Schneider. El objetivo declarado del informe era “diseñar una estrategia para movilizar a los gobiernos en favor de la seguridad medioambiental y la energía limpia para transformar el mundo de una economía militar (sic) en una civil, deteniendo el calentamiento global y resolviendo el problema de la energía; enfrentando la pobreza del mundo y las disparidades entre los hemisferios norte y sur”.

En el informe se hacía hincapié en el calentamiento atmosférico por razón del CO2, pero no era eso lo importante, sino esto que leen, con sus preceptivas comillas por ser literal. “Parecería como si los seres humanos necesitaran una motivación, un adversario común, para organizarse y actuar juntos en el vacío; hay que encontrar tal motivación para unir a las naciones divididas frente a un enemigo exterior, sea real o inventado[3]. El enemigo común de la Humanidad es el Hombre”.

“En busca de ese nuevo enemigo surgió la idea de que la contaminación, la amenaza del calentamiento global, la escasez de agua, las hambrunas y asuntos similares cuadran entre sí. Todos esos peligros son causados por la intervención humana y sólo las superaremos cambiando actitudes y comportamientos. El enemigo real es la Humanidad misma”.

“Las viejas democracias han funcionado razonablemente bien los últimos 200 años, pero parecen encontrarse en una fase de estancamiento autocomplaciente sin liderazgo ni capacidad innovadora”. “La democracia no es una panacea. No lo puede organizar todo y no es consciente de sus limitaciones. Hay que reconocerlo. Aunque suene sacrílego, la democracia no sirve para lo que hemos de enfrentar. La complejidad y la naturaleza técnica de muchos de los problemas actuales no siempre permite a los representantes elegidos tomar decisiones adecuadas a tiempo”.

He remarcado en negrita las frases más relevantes dentro de las textuales que he traído a colación. Se puede apreciar el crescendo en la melodía intervencionista y totalitaria: los cantantes se van creciendo, no hay oposición a la vista.

En la próxima entrega se apreciará cómo distintos organismos de la Organización de Naciones Unidas asumen los postulados ya explicitados y los convierten en la justificación intervencionista de las economías (y las sociedades) occidentales.

[1] De forma menos cruenta de lo habitual. Ver siguiente pie de página.

[2] Recuerde el lector que este argumentario fue el hilo conductor de las gigantescas atrocidades que condujeron a la creación de la URSS, la República Popular China y sus excrecencias hispanoamericanas y asiáticas.

[3] El subrayado es del autor.

Cancelación de fondos federales

El 7 de marzo de 2025, una noticia saltó a la esfera del conocimiento general: el presidente Trump canceló donaciones y contratos por valor de $400 M[1] a la Universidad de Columbia[2] por razón de los actos de antisemitismo realizados en el campus[3].

¿La razón?: no defender a los estudiantes y profesores judíos durante las manifestaciones a favor de Palestina el año académico pasado. Cancelar fondos públicos[4] significa que el gobierno federal censura que no se defienda a los estudiantes judíos de las agresiones provenientes de los simpatizantes palestinos. Sin matices.

El resto de las universidades norteamericanas no ha necesitado que se les diga nada. Están cumpliendo por su cuenta. La alternativa es perder fondos públicos. Así que ya están desapareciendo pintadas con héroes del movimiento Black Lives Matter[5],se están arriando las banderolas arcoíris de la causa LGBTHIJK, se están cancelando iniciativas inclusivas[6] y el lenguaje está cambiando. Los absurdos términos de la fabla cotidiana propiciados por el poder político desparecen muy rápidamente. Y en términos directamente económicos, contratos en suspenso, cursos cancelados, eventos pospuestos sine die…Donde no hay harina, todo es mohína.

Curiosamente, no ha habido reacciones violentas o rechazo enfático, sobre todo de las universidades implicadas (que son muchas), como sí las hubo durante la primera presidencia de Donald Trump. El mundo woke no ha chistado apenas. ¿Quieren ver ejemplos?

La Universidad de Virginia votó a favor de disolver su departamento de DEI. La Universidad de Carolina del Norte ya no obligará a los estudiantes a tomar cursos absurdos que se consideraban fundamentales para completar el plan de estudios. Las de Cornell, Stanford y Harvard han congelado la contratación de personal y profesores por «incertidumbres financieras sustanciales debido a los rápidos cambios en las políticas federales»[7].

Hay un pionero en todo esto. Es el gobernador de Florida, Ron De Santis, quien lleva mucho tiempo eliminando los programas DEI de las universidades y escuelas públicas residentes en ese Estado. Su objetivo es valorar la civilización judeocristiana occidental y la historia estadounidense. Basta de autodemonización. La marea contra la imposición woke[8] está alcanzando volumen y velocidad suficientes como para pensar que, mientras dure la presidencia de Donald Trump, el proceso se va a revertir. Y es una prueba más de que esa imposición woke ha sido financiada con fondos públicos, igual que la marea de ONGs destructivas y extractivas que nos invaden ambos lados del océano Atlántico.

Volviendo a las universidades, lo más divertido es comprobar cómo la mera intuición o expectativa racional de que se van a cortar los flujos de fondos públicos si no rectifican han movido a esos templos del saber y de la ciencia a adoptar una fachada acorde. Gentes de firmes ideales, sin duda alguna. Y con esa labilidad juega la Administración Trump para recuperar el sentido común, la Ley Natural, las buenas costumbres, el respeto a la Historia y el amor a la Patria.

Todo esto que hemos comentado se refiere únicamente a fondos federales destinados a universidades norteamericanas. Los aspectos relativos al acceso de estudiantes extranjeros serán tratados eventualmente en otra ocasión. El argumento es que los fondos provenientes de los impuestos que se pagan en los EE. UU. no pueden servir para que estudiantes extranjeros se beneficien del (menguante) prestigio de las universidades de los EE. UU. Y además, pagando un potosí. Y además, con filtros distintos del mérito, sujetos a discriminación.

[1] Esto bien podría ser la punta del iceberg. $ 400 M es solo una pequeña parte de los más de $ 5.000 M que asegura la Administración federal tiene asignados y comprometidos con Columba University.

[2] Columbia ha liderado las protestas estudiantiles propalestinas y antiIsrael que han surgido en los campus de las universidades norteamericanas.

[3] La referencia para elaborar este texto proviene parcialmente de aquí US cancels $400 million in grants, contracts to Columbia University over antisemitism allegations | Reuters

[4] El Título VI de la Civil Rights Act permite al gobierno federal investigar los centros educativos acusados de discriminar por razón de religión u origen nacional, entre otros criterios.

[5] El lector sabe de qué se trata. Es un movimiento nacido en la comunidad negra estadounidense. Comenzó en 2013 con el uso de la etiqueta #BlackLivesMatter en redes sociales, tras la (correcta) absolución de George Zimmerman por la muerte del adolescente de raza negra Trayvon Martin en un enfrentamiento armado.

[6] Ya saben, DEI (Diversidad, Equidad, Inclusión)

[7] Tal cual consta aquí La revolución woke también se retira en las universidades estadounidenses – The New Daily Compass

[8] Estamos asistiendo a un proceso rapidísimo de descomposición del constructo woke. Todo empezó con las grandes tecnológicas, luego vino la industria cinematográfica y al cabo se sumaron las grandes empresas.