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JRF

Un blog reaccionario

«Verum, Bonum, Pulchrum»

Si Naciones Unidas se tomara en serio a sí misma…

por | 15 Sep 2022 | Países / Áreas geográficas

Dmytro Dovgopoly es un antiguo funcionario del staff de Naciones Unidas que ejerció sus funciones entre 1987 y 2019. Tuvo que lidiar con el cerco a la República Sudafricana (RSA) del apartheid y de ello aprendió mucho.

Dovgopoly ha escrito un artículo en el Kiyv Post que arroja luz sobre las posibilidades que la ONU tendría, si se lo tomara en serio, de empujar a Rusia fuera de Ucrania a base de medidas, algunas de las cuales se pusieron en práctica con gran éxito contra la RSA en su día. El artículo es éste:  When the UN had teeth: Relevance of GA Resolution 1761 – Kyiv Post – Ukraine’s Global Voice

Antes de desarrollar mi argumentación, algunos considerandos o advertencias. Rusia dista mucho de ser comparable a la RSA en importancia demográfica, económica y militar. Sudáfrica carecía de herencia, en tanto la de Rusia es tal, que le permite pertenecer al Consejo de Seguridad, y por ello, vetar las resoluciones más dañinas para sus intereses[1]. El apartheid era un régimen racista y deleznable que no tenía defensores ni asociados, pero Rusia posee un conjunto nada despreciable de Estados dispuestos a votar lo que haga falta a cambio de lo que sea necesario.

Es cierto que la economía de Sudáfrica, en su limitado tamaño[2], iba como un tiro y la rusa no termina de despegar por sus numerosas taras y adherencias de la herencia soviética[3], de ahí que la labor de zapa contra las variables económicas del país africano tuviera una fuerte repercusión, que al final puso de rodillas al régimen racista sudafricano. Rusia va a sufrir a medio plazo graves problemas, pero las autoridades rusas poseen dos elementos que impiden la comparación con Sudáfrica: Rusia puede ser prácticamente autárquica y sus autoridades pueden imponer los deletéreos efectos del aislamiento a una población inerme ante el Estado ruso, verdadero experto en trágalas. Y el medio plazo no sirve aquí.

Y luego está la organización en sí misma. No podemos comparar sin que se nos caiga el alma a los pies a Dag Hammarksjöld[4] con António Guterres, pero es lo que hay. No podemos ignorar que el derecho de veto en el Consejo de Seguridad blinda a los estados delincuentes miembros de ese Consejo. Y como las únicas decisiones de la ONU que tienen fuerza de obligar son las que adopta el Consejo de Seguridad, pareceríamos estar en un callejón sin salida. ¿Qué se puede hacer?[5]

Tanto en el caso de la RSA como en el de Rusia, la Asamblea General asumió de alguna manera el papel del Consejo de Seguridad. “La resolución 1761[6] , confirmando que la política racista de Pretoria daña seriamente la paz y la seguridad internacionales, urgió al abandono del apartheid. Durante tres décadas se ejercieron fuertes presiones y finalmente, por esta y otras razones probablemente, el régimen del apartheid cayó.

La resolución ES11/L.1, 2, “Agresión contra Ucraina” de 2/3/2022, deploraba la invasión rusa[7], y exigía la completa retirada de las tropas invasoras. Pero eso es todo, algo parecido a fuegos artificiales de la diplomacia. Pero no tenemos tres décadas. Llevamos seis meses de guerra imperialista desatada por Rusia y sólo la desastrosa gestión militar de Rusia y la habilidad, valentía y apoyos del ejército de Ucraina están manteniendo a raya a los invasores. Sin Consejo de Seguridad no hay acción. ¿Seguro? Y aquí es donde entra la sugerencia de Dovgopoly.

Como el Consejo de Seguridad está imposible, Dovgopoly propone a la ONU lo siguiente[8]:

  • Dejar de permitir acceder al procurement[9] a las empresas rusas, que desde la anexión de Crimea (2014) se han embolsado 2.800 millones de $, de los que $ 282 M. en 2021.
  • Cesar de alquilar aviones y helicópteros rusos para operaciones humanitarias y de paz. Sólo en 2021 la ONU pagó a Rusia $ 181 M por este concepto.
  • Desinvertir en Rusia. Del fondo de pensiones UN Joint Staff Pension Fund, $ 783 M. son inversiones en Rusia.
  • Rechazar las donaciones rusas a distintas causas de Naciones Unidas. Que se lo guarden.

En resumen, se trata empujar a la ONU para que fuerce a Rusia a asumir el papel de paria internacional que le corresponde. Incluso aunque tengan sentados sus soviéticos reales en el Consejo de Seguridad.

Madrid, 13.9.2022

[1] Y si no lo hiciera Rusia, lo haría la República Popular China, su alter ego ideológico.

[2] El mayor de África Negra, con mucho.

[3] Centrada esencialmente en la explotación de recursos naturales o transformaciones primarias, carente de tecnología aplicada y de iniciativa empresarial suficiente. 70 años de destrucción dejan una profunda huella.

[4] A quien sucedió U Thant, y a éste, Kurt Waldheim, y a éste, Javier Pérez de Cuéllar. Todos ellos continuaron la labor contra Sudáfrica.

[5] Recordemos que la Sociedad de Naciones expulsó a la URSS de la institución en 1939 por su ataque a Finlandia. Eran otros tiempos. Y había una guerra que devendría mundial.

[6] United Nations GA Resolution 1761 of November 6, 1962.

[7] Que violaba la Carta fundacional de la ONU.

[8] Dejando de lado las presiones sugeridas sobre los representantes designados por los países miembros.

[9] El procurement es el conjunto de bienes que la ONU adquiere a suministradores de todo el mundo. Hoy por hoy hay 1,396 empresas rusas vendiendo a la ONU.

Autor del artículo

<a href="https://joseramonferrandis.es" target="_blank">José-Ramón Ferrandis</a>

José-Ramón Ferrandis

Nacido en Valencia (España) en 1951. Licenciado en Ciencias Políticas por la Universidad Complutense. Técnico Comercial y Economista del Estado. Salvo posiciones en Madrid, destinado sucesivamente en Ceuta (España), Moscú (URSS), Washington (EE. UU.), Moscú (Rusia) y Riad (Arabia Saudita). Profesor de Análisis Riesgo País, Análisis de tendencias y Mercados internacionales. Analista. Escritor (Globalización y Generación de Riqueza, África es así, Crimen de Estado). Áreas de especialización referidas a su trayectoria. Con el blog espera poder compartir experiencias y divulgar análisis sobre asuntos de interés general, empezando por el clima y terminando por la Geopolítica; sin dejar de lado la situación de España. Lo completará publicando semanalmente la Carta de los martes, que tiene 4 años de existencia.