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JRF

Un blog reaccionario

«Verum, Bonum, Pulchrum»

Avance de un nuevo libro XXIX

Esta es la XXIX entrega resumida del libro «Franco sin adjetivos», que espero resulte de interés.

9. Las relaciones internacionales (8)

El 25 de abril de 1974, en el vecino Portugal, se desencadenó un movimiento militar conocido como la “Revolución de los Claveles”, que acabó con el régimen portugués, entonces encabezado por Marcelo Caetano. El detonante fue la guerra que Portugal mantenía en sus colonias africanas de Angola y Mozambique, que había creado gran malestar. Los acontecimientos en el país vecino no cruzaron la frontera. Franco no intervino a pesar de la petición portuguesa, que apeló al Pacto Ibérico, ni a las presiones norteamericanas.

El 31 de mayo de 1975 visitó España el tercer presidente norteamericano que lo hacía durante el régimen de Franco, Gerald Ford[1], acompañado de su esposa, Betty. Se trataba de renegociar el acuerdo sobre bases militares vigente desde 1953. A los EE. UU. les interesaba enormemente mantener a España como bastión defensivo, máxime en los tiempos difíciles por los que pasaba la situación política en Portugal. La reunión en El Pardo fue en extremo cordial, muestra del interés de los EE. UU. por mantener una buena relación con España. Su contenido, en un documento oficial desclasificado, lo deja muy claro.

El último asunto relevante que pudo tratar Franco fue el del Sáhara Occidental, territorio español desde el Siglo XIX, provincia española desde 1958, habitada por unos 75.000 nativos, nómadas en su mayoría, diseminados en una extensión de 266.000 Km2. La corona alauita deseaba controlar el espacio saharaui, básicamente para lograr el Gran Marruecos, pero también por sus riquezas pesqueras y minerales. Naciones Unidas dictaminó que se celebrara un referéndum entre los habitantes, lo que exigía un censo previo, que no existía como tal.

Franco no tenía intención alguna de entregar el territorio y, cuando el Tribunal Internacional de La Haya dictaminó el 16 de octubre que el Sahara debía decidir su futuro mediante un referéndum, en la línea de lo indicado por Naciones Unidas, el rey Hassan lanzó una marcha verde[2] para presionar a España[3]. El gobierno español, con Carlos Arias Navarro al frente y Juan Carlos I fungiendo de jefe de Estado, cedió. La retirada, innegociada, fue completa. La marcha verde no entró en el territorio saharaui, pero la monarquía alauita obtuvo su presa. El 14 de noviembre se firmó en Madrid el Acuerdo[4] del mismo nombre, por el que las tropas españolas se retirarían del territorio el 28 de febrero de 1976.

Franco, que agonizaba desde el día 2 de noviembre, nunca lo supo.

Falleció en la madrugada del día 20 de ese mismo mes del año 1975.

[1] Eisenhower, Nixon y Ford eran republicanos. Roosevelt, Truman, Kennedy y Johnson, del partido demócrata. Los tres primeros vinieron a España a entrevistarse con Franco. De los segundos, ninguno lo hizo.

[2] Se trataba de 300.000 personas desarmadas enviadas al desierto para forzar el paso al otro lado de la frontera. Iban sin armas para así evitar que se disparara sobre ellos.

[3] Franco manifestó que se trataba de un farol. Acertó.

[4] Acuerdo que nunca fue reconocido por la ONU.

Mucho hablar de los EE. UU., pero ¿y en Europa?

Buena pregunta. Nos interesa lo que la NOAA, con su enorme potencia de cálculo (asociada a los medios técnicos de medición), puede informar acerca de las temperaturas en este junio de 2024, que dicen PRT[1] o MCM[2] ha sido el más cálido nunca habido en los anales.

Seguimos pues las coordenadas establecidas en el anterior artículo https://joseramonferrandis.es/no-se-crean-lo-que-lean-en-los-medios-es-mentira/ pero esta vez más brevemente, para ver qué ha pasado en Europa y en el mundo, de paso[3].

Vaya por delante que las tendencias en todo el globo son a la baja. Es decir, a menores temperaturas. Es lógico: El Niño se ha debilitado tanto que ha desaparecido. Y los efectos de Hunga Tonga disminuyen https://joseramonferrandis.es/a-vueltas-con-un-volcan-submarino-que-esta-pasando-a-la-historia/ . No irán ustedes a creerse la desacreditada paparrucha del CO2 como agente calentador a estas alturas del partido, ¿verdad? Así que ya irán viendo lo que va a pasar, pero de momento, vean lo que ha pasado.

Los datos abarcan algo más de 29 años, entre enero de 1995 y junio de 2024. El pico de temperatura en ese periodo no fue junio de 2024, como los biempagaos quieren hacerle creer un día sí y otro también, querido lector, sino febrero de 2016[4]. Vean aquí. Las anomalías más altas de 2024 fueron las de febrero de 2024[5], alcanzando 2,27°C, en tanto las de febrero de 2016 alcanzaron los 2,53°C. Está claro.

Los datos de anomalías globales terrestres y marinas correspondientes a junio de 2024 que vemos en el siguiente gráfico muestran que la temperatura de la atmósfera terrestre lleva 10 meses seguidos de descenso, tras alcanzar su pico en septiembre y noviembre de 2023 (1,42°C), frente a los 1,22°C de junio de 2024. Sí, ese mes de récords falsos, tan falsos como como el progresismo que nos invade.

Si nos referimos sólo a temperaturas “terrestres”[6], el descenso lleva 8 meses de vida. Y también palidece frente a las anomalías de febrero de 2016. 

Vamos, que de “emergencia climática”, nada. La emergencia lo es ante la mentira global financiada y apoyada por instituciones cuyo objeto fundacional era mantener la paz y que, ante su evidente fracaso, se dedican a extraer recursos de los ciudadanos con las más diversas excusas. Sí, aciertan: Naciones Unidas. A través del IPCC, sobre todo.

En cuanto a Europa, las anomalías medias mensuales de temperaturas llevan 4 meses seguidos cayendo, y mucho. Han pasado de los 4,15°C de febrero de 2024 a los 2,55°C de junio de 2024, cosa que se aprecia visualmente en el gráfico de barras, así como en el cuadro subsiguiente.

 La conclusión es que toda la alharaca sobre las temperaturas incesantemente al alza es falsa. Seguirán insistiendo, pero a la vista de la caída de El Niño, la previsible llegada de La Niña[7] y del (seguro) descenso de la concentración de vapor de agua en la estratosfera, las temperaturas seguirán bajando y la distancia entre el relato de esta gente y la realidad no hará sino aumentar.

Así que cuando le cuenten que la Antártida se va a descongelar o la atmósfera está a punto de hervir (cosas de Guterres, ya sabe), ríase. Puro alarmismo sin credibilidad. Pase de ellos.

[1] Prensa, Radio y Televisión. Buena regla nemotécnica.

[2] Medios de Comunicación de Masas

[3] El artículo madre, aquí NOAA’s June 2024 Global Time Series Average Temperature Anomaly Declining Trends Eviscerates Alarmists Flawed “Climate Emergency” Claims. – Watts Up With That?

[4] Es decir, hace 8 años, durante el anterior El Niño.

[5] Que a su vez fueron las más altas de 2024.

[6] Es decir, sobre las masas de tierra continentales.

[7] Es decir, la fase de enfriamiento de la Oscilación del Sur del Pacífico.

Avance de un nuevo libro XXVIII

Esta es la XXVIII entrega resumida del libro «Franco sin adjetivos», que espero resulte de interés.

9. Las relaciones internacionales (7)

El 2 de marzo de 1956, Francia, presionada por los EE. UU., concedió la independencia a Marruecos, califato al que había mantenido como protectorado, con una extensión muy superior al correspondiente español. Inevitablemente, durante la madrugada del 7 de abril, España firmó la independencia de Marruecos. El año terminó con una acción que, si bien no afectó directamente a España, puso de relieve que el centro de gravedad del poder en el mundo, que claramente había dejado de orbitar en torno a Europa desde 1941, pasaba a manos de los EE. UU. y la URSS: el 1 de diciembre de 1956, marina y aviación británica y francesa intervinieron en el Canal de Suez, pero dos días más tarde hubieron de retirarse ante sendos ultimátum de los EE. UU. y de la URSS.

Antes de que España entrara a formar parte del Organismo Internacional de Energía Atómica, cosa que ocurrió el 26.8.1957, llegó a España (y se entrevistó con el ministro de Asuntos Exteriores) el vicepresidente norteamericano Richard Nixon.

Durante la noche del 22 de noviembre, hordas irregulares marroquíes[1] atacaron algunos puestos fronterizos españoles, llegando a cercar la guarnición de Sidi Ifni. Tras el envío de refuerzos, el cerco se levantó a primeros de diciembre y los atacantes se retiraron, no sin dejar 62 muertos y 125 heridos españoles. La visita del secretario de Estado John Foster Dulles[2] a Madrid para informar de lo tratado en la conferencia de presidentes de gobierno de los países de la OTAN, celebrada en París, opacó el impacto en la opinión pública de la pequeña guerra desencadenada y perdida por Marruecos.

El 29 de agosto de 1959, el ministro Castiella entregó a Eisenhower en Londres una carta de invitación de Franco para que el presidente norteamericano visitara España. Ese viaje se materializó el 20 de diciembre de 1959, con 1 millón de madrileños en las aceras, listos para saludar bajo la gélida lluvia a Eisenhower y Franco.

Llegado 1963, año que suponía el final del plazo de 10 años del Tratado de defensa con los EE. UU., el 25 de enero, el Consejo de ministros decidió revisarlo en profundidad y aprovechó para publicitar el alcance de la ayuda económica asociada: poco más de 1.000 millones de dólares.

La Iglesia había ido distanciándose del Régimen de Franco desde el Concilio Vaticano II (1965). La renovación de la jerarquía episcopal española culminó con el nombramiento como presidente de la Asamblea Episcopal de monseñor Vicente Enrique y Tarancón, persona muy próxima al papa Pablo VI. La ruptura de la Iglesia con el franquismo estaba cantada.

El 17 de diciembre de 1966, por 78 votos a favor y cero en contra (12 abstenciones), la IV Comisión (Comisión Política Especial y de Descolonización) de la ONU aprobó una resolución lamentando el retraso en el proceso de descolonización de Gibraltar y solicitando a la par su aceleración. La Asamblea General ratificó esa aprobación por 101 votos a favor, cero en contra y las mismas 12 abstenciones.

El 16 de diciembre de 1967, la Asamblea General de Naciones Unidas adoptó una resolución instando al Reino Unido y a España a entablar negociaciones para solucionar el problema de Gibraltar[3]. Las negociaciones se estancaron y el gobierno español cerró la frontera el 7 de junio de 1969.

En 1968, Ifni pasó a formar parte de Marruecos y ese mismo año, Guinea Ecuatorial obtuvo su independencia de España, error africano del que los guineanos todavía no se han recuperado[4]. El 18 de noviembre, recién elegido Richard Nixon como presidente de los EE. UU., volvió a visitar a Franco el todavía secretario de Estado, Dean Rusk.

Además del general Pétain en su día, el general Charles de Gaulle contemplaba con aprecio la labor de Franco al frente de la jefatura del Estado y del gobierno de España. El francés, tras abandonar la presidencia de la República en 1969, viajó a España el 3 de junio para hacer turismo y conocer a Franco, al que reconoció méritos que algunos de los restantes lideres europeos ignoraban u ocultaban, como haber salvado a España del comunismo, haberla mantenido al margen de la Segunda Guerra Mundial, haber preservado su unidad, modernizado su economía, preparado su entrada en la Unión Europea y organizado el retorno a la democracia.

El 20 de junio se acordó una prórroga extraordinaria de los acuerdos con los EE. UU. hasta el 26 de septiembre de 1970.

España firmó el 30 junio de 1970 un Acuerdo Preferencial con la Comunidad Económica Europea[5]. En septiembre de 1970, Franco recibió la visita de Richard M. Nixon y Henry Kissinger, quienes hicieron patente así su apoyo al Régimen. La bienvenida del pueblo de Madrid al presidente Nixon fue tan entusiástica como la conferida al presidente Eisenhower, pero menos numerosa.

En 1972, el presidente Nixon envió al general Vernon Walters[6], quien ya había estado en España acompañando al presidente Eisenhower, con la misión de sondear a Franco sobre lo que acontecería tras su propia muerte.

La misión era difícil. Franco recibió a Walters en El Pardo, acompañado por el ministro de Asuntos Exteriores, Gregorio López Bravo. Walters entregó una misiva de Nixon en la que presidente norteamericano pedía franqueza a Franco. Walters intentó un circunloquio sobre la seguridad en el Mediterráneo Occidental, pero Franco le interrumpió.[7]

Ese mismo año 1972, en septiembre, España y la URSS firmaron en París un tratado comercial y un protocolo para abrir sendas Oficinas Comerciales en Madrid y Moscú, paso previo a la apertura de Embajadas, lo que tuvo lugar en 1977.

[1] Que se estima integraban unos 2.500 efectivos. Utilizaron las armas que España había proporcionado al Ejército Real marroquí.

[2] No fue el único: Dean Rusk visitó El Pardo el 16 de diciembre de 1965 para entrevistarse con Franco.

[3] El textual es inequívoco: “La Asamblea General, habiendo examinado la cuestión de Gibraltar… Considerando que toda situación colonial que destruya parcial o totalmente la unidad nacional y la integridad territorial de un país es incompatible con los propósitos y principios de la Carta de Naciones Unidas …

1 Lamenta la interrupción de las negociaciones recomendadas en las resoluciones 2.070 y 2.231 …

2 Deplora la celebración por la potencia administradora del Referéndum de 10 de septiembre de 1967 …

3. Invita a los gobiernos de España y el Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte a reanudar sin demora las negociaciones previstas … .

[4] El Departamento de Estado norteamericano había calificado a Guinea Ecuatorial como el territorio más avanzado y mejor administrado de África ese mismo año 1968. Francisco Macías, un militar de bajo rango, se hizo con el poder y masacró a opositores y población en general antes de caer ante un sobrino suyo más moderado, Teodoro Obiang Nguema, que sigue en el poder en 2024.

[5] En unos términos mucho mejores que los del posterior Tratado de Adhesión. Fue un extraordinario logro de los negociadores españoles, que permitió conservar durante largos años las estructuras arancelarias vigentes, permitiendo a las empresas acomodarse más despacio a la competencia europea.

[6] El General Vernon Walters (1917/2002) fue un colaborador principal de los presidentes Eisenhower, Nixon y Reagan. Fue director de la CIA, embajador ante la ONU y embajador en Alemania en el período de la reunificación. Su dominio del idioma español era perfecto, absoluto.

[7] “Lo que realmente interesa a su presidente es lo que acontecerá en España después de mi muerte, ¿no? Siéntese, se lo voy a decir: yo he creado ciertas instituciones, aunque nadie piensa que funcionarán. Están equivocados: el Príncipe será Rey, porque no hay alternativa…” Walters le preguntó:

― “Pero mi general, ¿cómo puede usted estar seguro?”

― “Porque yo voy a dejar algo que no encontré al asumir el gobierno de España hace cuarenta años: la clase media española. Diga a su presidente que confíe en el buen sentido del pueblo español. No habrá otra guerra civil.”

España, ¿un Estado fallido?

¿Qué es un Estado fallido?

La definición canónica de Estado Fallido es la de “un Estado soberano que no garantiza los servicios básicos, incurre en la pérdida de control físico del propio territorio, sufre una erosión casi completa de la autoridad ejecutiva, ha perdido el monopolio en el uso de la fuerza y es incapaz de relacionarse con otros estados de la comunidad internacional[1]”.

En términos generales y con carácter tradicional, se ha entendido que Estados fallidos son, por ejemplo, Haití, Somalia o Sudán del Sur, entre otros que entran y salen de la categoría por razones diversas.

Haití es un Estado que, sin encontrarse en guerra con otro Estado, ha ido descomponiéndose a lo largo de los años hasta alcanzar su situación actual. El caos reina y la población se halla completamente desasistida y desprotegida.

Distinto es el caso de Somalia, Estado en el que el territorio se halla segregado en segmentos enfrentados e irreconciliables, en un entorno de guerra civil permanente, que ha hecho retroceder la res publica hasta un neofeudalismo generalizado.

Sudán del Sur es un estado joven[2], sometido a permanentes enfrentamientos de facciones armadas, que actúan como bandas financiadas por el petróleo que exportan y las injerencias de su vecino islámico del norte, del que se independizó Sudán del Sur.

Estos casos y otros que podríamos citar son ejemplos característicos de Estados fallidos.

Sensu contrario, los Estados que se hallan en guerra por invasión de sus vecinos, como es el caso de Ucraina, no pueden ser considerados como fallidos. No sólo porque conserven intacta su capacidad de relación con otros Estados, sino porque no hay pérdida del control del uso de la fuerza, conservan gran parte de su territorio y proporcionan los servicios que el estado de guerra les permite. Lo que se produce es la pérdida de control de parte del territorio y (parcialmente) la de garantía de suministro de los servicios básicos, pero eso son derivadas de una guerra no querida contra un enemigo superior.

Así, se trata de analizar la situación de Estados que, en disfrute de un largo período de paz (en el caso de España, el más extenso nunca conocido en su historia), presentan erosiones no forzadas por terceros que aproximan al Estado a la definición canónica expuesta al principio de esta pieza.

Analicemos la situación punto por punto por lo que a España respecta.

  1. Estado soberano que no garantiza los servicios básicos

Los servicios básicos que un Estado debe proporcionar al conjunto de sus ciudadanos son la gestión de la moneda, la organización de la aplicación de la normativa, la seguridad interior (policía), la materialización de suministros y comunicaciones para el bienestar de la población y la defensa de las fronteras ante terceros[3].

En estos momentos de septiembre de 2024, la emisión de moneda[4] es responsabilidad total y absoluta del sistema de bancos centrales de la UE, y concretamente del Banco Central Europeo.

La ejecutoria de la Justicia y la aplicación del derecho, separado en teoría y por normativa derivada de la Carta Magna de los ámbitos partidistas, arrastra los males habituales de lentitud y dependencia política, pero en conjunto opera de manera aceptable en las instancias inferiores. No es el caso en las superiores, donde la injerencia política alcanza sus más altas cotas, favorecida por un diseño constitucional defectuoso. Con todo, la Ley se aplica a colectivos distintos con criterios distintos: ha dejado de ser igual para todos.

La seguridad interior no existe en la medida en que lo hacía anteriormente. Son bien conocidos los fenómenos de aumento de la violencia por parte de colectivos de todo orden, con fuerte primacía de extranjeros. La tendencia es claramente creciente y no está siendo atajada, con las consecuencias que ello tiene sobre la población, indefensa.

Los suministros esenciales (agua, energía), la disposición de residuos y las redes de transporte y comunicaciones (carreteras, ferrocarril, servicios aeroportuarios) son proporcionados o habilitados por el Estado, quien puede optar por cederlos vía concesión. No ha habido en la historia más y mejores medios para lograrlo. Y sin embargo, presiones internacionales asumidas por partidos políticos españoles apuestan por su innecesario encarecimiento, cuando no por restricciones a su utilización.

La impermeabilidad y defensa de las fronteras ha pasado a la historia. Éstas han devenido permeables a una invasión creciente y orquestada de grupos provenientes del Norte y Oeste de África que no está siendo obstaculizada, sino favorecida. El ejército está disperso en múltiples actuaciones multilaterales lejos de España y se encuentra sometido a una fuerte descapitalización de personal y equipos.

  1. Estado soberano que incurre en la pérdida de control físico del propio territorio

Las Comunidades Autónomas de Cataluña y el País Vasco han obtenido tal cantidad de transferencias de competencias que el Estado debía haber retenido, que se hallan prácticamente exentas de control central. Me refiero a control físico, administrativo y político, lo que incluye e incluirá más aún escasez en la presencia de las fuerzas de seguridad del Estado.

Por otro lado, el caso de Gibraltar es paradigmático. Desde los primeros años 80 del Siglo XX, el Ejecutivo español acepta sin chistar la presencia de una colonia en territorio español y colabora con ella, amén de albergar a sus lideres en territorio español.

  1. Estado soberano que sufre una erosión casi completa de la autoridad ejecutiva

En el territorio de Cataluña se ha llegado a incumplir sentencias judiciales formales. Campan por el territorio nacional fugados políticos con orden de detención vigente. La colaboración de las fuerzas de seguridad catalanas es inexistente. La consecuencia es una segregación de facto del Estado en Cataluña, camino que sigue el País Vasco.

  1. Estado soberano que ha perdido el monopolio en el uso de la fuerza

Un Estado siempre debe poseer ese monopolio de forma completa, que en caso de perder pasa parcial o totalmente a mafias, agrupaciones de malhechores, grupos terroristas y tipologías políticas características. Ese es un proceso que tiene difícil vuelta atrás y sume a las sociedades tuteladas por el Estado que ha perdido ese monopolio en lugares donde la vida, por esa razón, se dificulta cada vez más, en un marasmo destructivo inmanejable.

  1. Estado soberano que es incapaz de relacionarse con otros estados de la comunidad internacional

Es un hecho que España se relaciona con otros Estados de la comunidad internacional.

Sin embargo, el alcance real de esas relaciones es cada vez menor, limitándose en muchos casos a actuaciones colegiadas en organismos de ámbito supranacional.

En concreto, hay dos vías por las cuales un Estado teóricamente soberano ve limitada su capacidad para relacionarse con otros Estados soberanos. Una, cuando cede parcelas de soberanía económica, comercial, monetaria, diplomática o cualquier otra a un organismo de orden superior en el que se ha integrado. Es el caso de España por su pertenencia a la Unión Europea. Las limitaciones derivadas de la cesión de soberanía hacia ese organismo son gigantescas y hacen a España incapaz de relacionarse con otros Estados de la comunidad internacional por haber perdido competencias, asumidas por la UE.

Otra, cuando subordina la soberanía de sus instituciones a un organismo de alcance supranacional que dicta sentencias superiores, exige desembolsos para fines ajenos a nuestros intereses, limita actuaciones propias en defensa de los legítimos intereses españoles y guía voluntades según criterios ajenos, todo ello en contra de lo que a España beneficia. Es la situación en que se encuentra España por mor de su pertenencia a la Organización de Naciones Unidas.

Hasta aquí, el diagnóstico.

¿Cuáles son las soluciones disponibles para revertir este estado de cosas y recuperar la plena soberanía nacional?

La primera es sencilla en su expresión y en su instrumentación, derivándose de ella multitud de ventajas y pocos inconvenientes, lo que la hace fácilmente aplicable. El balance que España obtiene de su pertenencia a la Organización de Naciones Unidas es muy negativo. Instrumentando técnicamente su salida de acuerdo con los requisitos jurídico-formales al uso, ese problema queda resuelto.

La segunda es difícil. Existe la posibilidad de abandonar la Unión Europea. En la práctica, ello ya ha ocurrido en dos ocasiones, con dos países distintos[5]. El caso de la Gran Bretaña es el más característico y la salida de ese país[6] cambió el paso de la UE, cuya reacción la ha terminado de convertir en un mandarinato alejado de los principios que iluminaron el nacimiento del Mercado Común Europeo (MCE).

La gran ventaja de entrar en el MCE era de carácter económico y comercial, con componentes de transferencias netas nada desdeñables para los países más pobres. La pertenencia de España a una gran Unión Aduanera posibilitó el crecimiento de algunos sectores (y la desaparición de otros, derivada de la mala negociación de ingreso efectuada por las autoridades políticas españolas) y, en general, un incremento del PIB a través de distintas variables, lo que en pura lógica económica debería haber permeado en beneficio de la gran mayoría de los componentes de la sociedad. Y así fue inicialmente.

La evolución de la CEE (Comunidad Económica Europea) o MCE hasta abocar a la UE, y el progresivo crecimiento de ésta en detrimento de sus Estados componentes ha devenido agobiante e intolerable[7]. Las ventajas comerciales (el 66% de nuestro comercio está relacionado con los países miembros de la UE) y la pertenencia a la Unión Económica y Monetaria son argumentos que, por sí mismos, parecen disuadir de cualquier estrategia de abandono de la UE: las pérdidas económicas derivadas de la contracción del comercio exterior[8] y el encarecimiento automático de nuestra deuda denominada en euros[9] son grandes obstáculos cuyos costes parecen inasumibles.

El tercer gran coste del abandono de la UE, no técnico pero evidente, sería hacer recaer la política monetaria española sobre la actuación de las castas políticas nacionales, PSOE (y asociados) y PP, que no mejorarían el desempeño de los burócratas de la Comisión de la UE y que se verían[10] atraídas por desencadenar una inflación galopante.

Lo anterior es suficiente para hacer dudar a cualquiera de abandonar una institución que no respeta sus orígenes, busca la desaparición de los Estados Nación, pretende el empobrecimiento de sus habitantes y se pliega a un globalismo criminal que tiene a subordinar a los países miembros al islam, bajo las directrices de Naciones Unidas. Por supuesto, sería necesario efectuar cuidadosos análisis coste-beneficio para poder decidir con un criterio racional y entonces la decisión tendría una base objetiva. En suma, el objetivo es deseable e ineludible, pero las consecuencias podrían ser dolorosas desde la perspectiva económica.

Hay una débil esperanza, que es Alemania. Es tal el miserable desempeño de sus élites[11] políticas desde el advenimiento de Angela Merkel, exacerbado por el actual gobierno de coalición en el poder, que cabe la posibilidad de que haya un movimiento social y político que los descabalgue y decida, según su programa, abandonar la UE.[12]

Hemos visto qué es preciso se cumpla para considerar a un país un Estado fallido. Hace casi 50 años, cuando comenzó el proceso de transformación del Estado por parte de políticos de todo pelaje, nadie lo habría podido imaginar. O puede que, en realidad, esa fuera la idea.

[1] Max Weber, El político y el científico.

[2] Julio de 2011. Sudán del Sur es el 193º Estado de la ONU.

[3] Todo lo demás (incluso parte de los enunciados) puede ser aportado por la iniciativa privada en un marco regulatorio adecuado.

[4] Y la totalidad de la política monetaria.

[5] No se menciona a Groenlandia en las referencias habituales a la historia de la UE. El país abandonó la entonces CEE UE en 1985 por discrepancias en materia pesquera.

[6] Decidida en 2016 e instrumentada en 2020.

[7] Sus incontables normas de todo orden en cada ámbito de actuación de los Estados miembros buscan imponer un criterio central y destruir la soberanía individual.

[8] Se perdería el régimen de aranceles cero para los países miembros del que gozamos en la actualidad y pagaríamos la Tarifa Exterior Común, al menos en una primera fase.

[9] La deuda incurrida por el Estado, las empresas y los particulares está denominada fundamentalmente en euros. Si abandonamos (como habría de ser: el sistema de Bancos Centrales no permitiría a España seguir utilizando el euro) esa moneda, la deberíamos reemplazar por otra nueva, la neopeseta. Esta se devaluaría automáticamente en un 50% o porcentaje similar debido a que tenemos déficits permanentes comercial y fiscal y nuestra deuda es muy alta en relación con un PIB, que, además, se contraería. Por tanto, hacer frente a los vencimientos de la deuda viva nos costaría hasta un 50% más, salvo que entráramos en default o impago.

[10] En realidad quiero decir que se verán tentadas y caerán en la tentación.

[11] En puridad, élite se refiere a una minoría selecta. Los actuales dirigentes son minoría, pero no son seleccionados por su capacidad ni por su ética sino por su adscripción a los partidos políticos tradicionales. El fenómeno se conoce como selección inversa.

[12] Eso sería una bendición para quienes, como España, verían cómo el euro se desvalorizaría rápidamente, facilitando el repago de la deuda en (entonces) valiosas neopesetas.

No se crean lo que lean en los medios. Es mentira

Esta es una afirmación referida a las noticias sobre las temperaturas atmosféricas habidas y por haber. Del resto, habrá de todo, como en botica.

Ustedes oirán, verán y leerán que estamos alcanzando las temperaturas más altas desde que hay registros, o más rotundamente, desde el principio de los tiempos. También se encuentra en el menú el rosario habitual de profecías apocalípticas sin las cuales el fenómeno del cambio climático antropogénico no se sostendría ni un día más. Y peor aún, se quedarían sin base[1] las criminales políticas energéticas que auspicia la ONU, siguen los países de Occidente y de las que blasona la UE, aunque sea lo último que haga. Que lo será.

Contra el relato histérico están los datos. No creo que seguidor alguno del antropogenismo climático dude de los que proporciona la NOAA, que es la National Oceanic and Atmospheric Administration de los EE. UU.[2]. Los aceptaremos. Y los utilizaremos, a sabiendas de que no son datos mundiales.

Veamos si hay razón alguna para tanta hipérbole[3] como se gastan los biempagaos medios de comunicación. Tomemos un ejemplo. Se refiere al Washington Post, que sigue teniendo prestigio entre sectores de la sociedad.

El tabloide norteamericano ha producido recientemente un artículo en el que señalaba distintos puntos de la Costa Este que habían alcanzado récords durante una reciente ola de calor. Sonaba estremecedor. Pero era mentira. No es que fueran falsos, sino que son mentirosos, es decir, deliberadamente presentados en contra de los datos existentes. ¿Por qué lo digo? Porque los datos reales, que constan en rojo en una columna paralela, están al alcance de cualquiera que quiera verlos. De las 12 ciudades o poblaciones que aparecen, las 12 han tenido temperaturas más altas hace mucho tiempo (y con emisiones de CO2 muy inferiores).

No ha habido récords locales este mes de junio de 2024, sino en fechas como (por orden cronológico) 1907, 1911, 1919, 1925, 1925 (ese año hizo calorcito, a lo que se ve), 1930, 1933, 1944, 1953, 1954, 1968 y 1973. Como ven, doce fechas, doce disparates. Y si creen que el Washington Post se excusó, se equivocarían.

Pero vayamos a la NOAA. En sus datos de anomalías en las temperaturas máximas hasta junio de 2024 en los EE. UU. contiguos[4], la NOAA pone de relieve que no hay nada de esos récords de los que alardean prensa, radio y televisión (PRT). Ni la tendencia desde 2005 es al alza, ni el valor para junio de 2024 (2,84°F) es el más alto, pues se halla por debajo del medido en junio de 2021 y, sobre todo, del de marzo de 2012, de 7,72°F. Y si ven el gráfico, afirmar que este mes de junio ha sido el más algo es irrisorio.

Vayamos ahora a las temperaturas máximas alcanzadas, no a las anomalías o desviaciones. Aplica al período entre 1895 y 2024. Las referidas a los meses de junio (ya saben, el más cálido, el más horroroso, el más de todo lo peor posible) muestran que no, que junio de 2024 es sólo el 6º en orden descendente. Se ve en el gráfico, se ve (mejor) en la tabla. O sea, que tampoco por aquí vemos nada que sustente terroríficas consecuencias de ninguna índole, que nunca se han producido, claro está.

Bueno, sigamos en esta búsqueda para hallar algo que se aproxime a lo que PRT asegura. Igual si comparamos todos los meses que han transcurrido entre 1895 (los datos empiezan ahí) y junio de 2024, vemos cómo este mes se encarama a uno de los puestos más altos…

Pues tampoco. Si ponemos todos los meses por orden de temperatura descendente, junio de 2024 es el 1.304º de todos ellos, que son 1540 meses. 

No puede ser. Tiene que haber algo de cierto en lo que aseguran reiterada y bombásticamente los medios de comunicación de masas (MCM). Seguro que en alguno de los 48 Estados contiguos de los EE. UU. (49 si incluimos Alaska) ha hecho en junio de 2024 más calor que nunca. ¿A que sí? Pues no. En ninguno.

Nada, no hay manera. Los MCM sólo replican falsedades elaboradas ad hoc. Su comportamiento es deshonesto y acientífico. Es la suya propaganda política de la peor especie, destinada a colar estrategias energéticas criminales.

Por nuestra parte, ya sabemos por qué las temperaturas de la atmósfera fueron más altas en 2023. Y también por qué van a seguir descendiendo desde ahora y en años sucesivos. Lo acabamos de ver aquí. https://joseramonferrandis.es/a-vueltas-con-un-volcan-submarino-que-esta-pasando-a-la-historia/

Para terminar, al objeto de darles una pista sobre cómo se están comportando las temperaturas desde el mes de enero de 2015, vean un gráfico simple procedente de Temperature Global[5], en el que las temperaturas aparecen en ordenadas y el tiempo cronológico en abscisas. El dato numérico es que el descenso de temperaturas entre enero de 2015 y enero de 2024 ha sido de 0,258°C

2023_NH_Summer_Warming After 6 Remarkable Years of NH_Summer_Global ...

imgurl:https://climaterealism.com/wp-content/uploads/2024/07/2.jpg – Búsqueda (bing.com)

No es Temperature Global la única entidad que refiere descensos en las temperaturas. Hablaremos más sobre ello según vaya reiterándose ese fenómeno.

[1] Si quieren, recuerden esta frase: cuando las temperaturas se enfríen relativamente (y ya han empezado en 2024), para después empezar a entrar en una dinámica clara de enfriamiento, “la linde terminará, pero el tonto seguirá”. Es decir, no habrá justificación de calentamiento alguna para reducir las emisiones de CO2 (tampoco la hay ahora), pero estos reputados encargados de instrumentar el crimen de reducir la energía disponible y encarecerla, seguirán con ello. Hay algo que debo subrayar, no obstante: el refrán se refiere a tontos: estos tipos no lo son en absoluto.

[2] https://www.usa.gov/es/agencias/oficina-nacional-de-administracion-oceanica-y-atmosferica Como ellos mismos afirman en su Web, “La Oficina Nacional de Administración Oceánica y Atmosférica (NOAA, por sus siglas en inglés) es responsable de describir y predecir los cambios en el medio ambiente mediante la investigación de los océanos, la atmósfera, el espacio y el sol. Esta oficina también es responsable de conservar y manejar los recursos costeros y marinos.”

[3] De la mano de Larry Hamlin, tal y como aparece en NOAA’s June 2024 Climate Data Shows No “Record High” U.S. Maximum Temperature Anomaly or Absolute Temperatures Occurred Despite Flawed Alarmist Claims Portrayed in Media Political Hype  – Watts Up With That?

[4] Ya saben, todo el territorio menos Alaska y Hawái.

[5] Que ha tomado los datos de las tres fuentes que aparecen bajo el gráfico. Temperature Global afirma en su comentario al pie del gráfico, para que nadie tome los datos sin matizar: “We remind you that the notion of “average global temperature,” however guesstimated, has no physical meaning and there are many significant problems associated with it.” O sea, “les recordamos que la noción de “temperatura global media”, aunque es una estimación aproximada, no tiene significado físico y arrastra problemas significativos asociados.”