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JRF

Un blog reaccionario

«Verum, Bonum, Pulchrum»

Me dice José Ramón Ferrandis, licenciado en Ciencias Políticas

noentiendonada.es
De Josep Maria Francàs en 18/08/2025

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Mi buen amigo y compañero de programa “Dando caña” en El Toro, Josep María Francàs, me ha hecho el honor de publicar este suelto que pongo a disposición de los lectores. Espero sea de interés

Dicen que la energía eléctrica de origen eólico y solar es barata…

Seguro que usted, lector, tiene esa misma idea. Normal, ya se ocupan de hacérselo creer. Pero es falsa. Les cuento.

El sistema utilizado para hacer creer que la energía eléctrica más barata es la que procede de la solar y la eólica es el llamado “Coste Nivelado de la Electricidad” o CNE, que opera dividiendo el coste total de construir y operar una planta de producción de energía por la cantidad de energía que generará (en teoría, al menos). Esto proporciona un coste por megavatio-hora que permite comparar tecnologías. ¿Está claro, no? No, claro que no. Esto sólo cuenta parte de la historia.

¿Dónde aparecen en este esquema conceptos como fiabilidad, intermitencia, coste de crear nuevas infraestructuras y subsidios que plagan los precios finales? ¿Dónde está aquí la demanda de electricidad? No los busquen, porque no están. Y no están porque si estuvieran, la situación de los precios relativos sería muy otra. Esto se parece demasiado a la completamente desacreditada teoría del valor trabajo de Marx. Las falacias se resisten a morir, y en el caso de los planteamientos intervencionistas, más aún.

El CNE trata todas las electricidades producidas por diferentes sistemas de generación como si fueran iguales, pero no lo son… No vale lo mismo un kilovatio-hora producido de madrugada que uno producido a las 08:00 horas. En la vida real, la demanda es muy distinta y el valor, también.

Por otro lado, las generaciones tradicionales (hidro, gas y carbón) pueden aumentar el suministro de energía cuando más se demanda. Eólica y solar no, pues no depende de ellas, sino del tiempo atmosférico, intrínsicamente variable (y si es de noche, no es que sea variable: es que directamente anula la operatividad de la energía solar). Por tanto, eólica y solar necesitan respaldo, en forma de centrales de ciclo combinado o de inexistentes, carísimas y contaminantes gigantescas baterías que almacenen lo que producen cuando el sol brilla y el viento sopla. Ese gigantesco coste implícito no lo contempla el CNE, pero existe y lo pagamos, vaya que si lo pagamos. Y no se arregla poniendo más molinos y placas, porque el asunto es peor: más respaldo necesitamos y más ineficiente es el sistema.

Además, la energía eólica se instala donde sopla el viento, lo que suele ocurrir lejos de los lugares de consumo, así que hay que construir redes extra de transporte. Eso no lo considera el CNE, pero lo pagamos también, vaya que sí.

¿Recuerda el lector del apagón general en España de 28 de abril de 2025? Ocurrió por un exceso de producción asíncrona (la generada por solar y eólica) que, al carecer de la inercia de los rotores tradicionales (lo cual permite anular pequeñas variaciones de tensión sin problemas), permitió una caída total de la red. Ese es otro grave problema de las “energías renovables”: necesitan equipos especiales para mimetizar la sincronicidad y pasar de corriente continua a alterna. El CNE no lo tiene en cuenta ¿Lo sabía usted, lector? Su bolsillo sí lo sabe.

Bueno, pues cuando se tienen en cuenta todas las variables que inciden en el coste real en red de los procesos de generación eólico y solar (el sistema se llama “Costo Total Nivelado de la Electricidad del Sistema”, o CTNES), aparece la realidad. La realidad de los costes totales de transmisión, almacenamiento, homogeneización y respaldo que necesitan las llamadas “renovables”, lo que al cabo las hace más caras que las tradicionales. De hecho, son mucho más caras, del orden del 200% al 300% más caras. Pueden verlo aquí https://www.sciencedirect.com/science/article/abs/pii/S0360544222018035

No encontrará el lector fácilmente esta información, que permite entender por qué el sector público, empeñado en seguir las pautas de los procesos globalistas, vierte tales cantidades de recursos financieros, normativa asimétrica dañina para con los hidrocarburos y la energía nuclear (que esa es otra, de la que no hablaremos hoy) y determinación de precios favorables a eólica y solar.: lo hace para que parezcan más baratos y el consumidor final trague.

Si realmente fuera una energía eléctrica barata, no necesitaría todo esto, ni precisaría ahogar la energía eléctrica proveniente de fuentes tradicionales (ya saben, impidiendo la extracción de gas y petróleo propios, sobrecargando impositivamente esas fuentes, prohibiendo directamente su uso, volando con explosivos sus instalaciones). Un producto barato no necesita que inclinen el tablero a su favor. En realidad, todo esto es una forma de “socializar los costes” mientras privatizan los beneficios. Los muchos beneficios que se derivan de seguir las pautas del BOE.

En fin. Si el lector quiere acudir a la fuente principal utilizada para elaborar este artículo, la tiene aquí The Ongoing Fiction of Cheap Wind and Solar – Watts Up With That?

Un último comentario. Hemos estado hablando todo el tiempo de energía eléctrica, no de energía. En el ámbito energético general, el papel de la electricidad se reduce enormemente, por lo que conviene situar el asunto en sus justos términos. Es más, en muchos sectores productivos o de transporte, la energía eléctrica no tiene nada que aportar. No es que se más cara, que también, es que ni puede mover máquinas, explotar minas, desplazar barcos o aviones, caldear ámbitos industriales, y antas otras cosas. Y eso pasa porque carece de intensidad. Pero de eso ya hablaremos otro día.

José Ramón Ferrandis. Licenciado en Ciencias Políticas. Técnico Comercial y Economista del Estado. Autor del libro «Crimen de Estado», sobre el llamado «cambio climático”.

 

Llevamos años con esto y cosas parecidas

El día 9 de agosto de 2025 se podía leer una noticia[1] (“Mercosur envía 26 cargamentos de cítricos con plagas a la UE en solo un mes”) que parecería alarmante por su novedad si no fuera un lugar común desde hace lustros. En esta ocasión tiene que ver con MERCOSUR[2], obviamente, pero el hecho en sí, la entrada de patógenos en nuestra agricultura, no es algo nuevo, ni mucho menos.

El 6 de diciembre de 2024 se firmó el Acuerdo UE-MERCOSUR[3]. Tanto la firma como sus epifenómenos vinieron acompañados por la cháchara habitual: todo iban a ser beneficios para ambas entidades firmantes, no en vano se reforzaba el libre comercio entre las partes y eso, en sí mismo y a priori, es siempre positivo: el libre comercio siempre es más eficiente que el comercio restringido.

A priori. Luego vienen los detalles, la mala fe, los engaños, los trucos chinos, esas cosas. En el caso que nos ocupa, uno de los firmantes, MERCOSUR, sabía perfectamente que sus exportaciones iban a ser peligrosas para los agricultores de los países miembros de la UE, pero le importaba entre poco y nada, pues sus intereses eran y son otros: mejorar los resultados de su Balanza Comercial agregada. El problema estriba en que el otro firmante, la UE, también sabía que eso iba a pasar, porque su información era completa, y aún así, lo permitió y ahora hace la vista gorda. ¿Y por qué lo permitió y hace la vista gorda? Por la prevalencia de un derivado francoalemán de la “grandeur” francesa: la UE es la entidad indefinida comercialmente más poderosa del mundo, y si no lo es, lo pretende ser, así que ¡a crecer tocan! Como sea. O eso creen quienes llevan a rastras a la Unión Europea por la arena geopolítica mundial.

¿Por qué digo que llevamos años (lustros, en realdad) con esto? Pues porque ya se ha dado en anteriores ocasiones, y las autoridades españolas, en sus contactos oficiales con las de otros países, como la RSA (República Sudafricana o Sudáfrica), por ejemplo, han acordado permitir la entrada de naranjas de ese país a sabiendas de que suelen venir plagadas de patógenos que ponen en grave riesgo nuestra propia producción. Eso sí, con la cautela añadida de que se producirán inspecciones en frontera para detectarlas y detenerlas. Ya. Pero la Unión Europea es un Mercado Único y ya les digo que Rotterdam, por ejemplo, no controla igual la entrada de las naranjas sudafricanas que lo harían los especialistas técnicos españoles del puerto de Valencia.

Intereses superiores, ya se sabe. Entonces, ahora y siempre. El que no tiene poder de negociación o de influencia, que se fastidie, y eso cuando no hay objetivos criminales de por medio.

Fíjese el lector que TRACES[4] (“El sistema TRACES NT (TRAde Control and Expert System) es una red informática que permite el intercambio de información relativa a las importaciones y movimientos dentro del territorio de la UE/EEE de animales vivos, productos de origen animal y productos de origen no animal destinados al consumo humano o a la alimentación animal”) se refiere sólo a un mes, julio de 2025. Vamos, que esta invasión de productos con riesgos fitosanitarios no ha hecho sino empezar. Continuará, porque si usted, lector, cree que nuestras autoridades comunitarias y españolas se interesan lo más mínimo por resolver esta situación es porque me temo que no conoce los mecanismos político-administrativos desde dentro.

Ha llegado el momento de recuperar competencias. La cuestión es cómo y con qué costes.

[1]https://www.eldebate.com/campo-y-caza/20250809/mercosur-envia-26-cargamentos-citricos-plagas-ue-solo-mes_324461.html#utm_source=rrss-comp&utm_medium=em&utm_campaign=fixed-btn

[2] MERCOSUR es esto, convenientemente edulcorado https://www.mercosur.int/

[3] https://comercio.gob.es/PoliticaComercialUE/AcuerdosComerciales/Paginas/Mercosur.aspx

[4]https://www.sanidad.gob.es/areas/sanidadExterior/importacion/usoConsumoHumano/traces.htm

Efemérides del 25 de agosto de 1948

Tras haber lanzado don Juan de Borbón el Manifiesto de Estoril el día 7 de abril de 1947, momento en el que perdió cualquier opción hipotética al trono de España, la situación dio un giro que habría de ser definitivo. Vean cómo lo explica el libro “Franco sin adjetivos”. https://www.sndeditores.com/libro/francisco-franco-sin-adjetivos_158908/

“El 25 de agosto de 1948, Franco se entrevistó con don Juan en el Azor[1], fondeado en el golfo de Vizcaya, a unas 5 millas de San Sebastián. En medio de una fuerte marejada, don Juan llegó en su barco, el Saltillo, del que pasó al Azor con un bote que destacó el cazaminas Tambre, que siempre acompañaba a Franco. Tras tres horas de conversación, precedidas por una cordialísima bienvenida por parte de Franco, se decidió que Juan Carlos, hijo de don Juan y futuro Rey de España[2], continuaría su educación en España[3].

El 9 de noviembre de 1948, Juan Carlos fue recibido por Franco en El Pardo. Allí, éste le explicó personalmente sus planes para con él, así como quiénes serían sus tutores en cada uno de los ámbitos de su formación. Cuando Juan Carlos de Borbón se casó con Sofía de Grecia (Atenas, 14 de mayo de 1962), los recién casados visitaron El Pardo y fijaron su residencia en el aledaño palacio de la Zarzuela.”

Así se materializó el principio de la reinstauración monárquica que Franco había concebido para España.

[1] El Azor era un pequeño yate que Franco acostumbraba utilizar. Fue construido entre 1925 y 1928 en Kiel, Alemania. La Armada lo asignó a Jefatura del Estado en mayo de 1947. En el salón del barco tuvo lugar la reunión entre Franco y Don Juan de Borbón sobre la sucesión del Régimen.

[2] ¿Fue este gesto el inicio de una transición pausada?

[3] A España llegó el 9 de noviembre de 1948, procedente de Roma.

Efemérides del 22 de agosto de 1936

Hoy, 22 de agosto de 2025, se cumplen 89 años desde que ese mismo día de 1936, se produjera en Madrid el asalto a la “Cárcel Modelo”. ¿Cómo se produjo esa masacre de presos desarmados?

En la página 54 (versión papel) del libro “Franco sin adjetivos”.  https://www.sndeditores.com/libro/francisco-franco-sin-adjetivos_158908/ se puede leer lo siguiente:

“El 22 de agosto, la cárcel Modelo (Madrid) fue asaltada por las turbas izquierdistas, que asesinaron a la mayoría de los internos políticos[1]. Éstos lo eran en su condición de sospechosos de congeniar con los alzados. A las 16:00 horas de ese día 22, los reos comunes, buscando su salida, incendiaron parte de la cárcel, acusando del hecho a los presos políticos.

Los milicianos de la CNT hicieron correr por Madrid el rumor de que se estaba produciendo una fuga general de la prisión, aprovechando el incendio. Las turbas hicieron acto de presencia, exigiendo el asesinato de los presos “fascistas”. Previamente, liberaron a los presos comunes y empezaron a disparar contra el patio desde edificios colindantes.

A las 19:00, un grupo de milicianos de filiación anarquista, comunista y socialista entró y se hizo con el control[2].

Durante la madrugada siguiente comenzó el asesinato sistemático de conocidos políticos y militares que habían sido hacinados allí tras su detención. Los crímenes se efectuaron en dos fases y acabaron con 70 de los presos políticos[3].

La reputación del gobierno republicano resultó grave y negativamente afectada[4] por la masacre de la Cárcel Modelo.”

[1] La cárcel Modelo albergaba tanto presos políticos como comunes.

[2] El director general de Seguridad, diputado de Izquierda Republicana Manuel Muñoz, así como algo más tarde el propio ministro de la Gobernación, general Sebastián Pozas, estuvieron presentes sin actuar en absoluto. Muñoz, el último de los dos en hacerlo, abandonó la prisión al anochecer.

[3] Entre los cuales estaban los generales Oswaldo Capaz y Rafael Villegas, el doctor José María Albiñana (diputado y líder nacionalista), Melquíades Álvarez (expresidente del Congreso de Diputados), Ramón Álvarez Valdés (exministro de Justicia), José Martínez de Velasco (fundador del Partido Agrario), Elviro Ordiales Oroz (ex director de prisiones), Fernando Primo de Rivera (hermano de José Antonio Primo de Rivera y militar), Manuel Rico Avello (exministro y ex Alto Comisario de España en Marruecos), Julio Ruiz de Alda (condecorado aviador y fundador de Falange) y Rafael Salazar Alonso (exministro de la Gobernación, Partido Radical), entre otros diputados, algún policía y varios miembros de Falange.

[4] Poco pudo hacer en este caso el esfuerzo conjunto de Komintern y Profintern (sindicalista, desaparecida en 1937) que desde finales de julio de 1936 lanzaron desde París la labor de propaganda sobre la guerra de España, dirigida por Willi Münzemberg y por Arthur Koestler.

Hace más frío que nunca (II)

(El antecedente de este articulo ha sido publicado aquí https://joseramonferrandis.es/hace-mas-frio-que-nunca-i/. Su última frase es ésta: “¿Por qué se producen una y otra vez estas afirmaciones sobre acontecimientos que han de tener lugar en un futuro, pero que nunca ocurren? Por tres razones.”)

La primera es porque lo que ha tenido lugar está ya en el pasado y eso no genera miedo alguno en la población. Eso sí, se rechaza la mera comprobación de los datos disponibles sobre lo que ha ocurrido lugar porque, para colar la indigna y criminal estupidez del Net Zero[1], es necesario que la gente se asuste mucho y para eso debe desconocer la realidad. Eso permite imponer el empobrecimiento que nos quieren endilgar, sin demasiadas protestas.

La segunda razón es porque los modelos que utilizan los calentólogos para predecir el futuro son inadecuados para entender el comportamiento de una atmósfera (y sus fenómenos) que es caótica y no lineal. Lo son hasta el punto de que no aciertan en absoluto con las temperaturas que van a tener lugar, como se comprueba una y otra vez, llegado el momento. Y eso ocurre porque los modelos exageran de manera deliberada y acientífica la capacidad del CO2 para calentar la atmósfera. Eso sí, cuando las previsiones del Establishment climático fallan, simplemente las ignoran y lanzan otras. Llevamos veinticinco años así y siguen, y siguen…

Reconociendo esa deriva, la prestigiosa revista Nature ha publicado el 26 de marzo del 2025 un ensayo[2], titulado “La otra crisis climática”, escrito por Tiffany A. Shaw[3] y Bjorn Stevens[4]. En él sostienen que los modelos para predecir el clima de la Tierra utilizados por los investigadores del Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático (IPCC) no son fiables. Shaw y Stevens indican que los modelos estándar aplican las llamadas “leyes básicas de la física”, que si bien suelen conducir a predicciones correctas en el ámbito general, no es el caso en el ámbito de lo particular, la variabilidad regional o los fenómenos extremos[5]: las predicciones de los modelos climáticos que se utilizan no coinciden con lo que realmente está ocurriendo en el planeta. ¿Conclusión?: los modelos utilizados están lastrados por su ignorancia sobre cómo interactúan los componentes del complejísimo sistema climático.

Uno de los elementos esenciales de la tesis climática oficial es la idea de la existencia de retroalimentaciones positivas del CO2 atmosférico. Pero estas retroalimentaciones no se pueden medir directamente, así que su magnitud se estima mediante modelos. Y el IPCC ignora deliberadamente lo esencial: el CO2 apenas puede ya incrementar las temperaturas, pues ha llegado al punto de saturación. Lo he explicado aquí https://joseramonferrandis.es/saturacion/ .

Durante muchos años, estimaciones inexactas han sustentado las proyecciones más alarmantes del IPCC. Las discrepancias entre modelos y realidad ponen en duda la validez y magnitud real de las previsiones oficiales, siempre fallidas.

Un eminente científico, John Clauser, del que vamos a hablar a continuación, ha criticado abiertamente la modelización climática dominante. Clauser asegura que la influencia del CO₂ sobre el clima ha sido sobredimensionada y que «el calentamiento global es una fabricación total de periodistas sensacionalistas y políticos deshonestos»[6].

Sus declaraciones le han costado censuras y ostracismo. En 2023, su conferencia[7] en el Fondo Monetario Internacional (FMI) fue cancelada por el Independent Evaluation Oficer[8] del FMI el día anterior a la fecha prevista, como máxima expresión de censura al discrepante[9].

La tercera razón es porque en realidad, todo esto es una estafa global auspiciada por la Organización de Naciones Unidas, como explico en mi libro “Crimen de Estado”[10], y da lo mismo Juana que su hermana a la hora de bombardear a la opinión pública con apocalipsis variados. Si hemos pasado del “calentamiento global” al “cambio climático” no es por capricho, sino porque la atmósfera no se calentaba y la cosa empezaba a ser grotesca. Ahora son todavía más atrevidos y directamente falsean los datos. Ya da todo igual, van desvergonzadamente a tumba abierta.

“A esto debemos sumar que desde el 2018 el propio IPCC, ante las dificultades para transmitir la complicada situación climática de la tierra, propusieron a los científicos utilizar metáforas y argumentos que, necesariamente, carecían de rigurosidad científica. Debió hacerse así con el objeto de que los tomadores de decisiones pudiesen comprender las amenazas que los científicos vislumbran.”[11] Los autores de estas palabras dicen más: “Los diversos grupos del IPCC saben perfectamente que la existencia de dudas en el conocimiento científico puede ser tomado por los tomadores de decisiones como un estupendo argumento para que desechen sus predicciones más alarmantes sobre el clima futuro de la tierra, las cuales motivaron documentos como la Agenda 2030 y los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS).”

Ya nadie se cree el constructo de la “emergencia climática”. En ese sentido, el mencionado John F. Clauser, ganador del Premio Nobel de Física 2022[12], ha afirmado repetidamente que el futuro apocalíptico que venden tanto políticos como medios, como consecuencia del calentamiento global que sedicentemente causa el hombre por las emisiones de CO2 a la atmósfera, es una maquinación. Lo afirman él y los miles de firmantes de la Declaración Climática Mundial[13]: «no existe una crisis climática real». Y sigue: «La pseudociencia es ciencia ficción. Desafortunadamente, ni las computadoras ni los verificadores de datos humanos pueden, en general, distinguir la realidad de la ficción». Y por eso, según Clauser, «el IPCC es una de las peores fuentes de desinformación peligrosa». Como ya sabe el lector, el IPCC es el organismo de Naciones Unidas dedicado a tratar de probar que el calentamiento global (ahora “Cambo Climático”) está causado por el ser humano[14].

Esto del “calentamiento global antropogénico” es una mentira global del multilateralismo. Tiene las horas contadas. Pueden sentarse a verlo pasar.

[1] https://joseramonferrandis.es/net-zero-nunca-funcionara-entrega-completa/

[2] https://www.nature.com/articles/s41586-025-08680-1

[3] Departamento de geociencias de la Universidad de Chicago.

[4] Max Planck Institute for Meteorology

[5] Más datos, aquí https://www.libertaddigital.com/ciencia-tecnologia/ciencia/2025-07-25/el-cambio-climatico-entra-en-crisis-nature-revela-fallos-graves-en-la-narrativa-climatica-7278711/

[6] https://www.libremercado.com/2023-11-05/clauser-el-calentamiento-global-es-una-fabricacion-total-de-periodistas-sensacionalistas-y-politicos-deshonestos-7065402/

[7] https://www.libremercado.com/2023-09-03/clauser-el-nobel-negacionista-el-ipcc-es-una-de-las-peores-fuentes-de-desinformacion-7045257/

[8] Directamente a las órdenes de la directora Gerente, Kristalina Gueorguieva. Ninguna “independencia”.

[9] El título de la conferencia alarmó a los mandamases del FMI y de la ONU toda: “Hablemos: ¿Cuánto podemos confiar en las predicciones climáticas del IPCC?”

[10] https://www.unioneditorial.net/libro/crimen-de-estado/

[11] La “otra crisis climática” de Shaw y Stevens – Luis Tamayo Pérez y Antonio Sarmiento Galán – La Lupa

[12] Además del Nobel, ganó el prestigioso Premio Wolf de Física en 2010.

[13] https://clintel.org/world-climate-declaration/

[14] https://www.libremercado.com/2023-09-03/clauser-el-nobel-negacionista-el-ipcc-es-una-de-las-peores-fuentes-de-desinformacion-7045257/