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JRF

Un blog reaccionario

«Verum, Bonum, Pulchrum»

En su mano está

Querido lector, no es esta la primera vez que vamos a hablar del poder que el consumidor final de productos (bienes o servicios) tiene a su disposición para lograr objetivos que podrían parecer impensables. Lo hemos hecho hace poco aquí https://joseramonferrandis.es/la-ue-destruye-su-propia-base-productiva/ al hablar de la opción de no adquirir neumáticos de origen o procedencia china y lo haremos hoy con algo mucho más accesible, cotidiano y sencillo, pero cuya observancia puede suponer un impacto de primera magnitud en la protección de las explotaciones agrarias españolas y de los intereses generales de España.

Me refiero al consumo de frutas y hortalizas procedentes de Marruecos[1], cuya competencia (desleal, vaya por delante) supone una carga enorme sobre productores y consumidores españoles. He dicho desleal. Lo es, tanto desde el punto de vista comercial (es decir, económico) como fitosanitario. Lo explico.

La Unión Europea (UE), por razones que poco tienen que ver con el bienestar de los ciudadanos de los países miembros y mucho con sus veleidades geopolíticas, ha suscrito un Acuerdo o Convenio preferencial con Marruecos[2]. Una de las áreas que permite facilidades extraordinarias a ese país norteafricano es la exportación sin aranceles de productos agropecuarios a la UE, que suponen una competencia brutal para los productos equivalentes españoles, tanto en España como en el resto de la UE[3]. Así las cosas, Marruecos se beneficia y España pierde, pues las producciones de ambos son muy similares y las de Marruecos tienen menor coste final. Si usted, lector, se pregunta para qué está la Tarifa Exterior Común[4], que se supone protege a los países de la UE de las importaciones provenientes de terceros países, la cosa nos llevaría unos cuantos días de debate, pero en el caso que nos ocupa ha desparecido: no hay protección.

Pero el problema no se detiene ahí. La UE aplica con carácter estricto normas relativas a productos fitosanitarios o agroquímicos[5] utilizados en el interior de la UE, cuya aplicación es necesaria para combatir las plagas que afectan a las cosechas o potenciar éstas. Sin embargo, las producciones procedentes de terceros países no son controladas, y ello se hace deliberadamente. El porqué es ignoto, pero las ventajas para el extranjero sobre el comunitario son patentes[6].

Además, las restricciones energéticas y el alza de precios consiguiente que afecta al sistema productivo en la UE afectan gravemente a los costes y por ende, a los precios finales. A eso cabe añadir las dificultades de disponibilidad de agua que el propio gobierno español hace gravitar sobre las producciones de, por ejemplo, el sureste español. Por supuesto, la UE es, además, campeona mundial en todo tipo de obstáculos administrativos a la producción, como nos demostraba el llamado “Informe Draghi”[7], que ya ha cumplido un añito.

La suma de estos elementos es la que permite calificar de desleal la competencia marroquí[8].

Pero usted, consumidor, puede revertir ese estado de cosas con facilidad. Tenga en cuenta que los precios de los productos en los lineales de los establecimientos de venta apenas difieren por origen, dado que el sistema de intermediación tiende a igualar los precios finales, así que la solución que propongo no tendrá costes extra para usted, o apenas. Y hay una gran ventaja en consumir español: usted y su familia quedarán preservados de la posibilidad de desarrollar diversas enfermedades graves y hasta letales como consecuencia de la ingesta de productos químicos que soportan las producciones extracomunitarias[9].

En su mano está ayudar a España, preservar su salud y la de los suyos, contrarrestar las políticas destructivas de la Unión Europea y eliminar algo de las excesivas transferencias de renta que el gobierno de España y la UE realizan en beneficio del vecino del sur, a costa nuestra. Es muy fácil: en las bandejas de producto viene el origen. Si no es así, en las cestas que los contienen. Y si no lo ve, pregunte[10]. Cuando tenga la información, compre el producto producido en España, que es sano. Y no compre producto extranjero, que puede emponzoñar tanto a usted como a su familia.

Su poder es enorme; úselo en beneficio propio.

[1] Ahora es Marruecos, antes fue la República Sudafricana, o MERCOSUR, como han podido leer aquí https://joseramonferrandis.es/llevamos-anos-con-esto-y-cosas-parecidas/ . La afrenta es permanente.

[2] No sólo con Marruecos. Vean esta selección del texto cuyo enlace sigue: ”A nivel comercial los avances han sido importantes habiendo entrado en vigor Acuerdos de Asociación con Argelia, Egipto, Jordania, Israel, Líbano, Marruecos, Autoridad Palestina y Túnez. Estos Acuerdos de Asociación contienen un pilar comercial que establece un régimen preferencial recíproco y asimétrico a favor de los socios mediterráneos de la UE.” https://comercio.gob.es/PoliticaComercialUE/AcuerdosComerciales/Paginas/Marruecos.aspx

[3] Quizá se pregunte el lector por qué ocurre esto. La respuesta está tanto en la composición de la UE, con países absolutamente diferentes entre sí, que tienen producciones agrarias muy dispares, como en el muy escaso peso de España en el proceso de toma de decisiones en el seno de la UE. Los bajos precios marroquíes en producciones hortofrutícolas, sumadas a los costes de transporte, suponen a priori ventajas para los consumidores de toda la UE del norte, que son mayoría y que, si no lo fueran, Alemania y Francia, a través de la Comisión, decidirían. Si esas producciones no soportan impuestos (aranceles) a su entrada en el espacio económico europeo, compiten contra los españoles, que pierden mercado dentro de España y dentro de la UE.

[4] España redujo sus aranceles a las exportaciones de los restantes países del Mercado Común Europeo hacia España al tiempo que los países miembros del mismo reducían los suyos a España, en el bien entendido que, cuando el proceso llegara a su fin y ambos sistemas arancelarios fueran cero, sería el Arancel o Tarifa Exterior Común la que nos defendería de las exportaciones de terceros. Pues ya ven. No sólo desmantelamos sectores enteros de la industria y la agricultura españolas por exigencia de (fundamentalmente) Francia y Alemania (las negociaciones de acceso del gobierno del PSOE fueron penosas para los intereses de España), sino que quedamos expuestos a las decisiones de un Mercado Común que, al devenir Unión Europea, cambió finalidades y enloqueció de ínfulas imperialistas, que pagamos los ciudadanos vía impuestos. Pero esa es otra historia.

[5] Acaricidas, fertilizantes, fungicidas, herbicidas, insecticidas, nematicidas, rodenticidas, …

[6] Los controles en frontera a los productos importados son irrelevantes en términos porcentuales, rondando el 3% de los envíos.

[7] https://joseramonferrandis.es/llamar-a-draghi-para-que-todo-siga-igual/

[8] Y de otros muchos países, pero nos centramos en este por su importancia.

[9] Si la UE reduce extraordinariamente la presencia de los productos que deben soportar las cosechas es por los riesgos que la ingesta de mínimas proporciones de esos químicos provoca en el organismo a largo plazo. Los productos marroquíes vienen cargados de productos tóxicos con porcentajes que pueden ser cien veces mayores que los techos exigidos a los productores españoles, pues la UE permite su entrada. Por lo tanto, hay que librarse de los productos alimenticios que contienen los pesticidas, herbicidas y otros productos dañinos para la salud. Por razones sanitarias. Pueden ustedes encontrar información concreta en muchos lugares. https://edatv.news/politica/los-alimentos-marruecos-con-mas-contaminantes-vendidos-supermercados-espana ; https://sevilla.abc.es/agronoma/noticias/cultivos/sandia/normas-fitosanitarias-andaluza-marroqui/ ; https://www.20minutos.es/noticia/5160199/0/sandias-toxicas-multa-marruecos-riesgos-metomilo/ ; https://noticiasciudadanas.com/frutas-y-verduras-de-marruecos/

[10]  Si le engañan, no vuelva a comprar en ese lugar.

Efemérides del desembarco de Alhucemas

En el libro “Franco sin adjetivos”, https://www.sndeditores.com/libro/francisco-franco-sin-adjetivos_158908/, aparece con alguna relevancia un hecho de armas que cimentó definitivamente la fama de Francisco Franco como militar de extraordinaria valía. Me refiero al llamado “desembarco de Alhucemas”, nombre de una ensenada en el Rif que constituía la base de operaciones del líder rifeño, Abd el-Krim.

La operación consistió en el desembarco de 13.000 soldados españoles[1] transportados desde Ceuta y Melilla para ocupar la zona de Alhucemas. El comandante en jefe fue el director militar de España, general Miguel Primo de Rivera. El jefe ejecutivo de las fuerzas de desembarco fue el general José Sanjurjo, a cuyas órdenes operaban las columnas de los generales jefes de las brigadas de Ceuta y Melilla, Leopoldo Saro Marín y Emilio Fernández Pérez. Del primero dependían el teniente coronel Miguel Campins y los coroneles Francisco Franco Bahamonde y Emilio Esteban Infantes.

Fue la primera acción anfibia protagonizada por España en la era moderna. Una operación similar anglofrancesa de 1915 en Gallípoli (imperio Otomano) había fracasado.

“Al mando de la Legión, Franco protagonizó diferentes hechos de armas, la mayoría concretados en victorias. En diciembre de 1924, realizó con gran éxito la retirada de las tropas españolas de Xauen, por lo que se ganó el ascenso a coronel el 7 de febrero de 1925. En junio de 1925, España y Francia se aliaron contra Abd el-Krim. El 7 de septiembre se inició el desembarco de Alhucemas.

Cuadro de José Moreno Carbonero, “El desembarco de Alhucemas”. El general Primo de Rivera, a bordo del torpedero nº 22, despide a los legionarios. A su izquierda se halla el general jefe de la división de desembarco, Sanjurjo

Durante el desembarco, desatendiendo la orden de retirada, Franco estableció una cabeza de puente en la playa[2]. El avance francés[3] consiguió que Abd el-Krim se rindiera. Como consecuencia de su papel en el desembarco, el 3 de febrero de 1926, Franco fue ascendido a general de brigada. Tenía 33 años: el general más joven de Europa.”

[1] Más un batallón de infantería de marina francés, que desembarcó a las 24 horas de iniciarse el ataque español.

[2] El desembarco fue un completo éxito. El “desembarco de Alhucemas” se convirtió en una referencia para operaciones anfibias, que Eisenhower estudió para preparar el Día D en Normandía. A diferencia de Galípoli, donde los británicos, utilizando las mismas barcazas, fracasaron estrepitosamente, Alhucemas proyectó la imagen de Franco en toda Europa.

[3] Ahí nació su estrecha amistad con el mariscal Philippe Pétain, el héroe de Verdún. Posteriormente, Franco obtuvo el galardón francés de Comendador de la Legión de Honor, para la que fue propuesto por el ministro de la Guerra francés, André Maginot.

Efemérides del 5 de septiembre

Como conoce el lector (y si quiere más detalles, los podrá encontrar en el libro titulado “Franco sin adjetivos”, https://www.sndeditores.com/libro/francisco-franco-sin-adjetivos_158908/), el gobierno de España había instrumentado un Plan de Estabilización el 22 de julio de 1959, con objeto de transformar el modelo de crecimiento hasta entonces prevaleciente, ya agotado. Veamos cómo explico antecedentes y consecuencias en el libro mencionado:

“El Plan de Estabilización como tal fue inmediatamente seguido por el I Plan de Desarrollo[1], cuyo primer comisario, Laureano López Rodó, dijo seguir los pasos de Francia en ese camino. El Plan de Desarrollo fue elaborado el 5 de septiembre de 1963, con una dotación financiera cuatrienal de 355.000 millones de pesetas para efectuar las inversiones previstas. Franco recibió la documentación del Plan de Desarrollo el 5 de noviembre de 1963. Fue formalmente aprobado por la Ley 194/1963 de 28 de diciembre (que entró en vigor el 1 de enero de 1964).

Los resultados fueron impactantes y llegaron a muy corto plazo. La consecuencia fue que España se aproximó como nunca antes a los países más avanzados de Europa occidental. Como hemos visto, ya en 1959 se produjo un primer superávit de la balanza de pagos. Con ello, se incrementaron las reservas de divisas. La inflación cayó del 12,6 % en 1958 al 2,4 % en 1960. En el período que va desde 1960 hasta 1975, la economía española creció a tasas medias anuales próximas al 7% (que fueron de dos dígitos entre 1961 y 1963). El PIB pasó de 633 miles de millones a 5.870 miles de millones de pesetas. 1960 vio los primeros superávits simultáneos comercial y por cuenta corriente.

Entre todos los países del mundo, sólo Japón tuvo un crecimiento mayor, sin duda porque partía de una profunda descomposición de su tejido productivo como consecuencia de los enormes destrozos experimentados durante la II Guerra Mundial[2]. La bonanza experimentada permitió que el 30 de diciembre de 1962, Franco anunciara el establecimiento del salario mínimo interprofesional[3], algo que nunca se había implantado en España.”

Seguro que al lector no se le ha escapado la mención al salario mínimo interprofesional.

[1] El Estado organizó un sistema de control indicativo y estímulo a la producción que fue conocido bajo el nombre de Planes de Desarrollo Económico y Social, el primero de los cuales comenzó en 1964, el segundo en 1968 y el tercero en 1972. Permitían la coordinación entre el sector público y el privado, el mejor acceso al crédito y una poderosa creación de infraestructuras.

[2] Me refiero al llamado “efecto estadístico”: cuanto más baja es la base de partida, mayores son los crecimientos que se alcanzan durante los primeros años de las nuevas políticas económicas. La destrucción en Japón había alcanzado niveles altísimos. Su tenor al final de la guerra se aprecia con estos datos:  las ciudades de Osaka y Kobe quedaron destruidas en un 57%. Tokio, Yokohama y Kawasaki en un 56%. Nagoya en un 52%. Y la pérdida de hombres fue masiva, unos 3,5 millones entre muertos y desaparecidos.

[3] Como dato de interés, ascendió a 60 pesetas al día o bien 1.800 pesetas al mes.

La UE destruye su propia base productiva

Agricultura, pesca, vehículos eléctricos, energía solar, energía eólica, telecomunicaciones. Todos esos sectores y muchos otros han sido rendidos por la Comisión de la UE a las importaciones procedentes de la RP China, que están destruyendo el tejido productivo de los países miembros de la UE.

Pero no era suficiente. Ahora se allana el camino a los peligrosos (por imperfectos e inseguros) neumáticos chinos.

Veamos. Lo haremos sobre la base de este artículo[1].

Los elementos fundamentales de la situación son los siguientes:

  1. La producción china disfruta de salarios mucho más bajos que los europeos, energía mucho más barata que la europea[2] (y además, subvencionada), regulaciones medioambientales inexistentes, ayudas estatales directas para reducir los precios y subsidios para hundir todavía más el precio de exportación. Es un dumping[3] de manual, pero hasta que no se demuestre y se reaccione vía restricciones arancelarias y cuantitativas, cada neumático que entra en nuestro mercado erosiona un poco más el margen y la cuota de los fabricantes europeos en la UE.
  2. La estrategia de la RP China no es novedosa. Ya la hemos visto en otros sectores: inundar el mercado a precios bajos, aguantar pérdidas, erosionar a la competencia hasta que cierre su producción y, entonces, ocupar su espacio de forma estable, para determinar entonces los precios de venta en régimen de monopolio. En el caso del automóvil eléctrico ya lo hemos visto, con marcas chinas que han ganado cuota en el mercado comunitario europeo en tiempo récord, siempre o casi siempre con precios que un fabricante europeo sólo puede igualar incurriendo en pérdidas[4].
  3. Los compuestos que integran los neumáticos chinos incumplen las regulaciones europeas, siendo mucho peores que los producidos en el territorio de la UE. Puestos a prueba en condiciones límite[5], su rendimiento es abismalmente inferior. Y ya se sabe que un coche es tan bueno como lo son sus neumáticos: mientras todo va bien, funcionan. Cuando se les pide un esfuerzo extra, fallan, y el resultado puede ser letal, para el vehículo que los porta y para quienes comparten la carretera con él. El que ha probado ambos tipos de neumáticos lo sabe: no es lo mismo confiar tu vida a una goma de calidad que a una que se vende por mucho menos precio, habida cuenta de sus problemas estructurales.
  4. La tecnología que aplican los cinco grandes – Bridgestone, Continental, Goodyear Michelin y Pirelli – es muy superior. Las cinco llevan muchos años desarrollando nuevas estructuras metálicas, así como compuestos más resistentes y eficaces, menos ruidosos, más eficientes y con un agarre superior, tanto en seco como en mojado.
  5. En puertos y almacenes de toda Europa se hallan apiñados cientos de miles de neumáticos chinos, importados antes de que la Comisión finalmente aplique aranceles extra[6] cuando compruebe que las empresas exportadoras chinas han incumplido las obligaciones a que su pertenencia a la OMC las lleva. Por eso los importadores se han adelantado y acumulan producto como si no hubiera un mañana.
  6. Una dificultad adicional estriba en ver cómo interceptar los neumáticos origen China pero procedencia Malasia, Tailandia o Vietnam, países terceros donde los fabricantes chinos añaden elementos mínimos al proceso de fabricación para disfrazar su origen chino. Es un problema menor, no obstante, pero que en la mesa de las élites mandarinescas de la Comisión puede parecer gigantesco, tal es su cobardía para defender a su propia gente.
  7. O se detiene esta nueva invasión, o sus consecuencias pueden ser gravísimas. Sus efectos en la industria europea ya se aprecian. Michelin ha cerrado ya plantas en Alemania y prevé recortar producción en Francia. Tiene sentido: los efectos de los costes laborales, energéticos (creados por la UE en su totalidad), administrativos (creados por la UE en su totalidad), técnicos (requerimientos productivos, creados por la UE en su totalidad: luego veremos un caso), financieros (ayudas de Estado chinas) y de propiedad intelectual (trampas chinas en su totalidad) son mayores en la UE y así no es posible competir. Hay que situar a todos los competidores en el mismo plano.
  8. En este como en otros sectores se aprecia con claridad el comportamiento suicida de las instituciones europeas: por ejemplo, Bruselas, con su normativa EUDR, obliga a las empresas europeas a que el caucho proceda de explotaciones forestales controladas, pero no exige eso mismo a las importaciones. El resultado de esta y otras medidas análogas es que se encarece relativamente la producción en la UE. Con ello y con todo lo antedicho se pierden empleos, fábricas, riqueza y soberanía, así como capacidades industriales estratégicas: los neumáticos son esenciales para la movilidad.
  9. La RP China es el enemigo de los ciudadanos y de las empresas europeas[7], pero no de quienes rigen nuestras instituciones, los cuales nos reducen a una situación de empobrecimiento y pobreza que sin duda es convenientemente compensada.

La conclusión es clara. ¿Qué se puede hacer, dada la indefensión a que estamos sometidos por los administradores de la cosa pública? Pues mire, esta vez, mucho, como consumidores finales que somos. Mucho, muy útil y muy al alcance de todos. No compremos ni un solo neumático chino. Por nuestra seguridad como conductores y porque además matamos cuatro pájaros de un tiro: evitamos otra invasión, empobrecemos a intermediarios oportunistas, destruimos parcialmente un sector industrial en la RP China y dejamos a las élites corruptas de la Unión Europea fuera de juego.

En pocas oportunidades como en ésta se ve claramente la soberanía del consumidor y su fuerza.

[1] Neumáticos chinos: la invasión silenciosa a la que Bruselas quiere hacer derrapar

[2] Tanto porque los precios de la europea son deliberadamente altos, dizque para proteger el planeta (son así de estúpidos y de criminales, sí), como porque los precios en la RP China están subvencionados.

[3] Término que se refiere a vender por debajo de coste para expulsar del mercado a la competencia.

[4] Que, por supuesto ninguna administración europea ni comunitaria compensará, a diferencia de lo que ocurre en la RP China.

[5] Frenada en seco y en mojado, apoyo lateral en curva, maniobras de esquiva y comportamiento con nieve, por no hablar de duración.

[6] Previstos en torno a enero de 2026. Ya en 2018 se arbitraron aranceles antidumping y compensatorios de entre 21 y 79 euros por unidad para camiones y autobuses. Como consecuencia, la cuota de mercado de los neumáticos chinos pasó del 21,3% al 5,4% del mercado. Y como en el sector de automóviles de turismo la cuota china ha pasado del 5% al 20% desde 2005, los neumáticos para turismos seguirán un camino paralelo. La cosa puede ser interesante.

[7] Como hay gente para todo, algunos dicen que lo son los EE. UU.

Que no, que no sirven

¿Quiénes no sirven? Los modelos que utiliza el IPCC, claro. Se lo he contado aquí https://joseramonferrandis.es/hace-mas-frio-que-nunca-ii/ hace unos das. Vuelvo a la carga.

Empecemos por el principio. ¿Quién es el IPCC? Para responder a esta pregunta voy a copiapegar lo que indico en mi libro “Crimen de Estado”[1], al principio del Capítulo 8:

“Hemos visto cuál es la teoría sobre el calentamiento global que desencadenó la avalancha alarmista, pero ¿qué instituciones se encuentran detrás de la organización, coordinación, financiación y mantenimiento con vida del fenómeno?

A la cabeza se halla la ONU, cuya matriz alberga el organismo especializado IPCC, acrónimo que corresponde a Intergovernmental Panel on Climate Change[2]. El IPCC es un engendro[3] creado en 1988 por el Programa de Medio Ambiente de Naciones Unidas (UN Environment Programme, UNEP) y la Organización Meteorológica Mundial o World Meteorological Organization (WMO). El IPCC decía y dice de sí mismo que se iba a dedicar a “proporcionar al mundo una perspectiva objetiva y científica del cambio climático y sus impactos políticos y económicos”. Esto suena la mar de bien, pero la declaración se superponía a la agenda de la UNEP, que había sido establecida con antelación. ¿Qué hacer?

En 2003, el objetivo del IPCC se había modificado en el sentido de buscar “comprender las bases científicas del riesgo que supone el cambio climático inducido por el ser humano, sus potenciales impactos y las opciones de adaptación y mitigación”. El foco cambió por completo: pasó de “proporcionar al mundo una perspectiva objetiva y científica del cambio climático y sus impactos políticos y económicos” a concentrase en el “cambio climático inducido por el ser humano” … y sólo por el ser humano. Por eso podemos decir que el IPCC está comisionado para tratar única y exclusivamente la influencia humana sobre el clima. No busca ni considera explicaciones naturales. En los análisis del IPCC, los prejuicios – y, por tanto, la ideología – priman sobre las evidencias.”

Queda claro quién es y que pretende el IPCC. Y no lo digo sólo yo, claro. Vean lo que afirma este estudio[4], publicado en la publicación Science of Climate Change, que a su vez he encontrado aquí[5], en un sumario que incorpora diversas piezas. “Al IPCC se le encargó identificar el efecto de la actividad humana en las temperaturas superficiales, tanto globales como regionales. El capítulo 8 del Segundo Informe de Evaluación del IPCC, titulado «Detección del cambio climático y atribución de causas», comienza con esta declaración: «Desde la Evaluación Científica del IPCC de 1990 se ha logrado un considerable progreso en los intentos de identificar un efecto antropogénico sobre el clima» (p. 411, Santer et al., 1996). Otras declaraciones en el resumen del capítulo indican las reservas de los autores con respecto al estado del conocimiento sobre las influencias humanas en el clima; por ejemplo, «… todavía son de aplicación grandes incertidumbres a las estimaciones actuales de la magnitud y los patrones de la variabilidad natural del clima…» y «Nuestra capacidad para cuantificar la magnitud de este efecto está actualmente limitada por incertidumbres en factores clave, como son la magnitud de la variabilidad natural a largo plazo y los patrones de evolución temporal de forzamiento y respuesta a los cambios en los gases de efecto invernadero, aerosoles y otros factores humanos» (p. 411, Santer et al., 1996). En sus intentos por lograr el objetivo del IPCC de identificar una causa humana para los cambios de temperatura, específicamente el «calentamiento global»[6], los investigadores del IPCC han identificado el problema como uno de «atribuir» cambios en la temperatura de la Tierra a las respectivas contribuciones de antropogénicos putativos («Antro»), principalmente emisiones de dióxido de carbono que alteran la composición de la atmósfera, influencias naturales, sobre todo aerosoles de erupciones volcánicas que alteran la composición de la atmósfera («Volcánico») y variaciones de irradiación solar total («Solar»). Dada la tarea que se les asignó, los investigadores del IPCC han dedicado gran parte de sus esfuerzos a desarrollar estimaciones de la variable “Antro»”.

Queda bastante claro, aunque sea en la jerga de los científicos.

El estudio mencionado en el pie de página 4, comparando resultados de los modelos del IPCC con los procedentes de modelos más sencillos (que utilizan mediciones independientes de la actividad volcánica y solar), ha concluido que éstos reflejan las condiciones climáticas mejor que los del IPCC, con todo y con sus mecanismos (estimados) de forzamiento y de retroalimentación antropogénica. Precisamente por eso. En otras palabras, el IPCC sobrepondera extraordinariamente el rol del ser humano mientras minimiza el papel de las fuerzas de la Naturaleza[7] .

Dicho de otra manera, “los modelos del IPCC carecen de validez predictiva, pues sus errores de pronóstico fueron mayores para la mayoría de las muestras de estimación, y a menudo muchas veces mayores, que los de un modelo de referencia que simplemente predice que las temperaturas de los años futuros serán las mismas que las de la media histórica. El tamaño de los errores de pronóstico y la falta de fiabilidad de los pronósticos de los modelos en respuesta a observaciones adicionales en la muestra de estimación implica(n) que los modelos antropogénicos no reproducen ni representan de manera realista las causas de los cambios de temperatura de la superficie de la Tierra.”

Y añaden: “Los modelos solares independientes, que no incluyeron una variable representando la influencia antropogénica postulada por el IPCC, tienen validez predictiva. Esos modelos redujeron los errores de los pronósticos para los años 2000 a 2018 en relación con los errores de referencia experimentados por las 101 muestras de estimación probadas para cada uno de los dos modelos. Además, proporcionaron representaciones realistas de las relaciones causales con las temperaturas de la superficie. (Por otro lado) En los informes del IPCC, no hay suficiente base probatoria para el uso de las emisiones de dióxido de carbono y otros, tomadas en conjunto, como variables de política climática».

La conclusión es clara e inequívoca: el IPCC está sesgado desde su concepción para intentar hacer recaer la responsabilidad del “cambio climático” sobre el ser humano. Ello es debido a las instrucciones dadas por las autoridades de la ONU. Por lo tanto, sus modelos no sirven para pronosticar nada útil y sí para desinformar y para justificar políticas energéticas equivocadas y suicidas.

Climate Change Weekly # 545 — GAO Questions Biden’s Offshore Wind Effort, Vindicates Critics – Watts Up With That?

[1] https://www.unioneditorial.net/libro/crimen-de-estado/

[2] Al final de este artículo verán su logotipo.

[3] Nada peyorativo. Engendro es, literalmente, plan, designio u obra intelectual mal concebidos. Es la acepción nº4 de la DRAE.

[4] https://scienceofclimatechange.org/wp-content/uploads/SCC-Vol-5.1-Green_and_Soon-Model-Forecasts.pdf

[5] Climate Change Weekly # 545 — GAO Questions Biden’s Offshore Wind Effort, Vindicates Critics – Watts Up With That?

[6] La negrita es del autor. Es importante apreciar el sesgo del IPCC en cada momento.

[7] Los científicos involucrados admitieron en diversos informes que tenían una comprensión deficiente o insuficiente de la actividad volcánica, la actividad solar, las nubes y las corrientes oceánicas a gran escala. A pesar de admitir que estos y otros factores tenían algún impacto en el clima, no los estudiaron y minimizaron su importancia, dándoles una importancia despreciable n el actual calentamiento.