por José-Ramón Ferrandis | 4 Abr 2026 | Libros
El comportamiento de los gobiernos alemán e italiano en relación con la deuda contraída por el gobierno de Franco con ellos fue muy distinto. En ninguno de los dos casos salió de España un solo gramo de oro. Vean cómo lo explica el libro “Franco sin adjetivos”[1].
“El 8 de marzo de 1939, España firmó el Tratado de Amistad y no agresión con Portugal. El 31 de marzo de 1939, España y Alemania firmaron un Tratado de Amistad que les confería la concesión de ayuda mutua en caso de ser atacadas por terceros. Ello no obstante, tan pronto como el 4 de abril[2], Alemania comunicó a España el importe total de la deuda española para con el Reich[3].”
[1] https://www.sndeditores.com/libro/francisco-franco-sin-adjetivos_158908/
[2] Atención a la fecha. Ni tres días desde que la Guerra Civil terminara formalmente tardaron en comunicar la cuantificación de la deuda.
[3] El 4 de abril, tres días después del final de la guerra, Alemania reclamó 300 millones de Reichsmark, unos 1.089 millones de pesetas. Se detrajeron 200 millones de la deuda total gracias a la tenaz negociación española. Italia había contabilizado 14.000 millones de liras, de las que condonó 9.000 millones, a devolver en un plazo de 25 años. Esa circunstancia, acompañada por la enorme devaluación de la lira, convirtió la deuda española con Italia en una sombra de lo que podía haber sido. La cifra final, al cambio, rondaba los 500 millones de dólares.
por José-Ramón Ferrandis | 2 Abr 2026 | Cambio climático, Globalización
Hace mucho tiempo que no había noticias del agujero de ozono. Usted, lector, probablemente lo recuerde. Se nos había asegurado que, gracias al Protocolo de Montreal de 1987, el agujero de ozono se cerraría a no mucho tardar.
Ha caído en mis manos un artículo de Steve Goreham[1] que pone sobre aviso: no ha ocurrido lo que estaba previsto. El agujero de ozono no se está cerrando. Les cuento.
Empecemos por el principio. El ozono es un gas con tres átomos de oxígeno (O3). El 90% está en la estratosfera, es decir, entre 10 y 50 kilómetros de altura[2]. Su concentración varía según la época del año. La capa de ozono es importante porque bloquea los rayos ultravioleta, protegiendo la superficie de la Tierra de esa radiación. Su adelgazamiento o desaparición puede aumentar la frecuencia de cánceres de piel, cataratas y desórdenes del sistema inmunitario.
En 1974, los doctores Mario Molina y Sherwood Rowland (Universidad de California) publicaron un estudio[3] en el que alertaban sobre la creciente destrucción de la capa de ozono estratosférica por las emisiones de clorofluorocarbonos (CFC) en la industria[4].
En 1983, investigadores del Natural Environment Research Council (British Antarctic Survey[5]) descubrieron un adelgazamiento de la capa de ozono sobre la Antártida que tenía lugar durante los meses de agosto, septiembre y octubre, al que denominaron el “agujero de ozono”. El hallazgo parecía confirmar la teoría de Molina y Rowland, quienes recibieron el Premio Nobel de Química por ello en 1995.
Como consecuencia de todo lo anterior y para resolver el problema de raíz, en 1987, 29 países y la Comunidad Europea firmaron un acuerdo, conocido por “Protocolo de Montreal”, que pretendía lograr la eliminación de las emisiones mundiales de sustancias que agotan la capa de ozono. Lo han ratificado todos los países miembros de la ONU.
A raíz de esa firma, producción y consumo de CFCs comenzaron a reducirse rápidamente. En 2005, el consumo de estos productos químicos se había reducido un 90%. En 2015, científicos de la NASA predijeron[6] que el agujero de ozono se cerraría un 50% en 2020. Otros científicos anunciaron que el fenómeno no desparecería hasta 2040 o más tarde[7].
En 2024, según la Agencia Europea de Medio Ambiente, la reducción de la producción de CFCs habría llegado al 99%, pero el agujero sobre la Antártida persiste. Datos de la National Aeronautics and Space Administration muestran que el área afectada era más o menos la misma que durante los últimos 30 años. Vean la evolución de los CFCs (rojo) y de la superficie del agujero (azul).

https://www.masterresource.org/ozone-standards/scientists-vs-ozone-layer-data/
En otoño de 2024, la NASA informó[8] que el agujero de ozono había alcanzado 23 millones de kilómetros cuadrados. Como en 1995, vaya. Y los CFCs ya han sido suprimidos, luego no parece que el agujero de ozono haya sido causado por las actividades humanas, pues el cese en la utilización de CFCs no ha logrado efecto alguno. Durante la década de los años 80´, Du Pont Chemical intentó convencer a los científicos del momento de que el CFC nada tenía que ver con el agujero de ozono. Fue en vano. ¿Qué va a saber una empresa fabricante, con todo su ánimo de lucro?
La probabilidad de que el agujero de ozono haya sido causado por factores naturales crece. El Protocolo de Montreal ha sido un fiasco. Otro más. Los intervencionistas actúan siguiendo la receta de Franklin Delano Roosevelt tras el Crack de 1929 en los EE. UU. A pesar de que el mercado se había recuperado francamente y de que el paro había descendido a niveles habituales, “Había que hacer algo”. Llegó el New Deal. Y la crisis se extendió hasta 1941.
[1] Steve Goreham es ponente sobre energía, medio ambiente y políticas públicas. Es autor de cuatro libros sobre energía, cambio climático, sostenibilidad y políticas públicas. https://www.masterresource.org/ozone-standards/scientists-vs-ozone-layer-data/
[2] A eso se llama la “capa de ozono”.
[3] “Stratospheric sink for chlorofluoromethanes: chlorine atom-catalysed destruction of ozone” https://www.nature.com/articles/249810a0 De acuerdo con su hipótesis, los CFCs procedentes de la industria suben hasta la estratosfera, donde la radiación ultravioleta descompone las moléculas de CFCs, liberando átomos de clorina. La clorina actúa como catalizador para descomponer las moléculas de ozono en oxígeno, reduciendo la concentración de ozono.
[4] Los CFCs se utilizan en pulverizadores para líquidos, refrigeración y espumas aislantes.
[5] “Large losses of total ozone in Antarctica reveal seasonal ClOx/NOx interaction”.
[6] https://www.express.co.uk/news/science/613084/Ozone-recovery-shock-Nasa-says-hole-in-Ozone-Layer-should-be-half-closed-by-2020
[7]https://espo.nasa.gov/attrex/content/Inorganic_chlorine_variability_in_the_Antarctic_vortex_and_implications_for_ozone_recovery
[8] https://ozonewatch.gsfc.nasa.gov/statistics/annual_data.html
por José-Ramón Ferrandis | 1 Abr 2026 | Libros, Países / Áreas geográficas
Como es bien sabido, la Guerra Civil terminó el día 1 de abril con la victoria del Ejército Nacional liderado por Francisco Franco. Vean cómo lo cuenta el libro “Franco sin adjetivos”[1]
Cartagena y Murcia se rindieron el día 31 de marzo. En el puerto de Alicante permanecía una división frentepopulista, fuertemente armada. A primera hora de la tarde del día 1 de abril, las tropas de Franco desarmaron a los últimos reductos republicanos en los muelles del puerto de Alicante. Ahora sí: la guerra había terminado.
La guerra civil no fue un episodio menor. Movilizó 1,2 millones de soldados en el bando nacional y 1,7 en el frentepopulista. Franco acaso no sería el más brillante estratega[2], pero sí demostró ser el mejor táctico y, sobre todo, quien mejor leía el desarrollo de las batallas, una vez éstas desbarataban todos los planes preestablecidos[3]. El Ejército comandado por Franco venció en 1939 al del Frente Popular[4], vertebrado por comunistas e integrado por socialistas, comunistas, anarquistas, separatistas y republicanos sovietizantes, que había creado en España una situación social, política y económica insostenible.
[1] https://www.sndeditores.com/libro/francisco-franco-sin-adjetivos_158908/
[2] Sin embargo, su desempeño a lo largo de tantos combates atestigua lo contrario.
[3] “Ningún plan de operaciones puede ser visto con alguna seguridad más allá del primer encuentro con las fuerzas principales del enemigo”. Helmuth von Moltke, llamado “el Viejo”, (1800-1891).
[4] Un Ejército Rojo similar había derrotado en Rusia a los Blancos. La victoria de Franco no fue poca cosa.
por José-Ramón Ferrandis | 30 Mar 2026 | Libros, Opinión sobre terceros, Países / Áreas geográficas
Fernando Ariza ha presentado una interesante y esperada ponencia titulada “¿Hubo un páramo cultural en la era de Franco?” que dejó bien claro, para quien no lo supiera, que no, que para nada.
Fernando Ariza es Doctor en Filología Hispánica por la Universidad Complutense, así como Master en Gestión de Empresas Editoriales.
Como docente universitario, es Profesor Titular de Literatura. Es asimismo responsable de la sección de Libros del periódico El Debate y crítico literario. Es autor de numerosos artículos, contribuciones a Congresos y Dirección de Congresos.
Ha publicado más de una decena de libros entre novelas, ensayos y ediciones críticas. Sus últimas publicaciones son “El pensamiento narrativo” y “Construyendo puentes: la travesía de la narrativa española en los Estados Unidos (1870-1975)”.
Recordemos el contexto: estamos publicando las grabaciones correspondientes a un conjunto de 30 disertaciones, referidas a los hechos acontecidos en España entre los años 1936 y 1975, que se llevaron a cabo en el Centro Cultural de los Ejércitos, situado en Gran Vía nº 13 de Madrid.
El enlace para ver el vídeo referido a la presentación se halla al pie.

https://youtu.be/vjKVg24Trgo?si=YUrWoMnsXLiFcutR
por José-Ramón Ferrandis | 27 Mar 2026 | Cambio climático, Economía, Globalización
El entomólogo Paul Ehrlich murió el 14 de marzo de 2026. Tenía 93 años. Durante décadas estuvo en boca de todos por sus hipótesis, previsiones y planteamientos en el ámbito de la ciencia y del activismo social.
Muchos lo recuerdan por su libro de 1968, titulado “La bomba demográfica”. El mensaje central era que la “sobrepoblación” acabaría con los recursos alimenticios, abocando a catastróficas hambrunas y a la desaparición de las sociedades. Cientos de millones de personas morirían de hambre, la India a la cabeza, y el Reino Unido de la Gran Bretaña, sencillamente, dejaría de existir antes del año 2000. Y proponía soluciones, todas ellas genocidas[1].
Mimetizó casi exactamente la argumentación de Thomas Robert Malthus[2]. A diferencia de éste, quien rectificó al final de su vida y reconoció haberse equivocado, Ehrlich se mantuvo impertérrito a pesar de su evidente desacierto[3]. Vean la evolución del hambre en el mundo[4], por décadas, con un par de notas en color verde para que se vea la magnitud del error.

https://wattsupwiththat.com/2026/03/17/10449934/
¿Por qué ha ocurrido esto? Porque las cosechas se han incrementado sustancialmente, mucho más rápido de lo que lo ha hecho la población. Vean datos cuyo origen está en la FAO[5] y reflejan los gráficos de Ourworldindata.

https://wattsupwiththat.com/2026/03/17/10449934/
La pregunta es: ¿por qué esta mejora en los rendimientos agrarios? Vayamos en primer lugar a un Premio Nobel, el agrónomo norteamericano Norman Borlaugh[6], padre de la llamada “revolución verde”. Con sus mejoras genéticas en semillas generó un verdadero estallido productivo, sobre todo en países donde el hambre hacía estragos. Esos países se convirtieron en exportadores de alimentos.
Además, con carácter general, mayores niveles de CO2 en la atmósfera conducen a un rendimiento superior de las plantas, que crecen más sanas, más rápidamente y con mayor productividad. Técnicamente se denomina “fertilización”[7]. Eso no es nada nuevo, pero los textos del IPCC y de las organizaciones de la ONU en general lo omiten cuidadosamente[8].
Pero hay más. El CO2 atmosférico mejora la eficiencia en el uso del agua[9] y la resistencia a la sequía en las plantas en general y en las cosechas en particular a través de la conductancia estomática.[10]
Y más aún, el uso de hidrocarburos como combustible permite producir fertilizante nitrogenado sintético, utilizando el proceso Haber-Bosch. Con los fertilizantes naturales (compost, estiércol y guano) no sería suficiente. Por supuesto, la progresiva mecanización agraria ha contribuido notablemente. Los motores de esa maquinaria se impulsan gracias a los hidrocarburos. Y el panorama termina con los pesticidas, que en general provienen del petróleo vía industria petroquímica.
Pues ya ven: Ehrlich no vio venir nada de esto. O sí, pero no le interesaba. Y cuando los hechos cayeron sobre su cabeza, miró para otro lado. Era mala gente. Y erró siempre. Siempre. No es fácil, ni siquiera empeñándose.
El fundamento del error es doble; por un lado, su desprecio para las personas, a las que consideraba un riesgo para la Naturaleza (como si no formaran parte de ella) y debían ser suprimidas de manera totalitaria. Él, como no era una persona cualquiera, debía sobrevivir, claro.
Por otro lado, aparecía su absoluta incapacidad de entender que el ser humano es enormemente creativo, permanentemente capaz de superar problemas, imaginativo. Tampoco sabía absolutamente nada de economía, lo que le llevó a uno de sus más sonados fracasos. Se lo cuento.
En 1980, el economista de la Universidad de Maryland Julian L. Simon y el entomólogo Paul R. Ehlich contendieron sobre precios de los recursos naturales en la economía, que derivarían, lógicamente, de su escasez relativa. El reto se materializó en las páginas de la publicación Social Science Quarterly. Simon apostó 1.000 $ a que cualesquiera materias primas no controladas por el Gobierno[11] no subirían de precio en 10 años, descontada la inflación. Simon dejó elegir a Ehrlich cinco materias primas a su gusto. Ehrlich optó por cobre, cromo, estaño, níquel y tungsteno[12]. La apuesta se formalizó el 29 de septiembre de 1980 y se liquidó el 29 de septiembre de 1990. Ehrlich perdió la apuesta, pues las 5 materias primas bajaron de precio en ese periodo[13]. Y no bajaron poco, sino más del 50%.
Ehrlich pasó toda su larga vida profesional intentando predecir el desastre en cada ámbito de la vida social. Fue un fracasado permanente, un ser distópico, pero asimismo enormemente influyente en los que creen que los seres humanos son incapaces de gobernarse a sí mismos y necesitan de una economía centralizada y un poder político omnipotente, aunque vistan esa idea de socialdemocracia. Como contrapartida, progresistas de todos los partidos, Universidades de todo tipo e instituciones variadas[14] le colmaron de honores y dinero.
Fue un eximio necio malévolo. Él no sé, pero el mundo que lo conoció descansa en paz con su partida.
[1] En este buen artículo pueden comprobarlo Anatomía de un falso profeta: el legado autoritario de Paul Ehrlich, padrino del catastrofismo climático – LA GACETA Es un amplio resumen del ideario de Ehrlich y el de la izquierda en general. Recomiendo calurosamente su lectura.
[2] En el libro “Cartas de los martes 2020” https://www.unioneditorial.net/libro/cartas-de-los-martes/ desarrollo una amplia semblanza de Malthus.
[3] Cuando Ehrlich escribió ese libro, en 1968, la población mundial alcanzaba entre 3.500 y 3.600 millones de personas. Hoy se calcula hay unos 8.000 millones largos. Con todo y esa cifra, las muertes por hambre, que eran comunes cuando Ehrlich escribió ese libro, son muy raras hoy día.
[4] Lo pueden abordar in extenso en estos dos libros: “Crimen de Estado” https://www.unioneditorial.net/libro/crimen-de-estado/ y “Desmontando la Agenda 2030” https://luzdetrentoeditorial.es/libro/desmontando-la-agenda-2030/
[5] Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (Food and Agriculture Organization).
[6] Para un análisis más profundo del fenómeno pueden leer los planteamientos de Borlaugh en https://www.unioneditorial.net/libro/crimen-de-estado/
[7] Tan temprano como en 1920, Scientific American denominó las emisiones antropogénicas de CO2 “las preciosas fertilizantes del aire.” Gradenwitz A. (1920). “Carbonic Acid Gas to Fertilize the Air.” Scientific American, Nov 27, 1920. doi:10.1038/scientificamerican11271920-549.
[8] De nuevo, los múltiples efectos positivos del CO2 en la fotosíntesis se aprecian en varios capítulos de https://www.unioneditorial.net/libro/crimen-de-estado/
[9] Con altos niveles de CO2, cada unidad de materia seca requiere menos agua para ser producida.
[10] Para quien desee profundizar, estos estudios se lo permitirán: https://doi.org/10.1104/pp.15.01054 + https://doi.org/10.1111/gcb.13263 + https://doi.org/10.1016/j.agrformet.2010.11.015
[11] Esto es clave; se trata de ver si el libre mercado opera satisfactoriamente.
[12] Ehrlich estaba seguro: la economía crecía a buen ritmo y la demanda extra presionaría sobre los precios, elevando éstos y permitiéndole ganar la apuesta.
[13] Ehrlich no contempló siquiera la posibilidad de que, cuando algo escasea, sube de precio, y ese nuevo precio más alto (que es una señal inequívoca de una oportunidad de beneficios) desencadena nuevas inversiones, que aumentan la producción. Adicionalmente, mejoran los métodos productivos, aparecen productos sustitutivos, se desarrollan nuevas tecnologías y soluciones que nadie había imaginado hasta ese momento. Pero es así precisamente como el hombre ha vencido las dificultades y creado un mundo lleno de riqueza.
[14] El BBVA, sin ir más lejos, le confirió en 2014 el “Premio Fundación BBVA Fronteras del Conocimiento 2013 en la categoría de Ecología y Biología de la Conservación” https://elpais.com/sociedad/2014/02/04/actualidad/1391515603_580215.html