Irán, año 2026
No tenía intención de escribir sobre la situación en que se encuentra el enfrentamiento bélico entre Irán, Israel y los EE. UU., pero después de leer muchos análisis e informes, me ha parecido que podía aportar algo que fuera complementario e interesante a la vez. Voy con ello.
El 1 de febrero de 1979, el ayatollah[1] Ruhollah Jomeini, quien había pasado 16 años exiliado, de los cuales 13 en Irak y uno en Francia, a la espera de la oportunidad de hacerse con el poder en Irán, volvió a Teherán desde París. El Shah Mohamed Reza Pahlevi, enfermo de cáncer, había abandonado Irán el 16 de enero de 1979. Estuvo exiliado en diversos países, inicialmente en los EE. UU. para ser tratado de su enfermedad, y murió en El Cairo el 27 de julio de 1980.
En cuanto asumió el poder, Jomeini lanzó su primera actuación contra los EE. UU.[2]: una gran cantidad de sedicentes “estudiantes” asaltó la legación y mantuvo a los 66 diplomáticos y trabajadores norteamericanos como rehenes durante 444 días[3]. Su objetivo era que los EE. UU. les entregara al Shah para que fuera juzgado y ejecutado en la República Islámica de Irán.
Hubo más. Hasta su muerte en junio de 1989, además de la represión incesante sobre los discrepantes[4] en Irán[5], Jomeini declaró la necesidad de “Establecer el estado islámico en todo el mundo como uno de los grandes objetivos de la revolución”. Se recuerda la fatwa[6] lanzada por Jomeini en febrero de 1989 contra el escritor Salman Rushdie y cuantos participaron en la edición y traducción del libro “Versos satánicos”. Rushdie vive perseguido desde entonces.
A Jomeini le sucedió Ali Jamenei. Su política exterior ha sido francamente antiamericana y antiisraelí, rasgos que a su vez enmascaran una reivindicación antisemita profunda y mantenida en el tiempo.
En 1982 y 1983, sendos atentados de Hezbollah[7] contra tropas israelíes en El Líbano supusieron 103 y 75 muertos israelíes, respectivamente.
En 1983, en vida de Jomeini, un atentado contra un cuartel de los marines en Beirut causó 241 muertos. El gobierno iraní erigió en 2004 un monumento a los autores del atentado.
En 1992, un atentado de Hezbollah con coche bomba en Buenos Aires destrozó la Embajada de Israel y dejó 29 muertos. En 1994, en la misma ciudad, otro atentado similar de la misma organización de obediencia iraní[8]. destruyó la sede de la AMIA[9], provocando 85 muertos.
La conocida decisión de las autoridades islámicas iraníes de eliminar a Israel, borrarlo del mapa, echar a sus habitantes al mar y otras incesantes manifestaciones del mismo jaez se incardinan en las vicisitudes experimentadas por Israel desde el mismo día de su constitución como Estado. Los ataques de los países árabes circundantes y otros más lejanos no han cesado un solo día.
En las cuatro primeras guerras (1948, en el que los cinco países árabes vecinos, más tropas de otros dos, atacaron simultáneamente a Israel el mismo día de su creación/1956 con Egipto/1967 con Egipto, Siria e Irak y 1973, conocida como Guerra de Yom Kipur porque fue desencadenada contra Israel ese día de observancia religiosa), Irán no jugó papel alguno, pues era una monarquía laica prooccidental.
La Guerras del Líbano de 1982 y de 2006 ya tuvieron como coprotagonista a Hezbollah, es decir, a Irán. De hecho, a la segunda se la conoce como Guerra Israel-Hezbollah por ser éstos los dos únicos contendientes. Fue Hezbollah quien inició las hostilidades. Entre ambas guerras, Israel se enfrentó a dos Intifadas[10], en las que la organización Hamas[11] tuvo una importancia considerable.
Tras 44 años de “muerte a América” y ”muerte a Israel”, la situación con Irán adoptó un nuevo giro. El punto de inflexión fue el pogromo de 7 de octubre de 2023, ejecutado por Hamas (es decir, por Irán a través de su agente), que asesinó brutalmente con carácter inmediato a más de 1.219 personas, a los que se sumaron 251 rehenes[12], casi todos civiles.
Se ha producido un cambio definitivo en la idea que tiene Israel frente a la hostilidad de muchos de sus vecinos. Creo que ya acepta la incontrovertible evidencia, tantas veces negada, de que el islam chiita[13] sólo pretende, en última instancia, la desaparición de Israel, de sus habitantes y de cualesquiera judíos allá donde se encuentren. Sencillamente, busca el exterminio de los judíos, cosa que no es nueva, pero esta vez parece haber sido entendida y comprendida en su totalidad por Israel. De una vez por todas.
Por su parte, los EE. UU., más concretamente la segunda administración Trump, han visto cómo sus esfuerzos por pacificar la zona fracasaban debido a ese atentado/pogromo[14], que desarticuló el proyecto de paz conocido como “Acuerdos de Abraham”[15], el cual empezaba a abrirse camino.
El responsable de todos los atentados y la destrucción consiguiente es el Irán de los ayatollahs, que, por otra parte, continuaba aceleradamente con sus esfuerzos para producir uranio suficientemente enriquecido y crear con él su primera bomba nuclear.
El 13 de junio de 2025, la fuerza aérea israelí atacó zonas concretas de Teherán y equipos de defensa aérea del país. Con ello abrió camino para el ataque de los Estados Unidos, que se inició el 22 de junio. Consistió en que varios bombarderos B2 y un submarino lanzaron más de diez bombas GBU-57A/B MOP de 13.608 kilogramos cada una y 30 misiles Tomahawk sobre la planta de enriquecimiento de uranio de Fordow[16], la instalación nuclear de Natanz y el Centro de Investigación y Tecnología Nuclear de Isfahán[17].
Informes visuales por satélite verificaron la apariencia de los daños, pero no se pudo inferir con certeza cuánto habían afectado a la capacidad iraní de seguir con los planes de enriquecimiento de uranio.
A finales de diciembre de 2025, estallaron en Irán masivas protestas, cuyos fundamentos eran la grave crisis económica generalizada, el hundimiento del valor del rial y el consiguiente aumento de los precios, dentro de un tono general anti-régimen. Las protestas afectaron a más de 100 ciudades. La respuesta del gobierno fue brutal, desmesurada, criminal. Los días 8 y 10 de enero de 2026 fueron asesinados a quemarropa, a sangre fría y sin riesgo por parte de la policía en torno a 36.000 manifestantes.
Cuando se entendió claramente que los planes iraníes de enriquecimiento de uranio para fines militares seguían adelante, que se hallaban muy avanzados y que las autoridades islámicas podían obtener armas nucleares a muy corto plazo, Israel y los EE. UU. actuaron de nuevo. Fue el día 28 de febrero de 2026. Las fuerzas aéreas de ambos países atacaron lugares concretos donde se sabía se hallaban los líderes religiosos y militares, acabando con la vida del líder supremo, Alí Jamenei. Fueron bombardeadas lanzaderas de misiles, depósitos de munición, áreas portuarias y aeropuertos militares. La flota iraní ha sido diezmada. Los cuarteles de la Guardia Revolucionaria[18] han recibido asimismo bombardeos selectivos de la aviación israelí.
La reacción iraní consistió en lanzar misiles balísticos[19] contra Israel y las bases norteamericanas en la zona y ordenar a Hezbollah que atacara Israel desde El Líbano, además de bombardear con misiles y/o UAVs[20] varios países ribereños del Mar Arábigo, particularmente Arabia Saudita, Bahrein[21], Emiratos Árabes Unidos, Irak, Kuwait y Qatar, además de Azerbaiyán, Chipre y Jordania, al objeto de incendiar todo Oriente Próximo … y más allá. Las autoridades iraníes anunciaron el bloqueo del estrecho de Ormuz, por donde transita el 20% del crudo mundial, 84% del cual se dirige a Asia.
Las consecuencias económicas no se han hecho esperar. El cierre temporal del estrecho de Ormuz debido a la retirada de las coberturas por parte de las empresas aseguradoras ha provocado un incremento inmediato de los precios del petróleo y del gas natural[22], lo que supone un shock de oferta y un alza de precios de derivados del petróleo en todo el mundo.
Rusia se ve beneficiada, pues la demanda de su crudo aumentará y es verosímil que encuentre algún resquicio para situarlo. Como asegura el portavoz del Kremlin, “Esta no es nuestra guerra”[23]. Eso sí, se quedan sin los drones Shahed, de fabricación iraní, que el ejército ruso utiliza con profusión contra objetivos civiles en Ucraina.
Los EE. UU. comprueban cómo sube el dólar (junto con el oro), al tiempo que sus exportaciones de hidrocarburos se revalorizan.
La RP China ve cómo sus vitales suministros de crudo y gas se detienen en el porcentaje proveniente del Golfo, que en el primer caso es de un 45% del total[24]. Previsto como estaba este escenario desde junio de 2025, ha almacenado petróleo para más de medio año. Por otro lado, sus muchas inversiones[25] en Irán están congeladas. La utilización por la RP China del régimen de los ayatollahs para socavar los intereses occidentales en Asia occidental corre el riesgo de cesar.
En el momento de redactar estas líneas, la guerra está en su octavo día. La presión norteamericana e israelí no ceja. Irán está minimizando progresivamente su capacidad para responder con misiles y drones, pues los primeros han perdido muchas lanzaderas y los segundos son neutralizados. La marina iraní esta muy mermada. Su aviación apenas se halla operativa. Sus fuerzas de tierra se entienden casi intactas, pero no se prevé una invasión del territorio[26].
La posibilidad de que las autoridades iraníes remanentes acepten declarar una rendición incondicional se antoja inexistente, teniendo en cuenta los antecedentes y el substrato fundamentalista de sus planteamientos. Así las cosas, el castigo seguirá por un tiempo. Como consecuencia, las infraestructuras y parte de las fuerzas de la Guardia Revolucionaria quedarán laminadas. Eso resolverá temporalmente el problema del enriquecimiento nuclear y por algo menos tiempo el rearme iraní en materia de misiles balísticos y de otro tipo, pero no la disponibilidad de nuevos reclutas. Luego, el régimen de los ayatollahs retomará la iniciativa con idénticos objetivos: eliminar a Israel y dañar al máximo a los EE. UU.
Eso sí, hay alternativa.
[1] Un ayatolalh es un experto en estudios islámicos (jurisprudencia, filosofía, conocimiento iluminativo y la moral)
[2] Fue en noviembre del mismo año 1979.
[3] Entre en 4 de noviembre de 1979 y el 20 de enero de 1981.
[4] Mujeres, liberales, homosexuales, izquierdistas, minorías étnicas y seguidores de otras religiones no islámicas.
[5] Lo que provocó el exilio de muchos opositores y la pérdida de centenares de miles de niños soldado en la guerra contra Irak, utilizados para detonar minas. El resultado fue la reducción de la población en 2 millones de personas
[6] Un a modo de decreto de cumplimiento obligatorio.
[7] Hezbollah es una organización terrorista chií organizada, dirigida, armada y financiada por Irán.
[8] Según la investigación efectuada por la administración argentina, Argentina fue elegida como blanco del ataque tras la decisión del gobierno argentino de suspender un acuerdo de transferencia de tecnología nuclear a Irán
[9] Asociación Mutual Israelita Argentina.
[10] Traducible por “levantamientos”. La primera se inició en el año 1987 y la segunda en el 2000.
[11] De obediencia iraní.
[12] La inmensa mayoría de los cuales fueron torturados y asesinados en cautividad.
[13] Del sunnita como tal no hablamos en este artículo.
[14] Y a las demás operaciones iraníes a través de terceros en Yemen, el Mar Rojo, El Líbano o dondequiera, como ejemplifica el atentado sufrido por Alejo Vidal-Quadras en Madrid.
[15] Los Acuerdos de Abraham fueron firmados en septiembre de 2020 por iniciativa y con mediación de EE. UU. Su objetivo es la normalización de relaciones diplomáticas, económicas y de cooperación entre Israel y varios países árabes, que llegaron a ser, en dos fases, Arabia Saudita, Bahrein, Emiratos Árabes Unidos, Marruecos y Sudán. Históricamente, los Estados árabes acordaron no mantener relaciones con Israel, considerado enemigo. Ocho países (Egipto, Siria, Jordania, Líbano, Irak, Argelia, Kuwait y Sudán) lo hicieron en Jartum el 1 de septiembre de 1967, tras la Guerra de los 6 días. Incorporaba la llamada regla de los “tres noes”: no a las negociaciones con Israel. no al reconocimiento de Israel y no a la paz con Israel. Todo ello se resquebrajó cuando Anwar el-Sadat (Egipto) firmó los Acuerdos de Camp David (1978) y la paz con Israel (1979).
[16] Que se halla a más de 80 metros bajo tierra. Las bombas “bunker buster” podrían no ser capaces de destruir nada a esa profundidad, con defensas intermedias. Para su mayor eficiencia se utilizaron los conductos de ventilación disponibles.
[17] También se reportó que Israel había atacado instalaciones nucleares en Khondab y Khorramabad.
[18] La Guardia Revolucionaria (GR), creada por el propio Jomeini, está compuesta por tres segmentos: la GR propiamente dicha, que se supone integrada por 125.000 hombres (2020); la milicia paramilitar Basij (90.000 hombres), que está subordinada a la GR, y la brigada Quds, con 10.000, encargada de las operaciones en el exterior.
[19] Nadie más los posee en el área.
[20] Unmanned Aerial Vehicles o drones.
[21] Los ataques con misiles y UAVs/drones incluyeron el territorio de Bahrein, único Estado chií en la Península Arábiga.
[22] Por Ormuz pasa el 20% del crudo y de gas natural que se consume en el mundo.
[23] La suya, que desencadenaron hace más de 4 años, ya le está abocando a una situación difícil.
[24] La RP China importaba el 84% de las exportaciones venezolanas de crudo y un (pasmoso) 89% de las iraníes.
[25] Cuyo monto total en 25 años ascendía a más de 400.000 millones de dólares. El ya materializado podría rondar los 80.000.
[26] El muy posible que los kurdos tomen posiciones en el noroeste de Irán,

