OBJETIVO 7: Garantizar el acceso a una energía asequible, segura, sostenible y moderna
José Ramón Ferrandis
El Objetivo nº 7 de la Agenda 2030 de Naciones Unidas declara querer garantizar el acceso a una energía asequible, fiable[2], sostenible y moderna para todos. Cuando dice todos se refiere sin duda a los más de 8.000 millones de habitantes de la Tierra. No puede ser de otra forma. Eso convierte al Objetivo en un verdadero desafío.
Vaya por delante que la energía debe ser (así se ha dicho siempre) limpia, barata y abundante, amén de que debe estar disponible en todo momento[3]. Llamarla asequible es impreciso: se trata de que cueste poco, lo que permitirá, por ello mismo, su consumo generalizado. El concepto de asequible tiene en cuenta la capacidad adquisitiva del eventual comprador, lo que no es ni debe ser el caso, pues el objetivo se convierte automáticamente en uno de imposible cumplimiento: los hipotéticos consumidores de baja capacidad de compra quedan automáticamente fuera de la ecuación.
Llamarla sostenible, amén de para utilizar ese neolenguaje innecesario y diferenciador[4] que se gastan las élites últimamente, es irrisorio. La generación de energía es siempre sostenible si la puedes mantener. Punto. Si alguien piensa que producir paneles e instalarlos (y tratar sus residuos) no tiene costes de contaminación ambiental, por lo que automáticamente deviene sostenible, que se lo haga mirar. Idem con los generadores de energía eólica, cuyos costes de fabricación, instalación y disposición son enormes[5], y cada vez mayores[6].
En cuanto a moderna, ese término es de todo inadecuado. Moderna se opone a y es la antítesis de antigua, pero antiguo, en sí mismo, no es un calificativo descalificador. Si una energía es asequible, fiable, sostenible y clásica, es mejor sin duda que una energía inasequible, o no fiable, o insostenible, aunque sea moderna. Como es costumbre en los comités de redacción de la ONU, se han enfrentado a un[7] problema conceptual y me temo que no lo han resuelto.
Por lo que se refiere a los generadores de energía eólica, además de llevar consigo la obstaculización de la vida salvaje, el paisaje y el descanso de los vecinos aledaños, tienen altos costes de construcción, instalación, mantenimiento y disposición final o reciclaje. Y tanto las instalaciones eólicas como las solares, per se, son estrictamente insostenibles, pues necesitan andadores, es decir, centrales de respaldo[8]. Esas centrales entran en funcionamiento cuando cesa el viento o deja de lucir el sol, simplemente para suministrar lo que las energías llamadas renovables ya no pueden proveer.
Vean la redacción de las iniciativas de la ONU asociadas el Objetivo 7: “Para garantizar que todos puedan acceder a la energía eléctrica para el año 2030, debemos acelerar la electrificación, aumentar las inversiones en energía renovable[9], mejorar la eficiencia energética y desarrollar políticas y marcos regulatorios propicios”. ¿Quién podría oponerse a priori?
Pero pongamos la lupa en el texto. Las inversiones las tienen que hacer los beneficiarios, pero los marcos regulatorios no son adecuados, básicamente por su carácter cambiante, indeterminación e intervencionismo a la hora de garantizar los pagos por producción. Y eso, en los países más desarrollados de la Tierra. En los menos avanzados (y cómo no, en los más pobres), la regulación, en un entorno de clara insuficiencia productiva, es meramente voluntarista. Los ciudadanos quieren energía, y el cómo se produzca les importa menos, incluso nada. El problema sigue estando en quién va a invertir.
Las ayudas del Estado que han hecho posibles la implantación de las energías eólica y solar deben ser detenidas/revertidas por distorsionar la libre competencia, cuando no descontadas del coste total de la energía producida. Por supuesto, la organización de las tarifas debe comenzar por la fuente de energía más barata en sentido estricto, no por la que diga el gobierno. Si no se hace, la inversión, que es una apuesta necesitada de garantías, no llegará y el objetivo no se cumplirá.
Este objetivo, en su totalidad, es una pura fantasía, que radica en una redacción deliciosa (eufemismo) desde el primer párrafo, desde la primera meta. A su lado, “Alicia en el país de las Maravillas”, de Lewis Carroll es un compendio de vulgaridades. Vamos a ver por qué, si les parece.
La Meta 7.1 reza “Garantizar acceso universal a (la) energía”[10]. En otras palabras, se pretende que todo habitante de la Tierra tenga acceso a la energía. Ese planteamiento es muy impreciso y ciertamente voluntarista. Enmarca necesariamente un amplio abanico que incluye desde la capacidad de los países de disponer de energía eléctrica a voluntad manejando un interruptor hasta utilizar (para quemarla) bosta de vaca para cocinar en cualquier país del mundo que carece de infraestructuras suficientes. Esa redacción no ayuda, pues resulta demasiado genérica.
La grandilocuencia es un peligro que siempre acecha cuando hay que redactar la expresión de un deseo que resulte atractivo para que el lector benevolente diga eso de “¿Quién puede negarse a algo así?” Pues mire, cuando un texto destila buenismo y parece un catálogo de buenos deseos, cualquiera puede desconfiar. No todo el mundo cree en la bondad de los decisores de la ONU, sobre todo si se ven las discrepancias que en el pasado ha habido entre declaraciones y resultados. Y esas discrepancias han estado siempre próximas al 100%.
Al analizar el detalle de los textos con que la Agenda 2030 nos obsequia en relación con este punto, su contenido indica: “El mundo está avanzando hacia la consecución del Objetivo 7 con indicios alentadores de que la energía se está volviendo más sostenible y ampliamente disponible”[11]. “El acceso a la electricidad en los países más pobres ha comenzado a acelerarse, la eficiencia energética continúa mejorando y la energía renovable está logrando resultados excelentes en el sector eléctrico”[12].
Viene a cuento decir que no es cierto que “Cerca del 30 % del consumo de energía eléctrica proviene de fuentes renovables, pero siguen existiendo desafíos en los sectores de calefacción y transporte”, cuando la energía eléctrica total con base renovables es el 3 % (lejos del 30 %, por tanto). O es una errata simple, o en estas precisiones tan alejadas de la realidad hay un error conceptual. O se trata de lanzar falsedades para aproximarse a sus espurios objetivos. Esto pasa, como ven: https://joseramonferrandis.es/guia-para-navegantes-5/
Si hemos de tomar las frases de la ONU por su valor facial, parece como si las cosas no fueran mal para lo que pretenden lograr. Eso significa que las cosas van por el buen camino, es decir, que mejoran. Si ello es cierto, no se entiende para qué se (nos) molestan. Parece no bastar a la ONU que las cosas vayan bien per se. Y la verdad es que lo comprendo. Verán, les cuento.
Cuando la propia ONU presentó (el año 2000) los Objetivos de Desarrollo del Milenio, que son 8, con 18 metas asociadas, seguramente temía que, 15 años más tarde, no se hubiera cumplido ni siquiera uno de ellos. Pero las empresas vinieron en su ayuda y sí, se cumplió parte de uno de ellos. El único Objetivo que se cumplió, parcialmente, no fue precisamente como consecuencia de acción alguna de la ONU, sino gracias a los procesos de globalización económica[13]. El patinazo de la ONU fue histórico. Es comprensible que no quieran que les vuelva a pasar. Pero les pasará, no lo duden, no importa cómo vistan los resultados. Que los maquillarán, pierdan cuidado[14].
Llevábamos tres páginas enteras sin hablar de dinero. Esto no podía seguir así, de manera que vean la siguiente frase hallada en el expositivo de Naciones Unidas: “Se calcula que se necesitan entre 35.000 y 40.000 millones de dólares anuales para alcanzar el acceso universal a la electricidad entre 2021 y 2030.” Lo echaba de menos, ciertamente. Estas cifras son parte de lo que solicitarán a los Estados miembros, que lo pagarán sin rechistar, con las propinas que haga falta. Llevan 78 años haciéndolo, de manera que nada hace pensar que, esta vez, alguien exigirá seriedad a la Organización de Naciones Unidas. Total, es dinero de los contribuyentes. ¿A quién le importa?
En cualquier texto, por desacertado que sea en conjunto, se encuentran aciertos. Y en este, también. La frase siguiente es verosímil: “Si bien en todo el mundo se han logrado avances en la mejora del acceso a la electricidad[15] y a los combustibles limpios para cocinar, 675 millones de personas siguen sin conectarse a tendidos eléctricos y 2.300 millones siguen dependiendo de combustibles peligrosos y contaminantes para cocinar.” Cierto. ¿Y saben ustedes en qué países ocurre esto? Pues en los más pobres. ¿Y sabe usted por qué son pobres los países pobres? Porque no tienen las instituciones adecuadas y porque sus élites se quedan con los recursos de sus ciudadanos. Vean si no lo que ha ocurrido en Asia, donde muchos países han salido de esa miseria gracias al “Buen Gobierno”. Vean aquí[16] la historia reciente de la Globalización, si les parece bien.
Sorpréndase, lector, de la sorpresa de los redactores del Objetivo 7: “Entre 2015 y 2021, la proporción de personas con acceso a combustibles y tecnologías no contaminantes para cocinar aumentó solo en 7 puntos porcentuales. Sin embargo, Asia sudoriental experimentó un progreso significativo y constante, logrando que alrededor de tres cuartas partes de su población tengan acceso a sistemas no contaminantes en 2021, lo que significa 14 puntos porcentuales más que en 2015”. A ver, nos hallamos ante dos sorpresas diferentes.
La primera es que, en 6 años, las personas en el mundo con acceso a medios no contaminantes para cocinar aumentaron en un 6%, lo que es una enormidad bienvenida, pero a los redactores, que parece escriben para criaturas, no les parece suficiente, porque deslizan un valorativo SÓLO para subrayar que les parece poco. ¿Poco un 7% de mejora en seis años? ¿Pero de dónde sacan a estos intelectuales?
La segunda es todavía más alucinante. Le sorprende que en los países que más han avanzado en integración en las corrientes de intercambio global de bienes y servicios, que han recibido en los últimos años sustanciales flujos de inversión extranjera directa y que, por tanto, han alcanzado “un progreso (económico) significativo y constante”, incrementen el acceso de su población a combustibles no contaminantes[17], nada menos que en un 14% en el mismo plazo. ¿De veras que les sorprende que el incremento del PIB suponga una mejora de las condiciones de vida de las poblaciones? Tendrían que hacérselo mirar.
Finalmente, los amanuenses identifican adecuadamente el problema, que se concentra (¡oh sorpresa! ¿quién podría habérselo imaginado?) en África Negra: “Por el contrario, la región con las tasas de acceso más bajas fue África subsahariana, donde el progreso hacia sistemas para cocinar no contaminantes no ha logrado alcanzar el ritmo de crecimiento de la población, dejando a un total de 900 millones de personas sin acceso en 2021”. Evidente, pero oigan, ¿saben por qué ocurre esto? Dios mío, esta gente pretende establecer el camino por el que han de caminar los países del mundo y no saben por qué ocurren las cosas.
Aunque no parecen saber por dónde les da el aire, los redactores establecen un patrón de comportamiento. Vean: “Para cumplir con las metas del Objetivo 7 y el Acuerdo de París[18] será necesario un impulso de normativas sostenido para ampliar tanto el despliegue de energías renovables[19] como la conservación de energía en todos los sectores, así como para movilizar la inversión pública y privada, en particular en los países en desarrollo”.
No es sorprendente que la ONU hable con tal asertividad de “movilizar la inversión pública y privada”. Ya saben, una inversión no es un préstamo. Cuando un país recibe una inversión, recibe una bendición. Cuando incurre en un préstamo, adquiere una deuda, que tendría que devolver, aunque las cosas no suelen ser tan sencillas, sobre todo cuando hablamos de países pobres. De hecho, la historia de los últimos 70 años nos enseña que los préstamos a países pobres y muy pobres no se devuelven, con lo que los países prestamistas se encuentran con un agujero en sus presupuestos[20] y no se sienten inclinados a repetir la aventura, que la vez anterior no tuvo un final feliz.
las consecuencias no se han hecho esperar. La misma UN indica que “… , a pesar de las enormes necesidades, las corrientes financieras internacionales para la energía no contaminante continúan disminuyendo”, cosa que repite en otra oportunidad así:” “La financiación pública internacional para la energía no contaminante en los países en desarrollo continúa disminuyendo. Las corrientes financieras públicas internacionales para apoyar la energía no contaminante en los países en desarrollo han tenido una tendencia decreciente, la que se inició incluso antes de la pandemia de la COVID-19 y ha continuado hasta 2021. Estos (sic) ascendieron a 10.800 millones de dólares en 2021, casi un 12 % menos que en 2020. Esto significó un 35 % menos que el promedio de la década 2010-2019 y menos de la mitad del pico de 2017 de 26.400 millones de dólares[21].
Y no sólo es eso. Como consecuencia de la enorme presión mundial en favor de las renovables, “en 2021, la distribución de las corrientes financieras por tecnología cambió de la energía hidroeléctrica a la energía solar: la energía solar representó el 43 %; otras fuentes renovables obtuvieron el 33 % de las corrientes (financieras); y el menor número de compromisos corresponde a la energía hidroeléctrica (16 %) y a la energía eólica y geotérmica (8 % combinadas). Estas tendencias decrecientes ponen en peligro las posibilidades de alcanzar los objetivos para la energía, en particular para los países menos adelantados (PMA)[22], los países en desarrollo sin litoral (PDSL[23]) y los pequeños Estados insulares en desarrollo (PEID[24]).
Así que la ONU ha tomado nota y propone se realicen inversiones. Evidentemente, el riesgo de que la inversión aboque en desastre es tan alto como el de que el préstamo sea un fallido, pero eso, a la ONU, no le importa. ¡A ver, empresas del mundo, arriesgad vuestros beneficios (después de impuestos) e invertid en los países pobres! Y que salga el sol por Antequera[25].
La Meta 7.2 se refiere al Aumento de las energías renovables. La ONU afirma sin ambages que hay que incrementar la procedencia de fuentes renovables de la energía eléctrica disponible, sin más. Le parece un objetivo deseable, por una razón. La razón que esgrimen es que el CO2 que emiten los combustibles fósiles al ser quemados, que durante décadas han venido siendo utilizados sin problemas ni costes especiales, calienta la atmósfera. Eso es rotundamente falso: el clima de la Tierra no es movilizado por el CO2 (mucho menos por el CO2 antropogénico), sino por el vapor de agua https://joseramonferrandis.es/guia-para-navegantes/, así que forzar una reducción de las emisiones de CO2 es absurdo, inconsistente y criminal, pues deja fuera de la ecuación a los países más pobres, que no se pueden permitir las caras energías renovables y sus necesarios y obligados respaldos.
Pero hay más. La siguiente frase enmascara un ataque en toda regla contra la libertad económica, la eficiencia, la diversidad y la sostenibilidad. Los teóricos adalides de la agresión contra estas cuatro áreas las socavan con disimulo. Vean la afirmación de la ONU: “Para garantizar a todo el mundo el acceso a la energía en 2030, debemos acelerar la electrificación, aumentar las inversiones en energías renovables, mejorar la eficiencia energética y desarrollar políticas y marcos normativos que así lo permitan”. En esta frase confunden energía con electricidad, ocultan que las inversiones en energías renovables[26] son ineficientes por requerir siempre algún tipo de respaldo, afirman que buscan la eficiencia cuando las renovables son inherentemente ineficientes y, ya con franqueza, pretenden que las administraciones dicten las soluciones. Como en la URSS, igual. ¿Que el lector no conoce cómo se comportaba la Unión Soviética? Pues lo tiene fácil: más o menos como la Comisión de la Unión Europea, dictando sin cesar normas por razones ideológicas e imponiéndolas sin posibilidad de recurrirlas en instancia alguna.
La ONU reconoce que, “en 2021, los países en desarrollo[27] instalaron una cifra sin precedentes de 268 vatios per capita de capacidad de generación de energía renovable, después de dos décadas de aumentos constantes que han superado constantemente (sic) el crecimiento de la población. Los países más necesitados se están quedando atrás”. Pues cuando una categoría taxonómica incluye países tan diferentes entre sí, cuyas características no les permiten ir al unísono, cuya renta per capita difiere hasta en órdenes de magnitud y cuyo desempeño se halla en las antípodas uno de otro, la consecuencia inevitable es que haya resultados discrepantes en cualquier análisis dinámico. El problema está en la propia clasificación, no en los países ni en sus trayectorias. Otro logro de la ONU. ¡Pues claro que los países más necesitados se están quedando atrás! Aunque su crecimiento sea porcentualmente mayor que los más favorecidos de la categoría, la distancia es prácticamente insalvable.
Con carácter general, la provisión de energía ideal es la que combina con los menores costes posibles su abundancia, su limpieza y su ubicuidad. La primera fuente es el carbón[28] https://joseramonferrandis.es/como-el-carbon-segunda-parte/, la segunda es la energía hidroeléctrica, la tercera es la energía atómica y después, en función de las características de cada país, siguen la solar, el gas y cualesquiera otras, como se ve en este trabajo https://joseramonferrandis.es/la-energia-como-paradigma-geopolitico-y-geoestrategico/. Cualquier otra sugerencia, imposición y/o prohibición incrementa la ineficiencia del sistema.
Pero no es eso todo; en el documento de FAO/IFAD/WFP que se titula “Affordable and clean energy: why it matters”[29], la insistencia en invertir en energías renovables es constante, pero sólo para decir en un recuadro que utilizar bombillas LED ahorraría un dinero cada año. Y hay una frase profundamente contradictoria, que precisamente por eso llama la atención: “In a nutshell, without a stable electricity supply, countries will not be able to power their economies”[30]. ¡Pero si son las energías llamadas renovables las que menor estabilidad presentan y ofrecen, al tiempo que son las menos eficientes! Vean esta frase, que entresaco del trabajo “Energía hidroeléctrica, una solución definitiva” https://joseramonferrandis.es/energia-hidroelectrica-una-solucion-definitiva/ : “… resulta VITAL saber que la energía eólica produce durante el 23% del tiempo, como media… Por su parte, las instalaciones fotovoltaicas operan durante el 11%, como media, del tiempo disponible. Alternativamente, el rendimiento medio aproximado de la energía nuclear es del 87,54%. Por eso, cuanto más energía solar y eólica instale un sistema energético, más fuentes de respaldo precisa”. Pero eso no lo quieren saber en la ONU.
Meta 7.3 Duplicar la tasa de eficiencia energética[31].
En términos generales, el concepto de eficiencia energética se refiere a la capacidad para obtener mejores resultados en cualquier actividad empleando menor cantidad de recursos energéticos[32]. Ello reduce el consumo de cualquier fuente de energía. A su vez, Naciones Unidas define eficiencia energética, una vez reescrita y definida como “intensidad de energía primaria”, como cantidad total de energía por unidad de PIB obtenido. Esa variable, dice la ONU, mejoró en un 2,5% en 2016, lo que llevó la tasa entre 2010 y 2016 al 2,3 %. Este progreso superó al obtenido entre 1990 y 2010, período en el cual las mejoras promediaron el 1,3 %. Eso sí, la tasa cayó en 2017 y 2018[33]. Así que la situación se halla en un impasse, probablemente producido porque la acumulación de energías renovables no incrementa la eficiencia del sistema, sino que la reduce. Ya se enterarán. Y entonces verán que esta frase[34] del texto mencionado no es cierta. Las empresas no pueden pagar el precio de esa energía de origen renovable sin cargarlo a los bienes y servicios producidos, porque la demanda no los aceptará.
Vamos terminando. De manera harto inusual en el conjunto de documentos que conforman la Agenda 2030, los redactores se saltan la taxonomía de las metas subsiguientes a los objetivos y utilizan un sistema distinto, sin explicar las razones. Probablemente se deba a que son puntos transversales, es decir, que afectan a todas las metas por igual, pero no lo explican. Veamos a continuación qué se afirma en las Metas 7.A y 7.B.
Meta 7.A De aquí a 2030, aumentar la cooperación internacional para facilitar el acceso a la investigación y la tecnología relativas a la energía limpia, incluidas las fuentes renovables, la eficiencia energética y las tecnologías avanzadas y menos contaminantes de combustibles fósiles, y promover la inversión en infraestructura energética y tecnologías limpias[35]. En resumen, se trataría de aumentar la investigación e inversión en energías limpias, pues el resto de la frase ya ha sido tratada antes en las tres metas con denominación estándar. Tiene que haber una razón más allá que la de repetir la misma jaculatoria una y otra vez para que los redactores de este texto fustiguen al lector (hablo en singular; es posible que haya dos, y hasta tres) con tal crueldad. A ese lector o lectores avisados les recordará las tácticas Münzemberg[36] de reiteración del mensaje hasta que parezca verdadero.
Meta 7.B De aquí a 2030, ampliar la infraestructura y mejorar la tecnología para prestar servicios energéticos modernos y sostenibles para todos en los países en desarrollo, en particular los países menos adelantados, los pequeños Estados insulares en desarrollo y los países en desarrollo sin litoral, en consonancia con sus respectivos programas de apoyo.
Esto, en román paladino, quiere decir “Ampliar la infraestructura y la tecnología en países en desarrollo”. ¿Por qué lo menciona la ONU? Porque “Al ritmo actual, una cuarta parte de la población continuará utilizando sistemas para cocinar inseguros e ineficientes para 2030. En el año 2021, alrededor de 2.300 millones de personas (el 29 % de la población mundial) seguían dependiendo de sistemas para cocinar ineficientes y contaminantes, lo que pone en peligro la salud, limita sus oportunidades de vida, y daña el clima y el medio ambiente” [37].
Seguro que les parece que ya lo han visto todo. Pues no. Otra vez: “En el año 2021, alrededor de 2.300 millones de personas (el 29 % de la población mundial) seguían dependiendo de sistemas para cocinar ineficientes y contaminantes, lo que pone en peligro la salud, limita sus oportunidades de vida, y daña el clima y el medio ambiente.”
Los textos de la ONU son de extensión prácticamente infinita, pero por completo carentes no ya de interés, sino de sustancia. Vean: “La energía renovable está en auge en los países en desarrollo, pero los países menos adelantados están quedando rezagados. En 2021, los países en desarrollo instalaron una cifra sin precedentes de 268 vatios per cápita de capacidad de generación de energía renovable, después de dos décadas de aumentos constantes que han superado constantemente (sic) el crecimiento de la población. La tasa de crecimiento anual compuesta de la energía renovable en los países en desarrollo de 2016-2021 fue del 9,6 %, en comparación con el 8,6 % para el período de 2010 a 2015. Pero a pesar de este crecimiento positivo y acelerado, los países en desarrollo aún no están encaminados para alcanzar las metas del ODS 7.b para el año 2030[38]y los países más necesitados se están quedando atrás. De 2016 a 2021, la tasa de crecimiento anual fue significativamente menor para los PEID (8,5 %), los PMA (5,5 %) y los PDSL[39] (3,8 %). Al ritmo actual, los países menos adelantados necesitarían casi 40 años, los países en desarrollo sin litoral 25 años y los pequeños Estados insulares en desarrollo 13 años para alcanzar el mismo nivel de despliegue que los países en desarrollo alcanzaron en 2021. Para cerrar estas brechas[40] se necesitarán políticas e inversiones adaptadas para garantizar una transición energética justa y segura para el clima.
Ya han podido ver la cháchara interminable. De vez en cuando, sin embargo, hay comentarios externos a Naciones Unidas que ponen las cosas en una perspectiva real: Vean lo que afirmó el 24 de octubre de 2023 un escritor de Zimbawe[41]: “In Africa, an area the size of Switzerland is cleared of forest every year, with an estimated 90% of the wood used for cooking or to heat the home… There is a need for reliable energy, and at a price local people can afford. Without this, the forest will continue to fall and, ultimately, vanish[42]”. O bien, “70% of Africa’s Forest is gone. Without affordable energy it will vanish”[43]. Eso son datos. Lo de la ONU es justificación de su propia existencia en condiciones óptimas durante el máximo tiempo posible.
La realidad siempre termina por imponerse. Las prioridades de África no son las de Europa o los EE. UU. Primero está la pobreza y luego siguen de cerca desnutrición, sanidad, educación, desempleo, infraestructuras de todo tipo, que se refieren sobre todo a energía, comunicaciones físicas y TIC. Los africanos[44] no pueden tomarse en serio políticas climáticas sin fundamento científico ni sus consecuencias. Disponen de recursos naturales abundantes para desarrollarse, esperemos que de una vez por todas. Entre ellas se encuentran el gas y el petróleo[45].
[1]https://www.un.org/sustainabledevelopment/es/2015/09/la-asamblea-general-adopta-la-agenda-2030-para-el-desarrollo-sostenible/#
[2] Se lee en ocasiones fiable y en ocasiones segura. No es lo mismo. No puedo entrar a discernir cuál de las dos redacciones prevalece. En inglés, que supongo es la lengua de elaboración inicial del documento. Como dice reliable, quiere decir fiable. No dice segura, sino fiable.
[3] Limpia, barata y abundante: estas son las categorías canónicas en materia de energía. Toda otra aproximación es cuestionable por principio.
[4] Distintivo, en realidad. Se creen distintos y dentro de ello, mejores.
[5] Y la mortandad que generan (además de energía intermitente e indigna de confianza por su falibilidad, ni les cuento. Vean https://www.libertaddigital.com/opinion/2023-11-05/miguel-del-pino-nueve-mil-aves-muertas-en-parques-eolicos-7066286/
[6] https://wattsupwiththat.com/2023/10/26/offshore-wind-demands-95-mwh/
[7] Utilizo UN por ser indeterminado, pero no porque tengan UNO solo, pues son prácticamente infinitos.
[8] O peor aún, gigantescas baterías para almacenar energía, cuyos costes de todo tipo son inconmensurables. Su sola concepción movería a risa si no fuera tan destructiva y costosa.
[9] Salvo que se refieran a energía hidroeléctrica, la afirmación es falsa: cada MW instalado de eólica y solar necesita energía atómica, hidrocarburos líquidos, gaseosos o sólidos (carbón) para respaldarla cuando falla.
[10] La redacción que aparece en los documentos de la ONU reza exactamente: “De aquí a 2030, garantizar el acceso universal a servicios energéticos asequibles, fiables y modernos”. Se entiende que “De aquí” se refiere a “desde 2015”.
[11] Lamentablemente, no en todas partes del mundo. Vean la afirmación de los redactores del Objetivo 7: “En África subsahariana, debido al crecimiento de la población, la cantidad de personas sin acceso a la energía eléctrica se ha mantenido obstinadamente estancada desde 2010, por lo que 567 millones (de personas) no tuvieron acceso (a la energía eléctrica) en 2021”. Aquí hay mucha tela que cortar. La primera pieza, que decir África Subsahariana es un eufemismo inexacto, toda el África Negra del Este queda fuera de esta irracional descripción. La segunda pieza resulta menos obvia. No es el crecimiento de la población el que reduce la prestación per capita, sino la falta de capital humano y financiero, de un marco de “buen gobierno” y de inversiones debida los malos gobiernos de la zona. Éstos no saben cómo mejorar las condiciones de la gente. Lo ideal sería que los gobiernos dejaran a la población tener la libertad para crecer y desarrollarse dentro de un contexto adecuado. Recuerden el llamado Pensamiento Mao Tse Tung. La renta per capita (RPC) es un cociente. En el numerador está la renta y en el denominador están las capitas. La RPC aumenta tanto si incremento la riqueza como si hago desaparecer a la gente, o capitas. En ambos casos crece la RPC. Mao era un especialista en aumentar a renta haciendo descender el número de capitas. Eso se comprueba cotejando los datos macroeconómicos de la RP China cuando Mao instrumentó “El Gran salto adelante” y la “Revolución Cultural”, con no menos de 60 millones de personas asesinadas. La tercera pieza se refiere al lenguaje. Decir Obstinadamente revela la indignación de estas gentes globalistas cuando la realidad se opone a sus pretensiones de ordeno y mando. Estoy seguro de que las personas que no obtienen energía eléctrica no se obstinan en ello.
[12] Esta información procede del informe de progreso en materia de energía
[13] Me refiero al Objetivo 1: Erradicar la pobreza extrema y el hambre, de cuyas tres metas (1.Reducir a la mitad, entre 1990 y 2020, la proporción de personas que sufren hambre/2.Reducir a la mitad, entre 1990 y 2015, la proporción de personas cuyos ingresos son inferiores a un dólar con veinticinco centavos diario/3.Conseguir pleno empleo productivo y trabajo digno para todos, incluyendo jóvenes, además rechazando rotundamente el trabajo infantil) la primera y la segunda las logró el esfuerzo empresarial, no la pretensión funcionarial, a través de la evolución de la economía y de las sociedades por el comercio internacional y la inversión extranjera directa.
[14] Con el dinero de ustedes.
[15] La propia organización informa más en detalle: ”En 2021, el 71 % de la población mundial tenía acceso a tecnologías y combustibles limpios para cocinar, frente al 64 % en 2015. La región que tenía las tasas de acceso más bajas era el África subsahariana, en la que los avances hacia una cocina limpia no han logrado seguir el ritmo del crecimiento demográfico, lo que en 2021 ha dejado sin acceso a un total de 900 millones de personas”.
[16] https://www.unioneditorial.net/libro/globalizacion-y-generacion-de-riqueza-un-mundo-mas-prospero-mas-eficiente-y-mas-justo-merced-al-comercio-internacional-y-a-la-inversion-extranjera-directa/
[17] Estamos hablando de biomasa: quema de leña en estufas o chimeneas abiertas, quema de residuos vegetales, quema de detritus animales secos.
[18] El acuerdo de París no se puede cumplir, aunque quieran. Es imposible. Razones técnicas. Vean aquí https://www.unioneditorial.net/libro/crimen-de-estado/
[19] Ese tipo de iniciativas reglamentarias está hundiendo rápidamente las economías de mercado de Occidente. https://joseramonferrandis.es/hipocritas/
[20] Siempre que se trate de créditos del Estado.
[21] Cuando los organismos multilaterales y los Estados, éstos actuando también bilateralmente, estaban inmersos en plena política de Ayuda Oficial al Desarrollo, se produjo un fenómeno similar, que se denominó “el cansancio del donante” y que nunca se superó. Efectivamente, cansancio.
[22] Estas tres categorías que van a ver obedecen a criterios distintos. PMA es el acrónimo de País Menos Avanzado. Un PMA tiene una baja renta per capita, bajos índices de desarrollo humano (nutrición, salud, educación y alfabetización) y economías poco desarrolladas. Con el tiempo se han ido añadiendo otras variables como indicadores de desastres naturales y exposición a conmociones físicas y económicas, que son esencialmente subjetivos o dependientes de su propia pobreza, y no aportan nada. En 2023 hay 46 PMAs.
[23] En inglés Landlocked Developing Countries, es decir, países menos desarrollados sin salida al mar, lo que dificulta el comercio internacional, algún tipo de turismo y algunas actividades económicas, además de hacer dependientes de terceros a estos países, que son 32, algunos de los cuales son además PMA. La condición de país sin salida al mar dificulta las cosas, pero no perdamos de vista que algunos de los países más ricos del mundo no tienen salida al mar, lo que no ha obstaculizado su progresión (Austria, Chequia, Liechtenstein Luxemburgo, Suiza …). Ello nos llevaría a cruzar características que expliquen las diferencias, pero nos iríamos a otros temas.
[24] Esta categoría es la más novedosa. Incorpora 52 países, alguno de los cuales es tan pequeño que ni siquiera es miembro de la ONU. Se trata de territorios que conforman islas pequeñas, pero no todos son PMA, ni mucho menos. Por ejemplo, en esta categoría están Singapur, Bahréin, Bahamas y Mauricio, que nada tienen de pobres. Ciertamente, algunos de estos Estados no tienen razón de ser desde ningún punto de vista, salvo el de la decisión de sus habitantes. Otros son genuinos países con dimensiones y población considerables, como Cuba, República Dominicana o Puerto Rico.
[25] Expresión popular española que equivale a decir que a uno le es indiferente el resultado de una acción. Es muestra de completa despreocupación.
[26] La ONU sólo piensa en términos de energía eólica y solar. La hidroeléctrica no le parece suficientemente renovable. Según los textos de la ONU, la categoría “otras renovables” incluyen bioenergía (es decir, quema de residuos leñosos), marina (es decir, mareas) y “otras”. Ver en este enlace https://unstats.un.org/sdgs/report/2019/goal-07/?_gl=1*1f37kom*_ga*MTgyMjIzMjUxMy4xNjc3MTg5MDY0*_ga_TK9BQL5X7Z*MTY5ODkzNjM2OC4zLjEuMTY5ODkzNjcxOS4wLjAuMA
[27] Atención: para la ONU, la RP China es un país en desarrollo. Y Rusia. Y Arabia Saudita. Vean aquí https://es.wikipedia.org/wiki/Pa%C3%ADs_desarrollado Aunque no corresponde a este Objetivo 7 sino al Objetivo 13, “Acción por el clima”, observen la cisura entre países que maneja la ONU para destrozar las economías de los países avanzados con un criterio igualador que ni Procusto en sus mejores días.
[28] Cuya combustión es tanto más limpia cuanto más avanzado es el país que lo quema.
[29] https://www.un.org/sustainabledevelopment/wp-content/uploads/2018/09/Goal-7.pdf
[30] O sea, en el idioma del mejor imperio que en el mundo ha sido, “En resumen, sin un suministro estable de electricidad, los países no podrán desarrollar sus economías”.
[31] Como de costumbre, indico aquí el texto completo: “De aquí a 2030, duplicar la tasa mundial de mejora de la eficiencia energética”.
[32] En otros términos, se puede definir como la cantidad de energía utilizada por unidad de riqueza creada.
[33] Naciones Unidas ignora la razón, pero “Se espera que la intensidad energética mejore a un ritmo mayor en 2022. Sin embargo, para compensar el tiempo perdido, las mejoras en la intensidad energética deberán promediar el 3,4 % anual hasta el año 2030. Priorizar la eficiencia energética en las normativas y aumentar la inversión puede ayudar al mundo a alcanzar las metas para la energía y el clima”. No tienen arreglo.
[34] “Businesses can maintain and protect ecosystems and commit to sourcing 100% of operational electricity needs from renewable sources”. O sea, “las empresas pueden mantener y proteger los ecosistemas y comprometerse a suministrar el 100% de sus necesidades de fuentes renovables”. Esto son letanías sin conexión alguna con la realidad.
[35] En otras palabras, éstas suscritas por la FAO/IFAD/WFP/ “What can we do to fix these issues? Countries can accelerate the transition to an affordable, reliable, and sustainable energy system by investing in renewable energy resources, prioritizing energy efficient practices, and adopting clean energy technologies and infrastructure” (o sea, ¿Qué podemos hacer para resolver eso? Los países pueden acelerar la transición hacia un sistema energético asequible, fiable y sostenible invirtiendo en energías renovables, priorizando prácticas eficientes y adoptando infraestructuras y tecnologías limpias). Sorprende encontrar en esas organizaciones análisis que no tienen en cuenta la realidad de los países más pobres, donde los recursos para investigar o invertir, simplemente no existen, y donde los requerimientos institucionales nunca han estado presentes.
[36] Willi Münzemberg fue un comunista creador (pionero) de sistemas de comunicación y propaganda exitosos en los años 30 del Siglo XX.
[37] Vean lo que digo de la machacona propaganda de Naciones Unidas. Este texto entre comillas se ve acompañado por este otro: “El mundo continúa avanzando para alcanzar las metas de energía sostenible, pero no lo suficientemente rápido. Al ritmo actual, para el año 2030, alrededor de 660 millones de personas continuarán sin acceso a la energía eléctrica y casi 2.000 millones de personas seguirán dependiendo de combustibles y tecnologías contaminantes para cocinar”. Francamente, se agradecería un poco de imaginación para variar siquiera ligeramente el mensaje.
[38] Eso quiere decir es que las metas establecidas son inalcanzables, cosa que se sabía perfectamente cuando se diseñaron y redactaron y se vuelve a saber ahora, cuando no hay tasa de crecimiento que cubra el diferencial entre la realidad y el deseo.
[39] Ahí están Singapur y Bahréin.
[40] ¿Brechas? ¿Quién ha dicho que todos los países tengan que tener la misma capacidad si unos se la ganan y otros no?
[41] Un país que antes de la llegada del socialismo era el mayor proveedor de productos agroalimentarios al resto de África y a parte del resto del mundo y desde que Robert Mugabe se hizo con el poder, se debate en la más abyecta miseria.
[42] Traduzco antes de comentar: En África se tala cada año un área del tamaño de Suiza. El 90% de la madera se dedica a cocinar o calentar la casa….Se necesita energía fiable, a un precio que pueda pagar la gente. Sin esto, la selva continuará reduciéndose y al final, desaparecerá. Eso mismo pasó en Haití hace décadas: la población, sita desde tiempo inmemorial más allá del límite de la pobreza, taló la selva tropical propia de su país para cocinar. La deforestación ha alcanzado el 98% del arbolado. Ese es el camino de Zimbawe.
[43] 70% of Africa’s forest is gone. Without affordable energy it will vanish – Net Zero Watch “El 70% de la selva africana ha desaparecido. Sin energía barata, desaparecerá por completo.
[44] Me refiero a África Negra, Los ciudadanos de los países mediterráneos (Marruecos, Argelia, Túnez, Libia y Egipto), ni se sienten africanos, ni propiamente lo son desde el punto de vista cultural e histórico.
[45] Esta reflexión, con ligeras variaciones textuales, se encuentra en el texto que pueden ver aquí, como podrían ver a miles Africa Doesn’t Need Western Elites’ Meaningless Climate Policies • Watts Up With That? En él hallaran afirmaciones fundadas, basadas en cifras y en objetivos que persiguen el bienestar de los pueblos de los países más atrasados, no el de las élites globalistas. Aparecen afirmaciones como ésta: “The pursuit of fossil fuel extraction is motivated by a clear economic imperative. Oil and gas production has proven to be a reliable avenue to attaining these nations’ aims of fostering industrialization, reducing poverty and raising living standards” (es decir, “la búsqueda y extracción de combustibles fósiles está motivada por un imperativo claramente económico. Petróleo y gas han demostrado ser un camino fiable para alcanzar los objetivos de esos países de aumentar la producción industrial, reducir la pobreza y elevar los niveles de vida“. Lo demás son engaños de las élites occidentales, agrupadas en torno a Naciones Unidas.
