por José-Ramón Ferrandis | 16 Oct 2026 | Cambio climático, Países / Áreas geográficas
Empecemos por el Polo Norte. En los últimos 20 años no se ha reducido el hielo del Océano Glacial Ártico. Sí, hace mucho tiempo que esto no se comenta. No tanto como desde que Al Gore predijo[1], con escaso acierto, que a partir de 2013 no habría ya hielo en el Polo Norte. Y es que desde 1990 hasta nuestros días, la evolución es la que ven en el gráfico: durante las últimas dos décadas[2], el hielo se halla en un régimen de estabilidad notable. Por eso no publican nada al respecto.

End-Of-August Arctic Sea Ice Extent Hasn’t Fallen In 20 Years, Official Data Show! – Watts Up With That?
La caída experimentada por la superficie helada en los últimos 20 años es inferior a 10.000 km²/año, que a su vez es diez veces inferior a la observada entre 1990 y 2006. No hay alarmas que hacer sonar.
Sigamos en el mar, pero en latitudes más bajas. En un estudio de 2026, Yilgan y Jónsdóttir[3] han mostrado que la extensión de hielo en el Mar de Groenlandia era un 840 % superior en 2023 (2,403.6 km²) que en 2019 (287.6 km²).

https://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S1873965226000526
Paralelamente, la región ha experimentado un descenso de 1°C entre 2016 y 2024.

https://notrickszone.com/2026/08/13/new-study-details-massive-recent-sea-ice-expansion-and-cooling-in-the-greenland-sea/
Estas mediciones son consistentes con las efectuadas en 2025 por England, Polvani, Screen y Chang[4]. Bueno, pues tampoco hay alarmas por aquí.
Vayamos ahora a tierra firme. Usted, lector, oye usualmente decir que la capa de hielo sobre Groenlandia se derrite, ¿verdad? Pues no es de extrañar, porque lo viene haciendo desde 1840 (hay datos, lo van a ver). Pero no lo ha hecho este año 2026: la capa de hielo sobre Groenlandia engrosó. Dicho esto, veamos primero algo de historia.
En 2021, un estudio revisado por pares calculó los cambios anuales en la capa de hielo desde 1840. Lo traspuso en el gráfico. La línea negra gruesa representa los cambios netos. En ordenadas, cantidades en Gigatoneladas[5] (Gt).
Balance de masas de hielo en Groenlandia, 1840 a 2020

Greenland’s Icecap Grew This Year – Watts Up With That?
Se puede apreciar de otra forma, más patente:

Greenland’s Icecap Grew This Year – Watts Up With That?
Como se puede ver, la masa se ha ido reduciendo desde 1980, aunque el deshielo comenzó de manera clara en 1900, como parte de un largo proceso en el que el factor humano no juega papel alguno.
Según muestras de hielo tomadas del subsuelo y otras evidencias, el Siglo XIX fue la época más fría en Groenlandia desde la Edad de Hielo. En épocas más cálidas (Imperio Romano, Edad Media), la capa de hielo era inferior a la actual. Así que la reducción de los últimos años se enmarca en un ciclo más largo[6].
Lo dicho arriba: en 2025/26, la masa de hielo aumentó en 6 Gt. Poca cosa, pero que sitúa la evolución del hielo en esa perspectiva temporal que les mencionaba. En cualquier caso, nada de qué preocuparse, por mucho que quieran hacernos pensar lo contrario[7].
Y ¿por qué lo digo? Pues no sólo porque la masa helada es enorme y aguanta bien, no sólo porque el mínimo deshielo es tan lento como siempre, sino porque los deshielos de Groenlandia y la Antártida apenas afectan al nivel del mar, gran terror que las organizaciones multilaterales, con la ONU a la cabeza, quieren insuflarnos, utilizando el tan reputado y eficaz modo Goebbels, que los socialistas de todos los partidos repiten como loritos amaestrados.
Para cerrar el artículo, descendamos al Polo Sur, a la Antártida, Según este estudio[8] https://agupubs.onlinelibrary.wiley.com/doi/epdf/10.1029/2026GL122660, referido a una zona del continente helado, la aportación del deshielo de los glaciares antárticos al agua del mar entre los años 1992 y 2024 (32 años) ha sido de … ¡0,74 centímetros! En otras palabras, ha sido de 0,023 centímetros al año. Ninguna alarma tampoco por ese frente. ¡Qué aburrimiento, resulta que vamos a morir todos, sí, pero no por el deshielo y consiguiente inundación catastrófica! ¡Pues vaya!
En lugar de darles sólo el gráfico, he aquí un fragmento del estudio, subrayado por el analista que lo ha publicado, para que puedan ver el resumen de lo dicho.

Fuente de la imagen: Thota et al., 2026
New Study: Antarctic Ice Melt Has Contributed Less Than 1 Centimeter To Sea Level Rise In The Last 30 Years – Watts Up With That?
Va siendo hora de concluir. No hay alarma alguna. El deshielo de los núcleos esenciales del globo que lo conservan en mayor medida no se acelera. El nivel del mar crece como acostumbra en los últimos 150 años. No se van a inundar las ciudades, salvo que se hunda el suelo bajo ellas, como es el caso de Yakarta. Todo eso se lo he contado varias, veces en este blog. Lo seguiré haciendo, Dios mediante.
[1] https://www.abc.net.au/listen/programs/am/arctic-ocean-could-be-ice-free-by-2013/987018
[2] El gráfico indica 2027 debido a que la temporada de deshielo de 2026 ha terminado.
[3] https://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S1873965226000526
[4] https://agupubs.onlinelibrary.wiley.com/doi/10.1029/2025GL116175
[5] Una gigatonelada son mil millones de toneladas.
[6] Los datos sobre las masas de hielo se publican aquí https://polarportal.dk/en/greenland/surface-conditions
[7] Según el Informe Europeo sobre el Estado del Clima 2025 de la UE, la capa de hielo de Groenlandia perdió 139 Gt en 2025. Desde 1972, las pérdidas suman 5.747 Gt. La tasa de pérdida de hielo ha aumentado alrededor de cinco veces desde los años 80 y se espera que continúe aumentando más allá de finales de siglo. Si le parece terrorífico al lector, no lo es: a las tasas actuales de deshielo éste tardará 27.000 años en desaparecer.
[8] Con todo y con eso, el estudio ha evaluado 203 glaciares en la península occidental de la Antártida y documentado una tendencia estadísticamente significativa del balance de masa superficial desde 1980, Asimismo, ha constatado un cambio en la elevación del glaciar, que ha pasado de estable a ligeramente positivo (+0,02 metros por año) desde 1989 hasta 2020. Una tendencia positiva de 40 años sugiere que la región está almacenando en altura más agua en forma de nieve y hielo en lugar de liberarla al océano.
por José-Ramón Ferrandis | 14 Oct 2026 | Globalización, Países / Áreas geográficas
Esta frase es de “Pichulita Cuéllar”, protagonista de la novela “Los cachorros”, de Mario Vargas Llosa. Ha alcanzado un predicamento internacional en lengua española y se ha convertido en una expresión que se utiliza con frecuencia para anunciar una quiebra sistémica.
Viene a cuento de esta otra historia, ésta completamente real, que tuvo lugar en la Hungría soviética. No tiene que ver con el Perú, sino con la Iglesia Católica, que aquí comenzó su actual declive, ya verán cómo y por qué.
Empecemos por el principio. József Mindszenty nació el 29 de marzo de 1892 en Csehimindszent, Austria-Hungría. Nacido József Pehm, fue cardenal y octogésimo tercer arzobispo de Esztergom, Hungría.
Durante la revolución comunista de 1919 que dio paso a la efímera República soviética húngara[1], József fue arrestado por el gobierno socialista de Mihály Károlyi el 9 de febrero de 1919 por enfrentarse a las políticas socialistas. Recién liberado, fue vuelto a arrestar por el gobierno comunista de Bela Kun el 30 de julio siguiente e internado en un campo de concentración junto con su obispo. Una vez derrotado el régimen, fue puesto en libertad, junto con los demás religiosos detenidos.
In 1939, Mindszenty exhortó a sus fieles a no votar a favor del partido nacional socialista Cruz Flechada[2]. Fundó numerosas escuelas y parroquias. Firmó una carta de protesta de varios obispos en contra de los asesinatos de judíos cuando Adolf Hitler comenzó su persecución contra ellos en Alemania.
En 1940, publicó un panfleto, “El comunismo verde”[3], contra el partido nazi húngaro, caracterizándolo de diabólico y de ser tan perverso como los comunistas. En 1941, durante una campaña de magiarización[4], adoptó el apellido Mindszenty en honor a su pueblo natal. Durante la Segunda Guerra Mundial, Mindszenty coordinó el suministro de alimentos a campos de refugiados. En marzo de 1944 fue consagrado obispo de Veszprém por el papa Pío XII. Como las persecuciones contra los judíos y la destrucción del país por el régimen filonazi se recrudecían, Mindszenty envió al presidente Ferenc Szálasi un memorándum firmado por los obispos del oeste de Hungría, instándole a que detuviera esa política. Cuando el gobierno títere nazi húngaro colapsaba, en abril de 1945, su arresto fue levantado. Para entonces, Mindszenty ya era un símbolo de la resistencia para todos los húngaros, creyentes o no.
El 15 de septiembre de 1945, Pío XII nombró a Mindszenty Cardenal Primado de Hungría y Arzobispo de Esztergom, sede de la Iglesia Católica en Hungría. El 21 de febrero de 1946, Pío XII elevó a Mindszenty al rango de Cardenal Presbítero Santo Stefano Rotondo[5].
A medida que los comunistas se afianzaban en el poder dentro del Estado húngaro, sólo resistió la Iglesia. El régimen comunista empezó a atacar a la Iglesia Católica en general y al Cardenal en particular, tanto en los medios como en los tribunales. Mindszenty contactó con la Embajada de los EE. UU. para que se involucrara en la lucha contra el gobierno comunista, pero ésta se negó. El Cardenal insistió en su determinación para evitar que el Estado comunista se quedara con las escuelas parroquiales. El Partido comunista atacó asimismo a Mindszenty por sus exigencias de compensaciones tras la requisa de tierras propiedad de la Iglesia.
En 1948 fueron prohibidas las órdenes religiosas y la enseñanza en escuelas no estatales. El presidente del gobierno, Mátyás Rákosi, acusó específicamente a la Iglesia Católica de ser “el mayor terrateniente de Hungría y una fuerza reaccionaria que apoyaba a la monarquía y la dictadura del Almirante Horthy[6]”. El 26 de diciembre de 1948, el Cardenal fue arrestado, acusado de traición, conspiración y otros cargos en contra del Estado comunista. Se le confinó en un cuartel en Budapest, donde fue sometido a torturas físicas y psicológicas para tratar de obligarle a renunciar a su cargo[7]. Sufrió un juicio farsa[8] y, tras confesar que había organizado el robo de la corona de San Esteban para investir al príncipe Otto de Habsburgo como rey de Hungría, que pensaba reinstaurar el capitalismo y que estaba planificando la Tercera Guerra Mundial[9], fue condenado a cadena perpetua el 8 de febrero de 1949[10]. Se le halló culpable de operar en el mercado negro, traición y espionaje. Debido a su quebrantada salud, fue mantenido bajo arresto domiciliario. El 22 de febrero de 1949, Pío XII excomulgó a los implicados en el juicio y condena de Mindszenty.
Durante la revolución húngara de 1956, Mindszenty fue liberado. Ya en Budapest, se pronunció en la radio en favor de la libertad de Hungría, elecciones libres, la libertad religiosa y la propiedad privada. El 2 de noviembre de 1956, en una alocución[11], se mostró conciliador y evitó referirse al asunto de las propiedades de la Iglesia en Hungría. Unas horas después de su discurso, las tropas rusas entraron en Budapest y ahogaron en sangre la revolución.
Mindszenty solicitó y obtuvo asilo político en la embajada de los Estados Unidos. Tras quince años recluido[12] en ella, salió el 23 de septiembre de 1971 merced a un acuerdo entre el Vaticano[13] y el gobierno comunista húngaro. Presionado por el papa Pablo VI[14], el cardenal abandonó Hungría y se refugió en Austria, desde donde continuó su labor pastoral para con los húngaros en todo el mundo. Se negó a renunciar a la primacía de la Iglesia católica húngara. En diciembre de 1973, el papa Pablo VI retiró el nombramiento a un anciano y enfermo cardenal Mindszenty[15] y declaró vacante la diócesis de Esztergom. Mindszenty murió el 6 de mayo de 1975, a los 83 años, en su exilio de Viena. Al poco, Pablo VI cedió una vez más ante los comunistas nombrando al obispo László Lékai como Cardenal Primado de Hungría.
Durante cinco décadas, Mindszenty personificó la oposición sin compromisos a las dictaduras totalitarias. En los primeros años, frente al nazismo, y durante los últimos treinta años de su vida, luchando por la libertad religiosa bajo el régimen comunista en Hungría, lo que le valió la admiración por su valor y determinación. Fue conocido como «soldado de la Fe», «símbolo de la resistencia a todas las formas de violencia» y «el mártir más célebre del catolicismo de su tiempo».
Vuelvo al principio de este artículo. ¿Cuándo empezó a resquebrajarse la Iglesia Católica? Fue cuando el Papa Juan XXIII[16] y, sobre todo, Pablo VI[17], instaron al cardenal Mindszenty a que acatara las imposiciones del régimen comunista. Entretanto, el concilio Vaticano II era alumbrado por el primero de esos Papas, desarrollaba su labor con el segundo y patentizaba una debilidad creciente de la Fe Católica ante el Mal[18]. De una Fe profunda y amplia, la Iglesia Católica pasó a defender objetivos mundanos dentro de una ensalada doctrinal y litúrgica irreconocible. Y de ahí a la absoluta miseria eclesial en la que nos movemos no era necesario dar ni un paso: el tiempo y sus enemigos lo harían por ella[19]. Así estamos en 2026, tras doce años de descomposición auspiciada por un Papa[20] cuya función ha sido destruir los restos de la Fe y abocar a la desaparición a la institución más grande que han visto los siglos.
[1] La República soviética húngara fue un régimen comunista en Hungría, hecho posible por la unión del Partido Socialdemócrata y el Partido Comunista húngaro. Empezó el 21 de marzo de 1919 y terminó el 1 de agosto de ese mismo año.
[2] Su firmeza ante la presión del nazismo y los «Cruces Flechadas» (del partido filonazi surgido en Hungría durante la 2ª guerra mundial, Nyilaskeresztes Párt-Hungarista Mozgalom, traducible como Partido de la Cruz Flechada-Movimiento Hungarista) frenó las atrocidades que se llevaban a cabo contra los judíos.
[3] Verde por el color de las camisas de los uniformes que llevaban los militantes de la Cruz Flechada.
[4] Hungarización, por así decir.
[5] Se afirma que Pío XII, dirigiéndose a Mindszenty durante el acto de imposición de banda roja propia del rango concedido, le dijo: “Entre estos 32, usted será el primero en sufrir el martirio simbolizado por este color rojo”.
[6] El Almirante Miklós Horthy fue regente de Hungría entre 1920 y 1944. Encabezó un régimen autocrático de carácter conservador.
[7] Poco antes de su arresto, escribió una nota afirmando que no había participado en conspiración alguna y que cualquier confesión sería el resultado de coacciones.
[8] Que desencadenó protestas en todo el mundo y provocó una Resolución en Naciones Unidas. Se hizo a la manera de los llamados Juicios de Moscú, espectáculos tragicómicos de final sangriento celebrados entre 1936 y 1938 en la URSS.
[9] Esas fueron las confesiones que se le extrajeron por tortura.
[10] Pío XII fue muy claro: “El objetivo principal de este enjuiciamiento era devastar la Iglesia católica en Hungría con la esperanza de lograr lo que afirman las Sagradas Escrituras: “Herirá al pastor y se dispersarán las ovejas””.
[11] El gobierno reformista de Imre Nagy le pidió prudencia en su discurso.
[12] Ello a pesar de las protestas del gobierno húngaro y de las súplicas del Papa (Juan XXIII en primer lugar) para que aceptara un puesto en la Curia Romana.
[13] Juan XXIII no cesó de pedirle que dimitiera y abandonara el país.
[14] Pablo VI siguió cediendo; declaró a Mindszenty “víctima de la Historia” (y no del comunismo, curiosamente) y anuló la excomunión declarada por Pío XII.
[15] En eso consistió esencialmente la Ostpolitik: traicionar a los fieles y allanarse ante el comunismo.
[16] Benevolente, pero incapaz de comprender lo que el comunismo significa.
[17] Este Papa atacó frontalmente a España, con la excusa de enfrentarse a su jefe del Estado. Lanzó a sus obispos contra el Régimen que había salvado a la Iglesia de la extinción y firmado con el Vaticano el mejor Concordato posible. Y de ser el paladín de la defensa de la Iglesia Católica, España ha pasado a convertirse en un apéndice irrelevante.
[18] El soberbio cardenal Montini, elegido sucesor de San Pedro a la muerte de Juan XXIII, llegó al final de su vida observando algunas consecuencias de su obra: “Por alguna rendija ha entrado el humo de Satanás en el templo de Dios”. La crisis de la Iglesia que comandaba fue en parte fruto de su arrogancia.
[19] A pesar de la inmensa categoría personal de Juan Pablo II y de Benedicto XVI, verdaderos gigantes rodeados por la Curia romana.
[20] Número 266 de orden.
por José-Ramón Ferrandis | 12 Oct 2026 | Libros, Países / Áreas geográficas
El lector[1] acaso conozca alguna anécdota referida a José Millán-Astray. La más reiteradamente comentada contiene el intercambio de expresiones que tuvo lugar entre José Millán-Astray y Miguel de Unamuno el 12 de octubre de 1936 en el Paraninfo de la Universidad de Salamanca, estando presentes el obispo de Salamanca, Enrique Plá y Deniel, José-María Pemán y Carmen Polo de Franco (esposa de Francisco Franco). Gentes como Hugh Thomas[2] divulgaron la especie de que nuestro protagonista había espetado a Unamuno la expresión “¡Muera la Inteligencia!” y que éste habría respondido con ese conocido por repetido “Venceréis, pero no convenceréis”. No hubo tal cosa. Fue una recreación literaria[3] sin ninguna verosimilitud[4]. Millán-Astray y Unamuno se conocían, siendo ambos ateneístas. Millán-Astray atacaba a Unamuno por su deseo de monopolizar el uso del término “inteligencia” en beneficio suyo y de sus próximos.[5]
[1] Me refiero al lector del libro “Franco sin adjetivos”, editorial SND Editores.
[2] En su obra “La Guerra Civil Española” (1961), Ruedo Ibérico, Thomas introdujo la versión de Luis Gabriel Portillo que vemos en el siguiente pie de página. Thomas, en una nota al pie, refiere la fuente (Portillo) y dice: “Nunca habrá pleno acuerdo sobre lo que se dijo y el tono en que se dijo”. Pemán, que estuvo presente, insistió 27 años después en que Unamuno no replicó a Millán-Astray, porque el general no había hablado. Y cuenta que, después de unas palabras del rector al final del acto, el legionario se levantó y dio «unos gritos arrebatados de contradicción a Unamuno». Asegura que no dijo «muera la inteligencia», sino «mueran los intelectuales», «los falsos intelectuales traidores, señores». Severiano Delgado Cruz, tras exhaustiva investigación, confirmó que todo el relato de Portillo era un mito. Andrés Trapiello ha llegado a decir que «el mito sigue siendo válido, aunque no se dijeran textualmente las palabras que conocemos». Jean-Claude Rabaté lo explica: «el espíritu, la idea permanecen y el mito creado es muy importante para escenificar el enfrentamiento histórico entre una memoria republicana y otra franquista».
[3] Adjudicada a Luis Gabriel Portillo, político de Izquierda Republicana y amigo de Unamuno, que no estuvo presente en aquella reunión (se hallaba en Madrid) y al profesor Francisco Maldonado.
[4] Su origen está en un relato que escribió en 1941 Luis G. Portillo, exiliado en Londres, para una revista literaria, Horizon, con el título «Unamuno’s Last Lecture». Portillo había sido profesor en Salamanca y conocía a Unamuno.
[5] Así lo afirma el historiador y militar José María Gárate Córdoba.
por José-Ramón Ferrandis | 10 Oct 2026 | Libros, Países / Áreas geográficas
Las Juntas de Ofensiva Nacional Sindicalista (JONS) fueron fundadas por Onésimo Redondo[1] y Ramiro Ledesma Ramos[2], el 10 de octubre de 1931. A su vez, Falange Española fue fundada el 29 de octubre de 1933 por Rafael Sánchez Mazas y José Antonio Primo de Rivera.[3]
[1] Onésimo Redondo Ortega (Quintanilla de Abajo, Valladolid, 16/2/1905-Labajos, Segovia, 24/7/1936) fue un político español, fundador de las Juntas Castellanas de Actuación Hispánica (JCAH), organización política embrión, junto al grupo de La Conquista del Estado —de Ramiro Ledesma—, de las Juntas de Ofensiva Nacional Sindicalista (JONS), cuya ideología era el nacionalsindicalismo. Redondo murió al comienzo de la guerra durante un enfrentamiento entre los ocupantes del vehículo en el que se dirigía al frente y una columna anarquista dirigida por un teniente del ejército republicano.
[2] Ramiro Ledesma Ramos (Alfaraz de Sayago, 23/5/1905-Aravaca, 29/10/1936) fue un ensayista, filósofo y político español. Director de La Conquista del Estado, su persona fue clave en la articulación intelectual y teórica del fascismo en su versión española. Enfrentado con Primo de Rivera, fue expulsado de la Falange en 1935, tras de lo cual volvió al trabajo intelectual. Tras el levantamiento del 18 de julio de 1936, fue detenido junto a su casa, en la calle Santa Juliana (Cuatro Caminos, Madrid), por milicianos socialistas e internado en la prisión de Ventas. En las “sacas” subsiguientes, orientadas a fusilar al margen de la legalidad a los detenidos, fue asesinado en las tapias del cementerio de Aravaca (Madrid) junto a otro notable intelectual, Ramiro de Maeztu y al falangista Albino Hernández Lázaro.
[3] José Antonio Primo de Rivera (24/4/1903, Madrid-20/11/1936, Alicante), fue el primogénito del teniente general Miguel Primo de Rivera y de Casilda Sáenz de Heredia. Tuvo cinco hermanos: Miguel, Carmen, las mellizas Angelita y Pilar y Fernando. Se licenció en Derecho por la Universidad Central de Madrid en 1923, ejerciendo la abogacía en Madrid (1925). En 1930 heredó de su padre el Marquesado de Estella. El 2 de mayo de 1930 fue Vicesecretario General de Unión Monárquica. En 1933 se publicó El Fascio, donde escribió un artículo: Orientaciones hacia un nuevo estado y, junto al aviador Julio Ruiz de Alda, creó el Movimiento Sindicalista Español, embrión de la Falange.
El 29 de octubre de 1933 se celebró el Acto Fundacional de Falange Española en el Teatro de la Comedia de Madrid. En noviembre de ese mismo año obtuvo el acta de diputado independiente por Cádiz. Desplegó gran actividad para propagar en provincias el ideario falangista y fundó varias revistas y periódicos con el mismo fin. Fusionó su movimiento con el de La Conquista del Estado de Ramiro Ledesma Ramos y con las Juntas Castellanas de Actuación Hispánica de Onésimo Redondo Ortega. Así nació Falange Española de las Juntas de Ofensiva Nacional Sindicalista, FE de las JONS, cuya dirección quedó a cargo de un triunvirato formado por José Antonio Primo de Rivera, Ramiro Ledesma Ramos y Julio Ruiz de Alda. En el I Congreso de FE de las JONS (octubre de 1934) se designó a José Antonio como jefe Nacional. En 1935, José Antonio constituyó el Sindicato Español Universitario, SEU.
El presidente del gobierno, Santiago Casares Quiroga, persiguió sañudamente a Falange Española de las JONS. La declaró organización ilegal. Sus dirigentes fueron detenidos y encarcelados en la Prisión Modelo de Madrid, aunque José Antonio siguió dirigiendo el movimiento desde la cárcel. El 5 de junio de 1936, José Antonio fue trasladado a la cárcel de Alicante. Cuando conoció los planes de sublevación, dio libertad a sus seguidores para unirse. Fue acusado el 17 de noviembre de 1936 de inspirar el Movimiento y condenado a muerte por un “tribunal popular”. Hubo intentos de salvarle por parte de los nacionales. En la mañana del 20 de noviembre, en el patio de la cárcel de Alicante, José Antonio fue fusilado irregularmente. Sus restos mortales fueron trasladados primero a El Escorial y luego al Valle de los Caídos.
por José-Ramón Ferrandis | 8 Oct 2026 | Cambio climático, Economía, Globalización, Países / Áreas geográficas
Viene este título a cuento del comportamiento de los gobiernos de muchos países, ninguno Occidental en sentido estricto, que saben perfectamente (como lo saben todos) que quemar hidrocarburos para generar energía eléctrica[1] produce CO2, efectivamente, pero que eso no daña “el planeta”, sino al contrario, produce más alimentos con los mismos componentes productivos, así que seguirán quemando esos combustibles simplemente para mejorar la condición de sus ciudadanos con el menor coste posible. Eficiencia, sensatez, llámenlo como quieran.
Porque en efecto, una energía barata, fiable y abundante es la clave del desarrollo y del bienestar. Y el intervencionismo progre de los politicastros de Occidente, que fuerza la reducción del consumo de hidrocarburos, dicen que para “salvar el planeta”, no sólo es infundado[2], sino que les proporciona pingües beneficios mientras les permite destruir la civilización que ha hecho grande al mundo. Nos llevan a la ruina por la vía del encarecimiento de la energía.
Tiene esto que ver con un gráfico lleno de datos fundamentales[3], que copiopego[4] y comento. ¿En qué consiste el contenido del gráfico? Pues se trata de una lista de países que permite comparar sus emisiones de CO2 a la atmósfera entre 2014 y 2024. No se presentan por orden de cantidades emitidas, sino por el crecimiento de éstas, es decir, o bien por tener claro que quemar hidrocarburos sólidos (carbón), líquidos (derivados del petróleo) o gaseosos (gas natural o derivado de otros hidrocarburos) es lo más eficiente que pueden hacer[5], o bien porque en 2014 su importancia relativa como países era menor que en 2024, lo que les permitió crecer económicamente y quemar mucho más.
Son sólo 20 países, los que más han aumentado sus emisiones de CO2[6] a la atmósfera[7], sin contar el sector agrario. Los colores permiten ver su adscripción por continentes.

Empecemos por ahí: 10 de los 20 están en Asia[8]. 3 en Norteamérica (no hay más), 4 en Europa[9] y 1 en África, Sudamérica y Oceanía. Y ahora, el orden de aumento de emisiones. Digamos, de entrada, que las emisiones de 9 países crecen y las de los otros 11 decrecen. De esos 9, 8 han crecido más de un 10%. El que más, Vietnam[10], un 106% con un gobierno comunista y un nacionalismo exacerbado. Dada su historia, su condición de país antioccidental está fuera de toda duda. El segundo es Indonesia[11], el país con más población musulmana del mundo, un gigante demográfico que ocupa el cuarto lugar mundial en número de habitantes. Pues bien, a pesar de sus dimensiones y de su gran PIB, Indonesia elevó sus emisiones de CO2 un 63,1% %. El tercero es India[12], tercer emisor en valor absoluto y que ha dicho por activa y por pasiva que va a seguir quemando carbón (emitiendo en 2024 3.200 millones de toneladas de CO2 con ello, pues se trata de un recurso interno ampliamente disponible) “como si no hubiera un mañana”, que lo hay. Sigue Turquía[13] y, en 5ª lugar encontramos a la República Popular China, que no puede estar la primera porque sus tasas de crecimiento de emisiones de CO2 no logran igualar las de quienes van muy por detrás de ella, por mero efecto estadístico. Es la primera, y de muy lejos, en valor absoluto. Pronto multiplicará por 3 las emisiones de los EE. UU. y seguirán creciendo mientras fabrican los generadores de energía eólica y las placas solares y convertidores que Occidente utiliza para caer de rodillas ante ellos. Si buscan explicación, la hay.
El sexto es Irán[14], los objetivos de cuyas élites criminales están muy claros y no atienden a planteamientos globalistas sino de potestad en su área de influencia. Las emisiones de CO2 a la atmósfera no están entre sus preocupaciones. Malasia[15], similar a Indonesia, pero de menor tamaño, se sitúa en séptimo lugar, seguida de Arabia Saudita[16], de la que leerán acerca de sus compromisos en materia de reducción de emisiones sí, pero dentro de un orden, que no en vano están en el grupo de cabeza en materia de producción y exportación de crudo y gas natural.
El noveno y último de los 20 primeros países en incrementar sus emisiones es Rusia[17]. La guerra de conquista que desencadenó en 2022 ha ralentizado el crecimiento de su economía (y de sus emisiones), así como reorientado los sectores productivos hacia la militarización, que tiene las patas cortas. Pero ha crecido, y mucho. Menos lo hace a partir de 2025, debido a los destrozos causados por la guerra en su sistema industrial, que no aparecen en el cuadro.
El autor ha situado a Rusia en Europa, aunque los pozos de gas y petróleo están en Siberia Occidental, siempre allende los Urales, frontera europea de Rusia. Y por lo demás, si alguien cree que Rusia es Occidente, o no conoce Rusia, o no conoce Occidente.
A partir de Rusia, los restantes países en el gráfico han reducido sus emisiones de CO2. Unos más, otros menos. Incluso los EE. UU., que con el presidente Trump han recuperado la libertad de utilización de combustibles en función de su precio y con ello el crecimiento de su economía[18]. Australia ha reducido imperceptiblemente las emisiones de CO2, lo que ha ido asociado con un decaimiento progresivo de su PIB tras un gran repunte post-COVID del 5,36% en 2021. Desde 2023, decae.
México, que tiene todas las papeletas para convertirse en un genuino Estado fallido[19], se recuperó enérgicamente del COVID en 2021 (5,8% de incremento del PIB), para luego decaer fuertemente hasta el 1,2% del 2024[20] .
Canadá se arrastra detrás de los EE. UU., su verdadero motor, máxime tras la firma del TLCAN[21]. Tras una clásica recuperación postpandémica, su PIB ronda el 1%. Corea del Sur sigue patrones similares: recuperación de la pandemia en 2021 (+4,6%) y deslizamiento posterior hacia el entorno del 1%.
La República Sudafricana (RSA), único país de África en esta muestra, presenta un desempeño desastroso. Los sucesivos gobiernos tras la caída del Apartheid (y ya ha llovido) no hacen sino llevar consistentemente a la cola de los países africanos a quien durante décadas fue responsable del 60% de todo el PIB de África Negra[22]. En esa línea, no puede sorprendernos que la RSA, tras el rebote postpandémico, haya entrado en una dinámica de PIBs sucesivos inferiores al 1%. Vaya en su descargo que las Instituciones Financieras Multilaterales condicionan su desarrollo exigiéndole una estúpida descarbonización[23].
Tras la RSA vienen los EE. UU., que a partir de primeros de 2025 recuperaron la senda de la utilización de cuantos recursos están a su alcance, por lo que el descenso de 11,3% de emisiones se verá matizado en estadísticas posteriores. Brasil redujo sus emisiones un 13,2%. ¿Consecuencias? Ninguna en términos de crecimiento, que se ha recuperado desde la consabida caída de 2020 y se halla en torno al 3%, aunque con tendencia a la baja.
Italia está muy cerca de Brasil en reducción de emisiones de CO2, lo que ha supuesto un fuerte hundimiento de su PIB. Tras la sobresaliente recuperación de la enorme caída experimentada en 2020, su crecimiento económico no tiene pulso, quedando en los últimos años por debajo del 1%, a pesar de las inyecciones financieras de fondos comunitarios.
Japón es un caso especial. Recuérdese que en 2011 sufrió el maremoto y el accidente de Fukushima, que llevó a su gobierno a prohibir el uso de energía nuclear para obtener electricidad. Alternativamente, para hacer frente a la demanda, hubo de reforzar su consumo de hidrocarburos, con el consiguiente crecimiento de las emisiones de CO2[24]. También es Japón un caso muy especial en materia de política económica. En los últimos 25 años se ha convertido en un laboratorio de aplicación de políticas neokeynesianas, método seguro en países avanzados para no crecer con fuerza en ningún momento. El Estado, lejos de reconocer la inviabilidad de muchas grandes empresas y dejarlas caer, las apoyó con ilimitado apoyo financiero y ahora lo que tiene son zombis irrecuperables y una economía languideciente. Y no hablamos del yen.
El caso de Alemania es bien conocido. No les canso, pues acabo de publicar un texto explicativo: https://joseramonferrandis.es/alemania-sigue-despenandose/ Recuerden el aforismo: el pescado se pudre por la cabeza. La UE es el cuerpo, si a eso vamos.
La lista termina con el Reino Unido de la Bran Bretaña, cuya descomposición como Estado y como sociedad es completa, y nada tiene que ver con el Brexit, sino con las demenciales políticas migratorias, fiscales y energéticas de una élite política que trata de conservar sus privilegios a costa de los ciudadanos británicos de la metrópoli. Esto que soportan ahora es la escoria, el reflujo del colonialismo criminal desarrollado por sus ancestros durante más de dos siglos. Que les aproveche. Su PIB, que se recuperó de los efectos de la pandemia, ronda el 1% de crecimiento.
Hemos terminado la revisión. Podemos alcanzar dos conclusiones: una, que a los países no Occidentales se les da una higa esa patraña del CO2. Y hacen bien. Lo suyo es crecer para mejorar la vida de los suyos. Dos, que los países que más CO2 emiten son los que más crecen, una vez descontado el efecto estadístico inherente a los países más pobres. En ambos casos aplica el corolario que conviene conocer: el CO2 no afecta prácticamente nada a las temperaturas, como hemos mostrado tantas veces. Y menos que lo hará: https://joseramonferrandis.es/saturacion/ . Pero sí reducen el bienestar.
Los políticos de Occidente arruinan a sus poblaciones con sus políticas energéticas. Eso debe costarles caro tanto en términos de libertad personal como de riqueza patrimonial.
[1] Y facilitar el transporte, calentar/enfriar las viviendas y las fábricas y mejorar la vida de los ciudadanos.
[2] El planeta está estupendamente, gracias.
[3] https://www.masterresource.org/co2-climate-optimism/co2-is-winning/
[4] Lo he encontrado aquí CO2 is Winning (Mitigation fail) – Watts Up With That?
[5] Y aciertan.
[6] Como el mejor escribano echa un borrón, el autor, Robert Bradley Jr., denomina contaminantes a las emisiones de CO2, como si el CO2 contaminara. Hasta un tipo razonable es capaz de meter la pata groseramente. Cuando se entere de que la concentración de CO2 que tiene en los pulmones es de 40.000 partes por millón (ppm), por las 430 ppm que hay en la atmósfera, igual le da un patatús.
[7] Son datos de World in Data.
[8] ¿Le suena al lector eso de que el mayor crecimiento del mundo se localiza en Asia? Ate cabos.
[9] Incluye Rusia, que llega hasta Vladivostok y las Islas Aleutianas, en el Estrecho de Behring, pero es un error común.
[10] Cuyo PIB crece fuertemente, por encima del de la RP China, desde un 5,5% en 2023 hasta un 8% en 2025.
[11] Su PIB crece de manera sostenida un 5% desde la pandemia.
[12] Con tasas de crecimiento del PIB en torno al 7% tras el COVID.
[13] Que ya es el 16ª PIB de mundo y que, no obstante, sigue elevándose fortísimamente en 2021 (11%) para situarse según ejercicios, entre el 5,4 y el 3,6% desde entonces.
[14] El crecimiento del PIB de Irán entre 20121 y 2024 ha oscilado entre el 3,7% y el 5,3%.
[15] El PIB entre 2021 y 2014 ha crecido desde un 3,3% el primero de los ejercicios hasta un 5,1% en el último, con un pico del 9% entre medias.
[16] Con brutales oscilaciones de su PIB, siempre a caballo del precio del crudo, entre un 6,5% y un 2,6%, con un repunte de un 12% en 2022 (seguido de un 0,5% en 2023). Arabia Saudita dice querer abandonar el monocultivo, pero los resultados no acompañan.
[17] Y hasta ha crecido mucho, con excepción del año 2022 (por las sanciones tras su invasión de Ucraina: su PIB cayó un 1,3%. El resto del tiempo, las alzas han oscilado entre el 5,9% de 2021 y el 4,9% en 2024.
[18] El gas natural emite mucho menos CO2 a la atmósfera que el carbón. El primero, 0,37 kg por kWh. El segundo, 0,95 kg. Los EE. UU. están reemplazando fuertemente el carbón por gas natural en la producción de electricidad, de ahí el descenso.
[19] Muchos creemos que ya lo es, aunque no cumpla con todos los requisitos expuestos por Max Weber.
[20] Y del 0,8% en 2025, consolidando una tendencia a la que no se ve salida.
[21] Tratado de Libre Comercio de América del Norte.
[22] Es decir, 49 países; todos los continentales e isleños conexos (Cabo Verde y Madagascar) menos Marruecos, Argelia, Túnez, Libia y Egipto.
[23] A uno de los países del mundo que más y mejores reservas de antracita posee. La puede exportar a la RP China y que ésta la queme para producir energía eléctrica, pero ellos no pueden hacerlo. Cosas del Banco Mundial, que así obstaculiza el desarrollo de los menos fuertes.
[24] Su producto interior bruto (PIB) registró variaciones anuales como sigue: -4,1% en 2020, + 2,6% en 2021, + 1,0% en 2022, + 0,7% en 2023 y una contracción de -0,2% en 2024. Su situación no se resolverá con reducción de las emisiones, aunque es necesario recordar que se han debido en gran parte a la decisión de reabrir las centrales nucleares, una vez comprobado que el accidente de Fukushima, que no produjo muerto alguno, es difícilmente repetible y, en todo caso, la energía nuclear es la menos gravosa para la economía japonesa.