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JRF

Un blog reaccionario

«Verum, Bonum, Pulchrum»

Veamos en qué consiste la Agenda 2030

por | 24 Sep 2025 | Globalización, Libros, Opinión sobre terceros

Los Objetivos de Desarrollo Sostenible, más conocidos por «Agenda 2030», constituyen la más reciente iniciativa estratégica de la Organización de Naciones Unidas. Siguen el camino marcado por los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM) cuyo ámbito temporal de actuación se extendió entre los años 2000 y 2015.

La idea de ambos proyectos a largo plazo es la misma: dictar a los países miembros de la ONU las actuaciones que tienen que desarrollar en distintas áreas. En el primer intento (ODM) se enunciaron 8 Objetivos, mientras en el segundo (la Agenda 2030) son 17, en un documento de mucha mayor envergadura.

El primer intento se saldó en un fracaso casi absoluto, como explico con precisión en el libro, mientras el segundo lleva un camino aproximadamente igual aunque, al no tratarse de Objetivos cuantitativos, no es fácil contabilizarlo. Pero puede esperarse. Las razones son tres y una más de fondo.

La primera, porque Naciones Unidas lleva fracasando en toda la línea desde hace 80 años, sin excepción[1]. Ha fracasado desde el principio en su único objetivo fundacional, que era conservar la paz en el mundo tras la Segunda Guerra Mundial. Y lleva haciéndolo desde hace 65 en materia de transferencias de renta desde los países ricos a los pobres. Los recursos financieros han fluido en cantidad sin precedentes en los cuatro “Decenios para el Desarrollo” habidos desde 1960, sin conseguir que uno sólo de los países pobres se desarrolle en absoluto[2].

La segunda, porque tanto los 17 Objetivos como las 169 Metas detalladas y especificadas, no se pueden cumplir con carácter general, pues los países miembros no son homogéneos y las recetas (muy teóricas y sin concreción alguna) no discriminan por países.

La tercera, porque si los proyectos estratégicos de Naciones Unidas alcanzasen los Objetivos propuestos, el organismo habría de inventarse otros proyectos, o a falta de ellos, debería disolverse, y ese no es un planteamiento verosímil. Por lo tanto, la ONU se asegurará de que las Metas y los Objetivos estén fuera de su alcance para poder seguir persiguiéndolos.

La de fondo se refiere a que el propio organismo general, la ONU, que se creó en 1945, lo fue de acuerdo con esquemas y realidades geopolíticas de la época[3]. Desde entonces se han producido hechos de enorme envergadura: el número de países miembros se ha multiplicado casi por cuatro, muchas de las grandes potencias de entonces han dejado de serlo y los esquemas institucionales de la organización deben ser repensados. O acaso sea la ONU como un todo la que deba ser replanteada en su totalidad[4].

En ese marco institucional, los autores del libro han revisado en profundidad y con gran detalle los 17 Objetivos y las 169 Metas. Han efectuado una labor forense, revisando metodología, fines, medios y hasta el lenguaje de cada Objetivo, de cada Meta. Ha sido un trabajo minucioso y preciso.

Con todos los datos en la mano, las conclusiones son claras: la conocida como “Agenda 2030” es innecesaria, pues nadie ha pedido a la ONU que dé instrucciones a los países que no las precisan, ni las imparta a los países que no pueden instrumentarlas. Y como no se han pedido, no se van a aplicar.

También es redundante, porque muchos de los llamados Objetivos son en realidad síntesis de procesos naturales en el proceso de crecimiento de las sociedades, que se materializarán o no más allá de que la ONU los propugne o se abstenga. El libro hace hincapié en muchos de esos casos.

En un considerable número de capítulos el lector observará cómo la redacción es inusitadamente contradictoria. Contradictoria entre Objetivos, entre Metas y hasta dentro de algunas Metas, a pesar de que éstas son bastante concisas. Es algo inusitado, que uno no espera encontrar en un documento sedicentemente tan pensado.

Además, la Agenda 2030 es extremadamente cara. El propio documento no hace sino reclamar enormes cantidades de fondos constantemente, alcanzando el clímax en un último Objetivo, a lo largo de cuya redacción no hace otra cosa.

Por último, pero principalmente, la Agenda 2030 es intervencionista. La ONU pretende minimizar la independencia de los Estados miembros para a cambio ganar ella el protagonismo global y, desde esa posición, dictar las políticas que quieren imponer. Y son políticas inequívocamente socialistas, cuyo objetivo no declarado como tal, pero evidente, es acabar con las economías de libre mercado de Occidente en beneficio de los Estados que de forma individual o agrupada dictan las líneas de trabajo de las estrategias de la ONU. Ninguno de ellos es occidental, ténganlo por seguro.

La conclusión es clara: la Agenda 2030 es un peligro para las naciones y para los pueblos, que con la pérdida de soberanía ven amenazada asimismo su libertad. De la misma forma que el que llaman “cambio climático antropogénico” es una falsedad patente desde el punto de vista científico[5], pero que los voceros de la ONU (y de la UE) utilizan para desmantelar la economía de mercado subordinando la actividad económica a los intereses de la República Popular China, así los Objetivos de la “Agenda 2030” buscan resultados análogos: destruir las sociedades avanzadas y libres.

La ONU ha devenido una institución no ya inútil en todas sus facetas, sino perniciosa, dañina. Mantenerla es un carísimo error, caro por lo que cuesta cada año a los Tesoros de los países miembros y caro por el coste de hacer frente a las deletéreas consecuencias de la implantación de sus políticas.

[1] Pueden ver el detalle aquí https://joseramonferrandis.es/naciones-unidas-desempeno-deriva-y-critica/

[2] Además de en el libro “Desmontando la Agenda 2030”, pueden verlo en “Globalización y Generación de riqueza” con mucha mayor extensión https://www.unioneditorial.net/libro/globalizacion-y-generacion-de-riqueza-un-mundo-mas-prospero-mas-eficiente-y-mas-justo-merced-al-comercio-internacional-y-a-la-inversion-extranjera-directa/

[3] Y con los antecedentes de la malograda Sociedad de Naciones. Pueden verlo aquí https://joseramonferrandis.es/organizacion-de-naciones-unidas-antecedentes-origen-actividades-tradicionales/

[4] Lo desarrollo aquí https://joseramonferrandis.es/naciones-unidas-una-institucion-deleznable/

[5] Lo explico en el libro “Crimen de Estado” https://www.unioneditorial.net/libro/crimen-de-estado/

Autor del artículo

<a href="https://joseramonferrandis.es" target="_blank">José-Ramón Ferrandis</a>

José-Ramón Ferrandis

Nacido en Valencia (España) en 1951. Licenciado en Ciencias Políticas por la Universidad Complutense. Técnico Comercial y Economista del Estado. Salvo posiciones en Madrid, destinado sucesivamente en Ceuta (España), Moscú (URSS), Washington (EE. UU.), Moscú (Rusia) y Riad (Arabia Saudita). Profesor de Análisis Riesgo País, Análisis de tendencias y Mercados internacionales. Analista. Escritor (Globalización y Generación de Riqueza, África es así, Crimen de Estado). Áreas de especialización referidas a su trayectoria. Con el blog espera poder compartir experiencias y divulgar análisis sobre asuntos de interés general, empezando por el clima y terminando por la Geopolítica; sin dejar de lado la situación de España. Lo completará publicando semanalmente la Carta de los martes, que tiene 4 años de existencia.