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JRF

Un blog reaccionario

«Verum, Bonum, Pulchrum»

Efemérides del 9 de febrero

Desde muy temprana fecha, España aspiraba a integrarse en una entidad comercial de rengo superior que podría proporcionar a nuestro país ventajas de todo orden, que los manuales de uniones aduaneras relatan muy detalladamente. El gobierno lo tenía claro.

Vean cómo se enuncia en el libro “Franco sin adjetivos”[1]

El 9 de febrero de 1962, Franco instruyó al ministro de Asuntos Exteriores, Fernando María Castiella, para que iniciara las negociaciones de ingreso de España en el Mercado Común Europeo[2]. Éste hizo entrega del documento formal de solicitud al presidente del Consejo de ministros de la Comunidad Económica Europea, Maurice Couve de Murville.”

La entrada de España tuvo lugar 24 años después. Ya no se trataba del Mercado Común, sino de la Comunidad Económica Europea.

[1] https://www.sndeditores.com/libro/francisco-franco-sin-adjetivos_158908/

[2] “Una asociación susceptible de llegar en su día a la plena integración después de salvar las etapas indispensables para que la economía española pueda alinearse con las condiciones del Mercado Común”. Estaba claro.

Efemérides del 8 de febrero

Por lo común, las efemérides que subo al blog tienen que ver con la Historia de España, y más específicamente, con las que se materializaron a lo largo de las tres primeras cuartas partes del Siglo XX.

Hoy es distinto. Esta vez hablaremos de Hungría, o no solamente, pues aunque el hecho que se recuerda tiene mucho que ver con la Historia de ese país centroeuropeo, es capital para explicar el posterior decaimiento imparable que la experimentado la Iglesia Católica en su devenir histórico. No es tanto por lo que ocurrió el 8 de febrero de 1949 (quien, a estas alturas del partido, no sepa que la URSS fue la materialización del Mal, ya no tiene arreglo) sino lo que posibilitó la constante presión del papa Juan XXIII para que el cardenal Mindszenty cediera ante las presiones soviéticas, renunciara a su cargo y abandonara Hungría. Esa estrategia, más la posterior iniciativa del papa Pablo VI, quien negoció su abandono de la legación norteamericana en Budapest y su posterior salida de Hungría hacia Viena, cesándole posteriormente sin más, fue decisiva.

Eso, y las conclusiones del Concilio Vaticano II convocado por Juan XXIII para “actuaIizar” la Iglesia, la introdujeron en una pendiente que ni los ejercicios magistrales de San Juan Pablo II y de Benedicto XVI han podido corregir, pues es estructural: la Iglesia Católica, ya “actualizada”, se está despeñando sin aparente vuelta atrás.

Empecemos.

József Mindszenty nació el 29 de marzo de 1892 en Csehimindszent, condado de Vas, Austria-Hungría. Nacido como József Pehm, fue cardenal y octogésimo tercer arzobispo de Esztergom.

Entró en el seminario diocesano de Szombathely en 1911. Fue ordenado sacerdote en 1915 por el obispo de Szombathely, conde János Mikes. Durante el estallido de la revolución comunista en 1919, que precedió a la muy breve República soviética húngara[1], el gobierno socialista de Mihály Károlyi lo arrestó el 9 de febrero de 1919 por enfrentarse a las políticas socialistas. Recién liberado, fue vuelto a arrestar por el gobierno comunista de Bela Kun el 30 de julio siguiente e internado en un campo de concentración junto con su obispo. Una vez derrotado el régimen, fue liberado junto con los demás religiosos. En ese mismo año de 1919 fue nombrado párroco de la ciudad de Zalaegerszeg.

In 1939, Mindszenty exhortó a sus fieles a no votar a favor del Partido nacional socialista Cruz Flechada[2]. Fundó numerosas escuelas y parroquias. Firmó una carta de protesta de varios obispos en contra de los asesinatos de judíos cuando Adolf Hitler comenzó su persecución contra ellos en Alemania.

En 1940, publicó un panfleto, “El comunismo verde”[3], contra el partido nazi húngaro, motejándolo de diabólico y de ser tan perverso como el comunista. En 1941, durante una campaña de magiarización, adoptó el apellido Mindszenty en honor a su pueblo natal. Durante la Segunda Guerra Mundial, Mindszenty coordinó el suministro de alimentos a campos de refugiados. En marzo de 1944 fue consagrado obispo de Veszprém por el Papa Pío XII. El 27 de noviembre de 1944 fue arrestado por oponerse al plan de alojamiento de los soldados alemanes y húngaros pronazis del Partido de la Cruz Flechada en instalaciones de su residencia oficial. Como las persecuciones contra los judíos y la destrucción del país por el régimen filonazi se recrudecían, Mindszenty envió al presidente Ferenc Szálasi un memorándum firmado por los obispos del oeste de Hungría, instándole a que detuviera esa política. Cuando el gobierno títere nazi húngaro colapsaba, en abril de 1945, el arresto fue levantado. Para entonces, Mindszenty ya era un símbolo de la resistencia para todos los húngaros, creyentes o no.

El 15 de septiembre de 1945, el papa Pío XII nombró a Mindszenty Cardenal Primado de Hungría y arzobispo de Esztergom, sede de la Iglesia Católica en Hungría. El 21 de febrero de 1946, Pío XII elevó a Mindszenty al rango de Cardenal Presbítero Santo Stefano Rotondo[4].

A medida que se afianzaban los comunistas en el poder del Estado húngaro, los demás partidos desaparecían. Pronto sólo quedó la Iglesia para resistir. El régimen comunista empezó a atacar a la Iglesia Católica en general y al Cardenal[5] en particular, tanto en los medios como en los tribunales. Mindszenty contactó con la Embajada de los EE. UU. para que se involucrara en la lucha contra el gobierno comunista, pero ésta lo rechazó. El Cardenal insistió en su determinación para evitar que el Estado comunista se quedara con las escuelas parroquiales.[6] El Partido comunista atacó asimismo a Mindszenty por sus exigencias de compensaciones tras la requisa de las tierras propiedad de la Iglesia.

En 1948, las órdenes religiosas y la enseñanza en escuelas no estatales fueron prohibidas. El presidente del gobierno, Mátyás Rákosi, acusó específicamente a la Iglesia Católica de ser “el mayor terrateniente de Hungría y una fuerza reaccionaria que apoyaba a la monarquía y la dictadura del Almirante Horthy[7]”. El 26 de diciembre de 1948, el Cardenal fue arrestado, acusado de traición, conspiración y otros cargos en contra del Estado comunista. Se le confinó en un cuartel en Budapest, donde fue sometido a torturas físicas y psicológicas para tratar de obligarle a renunciar a su cargo[8]. Sufrió un juicio farsa[9] y, tras confesar que había organizado el robo de la corona de San Esteban para investir al príncipe Otto de Habsburgo como rey de Hungría, que pensaba reinstaurar el capitalismo y que estaba planificando la Tercera Guerra Mundial[10], fue condenado a cadena perpetua el 8 de febrero de 1949[11]. Se le halló culpable de operar en el mercado negro, traición y espionaje. Debido a su quebrantada salud, fue mantenido bajo arresto domiciliario. El 22 de febrero de 1949, Pío XII excomulgó a los implicados en el juicio y condena de Mindszenty.

En 1955, estando el cardenal Mindszenty bajo arresto, se rodó la película El prisionero, basada en su detención y proceso. El Cardenal húngaro mostró su rechazo, porque la película no reflejaba ni de lejos la crueldad de los calabozos húngaros, los guardias y los interrogadores.

Durante la revolución húngara de 1956, Mindszenty fue liberado. Ya en Budapest, se pronunció en la radio en favor de la libertad de Hungría, elecciones libres, la libertad religiosa y la propiedad privada. El 2 de noviembre de 1956, en una alocución[12], se mostró conciliador y evitó referirse al asunto de las propiedades de la Iglesia en Hungría. Unas horas después de su discurso las tropas rusas entraron en Budapest y ahogaron en sangre la revolución. Mindszenty solicitó y obtuvo asilo político en la embajada de los Estados Unidos. Tras quince años recluido[13] en ella, salió el 23 de septiembre de 1971 merced a un acuerdo entre el Vaticano[14] y el gobierno comunista húngaro. Presionado por el papa Pablo VI[15], el cardenal abandonó Hungría y se refugió en Austria, desde donde continuó su labor pastoral a los húngaros en todo el mundo. Se negó a renunciar a la primacía de la Iglesia católica húngara. En diciembre de 1973 el papa Pablo VI retiró el nombramiento a un anciano y enfermo Cardenal Mindszenty[16] y declaró vacante la diócesis de Esztergom. Mindszenty murió el 6 de mayo de 1975, a los 83 años, en su exilio de Viena. Al poco, Pablo VI cedió una vez más ante los comunistas nombrando al obispo László Lékai como Primado de Hungría.

Durante cinco décadas, Mindszenty personificó la oposición sin compromisos a las dictaduras totalitarias. En los primeros años, frente al nazismo, y durante los últimos treinta años de su vida, estuvo luchando por la libertad religiosa bajo el régimen comunista en Hungría, lo que le valió la admiración por su valor y determinación. Fue conocido como «soldado de la Fe», «símbolo de la resistencia a todas las formas de violencia» y «el mártir más célebre del catolicismo de su tiempo».

Esta es la efemérides anunciada al principio de este texto. Ahora, para finalizar, me permito invitarles a que vean el documental que se puede encontrar en el enlace a continuación. Es excelente y permite completar lo que acaban de leer.

https://youtu.be/QGM2iyEUf_I?si=a34MlJDUTRgysePK

[1] La República soviética húngara fue un efímero régimen comunista en Hungría, hecho posible por la unión del Partido Socialdemócrata y el Partido Comunista húngaro. Empezó el 21 de marzo de 1919 y terminó el 1 de agosto de ese mismo año.

[2] Su firmeza ante la presión del nazismo y los «Flechas Cruzadas» (del partido filonazi surgido en Hungría durante la 2ª guerra mundial, Nyilaskeresztes Párt-Hungarista Mozgalom, traducible como Partido de la Cruz Flechada-Movimiento Hungarista) frenó las atrocidades que se llevaban a cabo contra los judíos.

[3] Verde por el color de las camisas de los uniformes que llevaban los militantes de la Cruz Flechada.

[4] Se afirma que Pío XII, dirigiéndose a Mindszenty durante el acto de imposición de banda roja propia del rango concedido, le dijo: “Entre estos 32, usted será el primero en sufrir el martirio simbolizado por este color rojo”.

[5] Para el partido comunista en el poder, Mindszenty era la viva imagen de la reacción clerical.

[6] «La Iglesia no busca protección secular, sino únicamente la de Dios”.

[7] El Almirante Miklós Horthy fue un militar y político húngaro, regente de Hungría entre el 1 de marzo de 1920 y el 15 de octubre de 1944. Encabezó un régimen autocrático de carácter conservador.

[8] Poco antes de su arresto, escribió una nota afirmando que no había participado en conspiración alguna y que cualquier confesión sería el resultado de coacciones.

[9] Que desencadenó protestas en todo el mundo y provocó una Resolución en Naciones Unidas. Se hizo a la manera de los llamados Juicios de Moscú, espectáculos celebrados entre 1936 y 1938 en la URSS.

[10] Esas fueron las confesiones que se le extrajeron por tortura.

[11] Pío XII fue muy claro: “«El objetivo principal de este enjuiciamiento era devastar la Iglesia católica en Hungría con la esperanza de lograr lo que afirman las Sagradas Escrituras: “Herirá al pastor y se dispersarán las ovejas”.

[12] El gobierno reformista de Imre Nagy le pidió prudencia en su discurso.

[13] Ello a pesar de las protestas del gobierno húngaro y de las súplicas del Papa para que aceptara un puesto en la Curia Romana.

[14] Juan XXIII no cesó de pedirle que dimitiera y abandonara el país.

[15] Pablo VI siguió cediendo; declaró a Mindszenty “víctima de la Historia” (y no del comunismo, curiosamente) y anuló la excomunión declarada por Pío XII.

[16] En eso consistió esencialmente la Ostpolitik: traicionar a los fieles y allanarse ante el comunismo.

Ciclo de historia sobre “España en el período 1936/1975”. Decimoséptima ponencia. José-Luis Orella

D. José-Luis Orella ha efectuado una presentación titulada “Estabilización, apertura y desarrollo en los 60´y los 70´”.

José Luis Orella es profesor titular de Historia Contemporánea en la Universidad CEU San Pablo, con tres sexenios de investigación (CNEAI). Es Doctor en Historia Contemporánea por la Universidad de Deusto y de Derecho Político por la UNED.

Es asimismo autor de libros y artículos sobre la identidad cultural y foral vasca; la construcción de la sociedad civil católica en España y estudios comparativos sobre la formación de la sociedad contemporánea de los países centroeuropeos y orientales con la española. Entre los últimos publicados se encuentran “Historia del fascismo”, “Córdoba”, “Poland and Spain – Border Countries of the European Union”, “El terrorismo en la Europa del Bienestar”,  “El Beato Maloyan en el Gólgota de los armenios” y “La España del Desarrollo”.

Recordemos el contexto: estamos publicando las grabaciones correspondientes a un conjunto de 30 disertaciones, referidas a los hechos acontecidos en España entre los años 1936 y 1975, que se llevaron a cabo en el Centro Cultural de los Ejércitos, situado en Gran Vía nº 13 de Madrid.

El enlace para ver el vídeo referido a la presentación se halla al pie.

https://youtu.be/epU1RkxQ_W0?si=-13w3Dk3ZGZ4bSaf

Hielo ártico y comercio

Empecemos por el principio, que suele ser cosa adecuada. ¿Hay menos hielo en el océano glacial ártico?

Ítem más, en caso afirmativo, ¿desde cuándo? Veamos[1].

Los datos satelitales sobre el hielo en el océano glacial Ártico comenzaron a estar disponibles en 1979. Desde esa fecha, muestran una reducción del hielo presente en las aguas del polo Norte en el mes de septiembre, de acuerdo con un comportamiento sinusoidal en función de las estaciones del año. Vean lo que afirma el NSDIC[2]:

La tendencia general a la baja en la extensión mínima de hielo entre 1979 y 2025 es del 12,1% por ciento por década en comparación con la media de 1981 a 2010. Según la tendencia lineal, la pérdida de hielo marino es de aproximadamente 74.000 kilómetros cuadrados al año, equivalente a perder anualmente … una superficie como la de Austria.

Pero eso sí, «Esta tendencia general debe verse con la salvedad de que no ha habido una tendencia descendente significativa en los mínimos de septiembre en las dos últimas décadas.» Vamos, que el hielo es estable desde 2007. Eso revela, por un lado, que los modelos del IPCC siguen fallando (nada que no supiéramos) y por otro, que no es cierto que cada vez haya menos hielo en el Ártico. Perdón, quise decir que es falso que cada vez haya menos hielo en el Ártico. En el mínimo anual, el 10 de septiembre, quedan 4.600.000 kilómetros cuadrados de hielo.

Ya, pero eso, ¿es mucho o es poco? ¿Es más o es menos? Pues es la décima cifra más baja de todos los registros, casi idéntica a lo contabilizado en 2008 y 2010. Es más hielo del que había en 2007, 2008, 2011, 2012, 2015, 2016, 2019, 2020, 2023 y 2024. Y desde luego, es infinitamente más de lo que el infame ex vicepresidente de los EE. UU. Al Gore[3] afirmó con soltura en 2009.

Si lo analizamos en valores absolutos y lo ponemos en relación con las dos referencias más relevantes, 4,60 millones de km² es 1,21 millones de km² mayor que el récord mínimo de 3,39 millones de km² de 2012 y 1,62 millones de km² menor que la media de los años 1981-2010. Y un dato que se suele pasar por alto: ese mínimo se ha alcanzado el 10 de septiembre, no el 14 como es habitual.

Todo esto se puede apreciar en general en este gráfico del NSDIC. la evolución del hielo en 2025 sigue la línea azul. A título de ejemplo, el récord mínimo de 2012 es la línea discontinua marrón:

Arctic Sea Ice Minimum 2025: Another Year, Another Non-Event – Watts Up With That?

El patrón es visible: el hielo ártico no se desvanece. Está sujeto a oscilaciones, que son debidas a variabilidad natural, no al CO2, como quieren hacernos creer para justificar las políticas energéticas suicidas que intentan acabar con Occidente.

Ya, pero el título de este artículo es “Hielo ártico y comercio”. ¿Dónde está en los datos la referencia al comercio? No, verán. El título viene a cuento de Groenlandia, asunto que llena portadas en las últimas semanas.

Dícese que el presidente norteamericano tendría en mente cualquiera[4] de estas tres razones para considerar la compra de Groenlandia: una, las tierras raras que se hallarían en su subsuelo. Dos, la proximidad por la vía polar de la península de Kola, en Rusia, donde el ejército de ese país tiene alojados todos sus vectores de ataque estratégico[5], a los que EE. UU. tiene que atender y enfrentar. Y tres, el nuevo corredor comercial marítimo chino a través de las aguas del polo Norte para reducir la distancia del transporte de mercancías y evitar el canal de Suez, “ahora que los hielos del polo se diluyen”. Pues va a ser que no, que no se derriten. Esa opción no tiene fundamento.

[1] Lo haremos siguiendo las líneas de este artículo Arctic Sea Ice Minimum 2025: Another Year, Another Non-Event – Watts Up With That?

[2] NSIDC es el National Snow and Ice Data Center https://nsidc.org/home

[3] En 2009, Al Gore declaró en la COP15 (COP es la Conferencia de las Partes, esas kermesses organizadas anualmente por organismos de la ONU dedicados a destruir las economías occidentales) que “el Ártico estará completamente deshelado en el verano de 2014”. Pues ya ven, en 2025, el hielo ártico es mayor que la extensión de la India. El error de cálculo de ese sobrevaloradísimo personaje es mayor que la superficie de Groenlandia y Alaska juntas.

[4] O todas ellas.

[5] Submarinos, bombarderos y misiles ICBM.