por José-Ramón Ferrandis | 10 May 2026 | Libros, Países / Áreas geográficas
Esta es la efemérides del 10 de mayo. Los hechos se remontan a 1931, menos de un mes tras la proclamación de la II República. Lo acontecido este día 10 marcó el devenir del régimen. Vamos a ver lo ocurrido durante tres días consecutivos.
“El 10 de mayo, una multitud rodeó la sede del diario ABC en la calle Serrano de Madrid. Intervino la Guardia Civil, que disparó contra los que intentaban quemar el edificio, causando dos muertos y varios heridos. La subsiguiente manifestación en la Puerta del Sol[1]exigió la dimisión del ministro de la Gobernación, Miguel Maura. Grupos terroristas asolaron centros católicos. Por la noche, los atentados se reprodujeron, esta vez contra la Guardia Civil. De madrugada, el ministro de la Gobernación, Miguel Maura, quiso desplegar al instituto armado, pero el presidente Alcalá-Zamora y el ministro de la Guerra, Azaña, se lo impidieron argumentando la inconveniencia de reprimir al «pueblo»[2], restando importancia a lo sucedido[3].”
[1] Donde se hallaba la sede de la Dirección General de Seguridad.
[2] El Socialista editorializó que “La reacción ha visto ya que el pueblo está dispuesto a no tolerar. Han ardido los conventos: ésa es la respuesta de la demagogia popular a la demagogia derechista”. Las logias masónicas también expresaron su malestar por la sedicente contemporización con el clero y los monárquicos. La izquierda republicana y los socialistas hablaron de conspiración monárquica y clerical.
[3] Maura informó de que algunos jóvenes del Ateneo de Madrid se estaban preparando para quemar edificios religiosos al día siguiente. Manuel Azaña le contestó que esas eran “tonterías” y que, en todo caso, de ocurrir, sería una muestra de “justicia inmanente”.…
por José-Ramón Ferrandis | 8 May 2026 | Libros, Países / Áreas geográficas
La Sociedad de Naciones antecesora de la Organización de Naciones Unidas, empezó su andadura herida de muerte. Vean por qué y cómo lo cuenta l libro “Franco sin adjetivos”[1]
“El 8 de mayo de 1939, Franco retiró a España de la Sociedad de Naciones[2].”
[1] https://www.sndeditores.com/libro/francisco-franco-sin-adjetivos_158908/
[2] La Sociedad de Naciones (SdN) fue creada el 28 de junio de 1919 tras haber aceptado la Conferencia de Versalles, el 25 de enero de 1919, la sugerencia del presidente norteamericano Woodrow Wilson de constituirla. Su objetivo era sentar las bases de un nuevo orden internacional tras la I Guerra Mundial y evitar que tuviera lugar otra guerra de esa envergadura. La SdN integró originalmente a 42 países (16 de ellos, europeos), incluyendo a los vencedores en la Gran Guerra y a 13 neutrales. Llegó a tener 57 miembros. Las lenguas oficiales fueron el francés y el inglés. Nunca contó con la presencia de los EE. UU., debido a la negativa del Senado estadounidense a participar en ella. Inicialmente fueron excluidos Alemania, Austria, Turquía (perdedores de la guerra) y la URSS. Todos ellos se incorporaron con posterioridad. Los fracasos de la SdN fueron significativos.
Unos pocos ejemplos: en 1923, Francia ocupó la región alemana de la cuenca del Ruhr para exigir reparaciones de guerra, sin que la SdN lo condenara a pesar de estar oficialmente prohibidas esta clase de operaciones para cobrar deudas de guerra (fue Francia la que más dañó el prestigio de la SdN con estas actuaciones). En 1935, Italia invadió Abisinia. El emperador Haile Selassie solicitó la intervención de la SdN, quien condenó la invasión e impuso sanciones económicas, pero excluyendo las exportaciones de carbón, petróleo y acero a Italia, cosa que posibilitó la completa invasión de Abisinia en mayo de 1936. Semanas después, la SdN levantó las sanciones. Al poco, Italia abandonó la SdN.
Alemania y Japón dejaron de formar parte también de la SdN en 1933. La URSS fue expulsada en diciembre de 1939, cuando sus tropas invadieron Finlandia. La incapacidad para convencer o forzar a los agresores en el marco de las relaciones internacionales fue letal para la SdN. Además, fueron notables coadyuvantes la no participación de los EE. UU. en el organismo, la exclusión inicial de los países derrotados en la Gran Guerra, la responsabilización de Alemania por todo lo acontecido desde 1914, las políticas de apaciguamiento desarrolladas por Francia y el Reino Unido frente a la Alemania nacional socialista y, finalmente, la invasión alemana de Polonia el 1 de septiembre de 1939. La Sociedad de Naciones fue disuelta oficialmente en abril de 1946. Sus activos y archivos fueron traspasados a la recién creada Organización de las Naciones Unidas.
por José-Ramón Ferrandis | 7 May 2026 | Cambio climático
Hace pocos días se publicó una noticia curiosa[1]. Titular y subtítulo rezaban así: “Los científicos no dan crédito: emerge una trampa de caza de hace 1.500 años tras el deshielo en Noruega.
El retroceso de un glaciar en Noruega deja al descubierto una sofisticada trampa de madera para renos con más de 1.500 años[2]. El hallazgo, excepcional en Europa, revela cómo cazaban las antiguas comunidades y alerta del impacto del deshielo.”
El descubrimiento alerta del impacto del deshielo. Ya. A mí, ser descreído de las fábulas globalistas, me sugiere (alerta no es el término apropiado en mi caso) que hace 1.500 años, los seres humanos cazaban animales. Unos y otros vivían donde hasta ahora había (sigue habiéndolo, hablamos de un proceso de deshielo) glaciares.
La pura lógica indica que si en un lugar dado había bosques (con árboles que los cazadores talaban para hacer con sus ramas y troncos las trampas de caza), eso significa que no había hielo, sino tierra fértil. Y si había tierra y no hielo, eso significa que hacía más, mucho más calor que ahora. Los renos ramoneaban y se alimentaban de vegetación, que no crece sobre el hielo. Las comunidades de seres humanos no andaban lejos, y no vivían sobre el hielo, porque más al sur no lo habría y se hubieran desplazado. El clima era más cálido, mucho más cálido que ahora, y desde mucho antes, porque el suelo estaba colonizado por las plantas, y eso lleva tiempo.
En nuestros días no llegamos ni de lejos a ese óptimo climático[3]. Pero, ¿cómo es posible que hiciera más calor si la concentración de CO2 en la atmósfera era muy inferior a la actual? ¿No habíamos quedado en que el calentamiento era debido al CO2? Y hace 2.000 años, con el CO2 a la mitad del nivel actual ¿a qué se debía el calorcillo reinante?
Pegúnteselo a D. António Guterres, lector. O al IPCC, que seguro tiene una porción de modelos para el futuro que alerten de un calentamiento fatal e irreversible. La Historia y los datos no les interesan. ¿A quién va usted a creer, a la ONU o a sus ojos pecadores?
[1] Los científicos no dan crédito: emerge una trampa de caza de hace 1.500 años tras el deshielo en Noruega
[2] No son los renos, sino las trampas, quienes tienen más de 1500 años.
[3] Mejor los arbolitos y el musgo que el hielo, ¿no?
por José-Ramón Ferrandis | 5 May 2026 | Cambio climático, Economía, Globalización
Lo llamaban “Transición a las energías limpias”. “Descarbonización”. “Salvar el planeta”. “Evitar el apocalipsis”[1]. “Cero neto”, o lo que sea. No hacía ninguna falta montar esta farsa. No está ocurriendo nada en el clima que no haya ocurrido antes. Es otra fabulación socialista, mentalidad proclive a la mentira, el engaño, el robo, la destrucción y, cuando todo sale mal, la huida, la escapada. Y pasado un tiempo, valiéndose del olvido y del falseamiento de la historia, vuelta a empezar.
La “revolución verde”, inútil en relación con el clima, es un fracaso. No se puede suministrar energía eléctrica a las economías de las sociedades solamente con energías solar y eólica, ni siquiera con la ayuda de gigantescas baterías[2], ni con una red que cubriera millones de kilómetros cuadrados de extensión, ni tapizando tierra y mar con molinillos y paneles solares. El estúpido experimento del gobierno de España de 28 de abril de 2025 lo demostró con un apagón completo, que duró horas, provocó más de una decena de muertos y generó grandes pérdidas económicas. Una élite política criminal, pagada por nuestros impuestos, nos está destrozando, mientras se enriquece obscenamente.
No sólo no puede cubrir nuestras necesidades en materia de energía eléctrica, simplemente, sino que además nos ha costado y nos cuesta enormes cantidades de recursos financieros que podrían dedicarse a fines necesarios. Además, el encarecimiento de la factura eléctrica ha provocado el hundimiento de nuestras economías, la pérdida de competitividad de nuestras empresas y el abandono de mercados en los que nuestros bienes y servicios eran muy demandados. Y luego se quejan de que la canción del verano sea un éxito permanente de crítica y público. A ver, estadios de fútbol de toda España, cantad a coro “¡socialista[3] el que no bote!” Se van a enterar estos.
Al grano. Tony Seruga escribe en Twitter que, “entre 2010 y 2026, gobiernos y empresas gastaron aproximadamente 2.000.000.000.000[4] de dólares en energía solar, eólica y programas de “Cero neto” con la promesa de una transición a la energía limpia.” En la práctica, lo que resultó fueron problemas de suministro, precios de la electricidad más altos y ninguna alteración de clima, insisto. Todo era esperable, pero se vendió lo contrario. Y las élites occidentales lo compraron, cundo no lo coprotagonizaron.
Quince años más tarde, la energía en general y la eléctrica en particular siguen siendo tan carbonointensivas como siempre, en parte debido a la paradoja de Jevons de la que hablaremos en un nuevo artículo en breve, en parte a que las llamadas renovables son ineficientes, intermitentes y heterónomas. Sobre todo, ineficientes.
¿Ineficientes? Sí. No es lo mismo “capacidad instalada” que energía entregada. Uno puede instalar 100 MW y creerse que puede entregar esa potencia, pero nunca es así[5]. La cosa es demencial en los casos de las energías eólica y solar, que rinden sólo en torno al 20% del tiempo. A su lado, las plantas tradicionales[6] producen hasta el 90% del tiempo[7]. Y con todo y con eso, cuando uno instala eólica y solar tiene que mantener en marcha las de gas para cuando no sople el viento ni luzca el sol, o disponer de centrales nucleares que mantengan unos mínimos de asistencia a la red, porque las “renovables” fallarán. Cuando se tiene en cuenta todo eso, se aprecia que los costes de las energías renovables son mucho más altos que los de las tradicionales. Lo hemos visto aquí https://joseramonferrandis.es/sobre-los-costes-relativos-de-las-energias-primarias-la-estafa-de-las-llamadas-renovables/ y ahora lo vamos a ver en este cuadro de Tony Seruga.

$2 Trillion Later, The Green Revolution Collapsed: How Chasing Weather Power Bankrupted the Grid and Cost the World $40 Trillion in Growth – Watts Up With That?
Lo explico someramente. Hay tres columnas; la primera se refiere al camino que han seguido esos dos billones gastados en energías renovables. La segunda, si se hubiese gastado en energía nuclear. Y la tercera, en centrales de gas natural.
La primera fila se refiere a las emisiones de CO2, muy superiores en el caso de las energías verdes[8]. La segunda habla de costes por MWh, que favorecen al gas natural con precios entre la mitad y un tercio que eólica y solar. La tercera habla de la vida útil de los sistemas de generación, muy favorables a la nuclear. La cuarta explica a cuántas viviendas podría suministrar electricidad[9] cada vía. La quinta y la sexta explican las pérdidas de PIB mundial que han tenido lugar, que oscilan entre 37 y 40 billones de dólares.
Seruga cierra su artículo con un párrafo que traduzco sin más: “La lección no podría ser más clara: la física determina la prosperidad. La energía densa y disponible, como la nuclear o el gas, sigue siendo la columna vertebral de la civilización, y ninguna cantidad de subvenciones o mensajes puede legislar la termodinámica. La llamada transición verde no ha descarbonizado el planeta, sino que lo ha empobrecido. El camino hacia la sostenibilidad no está empedrado con subvenciones solares, sino con ingeniería sin complejos y honestidad científica.”
Pero hay más. La dependencia de los suministros chinos en materia de paneles solares y de tierras raras ha hecho añicos nuestra independencia energética, tecnológica y de seguridad[10].
A un fanático, esto le trae al fresco. Ese tipo de persona prioriza sus creencias (y su deseo) sobre la Ciencia (y la realidad). La única solución es desplazarlos de los centros de decisión. Fácil de decir, pero no de hacer. Les gusta el poder, base de su enriquecimiento o, en los escalones inferiores[11], de su buen pasar. Y que se hunda el mundo en su entorno.
A evitar ese destino estamos decididos.
[1] En sentido amplio.
[2] https://joseramonferrandis.es/va-a-ser-que-no/
[3] Socialista de todos los partidos, entiéndase.
[4] 2 billones.
[5] En el mejor de los casos, hay que parar para mantenimiento y revisiones. Hay averías.
[6] Incluidas centrales hidroeléctricas.
[7] https://joseramonferrandis.es/hasta-aqui-han-llegado/
[8] No es sorprendente. La cantidad de energía que exige minar para obtener tierras raras, más lo preciso para obtener materiales para fabricar paneles y álabes, más el coste del gas de las centrales de respaldo (si no es carbón lo que se utiliza), más las nuevas redes eléctricas de conexión a las zonas donde sopla el viento, más lo derivado de las importaciones de materiales por barco desde la RP China y otras variables adicionales, dan este sorprendente resultado.
[9] Es una métrica muy típica de los EE. UU.
[10] https://joseramonferrandis.es/los-comunistas-chinos-tienen-un-interruptor/
[11] Se dejan ver en Twitter, o X. Si uno lee los comentarios tras el enlace de Tony Seruga uno se da cuenta de cuántos tontos pululan al amor de un lápiz de alcance global.
por José-Ramón Ferrandis | 4 May 2026 | Libros, Países / Áreas geográficas
Las relaciones entre el Estado español durante el régimen de Franco y el Vaticano fueron asimétricas. Lejos de equilibrarse, divergieron. Vean cómo lo cuenta el libro “Franco sin adjetivos”.[1]
“El 4 de mayo de 1938, el Estado Vaticano reconoció al gobierno de Francisco Franco, embarcado en una guerra que le enfrentaba al gobierno de la II República, que hasta ese momento era reconocido como legítimo por el Vaticano. Las tornas habían cambiado.
Mucho había tardado Roma en tomar esa decisión. Recuérdese que desde el principio de la autodeclarada II República española, los ataques a las propiedades de la Iglesia, tanto oratorios como iglesias, locales, universidades y colegios, como cualquier lugar de culto o asociado a la iglesia católica, fueron un factor permanente en la vida social y política. Más aún, desde la fraudulenta victoria del Frente Popular en las elecciones generales de febrero de 1936, la persecución devino directamente asesinato masivo, genocidio. El número de religiosos asesinados en la retaguardia republicana/frentepopulista/roja[2] fue de 6.832, de los cuales 4.184 eran sacerdotes, 2.365 frailes y 283 monjas. Muchos de ellos, antes de su asesinato, fueron sometidos a torturas.
Esto, por lo que se refiere a los hombres y mujeres directamente dependientes de la Iglesia como personas dedicadas a servir a Dios y a los hombres. Pero es que, además, miles de seglares siguieron el mismo camino por el hecho de ser católicos. Su número agregado ascendió en todo el período 1931-1939 a 113.178 personas asesinadas.
El Vaticano sabía todo esto. Lo sabía porque era del dominio público; lo sabía por la pastoral de 30 de septiembre de 1936 firmada por el obispo Dr. Enrique Plá y Deniel[3]; lo sabía porque el 1 de julio de 1937, los obispos españoles, en una Carta Colectiva[4], denunciaron la persecución religiosa en España[5]. Y lo sabía porque en la Encíclica Divini Redemptoris[6] del papa Pío XI[7], publicada el 19 de marzo de 1937, éste denunciaba la situación de España bajo la revolución. Pero siguió contemporizando con el gobierno de la II República española hasta el 4 de mayo de 1938.
¿Por qué tardó tanto? Fundamentalmente por cinco razones.
La primera fue la propia dinámica del Vaticano, de su Secretaría de Estado. Es muy pausada, muy lenta, muy premiosa. O si lo quieren así, muy prudente, muy cauta, muy reflexiva. No peca de precipitación. Actúa por escalones sucesivos. Va filtrando su posición y analizando el eco. Y eso lleva tiempo.
La segunda, asociada a la primera, fue que la Santa Sede había reconocido a la II República española y, a pesar de la deriva criminal[8] de ésta, durante cinco años no hubo alternativa formal[9]. Con todo, la Santa Sede esperó dos años más.
La tercera fue que, aunque nada más empezar la Guerra Civil, los alzados pidieron el reconocimiento al Vaticano en lugar del conferido a la República, el Vaticano había dicho que no. La reacción inicial del Vaticano tras el 18 de julio fue rechazar el Alzamiento y llamar rebeldes[10] a los nacionales. No era factible rectificar a tan corto plazo. Además, la Santa Sede no se atrevía a dar el paso porque temía que el régimen derivara en fascismo. La Santa Sede siguió reconociendo a la II República y a su embajador ante la Santa Sede, Luis de Zulueta.
La cuarta fue que Pío XI había pedido una tregua[11] al Generalísimo, quien se había negado a concederla. El Papa sabía, por los republicanos huidos a Francia, que la guerra la iba a ganar Franco porque tenía un ejército disciplinado y ordenado, mientras el ejército de la República, que inicialmente era más parecido a una banda con enfrentamientos internos que a un ejército digno de ese nombre, no había conseguido revertir la situación. Con todo, no se decidió.
La quinta fue que el Vaticano sólo movió ficha cuando comprobó que Francia estaba negociando el reconocimiento con el Estado de Franco y que el Reino Unido había llegado a acuerdos comerciales con los nacionales. Tampoco era cosa de quedarse solo.
Sólo entonces la Secretaría de Estado vaticana reconoció oficialmente al gobierno nacional de España, enviando a San Sebastián al nuncio Gaetano Cicognani. Franco había salvado a la Iglesia Católica. El pago del Vaticano fue tardío y sus secuelas, cicateras.”
[1] https://www.sndeditores.com/libro/francisco-franco-sin-adjetivos_158908/
[2] El lector puede elegir. De las tres formas se llamaban a sí mismos.
[3] Titulada “Las dos ciudades”, en la que la Iglesia de España declaraba “Cruzada” al Movimiento Nacional.
[4] Carta Colectiva de los obispos españoles
[5] La carta fue unánime, con la excepción del cardenal Vidal y Barraquer, con jurisdicción en Barcelona, quien no firmó para evitar posibles represalias. Firmaron 8 arzobispos, 38 obispos y 5 vicarios. No pudieron firmar los 12 obispos asesinados en la zona republicana. La Iglesia no podía quedar indiferente ni permanecer neutral. En todo el mundo se publicaron 36 ediciones en 14 idiomas diferentes.
[6] Publicada el 19 de marzo de 1937. Toda la jerarquía católica (900 obispos) apoyó la legitimidad de la carta y su contenido.
[7] Pío XI, Achille Damiano Ambrogio Ratti por nacimiento, (Lombardía, 31.5.1857-Ciudad del Vaticano, 10.2.1939), fue el 259º Papa de la Iglesia, que dirigió entre 1922 y 1939.
[8] Pío XI reaccionó con gran dureza en un discurso pronunciado en 1931 en el Vaticano, donde afirmó que «España es igual que la URSS”.
[9] Al estallar la revolución social-comunista de Asturias en 1934, donde quemaron la catedral de Oviedo y murieron 1.341 personas (entre ellas muchos sacerdotes), el Papa consideró la ruptura de relaciones.
[10] Los documentos del Vaticano de la época fueron desclasificados bajo Juan Pablo II. En ellos aparece este dato.
[11] El Papa solicitó a Franco que declarara una tregua en diciembre de 1938. Franco respondió así: «La guerra es la guerra y esta guerra la tenemos casi terminada. Y si hacemos una tregua, las treguas sólo sirven para que el que esté perdiendo se reorganice».