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JRF

Un blog reaccionario

«Verum, Bonum, Pulchrum»

La electricidad cuesta más de lo que pensamos

por | 8 Jul 2026 | Cambio climático, Economía, Globalización, Países / Áreas geográficas

Ya. ¿Y qué solemos pensar al respecto? Más que pensar, solemos creer. Creemos conocer el coste de la electricidad. Para ello, comparamos tecnologías y precios relativos, y luego decidimos qué es caro y qué es barato.

Pero eso no basta. No acostumbramos a tomar en consideración todos los costes de la electricidad. Todos ellos, no sólo algunos. Vamos a repasarlos ahora.

Empecemos por el propio concepto de electricidad. Nos parece que se trata de una mercancía, de un producto por el que se paga un precio por kWh y ya está. En realidad, la electricidad es un servicio sujeto a demanda 24/7/365.

Durante mucho tiempo hemos utilizado la herramienta LCOE, por levelized cost of electricity, es decir, coste nivelado de la electricidad[1]. LCOE es insuficiente y se concentra en las plantas de producción de energía, ignorando o desconsiderando el sistema completo en el que se insertan. Por eso, no explica bien el conjunto del suministro[2].

La electricidad debe ser suministrada de manera fiable, con el voltaje, frecuencia, fase y corriente adecuados cada milisegundo de cada día. Ello exige un sistema muy complejo que integra generación, capacidad de reservas, almacenamiento, redes de transmisión y mecanismos de estabilización. Y ahora la pregunta es otra: Deja de ser “¿cuánto cuesta esta tecnología?” y pasa a ser “¿cuánto cuesta hacer funcionar el sistema entero?”

LCOE no puede contestar a esa pregunta, pero la métrica denominada Full Cost of Electricity (FCOE)[3] sí puede. Y lo hace porque tiene en cuenta todos los elementos que intervienen en el suministro de energía al consumidor final. Lo hace porque analiza y calcula los costes totales del sistema[4].

Introducir cada vez más solar y eólica eleva los costes del sistema, porque exigen infraestructuras y apoyo extra para estabilizar la red. En otras palabras, si LCOE mide costes de construcción de las plantas generadoras, costes del combustible y costes operativos, para entender la totalidad de los elementos precisos para entregar electricidad hay que añadir:

  • nuevos costes de transporte[5]
  • costes extra de equilibrado del sistema[6]
  • costes de almacenamiento[7]
  • costes adicionales de respaldo
  • Costes medioambientales[8] y de tratamiento de residuos
  • Costes del espacio utilizado[9]

Es de aplicación una nueva Ley de Hierro: cuanto más se expanda el porcentaje de energías solar y eólica, mucho mayor será el coste total de entregar energía a los consumidores. Así que el legislador tendrá que decidir si quiere postureo globalista calentológico, presentado quizá como independencia de suministradores exteriores[10], o reconoce necesitar hidrocarburos (carbón, gas, derivados del petróleo). Los primeros son una garantía de altos precios e inestabilidad en el suministro. Los segundos aseguran fiabilidad, estabilidad y seguridad de suministro.

La farsa predominante en los últimos 25 años ha visto una expansión enorme de solar y eólica, que excede nominalmente el pico de demanda y, sin embargo, no puede hacer frente a las necesidades[11], además de a un alto precio, que ha disparado los costes de la electricidad y destrozado las economías. Y además, las autoridades presentan la producción de energía eléctrica vía solar y eólica como las más baratas. Mienten.

El cuadro que pueden ver a continuación explica los costes[12] de los diferentes tipos de energía, comparados, en €/MWh[13]. En el caso de Alemania, el lignito es el método más barato de generar electricidad. Las fuentes más caras son solar y eólica, por ese orden. Ni siquiera cuando las autoridades incorporan impuestos al CO2[14] consiguen engañarnos[15].

Why electricity costs more than we think…and why, in Germany, solar is about 10x more expensive than coal – Watts Up With That?

Termino. La pregunta no es cuál es la tecnología más barata, sino cuánto nos cuesta mantener las luces encendidas 24 horas al día, 7 días a la semana y 365 (366) días al año, un año tras otro. Y entonces todo se entiende mejor.

[1] Lo he comentado aquí https://joseramonferrandis.es/sobre-los-costes-relativos-de-las-energias-primarias-la-estafa-de-las-llamadas-renovables/

[2] Una completa explicación, ya más técnica, se puede encontrar en este artículo https://unpopular-truth.com/2024/03/08/energy-trilemma/

[3] La he explicado aquí https://joseramonferrandis.es/dicen-que-la-energia-electrica-de-origen-eolico-y-solar-es-barata/

[4] Que incluye sistemas de equilibrado, integración en la red, energías de respaldo y costes de almacenamiento.

[5] Nuevas líneas desde las dispersas plantas eólicas y solares hasta consumo. Aumentan la complejidad y los enlaces.

[6] Los españoles recordamos el apagón de abril de 2025, debido al exceso de solar y eólica y su incapacidad para equilibrar el sistema. Ver aquí https://joseramonferrandis.es/pildora-sobre-el-apagon-socialista-de-28-5-2025-en-espana-peninsular/

[7] El almacenamiento de la energía se convierte en imprescindible, pero consume la energía generada.

[8] Destrucción de fauna, tala de bosques para instalar paneles solares.

[9] Los “costes del espacio utilizado” se derivan de la baja densidad energética (por m²) de las energías eólica y solar. Hay un gran coste medioambiental y económico en utilizar miles de km² en obtener la difusa energía proveniente del sol y del viento.

[10] En el supuesto de que el país no posea hidrocarburos, ni uranio enriquecido, ni embalses, ni geotermia, ni biomasa, ni energía maremotriz.

[11] Para lo cual precisan de los hidrocarburos, la energía nuclear o la hidroeléctrica.

[12] O&M significa “Operación y Mantenimiento”.

[13] El cuadro está elaborado por el Dr. Lars Schernikau, economista energético, operador de materias primas y autor del artículo en el que me he basado.

[14] Ese es el procedimiento para encarecer los hidrocarburos por vía administrativa. Sin embargo, ni siquiera así solar y eólica son más baratos.

[15] Claro que siempre podrían elevar todavía más lo impuestos discriminatorios para vestir la mona a su gusto, pero entonces, los precios finales acabarían directamente con la economía.

Autor del artículo

<a href="https://joseramonferrandis.es" target="_blank">José-Ramón Ferrandis</a>

José-Ramón Ferrandis

Nacido en Valencia (España) en 1951. Licenciado en Ciencias Políticas por la Universidad Complutense. Técnico Comercial y Economista del Estado. Salvo posiciones en Madrid, destinado sucesivamente en Ceuta (España), Moscú (URSS), Washington (EE. UU.), Moscú (Rusia) y Riad (Arabia Saudita). Profesor de Análisis Riesgo País, Análisis de tendencias y Mercados internacionales. Analista. Escritor (Globalización y Generación de Riqueza, África es así, Crimen de Estado). Áreas de especialización referidas a su trayectoria. Con el blog espera poder compartir experiencias y divulgar análisis sobre asuntos de interés general, empezando por el clima y terminando por la Geopolítica; sin dejar de lado la situación de España. Lo completará publicando semanalmente la Carta de los martes, que tiene 4 años de existencia.