Ya. ¿Y qué solemos pensar al respecto? Más que pensar, solemos creer. Creemos conocer el coste de la electricidad. Para ello, comparamos tecnologías y precios relativos, y luego decidimos qué es caro y qué es barato.
Pero eso no basta. No acostumbramos a tomar en consideración todos los costes de la electricidad. Todos ellos, no sólo algunos. Vamos a repasarlos ahora.
Empecemos por el propio concepto de electricidad. Nos parece que se trata de una mercancía, de un producto por el que se paga un precio por kWh y ya está. En realidad, la electricidad es un servicio sujeto a demanda 24/7/365.
Durante mucho tiempo hemos utilizado la herramienta LCOE, por levelized cost of electricity, es decir, coste nivelado de la electricidad[1]. LCOE es insuficiente y se concentra en las plantas de producción de energía, ignorando o desconsiderando el sistema completo en el que se insertan. Por eso, no explica bien el conjunto del suministro[2].
La electricidad debe ser suministrada de manera fiable, con el voltaje, frecuencia, fase y corriente adecuados cada milisegundo de cada día. Ello exige un sistema muy complejo que integra generación, capacidad de reservas, almacenamiento, redes de transmisión y mecanismos de estabilización. Y ahora la pregunta es otra: Deja de ser “¿cuánto cuesta esta tecnología?” y pasa a ser “¿cuánto cuesta hacer funcionar el sistema entero?”
LCOE no puede contestar a esa pregunta, pero la métrica denominada Full Cost of Electricity (FCOE)[3] sí puede. Y lo hace porque tiene en cuenta todos los elementos que intervienen en el suministro de energía al consumidor final. Lo hace porque analiza y calcula los costes totales del sistema[4].
Introducir cada vez más solar y eólica eleva los costes del sistema, porque exigen infraestructuras y apoyo extra para estabilizar la red. En otras palabras, si LCOE mide costes de construcción de las plantas generadoras, costes del combustible y costes operativos, para entender la totalidad de los elementos precisos para entregar electricidad hay que añadir:
- nuevos costes de transporte[5]
- costes extra de equilibrado del sistema[6]
- costes de almacenamiento[7]
- costes adicionales de respaldo
- Costes medioambientales[8] y de tratamiento de residuos
- Costes del espacio utilizado[9]
Es de aplicación una nueva Ley de Hierro: cuanto más se expanda el porcentaje de energías solar y eólica, mucho mayor será el coste total de entregar energía a los consumidores. Así que el legislador tendrá que decidir si quiere postureo globalista calentológico, presentado quizá como independencia de suministradores exteriores[10], o reconoce necesitar hidrocarburos (carbón, gas, derivados del petróleo). Los primeros son una garantía de altos precios e inestabilidad en el suministro. Los segundos aseguran fiabilidad, estabilidad y seguridad de suministro.
La farsa predominante en los últimos 25 años ha visto una expansión enorme de solar y eólica, que excede nominalmente el pico de demanda y, sin embargo, no puede hacer frente a las necesidades[11], además de a un alto precio, que ha disparado los costes de la electricidad y destrozado las economías. Y además, las autoridades presentan la producción de energía eléctrica vía solar y eólica como las más baratas. Mienten.
El cuadro que pueden ver a continuación explica los costes[12] de los diferentes tipos de energía, comparados, en €/MWh[13]. En el caso de Alemania, el lignito es el método más barato de generar electricidad. Las fuentes más caras son solar y eólica, por ese orden. Ni siquiera cuando las autoridades incorporan impuestos al CO2[14] consiguen engañarnos[15].

Termino. La pregunta no es cuál es la tecnología más barata, sino cuánto nos cuesta mantener las luces encendidas 24 horas al día, 7 días a la semana y 365 (366) días al año, un año tras otro. Y entonces todo se entiende mejor.
[1] Lo he comentado aquí https://joseramonferrandis.es/sobre-los-costes-relativos-de-las-energias-primarias-la-estafa-de-las-llamadas-renovables/
[2] Una completa explicación, ya más técnica, se puede encontrar en este artículo https://unpopular-truth.com/2024/03/08/energy-trilemma/
[3] La he explicado aquí https://joseramonferrandis.es/dicen-que-la-energia-electrica-de-origen-eolico-y-solar-es-barata/
[4] Que incluye sistemas de equilibrado, integración en la red, energías de respaldo y costes de almacenamiento.
[5] Nuevas líneas desde las dispersas plantas eólicas y solares hasta consumo. Aumentan la complejidad y los enlaces.
[6] Los españoles recordamos el apagón de abril de 2025, debido al exceso de solar y eólica y su incapacidad para equilibrar el sistema. Ver aquí https://joseramonferrandis.es/pildora-sobre-el-apagon-socialista-de-28-5-2025-en-espana-peninsular/
[7] El almacenamiento de la energía se convierte en imprescindible, pero consume la energía generada.
[8] Destrucción de fauna, tala de bosques para instalar paneles solares.
[9] Los “costes del espacio utilizado” se derivan de la baja densidad energética (por m²) de las energías eólica y solar. Hay un gran coste medioambiental y económico en utilizar miles de km² en obtener la difusa energía proveniente del sol y del viento.
[10] En el supuesto de que el país no posea hidrocarburos, ni uranio enriquecido, ni embalses, ni geotermia, ni biomasa, ni energía maremotriz.
[11] Para lo cual precisan de los hidrocarburos, la energía nuclear o la hidroeléctrica.
[12] O&M significa “Operación y Mantenimiento”.
[13] El cuadro está elaborado por el Dr. Lars Schernikau, economista energético, operador de materias primas y autor del artículo en el que me he basado.
[14] Ese es el procedimiento para encarecer los hidrocarburos por vía administrativa. Sin embargo, ni siquiera así solar y eólica son más baratos.
[15] Claro que siempre podrían elevar todavía más lo impuestos discriminatorios para vestir la mona a su gusto, pero entonces, los precios finales acabarían directamente con la economía.
