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JRF

Un blog reaccionario

«Verum, Bonum, Pulchrum»

¡Descarbonícese!

por | 31 Ene 2024 | Cambio climático

Es una orden. Una orden que parte de la Organización de Naciones Unidas, y que siguen fielmente casi todos los gobiernos de los países de la OCDE. Eso sí, mientras ellos ordenan que nos descarbonicemos, ellos no se descarbonizan. Si para muestra basta un botón, el de la reciente COP[1] basta. Y de la reunión en Davos del WEF[2], para qué decirles. Siempre ha habido clases, y desde el advenimiento del socialismo, más.

Entiendo que usted, lector, sabe lo que significa esa orden. No se trata de que usted se desprenda de sus moléculas de carbono, elemento químico de gran importancia en el Universo[3]. Tampoco se refiere a que los humanos nos enfrentemos a un elemento que, en sus diversas combinaciones[4], nos da la vida, literalmente[5]. Desde luego, no es deseo de estas élites globalistas cooptadas por dudosos criterios de selección desprenderse de ninguno de los objetos o medios carbonados de que disponen gracias a los ingresos que involuntariamente les proporcionamos.

No, lo que nos dicen en su lengua de trapo es que no utilicemos combustibles[6] en cuya composición entre el carbono. Y eso que los combustibles con carbono, hasta el advenimiento de la energía nuclear, eran todos, menos la energía hidroeléctrica y las escasas oportunidades en que la energía eólica podía manifestarse, tanto en velas para el transporte marítimo como en molinos de viento para moler cereales y paliar así el hambre predominante. Entonces, si la energía, que es la madre de la riqueza de las sociedades, no puede ser extraída de los combustibles con carbono[7], tenemos un grave problema, que no teníamos.

Pero eso es algo que no importa[8] a los miembros de una élite occidental que cree que el clima de la Tierra está conducido por el dióxido de carbono, o CO2. He escrito cree. Y eso es lo que hay en el mensaje que nos cuelan, una fe calenturienta, una creencia, un remedo de ciencia, un consenso entre los biempagaos, que establece una falsedad completa, sin fundamento científico. Veamos.

La Tierra es un planeta del sistema solar, que orbita en torno al astro rey realizando varios tipos de movimientos, los cuales no procede explicar aquí y ahora[9]. Debido a su distancia (variable, pero poco) del Sol, la temperatura media sería de -18°C. No es así, sino de unos 14/15°C. ¿Por qué? Porque en la atmósfera terrestre se hallan los gases de efecto invernadero (GEI), que como su nombre indica, caldean la atmósfera como si se tratara de un invernadero, con los clásicos cristales sustituidos en este caso por los GEI. En otros términos, tras la entrada de las emisiones de onda corta procedentes del Sol, los GEI retienen parte de las de onda larga que rebotan desde la superficie de la Tierra, elevando así la temperatura del planeta y permitiendo la vida en él.

Hasta ahí, todo claro.

¿Y cuáles son los GEI? Son el vapor de agua[10], el CO2, el metano, el óxido nitroso, el ozono troposférico y los clorofluorocarbonos (CFCs), esencialmente. Son los responsables de mantenernos con vida. Pero no todos ellos calientan la atmósfera por igual. Unos son más abundantes, otros son más intensos[11], es decir, calientan más[12] por cada molécula considerada[13]. Veamos.

Cuadro 1

U.S. Department of Energy, (October, 2000) 

Papel de los GEI atmosféricos (naturales y antropogénicos) como % de su contribución relativa al efecto invernadero

Basado en concentraciones (ppb) ajustadas por sus características de retención del calor Porcentaje del total Porcentaje del total, ajustado para el vapor de agua

 

Vapor de agua —-  95.000%
Dióxido de carbono (CO2) 72.369%  3.618%
Metano (CH4) 7.100%  0.360%
Óxido nitroso (N2O) 19.000%  0.950%
CFC’s (y otros gases diversos) 1.432%  0.072%
Total 100.000%  100.000%

 

Como se puede ver en el cuadro del Departamento de Energía de los EEUU, el H2O o vapor de agua supone, por sí solo, el 95% de los GEI. Le sigue el CO2, con casi el 3,7%[14]. Es decir, el CO2, que además tiene una capacidad de calentamiento inferior a la del vapor de agua, es 25 veces menos prevalente que el H2O. Sería lógico pensar que, si la atmósfera se caldea, lo hará sobre todo porque el vapor de agua es el vehículo de ese calentamiento, ¿verdad?

Pero no queda ahí la cosa. El cuentecillo dominante y excluyente en el que nos hacen estar inmersos asegura que, de ese mero 3,7% que supone el CO2 dentro de los GEI, el que el hombre emite a la atmósfera es la parte más importante. Y como es tan importante, hay que reducir su peso dentro del total. ¿Es eso cierto? No, no lo es en absoluto.

La relación entre el CO2 de origen natural[15]y el antropogénico refleja un enorme desequilibrio. El propio IPCC, organismo de Naciones Unidas dedicado exclusivamente a procurar responsabilizar al ser humano de las variaciones al alza de las temperaturas de la atmósfera, publicó en su tercer informe (2001) que, del total del CO2 existente en la atmósfera, el porcentaje de origen natural era el 97,1%, mientras el antropogénico era del 2,9%[16]. Si ellos lo dicen, así será.

Partiendo de esa base, el peso relativo en el conjunto de los GEI del CO2 antropogénico, teórico responsable del leve calentamiento experimentado por la atmósfera terrestre durante el Siglo XX[17], es fácil de encontrar. Basta con multiplicar 0,037 X 0,0029[18] y ver el resultado: 0,001073, es decir, el 0,107%. El CO2 de origen humano es como la décima parte de un uno por cien de los gases que permiten que la Tierra esté templada. Ajá.

¿Y estos seres, sucios de globalismo intervencionista, investidos de poder y recursos financieros (pero nada más), nos quieren convencer de que el ser humano es responsable de un calentamiento que, por lo demás, es bienvenido[19], pero ellos presentan como terrible y lleno de desgracias futuras[20]?

Pero no es eso todo. Como ocurre a cualquiera que se pare a mirar las cifras, los datos, las evidencias y la historia, nadie se cree esa inverosímil patraña del calentamiento global, alias “cambio climático”. Ellos, los responsables del cuento, tampoco lo hacen[21]. Es un simpe espantajo, que manejan con la ayuda de la mayoría de los medios de comunicación de Occidente para hacer avanzar una agenda criminal, cuya finalidad es instaurar el socialismo en los países más avanzados de la Tierra y, como siempre ha pasado en la Historia, destruirlos a cambio de quedarse ellos con los restos.

Con ese fin, vienen dictando desde hace lustros[22]medidas de desaparición de los combustibles carbonados[23], que se aplican en los países más avanzados de Occidente, que encarecen el uso de la energía eléctrica, reducen[24] la utilización de los vehículos tradicionales movidos por motor de explosión, imponen el uso de vehículos eléctricos, destruyen las alternativas de generación de energía eléctrica tradicionales, limitan el acceso de las personas a zonas enteras de las ciudades de más de 50.000 habitantes e intervienen en cada una de las áreas que tienen que ver con generación y utilización de la energía. Los incumplimientos son duramente castigados.

Las consecuencias en forma de empobrecimiento de esas sociedades, pérdida de competitividad industrial, reducción de la producción agraria y subordinación a importaciones procedentes de países menos capaces, menos ricos y sin restricciones en materia productiva están destruyendo las sociedades occidentales. Al tiempo, los países en los que no se aplican medidas de coacción ganan peso[25], aumentan su riqueza y extienden su influencia por diversos medios. No han visto nunca que alguien se retire de la lucha por el poder en el mundo. Y lo van a aprovechar.

Ya basta. La mentira del cambio climático no se sostiene por ningún lado. Las consecuencias de las políticas intervencionistas aplicadas nos empobrecen. Las élites occidentales se enriquecen a nuestra costa, ganan cuotas de poder frente al ciudadano, destruyen las economías y subordinan el funcionamiento de las sociedades a una partitocracia que hace mucho que ha sustituido las urdimbres democráticas por dictaduras apenas disfrazadas, con elecciones periódicas para vestir el muñeco.

Así que ¡viva el dióxido de carbono! Del bracete con él.

[1] Por Conference of the Parties, organismo supremo del United Nations Framework Convention on Climate Change que reúne anualmente a representantes de los países miembros signatarios del convenio para adoptar decisiones de obligado cumplimiento. Este año se han arracimado más de 70.000 personas en Dubai (EAU) para, durante los 13 días que median entre el 30 de noviembre y el 12 de diciembre de 2023, intentar llegar a un acuerdo descarbonizador. Ha sido en vano, pero se lo han pasado estupendamente. Usted lo ha pagado todo, lector, y no ha sido poco.

[2] 2024 World Economic Forum Davos Meeting to Focus on “Restoring Trust” – Watts Up With That?

[3] Es el cuarto más abundante (en masa) del Universo, sólo detrás del hidrógeno, el helio y el oxígeno.

[4] El carbono forma casi diez millones de compuestos, que crecen cada año. Son muchos más de los que puede formar cualquier otro elemento.

[5] Junto con el oxígeno, el carbono forma el dióxido de carbono, absolutamente fundamental para el crecimiento de las plantas, base de nuestra cadena trófica, que por debajo de una concentración de 150 partes por millón simplemente mueren, y nosotros con ellas. Junto con el hidrógeno, el carbono forma compuestos como los hidrocarburos, esenciales para la industria, el transporte y el confort de las sociedades en forma de combustibles.

[6] La combustión del carbono en sus formas asociadas o no al hidrógeno, ha sido la base del desarrollo de las sociedades desde la prehistoria.

[7] La lista es larga: entre los sólidos están la madera, el carbón y la turba. Entre los líquidos se hallan los derivados del petróleo (gasóleo, gasolina, queroseno), y entre los gaseosos, el gas natural y los gases licuados del petróleo (GLP), sea propano o butano.

[8] No sólo no les importan los problemas que crean a los ciudadanos a cuyo servicio teóricamente están, sino que los conciben para demostrar su poder ilimitado. De momento.

[9] Bueno, no en el cuerpo del texto, pero sí aquí https://joseramonferrandis.es/un-brindis-por-milutin-milankovic-i/  y aquí https://joseramonferrandis.es/un-brindis-por-milutin-milankovic-y-ii/

[10] Los calentólogos quieren dejarlo de lado porque les chafa el argumentario.

[11] El más capaz es el óxido nitroso, 310 veces más fuerte que el CO2; luego viene el metano, 23 veces más fuerte que el CO2.

[12] Los especialistas se refieren a ello bajo el nombre de forzamiento.

[13] Pero no es eso lo más relevante, porque los valores absolutos de varios de esos GEI son despreciables.

[14] El 1,2% restante corresponde al metano, al ozono troposférico, al óxido nitroso y a los CFCs.

[15] Procedente del océano, los organismos aerobios, las plantas, rocas carbonatadas, aguas termales y los volcanes, esencialmente.

[16] Source: Intergovernmental Panel on Climate Change, Climate Change 2001: The Scientific basis (Cambridge, UK Cambridge University Press, 2001), Figure 3.1, p.188.

[17] Que alcanzó 0,6°C.

[18] El 3,7% correspondiente al CO2 en el conjunto de los GEI multiplicado por la importancia del CO2 antropogénico en el total del CO2 en la atmósfera, que es del 2,9%.

[19] Pues nos aproxima, aunque sea poco, al Óptimo Climático Medieval, que tuvo lugar entre los siglos VIII y XIV, y a las temperaturas del Imperio Romano.

[20] Si no asustan a la gente, no cuela.

[21] ¿Que cómo puedo afirmar eso? Es fácil, los responsables de las diversas organizaciones dependientes de Naciones Unidas lo vienen diciendo abiertamente desde hace décadas. Lo he escrito aquí, por ejemplo https://joseramonferrandis.es/el-complot1/

[22] Lustros, ministro de Cultura Urtasun.

[23] Decían que la concentración de CO2 en la atmósfera descendería y con ella, la temperatura. No ha sido así de ninguna manera, como muestra la curva de Keeling (vean aquí https://joseramonferrandis.es/guia-para-navegantes/ ). Todas las medidas instrumentadas desde que el Protocolo de Kioto entró en vigor en 2005, hasta el Acuerdo de París de 2016, fueron total y absolutamente inútiles para reducir la temperatura un ápice, aunque sí lo fueron para hacer mucho más miserable la vida de las gentes que han tenido que soportar las interferencias de los iluminados del “cambio climático”.

[24] De momento. Las fechas de prohibición de fabricación y venta ya están fijadas.

[25] Y por supuesto, emiten cada vez más CO2, tanto en términos absolutos como relativos. La primera es la RP China. La segunda, la India. Y Rusia, Indonesia, Brasil, Nigeria… Todos se ríen abiertamente de los EE. UU., la UE, la Gran Bretaña, Alemania, España…

Autor del artículo

<a href="https://joseramonferrandis.es" target="_blank">José-Ramón Ferrandis</a>

José-Ramón Ferrandis

Nacido en Valencia (España) en 1951. Licenciado en Ciencias Políticas por la Universidad Complutense. Técnico Comercial y Economista del Estado. Salvo posiciones en Madrid, destinado sucesivamente en Ceuta (España), Moscú (URSS), Washington (EE. UU.), Moscú (Rusia) y Riad (Arabia Saudita). Profesor de Análisis Riesgo País, Análisis de tendencias y Mercados internacionales. Analista. Escritor (Globalización y Generación de Riqueza, África es así, Crimen de Estado). Áreas de especialización referidas a su trayectoria. Con el blog espera poder compartir experiencias y divulgar análisis sobre asuntos de interés general, empezando por el clima y terminando por la Geopolítica; sin dejar de lado la situación de España. Lo completará publicando semanalmente la Carta de los martes, que tiene 4 años de existencia.