por José-Ramón Ferrandis | 11 Dic 2025 | Otros artículos
Queridos amigos, con esta maravillosa imagen, correspondiente a un fresco del Siglo XIV que se encuentra en la Abadía de San Mauro, situada en Anatolia di Narco, región de Umbria, Italia, quiero felicitaros la Navidad y desearos lo mejor.

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Muchas gracias por acompañarme desde el otro lado de la pantalla. ¡Dios os guarde ahora y siempre!
por José-Ramón Ferrandis | 9 Dic 2025 | Opinión sobre terceros, Países / Áreas geográficas
Manuel de Vicente González, Ingeniero por la Escuela Politécnica de Madrid, ha desempeñado una gran variedad de cargos importantes, tanto en la Administración (subsecretario de Industria y Energía en el gobierno de Suárez) como en empresas del sector público (Presidencia de Ferrocarriles Españoles de Vía Estrecha) y de Tres Cantos, ciudad satélite de Madrid. Pero su mayor actividad profesional ha estado en empresas del sector privado, donde ha sido vocal en los consejos de unas y directivo destacado en otras.
Ha investigado a fondo la Guerra Civil española a partir de los partes de operaciones de ambos ejércitos. Un trabajo de años, durante los cuales obtuvo miles de facsímiles de esos partes de operaciones, provenientes de nuestros archivos militares. Esos documentos respaldan sus libros sobre nuestra guerra civil, destacando su magnífica “Historia Militar de la Guerra Civil Española”.
Manuel de Vicente ha presentado una ponencia titulada “Francisco Franco, militar”.
Recordemos el contexto: estamos publicando las grabaciones correspondientes a un conjunto de 30 disertaciones, referidas a los hechos acontecidos en España entre los años 1936 y 1975, que se llevaron a cabo en el Centro Cultural de los Ejércitos, situado en la Gran Vía nº 13 de Madrid.
El enlace para ver el vídeo referido a la presentación se halla al pie.

https://youtu.be/_F-V_kwHCfM?si=JjK8NLYxwCkYSXRI
por José-Ramón Ferrandis | 8 Dic 2025 | Libros, Opinión sobre terceros, Países / Áreas geográficas
El 8 de diciembre de 1955, España ingresó en las Naciones Unidas. Previamente ya se habían dado pasos en ese sentido, per formalmente, la Asamblea General votó ese día a favor.
Vea cómo lo relata en su capítulo 8 (“Las relaciones internacionales”) el libro “Franco sin adjetivos” https://www.sndeditores.com/libro/francisco-franco-sin-adjetivos_158908/
El 8 de diciembre de 1955, la Asamblea General de la ONU admitió a España y a otros 17 países, al amparo de una propuesta canadiense, por 52 votos a favor, 2 en contra[1] y 7 abstenciones. El 13 de diciembre, la resolución se elevó al Consejo de Seguridad para su ratificación. La URSS votó en contra. Tras sucesivos vetos cruzados, el día 14, la URSS propuso retirar el veto[2] a España si los demás miembros permanentes del Consejo de Seguridad retiraban el veto que habían establecido frente a Mongolia y se excluía a Japón. Así se hizo[3].
[1] De Cuba y de China nacionalista, que votaron de esa manera no contra España sino contra la admisión de 5 países de régimen comunista.
[2] Al ser la URSS miembro permanente del Consejo de Seguridad, su veto era bloqueante.
[3] Finalmente, el 14 de diciembre de 1955, España superó el obstáculo del Consejo de Seguridad, precisa y paradójicamente a propuesta de la URSS. Técnicamente ese fue el procedimiento. El día 15 de diciembre, la Asamblea General de Naciones Unidas autorizaba el ingreso de España en la ONU por 55 votos a favor, ninguno en contra y 2 abstenciones.
por José-Ramón Ferrandis | 5 Dic 2025 | Libros, Países / Áreas geográficas
No es habitual presentar una efemérides que aparece en un pie de página. Lo hago ahora por su enorme trascendencia.
En el libro ”Franco sin adjetivos” https://www.sndeditores.com/libro/francisco-franco-sin-adjetivos_158908/ aparece este texto entrecomillado. En un momento dado, leyendo el capítulo 8 (Las relaciones internacionales) surge el pie de página que aquí aparece como 5 por el automatismo de Word, pero que es en realidad el 562 de orden. Fue el 5 de diciembre de 1940. España se salvó por la firmeza y la determinación de Franco. Ante eso, Hitler decidió invadir la URSS, lo que a la postre sería su gran error y la antesala de su final.
“Tras el doble encuentro de Hendaya[1], no hubo más reuniones[2]. Franco ganó[3]; Hitler perdió. Franco utilizó sus pocos recursos (difirió las respuestas, exigió lo impensable, utilizó un lenguaje irritante, contradijo a Hitler en materias estratégicas y tácticas[4], pospuso las decisiones una y otra vez). ¿Hasta cuándo diferir una decisión cuya condición necesaria no se cumplía? No era fácil continuar ad infinitum con una política de procrastinación, pero las circunstancias vinieron en apoyo de Franco[5], quien el 21 de enero de 1941 rechazó de plano un ultimátum alemán (que el Embajador Von Stohrer leyó personalmente a Franco) para que España se incorporara a la guerra.[6]”
[1] Hubo una primera sesión de 15:30 a 18:00 y otra, acompañada de cena, entre las 21:00 y pasadas las 0:00 del día siguiente. Von Ribbentrop siguió insistiendo ante Serrano Suñer durante toda la noche en el tren Heinrich, transporte del ministro alemán, camino de Burdeos. Fue en vano. Von Ribbentrop maldijo al jesuita Serrano y al ingrato cobarde Franco. La derrota nacional socialista en las entrevistas fue completa, incluso en materia formal.
[2] No por parte de Franco, pero sí de Serrano Suñer. Como hemos sabido por haberlo mencionado antes, fue el 19 de noviembre, almorzando en Berchtesgaden con el Conde Ciano y Von Ribbentrop primero y en una postrer entrevista con el propio Hitler esa misma tarde. Las inmensas presiones de todos ellos fueron en vano. La amenaza de situar 186 divisiones ante los Pirineos para con ellas invadir España no surtió efecto. Y Serrano Suñer cerró el enfrentamiento afirmando que “El pueblo español se opondría a cualquier invasión”. El día 20 Hungría, el día 23 Rumanía y el 24 Eslovaquia firmaron su adhesión al pacto que las llevaría a la guerra junto con Alemania.
[3] Franco había vencido a Stalin en la Guerra Civil y sabía lo que podía significar una nueva guerra. Desde 1938 había declarado la neutralidad de España en futuros acontecimientos bélicos europeos, que como sabemos comenzaron el 1 de septiembre de 1939. El Reino Unido no se había rendido y los EE. UU. entrarían en combate para apoyarle antes o después. Con el previsible dominio del mar que se auspiciaba, Franco sabía que la beligerancia le supondría ser bloqueado o invadido. Se mantuvo al margen, pues.
[4] En las que Franco no tenía rival militar, así que Hitler difícilmente podía debatir siquiera. Tan es así que, en un momento dado, se levantó a hizo ademán de finalizar la entrevista.
[5] Hitler había decidido el 5 de diciembre que el 10 de enero de 1941 iniciaría la Operación Félix, pero el 10 de diciembre, tras un telegrama del Almirante Canaris, que estaba en Madrid con Franco, Hitler renunció … temporalmente. Como dijo el mariscal Keitel en Nüremberg antes de ser ajusticiado, “el Führer no quería verse obligado a transportar sus tropas contra la cólera de Franco”. El 20 de diciembre de 1940, Hitler instruyó la Operación Barbarroja, que significaba la invasión de la Unión Soviética, materializada el 22 de junio.
[6] El ultimátum constaba de seis puntos. El primero despreciaba el esfuerzo español en la Guerra Civil y afirmaba que “Sin la ayuda del Führer y del Duce no existirían hoy ni una España Nacional ni un Caudillo”. El ultimo finalizaba así: “Si el Caudillo no decide inmediatamente unirse a la guerra de las potencias del Eje, el gobierno del Reich no puede hacer más que vaticinar el final de la España Nacional. Fin del mensaje. Firmado Ribbentrop”.