La demanda de energía se dispara. Hay que satisfacerla sin dilación. Y la red está al límite. ¿Qué está ocurriendo[1]?
Dos cosas, básicamente, ambas por el lado de la demanda. Una, la recuperación de la industria que se había deslocalizado de los EE. UU. para aprovechar precios de producción inferiores en otros países. Eso va camino de acabarse rápidamente[2], por lo que el desafío que enfrenta la nueva Administración es enorme. Se prevé que la demanda de energía eléctrica se duplique en 2050.
Otra, la explosión productiva de la Inteligencia Artificial, que crece vertiginosamente. Como sabe el lector, su funcionamiento exige altas dosis de energía eléctrica en permanencia.
Una previsión reciente calcula que la demanda de energía eléctrica crecerá hasta 128 gigawatios[3] en los próximos 5 años. La red no lo podrá resistir … a menos que se pongan a producir a fondo todas las centrales de carbón existentes. Ello es debido a que el suministro de gas natural en la Costa Este[4] no puede ser incrementado para producir más energía eléctrica. Y las centrales nucleares no se erigen de a noche al día.
Como la demanda de energía eléctrica en los EE. UU. no deja de crecer, la probabilidad de que haya apagones crece asimismo[5]. Si eso lo afirma incluso Larry Fink, CEO (mandamás) de Blackrock, un defensor a ultranza de derivadas cuestionables de la economía de mercado, para qué más[6].
A corto plazo no hay más que una posibilidad en el lado de la oferta para hacer frente a la creciente demanda: las centrales eléctricas alimentadas por carbón. Su factor de capacidad o factor de carga[7] es del 40%, pero pueden lograr más. No hace tanto tiempo (en 2021), el factor de capacidad estuvo situado por encima del 65% durante varios meses. Y con las reservas más grandes del mundo, en gran parte disponibles in situ, es una fuente invencible y generosa.
Así lo ha entendido el presidente Trump, quien el 8 de abril de 2025 ha firmado una Orden Ejecutiva[8] para resucitar la industria del carbón. Como ha afirmado Amy Cooke, cofundadora y presidente de Always on Energy Research, “Pienso que la principal amenaza para la Humanidad es no disponer de energía”.
Dijo más: “Cuando las facturas de la energía se disparan y hay apagones en invierno, la gente quiere tener energía disponible otra vez”. “Lo mejor del carbón es que proporciona energía barata[9] y fiable[10], cosa absolutamente crucial para la prosperidad económica”. Además, como subrayó, “la energía eléctrica más barata es aquella que ya está pagada” refiriéndose a las plantas de carbón construidas e inactivas, en gran parte debido a las políticas del presidente Biden[11].
En 2023, como informa el Rhodium Group, la generación de electricidad por carbón alcanzó su mínimo, aunque dos años antes, en 2021, el carbón seguía siendo la primera fuente de energía eléctrica en 15 estados, según la U.S. Energy Information Administration[12], proporcionando el 16% de la electricidad total. Al decir de America’s Power[13], 40 estados de los EE. UU. dependen del carbón. Y es bueno que así sea, porque, según recientes informes de North American Electric Reliability Corporation’s[14], hacer descansar la totalidad de la generación eléctrica sobre fuentes renovables es locura[15]. Retirar el carbón es un error[16], pues desencadenaría apagones[17] a partir de 2028, de continuar con las políticas previstas en la anterior Administración federal. Dicho de otra forma, el que tenga carbón suficiente, centrales que lo quemen y posibilidad de desconectarse de la Red, tendrá energía eléctrica.[18]
Todo esto explica que, inmediatamente después de tomar posesión de su cargo, el presidente Trump declarara une emergencia energética nacional[19], afirmando que “la integridad y expansión de nuestra infraestructura energética es un prioridad inmediata y exigente para la protección de la seguridad nacional y la económica”. Tiene razón. Bajo el presidente Biden y la Inflation Reduction Act[20], los EE. UU. priorizaron la generación de energía eléctrica vía renovables, necesitadas de enormes incentivos y subsidios para su entrada en funcionamiento[21], lo que llevó a un colosal encarecimiento de la energía producida y a un crecimiento del déficit fiscal de una envergadura gigantesca[22].
André Béliveau[23] dijo a la Daily Caller News Foundation: “El carbón sigue siendo la energía más barata de que disponemos. Y por otra parte, no podemos gestionar una economía a tiempo total con energías que funcionan a tiempo parcial”[24].
Esta frase final viene muy a cuento para introducir el colofón de este texto, cuando nada apuntaba a que así iba a ser. Pero el histórico apagón socialista de 28 de abril de 2025 sufrido por la España peninsular[25] bien merece un comentario amplio.
Vaya por delante que la energía eléctrica requiere mantener un equilibrio muy delicado entre oferta y demanda, y ello en todo momento, mientras que la frecuencia[26] de la red ha de permanecer estable para evitar daños en los equipos. Y ahora analicemos el apagón.
¿Qué y cuándo pasó? Hasta las 12:33 horas del día 28 mencionado, la red eléctrica peninsular se encontraba funcionando con normalidad. A esa hora, la frecuencia de la red eléctrica cayó repentinamente de los 50 hertzios (Hz) en que el operador intenta mantenerla, a 49 Hz[27]. A esa hora dejó de suministrar una gran cantidad de energía eléctrica[28]. 15 gigavatios[29] de energía cayeron repentinamente. Entre las 12:40 y las 12:50, 60 millones de personas en todo el territorio peninsular se quedaron a oscuras, con el caos[30] consiguiente.
¿Por qué tuvo lugar el apagón? Hace falta familiarizarse con algunos tecnicismos. De entrada, conviene traer a colación el testimonio de André Merlin[31], antiguo presidente y fundador de la RTE (Réseau de Transport d´Électricité) francesa, quien desgranaba las tres patas de todo sistema de suministro: frecuencia, tensión, corriente. Merlin considera a las energías renovables pasajeros clandestinos de la red eléctrica interconectada, que incrementan los riesgos de apagón[32]. Veamos.
La energía eléctrica se produce a partir de dos fuentes diferenciadas. O es de origen “renovable”, es decir, eólica y solar (fotovoltaica o termosolar), o bien proviene de la quema de hidrocarburos, o de la fisión nuclear, o es hidroeléctrica[33]. La taxonomía establecida no es baladí, porque lleva asociada una característica que hace muy diferente el funcionamiento de los sistemas de generación y de control derivados de cada una de las categorías.
Cuando hablamos de energía nuclear, de ciclos combinados, de carbón o de la energía hidroeléctrica, su frecuencia de generación se ajusta a la demanda real de energía eléctrica[34] en cada momento: son tecnologías síncronas. Las llamadas renovables son asíncronas, porque no pueden ajustarse a la demanda. La sincronicidad mencionada pasa por y procede de la inercia de las turbinas que generan la energía que se vierte en la red. La velocidad de rotación de esas turbinas está sincronizada con la frecuencia de la red eléctrica ya mencionada: 50 Hz.
Y es que las plantas productivas de energías síncronas poseen enormes turbinas, de gigantesca masa[35], que siguen produciendo energía por inercia cuando se detiene el proceso de generación. Cuando pasa eso, la energía rotacional de las turbinas se convierte en electricidad para estabilizar la red. Pero también pueden actuar sensu contrario: si hay un exceso de generación, esa energía es absorbida como energía rotacional y las válvulas de las turbinas se cierran para ajustarse a la nueva carga.
En el caso de las energías asíncronas, eso no ocurre[36]. Y si la frecuencia desciende, la carga de la red supera la producción de las plantas conectadas a ella y el problema está servido.
Con esto damos por terminado el capítulo de tecnicismos.
El principio de masas rotatorias síncronas ha sido la clave del funcionamiento de las redes desde hace más de 100 años, operando a la perfección. Sin embargo, desde hace unos 20 años, la Unión Europea, por razones ideológicas, ha construido aceleradamente plantas de generación que no utilizan turbinas sincronizadas con la red, sino otras que producen corriente continua, que se convierte en corriente alterna mediante inversores[37], los cuales no pueden reemplazar la función inercial de los sistemas síncronos[38]. Esto no ha hecho sino exacerbarse en los últimos tiempos, de manera que, cuanto más plantas solares y eólicas hay en red, menos plantas con turbinas síncronas quedan para amortiguar fluctuaciones en la red[39]. Así que incluso leves fluctuaciones (de distintos orígenes) pueden causar que la frecuencia de la red se aleje del valor ideal de 50Hz. El mecanismo que entra en funcionamiento entonces es la desconexión de plantas de la red para autoprotección, lo que puede desencadenar un colapso en cascada. Y eso fue lo que pasó el 28 de abril.
En el momento del apagón, el mix[40] estaba dominado por generación asíncrona (65,73 %) muy superior a la suma de nuclear (10,52 %) e hidráulica (9,86 %)[41]. Eso implicaba una gran volatilidad. Es evidente que la falta de «inercia» debida al exceso de energía solar[42] provocó el colapso del sistema[43]. Era perfectamente predecible. Estábamos avisados[44]. Se sabía que podía pasar en cualquier momento. Y aún así, el proceso de reforzamiento de la generación por eólica y solar se siguió reforzando.
Ya, pero entonces, ¿qué desencadenó el apagón?
No está claro todavía. Unos (el operador de la red portuguesa Redes Energéticas Nacionais (REN)) lo atribuyeron a variaciones atmosféricas[45], que pudieron provocar oscilaciones y el colapso. Otros apuestan por un ciberataque exterior, pero suena exótico, carece de fundamento geopolítico y habría tenido otros componentes. El director general de Red Eléctrica Española, Eduardo Prieto, apuntó a “un elemento compatible con una pérdida de generación” en el suroeste peninsular, sin más precisiones. El mismo Eduardo Prieto aseguró en otro momento que el origen del colapso eléctrico fue la desconexión del sistema de interconexión europeo por parte de Francia[46]. Es posible que terminemos sabiéndolo.
A fuerza de voluntarismo político, el sistema ha sido abocado a funcionar 100 % con renovables y prácticamente con 0 % de gobernabilidad de la red. REE tiene que trabajar con un sistema inestable[47]. Los técnicos no pueden controlarlo siempre. Si hay un problema menor, se puede resolver con los excedentes, pero si el problema es grande, no es posible manejarlo, pues no queda en el sistema inercia de origen térmico, la que proporciona el carbón, el gas natural o la hidroeléctrica[48]. Y eso es consecuencia del defectuoso diseño de la red, más orientada a cumplir con las absurdas exigencias de los objetivos de la Agenda 2030 que de garantizar a la población el suministro estable de energía limpia, barata y abundante.
La Comisión Europea y muchos de los gobiernos de la UE (así como el del Reino Unido) no sirven a los ciudadanos. No están para eso. Están para destruir la economía de mercado y reducir a los ciudadanos a la condición de servidores, para mayor gloria de la ONU y de la República Popular China.
Va a ser que no.
[1] Artículo de referencia The Coal Fleet Can Underpin the Energy Abundance Agenda – Watts Up With That?
[2] https://joseramonferrandis.es/sobre-aranceles-y-negociacion/
[3] Eso es mucho. El equivalente a 80 millones de nuevos hogares … norteamericanos.
[4] Asegurado por la Industrial Energy Consumers of America (IECA) en una declaración ante el Congreso de los EE. UU.
[5] https://dailycaller.com/2024/10/10/americas-power-supply-inadequate-demand-decades-end-major-consultancy-says/
[6] https://dailycaller.com/2025/04/01/blackrock-ceo-larry-fink-renewable-energy-pragmatism-wind-solar/
[7] El factor de planta o factor de capacidad de una central eléctrica o sistema de generación es el cociente entre la energía real generada por esa unidad durante un período y la energía generada si hubiera trabajado a plena carga durante ese mismo período. Indica la utilización de la capacidad en el tiempo.
[8] https://www.whitehouse.gov/fact-sheets/2025/04/fact-sheet-president-donald-j-trump-reinvigorates-americas-beautiful-clean-coal-industry/
[9] Electricity Prices Have Risen Seven Times Faster Under Biden Than Trump
[10] El secretario de Energía, Chris Wright, dijo el 9 de abril: “el carbón es esencial para producir energía eléctrica 24/7”. https://www.energy.gov/articles/energy-department-acts-unleash-american-coal-strengthening-coal-technology-and-securing
[11] https://dailycaller.com/2022/07/29/biden-epa-regulations-shut-down-coal/
[12] https://www.eia.gov/todayinenergy/detail.php?id=54919
[13] https://americaspower.org/coal-facts/
[14]https://www.nerc.com/pa/RAPA/ra/Reliability%20Assessments%20DL/NERC_Long%20Term%20Reliability%20Assessment_2024.pdf
[15] Los españoles lo hemos aprendido del 28 de abril de 2025 por la vía de la práctica.
[16] https://energybadboys.substack.com/p/this-rto-could-see-blackouts-by-2028
[17] https://dailycaller.com/2024/09/12/policy-that-cant-win-los-angeles-endures-power-outages-after-biden-harris-admin-lauded-its-green-future/
[18] Como si fuera Ceuta, Melilla, Baleares o Canarias el 28 de abril de 2025. Esas localizaciones funcionan esencialmente con energía eléctrica de origen térmico y no experimentaron el gran apagón que desencadenó el predominio de la solar fotovoltaica.
[19] https://www.whitehouse.gov/presidential-actions/2025/01/declaring-a-national-energy-emergency/
[20] Cuyos objetivos no contemplaban lo que el título rezaba.
[21] Tras dos años en vigor, los resultados del IRA incluyen un precio mucho mayor de la energía eléctrica, distorsiones en el mercado de la energía y grandes transferencias a organizaciones activistas de extrema izquierda. https://dailycaller.com/2024/08/17/inflation-reduction-act-two-years-biden-energy/
[22] Según la Congressional Budget Office (CBO), las políticas climáticas del presidente Biden contribuyeron sustancialmente al creciente déficit fiscal. El gasto “verde” de la Administración Biden ascendió, según la vicepresidente Harris, a 1 billón de dólares ($1 trillion), https://dailycaller.com/2024/02/07/biden-climate-agenda-blow-out-deficit/
[23] Director Ejecutivo de Política Energética en la Commonwealth Foundation.
[24] ‘War On Coal Is Finally Over’: Energy Experts Say Trump Admin’s Deregulation Agenda Could Fuel Coal’s Revival – Watts Up With That?
[25] Los archipiélagos, Ceuta y Melilla no tienen apenas presencia de energías solar y eólica.
[26] La tasa a la que la opera la corriente eléctrica alterna. La frecuencia de red es el valor nominal de las oscilaciones de corriente alterna en una red síncrona transmitida desde una central eléctrica al usuario final.
[27] Una variación superior a 0,1 Hz. obliga a muchas plantas a desconectar por razones de seguridad. La desconexión de generación fue tan masiva que superó todos los cortafuegos y la interconexión nacional saltó automáticamente para proteger la integridad del sistema. Eso preservó la infraestructura, lo que permitió reconectar con posterioridad.
[28] Afectó a toda España peninsular y a todo Portugal. Aunque inicialmente también se extendió a zonas del sur de Francia, las autoridades de ese país desconectaron su red de la española y recuperaron el servicio en Francia por completo.
[29] 15 gigavatios suponen más de la mitad del total operativo.
[30] Gente atrapada en ascensores y en el metro. Supermercados sin poder efectuar cobros de mercancías que los ciudadanos se apresuraban a adquirir. Gasolineras sin capacidad de suministrar combustible a los motores de explosión (de los vehículos eléctricos, ni hablo). Tráfico rodado y ferroviario bloqueados. Aviones aterrizando con dificultades. Hospitales tirando de generadores en la medida en que éstos cubrían alguna de sus necesidades. Teléfonos móviles inutilizados. En efecto, el caos.
[31]https://www.reddit.com/r/ecologie/comments/1kbc0ru/analyse_par_andr%C3%A9_merlin_fondateur_et_ancien/?tl=es-419&rdt=45860
[32] Para evitarlo en la medida de lo posible, las renovables no deberían exceder el 50% del mix energético. Sin embargo, el 23/4/2025, el gobierno se jactó de que el 100% de la energía eléctrica se había obtenido de fuentes renovables.
[33] Ustedes ya habrán notado el error en la clasificación. En efecto, es un error político. Claro que la energía hidroeléctrica es renovable. La más renovable de todas. Pero no gusta a progres, socialistas y woke globalistas. Por eso la sacan de la ecuación.
[34] El equilibrio del sistema es esencial: oferta y demanda se deben ajustar segundo a segundo.
[35] La pesada masa rotatoria de los generadores actúa como un amortiguador, resistiendo variaciones rápidas de frecuencia y estabilizando así la red.
[36] Se ha habilitado en algunos casos la instalación de enormes volantes de inercia o turbinas extra asociadas a parques eólicos, precisamente para evitar la asinronicidad inherente a ese sistema de generación. Es novedoso, es caro (poco les importa a los reguladores, que entierran millones de euros de subsidios y subvenciones a las llamadas renovables, pagaderas con el esfuerzo fiscal de todos) y está poco extendido. En España no hay tales instalaciones.
[37] Los inversores pueden generar corriente alterna de gran calidad.
[38] Para compensar ese defecto inherente a los inversores, la Gran Bretaña ha instalado (lo acabamos de ver) volantes de inercia de 200 toneladas que imitan a las turbinas de las plantas de energía tradicionales para evitar problemas de estabilidad en la frecuencia de la red.
[39] El director de Net Zero Watch, Andrew Montford, lo explica bien: “durante 20 años, la red eléctrica se ha subordinado a los fanáticos activistas, así que no puede sorprendernos que el sistema eléctrico sea caro y peligrosamente inestable. Ya no podemos permitirnos tener una política energética determinada por fantasiosos”.
[40] Mix por “mezcla”. Se ha impuesto el anglicismo que se refiere al conjunto de fuentes de energía utilizado para generar electricidad.
[41] Del carbón, ni hablamos. El gobierno ha dinamitado, literalmente, las plantas generadoras.
[42] Los paneles solares no tienen rotación mecánica. La mayoría de las turbinas eólicas modernas están desacopladas electrónicamente de la red y proporcionan poca fuerza estabilizadora. La energía solar y eólica, que no generan inercia, dejan la red más vulnerable a oscilaciones de frecuencia.
[43] Pocos días antes, los medios de comunicación celebraban que la red eléctrica nacional española funcionó completamente (al 100%) con energía renovable por primera vez en un día laborable.
[44] «El número limitado de generadores de electricidad térmicos (gas, carbón, nuclear) dificultará seriamente el restablecimiento del control de la frecuencia y el impulso». (John Kemp, analista del sector de energía y de política pública). El Consejo de Seguridad Nacional advirtió de los riesgos al ministerio de Transición ecológica, sin éxito. Los operadores llevan desde el 2019 advirtiendo del riesgo de la excesiva dependencia de las renovables. https://www.eldebate.com/economia/20250502/daniel-lacalle-operadores-electricos-advertian-desde-2019-peligro-depender-tanto-renovables_292930.html?utm_source=substack&utm_medium=email
[45] «Variaciones extremas de temperatura» o un «fenómeno atmosférico inusual». Un aumento repentino de radiación solar (UV u otra longitud de onda) podría, en teoría, haber contribuido a un pico de producción solar que provocara el caos, pero no hay evidencias de algo así. La red está diseñada para manejar estas fluctuaciones. Cuando las nubes pasan sobre una placa solar, la placa reduce su potencia a un 25%. Cuando las nubes desaparecen, la placa produce un fuerte incremento de potencia generada. Pretender que este fenómeno afecte a la casi totalidad de las placas solares a la vez es exagerado en extremo.
[46] No obstante, la propia Red Eléctrica, operadora nacional de la red eléctrica de España, reveló que la causa inmediata del apagón fue una «oscilación muy fuerte en la red eléctrica» que obligó a la red española a desconectarse del sistema europeo, lo que provocó el colapso del suministro eléctrico de la Península Ibérica.
[47] José María Martínez-Val (catedrático emérito de Tecnología Nuclear y de Termotecnia, Presidente de la Sociedad Nuclear Española en los años 1987 y 1988 y desde 2002 a 2010, Presidente del Comité Científico y Técnico de Euratom) utiliza un símil que ayuda a entender cómo se ha de operar con un sistema inestable: “se parece a una bicicleta que tiene que estar quieta sobre sus ruedas, sin pedaleo ni movimiento ninguno… Sabemos que, cuando la bicicleta pierde la inercia que le da movimiento, tenemos que poner un pie en el suelo para no caernos. Los políticos han llevado a los ingenieros de Red Eléctrica a trabajar de esta guisa. Aunque no querían poner el pie en el suelo, al final nos hemos llevado un batacazo total porque nuestro sistema eléctrico carece de la inercia eléctrica que puede proporcionarle ese nivel de equilibrio dinámico en el que tiene que trabajar la red. El caso eléctrico es más complejo que el de la bicicleta, porque la inercia se la tiene que dar quien puede y desde otra fuente de energía; por ejemplo, gas natural. La red eléctrica necesita esa inercia; si no la tiene, se cae.”
[48] De hecho, para recuperar el sistema eléctrico tras el apagón se activaron las centrales termoeléctricas y nucleares para, con sus turbinas, absorber las variaciones de frecuencia, causa del apagón. Los políticos ya saben cómo resolver, pero no lo dicen porque va en contra de sus designios.
