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JRF

Un blog reaccionario

«Verum, Bonum, Pulchrum»

Saturación

por | 24 Feb 2025 | Otros artículos

Es sabido que una gran parte del poder institucional, económico, científico y comunicacional de Occidente[1] sostiene una afirmación que consideran axiomática: que el CO2 o anhídrido carbónico (o dióxido de carbono, en fin) es, básicamente, dos cosas: el gas de efecto invernadero (GEI) más importante de todos ellos, por un lado, y un contaminante[2] de la atmósfera, por otro lado.

En función de su primer atributo, el CO2 sería el responsable del peligroso[3] calentamiento global experimentado por la atmósfera terrestre desde 1850; en función del segundo, habría que desembarazarse parcialmente de él y alcanzar un estado nirvánico de equilibrio entre emisiones y absorción de CO2. Y en ello están, destrozando de paso las economías de Occidente. La creencia (pues de fe religiosa estamos hablando) de que más CO2 en la atmósfera implica necesariamente más calor y mayores temperaturas, de manera lineal, es la clave de bóveda del constructo paradigmático de la calentología, una secta más de entre todas las que en el mundo han sido.

Como consecuencia de todo ello, este gas tiene mala prensa. Pero las cosas no son como quieren hacernos creer.

Primero, el CO2 no es, ni de lejos, el más poderoso ni abundante GEI. Esa posición se halla en poder del vapor de agua. Lo sabemos, no hay duda alguna[4].

Segundo, el CO2 no es un contaminante. Reside en lo más profundo de nuestro organismo, de donde se exhala como consecuencia de la respiración. Mal puede contaminar. Y sobre todo, es el gas de la vida, pues sin él no sería posible la fotosíntesis, es decir, el crecimiento de las plantas, base de la cadena trófica.

Por lo tanto, ya pueden ponerse a definirlo como quieran los alarmistas, calentólogos y progresistas de todo pelaje, en función de sus comunes intereses, que el CO2 no plantea peligro alguno. Y claro, si el CO2 no plantea peligro alguno, la quema de hidrocarburos en Occidente, tampoco (en China e India, milagros que se dan a veces, el CO2 no pone en riesgo nada de nada). Cosas de socialistas varios, asimetrías contradictorias del imperio de la mentira.

El constructo cuasirreligioso de la demonización del CO2 no se sostiene. Y menos que se va a sostener. Aquí entra en juego el problema del “efecto saturación”, que revela un fenómeno bien comprensible si se acude al concepto de los rendimientos decrecientes. En otras palabras, a partir de cierto nivel, cuanto mayor es el porcentaje de CO2 en la atmósfera, menor es el calentamiento que cada unidad adicional de CO2 provoca.

¿Qué científicos se han ocupado de esto recientemente? Veamos algunos ejemplos[5]. En 2017, Franz-Karl Reinhardt, profesor en el Swiss Federal Institute of Technology (Lausanne), realizó un estudio[6] que demostraba que doblar el entonces vigente nivel de CO2 en la atmósfera desde 400 a 800 partes por millón (ppm) produciría una elevación de 0,25 grados centígrados, demasiado pequeña incluso para ser medida.

En junio de 2020, los eminentes y renombrados físicos[7] William Happer[8] y William van Wijngaarden[9] aplicaron precisos y detallados análisis matemáticos a la física del CO2 en la atmósfera y despertaron serias dudas sobre la capacidad del CO2 de absorber calor tras quedar saturado a niveles de 400 ppm. Por ello, ulteriores incrementos en la concentración de CO2 atmosférico, incluso hasta 800 ppm, resultarían en aumento mínimos en la temperatura de la atmósfera hasta 0,5˚C.

Este riguroso planteamiento fue validado por un experimento de laboratorio efectuado por siete investigadores vieneses en 2024. Su conclusión fue que doblar la concentración del CO2 de 400 a 800 ppm “no muestra un incremento medible en absorción de radiación infrarroja, por lo que, a lo sumo, puede llevar a un aumento de temperatura de 0,5˚C”.[10]

En 2023, el químico alemán Michael Schnell y el físico Hermann Harde (Helmut-Schmidt-University, Hamburgo), publicaron su estudio “Experimental Verification of the CO2 Greenhouse Effect”[11] que confirma que el efecto saturación del CO2 aboca a un calentamiento mínimo de la atmósfera.

Para facilitar la comprensión del fenómeno, incorporo un gráfico muy ilustrativo. No es la primera vez que lo hago, porque es muy claro. En abscisas está el porcentaje de CO2 en ppm y en ordenadas, las variaciones de temperatura en grados centígrados. Hay columnas que indican hitos relevantes: por debajo de 150 ppm, las plantas mueren. En la última Edad de Hielo había 180 ppm. El nivel preindustrial era de 280 ppm; el nivel a 2020, de 410 ppm. Si se duplica ese nivel (cosa que, si se mantiene el ritmo de crecimiento actual, tardaría en acontecer 150 años), la temperatura ascendería 0,35˚C dentro de 150 años. El título hace referencia a que el impacto del efecto invernadero correspondiente al CO2 es de 3,3 ˚C, la décima parte del total[12].

Hay además dos flechas: en una aparece el efecto extraordinariamente positivo del CO2, cuyo crecimiento porcentual (en partes por millón, más bien) aumenta la productividad de las plantas, cosa bien sabida. La otra refleja la tesis del decrecimiento del aumento de temperatura según aumenta el CO2 atmosférico.

La conclusión está clara: el CO2 ya no puede apenas elevar las temperaturas. Por lo tanto, las políticas demenciales y destructivas de las autoridades progresistas, socialistas y woke de Occidente, sedicentemente orientadas a reducir el CO2 emitido, no tienen soporte técnico y se revelan como lo que son: un intento deliberado de destruir las economías de mercado

[1] Por Occidente entendemos esencialmente los países de la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico) con excepción de Colombia, Chile, México y Turquía, que juegan con dos barajas. La OCDE está integrada por 38 Estados.

[2]  La hipótesis de que el CO2 es dañino se enmarca en el documento titulado “Endangerment Finding”, publicado por la Environmental Protection Agency (EPA) en 2009, donde se afirmaba que el CO2 es un “contaminante” que amenaza la salud pública y la seguridad. La calificación del CO2 como “contaminante” es la clave de bóveda de las políticas públicas sobre el clima en los países desarrollados.

[3] Eso dicen. Si no lo dijeran, no haría nadie ningún caso. Pero no saben que las temperaturas han sido consistentemente más altas en muchos períodos de la civilización, con el ser humano ya presente sobre la Tierra. Expongo a continuación una breve lista de esos períodos cálidos, empezando por la oscilación de Bølling, hace entre 14.700 y 13.900 años, la oscilación de Allerød, entre 13.600 y 12.900 años, el subperíodo Holoceno I (11.600 a 8.500 años), el subperíodo Holoceno II (hace entre 8.000 y 5.600 años), la civilización Minoica (hace entre 3.500 y 3.200 años), el imperio Romano (500 a.C. a 535 d.C.), el Óptimo Climático Medieval (900 d.C. a 1.300 d.C.) y el actual período (1850 – )

[4] https://joseramonferrandis.es/sobre-diferencias-entre-los-gases-de-efecto-invernadero-gei-en-el-calentamiento-de-la-atmosfera/

[5] Extraídos de https://wattsupwiththat.com/2025/01/18/the-saturation-effect-questions-the-prevailing-narrative-on-co2/

[6] https://www.entrelemanetjura.ch/BLOG_WP_351/wp-content/uploads/2017/01/2017.01-20-FKR-sur-CO2.pdf

[7] Con más de 500 estudios publicados a sus espaldas.

[8] Mr. Happer es profesor emérito en la Universidad de Princeton. Es tal el odio que el establishment académico calentológico le profesa y tal es la consecuente persecución que sufre, que el 4 de diciembre de 2024, Meta/Facebook afirmó: “Your Page, CO2 Coalition, didn’t follow the rules, so it isn’t being suggested to other people right now.”. ¡Anda, que cosas! Censurando al discrepante, ese es el recurso que les queda a los perdedores del debate científico. Pero, ¿qué había dicho la web CO2 Coalition? Lean: “Nothing but good can come from more atmospheric CO2. The Earth has experimented with much higher CO2 concentrations than today many times over the Phanerozoic eon, the last 540 million years or so, where the fossil record of life is especially good. Life flourished at four times more CO2 than today. There is no geological evidence that more CO2 will be anything but good for life on Earth.” El texto de Meta es abusivo, excluyente: Ustedes no siguen las normas, así que los neutralizo”. Lo que había dicho CO2 Coalition es de primero de Secundaria. Lo pueden ver todo aquí  https://wattsupwiththat.com/2025/01/25/facebook-fact-checks-prof-will-happer/

[9] van Wijngaarden es profesor en el Department of Physics and Astronomy en la York University in Toronto.

[10] Esto despeja la razón por la cual los alarmistas jamás han sido capaces de explicar por qué la Tierra nunca ha experimentado calentamientos desbocados en el pasado, cuando los niveles de CO2 fueron 500 y hasta 1.000 % superiores a los actuales, ni por qué los modelos del clima de Naciones Unidas, basados en la teoría del calentamiento lineal, han demostrado estar tan profundamente equivocados.

[11] harde-schnell-ghe-m.pdf

[12] Obviamente, muy inferior al correspondiente al vapor de agua, casi el 90% restante.

Autor del artículo

<a href="https://joseramonferrandis.es" target="_blank">José-Ramón Ferrandis</a>

José-Ramón Ferrandis

Nacido en Valencia (España) en 1951. Licenciado en Ciencias Políticas por la Universidad Complutense. Técnico Comercial y Economista del Estado. Salvo posiciones en Madrid, destinado sucesivamente en Ceuta (España), Moscú (URSS), Washington (EE. UU.), Moscú (Rusia) y Riad (Arabia Saudita). Profesor de Análisis Riesgo País, Análisis de tendencias y Mercados internacionales. Analista. Escritor (Globalización y Generación de Riqueza, África es así, Crimen de Estado). Áreas de especialización referidas a su trayectoria. Con el blog espera poder compartir experiencias y divulgar análisis sobre asuntos de interés general, empezando por el clima y terminando por la Geopolítica; sin dejar de lado la situación de España. Lo completará publicando semanalmente la Carta de los martes, que tiene 4 años de existencia.