Dimitris Kutsoianis[1], científico, ha presentado un estudio[2]. En él analiza la ponderación del vapor de agua (así como de las nubes, que están compuestas de él) y del dióxido de carbono[3] como GEI. El H2O, como ya sabíamos, supera ampliamente al CO2 en capacidad de calentamiento de la atmósfera. ¿Cuánto? Pues si el vapor de agua es el 95% de los GEI y el CO2, el 3,62%, por un lado, y la capacidad de forzamiento (es decir, de calentamiento atmosférico) del H2O mayor es mayor que la del CO2, pues “verde y con asas”.
Tiene sentido. Y lo tiene porque, como ven en el cuadro al pie[4], el vapor de agua es el GEI más relevante entre todos los gases del elenco. Fíjese el lector en la argucia de los partidarios del calentamiento global antropogénico. En la columna de la izquierda ha desaparecido el H2O como GEI, lo que automáticamente confiere el protagonismo al CO2. Pero es una trampa. En la columna de la derecha, los GEI, en su totalidad, devuelven al CO2 a su sitio: un mero 3,618% del total.

Kutsoianis ha calculado que vapor de agua y las nubes contribuyen a entre el 87% y el 95% al efecto invernadero. El CO2 sería responsable de entre el 4% y el 5%, y que el paso de 300 a 420 partes por millón de CO2 en la atmósfera contribuye de manera despreciable.
El agua y las nubes tienen más funciones en la regulación del clima. Una es regular el almacenamiento del calor y el albedo[5]. Otra, refrigerar la superficie de la Tierra a través de la transferencia del calor latente.
En su estudio, Kutsoianis se enfrenta a la postura oficial de que el CO2 es el GEI crítico en el efecto invernadero. Él argumenta que la abundancia de agua y la rapidez del ciclo hidrológico dominan la regulación de la temperatura atmosférica, actuando realmente como el GEI fundamental. El vapor de agua, no el CO2.
A partir de ahí, las afirmaciones de que retirar CO2 de la atmósfera alteraría sustancialmente el clima de la Tierra son insensatas y sin fundamento: el vapor de agua continuaría regulando la temperatura a través de su muy predominante abundancia y el escaso tiempo de residencia atmosférica.
Todo parece estar claro. Pero eso era sólo el principio. Kutsoianis ha intentado publicar su estudio reiteradas veces, pero se le negó la posibilidad. Los medios que no autorizaron la publicación fueron el Hydrological Sciences Journal, MDPI Hydrology y finalmente Ecohydrology and Engineering. El lector puede leer aquí[6] los argumentos de los editores para hacerse a una idea.
La lectura del argumentario esgrimido en cada caso para rechazar la publicación es árida, pero hay un patrón común: en todos los casos, el responsable de la publicación utiliza dos conjuntos de argumentos: uno, que el artículo no encaja con los objetivos y especificidad de la publicación. Otro, el derivado de las opiniones y comentario de los pares que critican el documento, a los cuales se ha sometido el estudio obviando que hay un criterio anterior de no-idoneidad del medio, como hemos visto.
Curiosamente, en una de las publicaciones que se negó a publicar el estudio, Kutsoiannis era miembro del Consejo Editorial de la revista. El autor reaccionó solicitando su retirada de ese órgano. Tuvo que reiterarlo con firmeza, pues le dirección de la revista ignoró inicialmente su solicitud.
Ni siquiera reputados especialistas, con currículos extraordinarios, pueden publicar en las revistas especializadas estudios que se enfrentan a la versión dominante, impuesta en el entorno universitario y posuniversitario por la presión conjunta del IPCC (de la ONU, por mejor decir), de muchos gobiernos y de los patrocinadores externos. Con todo, aquí están las conclusiones de Kutsoianis https://scienceofclimatechange.org/wp-content/uploads/SCC-Koutsoyiannis-DogTail-Nov-2024.pdf El título del trabajo es The Relationship between Atmospheric Temperature and Carbon Dioxide Concentration.
Es muy interesante, a pesar de que el lector ya conoce lo esencial. Vale la pena leerlo.
El artículo del que se ha extraído toda esta información es éste: Relative importance of carbon dioxide and water in the greenhouse effect: Does the tail wag the dog? – Watts Up With That?
[1] Dimitris Koutsoianis es profesor emérito (subrayado del autor) de Hydrology and Analysis of Hydrosystems en la Universidad Técnica Nacional de Atenas. Ha sido decano de la School of Civil Engineering, Director del Department of Water Resources and Environmental Engineering, y director del Laboratory of Hydrology and Water Resources Development. Durante 12 años (2006-18) fue editor del Hydrological Sciences Journal y miembro del Consejo Editorial Hydrology and Earth System Sciences, y del Journal of Hydrology, Water Resources Research, Hydrology and Sci. Ha recibido la International Hydrology Prize–Dooge medal(2014) de la International Association of Hydrological Sciences (IAHS), UNESCO and World Meteorological Organization (WMO), y la Henry Darcy Medal (2009) por parte de la European Geosciences Union (EGU). Sus distinciones y honores incluyen la Lorenz Lecture de la American Geophysical Union (AGU) (San Francisco, USA, 2014) y la Union Plenary Lecture de la International Union of Geodesy and Geophysics (IUGG) (Melbourne, Australia, 2011). Ha sido professor de Hidráulica en la Hellenic Army’s Postgraduate School of Technical Education of Officers Engineers (Atenas, 2007-10). Ha sido profesor/académico visitante en el Imperial College (Londres, 1999-2000), Hydrologic Research Center (San Diego, 2005), Georgia Institute of Technology (Atlanta, 2005-06), la Universidad de Bolonia (2006 & 2019) y la Sapienza University de Roma (2008 & 2019).
[2] “Relative Importance of Carbon Dioxide and Water in the Greenhouse Effect: Does the Tail Wag the Dog?” El estudio incorpora datos de medidas procedentes de ERA5 Reanalysis y mediciones de radiación por satélite, concretamente del Proyecto CERES, con fines de validación. Estos conjuntos de datos revelan perfiles de las radiaciones y confirman la hipótesis del autor de que, la variabilidad regional y la rápida recirculación permiten al vapor de agua ejercer un poderoso efecto invernadero que el CO2 no puede igualar.
[3] En efecto, el lector sabe que hay más GEIs, pero ni su ponderación es relevante en el total, ni su estudio aporta algo de interés. El metano no resulta suficientemente instrumental. Para mayor información, siga leyendo, por favor.
[4] El cuadro es del Departamento de Energía de los EE. UU.
[5] El lector sabe que el albedo es el porcentaje de radiación que toda superficie refleja en relación con la radiación que incide sobre ella. Cuanto más clara es una superficie, mayor es el valor de su albedo. Por ejemplo, un cuerpo negro absorbe toda la radiación incidente y uno blanco refleja toda la radiación incidente.
[6] (PDF) Relative importance of carbon dioxide and water in the greenhouse effect: Does the tail wag the dog? Supplementary Information: Earlier reviews and rejections of the paper
