OBJETIVOS Y METAS DE LA AGENDA 2030[1]
OBJETIVO 15: Vida de ecosistemas terrestres. Gestionar sosteniblemente los bosques, luchar contra la desertificación, detener e invertir la degradación de las tierras, detener la pérdida de biodiversidad
José-Ramón Ferrandis
El objetivo 15 de los ODS constituye el marco estético y moral que alberga todos los demás. Bien podemos decir que es el referente filosófico del conjunto de iniciativas que acoge la Agenda 2030. ¿Por qué digo esto?
Seguramente somos conscientes del constante martilleo con que se nos obsequia desde los organismos e instituciones que han asumido la Agenda 2030 cuando regurgitan una y otra vez los calificativos característicos de su neolenguaje: “sostenible”, “resiliente”, así como “natural”. Conservar, restaurar, detener, revertir, gestionar: estas son las bases de las jaculatorias. Se trata de intervenir por intervenir, puesto que a lo largo de estas páginas vamos a ver cómo nunca el mundo ha estado mejor que ahora.
No obstante, igual es necesario hacer examen de conciencia[2]: ¿cómo es posible dudar que Naciones Unidas sabe mejor que el resto de las instituciones del mundo lo que al mundo conviene?[3]
Este Objetivo nº 15 va de Naturaleza, no de Sociedad. La primera precede, condiciona y limita a la segunda. Para la ONU, es como si la Naturaleza fuera un ser vivo y además, indefenso. Como si fuera Gaia[4], la Pachamama[5], la madre nutricia. Como si no fuera la Sociedad quien, sobre la base de los recursos que la Naturaleza proporciona, alienta y permite la vida. Este Objetivo es puro Rousseau[6]. Si hasta el Papa lo dice[7] … https://joseramonferrandis.es/necios/
Pero empecemos por el principio. ¿Qué afirma la ONU sobre el Objetivo 15? ¿Cómo lo describe?
“El Objetivo 15 pretende conservar la vida de ecosistemas terrestres. Busca proteger y restablecer los ecosistemas terrestres, gestionar sosteniblemente los bosques, luchar contra la desertificación, detener e invertir la degradación de las tierras, y detener la pérdida de biodiversidad”. Bueno, nada nuevo. Ya lo habían dicho en el subtítulo. Lo que no habían dicho es lo que viene a continuación:
“Los ecosistemas terrestres son vitales para el sostenimiento de la vida humana, contribuyen a más de la mitad del PIB mundial[8] e incluyen diversos valores culturales, espirituales y económicos”. Muy bien. A partir de aquí, desbarran claramente. Y lo vamos a ver por el procedimiento de poner a pie de página los datos, que se enfrentan a las maquinaciones de Naciones Unidas.
“Sin embargo, el mundo se enfrenta a la triple crisis del cambio climático[9], la contaminación[10] y la pérdida de la biodiversidad[11]”. Y la retahíla de afirmaciones catastrofistas no tarda en aparecer.
Que si “Más de 100 millones de hectáreas de tierras sanas y productivas se degradaron anualmente entre 2015 y 2019”[12]. Pues para haberse degradado, sus rendimientos son muy altos. Y son crecientes. Vean el gráfico al pie. Los rendimientos agrarios no paran de elevarse. Algo falla en la argumentación de la ONU.

The Case Against Environmental Alarmism — Environmental Progress
Que si “entre 2015 y 2020, la agricultura consumió grandes superficies forestales en muchos países de América Latina[13], el Caribe, África subsahariana y el Sudeste asiático”. Por el contrario, muchos países de Asia, Europa y América del Norte mantuvieron o aumentaron su superficie forestal durante el mismo período[14].
Que si “en las dos últimas décadas, se perdieron casi 100 millones de hectáreas de superficie forestal neta[15]. La cobertura forestal mundial disminuyó del 31,9 % del año 2000 (4.200 millones de hectáreas) al 31,2 % (4.100 millones de hectáreas) en 2020. La expansión agrícola es el motor directo de casi el 90 % de la deforestación mundial (las tierras de cultivo representan el 49,6 % y las de pastoreo el 38,5 %)”. Y lo que te rondaré, morena. Cuanto más se desplace a la agricultura a terceros países, menor será su eficiencia productiva.
Que si “Entre 2015 y 2019, al menos 100 millones de hectáreas de tierras sanas y productivas se degradaban cada año”[16]. “África subsahariana, Asia occidental, América Latina y el Caribe, y Asia meridional experimentaron una degradación de los suelos a un ritmo superior a la media mundial[17].”
Que si “El mundo se enfrenta actualmente al mayor evento de extinción desde la desaparición de los dinosaurios. La destrucción del hábitat, las especies invasoras, la sobreexplotación, el comercio ilegal de especies silvestres, la contaminación y el cambio climático son los motores de esta crisis. El Índice de la Lista Roja, que mide el riesgo de extinción de especies de mamíferos, aves, anfibios, corales y cícadas, se deterioró en torno a un 11 % desde 1993, con un descenso acelerado cada década. Asia central y meridional, Asia oriental y sudoriental y Oceanía han sufrido los descensos más rápidos.” “Según la Lista Roja de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), se calcula que un millón de especies en todo el mundo pueden estar amenazadas de extinción.[18]”
Terminado este exordio, pasemos a analizar las 12 Metas (nominalmente 9) del Objetivo 15.
METAS
Meta 15.1 “Para 2020, velar por la conservación, el restablecimiento y el uso sostenible de los ecosistemas terrestres y los ecosistemas interiores de agua dulce[19] y los servicios que proporcionan, en particular los bosques, los humedales, las montañas y las zonas áridas[20], en consonancia con las obligaciones contraídas en virtud de acuerdos internacionales”. Bien. Si se han contraído obligaciones internacionales, se entiende que se cumplen. ¿Tiene que venir la ONU a reclamar arbitraje a plazo fijo? Claro que no. Es una injerencia.
Meta 15.2 “Para 2020, promover la gestión sostenible de todos los tipos de bosques, poner fin a la deforestación, recuperar los bosques degradados e incrementar la forestación y la reforestación a nivel mundial”. Es como un tic nervioso. Decir sostenible, venga a no a cuento, es extremadamente cansino. Es lo que tiene seguir las instrucciones. Y por cierto, los bosques gozan de una salud excelente en todo el mundo occidental[21]. En otras áreas, depende de la gestión que los Estados permiten, no siempre inteligente ni equilibrada.
En cualquier caso, como ven en el gráfico al pie, la masa forestal del mundo y los cultivos aumentan (ambos[22]) sin cesar[23]. El crecimiento ha sido de un 10%[24] sólo en el Siglo XXI, pero se había comprobado que, ya en los años 90 del Siglo XX, el aumento de la vegetación era un hecho[25].

Mas no en todas partes crecen los bosques. En Alemania, donde impera una clase política tan deleznable como la que se hizo con las riendas de la República de Weimar en 1933, arrasan con los bosques, por muy reputados, antiguos y bellos que sean[26]. Cosa de partidos políticos antes “verdes”, ahora “sandía”[27]. Todo muy ecológico, pero sobre todo, muy estúpido.
Meta 15.3 “Para 2030, luchar contra la desertificación, rehabilitar las tierras y los suelos degradados, incluidas las tierras afectadas por la desertificación, la sequía y las inundaciones, y procurar lograr un mundo con una degradación neutra del suelo.”
Para pasmo de la ONU y desmentido de esta tercera Meta, por ejemplo, el desierto del Sahara es cada vez más verde[28]. Esto es así gracias al CO2, por supuesto, pero vaya y dígaselo usted a estos santones de la culpabilización del CO2. En otro orden de cosas, India y la RP China, que son los países con mayor población del mundo, están a la cabeza del reverdecimiento de la tierra. La razón es doble: por un lado, la reforestación masiva en la RP China; por otro, el desarrollo de la agricultura intensiva en ambos países[29].
Pero hay más. El 16 de abril de 2016, la NASA publicó un estudio, que se puede ver en este enlace: https://www.nasa.gov/feature/goddard/2016/carbon-dioxide-fertilization-greening-earth En realidad, no había que esperar a que la NASA nos lo dijera, pues ya lo sabíamos, pero si los satélites[30] nos proporcionan la prueba gráfica de lo que la Ciencia había adelantado, mejor. La imagen muestra el aumento de vegetación en todo el globo entre 1982 y 2015. Es obvio: cuanto más CO2 hay en la atmósfera, mayor es el crecimiento vegetativo de las plantas.
El estudio de respaldo ha sido realizado por un equipo de 32 autores[31] de 24 instituciones en ocho países. Aparece en Nature Climate Change (25 de abril de 2016). El reverdecimiento es equivalente a dos veces la superficie de los EE. UU. continentales contiguos[32]. No es poco. Y el CO2 es el responsable del 70% del incremento de vegetación[33].
Pero hay más. La producción de grano entre 1950 y 2000 ha aumentado desde 700 millones de toneladas hasta más de 2.000 millones. Es un hecho que un incremento del CO2 atmosférico de 300 ppm eleva el crecimiento de las plantas en un 31%, pero en un entorno de humedad subóptima, el aumento es del 63%[34]. Los rendimientos medios de los cereales (arroz, trigo, cebada, centeno…) se elevan entre un 25% y un 64%. Las plantas tuberosas (patata, batatas) incrementan su rendimiento entre el 18% y el 75%, y las legumbres (guisantes, judías, soja) entre el 28 y el 46%.[35]
La Meta 15.4 es incomprensible con la redacción que presenta: “Para 2030, velar por la conservación de los ecosistemas montañosos, incluida su diversidad biológica, a fin de mejorar su capacidad de proporcionar beneficios esenciales para el desarrollo sostenible”. Los ecosistemas montañosos no están amenazados. Esta meta está ahí para que complete las áreas boscosas, los desiertos y los humedales. O igual es porque el acceso al Everest está muy transitado …. En todo caso, se aprecia que lo importante es el desarrollo sostenible, no la conservación de los ecosistemas montañosos, pues subordina éstos a aquéllos. Lo dicho, incomprensible.
Meta 15.5 “Adoptar medidas urgentes y significativas para reducir la degradación de los hábitats naturales, detener la pérdida de la diversidad biológica y, para 2020, proteger las especies amenazadas y evitar su extinción”. ¿Suena bien, ¿verdad? Pero como ya indiqué arriba, el voluntarismo político de estas cleptocracias multilaterales[36] nada puede contra la evidencia y la historia. Y es que, sabemos que en el período Devónico (hace 400 millones de años), con concentraciones de CO2 de 2.000 ppm[37], las plantas se expandieron y diversificaron rápidamente por toda la Tierra. Así lo hicieron también las especies marinas. Durante el período Carbonífero, el colosal incremento de la fotosíntesis redujo la concentración de CO2 a niveles de 150 ppm, próximos a la extinción (hace 305 millones de años) en tierra y mar. Fue la situación en el Pérmico, que abocó a la Gran Extinción[38] de hace 252 millones de años, causada por la enorme escasez de CO2. ¿Lo pillan?
Eso sí, estamos en 2024. La Meta era para 2020. ¿Continúa hasta 2030 o lo dejamos?
En un artículo fundamental[39], Willis Eschenbach afirmaba: “El historial de extinciones de aves y mamíferos en los continentes (no en islas) en los últimos 5 siglos ha sido analizado para determinar si la relación especies-área sirve para predecir extinciones. Muy pocos mamíferos o aves continentales se han extinguido y ningún de ellos lo ha sido solamente por reducción de su hábitat. Se ignoran las causas. Si la relación especies/área fuera aplicable, hubieran desaparecido un alto número de especies, pero no ha sido así, refiriéndonos al último medio milenio. Por lo tanto, esa metodología no puede responder adecuadamente a la cuestión de las tasas de extinción. Es errónea.”
En otro artículo[40] análogo, Stephen Hubbell[41] escribía: “El informe del IPCC[42] está basado en metodologías fundamentalmente defectuosas que exageran la amenaza de extinción. El ritmo al que los seres humanos empujan a animales y plantas a su extinción a través de la destrucción de hábitats es por lo menos dos veces más lento de lo que se pensaba”.
También está sujeta a revisión la “Lista Roja” de especies en peligro de la International Union for the Conservation of Nature (IUCN)[43]. Hasta ahora, los científicos afirmaban que las especies desaparecían a un ritmo entre 100 y 1.000 veces superior a la “tasa de fondo[44]”. Sobre esa estimación ya desaforada, Naciones Unidas predijo que esas tasas se multiplicarían por 10 en los siglos por venir[45].
El error (más allá de la evidente hipérbole) reside en el método aplicado, como hemos dicho más arriba y repetimos. Como es difícil (más bien imposible) medir las tasas de extinción, los científicos utilizaban una aproximación indirecta, a la que llamaban “relación especies/área”. Para determinarla, uno cuenta las especies en un área determinada y entonces estima cuánto crece el número de especies cuando el área se expande. Y para calcular cuántas especies quedarían al reducir el espacio de tierra disponible debido a la pérdida de hábitat, es sencillo: se invierten los cálculos.
¿Que es ridículo? Desde luego. Y después, nada como escuchar, recordar lo que se decía y más tarde, verificar si estaban en lo cierto. En los primeros 80s, las predicciones eran que, como poco, la mitad de las especies sobre la Tierra desaparecerían para el año 2.000. Y no, no se aproximaron ni por el forro. Pero les da igual. Siguen, y siguen, y siguen …
Meta 15.6: “Promover la participación justa y equitativa en los beneficios que se deriven de la utilización de los recursos genéticos y promover el acceso adecuado a esos recursos, como se ha convenido internacionalmente”. Cuando al ONU afirma que algo constituye una pretensión “justa y equitativa” es que pretende quedarse con lo que no es suyo.
Vamos a ver. Si una empresa (pública o privada, eso es irrelevante en este momento) de un país cualquiera, con cargo a sus propios recursos o a otros (que ni a la ONU ni a nadie importa), invierte en investigación y obtiene frutos, los frutos son suyos. Punto. Pero la ONU se cree con derechos superiores a los ordenamientos jurídicos que regulan la propiedad en las naciones. Así que, ni corta ni perezosa, habla de participación “justa y equitativa” de los recursos ajenos.
Latrocinio se llama esa figura[46]. Lo quieren todo, y cuanto antes. Hay que salir de esa organización totalitaria.
En la Meta 15.7 hay una parte plenamente aceptable. No es habitual en la ONU, pero a veces ocurre. La Meta reza así: “Adoptar medidas urgentes para poner fin a la caza furtiva y el tráfico de especies protegidas de flora y fauna y abordar la demanda y la oferta ilegales de productos silvestres”. La primera parte, referida a la caza furtiva, es de cajón. Hay especies cuya conservación depende de una única variable: prohibir su caza furtiva. Es cierto también que, si hay alguna demanda de productos que sólo un animal ofrece[47]. La solución es complicada y esos animales están al límite de su capacidad, en peligro crítico. Pero la ONU no tiene nada que decir aquí, pues los organismos especializados[48] están perfectamente al tanto de la situación.
La segunda parte de la Meta 17.7, “abordar la demanda y la oferta ilegales de productos silvestres”, es inaceptable. La soberanía de ‘los Estados debe asumir, como ya hace, esa responsabilidad. Si la debilidad institucional de algún país no se lo permite, se puede organizar un fideicomiso o administración fiduciaria. Alternativamente, se puede convenir con ese Estado soberano la gestión de sus recursos, por un tiempo limitado. Toda otra aproximación es una injerencia intolerable en los asuntos internos de un país. Y recordemos que la ONU suspendió en 1994 sus administraciones fiduciarias, así que difícilmente se puede esperar que las retome para ninguna finalidad.
15.8 “Para 2020, adoptar medidas para prevenir la introducción de especies exóticas invasoras y reducir de forma significativa sus efectos en los ecosistemas terrestres y acuáticos y controlar o erradicar las especies prioritarias.” Como en tantas ocasiones en los Objetivos anteriores, el Señor no llamó a los comités de redacción de la ONU por el camino de la claridad.
Ni puedes poner una fecha límite (salvo que no te la tomes en serio, como en realidad ocurre) para un problema que existe desde hace centurias, ni puedes prevenir (prevenir implica detener el comercio internacional, los viajes, los contactos…) sino solucionar los efectos de las especies procedentes de otros ecosistemas, ni puedes erradicar las especies prioritarias[49]con facilidad, y a veces, ni con dificultad[50]. Es necesario concluir que esta Meta no está aquí porque se quiera resolver un problema, sino porque se quiere acaparar el control de las actuaciones, a cambio de dinero, claro está.
Vean cómo lo que está en mente de los redactores y organismos de control de la ONU no es una actuación de carácter global sino una restringida a los países con menos recursos. La Meta 15.9 dice así: “Para 2020, integrar los valores de los ecosistemas y la diversidad biológica en la planificación nacional y local, los procesos de desarrollo, las estrategias de reducción de la pobreza y la contabilidad”. Es como si no hubieran aprendido nada de sus anteriores fracasos[51], como pone de relieve el análisis denominado Objetivo 0. O como si no la ONU no se hubiera estrellado frontalmente con la impotencia de conocer en 2015 que los Objetivos de Desarrollo del Milenio quedaran incumplidos casi en su totalidad, con excepción de la Meta que pretendía reducir la pobreza, cosa que hizo el libre mercado, no la ONU.
Pues nada, como si no les afectara el continuum de fracasos en el que están inmersos desde 1947[52], ellos siguen, y siguen, y siguen… .
Hasta ahora hemos comentado Metas numeradas numéricamente. Ahora pasamos a atender las que tienen otra nomenclatura, alfabética, se entiende que porque la ONU las considera transversales. Así, la Meta 15.a propone “Movilizar y aumentar de manera significativa los recursos financieros procedentes de todas las fuentes para conservar y utilizar de forma sostenible la diversidad biológica y los ecosistemas”. Ajá. Ya tardaba la ONU en revelar su único interés: los recursos financieros “procedentes de todas las fuentes” que han de llegar a la organización para que esta disponga de esos fondos a su voluntad. Lo cierto es que esperábamos leerlo, pues aparece en todos y cada uno de los 17 Objetivos. Y si algo aparece en todos y cada uno de los fines de alguna organización, eso pone de relieve que ese, y no otro, es el objetivo. O sea, que el Objetivo es el medio.
Por si no había quedado claro, la Meta transversal 15.b, “Movilizar un volumen apreciable de recursos procedentes de todas las fuentes y a todos los niveles para financiar la gestión forestal sostenible y proporcionar incentivos adecuados a los países en desarrollo para que promuevan dicha gestión, en particular con miras a la conservación y la reforestación” insiste en lo mismo, pero esta vez la petición de fondos está referida tan sólo a una reforestación que, de todas maneras, se está produciendo ya por sí misma.
Y por si no bastaba con lo anterior, la petición queda reiterada, esta vez para apoyar con subvenciones, ayudas o apoyo “la lucha contra la caza furtiva y el tráfico de especies protegidas”. Véase: Meta 15.c “Aumentar el apoyo mundial a la lucha contra la caza furtiva y el tráfico de especies protegidas, en particular aumentando la capacidad de las comunidades locales para promover oportunidades de subsistencia sostenibles[53]”.
Es verdaderamente impresionante la soltura con que se retratan: tres Metas transversales, tres peticiones de fondos. Esto debe ser lo de la “santa desvergüenza”, versión Naciones Unidas.
[1]https://www.un.org/sustainabledevelopment/es/2015/09/la-asamblea-general-adopta-la-agenda-2030-para-el-desarrollo-sostenible/#
[2] El lector ya habrá notado las referencias a la operativa de la religión católica en su práctica cotidiana. Es lógico; todo el montaje de la Agenda 2030 aspira a reemplazar, con la connivencia de las cúpulas (vaticana y nacionales) de la Iglesia católica, las enseñanzas de Cristo por esta jerga de conjuntos vacíos a imponer desde Nueva York. Recuerden a García Margallo vociferando que estamos ante el nuevo Catecismo.
[3] Que no haya cumplido en absoluto con su objetivo fundacional (que era y es “conservar la paz en el mundo”), que sea un organismo estrictamente incompetente y exageradamente extenso, que cueste a los contribuyentes cantidades ingentes de recursos que éstos pagan forzados, pues se trata de impuestos, que ayude a los terroristas de Hamas en su hostigamiento sangriento al Estado de Israel, eso no preocupa a Naciones Unidas. No saben qué hacer consigo mismos, pero si saben qué hacer con el mundo, ¿verdad?
[4] La hipótesis Gaia (Lovelock, James E. (1985) Gaia, una nueva visión de la vida sobre la Tierra. Ediciones Orbis) afirma que la presencia de vida en la Tierra fomenta las condiciones adecuadas para el mantenimiento de la biosfera. La atmósfera y la superficie de la Tierra se comportan como un sistema cerrado donde la vida autorregula sus condiciones.
[5] Pachamama es la denominación que recibía en ciertos pueblos de los Andes una deidad a la que adoraban y que representaba a la Tierra, entendida conjuntamente como suelo, tierra geológica y naturaleza.
[6] Jean-Jacques Rousseau (1712 – 1778) fue un escritor, pedagogo, filósofo, músico, botánico y naturalista suizo francófono. No fue un ilustrado. Se enfrentó a la Iglesia Católica y a Jean Marie Arouet, Voltaire. Vivió profundas contradicciones personales y filosóficas. Sus obras más influyentes en su época fueron “Emilio, o De la educación”, “El contrato social” y el “Discurso sobre el origen de la desigualdad entre los hombres”. En su última época presentó desarreglos del comportamiento.
[7] Ah, ¿que no es esa su función, por aquello de que su papel está circunscrito a los solos asuntos de Fe y de Moral? Pues no. Aquí lo comenté en su día. No hace mucho. https://joseramonferrandis.es/el-papa-francisco-exhorta-a-sus-fieles-en-materia-climatica/
[8] Esto no lo documentan. Sorprende.
[9] Eso es técnicamente imposible. El cambio climático ha existido siempre, luego no hay una crisis por esa razón, a menos que la crisis haya sido permanente.
[10] El mundo, no. La RP China, India y los países más pobres, los más contaminantes, sí. Esta gente de la ONU (se) confunde deliberadamente para cargar las tintas.
[11] Tercera afirmación, tercera mentira. La biodiversidad está donde solía. ¿De dónde saca la ONU sus datos? Entre otros, del IUCN, Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza. Que dice muy otras cosas, como se ve en este gráfico (El texto se traduce así: “La Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza estima que el 0,8% de las 112.432 especies de plantas, animales e insectos sobre la Tierra se ha extinguido desde el año 1500.

The Case Against Environmental Alarmism — Environmental Progress
[12] Lo que, dicen, “afectó a la vida de 1.300 millones de personas”. No sé cómo afectó, la verdad, porque las producciones agrarias crecen ininterrumpidamente en todo el mundo. Y el hambre se ha reducido a mínimos históricos.
[13] El comité de redacción debe querer referirse a Iberoamérica, o acaso a Hispanoamérica. Ni siquiera saben cómo se llaman los subcontinentes que mencionan. Como para prestar atención al resto…
[14] No parecen saber por qué. Pues miren, es porque los países más avanzados reducen sus áreas de cultivo extensivo al resultar menos gravoso importar los bienes de zonas donde su producción es más barata. No parecen comprenderlo, pero sí se dedican a propiciar que los países de la Unión Europea vean coartada su capacidad de producción en beneficio de terceros. Y entonces va la ONU y se queja de que las áreas productivas de los países más pobres crezcan. Esta contradicción sólo la pueden resolver reduciendo drásticamente la producción. Mala cosa. Mala pinta.
[15] Es decir, las que se pierden superan a las que se ganan. No es cierto. Lo van a ver en seguida.
[16] Como ven, 100 millones de hectáreas es la unidad de cuenta de Naciones Unidas. La utilizan para un roto y para un descosido.
[17] “Las actividades humanas como la expansión urbana, la deforestación y la conversión de pastizales, unidas al cambio climático, son motores directos de la degradación de los suelos en todo el mundo. Las tendencias demográficas y económicas, los problemas de gobernanza y las carencias tecnológicas y de inversión también contribuyen indirectamente”.
[18] Eso sí, existen áreas específicas de recuperación de la diversidad: “Las zonas clave de biodiversidad (ZCB) —zonas de importancia excepcional para especies y ecosistemas— son cruciales para la conservación y el desarrollo sostenible. En el mundo hay más de 16.000 ZCB y, desde 2000, la cobertura media de ZCB por zonas protegidas casi se duplicó en todos los ecosistemas marinos, terrestres, de agua dulce y de montaña”. No está nada mal. ¿verdad? Pues sí, está mal. Vean. “A pesar de algunos avances en la gestión forestal sostenible, las áreas protegidas, la asimilación de los valores nacionales de la biodiversidad y la consideración del capital natural, la mayoría de las mejoras han sido modestas.”
[19] Efectivamente, los ecosistemas interiores con agua son siempre de agua dulce. Hay que ver.
[20] O sea, todos. ¿Por qué indicar “en particular”?
[21] Como es costumbre, me refiero a los países de la OCDE. Con la excepción alemana de rigor, que luego comentaré.
[22] La redacción del Objetivo 15 de la Agenda 2030, sin embargo, lo niega: “La expansión agrícola es el motor directo de casi el 90 % de la deforestación mundial. Esta cifra guarda relación directa con nuestros sistemas alimentarios, pues la cosecha de palma de aceite (seguramente quieren decir “aceite de palma”, N. del Autor) representó por sí sola el 7 % de la deforestación mundial entre los años 2000 y 2018. Los esfuerzos mundiales y regionales para mantener los ecosistemas forestales, así como sus funciones sociales, económicas y medioambientales, son esenciales especialmente para los países en desarrollo y los trópicos”. Y sin embargo, la reforestación es un hecho demostrado. Groucho Marx planteaba la negativa a aceptar las evidencias con una pregunta: ”Pero usted ¿a quién va a creer, a mí o a sus ojos pecadores?”
[23] Gracias a la mayor concentración de CO2 en la atmósfera, por supuesto. En un estudio de Haverd y otros, 2020), se encuentra que “en torno al 70% del reverdecimiento del planeta tras 1980 es responsabilidad de la fertilización por el CO2 ambiental”.
[24] El NASA’s Vegetation Index ha pasado de 0,0936 a 0,1029, es decir, un 9,94% de incremento.
[25] La publicación alemana Wissenschaft informó que “la vegetación de la Tierra se ha estado expandiendo durante décadas, como muestran los satélites.”
[26] Germany Begins Felling 120,000 Trees From ‘Fairy Tale’ Forest to Make Way for Wind Turbines – Watts Up With That?
[27] Verdes por fuera, rojos por dentro. Talar 120.000 árboles históricos para plantar en ese terreno ya yermo generadores eólicos sólo se le puede ocurrir a un progre alemán.
[28] En un estudio efectuado por Venter y otros (2018) se documenta que el desierto del Sahara se ha reducido en un 8% en las tres últimas décadas. Como el Sahara tiene 9,2 millones de kilómetros cuadrados, eso significa más de 700.000 kilómetros cuadrados. Mucho más que el país más grande de Europa (con permiso de Ucraína, algo mayor), Francia, que mide 551.695 km².
[29] Esto le parece poco a la ONU, sobre todo porque así puede meter la cuchara. Vean: “A pesar de algunos avances en la gestión forestal sostenible, en zonas protegidas y la asimilación de valores nacionales de biodiversidad y la responsabilidad del capital natural, la mayoría de las mejoras han sido modestas”.
[30] Los datos satelitales proceden de los NASA’s Moderate Resolution Imaging Spectrometer and the National Oceanic and Atmospheric Administration’s Advanced Very High Resolution Radiometer Instruments.
[31] El crecimiento de la vegetación en los últimos 35 años “tiene la capacidad de cambiar fundamentalmente el ciclo del agua y del carbono en el sistema climático”. Zaichun Zhu, coautor, investigador de la Peking University, China.
[32] Es decir, sin Alaska ni Hawái.
[33] Es una afirmación de otro coautor del estudio mencionado, Ranga Myneni, profesor en el Department of Earth and Environment at Boston University. “El segundo factor en importancia es el nitrógeno, responsable del 9 %.”
[34] Sherwood Idso. CO2 and the Biosphere: the incredible Legacy of the Industrial Revolution” (St. Paul University of Minnesota. Department of Soil, Safety and Climate, 1995).
[35] Todos estos datos proceden del libro https://www.unioneditorial.net/libro/crimen-de-estado/
[36] Aquí no toca hablar de las nacionales.
[37] Ppm por partes por millón, de las que ahora tenemos 424, cuyo crecimiento la ONU quiere reducir como sea, en un ejercicio de estupidez y latrocinio como no han visto los siglos.
[38] El final del Pérmico vio cómo el 81% de las restantes especies marinas y el 70% de los vertebrados terrestres se habían extinguido.
[39] Where Are The Corpses? Colgado en enero de 2010 https://wattsupwiththat.com/2010/01/04/where-are-the-corpses/
[40] https://www.thegwpf.com/ipcc-debunked-species-loss-far-less-severe-than-feared/
[41] Profesor de Ecología y biología evolutiva en la University of California (Los Angeles).
[42] Se refiere al informe de 2007 producido por el Intergovernmental Panel on Climate Change.Fue precedido por el 2005 UN Millennium Ecosystem Assessment, que adolece de idénticos errores.
[43] En este caso, el factor divisor es 2,5.
[44] Es el ritmo medio de extinciones durante la Historia de la Tierra.
[45] El lector se ha percatado de las cifras. 10, 100, 1.000. El papel lo aguanta todo.
[46] Perfectamente en línea con las palabras que se atribuyen al presidente ejecutivo y fundador del World Economic Forum, o Foro Económico Mundial (FEM), Klaus M. Schwab: “No tendrás nada y serás feliz”. Lo cierto es que las pronunció inicialmente la política danesa Ida Auken (partido socialdemócrata) en un discurso de 2016, en el propio Foro Económico Mundial. Su difusión máxima tuvo lugar en la reunión anual de Davos (2021), impulsada fuertemente por Schwab. Como sabe el lector, el FEM pretende que gobierne el mundo una coalición de empresas multinacionales, gobiernos y entidades varias, lideradas por la ONU. Los sistemas políticos representativos no tienen cabida en este planteamiento.
[47] Es sabido que en China se cree que el polvo de cuerno de rinoceronte tiene virtudes más propias de la farmacopea que del conjunto de pelos apretados que en su estructura son esos cuernos: pura queratina. La consecuencia es la caza sistemática de animales para obtener el o los cuernos, por los que se pagan importantes cantidades de dinero.
[48]https://es.wikipedia.org/wiki/Uni%C3%B3n_Internacional_para_la_Conservaci%C3%B3n_de_la_Naturaleza
[49] Se entiende que, por prioritarias, esta Meta se refiere a aquellas especies que hay que erradicar con carácter prioritario, de entre las varias que se hallan en situación de colonización.
[50] Veamos el caso de España, país relativamente avanzado en muchos aspectos. Existen oficialmente (y están perfectamente identificadas) 201 especies invasoras https://www.miteco.gob.es/es/biodiversidad/temas/conservacion-de-especies/especies-exoticas-invasoras/ce-eei-catalogo.html , algunas desde hace tanto tiempo como el cangrejo rojo americano, la cotorra de Kramer, el visón americano o la tortuga de Florida. No se ha conseguido la erradicación y muy probablemente no se conseguirá. En todo caso, la ONU no tiene nada que decir aquí.
[51] Esta frase es retórica, lo confieso. No han aprendido nada, no quieren aprender nada, sólo quieren imponer su voluntad y hacerlo con nuestros recursos.
[52] No les afecta. De hecho, les da exactamente igual. El objetivo no es que se lleven a la práctica sus recomendaciones, sino seguir cobrando.
[53] Hay otra frase que se repite con frecuencia, en esa u otra redacción similar: “A pesar de los esfuerzos por movilizar fondos para la conservación de la biodiversidad, persiste un déficit de financiación”. O esta: “Detener y revertir la pérdida de biodiversidad exige un planteamiento global que combine medidas reguladoras y voluntarias, así como movilizar y alinear la financiación para la biodiversidad. Los instrumentos económicos desempeñan un papel crucial para incentivar la conservación y el uso sostenible de la biodiversidad, y pueden servir para movilizar fondos e integrar la biodiversidad en todos los sectores. Incluyen instrumentos normativos como impuestos, tasas y tarifas relacionados con la biodiversidad, las subvenciones positivas, pagos por servicios derivados de los ecosistemas y compensaciones por biodiversidad. La asistencia (antes “ayuda”, N. del A.) oficial para el desarrollo (AOD) es otra fuente de financiación de la biodiversidad.” “Pero a pesar de los avances, sigue existiendo un déficit de financiación para la conservación de la biodiversidad, lo que subraya la necesidad de aumentar el uso y la ambición de los instrumentos económicos para protegerla”. Son insaciables.
