EL 24 de abril de 2024 fue publicada la primera de las dos partes en que se dividió una entrevista de la cadena norteamericana CBS[1] al papa Francisco[2].
El Papa fue interrogado (y contestó) sobre diversos asuntos que la entrevistadora, Norah O´Donnell, le planteó. En este comentario obviaré todos ellos salvo el concerniente al llamado “cambio climático”.
Como probablemente sabe el lector, no es esta la primera vez que el Papa se refiere a asuntos medioambientales. Francisco comenzó su andadura en esta materia publicando el 24 de mayo de 2015 la Encíclica “Laudato si”[3]. Mucho más tarde, el 4 de octubre de 2023, el Papa produjo una Exhortación (Laudate Deum), que asimismo levantó un fuerte oleaje en todo el mundo https://joseramonferrandis.es/el-papa-francisco-exhorta-a-sus-fieles-en-materia-climatica/
En todos los casos, el Papa ha hablado del “cambio climático”, que no es materia de Fe ni de Moral, pero Francisco parece tener una cierta debilidad por los aspectos referidos al clima, a su influencia, a su futuro. Y se expresa al respecto.
Hablemos de la entrevista. Si vamos al contenido de sus palabras, se pone de relieve cuán ayuno está su Santidad de asesoría fiable y sólida en materia climática[4]. Como si se tratara de un dogma de Fe, el Papa afirmó rotundo que “el cambio climático existe”. Por supuesto que existe; existe desde el principio de los tiempos[5]. El clima no para de cambiar. Este tipo de tautologías no favorece la imagen de quien las profiere, pero menos aún lo hace la intención de indicar con ello que es el ser humano el responsable de un cambio que siempre ha existido.
Al subirse a ese carro, el Papa se baja de la barca de San Pedro. Lo hace desafortunadamente, pues, en contra de toda evidencia científica, se refiere a los escépticos sobre la teoría antropogénica del “cambio climático” como gentes que “no creen en la investigación”.
¡Vaya por Dios! Santidad, si me lo permite, en la investigación no se cree. Se cree en el dogma católico, por ejemplo. La investigación es un método que opera en el ámbito de las ciencias y busca contrastar datos para conocer la verdad. Santidad, su incursión en el ámbito climático va más allá de las esferas morales y religiosas habituales para entrar en la científica, donde la sola evidencia empírica guía las actuaciones.
La Fe, materia propia de su condición pontifical, papa Francisco, es de otro campo. La Ciencia es materia de Razón, no de Fe. A su antecesor en el puesto, gran persona y mejor intelectual, esto no le hubiera pasado.
“¿Y por qué no creen en el “cambio climático”, continúa su santidad? Y se responde a sí mismo: “Hay gente necia, que lo sigue siendo aunque le muestren (los resultados de) la investigación. O no comprenden la situación o es debido a interés, pero el cambio climático[6] existe”.
Descarta el sumo pontífice de esta forma tan ligera el trabajo de varios premios Nobel, de tantos investigadores que, por miles en todo el mundo, arriesgando (y tantas veces perdiendo) sus carreras, insisten en demostrar con datos que la catastrofista fabulación del calentamiento global antropogénico no se sostiene. Para intereses, los que patentiza la ONU en la infame Agenda 2030, a la que el Papa se suma con indisimulada[7] alegría.
La clara inclinación de Francisco hacia el globalismo se iba a poner de manifiesto de manera presencial y pública en la visita que tenía previsto hacer a la COP[8] 28, que se celebró en Dubai (EAU) entre el 30 de noviembre y el 12 de diciembre de 2023. No fue así, finalmente, por prescripción facultativa[9]. Puesto que el Papa impulsó previamente al Vaticano a entrar en la United Nations Framework Convention on Climate Change (UNFCCC) y en el Acuerdo de Paris[10], puede uno puede hacerse a la idea de la frustración papal, pero sobre todo, de su activismo[11]. Vean un ejemplo.
En el parágrafo nº 58 del Laudate Deum, el Papa Francisco hizo un guiño a los extremistas de última generación, los que vandalizan obras y lugares simbólicos: “58. Terminemos de una vez con las burlas irresponsables que presentan este tema como algo sólo ambiental, “verde”, romántico, frecuentemente ridiculizado por los intereses económicos. Aceptemos finalmente que es un problema humano y social en un variado arco de sentidos. Por eso se requiere un acompañamiento de todos. Suelen llamar la atención en las Conferencias sobre el clima las acciones de grupos que son criticados como “radicalizados”. Pero en realidad ellos cubren un vacío de la sociedad entera, que debería ejercer una sana “presión”, porque a cada familia le corresponde pensar que está en juego el futuro de sus hijos.»[12]
Esto, en cuanto al fondo del asunto.
Las formas que revistieron las frases del sucesor de Pedro, el romano pontífice, no fueron mejores que el contenido. En un ejercicio de desprecio a quienes no piensan como él[13], a la pregunta de Norah O’Donnell «¿qué les dice a los que niegan el cambio climático?» el papa Francisco respondió: «Hay gente necia”. Lo hemos leído más arriba. Detengámonos ahí por un momento.
De entrada, etiquetar de “estúpidos” a quienes sustentan una postura distinta de la de uno mismo es, a su vez, necio. Como poco, molesta al interlocutor, enajena a un gran segmento de la población[14], transparenta una buena dosis de fanatismo y revela, además, una escasa dotación de caridad cristiana, lo que en un Papa[15] es contradictorio.
Acto seguido, todos sabemos (todos es todos, es decir tanto tirios como troyanos) que las consecuencias de las políticas instrumentadas en los países de Occidente (y sólo en los países de Occidente, de cuya existencia misma el Cristianismo es la clave de bóveda y el Vaticano, el guardián de las esencias) son brutales, suponiendo sacrificios enormes para la población. Se puede entender que los que se lucran con estas políticas las defiendan, pero la miopía del actual ocupante de la Silla de San Pedro es pasmosa.
Finalmente, no es misión de la Iglesia católica “salvar a Gaia”[16], sino hacer llegar la palabra de Dios hasta el último rincón de la Tierra donde hay seres humanos que la necesitan.
Santidad, las iglesias se vacían desde hace tiempo. Los seminarios están bajo mínimos. La presencia del catolicismo en la vida pública no hace sino descender, al menos en los países de Occidente. Los católicos practicantes son una minoría en ese Occidente. En el ámbito doctrinal se detecta un innegable aroma a cisma. Los mensajes de la máxima autoridad (usted) son confusos, equívocos, inconexos. Tal parece como si el futuro de la iglesia católica, ya previsto por Benedicto XVI, esté acelerando su llegada. Y no se ve por dónde puede aparecer un nuevo San Benito de Nursia que revigorice la vida del católico y establezca las bases prácticas del fortalecimiento de la Fe.
Permítame su santidad[17] que le diga algo para terminar: desde hace mucho tiempo, el beatísimo padre Francisco respalda con sus documentos y su actitud una nueva Fe pagana que es alternativa a la Fe Católica y expulsa a ésta extramuros del Vaticano.
Deja su santidad como herencia a su sucesor una pesada carga.
[1] Fue en el programa «60 Minutes» de Norah O’Donnell. Se trata de la primera entrevista cara a cara concedida por el Papa Francisco a un canal de televisión norteamericano. A partir del minuto 4:34 Pope Francis says «negotiated peace is better than a war without end» (youtube.com)
[2] Pope Francis: ‘Deniers of climate change’ are ‘foolish’ – LifeSite (lifesitenews.com)
[3] https://www.vatican.va/content/francesco/es/encyclicals/documents/papa-francesco_20150524_enciclica-laudato-si.html
[4] El Papa personalmente es un desconocedor de estas materias.
[5] Seguramente el Papa ha olvidado la existencia de las glaciaciones, claro ejemplo de cambio climático, cosa que sin duda le enseñaron en su primera juventud.
[6] El Papa piensa, como los partidarios del calentamiento global antropogénico, que el clima cambia sólo por acción del Hombre. Todos ellos piensan que alguna vez hubo un clima estable, mejor, predecible. Pero eso no ha ocurrido jamás.
[7] Pope Francis calls for ‘global financial charter’ at Vatican climate change conference – LifeSite (lifesitenews.com) Udienza ai Partecipanti all’Incontro promosso dalle Pontificie Accademie delle Scienze e delle Scienze Sociali (vatican.va) En ambos enlaces podrán leer cosas como “La reestructuración y reducción de la deuda, junto con el desarrollo de una nueva Carta financiera global para 2025, reconoce una especie de deuda ecológica (¿qué? N. del A.) – tenemos que trabajar sobre este término: deuda ecológica – puede ser de gran ayuda en la mitigación de los cambios climáticos (en plural, N. del A)” o “Es necesario desarrollar una nueva arquitectura financiera capaz de responder a las solicitudes del “Sur Global” y de los Estados/isla que se han visto seriamente afectados por catástrofes climáticas”. Es la lengua específica de los Objetivos de Desarrollo Sostenible de Naciones Unidas, a cuyo carro (y al del Tribunal europeo de Derechos Humanos) se sube gustoso el papa Francisco. ¡El Vaticano y el Papado en el furgón de cola, quién te ha visto y quién te ve! Es el lenguaje específico del World Economic Forum (WEF). Parecía inverosímil que el Vaticano resultara compañero de viaje del WEF. Climate finance: What are debt-for-nature swaps and how can they help countries? | World Economic Forum (weforum.org) El Vaticano asume literalmente los mensajes de la COP (Conference of the Parties to the United Nations Framework Convention on Climate Change) 28, celebrada en Dubai.
[8] Por Conference of the parties, órgano supremo de la UNFCCC, que se reúne una vez al año.
[9] Pope Francis backs out of UN’s COP28 climate conference due to poor health – LifeSite (lifesitenews.com)
[10] Los documentos acreditativos de esa condición entraron en vigor para el Vaticano el 4 de octubre de 2022.
[11] Una muestra del cual es el parágrafo 53 de Laudate Deum, que transcribo: “53. Los Emiratos Árabes Unidos hospedarán la próxima Conferencia de las Partes (COP28). Es un país del Golfo Pérsico que se caracteriza por ser un gran exportador de energías fósiles, si bien ha hecho importantes inversiones en energías renovables. Mientras tanto, las empresas de gas y petróleo ambicionan nuevos proyectos allí para ampliar más aún la producción. Decir que no hay nada que esperar sería un acto suicida, porque implicaría exponer a toda la humanidad, especialmente a los más pobres, a los peores impactos del cambio climático”.https://www.vatican.va/content/francesco/es/apost_exhortations/documents/20231004-laudate-deum.html
[12] Recuerden las palabras de un presidente de la Generalidad de Cataluña, Joaquín “Quim” Torra, dirigidas a los terroristas callejeros que vandalizaban las calles de Cataluña: “Apretad, hacéis bien en apretar”. https://www.larazon.es/espana/torra-a-los-cdr-apretad-haceis-bien-en-apretar-MC20001591/
[13] Bien podríamos decir que él no piensa como quienes conocen a fondo la materia de la que se trata.
[14] Muchos de cuyos integrantes, haciendo gala de su correcta educación, no se referirán nunca al Papa con epítetos como el que su santidad ha utilizado.
[15] Quizá no en este caso, ciertamente.
[16] Nombre pagano de la (hermana) Tierra, de quien el Papa asegura llora por la explotación a que la somete el ser humano. La hipótesis Gaia fue expuesta por Lovelock, James E., en 1985) en un libro titulado Gaia, una nueva visión de la vida sobre la Tierra. Lovelock afirmaba que la presencia de vida en la Tierra fomentaba las condiciones adecuadas para el mantenimiento de la biosfera. Esencialmente, la atmósfera y la superficie de la Tierra se comportan como un sistema cerrado donde la vida autorregula sus condiciones.
[17] Fórmula protocolaria de tratamiento que corresponde a los papas todos desde el motu propio «Pontificalis Domus» del papa Pablo VI, de fecha 28 de marzo de 1968.
