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JRF

Un blog reaccionario

«Verum, Bonum, Pulchrum»

Introducción

En primer lugar, quiero agradecer a José Ramón la acogida de este artículo en su blog, las correcciones literarias y sugerencias, e insistir que todas las opiniones que se vierten en este escrito son las de su autor o de las referencias que se citan. En los orígenes he obviado una serie de acontecimientos que sucedieron en Ucrania a comienzos del siglo y mostraron los primeros intentos de este país de acercarse a Occidente.

Pertenezco a una afortunada generación que no ha vivido una guerra y espero y deseo que mis nietos y mis hijos sean tan afortunados como yo.

Eso es lo que mi impulsa a escribir esta reflexión.

Tambores de guerra

Por primera vez desde 1945, dos naciones europeas soberanas entran en guerra. Han trascurrido casi ochenta años sin que se viva un conflicto en suelo europeo. Tal vez el lector opine que eso no es del todo cierto pues ahí está el enfrentamiento Serbocroata o la guerra de Bosnia. Serbia y Croacia están en Europa, pero fueron ajustes de fronteras tras la caída de la Unión Soviética.

Ucrania obtuvo formalmente su independencia en 1991 tras la disolución de la URSS. Pero Rusia siempre consideró a Ucrania como un territorio bajo su influencia. Los intentos de occidente por atraer a este país a la zona del mercado común siempre fueron vistos con recelo y como una amenaza. La primera advertencia se produjo en 2014 con la invasión de Crimea[1]

Cuando Gorbachov, en 1990, aceptó la reunificación de Alemania, el secretario de Estado James Baker aseguró que occidente “no daría un paso más” hacia el este[2] y así lo corroboraron otros líderes europeos, Mitterrand, Kohl, Major. Sin embargo, esa promesa no se cumplió y después de Alemania, vino Polonia, Bulgaria, Chequia y ahora Ucrania. Es verdad que fueron estos países los que se sintieron atraídos hacia occidente, como ahora lo es Ucrania. Pero el resultado final es que la frontera se movió hacia el este. Rusia observa cómo su zona de influencia mengua y percibe la expansión de occidente como una amenaza a su seguridad.

Buena parte de las zonas del Donetsk y Lugansk ocupadas por Rusia son de población rusófona y por ello no hay apenas resistencia. No ocurre los mismo con las zonas noroeste de Ucrania, que se muestran claramente hostiles hacia su vecino del este.

El objetivo de Putin al invadir Ucrania no era conquistar el territorio y ocuparlo. El líder ruso, en su “operación especial”, pretendía derrocar al régimen establecido y poner en su lugar un gobierno títere y fiel a Rusia. Este objetivo terminó en un completo fiasco y se frustró por la rápida respuesta del ejército ucraniano. Fracasado el objetivo inicial, el actual objetivo es convertir a Ucrania en un estado zombi, en permanente estado de guerra, con su territorio arrasado, su población diezmada, su producción agrícola e industrial paralizada.

En Europa se dijo: las sanciones erosionarán la economía rusa, el ejército ruso está desmotivado y se desmoronará, la opinión pública rusa forzará a Putin a parar la guerra, los chinos ejercerán presión para forzar a los rusos a firmar la paz.

Dos años después nada de eso se ha cumplido.

¿Puede Ucrania resistir así mucho tiempo? La respuesta es no. ¿Puede Rusia mantener esa presión mucho tiempo? La respuesta es sí.[3]

Europa está en estos momentos sufriendo las consecuencias de la guerra y de una política energética suicida por su obsesión de reducir las emisiones de CO2. Producir con una energía cara tiene consecuencias y una de ellas es que los productos dejan de ser competitivos.Y no solo los industriales, sino los agrícolas. A muchos agricultores no les compensa trabajar la tierra con un gasoil al precio actual, unas materias primas caras y unos fertilizantes a precios astronómicos. El resultado a la vista está. Alemania ha entrado en recesión, el motor europeo ha “gripado”[4], Francia renquea, Italia y España “no saben, no contestan” y el resto de los miembros mira su propio bolsillo.

¿Puede Europa seguir manteniendo la ayuda indefinidamente? La respuesta es probablemente no.

Estados Unidos sabe que cuando un poder hegemónico es desplazado difícilmente vuelve a recuperar el puesto. Ocurrió con Egipto, Cartago, Roma, España, el imperio Británico. Rusia ya no es una amenaza para América y la amenaza se ha desplazado hacia oriente: China. La segunda potencia mundial por PIB. Europa pasa a un tercer puesto. Estados Unidos condena formalmente la invasión rusa. Se compromete a apoyar a Ucrania. Pero el apoyo es limitado, suficiente para mantener en pie a los ucranianos, pero insuficiente para convertirse en un peligro para los rusos. La guerra en Ucrania no es un problema para Estados Unidos, sino “el problema de Europa”, que deben resolver los europeos. Si saben y pueden, ¡claro! Pero eso ya es otra cuestión.

Mientras tanto, vigilan de reojo el escenario, por si algo sale mal o se descontrola. Esperar y ver.

¿Y qué hace Europa? Pues lo de siempre. Palabras grandilocuentes, sanciones que a quien más perjudican es a los propios estados miembros y dinero y material arrojado al pozo de la guerra[5] Francia, como siempre con sus aires de grandeza, quiere mandar tropas y ganar la guerra[6] Alemania pone el grito en el cielo y no quiere involucrar a la OTAN o a su propio ejército. Y España envía material militar con cuentagotas porque como envíe mucho nos quedamos sin cartuchos para defender Canarias, Ceuta o Melilla.

En definitiva, una orquesta sin director donde cada uno toca a su aire. En el programa la pieza es la misma: “Rusia no puede ganar esta guerra y debe retirarse de los territorios ocupados” Pero cada uno la interpreta con su estilo personal. El mensaje que muchos sacamos de la interpretación de esta extraña sinfonía es que la guerra terminará cuando Rusia quiera o le convenga terminarla.

Zelenski y los ucranianos tienen derecho a defender su patria de una agresión extranjera, pero no disponen ni de recursos humanos, ni económicos ni militares.

Europa tiene derecho a criticar la agresión rusa y a apoyar a Ucrania… pero ¿estamos dispuestos los europeos a transformar nuestras palabras en hechos? ¿Se va a juzgar a Putin en un tribunal internacional? ¿Se van a pedir reparaciones por la invasión? Todas esas amenazas no son, ¡afortunadamente!, más que palabrería. Una potencia nuclear gobernada por un dictador, que ha demostrado que no le tiembla el pulso en destruir a sus enemigos políticos, no se amilanará por bravuconerías. ¿No estamos jugando a un juego extremadamente peligroso y dando a los ucranianos unas esperanzas que nosotros mismos no tenemos?[7] Estados Unidos no está dispuesto a involucrarse en el conflicto[8].

¿No sería mucho más conveniente y sensato para todos, Ucrania, Europa, Rusia, establecer un acuerdo de paz por territorios y posponer la entrada de Ucrania en la Unión Europea un tiempo pactado? ¿Por qué seguir manteniendo la ficción de que Ucrania puede ganar la guerra? El profesor Stephen Kotkin[9], historiador de la Universidad de Stanford, pone el dedo en la llaga cuando señala: se puede ganar la guerra, pero perder la paz (Afganistán) se puede perder la guerra (Vietnam) pero ganar la paz. Hoy Vietnam es uno de los países asiáticos más fascinados por la cultura americana. Ucrania podría ganar la guerra. ¿Pero puede ganar la paz? Ello supondría que Rusia acepta pagar un precio por el conflicto, llevar a Putin ante los tribunales internacionales, sancionar las fronteras previas al conflicto y no cuestionar la soberanía sobre Crimea. Dejará de promover la insurgencia en las regiones del Donetsk y Lugansk y no pone ningún impedimento al ingreso de Ucrania en la UE y en la OTAN. Esto sería ganar la paz.

¿Pero se pueden alcanzar estos objetivos sin entrar en un conflicto frontal con Moscú?

Solo un 16% de los españoles estaría dispuesto a participar en la defensa de su país[10]. Y el sentimiento general en Europa no varía demasiado[11] Sin embargo, esto no son más que encuestas de opinión y la opinión pública se puede modificar. Ya se está hablando en occidente que es posible que Europa se vea abocada a un conflicto en 2025.[12] Ya se comenta que tal vez sea necesario volver al servicio militar obligatorio.[13]

En definitiva, se está creando un estado de opinión donde se insinúa una guerra en el horizonte casi como un mal ineludible. Lo que los psicólogos llaman la profecía autocumplida. Sin embargo, en mi opinión, eso espero y deseo, Estados Unidos y China podrían jugar un papel fundamental como árbitros, como las dos potencias hegemónicas que son.

China prosperó durante la guerra fría y tras el colapso de la Unión Soviética. Observa con recelo el conflicto en Europa y mira hacia Taiwán. Estados Unidos[14] teme que China pueda sentir idéntica tentación que Rusia con respecto a Ucrania e invada la isla[15]. Un territorio que siempre ha reivindicado como suyo y que incluso ni Estados Unidos reconoce como estado independiente. Ninguno de los dos desea la guerra. China porque no está preparada y desea seguir comerciando. América porque la opinión pública es cada vez más aislacionista[16].

Una diplomacia combinada podría forzar a ambos contendientes a parar el conflicto. Tal vez Trump, en contra de lo que opinan muchos medios de opinión y comentaristas, podría ser ese hombre.

Una guerra es siempre una mala solución. Ucrania no ha buscado esta guerra y sus ciudadanos desean incorporarse a occidente, donde se respeta la propiedad privada, la opinión libre, donde hay separación de poderes y un poder judicial libre e independiente. Todo ello no será posible sin la aprobación de su poderoso vecino. Llegar a un acuerdo es necesario. Las alternativas son una guerra de destrucción y agotadora para las dos partes o que occidente se enfrente a Moscú lo que supondría desencadenar un conflicto de proporciones imprevisibles y catastróficas.

Mientras tanto miles de niños, mujeres y jóvenes ucranianos mueren o quedan irremediablemente mutilados bajo el fuego enemigo, la economía colapsa y el territorio quedará como la palma de la mano.

Y en Europa se escuchan tambores de guerra.

Eduardo Escartí

 

Eduardo Escartí Carbonell se licenció en Medicina y Cirugía en la Facultad de Medicina de Valencia en 1975. Cursó la especialidad de Medicina Interna en el Hospital General de Valencia y, más tarde, se especializó en Aparato Digestivo en el Hospital Clínico Universitario de la misma ciudad en 1981.

Durante sus años de ejercicio compatibilizó la actividad en el Sistema Público de salud con el ejercicio privado. Fue uno de los pioneros en introducir en España la técnica de la endoscopia digestiva sin aire (water aided endoscopy).

Es autor de dos libros de divulgación dedicados a pacientes y familiares. Es autor de un ensayo sobre el primer portador sano de fiebre tifoidea descubierto en Nueva York en 1907, una mujer, que fue encerrada en un Hospital hasta el día de su muerte.

Ha colaborado en revistas científicas y publicados artículos sobre su especialidad. Es miembro de la Sociedad Valenciana de Patología Digestiva.

Jubilado de su actividad asistencial en 2019, continúa colaborando con asociaciones culturales y de pacientes.

Entre sus aficiones se encuentran la música, la lectura y el deporte.

escarticarbonell@gmail.com

[1] https://www.bbc.com/mundo/noticias-internacional-60500020 

[2] Documentos publicados por el archivo de seguridad Nacional de la Universidad de George Washington
https://nsarchive.gwu.edu/briefing-book/russia-programs/2017-12-12/nato-expansion-what-gorbachev-heardwestern-
leaders-early

[3] La economía rusa crece en 2023 un 3,6% impulsada por los pedidos militares.
https://www.france24.com/es/minuto-a-minuto/20240207-el-pib-de-rusia-creci%C3%B3-un-3-6-en-2023-
impulsado-por-los-pedidos-milit

[4]https://www.bbc.com/mundo/articles/czd7v09vv30o#:~:text=Alemania%20no%20est%C3%A1%20en%20recesi%C3%B3n,canciller%20Olaf%20Scholz%2C%20Wolfgang%20Schmidt

[5] https://www.eldiario.es/internacional/theguardian/guerra-ucrania-impulsa-gasto-militar-europa-niveles-guerrafria_1_10145568.html

[6] Declaraciones del general Pierre Schill a Le Monde. 19 de Marzo. “El ejército está listo”
https://www.lemonde.fr/idees/article/2024/03/19/pierre-schill-chef-d-etat-major-l-armee-de-terre-se-tientprete_
6222812_3232.html

[7] Solo el 10% de los europeos cree que Ucrania ganará la guerra. Encuesta de opinión en 12 países.
https://www.elperiodico.com/es/internacional/20240221/encuesta-consejo-europeo-relaciones-exteriores-guerrarusia-
ucrania-cerc-98446011

[8]Declaraciones de John Kirby. Asesor de Seguridad Nacional. “No habrá tropas estadounidenses”
https://www.noticieronews.com/2024/02/28/enviar-tropas-a-ucrania-es-una-decision-soberana-de-otros-paisescasablanca

[9] How Ukraine can win the peace. https://www.youtube.com/watch?v=4q3mpYqvm5Y

[10] https://www.elmundo.es/espana/2014/09/03/5406166822601ded528b45aa.html

[11] https://www.abc.es/internacional/abci-cuantos-europeos-estarian-dispuestos-luchar-pais-guerra-202202282046_noticia.html?ref=https%3A%2F%2Fwww.abc.es%2Finternacional%2Fabci-cuantos-europeosestarian-dispuestos-luchar-pais-guerra-202202282046_noticia.html

[12] https://elordenmundial.com/europa-otan-prepara-guerra-rusia-geopolitica/

[13] https://elordenmundial.com/servicio-militar-obligatorio-union-europea-seguridad/

[14] https://www.bbc.com/mundo/articles/c973y2wvxglo

[15] https://www.lavanguardia.com/internacional/20240223/9526526/xi-invadira-taiwan-osado-putin-robert-dalyentrevista.html

[16] https://elpais.com/elpais/2013/10/25/opinion/1382692604_363033.html#

Autor del artículo

<a href="https://joseramonferrandis.es" target="_blank">José-Ramón Ferrandis</a>

José-Ramón Ferrandis

Nacido en Valencia (España) en 1951. Licenciado en Ciencias Políticas por la Universidad Complutense. Técnico Comercial y Economista del Estado. Salvo posiciones en Madrid, destinado sucesivamente en Ceuta (España), Moscú (URSS), Washington (EE. UU.), Moscú (Rusia) y Riad (Arabia Saudita). Profesor de Análisis Riesgo País, Análisis de tendencias y Mercados internacionales. Analista. Escritor (Globalización y Generación de Riqueza, África es así, Crimen de Estado). Áreas de especialización referidas a su trayectoria. Con el blog espera poder compartir experiencias y divulgar análisis sobre asuntos de interés general, empezando por el clima y terminando por la Geopolítica; sin dejar de lado la situación de España. Lo completará publicando semanalmente la Carta de los martes, que tiene 4 años de existencia.