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JRF

Un blog reaccionario

«Verum, Bonum, Pulchrum»

Si no lo matan antes[1], Donald J. Trump alcanzará por segunda vez la presidencia de los EE. UU.

A los efectos de este texto[2], vamos a suponer que la alcanza. En ese caso, deberá atacar y vencer a la Hidra[3] de las nueve cabezas. Al fin y al cabo, dicen que Hércules lo consiguió, y no sólo eso, sino también efectuó otros 11 difíciles trabajos. Hoy no hablamos de los establos de Augías[4] porque no toca, pero también es una labor que correspondería efectuar al futuro presidente de los EE. UU. siempre que no sea Kamala Harris, corresponsable de la suciedad reinante.

¿Cuáles son las 9 cabezas de la Hidra globalista, woke y socialista que Donald Trump debe cortar y James D. Vance, su candidato a vicepresidente, cauterizar?

La primera es abandonar el Acuerdo de París, cosa que ya hizo en 2016 y el presidente Biden deshizo mediante Orden Ejecutiva de Presidencia[5]. Es inmediato y sencillo. Es imperativo, por cuanto libera a los EE. UU. de tomar en consideración las absurdas, inútiles y contraproducentes exigencias del Acuerdo[6].

La segunda es la imposición de aranceles a las exportaciones hacia los EE. UU. de la RP China, tanto para evitar que sus productos entren libremente o con bajos aranceles a los EE. UU. como para generar un efecto sustitución que reindustrialice parcialmente[7] los EE. UU., reduzca la salida de divisas y contribuya así a equilibrar la Balanza Comercial[8] norteamericana y a revitalizar su industria.

En su anterior mandato, el presidente Trump elevó los aranceles[9] a diversos socios comerciales, con resultados dudosos. En esta ocasión es muy verosímil que se centre en limitar el acceso de los bienes y servicios de la RP China al mercado doméstico, por razones tanto estratégicas como prácticas y de evitación de rozamientos innecesarios. La prioridad es desarmar a la RP China en su intento de condicionar el desempeño industrial norteamericano.

La tercera es iniciar un profundo proceso de desregulación, corresponsable de las dificultades productivas que experimenta el sector productivo norteamericano de manera creciente desde hace muchos años. Suele darse una correlación positiva entre presidencia del partido demócrata e incremento del intervencionismo vía normativas asfixiantes de todo tipo. Contra eso, las presidencias republicanas se caracterizan por su intento de proporcionar mayores cotas de libertad a las empresas para ayudarlas en su labor de generación de riqueza. El presidente Reagan fue un paladín de esa política, reduciendo fortísimamente el número de páginas del Federal Register[10]. La primera presidencia de Donald Trump exigió a los organismos reguladores dar de baja dos normas existentes por cada norma nueva que desearan introducir[11].

El nuevo cuatrienio de Donald Trump vería sin duda un nuevo empujón en este sentido, favoreciendo así el desarrollo económico norteamericano.

La cuarta cabeza de Hidra que el presidente Trump cortará será la inmigración desordenada que experimentan los EE. UU. por su frontera con México[12]. El fenómeno, que está alcanzando cotas sobrecogedoras en algunos países de la Unión Europea, tiene otras características en los EE. UU. En este caso hablamos de emigrantes centroamericanos, sobre todo mexicanos[13]. No se aprecia un componente islámico en absoluto, pero sí un rio de personas que cruzan el Río Grande para disfrutar de los beneficios que el Estado de Bienestar norteamericano les proporciona. Su bajo nivel de formación les impide realizar trabajos mínimamente exigentes en materia técnica, por lo que, o bien engrosan las cifras de paro no registrado (son “sin papeles” y no entran en las estadísticas oficiales) o bien ocupan los puestos más bajos en la escala de trabajos, compitiendo con muchos inmigrantes irregulares anteriores, trabajando “en negro”.

El partido Demócrata permite el flujo con objeto de incrementar el número de votantes para su partido[14], habida cuenta de que los requisitos para ejercer ese derecho, reservado a los ciudadanos norteamericanos, son extremadamente laxos.

El muro, cuya construcción se inició en 1994 durante el gobierno de Bill Clinton, se ha erigido para impedir la entrada de inmigrantes ilegales, pero se halla inacabado. La anterior presidencia de Donald Trump dio un fuerte impulso a su finalización, pero la presidencia de Joe Biden ha relajado enormemente los esfuerzos[15]. No cabe duda alguna de que el presidente Trump, de serlo, detendrá en seco el flujo y repatriará a los ilegales en suelo norteamericano por centenares de miles, si no millones.

La quinta cabeza de la Hidra es energética. El presidente Trump revertirá inmediatamente las limitaciones impuestas por su antecesor en materia de explotación, transporte y utilización de los recursos energéticos en forma de hidrocarburos (gas y petróleo, de explotación tradicional o vía fracking). Paralelamente, detendrá en seco los procesos de destrucción de capacidad instalada estimulados por la administración demócrata al socaire de la estafa climática. Suspenderá los programas de introducción forzada de vehículos eléctricos, dejando que sea la voluntad del consumidor quien determine cuándo adquirir un vehículo de esas características, a los que privará de subsidios, ayudas y priorizaciones. Y finalmente, suspenderá el gasto en instalaciones eólicas y solares efectuadas al amparo de la IRA[16], reduciendo por completo el gasto público en la consecución del imposible objetivo de Net Zero para 2050[17].

La reducción de gasto público que conllevarán todas estas políticas que van a recibir el finiquito (hablamos de la sexta cabeza de la Hidra, que ha sido cortada reiteradamente desde la década de los sesenta para financiar la guerra de Vietnam, pero ha rebrotado una y otra vez) permitirá a los EE. UU. reducir la emisión de bonos para financiar la nueva deuda pública. Por primera vez en años, se tenderá a amortizar ésta a su vencimiento sin reemplazarla[18] y menos incrementarla con otra nueva, lo que contribuirá a sanear las cuentas públicas y a alejar el fantasma del impago[19]. Esa política modificará favorablemente las expectativas asociadas al tipo de cambio del dólar y, a través de la reducción de la inflación, a los tipos de interés de la Reserva Federal.

La séptima cabeza de la Hidra es la reducción a los mínimos imprescindibles de los pagos a la Organización de Naciones Unidas.[20] El presidente Trump mantendrá las transferencias obligadas por su pertenencia a la organización, suprimiendo las multimillonarias entregas extraordinarias de carácter voluntario que contribuyen a mantener operativa a la ONU y sus organismos dependientes de la Secretaría General, el Consejo de Seguridad y la Asamblea General. Esto colapsará inicialmente a la organización, que verá cómo su mayor donante complementario tiene que ser reemplazado por la RP China y los países árabes, quienes ya ejercen el poder de facto en esa organización. Otro paso más sería abandonar por completo la organización, reduciendo a cero las transferencias.

La octava cabeza de la Hidra es la recuperación de la confianza de los ciudadanos de los EE. UU. en sus instituciones, que atraviesan el peor momento de aceptación social desde el final de la segunda Guerra Mundial. El propio ejército norteamericano tiene dificultades para enrolar nuevas incorporaciones de soldados. La droga, en la que el fentanilo ha hecho una entrada extremadamente destructiva, arrasa la juventud del país. Dentro de la iniciativa, ya vigente en 2016, de Make America Great Again, el presidente Trump va a lanzar políticas de recuperación que afectarán a la práctica religiosa, el aborto, la reducción de la financiación a las universidades woke, políticas progresistas de descomposición social y entidades disolventes que operan en los EE. UU. Los organismos de seguridad interior y exterior recibirán fuertes revisiones de las cúpulas directivas y de servicios cuyo funcionamiento ha sido y es dudoso.

La novena cabeza de la Hidra, la inmortal, es la guerra. Ya el presidente Trump logró, en los 4 años de su mandato anterior, no iniciar ninguna y evitar varias. Lo hará de nuevo. Detendrá la guerra de invasión rusa en Ucraina y contribuirá a resolver la situación terrorista en Oriente Medio, fuente de inestabilidad y guerras desde 1948. Limitará la expansión de la RP China en el este del continente y reforzará la defensa de Corea, Japón y Taiwan. Puesto que esa cabeza es inmortal y está inscrita de manera indeleble en la naturaleza de las cosas, la enterrará bajo la piedra del acrecido poderío militar norteamericano y la dejará impotente en su odio infinito.

Si no lo matan antes, Donald J. Trump llegará a la presidencia y, a pesar de la fortaleza de sus enemigos, los arrojará al basurero de la Historia.

[1] Ni después.

[2] Que se convierte en especulativo. Soy consciente de que sus enemigos harán cualquier cosa para que Trump no disponga de un segundo mandato y, si lo logra, para que no lo termine.

[3] En la mitología griega, la Hidra de Lerna era una enorme​ serpiente acuática de varias cabezas, con colmillos​ y un aliento venenoso, que vivía en el lago de Lema. En el fondo del lago había una entrada al inframundo, de la que la Hidra era guardiana. Aunque el número de cabezas de la Hidra era materia de debate, se convino finalmente que serían 9: ocho mortales, pero la central, inmortal. Hércules, acompañado por su sobrino Yolao, la mató en el segundo de sus doce trabajos. Para ello cubrieron sus vías respiratorias para evitar el aliento letal de la Hidra. Hércules empezó a cortar sus cabezas con la espada, pero rebrotaban dos tras cada corte. Entonces, Yolao tomó una antorcha y empezó a cauterizar los cortes, con lo que no podían surgir nuevas cabezas. Hércules enterró la cabeza inmortal bajo una gran piedra, donde sigue odiando.

[4] Por designio de los dioses, el ganado de Augías no sufría enfermedades, lo que le permitió obtener el mayor rebaño de todo el país. Doce toros defendían al resto de la manada, que así no sufría bajas por ataques de las fieras. Sus establos nunca habían sido limpiados, hasta que lo hizo Hércules en un solo día, cumpliendo su quinto trabajo. Lo hizo abriendo un canal a través de los establos y desviando por él el cauce de los ríos Alfeo y Peneo, que arrastraron toda la suciedad.

[5] Fue el 20 de enero, en su primer día como Presidente https://www.state.gov/the-united-states-officially-rejoins-the-paris-agreement/

[6] Un completo análisis del Acuerdo y sus implicaciones y su inutilidad absoluta se halla aquí https://www.unioneditorial.net/libro/crimen-de-estado/

[7] En principio, los aranceles son con la RP China, pero no necesariamente con otros suministradores, por lo que puede darse el efecto de desviación de comercio en favor de éstos, minimizando los resultados buscados.

[8] Este no es un asunto sencillo ni sin efectos indeseados. Sabemos bien que la situación ideal es la de aranceles cero, sin restricciones cuantitativas y con todas las partes que se hallan en los procesos de intercambio de bienes y servicios rigiéndose por las mismas normas y cumpliéndolas. Basta con leer este libro https://www.unioneditorial.net/libro/globalizacion-y-generacion-de-riqueza-un-mundo-mas-prospero-mas-eficiente-y-mas-justo-merced-al-comercio-internacional-y-a-la-inversion-extranjera-directa/  para comprobarlo. Esto fue así desde 1947 hasta aproximadamente el año 2001, que es cuando la RP China ingresó en la OMC. Desde ese momento se dedicó a incumplir sus obligaciones, a violentar las cláusulas que debía cumplir y a abusar de sus asimetrías con sus socios. La OMC ha muerto como organismo debido esencialmente al comportamiento chino, que le ha proporcionado enormes beneficios.

[9] Que el presidente Biden ha mantenido en su mayoría.

[10] El equivalente norteamericano del Boletín oficial del Estado. Recoge las reglas y regulaciones que las agencias federales publican por año. Reducir el número de páginas equivale a reducir las normas en vigor.

[11] Milton Friedman señaló en su día la evidencia de la política de desregulación del presidente Reagan, de la mayor importancia. El gran descenso en el número de páginas agregadas del Registro Federal cada año de su mandato lo atestigua.

[12] El sondeo realizado entre el 1 y el 20 de febrero de 2024 (Gallup) puso de relieve que para el 28% de los estadounidenses, la inmigración era el principal problema del país, lo que la sitúa en el primer lugar de las preocupaciones de los ciudadanos. La segunda causa era el gobierno, pero no podemos explayarnos ahora. Tampoco podemos reflejar por razones de espacio que, entre las primeras 15 preocupaciones de los ciudadanos norteamericanos, no se encontraba el cambio climático.

[13] Durante lo que lleva de mandato del presidente Biden, más de 10 millones de inmigrantes ilegales han entrado en los EE. UU.

[14] Por poner un ejemplo de opinión en este sentido, Elon Musk ha tuiteado el 5 de octubre de 2024 lo que sigue: “los demócratas están efectuando deliberadamente importaciones de votantes a los Estados con voto oscilante (swinging States) y dándoles la ciudadanía a toda velocidad”.

[15] Son épicas las interpelaciones en Comisiones del congreso de los EE. UU. a los responsables de la administración federal en ese sentido.

[16] Acrónimo que refleja la Inflation Reduction Act, “Ley de reducción de la inflación”, concebida y aplicada para aumentar la inflación vía gastos improductivos y así erosionar la capacidad de compra de empresas y particulares, debilitar el tipo de cambio del dólar y reducir el coste real de la deuda. Lo de siempre.

[17] Y para siempre. El Net Zero es sencillamente imposible.

[18] Gracias a los recursos provenientes del crecimiento económico esperado, que aumentarán la recaudación sin elevar la presión fiscal.

[19] La reducción progresiva de compradores de bonos residentes en el exterior obliga a que sean empresas, particulares y la propia Reserva Federal los que los adquieran, generando una situación a la japonesa que puede devenir insostenible.

[20] Se entiende que se trata del pago de la cuota obligatoria para cada Estado miembro., que se establece para cada país en función de su riqueza medida vía PIB.

Autor del artículo

<a href="https://joseramonferrandis.es" target="_blank">José-Ramón Ferrandis</a>

José-Ramón Ferrandis

Nacido en Valencia (España) en 1951. Licenciado en Ciencias Políticas por la Universidad Complutense. Técnico Comercial y Economista del Estado. Salvo posiciones en Madrid, destinado sucesivamente en Ceuta (España), Moscú (URSS), Washington (EE. UU.), Moscú (Rusia) y Riad (Arabia Saudita). Profesor de Análisis Riesgo País, Análisis de tendencias y Mercados internacionales. Analista. Escritor (Globalización y Generación de Riqueza, África es así, Crimen de Estado). Áreas de especialización referidas a su trayectoria. Con el blog espera poder compartir experiencias y divulgar análisis sobre asuntos de interés general, empezando por el clima y terminando por la Geopolítica; sin dejar de lado la situación de España. Lo completará publicando semanalmente la Carta de los martes, que tiene 4 años de existencia.