- Historia
1924-1953: Stalin
Tras un interludio de tres años, todo el poder pasó a Stalin[1], quien indujo un impulso tremendo del Estado soviético en lo que se ha considerado la segunda occidentalización[2] de Rusia y su hinterland[3]. El coste fue brutal.
Al objeto de conseguir sus objetivos, Stalin desencadenó un genuino terrorismo de Estado, acompañado en todo momento por un fuerte movimiento propagandístico[4]. Así, necesitado de divisas para importar los bienes de equipo necesarios para desarrollar el proceso de industrialización forzosa que había diseñado, Stalin decidió arrebatar las cosechas a los campesinos propietarios de terrenos y ganado del centro de Rusia y de Ucraina, quienes se habían enfrentado sistemáticamente a las políticas bolcheviques en la agricultura. Apuntó con ese fin a los llamados kulaks de ambos países componentes de la URSS y confiscó sus cosechas para venderlas en el exterior. Obtenía así un doble rédito: “acababa con los kulaks como clase social”[5] y, paralelamente, llenaba las arcas del Estado para efectuar las importaciones que necesitaba el Plan Quinquenal.
Simultáneamente, desde el PCUS se desencadenó un movimiento de aniquilación de la iglesia ortodoxa, única institución que podía hacer sombra a la hegemonía del PCUS[6]. Clero y creyentes fueron diezmados.
Se estima que el número de muertos por el genocidio materializado directamente vía hambrunas[7] se elevó a 12 millones de campesinos soviéticos, de los que la mayoría (las estimaciones oscilan entre 7 y 10 millones) lo fueron en Ucraina[8].
Paralelamente, la represión de los disidentes había tomado velocidad de crucero. El 1929 se crearon los Gulags[9], campos de concentración establecidos en lugares inhóspitos alejados de Moscú y Leningrado (nuevo nombre de San Petersburgo). En ellos fueron ingresados hasta 14 millones de opositores al régimen, muchos de ellos (las estimaciones ascienden a 5 millones) para no volver jamás.
En un movimiento sin precedentes, Stalin desencadenó entre 1934 y 1936 los conocidos como Juicios de Moscú, en los que fueron acusados y condenados los compañeros revolucionarios pertenecientes a la Vieja Guardia comunista[10]. A partir de ese momento, Stalin obtuvo el poder absoluto, que remachó en 1937/1938 con La gran Purga, en la que se desembarazó de militares de alto rango[11] y de miembros del PCUS que Stalin temía pudieran desestabilizarle.
Tras el advenimiento del régimen nacionalsocialista alemán, Stalin llegó a un acuerdo con Adolf Hitler, pues las afinidades ideológicas entre ambos eran suficientes y sus complementariedades, obvias[12]. Así, ambos regímenes, además de cooperar en diversos ámbitos, acordaron el reparto de Polonia[13] en mutuo beneficio.
Para sorpresa de los soviéticos[14], la Wehrmacht[15] lanzó en junio de 1941 la Operación Barbarroja de invasión de la URSS, lo que abrió el frente del este en la II Guerra Mundial[16].
En tres meses, las fuerzas alemanas se hallaban a las puertas de Moscú[17]. Durante los cuatro años subsiguientes, las tropas soviéticas, ayudadas inconmensurablemente por la Lend & Lease Act[18] norteamericana, el terror desencadenado por el NKVD[19] sobre sus propias tropas y la apertura de un segundo frente[20], dieron la vuelta a la situación.
Tras un periodo de cuatro años de destrucción mutua, en los que los roles jugados por el PCUS, el NKVD, la ayuda norteamericana, el desembarco en Normandía y, marginalmente, por la Iglesia ortodoxa rusa[21] fueron capitales, las tropas soviéticas entraron en Berlín a primeros de mayo de 1945[22].
Comenzó entonces una fuerte expansión militar y política de la URSS bajo la férrea férula de Stalin, continuada con mucha menor ferocidad por Nikita Jrushchov, Leonid Brezhnev, Konstantin Chernienko y Yuri Andrópov, que solo terminó en 1991, con la desaparición de la Unión Soviética y el advenimiento de Rusia. Lo veremos en su momento.
[1] Stalin (“de acero”), por Josif Vissarionovich Djugashvili. exseminarista georgiano que sucedió a Lenin (tras el interregno de la Troika) y ejerció el poder durante casi 30 años con ayuda del terror más extremo y sistemático.
[2] Básicamente, se trataba de acortar los plazos que en Occidente se había tomado el proceso de industrialización. En Rusia no había tiempo que perder: Stalin quería un Estado poderoso en lo industrial y en lo militar sin retraso alguno.
[3] “Hinterland”, término procedente del idioma alemán que ha hecho fortuna como referente al área de influencia natural de un agente geopolítico. El Hinterland de Rusia era la Unión Soviética.
[4] Frente a Occidente, sobre todo. Valga como ejemplo el llamado Bielomorkanal, un proyecto de unir los mares Báltico y Blanco a través del istmo de Karelia. En 1931 se iniciaron los trabajos en un terreno granítico, con clima gélido, fuertes desniveles y sin maquinaria pesada. Se recurrió a los llamados “desterrados especiales”, 170.000 presos políticos de los que sobrevivieron 70.000. Los plazos iniciales de 120 meses de duración se redujeron a 21. Cuando estuvo terminado en agosto de 1933, el calado del canal era de 3,5 metros, lo que redujo críticamente su utilidad.
[5] Está entrecomillado porque esa era la consigna repetida por el PCUS entre 1930 (inicio del proceso de deskulakización) y 1933, año del final de las hambrunas sucesivas desencadenadas.
[6] Se estima que el número de asesinados por su creencia religiosa cristiana oscila entre 12 y 20 millones de personas.
[7] En Ucraina se conoce ese período como Holodomor, literalmente, “matar por hambre”.
[8] El Secretario general del PCUS Nikita Jrushchov reveló con crudeza esta realidad en su informe al XX Congreso del PCUS de 1956. Durante las sesiones del mismo acusó a Stalin de ejercer una despiadada represión sobre el partido comunista y el pueblo de la URSS.
[9] Gulag, término proveniente de Glávnoye upravléniye ispravítelno-trudovyj lageréy i kolóniy, es decir, “ Dirección General de Campos y Colonias de Trabajo Correccional”. Las infraestructuras correspondientes a los distintos tipos de campos de detención fueron levantadas a partir de 1918. Jurídicamente hablando, el término “campo de trabajo correctivo” data del 11 de julio de 1929, para reemplazar el término “campo de concentración” utilizado hasta entonces.
[10] Los Juicios fueron instigados por Stalin tras el asesinato de Sergei Kírov en Leningrado. El objetivo era eliminar a los trotskistas, la oposición de izquierdas y la oposición de derechas. O sea, todos menos Stalin. Muchos veteranos pre y post revolucionarios fueron ejecutados, entre ellos los dos miembros de la troika que sucedió a Lenin (Grigori Zinóviev y Lev Kámenev).
[11] Los efectos secundarios indeseados de estas purgas contra los militares fueron la desaparición de muchos cuadros experimentados, que no existían cuando la Alemania nacional socialista desencadenó la Operación Barbarroja en junio de 1941, un desastre militar para la URSS. El problema ya se había puesto de manifiesto en la invasión soviética de Finlandia en 1939, que supuso un enorme coste en vidas y equipos para el Ejército rojo.
[12] Stalin necesitaba productos industriales y benes de equipo alemanes. Hitler obtenía las materias primas que precisaba su industria, que la URSS poseía en abundancia. La complementariedad resultaba evidente.
[13] Plasmado en unas cláusulas secretas del Pacto Von Ribbentrop/Molótov (conocido así por los apellidos de los ministros de Asuntos Exteriores de Alemania y de la URSS, firmado en Moscú el 23 de agosto de 1939), que dejaba a la URSS manos libres en Finlandia, Estonia, Letonia y Lituania. La primera fue inmediatamente atacada (sin éxito inicialmente, para después de sufrir gigantescas pérdidas humanas y materiales, obtener ganancias territoriales menores) y las tres últimas, anexionadas sin mayores dificultades bélicas, habida cuenta de la enorme superioridad militar soviética.
[14] Quienes, no obstante, habían sido informados con antelación por sus redes de espionaje en Alemania.
[15] Fuerzas Armadas del Estado alemán, a las órdenes del Gobierno nacional socialista.
[16] La Operación Barbarroja se adelantó en un mes a la idéntica, pero en sentido contrario, que el ejército rojo tenía previsto desencadenar contra la Alemania nazi el 2 de julio de 1941. Por esa razón, así como por la superior preparación de la Wehrmacht y la capacidad estratégica alemana, el frente soviético, preparado para un ataque – no para la defensa – se hundió en semanas. Las desaforadas purgas desencadenadas por Stalin contra el Ejército rojo en 1937 habían desmantelado los escalones superiores de las fuerzas armadas, dejándolas en manos de oficiales bisoños.
[17] Llegaron a 18 kilómetros de distancia de la Plaza Roja, como atestiguan unos obstáculos antitanque que se erigen en la carretera que lleva al Aeropuerto de Sheremetievo.
[18] Ley de Préstamo y Arriendo, que aprobaron el Congreso y el Senado norteamericanos para suministrar gigantescas cantidades de equipos de transporte, alimentos, armamento y munición norteamericanos, priorizando ese envío sobre sus propias necesidades interiores, que eran muy altas, máxime tras el ataque japonés a Pearl Harbor. Se estima que el importe total de los envíos alanzó los $ 30.000 M. (Por poner esta cifra en perspectiva, el monto total del Plan Marshall alcanzó los 13.000 millones de dólares).
[19] NKVD por las iniciales de Naródny komissariat vnútrennij del SSSR, es decir, Comisariado del Pueblo para Asuntos Internos de la Unión Soviética. Fue creado en 1934 y disuelto en 1946. Su función básica era aplicar los mecanismos precisos para que el terror se mantuviera vivo entre la población, recurriendo a todos los excesos posibles. Fue dirigida por Guénrij Yagoda (1934-1936), Nikolái Yezhov (1936-1938) y Lavrenti Beria (1938-1953). Durante la segunda guerra mundial, las divisiones de la NKVD se utilizaron en el frente para limitar las deserciones. Aplicaron a rajatabla las órdenes de Stalin nº 270 (de agosto de 1941, que declaraba a cada soldado que fuera capturado vivo traidor a su país. Las familias de los prisioneros recibían recortes en sus prestaciones, siendo enviadas a menudo a campos de trabajo las esposas de los oficiales cautivos) y nº 227 (de julio de 1942), conocida por la frase “¡Ni un paso atrás!”. Ningún comandante podía permitir retiradas no autorizadas por el alto mando. De hacerlo, sería sometido a un tribunal militar, con las consecuencias previsibles. Esa brutalidad evitó la desbandada de las tropas.
[20] En realidad, era el tercero, pues el segundo fue el desembarco aliado en Sicilia en julio de 1943.
[21] Stalin comprendió que, para galvanizar a la población en favor de la guerra contra Alemania, era necesario algo más que el terror y la propaganda. En 1943 acordó con los metropolitanos Sergio, Alejo y Nicolás la creación del Patriarcado de Moscú. A cambio del cese de la persecución religiosa, debían respaldar la Gran Guerra Patria. Y así lo hicieron, contribuyendo en alguna medida a la reacción militar soviética.
[22] Se han cuantificado en más de 26.600.000 muertos en la URSS durante la guerra, de los que 8,86 millones fueron soldados.
